Hola nuevamente!
Espero no haber tardado mucho x'D
Quiero de verdad agradecer a las personas que dejaron review la vez pasada... Me emocionaron!
Capítulo con amor para ustedes!

Saben qué es lo malo de escribir? Tener que hacer la revisión xD O al menos a mi me da flojera xD
Es por eso que el capitulo anterior tenía varias pifias xD

En fin, no volverá a pasar!
Aclaración: Yo no sé nada de computadores ni de celulares, por eso será muy ''fea'' esa parte xD

Espero les guste~

¡Disfruten! :'D


Pasó el rato y después de haber ordenado todo, Eren nuevamente bajó a la cocina y dio como excusa que su señor si lo había regañado bastante y que habían tenido una discusión, también dijo que había sido un tanto fuerte y que por eso se había caído la comida. Todos los demás estaban sorprendidos con esto, su jefe en verdad que estaba molesto.

Eren no quería mentirles, sobre todo a Petra que parecía muy asustada y preocupada por lo que había pasado. Al final agregó que todo había terminado más o menos bien, el castaño dijo que él había asumido la culpa de todo y que había aceptado tranquilo el regaño del pelinegro. Habiendo agregado esto, todos se quedaron un poco más tranquilos, si el castaño se habías disculpado y asumido todo, quizás el jefe ya no estaría tan, tan, molesto.

Al otro día, las cosas estaban más calmadas, y el dueño de casa hasta parecía de mejor humor, desayunó junto con Eren, luego trabajó en su oficina y luego almorzó también con el castaño. Sus sirvientes miraban todo con atención, hablaban poco y parecían un tanto nerviosos, varias veces se quedaron desde la puerta de la cocina espiando hacia el comedor para ver si pasaba algo raro, pero todo estaba de lo más bien.

-¿Por qué creen que el señor esté así tan tranquilo?- Preguntó la chica de ojos miel.

-No lo sé, de seguro descargó toda su ira con el chico- Agregó el rubio.

-Yo les dije que el señor regañaría al mocoso- Continuó Auruo.

-Al parecer así fue, pobre chico, debió pasar algo horrible- Terminó Gunter.

Terminando el almuerzo, Rivaille pidió el periódico y se puso a leerlo mientras Erd y Eren recogían la mesa.

-Eren, ve a arreglarte porque tenemos que salir- Dijo sin despegar la vista de su lectura.

-Eeh… Sí… ¿Dónde vamos?- Preguntó tímido.

-Al centro, sólo ponte algo que no sea muy feo- Continuó el pelinegro.

-Está bien…- Infló sus cachetes.

Terminó de recoger la mesa y la llevó a la cocina junto con Erd, ahí los demás lavarían y terminarían de ordenar. Rápidamente se fue hasta su closet, llevaba jeans y una remera sin mangas, así que decidió ponerse una camisa estilo ''leñador'' y con eso bastaría, era azul con cuadros blancos y grises, cepilló sus dientes y se puso un poco de perfume, en 20 minutos ya estaba listo.

Bajó al primer piso y se fue al comedor, el pelinegro aún estaba ahí, sólo que ahora hablaba por celular, parecía molesto, entonces Eren pensó que sería mejor no acercarse mucho para no parecer impertinente.

-''¿Qué? ¿Ahora? ¡Estás loco!''- Reclamaba el mayor al celular – No, no puedes… ¡Porque tengo cosas que hacer! … Después hablamos- Colgó y dirigió su mirada a Eren.

-¿Sucede algo malo?- Preguntó con algo de miedo.

-Nada, sólo es Erwin con más de sus idioteces… ¿Estás listo?-

-Entiendo… Sip, estoy listo-

-Andando entonces…- Se levantó de su asiento, revisó sus bolsillos para ver si llevaba lo necesario y luego fue a avisarle a Gunter que ya estaban listos.

Llegaron nuevamente al centro comercial de la vez pasada, sólo que ahora iban por otro motivo. Bajaron del auto y Rivaille pidió a su chofer que los fuera a buscar en una hora más.

