Muy buen Día, espero que lo hayan pasado o pasen super bien el día de hoy. En esta ocasión, y como prometí, les comparto este capitulo especial de linda locura ya que hoy es un día muy especial para la protagonista de esta historia; así que espero que disfruten mucho este capitulo.

Este capitulo esta escrito de una manera un poco diferente, ya que: Eli cuenta como siempre la historia en primera persona, pero también ella cuenta otra historia desde su perspectiva, así que tienen que poner mucha atención a los cambios, aunque creo que los supe diferenciar de buena manera aun así, para que estén atentos, les aviso; es así como la historia dentro de la historia dentro de la historia.

Sin Mas, Disfruten el capitulo y... !Feliz cumpleaños, Nozomi!


XI

Extra: La aventura de la linda chica.

¿Quieren escuchar una historia? Esta vez les contare una historia corta, y, como toda historia, tiene que comenzar desde el principio… Me refiero a que tienen que conocer el porqué de todo; desde que comenzó. Nadie quiere secretos complicados en una historia como esta. Nadie quiere giros inesperados, ni sorpresas, ni enredos. Esta historia es la de una chica llamada Nozomi… Mi Nozomi…

Esta historia, a pesar de que no estuve siempre con ella, estoy segura que puedo saber muy bien lo que hacia esa linda chica cuando yo no estaba a su lado. ¿Preparados? Esta historia se trata de la linda chica en su vida diaria.

¿Qué cómo empezó todo? Digamos que, como toda historia, tiene que empezar con la heroína despertando en una hermosa mañana…

Los rayos dorados del sol entraban tenuemente entre las cortinas purpuras de su habitación; iluminando un poco la suave obscuridad de ella. Los rayos pasaban por toda la habitación, centelleando en el suelo en donde había cientos de juguetes y peluches tirados. Los rayos del sol se levantaron más, hasta alcanzar la cama de la joven chica, escalando como si tuvieran vida propia por las sabanas de la cama hasta detenerse en la figura de la joven. Los rayos blanquecinos del sol golpearon el rostro de Nozomi, la cual no tardo ni siquiera un segundo en sentir los cálidos rayos en sus ojos.

Aquellos ojos verdes adormilados y un poco cegados por la blanca luz, hacían un esfuerzo por mantenerse abiertos; pero la chica solo quería mantenerlos cerrados para poder dormir otro rato. Con los ojos cerrados, Nozomi busco a su lado, palpando las sabanas de su cama con delicadeza hasta que encontró lo que buscaba, y esto no era otra cosa que su fiel compañera; su familiar de bruja: Homura-chan. Nozomi apretó el cuerpo afelpado de Homura con sus dos manos y lo acerco a su cuerpo; aun sin tener ninguna intención de levantarse de la cama. Nozomi lanzo un profundo bostezo que sonó como si fuera un lindo maullido; ¡que linda!

Abrió de nuevo los ojos, adecuando su mirada por fin a la luz del nuevo día.

Aun adormilada por fin se levantó lentamente. Primero se trató de incorporar con sus manos sentándose en la cama. Después saco un pie y toco el cálido suelo de madera con las plantas de sus pies; en todo momento sostenía a Homura-chan sin soltarla ni un instante.

Pero de pronto, cuando menos se lo pensó, un fuerte ruido interrumpió su ensoñación…

—Nozomi, despierta, se va a hacer tarde para la escuela… —Dijo una voz maternal que entraba suavemente a la habitación de la chica seguida del sonido que ocasiono la puerta de su habitación al ser abierta bruscamente.

—E-Es muy temprano… —Se quejó Nozomi con una voz suave y apenas audible—. Quiero dormir más.

—Todos los días dices lo mismo, Nozomi. Sabes que tienes que llegar temprano a la escuela —La mujer de cabello negro y amables ojos color carmesí se paseaba desesperada por la habitación, viendo en cada rincón del desordenado lugar buscando algo—. ¿Dónde dejaste tu uniforme esta vez? Ayúdame a buscarlo o no llegaras a la escuela.

—Los espíritus lo escondieron de nuevo… —Dijo Nozomi mientras lanzaba otro bostezo el cual estremeció todo su cuerpo—. Son muy traviesos, algún día no dejare que entren en la casa, pero ahora mismo no tengo tanto poder espiritual apara alejarlos. Además, Homura-chan siempre se queda dormida cuando más la necesito.

—Pues dile a los espíritus que te regresen el uniforme o llegaras tarde.

Nozomi lanzo otro bostezo y lentamente llevo su mano bajo las sabanas, sacando la pulcra falda azul de Otonokizaka y el blazer azul marino característico, al igual que su moño azul que caracterizaba a las chicas de primer año.

—Pues algo me dice que cierta señorita lo escondió para no ir a la escuela hoy.

Esta vez Nozomi abrió bien los ojos, mirando fijante a su madre, como si la hubiera descubierto repentinamente por algo que ella "no" había hecho.

—No es cierto, a mí me gusta mucho la escuela, pero los espíritus… —Nozomi no pudo terminar de hablar porque la mujer la miraba con unos ojos que mostraban falsa malicia.

Lentamente su madre se acercó más a Nozomi y, cuando menos se lo espero, la señora Tojo ya estaba encima de ella presionando con insistencia sus costados haciendo que Nozomi se comenzara a carcajear por el repentino ataque de cosquillas.

—No… mamá… me hace cosquillas… —Nozomi reía con ímpetu; tenía una enorme sonrisa que iluminaba todo su rostro.

Esto por fin termino de despertar a Nozomi, la cual, después de un tiempo de haber terminado el castigo de su madre, siguió riendo.

—Te ayudare a vestirte. Apresúrate antes de que se haga más tarde.

Nozomi asintió con ánimo y se puso de pie. La señora Tojo la miro impresionada, si bien, ella no solía ser muy alta, al ver a Nozomi frente a ella le pareció que había crecido mucho sobrepasando la altura de su propia madre. Una sonrisa apareció en los labios de la mujer y una hermosa mirada tomo posesión de sus cristalinos ojos carmesís los cuales veían con vehemencia el rostro de Nozomi.

—Has crecido mucho, cariño… —Dijo con una voz muy tranquila—, estas más grande que yo… —Dijo viendo en todo momento los ojos de Nozomi, la cual no podía estar más feliz por el cumplido de su madre.

—No es cierto, mamá también es grande, aun te falta crecer mucho, mucho… —Dijo Nozomi con felicidad—. No es como si yo fuera una gigante o algo así.

—Claro que no lo eres… —Dijo La señora Tojo mientras salía de su ensimismamiento. La mujer tomo de los brazos a Nozomi y la acaricio suavemente—. Crecerás mas y muy fuerte, ¿verdad Nozomi?

Nozomi asintió con ánimo y esbozo una bella sonrisa que abarco todo su rostro. Nozomi no pudo evitar sentirse un poco avergonzada por todo lo que decía su madre, así que un pequeño rubor rosado apareció en sus mejillas; el cual intento ocultar poniendo a Homura-chan frente a ella.

