Declaimer: Naruto NO me pertenece, es de Kishimoto,
Sumary: ¿Qué pasa si Sakura nunca estuvo en el equipo 7? ¿si hubiera dejado Konoha a los 9 años, y hubiera terminado viviendo bajo el mismo techo que Itachi Uchiha, convirtiéndose en una Akatsuki? Pero el destino la lleva a conocer a Sasuke y Naruto, donde verán que de una u otra forma, su destino esta unido.
PenName: MaGy-Souh
Burakkurōzu
Capítulo 10: ¿Amor?
-!Si, Comida decente! –gritó alegre Suigetsu.
Los ultimos días habían sido bastante movidos, no habiamos tenido tiempo para sentarnos en una mesa y degustar una rica comida hecha al momento, sentí que me caía al estómago como cielo.
Incluso a mi me sabía mala la comida ninja, pues no estaba acostumbrada a comer esas "porquerías" prefería cocinar, era más sano, Itachi me hizo pesar de esa manera, el era el autor de "porquerías enlatadas"
-¿Qué quieres decir con "comida decente"? –pregunto una furiosa pelirroja, yo solo reí por la reacción de la chica loca esa.
-quiere decir que hacía mucho que no comía algo digno de llamarse comida –le dije respondiendo como si nada. –lo más seguro es que hayan comido puras porquerías enlatadas y recalentadas últimamente
-Si no te gusta mi comida no te la tragues, mugre cara de pez putrefacto! –le gritó al pobre Suigetsu que ni siquiera había abierto su boca, pues estaba muy concentrado en devorar sus alimentos, pero eso se acabo cuando la pelirroja lo levantó de las orejas.
-tranquilos, es la hora de la comida—habló como el padre de familia Juggo calmando a sus dos hijos que se llevaban como perros y gatos.
-pues si zanahoria! tu comida apesta como tus patas después de entrenar media hora! –dijo haciendo mueca de asco –!a rayos!
-hahaha….. ¿Te apestan los pies? –le pregunte a la peliroja riendo.
-¿te burlas de mis hermosos pies? ¿Es que acaso no has ni siquiera olido tu asqueroso aliento? Es como pescado echado a perder! –le contraataco
-¿NO VAN A DEJAR DE PELEAR? – gritó a todo pulmón y muy enojado Juggo -¿QUIEREN MORIR? –dijo esto con una voz tétrica, ya no era la voz tranquila de "Peace&Love" que siempre se cargaba.
Karin y Suigetsu se levantaron de inmediato de la mesa y fueron a la esquina del cuarto, ambos viendo a Juggo con terror escrito en sus ojos y facciones, incluso los podía ver temblar del miedo.
Múltiples manchas comenzaron a aparecer por todo el cuerpo del pelinaranja, sobretodo en la cara, su rostro estaba casi totalmente cubierto por esas marcas negri-naranjas, de repente parecían llamas de fuego que se deslizaban como sandijuelas por su cara. Sus manos luchaban entre cerrarse o no y su cara estaba inclinada hacia arriba.
En ese momento me levante lentamente observando el repentino cambio de humor y aspecto del chico, ¿es que acaso era bipolar?
-Van a Morir! –dijo finalmente cuando "recupero" la compostura, sus ojos habían cambiado de color así como toda su mirada, parecía un animal salvaje que tienen enfrente a su presa.
Camine a pasos lentos hasta llegar donde Karin y Suigetsu estaba.
-Sasu..! –se quedo a medio grito Karin.
-no podemos despertar a Sasuke –le dije en voz baja- habrá que encargarnos nosotros de él, Sasuke no está en condiciones de lucha y mucho menos de usar su Sharingan.
-¿algún plan? –preguntoó Suigetsu
-¿le pasa muy seguido? –les pregunte en voz baja.
-tiene una extraña enfermedad –habló Karin –por eso antes de formar parte de Hebi había estado encerrado en una celda de alta seguridad en la guarida norte.
-¿Cómo lo detienen normalmente? –susurre.
-Sasuke utiliza su Sharingan para controlarlo –hablo Suigetsu -¿entonces hay un plan?
-un golpe –les dije –del verbo noquearlo.
-¿hay opción B? –me preguntó Karin con cierto temor.
-no –conteste.