-¿A qué vinimos esta vez señor?- Preguntó un curioso castaño.

-A comprar tu celular, es obvio ¿no?- dijo avanzando sin mirarlo.

-¡¿En serio?!- Se alegró.

-Qué si hombre, ¿ahora eres sordo?-

-¡Gracias!- Lo abrazó.

-Hey, hey, no seas tan cariñoso- Regañó.

-L-lo siento, es la emoción- Le regaló una sonrisa.

-Tsk, como quieras- Desvió la mirada.

Avanzaron por los pasillos buscando tiendas con electrónicos, miraron varias pero nada convencía mucho a Rivaille, no quería algo muy ostentoso, pero si algo de calidad, Eren por su parte buscaba modelos con conexión a internet y con buena memoria para instalar muchas aplicaciones.
Al final se dirigieron a una tienda conocida por sus electrónicos, la misma que usaba Rivaille, desde que Erwin se la había recomendado ningún aparato le había fallado, se llamaba ''

-Buenas tardes, mi nombre es Nanaba y estoy aquí para ayudarles… ¿Buscan algo en especial?- Preguntaba una servicial vendedora.

-Buenas, estoy buscando un celular para este mocoso, algo no muy ostentoso, pero si quiero que tenga espacio para aplicaciones y esas tonterías que les gustan- Hablaba el mayor. Eren sólo lo miraba molesto por llamarlo mocoso frente a la vendedora.

-Sígame, acá tenemos varios modelos que podrían gustarles- Dijo mientras los guiaba a una de las vitrinas.

Miraron por varios minutos, Eren parecía encantado por todos los modelos, pero Rivaille no se sentía del todo convencido.

-Señor Rivaille, yo pienso que cualquiera de estos está bien…- Comentaba nervioso el castaño al ver la indecisión del mayor.

-Yo no estoy del todo convencido…- Volvió a decir. Eren rió nervioso.

-Es sólo un celular… cualquiera sirve- Agregó, pero fue ignorado.

-¿Cuál es la diferencia de este modelo, y este otro?- Le dijo a la vendedora señalándole dos modelos, uno negro y uno blanco, ambos de pantalla táctil y de un tamaño normal para un celular.

-El modelo negro es el anterior al blanco, trae menos espacio y también tiene menos pixeles en la cámara, además el GPS no está actualizado- Le respondió cordialmente.

-¿Entonces el blanco trae un buen GPS?- Preguntó interesado el mayor.

-Exacto, tiene la actualización al día de todas las calles del país, además de un mapa on-line y una voz guía.- Volvió a decir la mujer.

-Entiendo, ¿Desde mi celular podré rastrear a este celular por GPS?- Esta pregunta sorprendió a Eren, ¿acaso pretendía espiarlo y seguirlo por GPS?

-Por su puesto, al interior el celular trae un código, con eso usted puede asegurarlo y saber en qué lugar esta exactamente en caso de robo o perdida, y eso también lo puede ver desde su mismo celular- Con esto último Rivaille se convenció.

-Lo llevo, y quiero dejar todo eso que dijo listo ahora- Agregó sin más.

-Entendido señor, solicitaré el modelo, con su permiso- La mujer se retiró a buscar el aparato a la parte de atrás de la tienda.

-S-señor Rivaille… ¿Está seguro de esto?- Preguntó el castaño

-Sí, ¿Por qué preguntas?- Dijo mirando otras cosas de la tienda.

-Es que es muy caro…-Mencionó bajito.

-Tsk, ¿Lo pagarás tú?-

-N-no… p-pero- Lo interrumpieron.

-Entonces no molestes, ya te dije que yo me haré cargo de ti- Siguió viendo los demás aparatos de la tienda. Ahora que lo pensaba, el estúpido mocoso necesitaría una computadora personal cuando entrara a estudiar, sería bastante útil. Dirigió su vista hacia él y se dio cuenta que hace rato que el castaño jugaba con un laptop, y sólo se había quedado bobo con él, era un notebook normal a simple vista, pero con sólo tocar sus teclas se notaba que era uno de los más avanzados y nuevos, también era muy delgado y la pantalla era de muy buena resolución.

