Disclaimer: "Peleando a la muerte" es la traducción de "Fight to the Death" de Smudge93. Pueden encontrar la historia original en el link s/5061101/1/Fight-To-The-Death

Todo lo que puedan reconocer de Supernatural es de Warner y lo demás de ella.

El capitulo pasado quedó horroroso, así que no los haré esperar más. Solo una aclaración. No sabía cómo traducir la palabra "haunted". No encontraba una palabra que fuera en español e internacional, así que opte por traducirla como le dicen en mi país. Al menos sé que algunas de las lectoras son de acá mismo. Penar es cuando un fantasma te anda asustando. Ahora sí. Que lo disfruten.

Capítulo 11: "En un latido…"

Se sentía como estar parado bajo una lluvia de granizos, salvo que en vez de frías piedras de lluvia congelada, lo que lo golpeaba eran palabras de enojo, que al igual que los granizos, al golpear contra su cuerpo, le causaban dolor.

Este ataque era diferente a los demás. No iba a ser un ataque corto de dolor intenso y agonía insoportable, que duraba unos minutos y después venía un alivio.

Este iba a ser largo e intenso, hasta tener un final agonizante.

No podía entender las palabras que su padre y hermano se lanzaban uno al otro, pero sabía que estaban peleando por el tono de sus voces. Sam estaba totalmente en su actitud de "enojado con John Winchester" y Dean estaba empezando a sentir cuanta ira burbujeaba bajo la piel de su hermano. Cada palabra de odio era como una puñalada de dolor, que en vez de golpearlo y pasar, se iba acumulando. Todavía podía sentir la última puñalada cuando la siguiente palabra era dicha. El dolor se esparcía por su cuerpo, poco a poco hasta que se transformó en una tormenta desatada y el dolor dejó de esparcirse, pero comenzó a aumentar su intensidad. Partiendo en sus brazos y piernas, desplazándose desde el extremo hacia el centro. Llenándole.

Quería abrir sus ojos y gritarles que se detuvieran. Preguntándose por qué, cuando él había descubierto el gatillador, ellos todavía no. Estaba muriendo, justo en sus narices y ellos estaban muy ocupados peleando para notarlo.

Era todo.

Fin del juego

Sin siquiera un golpe lanzado para o por él

Derribado finalmente por una jodida bruja, de entre todas las cosas. En la muerte no hay belleza, pero irse de esta manera… derrotado por una bolsa con cosas y la inhabilidad de su familia de descubrirla.

Fantástico

El último pensamiento que pasó por su cabeza antes que el dolor alcanzara su corazón y lo lanzara nuevamente dentro de la obscuridad era que él iba a volver para penarles.

¡Y les iba a mostrar lo realmente enojado que estaba!

"¡SAM!"

Jim ahora estaba sobre él, sosteniendo algo en frente de su cara, pero Sam había comenzado a bloquearse, su mente ya no era capaz de soportar lo que había provocado "¡¿Hace cuánto tiempo?! ¡¿Necesito saber hace cuánto tiempo?! ¡SAM!"

Jim empujó el objeto hacia sus manos. Sam sintió el suave cuero bajo sus dedos y trató de enfocarse en lo que Jim quería de él. "¿Qué?"

"Tu bolso, Sam. ¿Cuánto tiempo lo has tenido contigo aquí en el hospital? ¡Sam, por favor!" Sam bajo la vista a su viejo bolso, que Jim había puesto en sus manos, donde usualmente guardaba su computador y papeles.

La voz de Jim nuevamente se abrió paso en su cerebro. "¿La tenías aquí cuando tu papá y yo estábamos revisando el motel? ¡SAM!" Jim lo zamarreó nuevamente.

"Si…creo que si…si"

Sam dio un salto cuando Jim lo tiró de sus manos y puso a Sam de pie "¿Tienes un encendedor?"

"¿Qué? No. Está en el auto" Sam volvió a bajar la vista al bolso y su cerebro finalmente se puso a trabajar "¿Está en el bolso, verdad? Lo hemos tenido todo el tiempo" Sam observó a Jim incrédulo "Lo tuvimos todo el tiempo".

"Si, Sam. Eso creo… necesito algo para quemarlo" Jim estaba empujando la puerta del baño y vaciando los contenidos mientras hablaba.