Sin decir nada más, la señora Tojo tomo de los hombros a Nozomi y, como era rutinario cada día, le ayudo a quitarse el pijama. Después de eso la señora Tojo le ayudo a vestirse; si bien, Nozomi ya era una chica grande y se podía vestir perfectamente por su cuenta, aun le costaba algunas cosas que intentare omitir para no recordar aquel día en el aula de educación física…

Después de que Nozomi estuvo lista y vestida, la señora Tojo cepillo el abundante cabello purpura de la joven, ato sus dos típicas coletas con sus ligas color purpura y por fin estuvo lista para salir a la escuela.

—Mamá —Dijo de pronto Nozomi sentada en el pequeño tocador que tenía en su habitación y viéndose en el espejo que estaba frente a ella—, me gustaría que hoy me hicieras un peinado diferente. —La señora Tojo miro desconcertada a Nozomi.

— ¿Por qué? Pensé que te gustaba ir siempre con este peinado

—Me gusta mucho, mucho… —Nozomi llevo apresurada una mano a un bolsillo de su falda, sacando de pronto una carta con el dorso azul y con una figura del tarot en el frente—, pero las cartas me dijeron que hoy tenía que cambiar algo, y que algo diferente pasaría el día de hoy…

La verdad, la madre de Nozomi nunca había entendido muy bien todo ese asunto de las cartas, pero no podía negarse a una petición de su hija y menos cuando la veía insistentemente con una mirada fija en ella.

—De acuerdo cariño. ¿Qué te parece una linda trenza?

—No… —Nozomi aparto la mirada de su madre; mirando con pena hacia el suelo—, me gustaría llevarlo suelto… con ondas en las puntas.

—Pero Nozomi… —Dijo un poco alarmada la madre, como si lo que decía Nozomi fuera lo peor del mundo—. Tienes el cabello muy largo, y siempre que juegas después de la escuela llegas hecha un desastre. ¿Segura que podrás mantener tu cabello lindo después de este día?

Nozomi no miro a su madre, pero asistió tímidamente con su cabeza mientras que se sostenía insistentemente sus dedos pulgares.

—Puedo hacerlo… —Dijo sin mirar a su madre—. Ya soy una niña grande, prometo que no me meteré por sitios peligrosos y no arruinare el peinado que mamá me haga.

Los ojos de Nozomi buscaron los de la señora Tojo y, cuando se encontraron, la señora Tojo no pudo evitar lanzar un suspiro lleno de resignación.

Y entonces así fue. La madre de Nozomi fue a su habitación por una rizadora de cabello y con sumo cuidado, ya que Nozomi nunca había usado una, y ya que era un instrumento un poco peligroso, la mujer dejo el cabello de Nozomi libre y ondulo las puntas de su cabello, haciéndola parecer una chica completamente diferente.

Nozomi estaba encantada con el peinado. De vez en cuando se tocaba los bucles de las puntas y jugaba con ellos; era como si fueran un nuevo juguete para ella.

Después de un desayuno rápido, Nozomi y su madre salieron de casa en camino a la escuela. La señora Tojo acompaño una parte del camino a Nozomi ya que ella también tenía que salir a trabajar.

—Nozomi, no te olvides de tu promesa, no quiero que te arruines el cabello —Dijo juiciosa la señora Tojo—. No te desvíes de camino a la escuela y no hables con extraños.

—Ya lo sé mamá, siempre me dices lo mismo —Nozomi le sonrió a su madre—. Si me pasa algo Homura-chan se encargara.

—Está bien, confió en ti y en Homura-chan —La señora Tojo dio un paso en dirección a la calle que estaba a su derecha pero se detuvo de nuevo captando la atención de Nozomi—. Por cierto, hoy pasare por ti a la escuela.

— ¿Pero, por qué? —Dijo Nozomi a manera de reproche—. Te dije que no me gusta, a ninguna de las otras niñas las recogen sus mamás en la escuela; me verán raro.

—No reproches Nozomi. Pasare por ti a la hora de salida.

—Pero... —Nozomi iba a decir algo pero se detuvo al ver el rostro de su madre que mostraba un poco de molestia—. Buuuuuu, eres aburrida mamá.

—Claro que no soy aburrida, solo me preocupo por ti…

La señora Tojo se acercó a Nozomi, pero ella con cada paso inflaba mas las mejillas mostrando un puchero en su rostro; que linda… l-lo siento, me desvió de la historia.

—Realmente has crecido mucho en estos años Nozomi… —Y de nuevo, la señora Tojo miro a Nozomi con esa vehemencia que parecía que veía atreves de ella. La señora Tojo acerco su mano a las mejillas infladas de Nozomi y ella miro impresionada a su madre; incluso a ella le pareció que estaba actuando un poco más afectuosa que de costumbre—. Me voy al trabajo. Ya sabes, no te desvíes del camino… —Dijo la señora Tojo y, antes de emprender su camino, deposito un beso en la mejilla de Nozomi.

Nozomi comenzó a caminar repentinamente, un poco avergonzada por la muestra de cariño que le daba su madre.

— ¡Nozomi! —Gritó de pronto la señora tojo—. ¡¿Dónde crees que vas?! ¡Ese no es el camino para la escuela!

Pero los gritos de la señora Tojo pasaron desapercibidos porque Nozomi ya caminaba alegremente por aquella calle que se desviaba por completo del camino que tenía que seguir.

—Esta niña…—Dijo la señora Tojo comenzando su propio camino.

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La linda chica caminaba por las calles. Musitaba una tenue tonada que de sus labios salió con suavidad. Su largo y libre cabello se mecía con los constantes saltitos que daba mientras caminaba. Sin rumbo alguno Nozomi caminaba con impaciencia.

Pero, ¿a qué lugar se dirigía Nozomi? ¿Por qué había tomado repentinamente ese camino? Las dudas pronto se aclararon cuando…

Escuche el desesperado sonar del timbre de la puerta de mi casa. «¡¿Pero cómo paso eso?! Aun no era momento, todavía no estaba lista para salir y no quería que Nozomi entrara a mi casa, no podía, y menos ese día.»

Desesperada fui a abrir la puerta encontrándome frente a frente con Nozomi la cual me miraba con unos ojos brillantes y una hermosa sonrisa en sus labios. La mire fijante; estaba muy hermosa ese día. Como ya lo dije: llevaba el cabello suelto, pero no era lo mismo imaginármela que tenerla frente a mí, realmente era como si un ángel caído del cielo estuviera ahora frente a mí, así era la única forma en la que la podía describir: Nozomi era un lindo e inocente ángel.

— ¡Ya vine Elichi! —Anuncio con ánimo mientras daba un paso hacia dentro de mi casa; pero yo impedí que entrara.

—V-vaya, Nozomi, no me esperaba que vinieras hoy a visitarme tan temprano. —Definitivamente estaba nerviosa, muy nerviosa, y no solo era por ver a Nozomi tan hermosa frente a mí.

