Un nuevo capítulo de:

Sumergido en el más dulce sueño

.

CAPITULO XI

"NOCHE BAJO LAS ESTRELLAS"

.

– ¡E-Espera Sachiko! – Grité mientras era llevada por la castaña – N-No traigo otro cambio de ropa…

– ¿Y eso qué?

– ¿Cómo que "Y eso qué"? – Protesté – ¡No puedo ir vestida así! – Traía puesto mi pants azul marino, una camisa gris claro sin mangas y una sudadera azul claro, además de mi uniforme de porrista.

– Por eso pasaremos primero a mi casa ¡Yo te prestaré ropa!

– Pero… – Me estremecí

– ¡Sin peros! ¡Andando! – Haló de mi muñeca y caminamos a paso veloz.

– ¡Ahhh! ¡Espera Sachiko! ¡Me vas a zafar el brazo!

– ¡No seas dramática!

– Mooooo… – Sachiko ignoró por completo mis quejas.

Nos alejamos de las canchas a toda prisa, cuando llegamos a la salida nos encontramos con Lou Fa y For.

– Parece que todo el mundo ira a la fiesta, incluyendo a Walker... entonces ¿Quieres ir? – Preguntó For tratando de convencer a su indecisa amiga, Lou Fa.

– Yo… – Su rostro enrojeció, no sabía que responder.

– ¡Hey Lou Fa-chan, For! – Las llamó Sachiko parándose junto a ellas y soltando mi brazo finalmente. – ¿Irán a casa de Lavi? – Preguntó.

– Pues… en eso estábamos ¿Verdad, Lou Fa? – Miró a su compañera, quien se encogió de hombros nerviosa.

Puse mi mirada en la castaña y me sobé la muñeca, aunque no lo parezca, Sachiko tenía demasiada fuerza.

Lou Fa alzó el rostro con timidez mirándome de soslayo, me sorprendí, ya tenía varios días que la castaña se comportaba de una manera extraña y no comprendía porque.

Me preguntaba cual era la razón por la que Lou Fa no sabía si ir o no a la fiesta, entonces supuse que la razón podría ser porque le apenaba encontrar a Allen y For-chan intentara presionarla para que hablara con él. Yo estaba segura que en el fondo, eso era lo que ella más deseaba, pero la timidez e inseguridad que tenia no la dejaban.

Le sonreí dulcemente con el propósito de reconfortarla y decirle que todo estaría bien. Ella parpadeó un par de veces, pero pareció captar el mensaje por lo que sonrió.

– ¡Esta bien! ¡Vamos! – Dijo más animada.

– ¡Estupendo! Entonces vengan a mi casa con nosotras, iremos a cambiarnos y de ahí nos vamos juntas – Propuso Sachiko. Me tomó de nuevo de la mano para que no pudiera escaparme.

Suspiré resignada y me dejé llevar. Al llegar a casa de Sachiko, su madre nos recibió con una amable sonrisa y nos ofreció un poco de Té y galletas, que me cayeron de maravilla ya que no había comido nada desde el almuerzo, lo había olvidado por los nervios del partido, pero ahora que todo había terminado, mi estómago me reclamaba.

Subimos a su habitación y pusimos algo de música. For se acomodó sobre la cama y tomó una de las revistas del escritorio, mientras que Sachiko sacaba infinidad de prendas regándolas por doquier, hasta que encontró una blusa de cuello mao al estilo oriental, color negro con los bordes en rosa, que me pasó.

La blusa era realmente bonita, la textura era de seda y me quedaba a la perfección. Además de la blusa, Sachiko también me prestó una falda tableada color rosa, junto con un par de medias negras y unas zapatillas rojas, que se amarraban con un listoncito por encima del tobillo.

Dejé que mi largo cabello estuviera suelto y lo adorné con un prendedor de mariposa, que coloqué por encima de mi oreja derecha.

Cuando dejé de ser el conejillo de indias de Sachiko, Lou Fa fue su siguiente víctima. Con mi ayuda, nos encargamos de peinarla y maquillarla. ¡El resultado fue exitoso! Lou Fa se veía muy bonita con su cabello suelto, las pestañas risadas, un poco de rubor en las mejillas y con sus labios pintados de un color rosa muy discreto. Sus ojos se iluminaron y sus mejillas se sonrojaron cuando vio su reflejo en el espejo.