Sam se puso en movimiento.

Rodeó la cama, con grandes zancadas, hacia su padre y sin preguntar comenzó a revisar dentro de los bolsillos de la chaqueta de John hasta que encontró lo que buscaba. Sacó la petaca y metió la mano dentro del bolsillo de los jeans de su papá, para sacar el encendedor. Iba a volver hacia el baño, pero se detuvo y agarró a su padre por la chaqueta.

"No los dejes detenerse"

Con eso rodeó nuevamente la cama y se metió al baño con Jim.

John se volteó hacia el doctor que iba a pronunciar la hora de muerte de su hijo y se acercó, agarrando la muñeca del hombre, tapando su reloj. "Necesito que siga intentándolo. Solo por un minuto o dos más"

El médico negó con la cabeza. "Sr. Andrews, su hijo se ha ido. No hemos podido revivirlo por casi…" miró al reloj en la pared "seis minutos. Incluso si lográramos traerlo de regreso ahora, cosa que no creo sea posible, podría haber daño permanente…"

"Entonces es mejor que te apures" la voz de John era calmada cuando habló, ni un rastro de la emoción que había contenido momentos atrás. La mirada fría y distante, hizo que el médico sintiera un escalofrío recorrer su espalda. Sin embargo, cuando fue a protestar nuevamente, John abrió su chaqueta hacia el lado, lo suficiente para que el hombre viera la pistola que llevaba ahí, deteniéndole antes que tuviera la oportunidad de hablar "Me temo que voy a tener que insistir".

El doctor no se volteó, solo retrocedió. "Continúen" dijo sin quitar los ojos de John, sabiendo por experiencia que el dolor y duelo provocaba que las personas hicieran cosas locas y la mirada del hombre que estaba a su lado, le decía que dolor y locura estaban dictando sus acciones en ese momento.

Las enfermeras titubearon, inseguras hasta que John les gruño "¡Ya lo escucharon!"

Todos volvieron a trabajar.

Jim tiró el bolso en la ducha y observó mientras Sam se arrodillaba y derramaba el alcohol de la petaca encima y dentro del mismo. Ambos sin prestar atención a la actividad que ocurría en la habitación. Sam encendió el encendedor y prendió el forro del bolso.

Jim estaba arrodillado junto a él, afirmando su hombro. Ambos observando las llamas que se agrandaban por un momentos. El color rojo y naranjo de las mismas burlándose de ellos, hasta que la pequeña explosión de azul pálido se extendió a través del fuego y entonces con un audible pop se dispersó.

El baño estallo en un enredo de ruidos cuando la alarma de incendios se encendió, indicando que había humo en el área. Sam fue al cuarto principal, tomó el extinguido, agradeciendo que el sistema de dispersión solo estaba ubicado en los pasillos y no dentro de las habitaciones por las máquinas eléctricas que contenía. Volvió a grandes pasos y apagó el fuego rápidamente.

Ambos permanecieron de pie, ahora hombro con hombro en el umbral de la puerta de baño. Jim observando dentro de la habitación y Sam con la cabeza gacha, incapaz de mirar hacia adelante, seguro que iba a encontrar que había sido demasiado tarde.

Una de las enfermeras se había movido y gritaba en el teléfono a alguien que apagara el sistema de incendio, mientras el doctor y las otras enfermeras, todavía luchaban por devolver la vida al cuerpo que yacía en la camilla. El doctor mirando a John de manera precavida.

John sin embargo, solo miraba la línea recta en el monitor cardiaco, sin prestar atención a lo que sucedía a su alrededor.

Congelado.

"Por favor" la pequeña suplica escapó de sus labios justo cuando una enfermera se movió frente a él y bloqueó su vista momentáneamente.

Hubo un momento de silencio repentino que surgió cuando apagaron la alarma de incendio. Fue entonces que Sam se dio cuenta.

Incluso antes de escuchar la ligera exhalación de asombro de la enfermera que estaba frente a él.

La otra alarma. La del monitor cardiaco también se había detenido.

"Lo tenemos. Tenemos pulso"

El doctor miró el monitor y luego al hombre acostado en la cama. El asombro reflejado en su cara.

"tenemos ritmo regular" la enfermera continuó con un tono asombrado.