—Las cartas me dijeron que viniera a recogerte para ir a la escuela… —Nozomi insistía en entrar a mi casa, pero yo no la dejaba. Me movía de un lado a otro para que ella no se atreviera siquiera a dar un paso dentro—. M-Mi mamá me acompaño de camino a la escuela, pero ella ya se fue a trabajar, y ahora solo traje a Homura-chan conmigo —Nozomi trataba de mirar con insistencia dentro del departamento, pero yo me ponía siempre frente su mirada—. Quiero pasar Elichi, ¿me dejas?

—R-Realmente no es buen momento Nozomi… —Me acerque a ella y cerré la puerta detrás de mí; Nozomi miro fijamente la puerta, como si fuera lo más interesante del mundo—. Me gustaría mucho acompañarte a la escuela, pero aun no estoy lista para salir. ¿Qué tal si te adelantas?

—Pero quiero ir con Elichi —Dijo sin despegar los ojos de la puerta; con un mirada curiosa y con su dedo índice en los labios—. ¿No puedo? —Negué insistente con la cabeza. Quizás estoy muy nerviosa por esto, pero parecía que Nozomi no lo había notado— ¿Entones puedo pasar a saludar a mi hermanita, Arisa? —Negué de nuevo con la cabeza— ¿Por qué no?

—E-Ella ya no está aquí; se fue con una amiga muy temprano a la escuela.

— ¡Onee-chan! Mamá dice que te apresures si quieres tener todo listo… —Se escuchó el repentino grito de Arisa dentro de la casa; no pudo ser más oportuna ¿verdad?

— ¿Quién es ella entonces? —Nozomi esbozo una sonrisa—. Ya sé: ¿tienes otra hermanita? ¿Puedo verla?

—N-No, no puedes… —Sin quererlo de mi boca salió una voz fría y cortante, la cual hizo que la insistencia de Nozomi se detuviera de pronto, y ahora sí que me miraba desconcertada por lo que había dicho—. Te dije que fueras sola a la escuela, te alcanzare luego.

—Pero Elichi yo…

Realmente no quería hacerlo, pero si quería que Nozomi se fuera lo más rápido posible tenía que entrar a mi casa y resguardarme dentro. Así que lo hice: entre velozmente a mi casa sin dejar de ver a Nozomi y después azote la puerta sin decir nada más; quizás fui un poco dura con ella.

«Bueno, regresemos al relato…»

Nozomi miro la puerta con desconcierto. Su animosidad disminuyo al ver la puerta cerrada frente a ella.

—Ni siquiera se dio cuenta de mi cabello…—Dijo desanimada mientras lentamente caminaba fuera del edificio de apartamentos en el que yo vivía.

Nozomi camino cabizbaja todo el camino a la escuela. Murmuraba algo para sus adentros y lanzaba suaves suspiros.

— ¿Por qué Elichi se comportó así? —Nozomi tomo a Homura-chan en brazos— ¿Qué hice mal? Además, parecía que se molestó un poco; ¿acaso hice algo malo? ¿Tú que dices Homura-chan? ¿Qué? ¿Qué yo no hice nada malo? Ya lo sé, sé que no hice nada malo, solo quería entrar a ver a mi hermanita y pasar a visitar la casa de Elichi, pero ella es muy mala ¿verdad? Elichi es muy, muy mala —Nozomi hizo otro puchero, pero estaba vez miraba hacia el frente un poco indignada—. Sí, es verdad, fue Elichi la que tuvo toda la culpa, yo no hice nada malo; tonta Elichi. Solo por eso voy a hacer una fiesta de té con todos mis amigos y no la voy a invitar a ella. Después, le mandare fotos de mi fiesta y se sentirá culpable por hablarle mal a la pobre Nozomi. Ya vera Elichi, se arrepentirá por haberme tratado feo… —Nozomi libero una tenue risita, pero más que eso parecía un ligero sollozo—. Tonta Elichi, eres muy tonta porque me hiciste cosas malas, tonta, tonta…

Nozomi camino hacia la escuela sin decir nada más, pero ahora ya no estaba para nada animada, en cambio, se sentía muy triste, y el no saber el porqué de su humor la hacía sentir aun peor.

«Creo que me pase un poco, pero no fue mi culpa, es solo que… Bueno, continuando con Nozomi…»

Nozomi estaba cabizbaja y realmente no tenía ganas de continuar su camino hacia la escuela, pero aun así tuvo que ir, recordando lo que le dijo su madre: "Iré por ti a la salida de la escuela". No tenía de otra, tenía que asistir a clases; no tenía elección.

«Como en toda historia, en ella deben de existir villanos que se interpongan en el camino de nuestra heroína. Sí, ya sé que yo actué como la villana antes, pero no fue mi intención. Si bien, estas villanas no eran tan malas, aun así se interpusieron en el camino de la joven heroína cuando llego a la escuela…»

—Vaya, Tojo, llegas temprano… —Aquella desagradable voz era de una chica castaña que estaba frente a la puerta de la escuela.

«¿Cómo que no era tan desagradable su voz? A mí me lo parece mucho.»

La chica miro hacia todos lados, como si esperara encontrar a alguien detrás de Nozomi, pero se sorprendió al no ver lo que esperaba.

—Me sorprende de ti no verte acompañada de Ayase… —Nozomi miro fijante a la chica castaña—. ¿No me digas? ¿Te peleaste con ella? —Dijo la chica en tono burlón y soltando una leve risita—. Eso es imposible, ¿cierto?

Pero Nozomi no dijo nada, simplemente miro cabizbaja al suelo; resignada ante las palabras de la joven frente a ella.

La chica castaña miro desconcertada a Nozomi y pronto la sonrisa burlona que tenía en sus labios desapareció. En el momento preciso en el que la chica castaña cambio su semblante, detrás de Nozomi apareció una nueva chica. Esta vez era una chica con un brillante y largo cabello color negro, la cual miro desinteresada a Nozomi y paso a su lado sin prestarle la mínima atención. Pero su amiga castaña llamo su atención arrastrándola bruscamente del brazo.

— ¿He? ¿Qué crees que haces tan repentinamente Kumiko? —La susodicha miro preocupada a la pelinegra y, con tan solo una mirada, hizo señas para que viera a Nozomi la cual no se movía de su lugar y seguía mirando decaída al suelo— ¿Qué le hiciste?

—Y-Yo no le hice nada —Dijo Kumiko en un ruidoso susurro—. Le mencione a Ayase y de pronto se puso así.

— ¿Y tú porque tienes que meter tus narices en donde no te llaman? —La chica pelinegra libero un profundo suspiro—. Solo déjala ahí, ya se le pasara luego —Ella intento caminar, pero no pudo siquiera dar un paso con la mano de Kumiko que aprisionaba su brazo—. ¿Puedo irme a clases ahora?

—No podemos dejar a Tojo… Se van a enojar con nosotras.