Una vez listas nos dirigimos a la casa de Lavi, los padres de Sachiko nos hicieron favor de llevarnos en su auto. Pasaban de las diez y media de la noche, la fiesta estaba en pleno apogeo, había gente por todos lados.

Toda la comunidad estudiantil se encontraba reunida para celebrar la victoria del equipo de soccer. La gente bebía o fumaba mientras platicaba alegremente, pude ver a los miembros del equipo rodeados de grupitos de personas, aun portaban la playera del equipo, estaba claro que eran la gran atracción de la fiesta y Lavi parecía la súper estrella del momento.

– ¡Hey Lenalee! ¡Bienvenidas! por un momento pensé que no vendrían – Nos recibió Lavi cuando nos vio llegar – ¿Gustan? – Se acercó a nosotras con una jarra y vasos desechables – Es un preparado que hice ¡Deben probarlo!

Sachiko aceptó sin titubear, mientras que Lou Fa y yo nos volteamos a ver con desconfianza, Lavi se nos quedó viendo y se echó a reír.

– ¡No tiene nada extraño, se los juró! Ni si quiera tiene alcohol, no se preocupen – Sonrió ampliamente entregándonos un vaso a cada una. – Pero les advierto que tengan cuidado con la que preparó Tyki, esa cosa esta muy cargada ¡Con un vaso tienes para ponerte bien ebrio!

La bebida que preparó Lavi estaba muy rica, era una conga, que llevaba jugo de toronja, naranja, piña y un poco de granadina. Eché un vistazo por los alrededores, la sala y el comedor estaban repletos de gente riendo y platicando a la gran mayoría de ellos se les notaba que traían varias copas encima.

Me sentí un poco avergonzada cuando vi a varias parejitas bastante "cariñosas" en el sillón o en algún rinconcito de la casa. Lavi y Sachiko se habían quedado platicando, no quise hacer mal tercio así que me fui a dar la vuelta.

Esta no era la primera vez que visitaba la casa de Lavi, sin embargo, al verla repleta de gente, sentía que estaba en algún lugar desconocido. Me abrí camino hasta el baño pero fui interceptada por Tyki en el pasillo.

– Linda señorita ¿Le sirvo? – Se acercó a mí ofreciéndome un vaso con un líquido amarillo que daba la pinta de ser jugo o algo así.

– Eh… no gracias, estoy bien – Recordé lo que dijo Lavi sobre la sospechosa bebida que había preparado Tyki.

– ¿Segura? – Insistió con una sonrisa coqueta en su rostro.

– Completamente, gracias… – Contesté sin más. Tyki me guiñó el ojo y en seguida fue con un grupito de chicas (bastante alcoholizadas) que rían como tontas sin parar.

Me quedé un rato parada junto a las escaleras, alcancé a ver a Lou Fa y For platicando alegremente con Rikei y Shifu, en ese momento me di cuenta que no había visto a Allen por ningún lado. No estaba junto a sus compañeros en la entrada, ni tampoco estaba dentro de la casa.

"¿No habrá venido a la fiesta?" Negué con la cabeza, era una idea absurda que no vinera, pero… entonces ¿En dónde estaba?

Saqué el celular del bolso y miré el reloj, pasaban de las doce, no me percaté del tiempo que había pasado desde que llegue. Escuché risitas detrás de mí, dos chicas bajan por las escaleras platicando entre ellas con voz baja.

– ¡Se ve tan lindoo~! – Dijo una de ellas llevándose las manos al rostro, sonrojada.

– ¡Lo seee! – Contestó la otra – Me pregunto ¿Qué hará solo en el patio? ¿Crees que deberíamos ir?

– ¿¡Estás loca!? ¡Qué pena! – Las dos chicas se fueron riendo a carcajadas.

Por alguna extraña razón, tuve la sensación de saber a quién se referían. Si mis sospechan eran correctas, Allen debería estar en el patio. Crucé la cocina y me dirigí al pasillo que daba hacia el patio trasero.

Entonces fue cuando lo vi, Allen estaba sentado de espaldas sobre el escaloncito de concreto, su torso estaba ligeramente inclinado hacia atrás, se apoyaba en sus brazos y tenía las piernas estiradas sobre el pasto.

Su silueta apenas si era iluminada por la luz de la luna, mientras que su cabello se mecía al compás del el viento. Se encontraba completamente abstraído de todo el ruido y movimiento del interior de la casa, sus pupilas plateadas miraban con admiración el cielo estrellado. Intente abrir la puerta con sumo cuidado, pero al abrirla soltó un crujido que lo hizo voltear sorprendido.