-¿entonces? –me pregunto de nuevo Suigetsu al ver al ninja salvaje y fuera de control que teníamos en frente y cada vez se nos acercaba más.
-ahora o nunca! –dije mientras veía como el ninja se asomaba al cuarto donde se encontraba Sasuke y dudaba a donde ir, por nosotros, o por él.
Sin pensarlo mucho me movi rapidamente hasta donde estaba y le dí un ligero golpe en la nuca, había pensado hacerlo poniendole un poco de chakra.
Las cosas no habían salido exactamento como quería, el cuerpo del grandote cayó al suelo sin moverse. Creo que había aplicado más chakra del necesario.
Mire mi puño y me sorprendí, eso era más fuerza de lo que había logrado anteriormente, aun así salí rápidamente de mis pensamientos acerca de la fuerza. Tenía un hombre herido un poco más de lo que esperaba.
-¿Qué diablos hiciste mugre chicle masticado? –me grito Karin alarmada al ver a su compañero de equipo tirado en el suelo inconsientemente.
-Cállate mugre Zanahoria andante! No le pasa nada! – le dije gritando lo primero que se me vino a la mente, no me gustaba que me gritaran, y nadie lo hacía, al menos no alguien que estuviera vivo.
-¿estará bien?—pregunto Suigetsu mientras levantaba la mano del cuerpo aguado de su compañero.
-si, no sabía exactamente que tenía, asi que solo lo desmaye –les explique.
-¿Por qué hay tanto ruido? –hablo un azabache que salía de una de las puertas de la posada, tenía múltiples áreas del cuerpo vendado, sobretodo la cabeza, que era lo que se agarraba en estos momentos.
-Sasuke-kun! Estas bien –grito Karin mientras corría a él, pero el pelinegro había hecho un rápido movimiento en el que se había movido y la pelirroja fue a dar de panza al suelo, como si fuese un torero que acababa de dar una excelente toreada.
-hmnp…
-¿Qué diablos haces de pie? –le regañe no muy fuerte, aunque me gustaba la idea de gritar a todo pulmón, una enorme punzada hubiera atacado su cerebro.
-hmnp… yo puedo hacer lo que yo quiera, nunca acordamos que eras la líder. -dijo mientras ladeaba su cabeza a la izquierda.
-no soy "la líder" pero soy médico, y como médico estoy capacitada para ordenar medicamente a los que curo, y a ti ya te mediqué! -le explique como a un ninja de academia.
-hmnp… molestia! .
-a la cama!
-y… Sasuke… te manda… -se burlo Suigetsu.
-¿quieres hacerle compañía? –le rete.
-yo estoy en perfecto estado –dijo riendo el albino.
-eso se puede arreglar –rió Karin "apoyando" a su compañero.
-no te preocupes Sakura-chan! Con dos lesionados tenemos por hoy. –trato de defederse el de ojos violetas.
-bakkas – hablo el Uchiha al ver nuestra infantil discusión.
-llevemos a Juggo a la cama –hablo la pelirroja odiosa.
-hmmm… -se quejo el inconsciente peli naranja al ser levantado bruscamente por Suigetsu y Karin.
-Con cuidado bola de soquetes! –les regañe dándole un golpe en la cabeza al de cabellos blancos. Este se llevo las manos a la zona dejando caer al pobre Juggo al piso de un solo golpe después de ser soltado por la idiota pelirroja.
-Estupido Pez! –le regaño Karin, pero el desmayado ni siquiera se inmuto.
-¿a eso le llaman cuidado idiotas? –les grite y el Uchiha solo movió la cabeza negando por la gran "inteligencia" de su "gran" equipo.
-¿ya estás bien grandote? –preguntó Karin al peli naranja aún inconsciente.
-no te va contestar Zanahora! No ves que esta Des-Ma-Ya-Do -le explico Suigetsu.
-mmm! No te pregunte a ti! Animal!
-Kuso! ya callense! –grite a ambos
-Gomene Sakura-san… -escuche una voz proveniente del piso.
Era Juggo que estaba sobándose un recién hecho chichón en la cabeza de tamaño jumbo, el pobre estaba sentado en el suelo con los pies en cazuelita como niño pequeño, muy al contrario que su físico.
-no importa Juggo, perdona por el golpe, no medí mi fuerza. –me disculpe.