—A mí no me metas en tus problemas, tú fuiste la que ocasiono todo, ahora déjame ir.

—No, ayúdame Reina —Gimoteo Kumiko.

Resignada ante la voz insistente de Kumiko, Reina simplemente libero un profundo suspiro y se acercó a Nozomi con completo desinterés.

— ¿Qué tienes? —Nozomi no contesto— ¿Que te hizo esta idiota?

— ¡Oye!

—Lo que sea que te haya pasado no es asunto mío… —Reina libero otro suspiro—. No tengo tiempo para tratar con niñas molestas como tú, así que solo dime que te paso para terminar rápido con esto.

Nozomi por fin reacciono. Lentamente levanto la mirada y vio a la joven pelinegra. Sus labios se movieron lentamente y con una voz casi silenciosa dijo.

—Elichi se molestó conmigo, pero yo no sé porque… —Reina puso toda su atención en Nozomi—. Me dijo cosas muy feas, y después me cerró la puerta de su casa en mi cara… —Reina giro los ojos.

— ¿Cómo es que la quería proteger si ella también la trata mal? —Dijo más para ella que para Nozomi. Libero otro suspiro—. No sé lo que le haya pasado a Ayase, pero sus razones tendrá…

Reina llevo su mano al hombro de Nozomi haciendo que la viera incrédula ante la repentina muestra de afecto de la pelinegra. «¿Porque siento que está muy cerca de ella? Es mejor que se aleje de mi Nozomi sino… Lo siento, otra vez me salí de la historia. ¿En qué iba?»

—No te preocupes por esa tonta chica, ya verás que no es nada… —Reina tomo a Nozomi de los hombros—. Así que no te preocupes por ella, deja de lamentarte por algo insignificante como una pelea, ya veraz que se arreglaran las cosas.

Reina se acomodó su mochila mejor al hombro mientras miraba la reacción embelesada que aparecía en el rostro de Nozomi.

—G-Gracias, señorita Reina —Dijo de pronto Nozomi con una voz dulce e infantil—, creo que me siento mejor.

«Las mejillas de Reina se… ¡¿Cómo que se ruborizaron?! ¿Qué clase de historia es esta? ¿Por qué no estoy ahí para evitar todo eso? ¿Qué soy yo la que lo ocasiono? Bueno si, pero eso no le da derecho a ella a ser tan cercana con Nozomi…»

—Como sea… —Dijo Reina dirigiéndose de nuevo a la escuela—. P-Por cierto, te queda muy bien el cabello suelto… —Nozomi miro a la joven de cabello negro con vehemencia y una linda y tierna sonrisa adorno su rostro; parecía que Nozomi volvía a estar bien.

Kumiko miro a Nozomi con una sonrisa mientras juntaba sus manos en señal de disculpa. Ella le siguió el paso al Reina la cual ya estaba adentro de la escuela cabiéndose los zapatos y actuando como si lo anterior no hubiera pasado.

Nozomi vio a las dos chicas perderse por unos de los pasillos de la escuela. Se quedó un rato afuera hasta que la campana de la escuela sonó anunciando que las clases estaban a punto de empezar. Nozomi entro rápidamente a la escuela y corrió en dirección a su salón de clases.

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Nozomi esperaba pacientemente sentada en su lugar. A pesar de que siempre, antes de clases, se la pasaba jugando y haciendo un escándalo terrible al hacerlo, esta vez estaba bastante decaída. Solo, de vez en cuando, volteaba a ver el lugar vacío detrás de ella que ocupaba…

Así es. No era costumbre en mí pero, después de que Nozomi fue a mi casa repentinamente, tuve que preparar algunas cosas antes de poder salir de casa. Así que llegue tarde a la escuela.

Cruce velozmente los pasillos, sofocada por el cansancio y la desesperación por llegar moderadamente a tiempo; pero era demasiado tarde. Cuando llegue al aula de clases: deslice la puerta encontrándome con las miradas sorprendidas de las estudiantes al veme entrar tan repentinamente. La maestra ya estaba dando clases y yo me puse nerviosa al ver cómo era el centro de atención.

—S… Siento llegar tarde… —Dije mientras que al mismo tiempo trata de recuperar el aliento y la compostura.

La profesora me asintió con la cabeza, parecía bastante desconcertada al verme llegar tan de repente. Estaba segura que le sorprendía que yo, una alumna que nunca solía llegar tarde, lo hiciera por primera vez. Con una voz insegura la maestra me hizo pasar y yo, lentamente y con mis piernas temblando por los nervios, me acerque a mi lugar. Pero antes: mire el rostro de Nozomi, parecía…

—B-Buenos días… —Dije en un susurro. Pero al escucharme, Nozomi desvió su mirada de la mía; solo conseguí ver un ligero rubor rosado tomar posesión de sus mejillas.

—Llegaste tarde… —Dijo en un susurro sin siquiera dignarse a mirarme—. Y no te regañaron como lo hacen cuando yo llego tarde… Tonta Elichi… —murmuro.

Parecía que Nozomi estaba muy enojada; y no sabía porque… Bueno, si lo sabía, pero en ese momento me costó mucho entender el porqué de su enojo.

Sin prestarle más atención, me acerque a mi asiento y me deje caer derrotada. El resto de las clases continuaron como normalmente lo hacen, a diferencia de que yo no estaba muy atenta a las clases, sino que esperaba que terminara el día de escuela para poder regresar a mi casa rápidamente; aun tenia cosas que hacer.

Cuando las clases terminaron…

—Ya que te portaste feo conmigo, Elichi, me gustaría que me acompañaras a casa por lo menos… —Nozomi se acercó a mi cuando las chicas de nuestra clase ya salían del salón. Yo aún estaba guardando mis cosas y me enlistaba para salir rápidamente de la escuela—. No es como que quiera que me acompañes; mi mamá va a venir a recogerme. Pero como eres muy tonta te dejare que me acompañes…

— ¿Por qué me estas insultando desde la mañana? ¿Qué fue lo que te hice? ¿Por qué estás tan enfadada? —Decía mientras guardaba mis últimas cosas en mi mochila y me la ponía al hombro—. Aun así, creo que hoy no podré ir contigo, tengo que regresar rápido a casa. —Nozomi me miro incrédula ante lo que le había dicho.

—Pero… —Dijo en un susurro. Pero entonces, el rostro de Nozomi cambio, nunca la había visto ponerse así; parecía muy molesta, incluso, el lindo puchero que hacía en ese momento, no me pareció tan tierno—. Has lo que quieras entonces, ya no te quiero Elichi, eres muy mala conmigo… —Nozomi acerco su rostro más al mío y me enseño la lengua—. ¡Ere una tonta Elichi!

Nozomi giro sobre sus talones y comenzó a caminar hacia la puerta del salón, y antes de salir, me miro una última vez y me volvió a enseñar la lengua con su rostro lleno de molestia.

