«Twilight no es mío, pero algún día Edward lo será XD»


- Good Girls Go Bad.Music: Happy Together by The Turtles, Move Along by The All-American Rejects & Tik Tok by Ke$ha



Chapter 11 – Couldn't be so wrong

«But just one night couldn't be so wrong,
you make me wanna lose control»

Bella POV

— ¡Oh, por Dios! —chilló alguien, giré mi rostro para ver a la chica que menos deseaba ver en este planeta. Leah.

Edward no habló y yo no tenía nada que decirle.

— ¡Tú! ¡Engañas a Nessie con su hermana! ¡Swan, eres una zorra!

¿Yo, una zorra? Mi boca se abrió por la incredulidad, solté a Edward y camine hasta ella, ya vería quien era la zorra real.

— ¡Vete al infierno, Leah! Nadie te llamo aquí, vete o obligare a hacerlo.

—Tú no me hables zorrita, ¿Cómo es posible? ¡Sabes que a Nessie le gusta Edward!

Rodé los ojos.

—Claro Leah, tú conoces mas a mi hermana que yo misma, seguro.

—Claro que si, tú la ignoras, la utilizas, es tu hermana y son iguales, pero pregúntale a Charlie quien es su favorita y entenderás.

—Mi padre no nos favorece, deja de decir estupideces y veté.

—Tú no me mandas —dijo mirándome fijamente y acercándose, si, un poco más y se quedaría sin cabello.

— ¿Ah, no? —pregunté tratando de acercarme, pero luego Edward llegó y me alejó de Leah, dos veces en un día, ¿Por qué no me dejaba golpear a nadie?

—Suficiente Leah. ¿Qué quieres?

Leah le sonrió a mi Edward… digo, a Edward, intente no gruñirle.

— ¿Por eso tan protector, no Edward? Patético que a ti y a Jacob les guste la misma zorra.

¿Qué?

—Leah, ¿Necesitas algo? ¿Quién te llamo? —preguntó Edward.

Auch, esa fue una sutil manera de decirle: "Largo de aquí, zorra"

Eddie, vine aquí porque el entrenador te llamo, ya sabes, para los entrenamientos y las pruebas del equipo de la escuela así que me mando a mí para decírtelo, el sabe de lo nuestro.

Me tense, ¿Lo nuestro?

—Entonces el entrenador sabe más que yo, ¿Lo nuestro, Leah? —preguntó Edward.

Ella lo fulmino con la mirada, luego una sonrisa malévola se formo en su rostro y me miro.

—Isabella… me alegra informarte que quedaste dentro del equipo de animadoras, incluso te nominaron como capitana, las pruebas serán en dos semanas y se decidirá quién gana el mando, suerte Swan.

Me congele, ¿Capitana? ¿Animadora?

— ¡¿Qué? —gemí.

—Puedes ver las listas en la pizarra, Bells, felicidades.

Ella se alejó con pasos agiles, no podía ser, yo ni siquiera audicioné, yo no me acerque a ellas, ni siquiera podía caminar por una superficie plana sin caer, ¡Dios!

— ¿Diste la prueba? —preguntó Edward frunciendo el ceño.

— ¡No! ¡Por Dios, no! ¡Yo no! —moví mis manos en el aire y mi respiración se entrecorto, bien, estaba desesperadamente fuera de control.

Edward tomó mi rostro entre sus manos y me olvide de todo además de sus ojos verdes, eran tan hermosos, como ver dentro de su alma…

—Bella, entiendo, calma…

Entonces recordé mi problema.

— ¡No, no entiendes! ¡Moriré! —gemí.

—No morirás…

— ¡¿Estás loco? ¡No puedo dar esa prueba!

—Bella, calma.

—No, no entiendes, no, ellas me odian, ellas… ella te vio… ¡Nos besábamos frente a ella! ¡Se lo dirá a todos!

Edward frunció el ceño.

— ¿Te molesta?

— ¡No! —Me ruboricé— p-pero creí que a ti t-te molestaría, b-bueno, eres el playboy y salir con alguien p-puede arruinar tu fama —balbuceé como tonta y me ruboricé aún más.

—No me molesta, Bella, si todos se enteran sería mejor…

—Pero…

— ¿No te molesta, cierto? —preguntó, mirándome fijamente, ¿Cómo quería que formulará frases coherentes si él me miraba así?

—No, claro que no me molesta.

Él sonrió de lado, me quedé sin aliento.

—Perfecto —musitó.

El celular de Edward comenzó a timbrar, él contestó.

— ¿Hola?

¡Eres el peor, Edward! ¡Le hablaste a Nessie!

De algún modo la voz de Alice se escuchaba demasiado fuerte… y cerca.

—Ella me ayudo…

¡Te besaste con Bella!

Me tensé.

— ¿Quién te lo dijo? —preguntó.

Leah, bueno, a mi no, a Nessie pero ahí estaba, Nessie me sonrió y gritó: "¡Lo sabia!" Ha. Toma eso, hermanito, yo también lo sabía.

—Alice…

Edward separo el teléfono de su oído, lo miro unos segundos y después miro detrás de mí.

— ¡Bella! —chilló la voz de Alice y unos bracitos se enredaron en mi cintura.

La mire, ella reía, Edward sonrió.

— ¡Lo sabia! ¡Lo sabia! —gritó.

Estuve a punto de perder el equilibrio pero Edward nos salvó.

— ¡Y además son tan adorables! —chilló pellizcando mis mejillas, como toda una tía loca lo haría.