-see.. mugre fuerza mata elefantes que te cargas chicle barato. –se burló Karin dándome un pequeño manotazo en el hombro.
-puedo hacer que la gente te deje de decir zanahora, Zanahoria –le dije riendo maliciosamente.
-¿Cómo? –pregunto Suigetsu inocentemente.
-de la misma forma que haría que te dejaran de decir dientes de tiburón, Suigetsu.
-aun no entiendo –dijo inocentemente.
-pff! Eres un idiota –se rindió Karin, que si había entendido mis palabras –Sasuke-kun! Sasuke-kun! ¿Qué paso con el Akatsuki?
-Se auto exploto –contestó el Uchiha.
-¿Cómo que auto exploto? –pregunto Juggo, que aun seguía en el piso.
-se exploto a sí mismo, yo escape con ayuda de Manda. –contesto mientras se recargaba en una pared, aun no estaba del todo curado, sus huesos apenas horas habían sido soldados.
-mañana por la tarde saldremos –les dije –tenemos que estar a tiempo para llegar a la guarida.- Había cambiado el tema completamente.
-¿mañana? –preguntaron 3 de los 4, solo había faltado el Uchiha.
-si, saldré un rato, nos vemos luego – salí de la posada sin rumbo fijo, solo quería salir.
No podía estar más tiempo con ellos, no podía disfrutar y lo peor es que lo hacía, estar con ellos, sus risas, peleas, me recordaba a mi equipo con Itachi y Kisame, pero aun así no podía, no debía.
Me dolía disfrutar momentos con estas locas personas y lo peor que me dolerá más cuando les tenga que dejar, no me importaría si solo las dejara atrás, me fuera y desapareciera de sus vidas.
Pero no solo las dejare, tal vez tenga que luchar a muerte.
Batirnos en duelo para defender mi vida y poderla conservar, para defender lo que quiero y mantenerlo.
Mis sentidos estaban completamente desconectados de toda señal de vida de este mundo, no escuchaba nada, aunque mis ojos podrían asegurar que no había mucho sonido en la interperie, ya eran pasadas de las ocho de la tarde, las calles estaban vacías, una que otra persona por aquí y por allá, no había más que penumbra por la luz de luna, y una que otra casa con luz eléctrica.
Bostecé, más sin embargo sabía de sobra de que no tenía sueño, eso era lo último que sentiría mi cuerpo, faltaban cerca de dos días de viaje para terminar la misión, dos días de viaje para despedirme de ellos.
Dos días.
48 horas.
2880 minutos.
2880 minutos de 60 segundos cada uno; una cantidad realmente grande. Muchos números, pero realmente nada. Los segundos, minutos y horas no son realmente nada, solo son una cantidad para medir el tiempo.
-Aaa.. – dije antes de tropezar, aunque gracias a mi reflejos logre recuperar mi equilibrio, al igual que con la pequeña niña con la que había chocado por andar el planeta Sakura.
-lo siento señorita… -me dijo la pequeña.
-no hay problema, fue mi culpa –le dije dandole una sonrisa, era una niña muy mona.
-usted es muy bonita, señorita…
-gracias… -le agradecí por el cumplido.
-pero no parece muy f…
-Nanaa! Entra a casa rápido! –grito una señora desde una cabaña que estaba cerca.
-lo siento señorita, mi madre me llama, me tengo que ir, !Tenga! –me dio una linda cajita antes de salir corriendo hasta desaparecer.
Mire curiosa la pequeña cajita, era de color roja, en forma de estrellita, estaba realmente linda, así que me dispuse a abrirla.
Era un chocolate pequeño en forma de anillo.
Lo saque con sumo cuidado, pues se podría quebrar tan fácilmente. Dentro del anillo, había una pequeña notita, con el mismo cuidado la abrí y leí su interior.
"El Amor es la Verdadera clave para florecer"
Leí, una, dos, tres, cinco, diez, hasta quince veces la frase. No es como si fuera una galleta de esas de la fortuna, además, yo no sentía ese sentimiento, ¿o sí?
Amor, no es una ciencia, pero entenderlo es más difícil que las matemáticas.