Lance un profundo suspiro cuando Nozomi se fue, pero no podía hacer nada, aún tenía que preparar muchas cosas antes de volver a verla.

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«Bueno, regresemos con nuestra heroína; la densa y tonta Elichi puede… ¡Esperen, quien escribió todo esto! Si bien soy lenta no tienen por qué escribirlo también aquí. Además, ya me siento lo bastante mal como para que me lo recuerden a cada rato…»

Nozomi salió un poco triste de la escuela, pero en definitiva ya no lo estaba tanto como en la mañana, en cambio, intercambiaba su mirada triste con una llena de molestia.

—Elichi es muy mala, como se atreve a decirme todas esas cosas malas —Con una sonrisa maliciosa en sus labios comenzó a decir en un susurro—: Todo por eso le lanzare una maldición. ¿Qué dices Homura-chan? Sí, sé que dije que no lo volvería a hacer, pero en esta ocasión Elichi se pasó mucho conmigo, yo solo quería que estuviéramos juntas el día de hoy. Las cartas me dijeron que tenía que ser así; que Elichi estaría conmigo. Pero la tonta Elichi se niega a aceptar el destino de las cartas, es por eso que no importa si yo le lanzo una maldición, será castigada de todas formas —Nozomi miro hacia el suelo, donde su cabello suelto cubrió un poco su rostro. Nozomi llevo sus manos a su cabello y paso suavemente sus dedos por el—. Además, otra vez no se dio cuenta de mi cabello… Elichi es una malvada.

Nozomi camino hasta el portón de Otonokizaka, cruzo la calle y bajo por las escaleras que llevaban a aquel sendero lleno de árboles frondosos y verdes, encontrándose así con su madre, la cual la esperaba pacientemente. Pero no era la única que la esperaba, sino que a su lado estaba una chica que era la viva imagen de la madre de Nozomi: Yazawa Nico.

—Cariño, ¿por qué tardaste tanto en salir? —Nozomi miro a su madre aun un poco molesta y con un lindo puchero en sus mejillas— ¿Por qué haces esa cara? ¿Te paso algo? —Nozomi no contesto, simplemente se cruzó de brazos mientras veía a su madre— Nozomi, contesta, ¿qué te paso?

—Sabes mamá, hoy, cuando iba a la escuela, fui a casa de Elichi; pero ella es muy mala…

— ¿Qué te hizo?

«¿Soy yo o esa voz se escuchó un poco sombría y molesta? Quizás solo es mi imaginación»

— ¿Dime que te hizo?

—Cuando fui a su casa, ella me dijo cosas feas y no me dejo entrar a su casa a pesar de que yo quería jugar adentro, después me cerró la puerta en mi cara… —Nozomi miro a su madre alarmada—. ¡EN MI CARA! Pude haber muerto en ese momento y a Elichi no le hubiera importado.

E-El rostro molesto de la madre de Nozomi se fue apaciguando solo un poco, se acercó a Nozomi y la envolvió en sus manos; acariciándole suavemente la cabeza.

—Esa niña… —D-Dijo entre dientes. «Comienzo a sentirme un poco asustada»—. Bueno, Nozomi, ella tendrá sus razones para no haberte dejado entrar; no te preocupes por eso… —La mujer desvió su mirada hacia otro lado, viendo detrás de Nozomi. «Por alguna razón siento una mirada muy pasada en mí y no sé porque»—. No sabe muy bien cómo actuar con delicadeza… —Dijo más para ella que para Nozomi.

Después de un rato en que Nozomi y su madre platicaron y caminaron por el sendero de árboles que llevaba a la calle principal. Las dos jóvenes chicas, Nozomi y Nico, acompañadas de la madre de, de… «Lo siento aun me cuesta decidir cómo decirlo», de Nozomi, decidieron ir a un lugar antes de regresar a casa. Pero Nozomi no estaba de mucho humor para pasear con su madre.

—Vamos Nozomi, tú no sueles ser así… —Dijo de pronto Nico con voz condescendiente—. Deja de pensar en esa idiota y concéntrate. ¿Qué te parece si vamos por helados?

—No quiero helados, quiero ir a casa…

—Pero aún es muy temprano Nozomi, es aburrido regresara casa tan temprano.

— ¿Porque dices eso Nicochi? ¿No se supone que tienes que cuidar a tus hermanitas?

—E-Ellas están a cuidado de alguien más hoy, no pasa nada si yo no estoy ahí.

—No quiero ir, es mejor que regrese yo sola a casa.

—De ninguna manera Nozomi… —Dijo la madre de Nozomi—. Hoy salí temprano del trabajo solo por ti, así que iremos a divertirnos a algún lugar. ¿A dónde quieres ir?

—Quiero ir a casa de Elichi… —Dijo en un susurro y desviando la mirada de su madre.

— ¡¿Qué?! —Gritó alarmada la mujer—. Pero dijiste que estabas enfadada con ella.

—Yo lo dije, pero tengo que hacer algo en su casa.

— ¿Se puede saber lo que quieres hacer cariño?

—Como fue muy mala, Homura-chan y yo planeamos lanzarle una maldición para que no pueda salir de su casa; así aprenderá a no meterse con Nozomi.

—Iremos más tarde… —Dijo nerviosa la señora Tojo—. Pero ahora, ¿qué te parece si vamos al centro de Akihabara? —Con una mirada vehemente miro a Nozomi—. Has estado creciendo muy rápido y desde la mañana pensé que podríamos ir a comprarte algo de ropa nueva, ¿te gustaría? —El rostro de Nozomi se ilumino con una enorme sonrisa que fue apareciendo lentamente.

— ¿Ropa nueva? —Dijo ilusionada. La señora Tojo asintió con su cabeza; satisfecha por la reacción de Nozomi—. Quiero un vestido nuevo, un vestido de bruja, y también… también quiero algo para Homura-chan y también quiero otro vestido largo, largo para que parezca una princesa, y también… —El rostro de Nozomi se ilumino con un súbito rubor—. Quiero comprarle algo a Elichi…

«Es muy linda, a pesar de todas las cosas malas que le hice quiere regalarme algo. ¿Cómo puedes ser tan dulce Nozomi?»

—Pero dijiste… —Nozomi miro hacia otro lado, ocultando su repentina vergüenza. La señora Tojo no pudo hacer otra cosa que liberar un suspiro resignado—. De acuerdo, pero tu escogerás lo que quiera Ayase-san —Nozomi miro a su madre con una sonrisa inocente.

—Gracias mamá… —Dijo mientras se separaba de Nico y de su madre y corría frente a ellas; volviendo así a recuperar su típica animosidad.

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El ocaso pigmentaba de naranja las nubes de la gran ciudad y poco a poco el sol se ocultaba en el horizonte.

Después de pasearse por Akihabara y comprar vestidos, la señora Tojo y Nozomi comenzaron su camino de regreso a casa.

Nico las había dejado a mitad del camino con la excusa de que tenía algo que hacer. Así que se fue antes que ellas, dejando a madre e hija a solas.