Me ruboricé.

— ¡Admítelo Edward!

—Alice… —comenzó.

— ¡Dilo! —musitó haciendo un puchero, Edward sonrió.

—Estamos saliendo.

El chillido que Alice soltó fue demasiado agudo, cubrí mis oídos.

— ¡Te amo, Bella! ¡Gracias por soportar a mi hermano!

Le sonreí.

—Gracias… creo —musité.

—Bells, te adoro.

—Lo sé —contesté.

Ella frunció el ceño y cruzo los brazos, oh oh, ahí estaba el enfado después de la ley del hielo.

— ¡Le hablaste primero a Nessie, antes que a mí, tu amada y adorada hermana! ¡Y eres un maldito estúpido, me debes un iPod!

—No le hable a Nessie primero, te hable a ti, ¿Recuerdas? Antes de dejarte encerrada en mi habitación —explicó Edward.

—Ajá, y después de eso me ignoraste, y tú también Bells, ¿Por qué lo hiciste? Eres mi mejor amiga, te extrañe demasiado, nunca dejes de hablarme de nuevo.

Alice me miro, con los ojos llenos de lágrimas y mordiendo su labio superior, gemí, oh, pobre Alice…

—Basta, lo hace a propósito Bella, no le jures nada —dijo Edward.

—P-pero mira sus ojitos —gimoteé.

—Estuve muy sola cuando dejaste de hablarme… me sentí muy triste —sollozó.

—No, Alice, no dejare de hablarte nunca más, lo prometo.

Oh, ¿Cómo podía dejar que esta duendecilla estuviera triste? No, ella debía ser feliz, su tristeza era demasiado contagiosa.

— ¿De verdad, Bells?

—No lo hare, Ali, lo juro.

Ella sorbió la nariz y respiro profundamente.

— ¿Y… y podemos ir… de compras… juntas?

Mordí mi labio, ¿Compras? ¿Cuándo ella me había dicho que era Shopahollic?

—Alice…

—Por favor —gimió— por el tiempo perdido…

— ¿Estos dos últimos días, Alice? —preguntó Edward.

—Por favor, Bells… —musitó.

—Bien, Alice, vayamos de compras.

Alice limpio sus lagrimas antes de que se desbordaran y me abrazó con fuerza.

—Ah Bells, te adoro, te adoro, te adoro.

Reí, Edward sacudió la cabeza, Alice se alejo y lo apunto con su dedo.

— ¡Eres el peor! ¡Deberías agradecerme! Si no fuese por mí, ustedes ni se habrían hablado nunca, bobo, me debes demasiado.

Edward rodó los ojos.

—No es verdad, de algún modo habría hecho que Bella me hablara, no tenía que ser necesariamente gracias a ti, hermanita.

—P-pues sí, pero te habrías tardado demasiado en hacerlo, admite que yo lo apresure todo, Edward.

—Bien, sé que no te callaras si no lo admito, así que: si, gracias oh, todopoderosa Alice.

Ella sonrió.

—No Edward, no te arrodilles ante mí, aun necesito venganza contra ti, y… aun me debes un iPod.

Alice me abrazó de nuevo, reí y mire su mochila tirada en el suelo a unos metros de mí, de ella salían dos pompones rojos, me estremecí.

—Alice, necesito tu ayuda, Leah me… inscribió para competir como capitana de porristas.

Alice me miro, boquiabierta.

— ¡Eso es perfecto! ¡Derrocarías a Tanya!

No, no dejaría que ideas tontas se formaran en mi cabeza, no quería plantearme ilusiones de venganza contra nadie.

—Lo siento Ali, moriría al tratar hacer una pirueta.

Alice sonrió.

—Calma, Bella, yo sé exactamente qué hacer.

Alice se alejó con una enorme sonrisa, Edward frunció el ceño y yo, demostrando lo valiente que era, me estremecí de nuevo.

—No puedo, no puedo —gemí.

—Claro que puedes —Edward sonrió.

—No puedo, imagíname: haciendo saltos y piruetas, bailando —me estremecí de nuevo— ¡Oh, con un tonto vestidito!

Edward sonrió, una sonrisa demasiado sexy, gemí, sabía exactamente lo que pensaba.

— ¡No pienses lo que estas pensando! —amenacé.

—Hermosa, increíblemente hermosa –musitó.

—Ha, claro. Si me pone uno de esos uniformes tomare el arma de Charlie y…

—Bella —me reprendió Edward—, no digas eso.

—Bromeaba —musité.

—No bromees con tu vida, por favor.

Rodé los ojos, Edward me abrazó y sus labios se posaron suavemente sobre los míos.

—Bien chica no-se-donde-esta-mi-chaqueta, —bromeó— toma.

Se quito la suya y me la dio, no tenía tanto frio, tenía una blusa de manga larga azul, -recordatorio: a Edward le gusta el color azul y a mi piel le fascinaba estar ruborizada- y hoy, en Forks, nos encontrábamos con un cielo casi despejado de nubes, estas solo formaban un cirulo alrededor del cielo, por lo que el sol salía y sonreía otorgándonos calor.

—Edward…

—No, tómala o te obligaré a ponértela.

Fruncí el ceño.

—Oblígame.

Edward puso la chamarra doblada sobre su brazo, luego me sonrió, una sonrisa malvada perteneciente a Alice, wow, si se notaba que eran hermanos, y juro que le tuve miedo.