– ¿Lena… lee? – Dijo Allen con su suave voz.

– Lo siento ¿Te espante? – Cerré la puerta tras de mí y me acerqué a él.

– No, para nada – Me sonrió tiernamente.

Me paré junto a él y noté que sus mejillas estaban bastante sonrojadas. Tomé asiento sobre el escaloncito y contemplé las estrellas junto a él, pequeños puntitos blancos que brillaban sobre el oscuro cielo.

– ¿Y que hacías acá, tu solo? – Pregunté al cabo de un rato. Allen me miró con sus mejillas sonrojadas, sus pupilas lucían de un tono gris oscuro y profundo bajo el manto de la noche.

– De repente comencé a sentirme mareado, así que fui al baño pero no lo encontré… – Sonrió rascándose la mejilla con el dedo índice – Terminé llegando hasta aquí y salí para tomar un poco de aire… – Tomó el vaso junto a él, le dio un trago y suspiró mirando hacia el frente.

– ¿Mareado? ¿Estas enfermo? – Pregunté notando que su cuerpo se veía acalorado, tenía la respiración un poco agitada y los ojos enrojecidos.

– ¿Eh? No, para nada, es sólo que de repente me sentí extraño, eso es todo – Sonrió – Hoy hace un poco de calor ¿No lo crees? – Agitó el cuello de su playera y le dio otro trago a su bebida.

A diferencia del resto del equipo, Allen no portaba su uniforme. En su lugar traía puestos unos jeans oscuros, una playera de cuello V azul y un delgado suéter negro que le resbalaba por el hombro izquierdo.

– Hmm… ¿Qué estas tomando? – Observé el vaso que Allen traía entre sus manos.

– ¿Esto? Es jugo – Me mostró el vaso y vi en su interior el extraño líquido amarillo naranjoso.

Lo tomé y lo olí. El penetrante olor del alcohol me caló hasta los ojos, lo que sea que estaba bebiendo Allen estaba bastante cargada.

– ¡Esto tiene mucho alcohol! ¿Quién te lo dio?

– ¿Ah? Tyki me lo dio, dijo que era jugo de mango… –Dijo completamente sorprendido.

Imagino que Tyki le mintió a Allen diciéndole que era jugo de mango, sin advertirle que estaba mezclado con alcohol y el muy inocente peliblanco lo había aceptado sin darse cuenta.

– ¿Cuántos te tomaste? – Pregunté al ver su rostro espantado.

– Ehh… creo que este es el segundo…

– ¿¡El segundo!? – Me alarmé – ¡Ya no te lo tomes! Con razón estas tan mareado… se te está subiendo el alcohol… ¿En serio no te diste cuenta?

– No… Estaba distraído, además toda la casa huele a humo de cigarra y alcohol, no lo noté… – Sonrió llevándose la mano detrás de su nunca, despeinado sus cabellos.

Suspiré y negué con la cabeza, guardamos silencio y miramos el cielo. Sentí que Allen estaba muy silencioso, por lo que miré de reojo para asegurarme de que estaba bien. Sus ojos se entrecerraron y bajó la mirada hacia sus manos melancólico, con sus dedos acaricio la pulsera con el dije en forma de moneda que se ocultaba bajo la manga de su suéter.

Esta era la segunda vez que la veía, la primera vez que la vi fue el día de la cita, al parecer siempre la traía consigo.

– ¿Allen…? – Pregunté desconcertada al ver que una lágrima se deslizaba por su mejilla.

Allen me miró avergonzado y de inmediato se llevó la manga del suéter a los ojos para limpiarse, pero una nueva lágrima se formó y volvió a caer por su mejilla. Se encogió de hombros y dejó que el flequillo le cubriera los ojos.

Fue entonces cuando pensé que quizás el enrojecimiento de sus ojos se debía, a que había estado llorando antes de que llegara y no tanto por los efectos del alcohol.

– Allen… ¿Te encuentras bien? – Me acerqué un poco a él y coloqué mi mano sobre la suya.

– Lenalee yo… no puedo recordarlo… – Sollozó – No recuerdo nada mi… de mis padres, mi casa, de toda mi vida antes del accidente… – Me miró con los ojos llorosos y la nariz enrojecida.