Entonces mientras caminaban, un mensaje en el celular de la señora Tojo hizo estremecer a Nozomi, la cual salió corriendo despavorida apenas lo escucho.

— ¡No te vayas muy lejos! —Gritó la señora Tojo mientras veía como Nozomi huía de ella.

La señora Tojo reviso el mensaje en su celular y, sin decir nada, se acercó a Nozomi de nuevo, la cual solo la miraba curiosa y esperando a que su madre le dijera algo.

—Es hora de regresar a casa —Dijo la señora Tojo—. Se está haciendo tarde y estoy comenzando a cansarme…

—Pero yo tengo hambre… —Dijo Nozomi mirando curiosa a su madre—. Quiero comer Yakiniku —Dijo animada.

—Prepare la cena en casa, así que cuando lleguemos ahí te consentiré con todo lo que quieras.

Nozomi le esbozo una hermosa sonrisa a su madre mientras emprendían de nuevo el camino. O al menos eso pensó Nozomi.

Ambas continuaron su camino de vuelta a casa. La señora Tojo tomaba de la mano a Nozomi y ella caminaba dando brinquitos y cantando una linda melodía; en ese momento parecía muy feliz. Pero de pronto se sintió desconcertada, y es que parecía que mientras más caminaba parecía desconocer las calles por las que iban.

— ¿Dónde vamos mamá? —Dijo Nozomi mirando en todas direcciones—. Creo que te equivocaste de calle; por aquí no se va a casa.

—Claro que no me equivoque, estoy segura que este es el camino por el cual tenemos que ir.

—No es cierto. Nozomi sabe dónde vive, Nozomi sabe que teníamos que tomar otra calle para…

Pero Nozomi se quedó sin habla al ver al edificio de departamentos frente a ella.

—Esta es…

— ¿Querías venia aquí, verdad Nozomi? —Dijo la señora Tojo mientras le esbozaba una sonrisa a su hija y liberaba un suave suspiro—. Pues aquí estamos. ¿Qué tal si pasamos a saludar?

—Pero tú dijiste…

—Sí, se lo que dije, pero creo que tienes que arreglar las cosas con Ayase-san… —La mujer la miro con perspicacia—. Sin ningún maleficio, entendiste Nozomi… Solo le iras a preguntar porque se comportó tan mal contigo.

Nozomi le esbozo una gran sonrisa a su madre y, sin que se lo dijera dos veces, Nozomi comenzó a correr en dirección a la casa de aquella joven rubia que la esperaba impaciente.

Cuando Nozomi estuvo frente a la puerta de mi departamento, dudo un rato en tocar la puerta y es que se sentía un poco nerviosa de volver a verme después de todo lo que había pasado antes y durante la escuela.

Nozomi tímidamente golpeo la puerta y no paso ni un minuto cuando aparecí frente a ella.

Vi a Nozomi fijamente, tan fijamente como si no la hubiera visto en un gran periodo de tiempo, y es que así fue, había estado ocupada todo el día y no pude siquiera disculparme adecuadamente con ella o hablarle como es habitual en mí.

—Bienvenida Nozomi… —Dije con una voz que salió suave de mis labios. Ella aparto la mirada de la mía y miro con vergüenza hacia el suelo; me comencé a sentir verdaderamente culpable por todo lo que había pasado—. ¿Estás bien? —Nozomi no contesto nada; seguía viendo hacia al suelo; me comenzaba a preocupar—. Adelante Nozomi, puedes pasar…

Di un paso hacia un lado de la puerta para dejar que Nozomi entrara a la casa, pero ella parecía titubear en entrar o no. Al final termino dando un paso hacia atrás, pero antes de que retrocediera más, se encontró con su madre la cual la sostuvo de los hombros.

—Gracias por invitarnos hoy, Ayase… —Dijo la mujer con un tono alegre y con una sonrisa en su rostro. Nozomi miro a su madre sin entender el porqué de su sonrisa; parecía muy desconcertada—. Vamos Nozomi, adelante.

—Pero… —Nozomi no parecía querer entrar a mi casa, entonces, al verlo, me acerque a ella y la tome suavemente de la mano.

—Perdón por lo que paso esta mañana… —Dije de pronto, con toda la sinceridad que de mi salía; con una voz suave que capto al instante la atención de Nozomi—. Tenía que hacer algo en mi departamento antes de que tú lo pudieras ver.

— ¿Por eso te portaste mal conmigo? —Pregunto Nozomi con inseguridad.

—Lo siento, ni siquiera te dije lo bonita que te veías con el cabello suelto —Acerque mi mano lentamente al cabello de Nozomi, sintiendo cada mechón de su abundante y suave cabello, el cual parecía brillar bajo la luz del ocaso que se ocultaba lentamente en el horizonte—. Ven, Nozomi, entra rápido a casa…

Tome a Nozomi de la mano invitándola a pasar. Aun parecía un poco insegura pero, cuando estuvo dentro de la casa y le ayude a descalzarse los zapatos, su típica animosidad comenzó a mostrarse de nuevo en su rostro, parecía que ya se encontraba menos nerviosa y recuperaba su sonrisa y su felicidad.

La acompañe a la sala de mi casa y ahí, entre la oscuridad…

— ¡SORPRESA! —Se escucharon algunas voces que al unísono se mesclaban con un suave suspiro sorprendido que salió de los labios de Nozomi.

Los ojos de Nozomi se abrieron grandes por la sorpresa, y veía incrédula a las personas que frente a ella se encontraban; sin entender muy bien la situación.

— Feliz cumpleaños, Nozomi… —Mis palabras salieron mecánicas, como si no sintiera que hablaba en ese momento; en todo momento veía el rostro de Nozomi.

La fuerza con que Nozomi me sostenía la mano se perdió y dejo caer sus brazos a sus costados, como si la sorpresa hubiera absorbido toda la fuerza que tenía en su cuerpo.

Entonces, con una sonrisa enorme, Nico se acero a lado de Nozomi y la tomo de la mano.

— ¿No me digas que realmente lo olvidaste? —Dijo, con un tono que parecía confiable. Al verlas juntas no pude evitar pensar que era como si Nico fuera una hermana mayor para Nozomi.

Detrás de Nico aparecieron dos pequeñas niñas completamente idénticas, con el cabello negro como su madre al igual que los ojos de un fuerte color carmesí.

— ¡Felicidades, Nozomi-onee-chan! —Dijeron ambas niñas al mismo tiempo—. Te sorprendiste mucho verdad, verdad.

Entonces, detrás de las dos niñas apareció mi dulce hermanita acompañada de su amiga Yukiho.

—Feliz cumpleaños, Nozomi-onee-chan… —Dijo mi hermana mientras que lentamente le acercaba a Nozomi una especie de corona hecha de flores azules y purpuras en la cual había estado trabajando durante todo el día—. El día de hoy te ves muy hermosa—. Dijo mi hermana mientras acercaba la corona de flores a la cabeza de Nozomi y la dejaba suavemente en ella.