-¿Te gusta?- Le preguntó acercándose a él.

-Eeeh… Sí, es genial…- Dijo con una sonrisa.

-Si lo quieres también lo llevaremos. Te servirá para estudiar-

-¡¿EEEH?! No, no… no es necesario-Dijo nervioso.

-¿Por qué no? Dijiste que te gustaba…-

-S-sí me gusta, pero no es necesario, con el celular estaré bien- rió nervioso.

-¿Acaso prefieres otro color? ¿uno rosa?- Se burló.

-¡No quiero uno rosa!- Alegó.

-Entonces no reclames, mocoso-

-Usted deje de ser así de impulsivo con las cosas-

Fueron interrumpidos por Nanaba, quien ya había traído el modelo de celular, y mencionó que si gustaban ahora podían pagarlo.

-También vamos a llevar este notebook… ¿Lo tiene en color rosa?- Preguntó mirando al aparato antes mencionado.

-¡Que no lo quiero en rosa!- Reclamó nuevamente el muchacho.

-Aaaah, pero entonces si lo quieres- Lo miró triunfante.

-Haga lo que usted quiera…- Se cruzó de brazos.

-Estos niños de hoy, nunca se deciden…- Le dijo a la vendedora.

-Entiendo… ¿Entonces llevará las dos cosas?-Habló la mujer.

-Si, por favor-

-Entonces espere un momento más, iré a buscar ese modelo.- Se volvió a retirar la mujer.

-¿Está seguro de todo esto?- Habló nuevamente el castaño.

-Sí, ya deja de quejarte, deberías estar feliz en vez de estar molestando por todo- regañó el mayor.

-Si estoy feliz… ¡Muchas gracias!- Volvió a intentar abrazarlo, pero una fuerte mano en su cara lo detuvo.

-Ni creas…- El mayor sacó su mano de la cara del castaño y se fue hacia la caja, Eren se quedó de brazos cruzados viendo como se iba el mayor a pagar lo pedido. Sacó su plateada tarjeta de su billetera y pagó.

Salieron de la tienda con ambos artículos, Eren estaba muy contento y ansioso, quería llegar rápido a casa para poder usar sus nuevos regalos. Cuando salieron del lugar el auto ya los estaba esperando, se habían pasado unos minutos en la tienda.

Volvieron tranquilamente, Rivaille se dirigió a su despacho a seguir trabajando mientras que Eren partió rápidamente a probar el computador y el celular, en las indicaciones decía que debía agotarles la batería y luego dejarlos cargando por unas horas apagados. Se conectó a la red Wi-fi de la casa y empezó a navegar, buscó música que descargar, también vio algunos videos. Pasó la música del computador al celular y también algunas imágenes para el fondo de pantalla. Luego de un rato jugando recordó que aún tenía la servilleta con los e-mails de Armin y Mikasa, la buscó en su cajón de la mesa de noche y rápidamente procedió a mandar un e-mail para cada uno, les dijo que se trataba de él y que también les mandaría un mensaje de texto desde su nuevo celular y que lo guardaran. Muy rápido llegó su respuesta tanto por e-mail como por celular de parte de Mikasa, la pelinegra se mostró entusiasta al recibir esos mensajes y claro, los respondió de inmediato. Los de Armin llegaron unos varios minutos después. Éste último le dijo a Eren que se creara un perfil en una red social que la gran mayoría de los chicos de la ciudad usaban, eso le facilitaría el contacto con otras personas y también con sus ahora nuevos amigos. La red social se llamaba ''Eye-profile'' la idea era que mostraras tu vida tal como eres, podías poner una foto y un fondo que te identificara, tus libros y películas favoritas, también se podía poner status diarios como también blogs, compartir fotos, videos y música también era permitido.