Giró la muñeca y se alzó la manga del suéter, mostrándome la pulsera.

– Esto me lo regaló mi padre, el día del accidente… – Acarició el dije con sus dedos – Es lo único que puedo recordar de él… "Es un amuleto de la buena suerte" fue lo que me dijo…

Estaba segura de que sin duda alguna, esta repentina faceta y depresión de Allen se debía a su estado de embriaguez. Los efectos del alcohol lo orillaron a exponer sus sentimientos que probablemente en situaciones normales jamás se atrevería a compartir.

Sostenía su mano con fuerza, buscando algunas palabras de consolación que pudieran ayudarlo, cuando lo escuché reír de repente. Lo miré sorprendida, su rostro dibujaba una sonrisa melancólica, una combinación de tristeza y felicidad.

– ¿Sabes? – Dijo – Un día mi maestro me vio con el amuleto y me dijo: "No puedo creer que aun conservara esa cosa…" – Allen habló con voz grabe imitando la de su tutor – "¿Sabías que llevó ese estúpido amuleto el día que invito a tu madre a salir? ¡Qué ridículo! "– Allen soltó una risita y suspiró mirando hacia la nada.

– Creo… – Volteó a verme – Creo que después de todo si es de la buena suerte… sobreviví al accidente y además… bueno, también pude conocerte – Me sonrojé y por primera vez en toda la noche vi a Allen sonreír de manera autentica.

Nuestras miradas se encontraron y él acercó lentamente su mano derecha hacia mi rostro, para colocar un mechoncito de cabello detrás de mis orejas. El contacto de sus dedos sobre mi piel se sentía cálido y muy suave.

El rostro de Allen estaba tan cerca del mío que podría sentir su respiración, su dulce aroma se mezclaba con el penetrante y amargo olor del alcohol. Sostuvo su mano derecha sobre mi rostro y acarició delicadamente con el pulgar mi mejilla, sus pupilas se dilataron mirándome con ternura y con una chispa de deseo.

Ya no sabía si el ardiente calor que sentía en mis mejillas era por el contacto de sus dedos o por la reacción involuntaria de mi cuerpo al estar tan cerca del suyo. Mi corazón se agitó cuando su rostro se comenzó a acercarse lentamente al mío, la distancia entre nuestros labios se cortaba más y más. Me estremecí encogiéndome de hombros y agachando la mirada de manera involuntaria.

Allen cerró sus ojos y junto su frente con la mía, la punta de nuestras narices se rozaban y nuestras respiraciones se mezclaban. Cerré mis ojos y respiré profundo, mi cerebro bloqueó cualquier sonido del exterior, lo único que podía escuchar eran los fervientes latidos de mi corazón.

La mano que se encontraba sobre mi mejilla, se deslizó hasta mi mentón. Allen colocó sus dedos debajo de mi barbilla y la alzó con delicadeza, haciendo que mis labios alcanzaron los suyos, de manera que alcanzar a rozarse entre ellos.

Sin alejarse, Allen trazó con las suaves caricias de sus labios un camino desde mis labios hasta mi mejilla, donde deposito un tierno beso.

– Me gustas Lenalee… – Susurró cerca de mi oído.

Mi corazón dio un vuelco y mis ojos se agrandaron al escuchar esas aquellas palabras. Por un momento me pareció tan irreal aquel escenario, que pensé que era un sueño.

– ¿Q-Qué…? – Titubeé.

Allen me miró directamente a los ojos sin soltar mi mentón.

– Me gustas… – Repitió.

El sonido de un vaso impactándose contra el piso nos hizo voltear de inmediato. La persona parada junto al marco de la puerta, salió corriendo, no alcancé a ver el rostro, pero reconocí la oscura melena castaña.

– Lou Fa… -chan… – Me llevé las manos rostro, angustiada.

"¿Nos habrá escuchado?" Pensé.

Me puse de pie y cuando estaba a punto de salir corriendo tras ella, Allen me sujetó la mano.

– Lenalee yo… – No terminó de decir ya que su cuerpo comenzó a tambalearse, Allen se llevó las manos a la cabeza desorientado.

Aun se encontraba bastante mareado, lo ayudé a reincorporarse sujetándolo por el brazo.

– ¿Te encuentras bien? – Pregunté.