Nozomi miraba a las chicas frente a ella sin moverse; después de un tiempo me comencé a preocupar. Me acerque a ella para cerciórame de que estuviera bien, y entonces, cuando la vi directamente a los ojos, cuando vi lo que de sus ojos brotaba, mi corazón se comenzó a acelerar súbitamente; golpeado con insistencia mi pecho.

— ¿Nozomi? —Pregunte con una voz trémula, llevándome como contestación un suave sollozo de los labios de Nozomi—. ¿Estás bien? —Dije acercándome más a ella.

Entonces Nozomi por fin reacciono. Me miró fijamente a los ojos, con esos enormes y hermosos ojos verdes que me hacían estremecer.

— ¿M… mi cumpleaños? —Dijo en un susurro—. ¿Es el cumpleaños de Nozomi?

Al escuchar las palabras de Nozomi solo conseguí esbozarle una sonrisa mientras asentía con la cabeza.

—Así es, es tu cumpleaños. ¿En serio te olvidaste de que día es hoy?

Nozomi dio un respingo mientras apartaba la mirada de mí y se limpiaba las pocas lágrimas que lograron salir de sus cristalinos ojos.

—Mi cumpleaños… —Dijo con una voz embelesada.

—Así es Nozomi. Siempre me lo habías estado recordando, así que… —Mire a mi alrededor, invitando a que Nozomi viera todo el lugar, el cual estaba decorado perfectamente para una pequeña celebración—, prepare todo mi departamento para que tuvieras una fiesta de cumpleaños acompañada de las personas que más te quieren.

— ¿Tú lo hiciste, Elichi…? —Como si se percatara de algo, Nozomi me miro directo a los ojos—. ¿Es por eso que me dijiste cosas feas antes y no me dejaste entrar a tu casa? —Asentí con la cabeza.

—Lo siento por portarme mal, pero quería que esto fuera una gran sorpresa… —Me acerque a su rostro y, como si imitara a Nozomi cuando me preguntaba ese tiempo de cosas, le pregunte infantilmente; como nunca lo había hecho—. ¿Estas sorprendida? —Dije con una voz muy animada. Nozomi rehuyó de mi mirada, pero yo acerque más mi rostro al de ella—.Nozomi, ¿estas sorprendida?

De pronto, una tenue risita resonó en el lugar. Mire como Nozomi ocultaba su mirada en sus manos y se limpiaba las lágrimas que desesperadas salían de sus ojos, pero esas lagrimas no me causaba miedo o incertidumbre, ya que sabía que, a juzgar por sus suaves risas, esas lágrimas de Nozomi no era de tristeza, sino de felicidad.

—Ya no volverás a pasar un cumpleaños sola… —Dije con seriedad, viéndola fijamente—. Me dijiste que solo tú y tu madre celebraban tu cumpleaños, pero… —Mire a mi alrededor, donde todas las chicas veía a Nozomi con una sonrisa—. Ya no estarás más tiempo sola —La mire fijamente, sentía una gran tranquilidad al ver sus ojos que mostraban impresión por mis palabras—. Yo estaré siempre contigo… para celebrar tu cumpleaños.

Nozomi volvió a reír, las lágrimas que salían de sus ojos no se detenían, y entonces, cuando menos lo pensé, Nozomi se abalanzo hacia mí envolviéndome con sus brazos en un repentino abrazo.

—Gracias —Dijo con una voz llena de sentimientos; con aquella voz madura y misteriosa que solo yo conocía su significado—. Te quiero mucho, Elichi… —Dijo, haciendo que se me acelerara el corazón.

Sin esperarlo, Nozomi se acercó a mí, sentí como su respiración golpeo en mi rostro, sentí el suave latir de su corazón golpear contra mi pecho y, cuando menos lo pensé, sentí un suave e inocente beso en mi mejilla. Los suaves labios de Nozomi depositaron un suave beso que me hizo estremecer cuando lo sentí; era como estar en las nubes de lo suave y lindo que fue.

—Me gustó mucho la sorpresa Elichi…

Aunque Nozomi decía eso, ahora mismo yo estaba más sorprendida que ella; lo podía asegurar.

Después de eso celebramos el cumpleaños de Nozomi como estaba planeado. Comimos pastel de fresa…, perdón, era de chocolate. Pasaron las horas en las que Nozomi se la paso jugando con las hermanitas de Nico, con mi hermana y Yukiho. Yo habla con Nico y con la madre de Nozomi, aunque parecía un poco molesta por la forma en la que oculte las cosas, pero a pesar de eso parecía satisfecha con la fiesta que había preparado para Nozomi.

Aquel día me divertí mucho, como si hubiera vuelto a ser una niña, estaba tan feliz que quería que esa felicidad nunca se terminara.

Cuando llego la noche y la celebración había terminado, Nozomi y yo no nos separamos ni un momento. Compartimos las últimas horas de ese hermoso día, las dos juntas, viendo por la ventana la luna plateada que se cernía sobre nosotras, sin despegarnos ni un segundo la una de la otra, no nos hacían falta palabras para expresar todo lo que sentíamos en ese momento. Permanecimos tomadas de las manos, sintiendo como mi corazón latía con fuerza, sintiendo la respiración de Nozomi cerca de mi cuello ya que estaba recostada en mi hombro… Así termino ese día…

— ¿Te gusto la historia…, Nozomi?

Mire el rostro de Nozomi a mi lado, ella ni siquiera abría los ojos, pero esbozaba una hermosa sonrisa en todo su rostro. Lentamente, y pegándose mas a mi lado en el proceso, asintió con la cabeza y me tomo con más fuerza de la mano.

—Pero tu dijiste que no tendría sorpresas… —Dijo mientras un lindo puchero aparecía en su rostro.

—Mentí… —Solté una risita, captando la atención de Nozomi la cual inflo con ímpetu sus mejillas y me miraba un poco molesta.

—Eres mala por hacerme cosas feas, Elichi… —Dijo mientras se apartaba de mi lado, entonces vi como fruncía el ceño, pero no parecía molesta, y al contrario de causarme preocupación, me parecía una reacción encantadora—. Y tampoco sabes contar historias.

—Pero ya te dije que yo no suelo hacer este tipo de cosas… —Dije apresurada, tratando de justificarme; ¿pero por qué lo hacía? yo creo que fue una buena historia—. Eres tú la que cuenta historias fantasiosas, yo no soy nada buena para eso.

—A tu historia le falto más magia, más cosas lindas… —Nozomi me miro perspicaz—. Solo dijiste lo que paso en la vida real; eso es aburrido Elichi.

—Está bien, soy mala para esto. Además, mi historia si tuvo cosas lindas…

—No lo creo, yo solo escuche que eras muy mala con la pobre Nozomi.

—Claro que había algo muy lindo… —La mire directo a los ojos, en ese momento sentía como mi corazón golpeaba con fuerza mi pecho y una sonrisa enorme aparecía en mis labios—. Lo más lindo que conozco apareció en mi historia.