Sus dedos rozaron mi vientre y comenzó, grite mientras él me hacia cosquillas, ¿Por qué le divertía? Ah, sí, amaba verme sufrir.

— ¡No! ¡Detente, detente! ¡Ah!

Edward rió, manotee en su dirección hasta que escuché un carraspeo.

— ¡Hey, chicos! ¡Consigan una habitación! —Emmett nos guiñó un ojo.

Edward gruñó y me puso su chaqueta mientras estaba descuidada, le saqué la lengua.

—Hola —musitó Rose, insegura de obtener respuestas.

—Hola, Rose —le sonreí.

Escuché un grito, risas y sentí unos brazos rodeándome.

— ¡Bella, me hablas!

Reí y Rose soltó otro gritito.

—Te amo, te amo, te amo, te amo —musitó Rose con rapidez.

Se alejo y Edward se interpuso entre nosotras.

— ¿Qué tanto? —preguntó mirándola con los ojos entrecerrados.

Reí y tome su mano, estrechando nuestros dedos.

Rose rodó los ojos.

—No mas que tu —dijo y le saco la lengua.

—Entonces: está bien.

El chisme de que la ley del hielo había desaparecido se esparció con rapidez, Edward y yo nos enfrentamos a sus bromas pues a Alice se le soltó la lengua con lo de mi 'cita' con Edward, y ese chisme fue más rápido que el de Leah.

Pero, ¿Qué más decir? Era Alice, ella tenía siempre la razón.

Pero ese no fue el único chisme que se esparció con rapidez, aunque este nació antes, la mayoría se interesaba en el chisme del chico playboy que se 'comprometía' en una relación con la hija del Sheriff. Pero, ¿Cuál hija? Todos hablaban del trió amoroso entre Edward, Nessie y yo, yo era la malvada que había dejado a su hermana sin novio, Edward el chico que había caído en la tentación y Nessie la víctima, traumático.

Jacob me odiaba, con su alma, detestaba verme, y cada vez que Edward me tocaba sentía sus penetrantes ojos mirándome, era malo, que mi mejor amigo me odiara, pero él se lo había buscado, yo no tenía que pedir perdón por nada, el que se comportaba como idiota era él.

Nessie también estaba peleada con él, al parecer ella se había enfadado y roto un espejo de la moto, Jacob gritó como loco y Nessie le grito maldiciones y le lanzo un zapato.

No debería decir al parecer, más bien, eso pasó, mientras Charlie no estaba, mientras yo me encontraba en mi habitación y paso a las afueras de mi casa.

Nessie entro a la casa y dejo a Jacob afuera, para mi suerte (Y la mala de Jacob) comenzó a llover, sus gritos eran demasiado fuertes y… creo que Jacob comenzaba a odiar a Renee, no conocía tantas palabrotas ni maldiciones contra una madre.

La semana fue demasiado fácil, fácil en un sentido extraño de la palabra.

Había demasiadas miradas hostiles hacia mí y trate de ignorarlas todas, Leah cumplía su cometido pero no me interesaba, la única mirada que me importaba era la que más cariño me daba.

Edward no se aparto de mí (a excepción de en algunas clases), pero ahí estaba al salir, para acompañarme lo más que pudiésemos.

Varias veces trate de que me diera información de nuestra cita, pero no lo hizo, era desesperante su determinación, al menos a mi me lo parecía.

Hoy era viernes, amaba este viernes, el viernes de la cita con Edward, oh si, saldríamos, como pareja, a algún lugar que no conocía, pero saldríamos.

Mientras estaba en el estacionamiento al lado de Nessie, un chico se nos acercó, yo conocía a ese chico… Manuel… Ma… Na…

—Nahuel —saludó Nessie, me ruborice, duh, era Nahuel, mordí mi labio y asentí en su dirección.

— ¿Qué hacen dos preciosuras como ustedes aquí, solas?

Preciosuras. Fruncí el ceño.

—No estamos solas —contesté bruscamente.

—Mi Isabella, pareces algo distante, ¿Hice algo que te molestara?

—No, solo que no estoy de humor… —para ti.

¿Qué me sucedía? Nahuel no había hecho nada malo, a mi no, tenía que comportarme.

—Entiendo —me guiñó un ojo—, tal vez podría alegrarte…

—No, gracias, espero a Edward…

—Su novio —sonrió Nessie.

— ¿Tu novio? —preguntó Nahuel.

—Si, amm, lo conoces, ¿recuerdas? Aquel día en la biblioteca…

Él frunció el ceño.

—Lo recuerdo, lo recuerdo.

Sonreí.

Él se giro completamente hacia Nessie, dejándome fuera, era notorio que yo hacía mal tercio.

—Dime Nessie, ¿Qué harás esta noche?

Nessie lo miro con los ojos abiertos como platos.

—Planeaba ir a casa de Alice y dormir con ella y Rose, esperaríamos a que Bella volviera de su cita y la bombardearíamos con preguntas —sonrió, añadiéndome a la conversación.

Me estremecí.

—Oh, es genial… Emm, yo… estaba pensando que tal vez, algún día, podríamos salir…

Nessie sonrió y mordisqueo su mejilla por adentro.

—Tal vez…

—Pues… podríamos ir al cine… no lo sé, a pasear…

—Amm, de acuerdo —Nessie le sonrió.

Nahuel respondió a la sonrisa y beso su mejilla, Nessie se ruborizo y Nahuel se despidió de mí con la mano.