Reí por dentro al recordar esa frase que mi madre siempre decía refiriéndose a papá, decía que hay distintos tipos de amores, amor de amigos, amor de hermanos o hijos, amor de madre y el amor de la vida, aquel sentimiento que sientes cuando encuentras a una persona que aunque tenga mil defectos, la vez perfecta.
Mi cabeza era un embrollo, un nudo muy grande, de tal modo hasta llegar a desear que apareciera un hoyo negro y se tragara todos y cada uno de mis pensamientos.
Esto pronto acabaría, y de nuevo regresando a los dos míseros días.
Volvería a ver a Itachi, y eso era genial, sin contar a Kisame.
-¿Sakura? ¿Qué haces aquí? –me pregunto una voz, vi la silueta de una chica de coleta, Karin, sentada en una rama del árbol más frondoso del lugar.
-solo… daba un paseo –le conteste.
-deberías subir, esta rama tiene una vista bellísima. –me dijo dándole palmadas a la rama e invitándome a tomar asiento, hice lo que me pidió y brinque hasta la rama.
Y era cierto, frente a nosotras había uno de los paisajes más hermosos que puede haber en este mundo ninja, lleno de paz y tranquilidad, tan solo el sonido del viento chocando con los arboles y llevándose en un ritmo único algunas de sus hojas, una luna llena a lo alto reflejada en las cristalinas aguas del lago.
-es… hermoso…
-a mí también me gusto. –me dijo sonriendo, viendo el paisaje con una mirada dulce, como cuando una madre observa a su pequeño hijo acorrucado en sus brazos.
-Zanahoria…
-¿Qué pasa, chicle? –me contesto sin despegar un solo segundo la mirada del paisaje.
-¿Qué es el amor? –me atreví a preguntarle, era una de las tan pocas mujeres con las que me había topado, que preguntarle me daba cierta vergüenza, tal vez se burlara de mi, o le pareciera tonta, pero la preguntaba carcomía mi cabeza.
-El amor no es nada… -dijo de nuevo sin separar la vista de aquel bello cuadro de la naturaleza, ¿Cómo que no era nada? Se suponía que era… -… y a la vez lo es todo.
-¿todo y nada? –pregunte sin entender. -¿te has enamorado? –le pregunte con más confianza esta vez.
-tal vez… -me contesto de nuevo dejando tiempo -…lo más extraño del amor es que la mayoría de las veces no lo vez, por azares del destino lo tienes enfrente y no te das cuenta, o lo vez en otra persona.
-aaaa…
-¿a qué vienen las preguntas, chicle?
-simple curiosidad –le conteste.
-nos vemos después –me contesto Karin levantándose para irse, tomo una bolsa que estaba en el suelo y salió con la velocidad y sutileza que solo un ninja es capaz hasta desaparecer entre la oscuridad.
Me quede de nuevo sola, observando el bello paisaje hasta que mis parparos se fueron debilitando y poco a poco comenzaron a ceder, luchaban por cerrarse entre bostezos hasta que lo lograron.
.
.
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-Despierta… Sakura… Despierta… -Escuche un voz… poco a poco comencé a abrir los ojos, enfrente de mi estaba un chico de cabellos negros y tras la luz de la luna unos destellos azules resaltaban sus contornos.
-¿Qué paso? –pregunte.
-te quedaste dormida –me dijo como si fuese lo más lógico del mundo, y si, lo era, contando que estaba tan dormida que ni siquiera me percate de su presencia.
Vi a mí alrededor, aun era de noche.
-¿Qué horas son? –le pregunte.
-las 2 de la mañana, Karin estaba algo preocupada, me dijo que te vio muy rara hace horas. –Dijo con voz algo preocupada, cosa que me desconcertó, pero me hizo sonreír de manera involuntaria -¿estas bien?
-S-Si… solo que… -no pude terminar la frase, mis parparos de nuevo pesaron, sentí como si mis huesos hubieran desaparecido y caí como si fuera una gelatina.
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.
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De pronto todo fue negro, después azul, y poco a poco fue tomando color y forma. Un enorme árbol, probablemente el más grande y frondoso que allá visto en toda mi vida, con sus hojas verdes y brillantes. Debajo de él corría agua y había una fuente, también bastantes escaleras sin pasamanos.
-Kaii! –dije haciendo un movimiento de manos, pero no paso nada, no estaba en un genjutsu, pero esto me parecía tan irreal, que no creí que fuera cierto.