"Lo tenemos de regreso"

El doctor miró hacia el hombre que segundos atrás amenazaba con locura brillando en sus ojos y vio que estaba con su cabeza gacha y su cuerpo sacudiéndose por los sollozos y lágrimas de alivio que era incapaz de contener.

Del otro lado de la habitación, su hijo menor también lo observaba.

Más tarde

Sam estaba nuevamente en la silla. Sus pies apoyados en el borde y sus rodillas pegadas a su cara. Largos mechones de cabello tocándolas, escondiendo su cara de todo el mundo, excepto su hermano. El hermano que terminantemente se negaba a despertar y devolverle la mirada.

Así que Sam se sentaba ahí.

Imitando a su hermano.

En silencio.

Sin moverse.

Observando.

Esperando.

Esperanzado.

Habían pasado seis horas. Dean tenía nuevamente el ventilador y ahora también un tubo de alimentación.

John se sentaba al otro lado de la cama, con la cabeza gacha, perdido en sus pensamientos.

Jim pasó por la puerta de la habitación y se acercó a John. "¿Alguna novedad?"

"No. Su presión sanguínea subió un poco, pero aparte de eso" John negó con la cabeza.

"He suavizado las cosas con el hospital, concernientes al pequeño acto de piromanía que Sam y yo realizamos y el doctor no va a tomar tu amenaza en cuenta. Padres en duelo y esas cosas, pero solo te devolverá el arma cuando Dean sea dado de alta.

John se encogió de hombros "Bien".

Jim le dio un golpecito en el hombro y John levantó la cabeza. El pastor le mostró a Sam. John se encogió de hombros nuevamente y Jim suspiró.

"¿Sam?" el joven muchacho no se movió o demostró haber escuchado. Jim rodeó la cama y se sentó en la cama frente a él.

Un par de ojos rojos e irritados le devolvieron la mirada. Jim tuvo que resistir el impulso de agarrar al muchacho y abrazarlo. "¿Por qué no te tomas un pequeño descanso?"

"No" Sam volvió su mirada a su hermano. Jim se giró para mirar al Winchester del medio, notando que, a no ser por el hecho que estaba inconsciente y por los tubos que bajaban por su garganta, lucía mejor que su hermano. Estiró su mano y gentilmente acarició la frente de Dean.

Vamos niño. Despierta y dame una mano aquí

Jim se preguntó si eso contaría como una plegaria.

Se volvió e indicó a John con su cabeza mientras salía por la puerta, volteándose una vez para comprobar que John lo seguía.

Ambos se quedaron afuera.

Jim observó a John "¿Sam ha hablado algo contigo?"

El cazador negó con su cabeza "Ni una palabra. No desde la pelea. No ha comido. No creo que siquiera se ha movido para nada desde…" John no era capaz de decir en voz alta que Dean había muerto.

"John, tienes que hablar con él. Esto no es su culpa. Ustedes son familia. Las familias pelean, todo el tiempo. Si, Sam tiene su temperamento. Muéstrame alguien de su edad que no lo tenga"

"Dean no lo tenía. No tenía esa necesidad de pelear constantemente conmigo".

"Oh, él tenía su temperamento también. Todavía lo tiene. Solo que él tenía otras maneras de dejarlo salir que Sam todavía no ha descubierto aun. Lo que en sí es un milagro, viendo como Dean puede ser".

John arqueó las cejas sin saber de qué le hablaba.

"¡No quieres saber qué fue lo que encontró uno de mis parroquianos en el asiento trasero de mi auto después que se lo presté a tu hijo para una cita!".

John sonrió, dándose cuenta cual era la manera de Dean de liberar tensión. "Debe haber querido pelear conmigo más de lo que pensaba entonces" Jim le devolvió la sonrisa con el leve intento de humor. Observó como la sonrisa de John desaparecía cuando volvía a pensar en Sam. "Sam no va a escucharme Jim. Me odia. Y yo no sé si lo puedo culpar. Yo cause esto. Los traje a esta cacería. Casi pierdo a Dean. Aun podría perderlo" John dejó caer su cabeza entre sus manos.

Jim no recordaba haber visto a su amigo tan mal, tan quebrado. Casi había perdido a sus dos hijos el mismo día y si bien uno de ellos estaba peleando por regresar a casa, el otro se iba alejando lentamente. Frente a sus narices.