Mire a Nessie, a punto de burlarme de su rubor -ella ya lo había hecho miles de veces por mi rubor-, cuando una persona se interpuso entre Nessie y yo.

— ¿Cómo? —preguntó la voz de Jacob.

Nessie arqueó una ceja.

— ¿Disculpa?

— ¿Por qué? —reprochó.

— ¿Ah? —Nessie frunció el ceño.

— ¿Por qué él?

— ¿Quién? —Nessie lo miro, desesperada.

Silencio, ellos trataban de descifrarse mutuamente, mal tercio de nuevo, Bella.

— ¿Hola? —mi saludo sonó como pregunta, ellos me miraron.

— ¿Por qué, Bella? —gruñó Jacob.

— ¿Me hablas? —dije, levantando mi barbilla.

— ¿Por qué no te largas, Jacob? —preguntó Nessie.

— ¿De qué hablan? —pregunté.

—No me iré si no me contestas —gruñó Jake.

—Solo paso, porque sí, él es lindo conmigo, si Nahuel, y si, no lo preguntaste pero me gusta, ¿Feliz? —Nessie se giró y camino enfadada lejos de nosotros.

Jacob la observo irse, no despego sus ojos de mi hermana hasta que desapareció, sonreí.

—Diablos, eres tan rara como Edward, sonriendo como idiotas —gruñó.

—Suerte, Jacob —le sonreí y me alejé.

Al menos ya no llamaba a Edward como «Cullen», suspiré.

Unos brazos se enroscaron en mi cintura, reí cuando comenzó a besar mi cabello.

—Hola —lo saludé.

—Hola, Bella Swan. Hace años que no te veía por Forks.

Rodé los ojos.

—Edward Cullen, no había podido venir a Forks en años, simplemente evitaba a un chico de ojos esmeraldas, no podía soportar estar cerca de él sin besarlo.

— ¿Y volviste porque ahora si puedes besarlo? —preguntó, girándome hacia él.

Noté que varias personas dejaban de hacer las muy interesantes cosas que hacían para mirarnos sin pudor, las personas de Forks sí que eran disimuladas.

—Pues… si, por eso volví, pero no lo hare solo porque sí.

— ¿Ah, no? —enarcó una ceja.

—No, para que lo bese el tiene que decirme a donde me llevara esta tarde.

Edward se detuvo, ha, venganza.

—Pero, prácticamente ya falta poco para la cita, no puedes pedirle eso.

Sonreí.

—Lo sé, ¿Quieres observarme hacerlo?

Edward me miró, con los ojos abiertos como platos, le sonreí.

—Bella, no…

—Lo siento.

¡Me arrepentí! Oh, ¿Cómo pude hacerlo? No besarlo hasta la cita, sabía que Edward no hablaría pero yo tampoco cambiaria mi posición.

Él vio perfectamente la indecisión en mi rostro, humpf, ¿Él tenia que conocer mis gestos a la perfección?

—Bella…

— ¡No! ¡Cállate Edward! Tú solo… me confundes… así que cállate, si no me dirás el lugar de nuestra cita, no me hables.

Edward sonrió de lado, aww, mierda, ¿Tenía que ser tan irresistible?

—Bella…

Gruñí y camine hacia la clase de literatura, dejando a Edward ahí con una estúpidamente sexy sonrisa en su rostro.

Las clases pasaron con rapidez, entre miradas hostiles, ceños fruncidos, amenazas y… para mi vergüenza, coqueteos.

Creo que eran demasiado torpes pero lo eran, chicos… chicos como Mike Newton, Eric Yorkie, Tyler Crowley y mas que no conocía, no se acercaban porque Edward estaba presente, pero la semana en la que Edward había desaparecido, ellos no me habían dejado en paz.

Metí la cabeza en mi locker, oh, sí, el que estaba hasta el final del universo, estaba casualmente cerca del gimnasio, la única clase a la cual quería llegar tarde.

Estaba a punto de jalar la puerta y golpearme con ella cuando alguien me llamó.

—Hey, Bella.

Mierda, mierda, Newton.

¿Por qué le había sonreído? ¿Qué cosa horrenda hice antes para que mi karma me obligara a soportarlo?

Tomé mis libros y cerré el casillero, con demasiada fuerza, Mike me miro, confuso.

— ¿Te sientes bien? —preguntó.

—No, quiero matar personas.

Él pareció alarmarse, pero después de unos segundos de silencio cómodo para mi, rió.

—Oh, que graciosa, ¿Por qué tan sola, Bella?

— ¿No te cuentas a ti mismo como persona? —pregunté comenzando a caminar hacia mi última clase antes del almuerzo, no quería ser grosera, no debía ser grosera.

— ¿Ah? —preguntó.

—Lo siento, Mike, es solo que… me siento de verdad confundida…

Él asintió, sabiamente.

—Es por Cullen, ¿Cierto?

Asentí, no le diría más, no podía decirle: "Es por Edward, no lo besaré y eso me altera, tu entiendes, es desesperante el no besarlo… no, espero que no lo entiendas, Mike"

—De hecho, Cullen me sorprende —musitó.

— ¿Ah, sí?

—Ajá, el es… un chico… demasiado asediado por las chicas, casi todos lo odiábamos, salía con mas chicas en una semana que los demás en un mes y es extraño que lo dejara… al parecer.

— ¿Por qué dices 'al parecer'?

—Porque debe ser difícil, muy difícil, dejar a muchas chicas por estar con una, aprender a decirles no a las demás y dejar todo tu tiempo para una chica. Bueno, no lo sé, no soy Edward.