– Estoy bien, solo me mareé un poco, vayamos…

Entramos a la casa. La fiesta estaba en su punto más elevado, el volumen de la música era excesivamente alto y aun así, se podían escuchar las carcajadas de las personas. Nos abrimos paso hasta el comedor como pudimos, por fortuna había una silla desocupada y llevé a Allen hasta ella.

– Siéntate aquí… – Le dije, mientras buscaba con la mirada a Lou Fa sin tener mucho éxito.

– Ve, Lenalee… – Allen se percató de lo angustiada que estaba por mi amiga.

Dudé por un momento, no sabía qué hacer, quería encontrar a Lou Fa-chan para hablar con ella aclararle las cosas, pero también me preocupaba Allen, no quería dejarlo solo en el estado en el que se estaba. Allen insistió en que fuera tras de ella y no me quedó más remedio que aceptar.

– Iré rápido, no te muevas de aquí Allen ¿sí? – Asintió con la cabeza y salí corriendo a buscarla.

Me colé entre la multitud, pero no logré verla por ningún lado, la a fuera de la casa, en la cocina, cerca de los baños y nada…

Les pregunte a Lavi y a Sachiko pero no la habían visto, tampoco había rastro de For. Ya no sabía por dónde más buscar cuando vi a Rikei platicando con algunos compañeros de su salón, me acerque a él y le pregunté por mi amiga.

– Me temó que ya se fue, Lenalee-san – Dijo llevándose la mano a la nuca – For se fue con ella, sólo pasaron a despedirse, quise acompañarlas pero se negaron…

– Ya veo… – Agaché la cabeza. Todo parecía indicar que Lou Fa-chan si nos había visto a Allen y a mi hace rato, y probablemente escuchó lo que él me dijo…

Seguramente estaba destrozada… me sentía muy mal, tenía que aclararle las cosas. Si bien la confesión de Allen me había tomado por sorpresa, era muy probable que sus verdaderos sentimientos se encontraban alterados y simplemente se había dejado llevar por los efectos del alcohol.

Quizás sólo estaba confundido y en realidad él no estaba enamorado de mí…

Tenía tantas emociones en mi interior, me sentía muy preocupada por Lou Fa, pero también en el fondo deseaba que mis suposiciones fueran equivocadas y los sentimientos de Allen hacia mí no fueran sólo un mal entendido.

.

-o-o-o-o-

.

Mientras estaba en busca de Lou Fa, un par de chicas de tercer año se le acercaron a Allen.

– ¿Dónde estabas Allen? ¿Te estábamos buscando? – Dijo una de ellas en tono seductor.

– ¿Ah sí? No sabía jejeje… – Allen sonreía de oreja a oreja, sus mejillas estaban más sonrojadas que antes.

El ambiente alocado de la fiesta alteró sus nervios, motivando los efectos del alcohol haciéndolo sentir extrañamente animado y efusivo.

– ¿No tomas nada? – Preguntó la otra alumna de tercero.

– Ehh… yo tenía un vaso con jugo creo… no sé dónde lo dejé – Miró de un lado a otro – Pero puedes darme del tuyo – Allen sonrió y sin esperar respuesta tomó el vaso de una de las chicas que estaban cerca de él. Las dos amigas se miraron sorprendidas y soltaron una risita cómplice. Allen bebió de un sólo golpe todo el líquido que había en vaso.

– Ahhhh… – Exclamó limpiándose la boca con la manga del suéter – ¿Me pregunto dónde estará Lenalee? – Se levantó de su silla y se fue directo hacia la multitud.

– ¡Oye Allen! ¿¡A dónde vas!? – Gritó una de las chicas.

– ¡A buscarla! – Contestó sin voltearse.

– ¿Ahh? – Dijeron las dos al mismo tiempo, confundidas – ¿Buscar a quién…?

Tambaleándose por el mareo, Allen iba abriéndose paso entre la gente, cuando de repente tropezó chocando con alguien que estaba a sus espaldas.

– ¡Lo siento! – Se disculpó dirigiéndose a la persona que había empujado.

– ¿Are? ¡Alleeen! – Road se lanzó a los brazos de Allen al verlo.

– ¿Ro- Road? – Allen la miró sorprendido.

– ¿Dónde te habías metido? ¡Te busque por todos lados! – Se quejó haciendo un puchero.

– ¿Ah? ¿Tú también? – Se llevó la mano a la cien sobándosela.

– ¿Hmm? ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? – Preguntó Road al ver su mueca de dolor.