Eren muy feliz con el nuevo descubrimiento, estuvo toda la tarde creando su perfil, llenó todo menos la foto de perfil, ahora que lo pensaba, no tenía ninguna foto de él. Se quedó pensando un rato, y revisando la cuenta de Armin y Mikasa vio que ellos tenían fotos que ellos mismos se habían sacado, así que con el celular se dirigió al baño, el espejo ahí era grande y había buena iluminación, tímidamente apretó la cámara de su celular y empezó a tomar foto tipo selfie, se sentía raro haciendo eso, pero al rato se fue soltando, hacía varios gestos y ponía lindas sonrisas, después de varias tomas se cansó y pensó sólo elegir alguna de las que ya había tomado. Las cargó en el computador y después de revisarlas eligió una en la que tenía una sonrisa y un signo de ''paz y amor'' en su mano izquierda. Rápidamente apareció un comentario de alguien, era Mikasa diciéndole que se veía muy bien, luego también Armin agregó que era una buena foto. Dio un suspiro al ver que tenía aprobación y que no era ridículo.

Siguió revisando la red social, habían varias personas con gustos similares a él, se sentía fascinado en ese nuevo mundo.
No se dio cuenta que había pasado muy rápido la hora, ya estaba obscuro y pronto se acabaría la batería de la computadora, sólo el tocar de la puerta lo distrajo del mundo virtual.

-Pase- Dijo dejando de mirar la pantalla frente de él y sentándose mejor en la cama.

-Eren, es hora de la cena, el señor dice que bajes rápido- Le dijo la tierna muchacha de la casa.

-¡¿Ya es hora de la cena?! Dios, si que me distraje en esto…- Se puso de pie para bajar, no sin antes tomar su nuevo celular.

-Veo que el señor Rivaille te estuvo consintiendo otra vez- dijo riendo la oji-miel.

-¿Consentir?... creo que un poco… Dijo que necesitaba esto porque pronto entraré a estudiar y me serían de ayuda.- Rió nervioso.

-Aaaah, es cierto, pronto se acabarán las vacaciones de verano y deberás entrar a estudiar… ¿Te quedarás acá entonces?- Curioseó.

-Eeh, si, aún no ha habido avances con mi tratamiento…- mintió con tristeza.

-Ya veo… Pero al menos siempre te ves muy sano, eso al menos podemos ver los demás- agregó la chica.

-Sí, al parecer ya no estoy tan mal- Dijo aún más nervioso.

-Me alegro mucho- Sonrió.

La conversación no pudo seguir porque ya estaban llegando al comedor, Rivaille estaba sentado con los brazos cruzados, su cara estaba más serio de lo normal, y al ver a Eren frunció el ceño en señal de que luego vendría un fuerte regaño, esto hizo que los pelos se le pusieran de punta al castaño, Petra corrió a la cocina.

-¿Qué tanto hacías que no bajabas?- Increpó el mayor a Eren.

-Eh… Estaba en la computadora…-Agachó la vista como buen cachorro regañado.

-Sabes que en esta casa hay horarios, no me gusta atrasar mi cena por mocosos, la próxima vez simplemente te quedarás sin comer- regañó más.

-Entendí… Lo siento, no me di cuenta de la hora…- Se excusó.

-Fíjate mejor y no estés perdiendo el tiempo, además siempre ayudas a preparar la cena o a poner la mesa, ahora no hiciste nada, los chicos se sentirán mal si empiezas a comportarte como un consentido- Tomó su copa de vino y bebió.

-Qué ya entendí… ¡Lo siento!- Defendió.

-No me grites mocoso- Ordenó.

-L-lo siento…-

-Lavarás la loza, con eso bastará- decía mientras cortaba su carne para untarla en el puré de papas.

-Está bien…- El castaño también comenzó a comer.

-¿Hablaste con los otros mocosos?-

-No les diga así… y sí, hablé con ellos…-

-¿Les pediste el nombre de su escuela?-

-Em… no- Agachó la vista.

-Serás mocoso…- Suspiró.

-Señor…-Lo llamó.

-¿Qué?- Lo miró.

-Usted… ¿Me daría su número de celular?- Pidió tímidamente.