Vi unas siluetas, exactamente dos y una más lejana. Me acerque con cuidado en pisar solamente los lugares más seguros, ya que había que cruzar un rio, no era para nada hondo, pero no me quería mojar.
Cuando me fui acercando me sorprendi por lo que vi, en una banca, sentados dos siluetas, dos siluetas que conocía más que bien, pero hacía años que no veía.
Ambas siluetas se pararon, pero nada fue comparado a cuando se voltearon, era…
…iguales a como los había visto…
…mis… padres.
-¿ma-mamá? ¿papá? –les pregunte con lagrimas en los ojos, a pesar de que todo era más irreal que nada, sentí que mis lagrimas eran tan real como el hecho de la tristeza y la alegría que sentía en este momento.
-Hija… estas… muy grande… -hablo mi madre mientras me abrazaba, y después mi padre nos abrazaba a ambos.
-Ya eres toda una señorita, Sakura…
-Enana! –grito mi hermano, tal como lo recordaba, no había cambiado nada, todos estaban igual que la última vez que salieron de casa y me dijeron que volverían pronto, aun conservaban su traje ANBU y sus mascaras puestas de lado.
-nee-chan! –le grite mientras corria y lo abrazaba.
-estoy muy confundida… ¿Qué…? ¿Cómo…? –les pregunte, ellos solo sonrieron.
Baje la cabeza, mis ojos se ocultaban tras mi fleco y podía ver su cara de desconcertó.
-¿Qué pasa hija? –me pregunto mi madre.
-Sakura-hime… ¿Qué te pasa chiquita? –me pregunto mi padre, solo se me escaparon unas lagrimas.
-yo… ¿no están decepcionados de mi? – Pregunte entre sollozos -¿no están decepcionados de que la ultima Haruno sea una Akatsuki? ¿No sienten asco de que su….
No pude terminar mi frase, toda mi familia estaba abrazándome.
-claro que no hija, jamás estaríamos decepcionados de ti, si esa fue su tu decisión, nosotros la respetamos.
-yo…
-Sakura, nosotros somos los que debemos disculparnos –hablo mi madre.
-te dejamos sola, sin un tipo de ayuda… -terminó mi padre.
-pero tu saliste sola enana… -me dijo mi hermano desordenándome el cabello. –además apuesto de que debes ser muy fuerte.
-te puedo patear el trasero, nee-chan –me reí, y todos se juntaron a mis risas.
-nunca estés triste hija, nosotros siempre estaremos contigo.
-te queremos…-me dijeron todos
De repente todos subieron por aquellas escaleras entrando al árbol, me dijeron adiós con las manos y desaparecieron dentro, un destello inundo todo el árbol dándole un toque más irreal.
De nuevo comencé a sentir la pesadez en mis parpados hasta todo volverse oscuro.
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Abrí lentamente mis ojos, pude sentir el viento en mi rostro y mis cabellos moverse al ritmo del viento que soplaba, aun era oscuro, no podía distinguir todo bien.
Trate de mover mis pies, pero no pude, mis manos se aferraron a lo primero que tocaron, supuse que era mi capa.
-Veo que has despertado… -me dijo la voz de… ¿Sasuke?
Entonces caí en cuenta de donde estaba.
Estaba en los brazos de Sasuke, me llevaba cargando mientras corría, y lo que mis manos tomaron fue la parte de arriba de su kimono, o algo así, me puse totalmente roja, pero para mi suerte, mis cabellos tapaban la mayoría de mi rostro.
-te desmayaste –me dijo como si supiera que era lo que quería saber.
Respire profundo para tomar aire, aun estábamos en el bosque, el ambiente estaba húmedo, lo que llego a mi olfato fue un toque de madera húmeda, pasto y algo más.
Un olor que inundo mis pulmones y después todo mi cuerpo.
Un aroma dulce, pero a la vez tosco, lleno de misterio, pues no sabía que era realmente, pero si sabía de dónde venía, y eso la hacía más raro y embriagador.
Los capitulos serán subidos cada 2-5 días, podrán encontrar un calendario de actualizaciones en mi perfil de FaceBook: ( Lesath de Volkan / Link en mi perfil de ffnet)