Lo miré, en parte tenía razón, pero yo esperaba que Edward cambiara, tal vez no por mí, no valía tanto la pena, pero, no podía imaginar quien querría una vida así…

Tal vez a Edward le gustaba, ¿Tú que sabes, Bella?

Mike sonrió, fruncí el ceño pensando sus palabras.

—Cierto, Mike, tú no eres Edward.

Me gire y camine -completamente enfurruñada- hacia mi clase de trigonometría.

Me senté en la silla enfadada con Mike, ¿Quién pidió su maldita opinión? Nota: golpearlo ante la menor provocación.

Él no era Edward, no sabía cómo pensaba, él hablaba por como él sentía, Edward no podía parecerse a Mike, no podía.

Pero había razón, -retorcida razón- en las palabras de Mike, debía ser difícil para Edward, como dejar una adicción, no debía haberme enfadado por el rumor de Lauren, ¿Y que si hubiera sido cierto?

Era como alejarse del alcohol, era lento, con recaídas y triunfos, no debía presionarlo tanto.

Ni obligarlo, si a Edward le gustaba su antigua vida, podía dejarlo seguir con ella… ¿no?

¿Y ser una de las demás? ¿Sería capaz de eso?

No, porque era consciente de que Edward fue el que decidió dejar de ser un playboy, por mí, no lo obligue, solo paso…

Demasiado rápido, como si siempre debiera ser así, de pronto Edward Cullen era parte de mi vida, de mi mente y de mi corazón, Edward Cullen entro por sí solo y sería difícil que saliera.

No, no saldría de mi corazón nunca.

Edward Cullen.

«Riiiiiiiiiiiiing» Mis compañeros saltaron de sus lugares como resortes, claro, todos amaban el almuerzo, un descanso de las clases y una escala hacia el fin de ellas.

Me levanté despacio y camine hacia la puerta.

Sonreí cuando note a Edward esperando por mí en la puerta.

—Hola —sonrió.

—Hola —musité.

Edward tomo mi mano y camino conmigo hacia la cafetería, miles de ojos se dirigieron a nuestras manos entrelazadas, estuve a punto de gritar "Tomen una foto, esas duran más"

Al fin nos sentamos en nuestra mesa, bueno, la antigua, donde nos sentábamos Emmett, Alice, Rosalie, Jasper, Edward, Nessie y yo.

Comimos entre bromas y desee siempre comer ahí, con mis amigos, eran geniales, hasta que Emmett me lanzó un trozo de su pizza, él no era tan genial como los demás.

Noté que fue fácil no pensar en besar a Edward cuando había testigos.

Pero eso cambio camino a biología, quise atacarlo a mitad del pasillo, pero eso acabo cuando vi mi foto, sobre un anuncio que decía: "Candidatas para capitana de animadoras, pruebas el viernes" gemí y mi día se vino abajo.

Odie la clase de biología, el profesor Banner hablaba demasiado y Edward trataba de hacerme sonreír enviándome papelitos 'graciosos' pero no lo logro, me estaba convirtiendo en un zombi porrista.

La clase de gimnasia fue de lo peor, jugamos básquetbol, Mike y Jessica eran parte de mi equipo, Mike era bueno, pero Jessica y las demás porristas -o chicas- del lugar se dedicaron a lanzarme el balón, me golpee más que nunca en mi vida y aun así entendí que mi tortura apenas comenzaba.

Gemí con cada movimiento que di hasta salir del gimnasio, aun faltaban unos minutos para que acabaran las clases.

Me senté a la sobra de un árbol a las afueras de la escuela, no soportaría ver a Edward sin besarlo, aw, de nuevo pensé en sus labios, sacudí la cabeza y tome mi iPod, lo encendí y comencé a escuchar música.

—«Imagine me and you, I do,
I think about you day and night, it's only right,
to think about the girl you love and hold her tight,
so happy together.
If I should call you up, invest a dime,
and you say you belong to me and ease my mind,
imagine how the world could be, so very fine,
so happy together»

Oh, por Dios, Nessie tenía razón, yo escuchaba música hippie.

La escuché, era genial pero si, era hippie, ya entendía a Ness.

Edward camino al ritmo de la maldita canción hacia mí, y la letra quedo grabada en mi mente, grabada para siempre.

Edward me sonrió, luego dijo algo pero no logre escucharlo, me puse de pie y Nessie se acercó, su boca se movió y Edward asintió.

—«Me and you and you and me,
no matter how they toss the dice, it has to be,
the only one for me is you, and you for me,
so happy together»

Grité.

Ellos me miraron como si estuviera loca, tenían razón, sí que lo estaba.

Me quité los audífonos y los lancé, lejos, con mi iPod, pero no importaba.

—Bella, ¿Qué sucede?

Los mire, aterrada por lo que acababa de descubrir y porque si no hacia cualquier estupidez terminaría besando a Edward.

— ¡Soy hippie!

Edward rió y Nessie sonrió.

—Ya lo sabía, Bells.

Edward rió mas, sus labios se estiraban y mostraban sus perfectos dientes, Edward dijo algo porque sus labios se movieron suavemente hacia arriba y abajo, gemí.

—Bella, ¿Qué sucede? —preguntó Nessie.

Loca, estaba loca, quería besarlo, quería hacerlo.