Sin soltar a Allen, lo olfateó cerca de su boca percatándose del aroma a alcohol impregnado en él.

– ¿Qu-qué sucede, Road? – La miró desconcertado.

– Allen has bebido… – No fue una pregunta, sino más bien lo había dicho de manera que su tono de voz decía que era un hecho, Allen sonrió y se llevó una mano a la nuca.

– Sólo fue jugo de mango – Rió nervioso.

– Neee Allen… y ya que por fin te encuentro ¿Te quedaras conmigo? – Road rodeó el cuello de Allen con sus brazos y acercó su cuerpo al de él.

– Ehh no, estoy buscando a… – No terminó de decir.

– Podemos estar los dos solos… – Road lo interrumpió hablándole con voz juguetona, enroscando uno de sus dedos en los claros cabellos de Allen.

– Esto… – Allen comenzó a ponerse muy nervioso y la pelimorada se le repegaba cada vez más.

– ¡Dame un beso, Allen! – Road lo miró seductoramente.

– ¿¡Ehhh!? –El peliblanco se sobre exaltó y la cara se le coloreó rojo como tomate.

– Dije, dame un B-E-S-O Allen… – Cerró los ojos y paró sus rosados labios, acercándolos a él sin titubear.

Allen jaló un mechón de cabello de Road, deteniéndola antes de que lo besara. Road abrió los ojos y lo miró con los ojos entrecerrados y frunciendo el ceño. La mirada asesina de la pelimorada aterrorizó a Allen, por lo que, no le quedó más que, apartar los brazos que estaban alrededor de su cuello, para tomar la cabeza de la pelimorada con las dos manos y darle un pequeño y tierno beso en la parte superior de su frente.

A Road le cayó una gotita detrás de la nuca, no era a ese tipo de beso al que ella se refería.

– Bueno me tengo que ir – Dijo sin más, se despidió de la pelimorada, no sin antes, aprovechar para robarle el vaso que traía entre las manos.

– ¡Allen, espera! ¡No te vayas! – Le gritó Road. Pero Allen se volvió a escabullir entre la multitud.

Iba de un lado a otro dándole sorbos a su nueva bebida cuando a lo lejos vio a Kanda sentado junto a la mesa, permanecía tranquilo escuchando sin mucho interés, la charla de Marie y Daisya (Un par de compañeros de su salón). Allen se percató de que Kanda tenía su bebida sobre la mesa, junto de él.

Sonrió malicioso y tomó uno de los popotes que había sobre la barra y se acercó sigilosamente hacia kanda. Se escondió detrás de él y con sumo cuidado colocó el popote dentro del vaso dándole un par de sorbos.

Kanda escuchó el sonido del popote aspirando la última gota de la bebida del peliazul.

– ¿!PERO QUE…!? – Kanda miró con furia al peliblanco que estaba escondido detrás de él, sonriendo maliciosamente.

– JAJAJAJAJA ¿Por qué esa cara Bakanda? – Allen rió a carcajadas, molestando más al peliazul.

– ¡MO-YA-SHI! – La voz de Kanda resonó por toda la habitación.

.

-o-o-o-o-

.

Regresé al lugar donde había dejado a Allen, con la sorpresa de que él ya no se encontraba ahí, mire hacia a todos lados preocupada.

– Mooo… ¿Pero donde se metió? ¡Le dije que no se moviera de aquí! – Suspiré.

– ¡PELEA! ¡PELEA! ¡PELEA! – Escuché gritar a un grupo de personas por la sala.

Me dio un mal presentimiento… "¡Por favor, por favor que no sea Allen…!"

CONTINUARA…

.

¡Regrese! ¿Me extrañaron? xD

Gomene… últimamente me cuesta mucho trabajo actualizar por que la inspiración simplemente no se digna a hacer acto de presencia T_T

Pero finalmente logré completar este capítulo y escribir una parte del siguiente ;) así que espero que el próximo lo tenga listo antes de lo planeado :D

Antes de escribir este capítulo me había propuesto que quedara bastante gracioso, al final siento que no quedo tan gracioso como me lo había imaginado… pero, creo que si saca un par de sonrisas xD También quería que hubiera más Allena (me lo han estado solicitando mucho *o*) Espero no haberlos decepcionado.

Eeen fin… Pues espero que hayan disfrutado del capítulo y haya sido de su agrado, recuerden que los RW siempre son bien recibidos xD un saludo a todos y nos leemos en el próximo!