-Tsk, claro que sí, y tú debes darme el tuyo- Sacó su móvil de su bolsillo.

-¡S-sí!- Sonrió.

-Aparte ya tengo el código del GPS, con eso también podré contactarte-

-Eso es un tanto acostante-

-Eres mío y a mi me gusta cuidar mis cosas- Volvió a comer, Eren se puso rojo y agachó la vista.

Terminaron de comer y Eren partió a la cocina a lavar los platos, los demás le ayudaron a secar y a guardar todo. Siempre todos son muy amables con él en la casa… ¿Cómo no me voy a volver consentido? – Pensó y sonrió para si mismo.

Así pasó el fin de semana y el tan no esperado lunes despertó a la casa de Rivaille con un sol que llenaba cada rincón de la casa, de apoco todos se fueron levantando, el último fue el castaño que fue sacado de su cama de un tirón de orejas, cortesía del dueño de casa.

El desayuno pasaba tranquilamente, Rivaille leía el periódico mientras tomaba su café, Eren por su parte terminaba su cereal con entusiasmo.

-Come más lento, ensucias todo- Regañó al menor.

-¡Estoy comiendo bien!- Dijo con la boca llena salpicando un poco de cereal sobre la cara de Rivaille, esto sólo hizo que la cara de fastidio se asomara en la cara del pelinegro.

-¡Mira lo que estás haciendo mocoso!- Regañó

-¡Eso es porque usted se burló de mi!- Se defendió

-¡Sólo te dije que no ensuciaras, y lo primero que haces es escupir tu desayuno!-

-¡Es su culpa por molestarme!-

-¡No, es tu culpa por no saber comer!-

-Veo que tenemos buen ánimo hoy…- Interrumpió una voz masculina.

-¿Qué mierda haces aquí, Erwin?- Le miró asesinamente.

-Te dije que teníamos que hablar- Continuó el rubio.

-¿Cómo entraste?-

-Petra me abrió, no sé cómo tienes sirvientes tan amables…-

-Tsk…Y yo te dije que no me interesa hablar contigo.- lo ignoró retomando la lectura del diario. Eren sólo suspiró y saludo al más alto.

-Buenos días señor Erwin-

-Buenos días Eren, veo que no te dejas contaminar por el mal humor de Rivaille- Bromeó.

-Claro que no- Le regaló una sonrisa.

-Ten cuidado Erwin, o te escupirá todo en la cara-Dijo aún viendo el periódico.

-¡Ya deje de molestarme!- Pidió sonrojado.

-Hahahaha, no te preocupes Eren, sé que no harías algo así- Le devolvió la sonrisa.

-¿Puedes decirme de una puta vez qué es lo que quieres?- Increpó el pelinegro.

-Ah, sí…- Dijo mientras le dejaba una revista a Rivaille al lado de su café- ¿Podrías tú explicarme qué significa esto?- Sentenció.

-¿Ah? Es la revista mensual de la ciudad, siempre dicen puras mentiras y escándalos absurdos, ¿Por qué la lees Erwin?- Ahora miró a la cara al rubio, el cual seguía de pie a su lado.

-Mira la pagina 15- Dijo serio. Rivaille obedeció.

-¡¿Qué carajos es esto?!- Exclamó molesto mirando por un segundo la mencionada pagina, había una foto grande de él con el mocoso al lado, al parecer había sido del día de la fiesta.

Rivaille miraba incrédulo las fotos que seguían más abajo, pero lo que más odió fue el encabezado de todo: ''El nuevo juego de las bencineras Corporal''. Leyendo un par de líneas más se enteró de que esos imbéciles habían inventado que ahora para hacer propaganda, su empresa estaba usando a un joven enfermo de un país lejano, del cual nada se sabía y nada se había podido encontrar: -'' En la concurrida fiesta dada por el conocido empresario Dot Pixis, se vio llegar a Lance Corporal Rivaille con un apuesto jovencito, el cual luego fue presentado como su huésped. Al parecer el muy buen samaritano Corporal, le da alojamiento a esta tierna criatura mientras se recupera de una enfermedad, de la cual nadie sabe nombre ni nada. Todo hace inferir que esto sería una campaña del hombre más serio de la ciudad para ganar adeptos para su nueva campaña comercial''- Leyó para si mismo.