Sacudí la cabeza, mire mi iPod tirado y decidí que levantarlo sería demasiado tiempo como para lanzarme sobre Edward, así que hui, dejando a Edward, Nessie y mi iPod en ese árbol.

Corrí al baño de chicas, moje mi rostro y respire varias veces para calmarme, era culpa de Edward y sus labios besables.

— ¿Qué sucede? —preguntó su voz aterciopelada, miré el espejo frente a mí, Edward sonrió.

— ¡¿Qué haces en el baño de chicas? —musité.

—Te seguí.

—Te regañaran, Edward.

—Solo si me descubren, y no lo harán.

Fruncí el ceño.

—Claro, debes tener experiencia con esto.

Ahora Edward frunció el ceño por el espejo y comenzó a girarme, ¡No! Solo quería que se fuera y dejara de dañar mi cerebro.

—Bella, ¿Por qué dices eso de nuevo? —soltó todo su estúpidamente delicioso aliento en mi cara, cerré los ojos con fuerza.

—Lo sé, lo sé, ya no serás playboy, lo siento, no quise decirlo.

Edward suspiró y recargo su frente en la mía, mi corazón se detuvo, lo odiaba, hacia todo más difícil.

—Bella, no quiero ser un playboy, lo único que quiero esta aquí, eres tú.

Su mano se enredo con la mía y la llevo hasta su pecho, sentí su corazón latir con fuerza, ah, no era a la única a la que le iba a dar un infarto.

—G-gracias, Edward…

Suspiró de nuevo, su aliento estaba más cerca y mis labios temblaban, no podía contradecirme, no podía, había dicho que no lo besaría, debía cumplirlo, no era tan débil, no, era fuerte, era valiente, no lo besaría.

—Bella, ¿Puedo besarte? —preguntó.

— ¿Me dirás a dónde iremos? —susurré.

—N-no… —se alejó un poco, derrotado.

—Oh, no importa —musité antes de besarlo, lo sé, lo admito, soy débil, demasiado.

Era muy débil, pero amaba besarlo, sus labios eran cálidos y suaves, eran dulces y amaba la corriente eléctrica que atravesaba mi cuerpo cuando lo besaba, amaba que sus manos rodearan mi cintura y que las mías enredaran mas su cabello, amaba eso…

Entonces… ¿Amaba a Edward?

Edward detuvo el beso, me abrazó y rió.

— ¿Sabes? Creí que no lo lograría, eres demasiado terca, mi Bella.

Reí.

—Y tu demasiado… — ¡No! ¡No lo dije en voz alta! ¿Cierto?

— ¿Demasiado…?

— ¡Edward! —gemí.

—Dilo, Bella…

Suspiré, ¿Por qué tenía que escucharme?

Mire hacia el suelo de azulejos, oh, era tan interesante…

Edward levantó mi rostro con sus manos.

—Bella.

Lo empuje hacia atrás, Edward retrocedió sonriendo, bufé consciente de que estaba demasiado ruborizada.

— ¡Bien! ¡Eres demasiado tentador! ¿Feliz?

Edward rió y salí corriendo del baño.

Como siempre, al salir una persona se atravesó en mi camino, lo golpeé y casi pierde el equilibrio, ah, me dolía mi brazo.

—Lo siento, fue mi culpa —musité acariciando mi brazo izquierdo.

—Calma, Bella, no me fije por donde iba.

Levante la vista, Nahuel estaba ahí, frente a mí, tenía una chaqueta de cuero negra, al verlo notabas que no era de por aquí, según me había dicho era la primera vez que venía a Forks y se quedaría aquí un tiempo, gracias a su tía Huilen.

—Ah, bien, lo siento, Nahuel.

—Bella, lo siento… —musitó Edward, saliendo del baño de chicas.

Nahuel lo miro con los ojos abiertos como platos, me ruboricé.

—Ah, adiós —tomé la mano de Edward y esperé a que él me jalara.

Sin embargo él se quedo ahí, mirando a Nahuel con los ojos entrecerrados, de nuevo con odio, ¿De verdad no se conocían?

— ¿Edward? —pregunté.

Él le dirigió a Nahuel una mirada que no supe descifrar antes de jalarme lejos de ahí.

— ¿Seguirás diciéndome que no lo conoces?

Edward suspiró, dejo de casi arrastrarme y camino con calma hacia el Volvo.

—No, no lo conozco, solo que él me parece… peligroso.

Reí.

—Bella, no bromeo.

—No, no es eso, solo que… me recordaste a Charlie, cuando le pregunte por ti. "Los Cullen, Emmett, Alice y Edward, buenos chicos… reitero, buena chica, Alice no se mete en problemas, Emmett y Edward son otra cosa, Carlisle me visita demasiado gracias a ellos, son demasiado rebeldes y parecen… peligrosos, pero que decir, son solo unos chicos, en comparación con otros por ahí, son… buenos"

Sonreí, recordaba el discurso de Charlie, me sentí orgullosa.

—Pero calma, mi papá no tiene nada en contra tuya.

Edward gruñó y entré al Volvo, Alice y Nessie iban atrás, Edward entró y condujo en silencio, trate de no reír pues él se enfadaría aun más.

Llegamos a casa y Edward me acompaño hasta la puerta, Nessie beso su mejilla y entró a la casa, le sonreí y besé sus labios un segundo, para luego entrar a la casa, completamente ruborizada.

Subí las escaleras de dos en dos y lance mi mochila a una esquina, encendí mi estéreo y baje hacia la cocina, prepare espagueti con crema y lo metí al refrigerador, subí de nuevo las escaleras y me encerré en mi cuarto.