— ¿A, sí? ¿Qué…? —Nozomi desviaba la mirada, parecía un poco avergonzada. Entonces, de un momento a otro, ella me miró fijamente como si algo en mi rostro la cautivara.

—Tú… –Sentí como esa sola palabra hizo estremecer todo mi cuerpo, sintiendo como se tensaba; pero se sentía bien, era como sentir una corriente eléctrica que recorría todo mi cuerpo— Tú, mi linda chica.

Nozomi me miró fijamente a los ojos, tenían un brillo especial el cual solo yo notaba. A nuestro alrededor se creó un silencio muy denso, era como si me hubiera perdido en el tiempo con el solo hecho de ver los ojos de Nozomi. Entonces, cuando vi que ella me esbozaba una sonrisa, al mismo tiempo yo esboce una. Un rubor carmesí apareció en sus mejillas y yo sentía las mías arder, pero a pesar de eso yo no separe mi mirada de la de ella.


Espero que les haya gustado el capitulo tanto como a mi me gusto escribirlo, ya que, después de una breve pausa en esta historia, por fin pude escribir de nuevo como quería, Ademas muchas gracias a ustedes por el apoyo que me brindan, me hace querer esforzarme mas.

¿Que les pareció el día de Nozomi? ¿Murieron de ternura en algunas partes? ¿tuvieron una sobredosis de azúcar con la linda Nozomi celebrando su cumpleaños? Para serles sinceros, derrame algunas lagrimas al final y no se porque; es una parte muy bonita que espero también les guste.

Muchísimas gracias por esperar esta historia con muchas ganas, saben que pueden seguirme en Facebook para saber cuando actualizo esta y mis demás historias. Muchas gracias por esperar. Facebook: Biso47 Fiction

SilentDrago: Sí, al fin Eli dejo de ser un poquito densa para poder comprender mejor a Nozomi, poco a poco se irán acercando mas hasta que se confiesen como es debido; eso creo.

EAA41777: Pues ya no tienes que esperar mas ya que aquí esta la nueva actualización, pero solo momentáneamente y ya que coincidió con el cumpleaños de Nozomi... Muchas gracias por tu comentario; un gran saludo.

Shiro Shihiro: jajaja espero que con este capitulo se haya equilibrado tu nivel de Azúcar, y con respecto al ultimo párrafo del capitulo anterior: pues aun quedan mucho secretos por revelar. Que bueno que te pasaste algunos capitulos por aquei comentando, y muchas gracias por el apoyo que le brindas a esta historia; ademas de que me hiciste tener un deja vu al decir que eras un fantasmita; eso ya me había pasado antes jejeje.

Kuro Kat: Gracias por el cumplido del poder espiritual, pero eso se lo dejo a Nozomi, ella es la del verdadero poder. Así es, aun queda historia para rato y ya iré intercambiando entre el drama y la melosidad, ademas de que el beso aun no me queda muy claro como ponerlo o escribirlo, pero ya lo pensare.

YourDaddy: Espero que te sientas mucho mejor estos días después de tu anterior estado de humor. Muchas gracias por al menos escribirme una Review ya que aunque sea pequeña a mi me agrada mucho leerlas ya que me levantan el animo, y como recompensa espero que este capitulo te realce el animo a ti también. Lo se, se que el capitulo no es triste de cierta forma, pero era melancólico con todos los sentimientos expresados, ademas que la música siempre hace buen acompañamiento a toda historia y que bueno que lo lees de esa forma. Espero que te sientas mucho mejor, mucho animo en todo lo que hagas y, como digo cuando estoy desanimado (de verdad lo hago) !FIGHT DAYO!

FIRESTORM: Te entiendo,yo también sonreí mucho en esa parte, tiene un efecto especial que te hace sonreír al verlas por fin juntas después de un tiempo. Solo aclarando lo que le paso a Nozomi, realmente si revivió un trauma, esa fue la razón del porque se comporto de esa manera ya que, al no saber como proteger a Eli, tuvo tanto miedo que cuando inicio la pelea con Reina revivió algo en ella, así que esa es la explicación; sino no hubiera recordado lo de la mamá de Nico en el capitulo anterior a ese. Poco a poco iremos aclarando las dudas.
Gracias por darle una oportunidad a mis demás historias, espero te gusten. Y no, no soy un genio ya que tomo muchas ideas de lo que he leído, eso no me hace genio sino que soy una especie de interprete de situaciones (me gusta como suena eso jejeje)

Joss Sonoda: Todos prefieren la dulzura, yo también lo prefiero, pero el drama le da un poco de sabor a la vida...

Krishellsolis: Todos parecían muy desconcertados con la revelación de la mamá de Nico; así que pude cumplir mi cometido, !yei! Yo también ame la parte del reencuentro, dejaron un poco el dolor para expresar todo lo que sentían; fue muy bonito. Ahora que lo pones de esa forma y expresas todas las dudas, a mi también me dieron ganas de saber que pasa, ya ni yo lo se; bueno si pero ya se sabrá después.

Robin Schultz: Siempre que veo tus comentarios me agrada ver la atención que le pones a los detalles. Primeramente, así es, Eli es densa pero al fin se dio cuenta de lo que sentía. Segundo, así es , la señorita doctora no es densa, eso creo, dicen que todo se hereda... Y así es, la madre de Nozomi es densa también, o eso quiere hacerle creer a Nozomi y a Eli. También ame el dialogo de Nozomi, fue tan enternecedor que me puse a gritar como loco; hecho verídico. Espero no demorarme en los siguientes capítulos, ya voy maquinando mas a menos lo que pasara con esta historia

Shana Hadadgali: Sí, fue muy hermoso y todo... pero no se te olvida el drama, el drama mueve naciones enteras jejeje

Jaydisita.8709: Que bueno que te gusto el capitulo, demuestra mucho de lo que es esta historia: una linda locura jejeje. No sabes cuanto ame tu Review, es decir, que me digas que me historia te hizo poder transportarte al lugar de los hechos en el que Eli estaba con Nozomi, es el mejor halago que me han hecho, y es que eso es precisamente lo que quería lograr, no solo con estas, sino con todas mis demás historias. Suizas suene presuntuoso, pero en mis historias me gusta mucho describir muy bien los paisajes, los sentimientos, las emociones, las reacciones de los personajes a tal punto que transporten al lector a la historia y lo hagan participe de esta. Es por eso que me gusta mucho el libro de "20000 leguas de viaje submarino, ya que creo que Verne logra muy bien eso en ese libro; y de ahí me base para crear mis historias. Tienes razón, el poder de las lectura es impresionante y mas si uno con su imaginación participa con el solo hecho de ponerle voces a los personajes dentro de cabeza o amenizar mejor la historia con música de fondo o ponerse en una situación similar a la que narra.

Sin Mas, Muchas Gracias Por Leer y Por sus Reviews en las cuales espero que me expresen su opinión. Muchas gracias.