"Sam no te odia. Lo que sucede es que es igual a ti. Es por eso que chocan tanto. Ninguno de ustedes tiene la naturaleza bondadosa y sin rencor de Dean".

"No. Esa no es una característica de los Winchester. Lo heredó de Mary. Ella también siempre me perdonaba".

Hubo un pequeño silencio entre ellos que fue interrumpido por una voz de mujer.

"¿Siempre dejas a las personas colgadas en el teléfono y no vuelves a hablar con ellos?"

Jim sonrió antes de voltear "¡Agnes!".

John evaluó a la mujer que caminaba hacia ellos. Iba vestida en jeans y una camiseta verde. Su pelo canoso iba amarrado en una cola suelta y sus pálidos ojos verdes tenían un tinte de molestia hacia ellos. Lo otro que notó es que era alta. Alta como Sam. Tuvo que mirar hacia arriba cuando se detuvo frente a Jim.

"¿Bien?"

"Lo lamento. Las cosas se volvieron un poco locas acá. Dean tuvo un paro nuevamente, pero encontramos la maldición".

"¿Cómo está él?"su tono se suavizó.

"Vivo, pero todavía inconsciente" Jim le indicó con la cabeza la habitación tras ellos.

"¿Puedo?" miró a John, pero no era realmente una solicitud.

Él dio un paso al lado y la dejó entrar.

Agnes dio un vistazo a Sam y se movió al otro lado de la cama "Tiene buen color".

Sam levantó la cabeza al escuchar la voz desconocida. Saltó cuando ella acercó su mano a Dean, agarrando su muñeca "¡No lo toques! ¿Quién eres?".

Agnes dio una mirada a su muñeca y Sam no pudo luchar con la necesidad de liberarla, así que la soltó. "Mi nombre es Agnes y voy a hacer lo que nadie ha sido capaz de hacer aún".

"¿Qué?"

"Voy a despertar a tu hermano".

Sam observó mientras ella acercaba su mano a la cabeza de Dean, todavía deseando alejarla de él. Sabía lo que era y no la quería cerca, mucho menos tocando a su hermano.

Como si pudiera leer su mente, ella se volteó hacia él. "No voy a lastimarlo" volvió su mirada a Dean, tocando brevemente su cabeza y la retiró. Sus siguientes palabras destrozaron a Sam y su padre, quien ahora estaba parado a los pies de la cama "No cuando todavía está sintiendo tanto dolor".

Volteó su mirada a Jim "¿la maldición está definitivamente rota?".

Jim asintió.

"Eso es bueno" se dio la vuelta y apagó los monitores que estaban de su lado de la cama, comenzando a liberar a Dean de los cables que lo rodeaban.

"¿Qué estás haciendo?" John fue a detenerla pero Jim lo detuvo.

Agnes lo ignoró y puso su mano bajo el cuello de Dean, echando hacia atrás su cabeza, para firme, pero cuidadosamente, sacarle el tubo del ventilador. Dejó las dos vías intravenosas y el tubo de alimentación en su lugar. Mirando alrededor, le pidió a Sam que alejara el ventilador de la cama mientras ella alejaba el resto de maquinas.

"No toquen la cama".

Diciendo eso, puso sus manos en la cabeza de Dean.

"¡Dean!".

John observó como el cuerpo de su hijo daba un salto y Agnes se iba hacia atrás, levantando una mano hacia la pared, para estabilizarse "Mierda". Dejó caer su mano a la frente de Dean.

"¿Agnes?" Jim estaba tras ella preocupado, preparado para asistirla.

"¡No me toques!" le advirtió antes de sentarse en el borde de la cama cuando sintió que sus piernas no la iban a sostener.

"¿Dean?".

Cariñosamente, acarició con su mano el lado de su cara.

"Ya es hora de despertarse".

Todos vieron como los ojos de Dean comenzaron a abrirse.

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¿Ahora sí, verdad? ¿Todos volvieron a respirar? Me alegro. Solo quería comentarles que me costó mucho traducir este capítulo, sobre todo la primera parte que es el punto de vista de Dean. Siempre se refirió a la maldición como un tren gigante que se le venía encima y no podía evitar y ahora me lo convirtieron en desastre natural. No sé si quedó bien descrita la idea. Personalmente pienso que se nos muera Dean es peor que cualquier desastre natural, pero…