— ¡Nessie! —grité.

—Who? —contestó.

—Yo, hay espagueti en el refrigerador.

—Ok, gracias Bells.

—Come lo que quieras, Charlie llegará tarde hoy.

—Ah, entonces dejaré a mi padre hambriento.

Reí.

Busque en mi armario ropa decente para mi cita, mi cita con Edward. Sonaba tan genial.

Aun me sentía confundida, mis sentimientos… ¿Amaba a Edward? ¿Cómo podía saber si lo amaba? Sacudí mi cabeza y deje de pensar en eso.

Cante mientras me dirigía al baño y mientras me quitaba la ropa, este parecía un día demasiado alegre, solo cuando pensaba en la cita con Edward.

Comencé a ducharme, mientras escuchaba Move Along desde el estéreo de mi cuarto, la canté mientras trataba de bailar, me golpeé contra la llave de la regadera, bien, lo de las porristas seria un asco y yo tendría un cardenal… y otros veinte mas.

De pronto la música cambio a Tik tok, no recordaba esa canción, ni siquiera me la sabia, termine de ducharme y me sequé.

Crucé el pasillo hasta mi cuarto, donde Alice, Nessie y Rose me sonrieron.

—Hola —dijo Alice.

—Bella —sonrió Nessie.

—Swan —completó Rose.

—Ustedes me dan miedo —les dije.

—Y aun no ha comenzado —sonrió Ness.

— ¿Qué quieren?

—Ayudarte para tu primera cita con Edward —anunció Rose.

—No gracias, estoy bien.

Mentira, no tenía ni idea de que hacer.

—No te estamos pidiendo permiso Bella —sonrió Nessie.

— ¿Ah? —las mire, oh, oh, que no sea lo que estoy pensando.

—Bien. Nessie: maquillaje. Rose: peinado. Y yo, me encargare de su ropa —sonrió Alice.

Gemí, esto sería de terror.

— ¡No! ¡Váyanse!

Nessie corrió a su cuarto, Rose tomo mi cepillo y me miro, Alice sonrió, se veía demasiado diabólica como para sentirme mejor.

—Bella, podemos hacer esto por las buenas… —musitó con demasiada calma.

Ness entró con una enorme caja con maquillaje y una cuerda, gemí.

—O… por las malas.

Las miré, era obvio que tres contra una, yo perdería.

Alice sonrió, sus ojitos esmeraldas brillaron.

—Manos a la obra.

Bien, eso me dejaba con menos preocupaciones, me senté después de que Alice me vistiera, Nessie comenzó a maquillarme mientras Rose me peinaba.

Después de algunos minutos Alice hablo:

—Listo.

Ellas gritaron, estaban demasiado exaltadas.

— ¡Te ves hermosa, Bella! —dijo Alice.

Rose limpió una lágrima imaginaria de su rostro.

Magnifique.

Rodé los ojos.

—Solo espero no defraudar a Edward —musité.

—No lo harás Bella, ¿Sabes? Esto parece demasiado en serio… –musitó Alice.

— ¿A qué te refieres? —preguntó Rose.

—Bien, lo diré, Edward siempre fue un… playboy, ok, lo sé, era demasiado inmaduro pero salía con demasiadas chicas al mismo tiempo y a las… chicas no parecía importarles demasiado, era una vida miserable, demasiado estúpida y mis dos hermanos la llevaban.

Nessie se atraganto con su propia saliva.

— ¡¿Emmett? ¡¿Emmett Cullen? —preguntó sorprendida.

—Si, Emmett y Edward, era asqueroso que compartieran a las chicas, aun es asqueroso que se les ofrezcan frente a mí, lo admito, mis hermanos son apuestos pero no creo que sea para tanto… —sonrió.

Wow, había una gran parte de la vida de Edward que no conocía, demasiado grande y trascendental.

—Pero ese no es el punto, Edward cambio demasiado Bella, y sé que es por ti, el es demasiado obvio…

Sonreí mientras sentía mis mejillas arder.

Alice me abrazó, le devolví el abrazo con lentitud.

—Juro que si mi hermano es tan idiota como para arruinarlo, lo mataré.

Reí, Nessie y Rose rieron nerviosas.

—Y lo mismo para Emmett —dijo la pequeña Cullen señalando a Rose.

—Bien, le hare llegar tu amenaza –sonrió Rose.

—Espera, ¿Qué hay con Emmett? —yo no lo sabía, ¡Por favor! Solo deje de hablarles unos días…

—Bueno, durante los días en los cuales estúpidamente tú y Edward se idiotizaron nosotros tuvimos que pasar más tiempo unidos… Emmett, Alice, Jasper, Rose y yo —sonrió Nessie— y durante una de esas cuantas horas Rose le dijo a Emmett que le parecía sexy, Emmett contesto que Rose era demasiado hermosa para ser real y terminaron saliendo, bueno, no salen pero… son casi-novios.

Rose se ruborizó, wow, mi amiga ruborizada.

—Al principio fue difícil… —explicó Rose— él era demasiado estúpido, comenzó haciendo estupideces como encerrarnos en el baño y…

¿Encerrarnos en el baño? —preguntó Nessie.

Rose enrojeció mas, reí, dulce, dulce venganza.

—Eh… si… Emmett se… el primer día de clases él… se atrevió a meterme al baño, me interrogó y trato de besarme, entonces… lo golpeé en la entrepierna y… salí del baño, pero para mi mala suerte ahí estaba la señorita Cope y… Emmett salió detrás de mi… ella pensó mal y me llevo a detención… lo demás es historia.