-¿Pasó algo malo señor?- Preguntó Eren al ver la cara de asco y rabia de su dueño.

-¡¿CÓMO PERMITISTE QUE ESTO PASARA?!- Reclamó fuertemente al rubio.

-¡¿Qué?! ¡Esto no es mi culpa! ¡Me enteré ayer del rumor de una posible publicación de esto, por eso te llamé y me ignoraste!- Defendió Erwin.

-¡¿Qué se supone que haga ahora?! ¡Todos estarán tras nosotros, e incluso de Eren!- Esto último lo dijo con un tono más de preocupación que de rabia.

-¡Cálmate Rivaille! Pensaremos en algo que hacer, además sabes que nadie le hace caso a este tipo de revistas- Intentó calmarlo el más alto. Eren sólo miraba confundido y asustado.

-Si algo le pasa a Eren por culpa de esto, tú las pagarás caro- Amenazó Rivaille.

-No dejaré que nada pase- Terminó con determinación.

-Más te vale- Pasó sus dedos por sus sienes.

-D-disculpe… ¿Puedo saber qué está pasando?- Intentó saber.

-No pasa nada Eren, sólo una publicación mala en una revista- Contestó Erwin.

-Mocoso, ve a arreglarte, vas a salir- Ordenó.

-¿Eh? ¿A dónde?- Se sorprendió.

-A donde sea, dile a Petra que también se arregle, ella irá contigo- Sacó su celular de su camisa.

-¿Qué harás Rivaille?- Cuestionó Erwin mientras Eren sólo obedeció.

-Llamar al único monstruo que me podría ayudar ahora- Marcó. –''Sí, soy yo… Ven a mi casa ahora… Sí, es una orden… NO ME HAGAS REPETIRLO, CUATRO OJOS, TE QUIERO ACÁ EN MENOS DE MEDIA HORA.'' - Colgó la llamada.

-¿Hanji? ¿Estás seguro de esto?- Se asustó el rubio.

-No lo sé, pero esta vez, no se me ocurre nada más- Pasó su mano por su cabello en señal de fastidio. Todo esto era un embrollo que salía de su control y eso, no le gustaba para nada.

-Señor, disculpe que los moleste…- Interrumpió suavemente Petra.

-¿Qué pasa?- respondió el dueño de casa.

-Eh… ¿es verdad que debo ir con Eren?- preguntó asustada.

-Sí, quiero que vayan al centro o a donde el mocoso quiera ir, Hanji también los acompañará.- Agregó Rivaille.

-Entiendo… Entonces… Me prepararé. Con su permiso.- Reverenció y salió del comedor.

-¿Qué le dirás a Eren si pregunta por qué lo sacas tan repentinamente de la casa?- Habló el rubio.

-Le diré que tengo un montón de trabajo que hacer y que no quiero que esté encerrado, le compré una computadora y al parecer se está viciando con eso.- Agregó poniéndose de pie.

-Rivaille, hay algo de lo que yo no estoy enterado… ¿cierto?- Enfrentó el más alto al más bajo.

-Vamos a mi despacho, ahí podremos hablar mejor- Caminó hacia el lugar mencionado. No sin antes decirles a los muchachos en la cocina que subieran café en unos minutos y que también le avisaran cuando llegara Hanji.

Eren estaba en su habitación terminando de arreglarse, camiseta negra y jeans blancos eran el atuendo del día de hoy. Se miraba al espejo preocupado ¿Por qué el señor Rivaille lo hacía salir tan repentinamente? Además iría con Petra… Todo eso lo hacía sentir raro y fuera de lugar. Tomo su celular y lo puso en su bolsillo, mirándolo pensó que sería una buena alternativa para tomar nuevas fotos y subirlas a su perfil, también podría tomarse algunas con Petra. Eso lo alegró un poco.
Golpearon su puerta y dio permiso para entrar.

