El anime y manga "Inuyasha" le pertenece a Rumiko Takahashi, su única creadora. Yo sólo he tomado prestados a sus personajes para reírme a sus costas para la actividad "Trololo lolo lolo lo: Troleando a los personajes" del foro "¡Siéntate!".


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Se les apareció la ley
491 palabras

Hablando honestamente, el que el sol saliera les tomó por sorpresa, por lo que jamás tuvieron tiempo de hacer plan alguno. El consuelo fue que el perdón llegó después de unas horas de terapia improvisada.

—Lo siento. Debí decir algo al respecto, demostrar que no estaba de acuerdo —el beso de ángel soltó, con voz conciliadora.

—Olvídalo —la fresa también se sintió más pacífica tras una charla intensiva, e incluso actividades y juegos de pareja—. Soy yo quien siempre actúa de forma extremista.

Kagome aplaudió mentalmente —porque, como recordarán, los helados no tienen extremidades—, hasta que su sentimiento de realización, de haber hecho algo bueno, fue echado a un lado cuando escuchó los ronquidos de Inuyasha y Shippou. Después de perder rotundamente en el concurso de «¿Quién sabe más de tu compañero?», se negaron a seguir participando bajo la escusa del cansancio.

Por si no fuera poco, ni siquiera le dejaron disfrutar a la chica vainilla su momento de molestia. Naraku les sorprendió con un grito.

«¿Ahora qué quiere este rarito?»

—¡Ahí están! —el señor chirimoya le señaló su localización a sus acompañantes, los helados del lado del agua.

No fue el único que venía con su equipo, pues Kagura, siendo los frutos rojos, vino con los hijos de la leche: —Ellos son los traidores a la causa, o como se diga —soltó, sin fingir al menos en actuar bien.

Estando rodeados, con gran facilidad fueron acusados por todos de traición sin tener un crimen legítimo.

—¡Miroku-sama, yo confié en usted! —Koharu se encontró de nuevo llorando.

—Amm, yo no prometí nada —Miroku respondió—. No hemos hecho nada malo.

—Si se hubieran esperado, otra cosa sería, pero no —Inuyasha, el mango que no se daba cuenta de las situaciones, los defendió a su forma.

—¿Entonces aceptan que estaban conspirando juntos? —Naraku, oh, engendro malévolo y mete cizaña. Sólo provocó que hubiera más alboroto en ambos bandos.

—¡Sí! —Kagome gritó, ya bastante irritada por la falta de sueño. Si se volvía amarilla del disgusto, era culpa suya—. No se dan cuenta de que tan tontos son.

—¡Altanera!

—¡¿Qué dijo?! —sus amigos tuvieron que intervenir para que nadie resultara herido por Kagome en modo violento.

Todos gritaban, algunos peleaban entre ellos, un niño pidió su osito de goma… El estrépito fue tal que despertó al más grande, al todo poderoso.

—¡Silencio! —una voz que no todos conocían sonó. Fue Sesshoumaru, pero no, él no era de quien nos referíamos, sino quien estaba detrás.

El misterioso sabor a chocolate por fin apareció: Rin.

Inmediatamente, llegaron los susurros incrédulos: —¿Una niña?

—Dicen que es tan popular que no llega ni a la adolescencia cuando se termina y tienen que volverla a hacer.

La reina tosió —una ceremonia que parecía disfrutar—, antes de susurrarle a Jaken su mensaje al pueblo.

—¡El chocolate ha hablado! —el señor pasas gritó a los cuatro vientos con su voz particular—. ¡Rin quiere un juicio!


Al parecer, me gustan mucho los juicios. No sé, me parecen un lugar indicado para dejar en vergüenza a la gente con público asegurado.

Tengo que correr para ir al trabajo, pero no me voy sin su respectivo agradecimiento a aby. Se merece una dotación de helados.

¡Nos leemos en la próxima actualización!