Sonreí.

—Bien… creo que todas estamos enamoradas —sonrió Nessie.

Me tensé.

— ¿Enamoradas? —gemí.

—Si —contestó Alice— Rose y Emmett, Edward y Bella, Nessie y J…

—Nahuel —dijo Nessie.

— ¿El chico… amm de… Australia? —preguntó Rose.

—Sí, él… es increíblemente apuesto y… supongo que le gusto —musitó, no muy animada.

Alice enarco una ceja.

— ¡Y no olvides a Alice y Jasper! —Nessie la señaló, tratando de cambiar de tema, y lo logró.

— ¿Alice y Jasper? —pregunté, oh, ¿De cuánto me había perdido?

—Sí, tienen un affaire.

Reí.

—Eso es genial, todas con pareja —sonreí.

—Y enamoradas… —Nessie hizo un corazón con sus manos y sonrió.

—Claro que no Ness, tú no estás enamorada de Nahuel —dije.

—Lo sé, pero puedo esperar —se encogió de hombros.

El timbre de la puerta nos hizo saltar, Alice comenzó a dar brinquitos, Nessie comenzó a hiperventilar y Rose me reviso como por milésima vez en busca de desperfectos.

Eran exactamente como debería sentirme, ansiosa, nerviosa y insegura, mis miedos externados en ellas, ni siquiera necesite preocuparme por mis sentimientos, reí.

— ¡Corre Bella! —gritó Rose.

Me jalaron escaleras abajo, suspiraron tratando de calmarse y antes de que se desmayaran abrí la puerta.

Y lo vi, -¡Oh, por todo lo sexy!- vaya que lo vi.

Dirigí una mirada disimulada a sus converse negros, subí la mirada por sus pantalones de mezclilla y su playera café abierta en los primeros botones, su cabello estaba revuelto y su sonrisa torcida me provoco un leve sonrojo.

—Hola —musitó.

—Hola —sonreí.

—Hola —dijeron las chicas, destrozando mi burbuja.

—Aww por Dios, son tan tiernos —sonrió Alice.

—Lindos —sonrió Rose.

Rodé los ojos.

—Bien, vámonos antes de que las asesine —dije caminando hasta él y tomando su mano, entrelace nuestros dedos y me gire para despedirme de ellas con la mano.

Ellas sonreían, de verdad, todas parecían diabólicas.

—Buena suerte —sonrió Nessie.

—Pásenla bien —dijo Alice.

—Y… cuídense.

Rose rio y cerró la puerta de mi propia casa en mi rostro.

Me sonroje furiosamente, eso fue tan… en doble sentido, y yo me sentía lo suficientemente pervertida como para entenderlo.

Edward me jaló con suavidad y abrió la puerta del Volvo, entre sonriendo y él rodeó el auto, subió y me miro.

—Bien, eso fue extraño, lo sé, lo lamento Edward, pero ellas… —Edward puso un dedo sobre mis labios y sonrió.

—No fue extraño, las conozco y sé que esperar, así que no hay problema, solo te quería decir que te ves hermosa…

Me ruboricé.

—Ah, gracias, tú te ves… —no digas sexy, no digas sexy— también hermoso.

Él rió y encendió el Volvo, mientras comenzaba a maniobrar el volante.

— ¿Me dirás a donde vamos? —pregunté.

—No.

Ni siquiera lo dudo, fruncí el ceño.

— ¿Por qué?

—Vamos, Bella, un poco de misterio no te matará…

Sonreí.

—Eso crees, puede que la ansiedad si lo haga.

Él rodo los ojos, bufe. Tenía que hacer algo para que me dijera a dónde íbamos, me gire hacia él y lo mire fijamente.

Después de unos minutos de tratar ignorarme, me miro.

— ¿Qué sucede? —preguntó.

—Por favor… dímelo, Edward.

Él frunció el ceño.

—No, Bella.

Mordí mi labio, ¿Por qué no? ¿Tan malo era?

—Por favor…

Él me miro fijamente, después parpadeo y sacudió la cabeza, mordí mi labio un poco más para no sonreír.

—No, Bella, ya casi llegamos.

Bufé y me gire para ver por la ventana, Edward trato de hablar así que tome mi iPod, (rescatado, gracias al cielo, por Nessie) y comencé a escuchar música.

Edward detuvo el auto, bajo y antes de que lograra desabrochar mi cinturón, el abrió mi puerta.

Madeimoselle —musitó tendiéndome una mano.

Le sonreí, Edward me ayudo a salir y mire las luces y los juegos por doquier.

— ¿La feria?

Él sonrió de lado, dejándome sin aliento.

—La feria —anunció.


La feria! Bueno, no se me ocurrió nada mejor, nadie me dio ideas, ¬¬ pero no importa, yo amo la feria, es la 1:50 de la mañana, tengo sueño, mis ojos se cierran, pero aquí estoy, subiendo.

Gracias por los reviews, estoy a un segundo de desmayarme, seré breve.

OMFG! Quieren lemmons? O: un lemmon :9 Edward & Bella XD ok, no lo sé… lo pensare…

Lo meditare con mi almohada, oh, es tan suavecita…

Los amo, a todos… cásense conmigo! Bueno, no… solo déjenme dormir…

Aimee… zzzzzzzz…

She was so shy,
till I drove her wild.