-¿Eren, estás listo?- Le preguntó una tierna chica… Esperen… ¡¿Ella es Petra?! Se veía muy distinta con su cabello arreglado y con un vestido color amarillo pastel, muy suave y tierno, también notó que llevaba un pequeño bolso blanco y zapatos de igual color.

-¡Woooo! Petra, te ves muy bien- Le sonrió.

-A-ay... muchas gracias, tú también- Se sonrojó un poco.

-G-gracias- Le devolvió la sonrisa.

-¿Sabes a dónde vamos y por qué tenemos que salir?- interrogó el castaño.

-No lo sé, yo igual quedé sorprendida como tu…- Respondió honestamente.

-Ya veo…-

-No te preocupes, de seguro es porque el señor tiene mucho trabajo que hacer con el Señor Smith y no quiere que te aburras- Le animó.

-Sí… Tienes razón-

-La señorita Hanji también irá con nosotros, ahora mismo está en el despacho con el señor Rivaille arreglando algunas cosas, debe ser por lo de tu enfermedad- Agregó la chica.

-Oh… Si, debe ser por eso…- Le sonrió nervioso.

-¿Te parece si los esperamos abajo?-

-Sip, bajemos- Ambos partieron al lugar ya mencionado.

Esperaron unos minutos antes de que Hanji apareciera y saludara apretando las mejillas de ambos diciéndoles lo tiernos que se veían.

Salieron y a fuera estaba estacionado el auto de la mujer mayor, ella les contó que Rivaille iba a tener mucho trabajo que hacer con Erwin así que ellos por mientras se irían a pasear y a hacer cosas divertidas.

-¿Qué es lo primero que quieren hacer?- Preguntó contenta la mujer que conducía.

-Eh… no lo sé…- Respondió Eren. Petra permaneció callada, no le pareció correcto dar una idea.

-¡Vamos! No sean tímidos, yo no los voy a morder como Rivaille… HAHAHAHA-Bromeó Hanji.

-Tenga cuidado al conducir por favor- Pidió nerviosa Petra.

-No te preocupes, soy muy buena al volante-Sonrió.

-Señorita Hanji… ¿Le parece si vamos al centro? Aún no conozco bien la ciudad- Mencionó Eren.

-¡Tienes razón! Te daremos un tour por los lugares más lindos, ya verás- Le guiñó un ojo. Petra asintió y sonrió.

Mientras en la casa Rivaille, Erwin seguía interrogando al pelinegro, ya habían puesto a Hanji al tanto y le pidieron que cooperara, ella felizmente aceptó, si se trataba de ayudar a Eren lo haría sin mencionar nada. Por su parte, el rubio seguía sintiendo que había algo que debía saber, Rivaille escondía algo y no pasaría de ese día para saberlo.

-Habla, Rivaille- Volvió a pedir el rubio sentado frente a él.

-Eren… Eren no está enfermo…- Habló con sus codos puestos en su escritorio y sus manos cruzadas frente a su rostro.

-¿Eh? ¿Entonces por qué está aquí?- Insistió.

-Tsk- Gruñó.

-¡Rivaille! ¡Esto podría ser serio!- Enfrentó al menor.

-¡Lo compré! Compré al muchacho, Erwin.- Soltó con rabia.

-¿Q-qué?- Quedó atónito.

-Lo que escuchaste… Compré a Eren en la subasta…- Dijo con la mirada más fría del mundo.

Erwin quedó estupefacto, no podía creer lo que Rivaille le acababa de decir. Esto era malo, esto era muy malo.


CHAN CHAN CHAN CHAN!

Esto se va a poner muy buenooooooo!
por favor sigan leyendo!
Tengo al tanto todos sus pedidos, así que de a poco todo va a ir apareciendo :'D

De nuevo muchas gracias por sus mensajes... Me alegran y me emocionan mucho sus lindas palabras.

¿Les gustaría que pasara algo en la salida? xD

Nos leemos en la próxima!
Saludos :'D