DCMR: Los personajes no son míos, son de S.M. la historia si me pertenece.

Capítulo X: Ya tengo pareja

¿Un baile? ¿Un baile? Yo odio bailar… Lo mejor va a ser que no valla… Si, va a ser lo mejor… podría escribir la novela que tengo en mente desde hace tanto tiempo… bueno, para eso traje la laptop… Bueno, ya está decidido.

Ya me había lavado los dientes y ahora daba vueltas en la habitación.

-¿Qué hora es?- me pregunté en voz alta- 9:50- me auto contesté luego de mirar el reloj- hora de salir- ¿Por qué sigo hablándome en voz alta? Me estoy volviendo loca… corrección, siempre estuve loca.

...

Salí de mi habitación y fui hasta el elevador, estaban James y Edward esperándolo.

-Hola de nuevo- salude con una sonrisa.

-¿Lista para conocer a todos los hombres del lugar?- me preguntó James.

-No- dije tranquilamente- pero da lo mismo- me encogí de hombros.

-Yo voy solo porque el capitán pidió que fuéramos- dijo Edward.

-Yo no sé porque voy…-

-Yo voy para ver si encuentro alguien que sepa jugar al pool o al casin, no voy a desaprovechar las mesas que hay allá abajo- dije.

-Yo sé jugar- dijo Edward- cuando quieras te enseño- dijo el muy engreído. Sonreí con suficiencia. Mis hermanos y yo jugamos cada vez que podemos, ellos me enseñaron y ambos son muy buenos, pero hoy día no logran ganarme.

-Un mano a mano, cuando quieras- contesté- y vemos quien le enseña a quien-

-Bien, pero hay que apostar, el que gana elige el premio- me retó.

-Perfecto-

El ascensor abrió la puerta y en el ya venían algunas personas entre ellos Marcus y Luzmila, nos acomodamos en él y siguió el descenso.

-Hola- saludamos los tres.

-Hola- contestaron todos- no los vi hoy en el desayuno- siguió Luzmila dirigiéndose a James y a mí.

-Estábamos en una de las mesas de fondo, cerca de la puerta- contestó James.

...

...

El salón estaba abierto y efectivamente en él habían unas mesas largas con sillas a ambos lados, de un lado de la mesa habían unos carteles con los nombres de las mujeres. James y Edward me ayudaron a encontrar mi lugar y se quedaron conmigo charlando.

-Hola Edward, James…- me miró como tratando de recordar mi nombre.

-Bella- la ayudé.

-Cierto, Bella, no lo recordaba ¿Cómo están?- preguntó Sophia dirigiéndose, obviamente, a ellos dos no a mí. Tuve que morderme el labio para no largarme a reír.

-Bien- fue la larga respuesta de ellos.

-¿Escucharon que esta noche hay un baile?- volvió a atacar.

-Oímos algo- se limitó a decir James.

-Y… ¿ya tienen pareja?-

-Bueno… a decir verdad…-

-¡Oh! ¡Podría ir contigo si quisieras!- interrumpió a Edward. Tuve que mirar hacia el otro lado y fingir con una tos la risa que se me escapó al ver la cara de Edward.

-No es necesario… Ya tengo pareja- se apresuró a contestar- voy con Bella- mi ataque de tos terminó de golpe y lo interrogue con la mirada, él se encogió de hombros.

-¡Qué lástima! ¿Y tú James?- James que estaba aguantando la risa quedó pálido, casi me atraganto con mi propia saliva al ver su cara. ¿Cómo iba a zafar de esta?

-Él va conmigo- contestó una voz a espaldas de Sophia, me puse de puntillas para poder ver quién era.

-Mía- murmuró James y deje de estirar mi cuello. Sophia se dio vuelta, la miró de arriba hacia abajo y volvió la vista hacia James.

-Bueno, en otra ocasión será- y se fue indignada.

Se escucharon dos suspiros de alivio y las risas poco disimuladas mías y de Mía. Patetico.

Cuando logré calmarme miré a Edward y le dije.

-Por cierto, ya tengo una cita para esta noche- tres pares de ojos se posaron en mi y adquirí un "leve" tono rosado en mis mejillas.

-¿Qué? ¿Con quién?-

-Con mi laptop y mi próxima novela- contesté tranquilamente.

-¡oh, vamos, eres muy joven para quedarte encerrada!- exclamó Mía- hay que mover el esqueleto de vez en cuando- y se sacudió de una forma muy graciosa. Sonreí.

-Yo no "muevo el esqueleto", no sé bailar-

-Ya te lo había dicho y lo repito, según quien te guie. Vamos, será solo un rato, lo prometo- y me hizo un tierno puchero que me recordó mucho a Alice ¿Así quién se resiste?

-Vale, si voy… pero solo un rato- acepté, no me haría mal tratar de "mover mi esqueleto" junto a "ese esqueleto" ¡y qué esqueleto, madre mía!

-Señoritas, por favor ocupen sus lugares- se escuchó una voz desconocida y muy potente. Todas comenzamos a acomodarnos, Edward corrió la silla para mí- caballeros, tomen un lugar frente a las señoritas- frente a mí se instaló un señor con el pelo teñido de rubio y unas gafas muy gruesas. Me sonrió y le devolví el gesto de forma forzada, ya me estaba arrepintiendo de estar aquí- Bueno, ahora que están todos acomodados- prosiguió el señor luego de que todos estuvieron sentados- les paso a explicar de qué se trata esto. Primero me presento, mi nombre es Daniel y soy el encargado de algunas de las actividades de este crucero. Bien, ahora sí, lo que vamos a hacer es conocernos más, bueno, ustedes se van a conocer más, para eso están aquí, para conocer gente y enamorarse- no todos pensé para mí- Tienen 3 minutos para hablar con la persona que está frente a ustedes, luego de esos 3 minutos va a sonar esta chicharra- nos mostró la chicharra y la hizo sonar- "Tuuuuuuuuuuuuuuu" y los caballeros van a moverse de lugar hacia la izquierda, las damas mantienen su sitio- el tipo de enfrente parece un acosador, no deja de mirarme y me hace caras raras- Bien, cuando suene la chicharra pueden comenzar. No olviden que esta noche luego de la cena hay un baile, por lo tanto deben conseguir pareja, sino no entran. "Tuuuuuuuuuuuuuuu"-

-Hola soy Carl y tengo 51 años, soy importador de bolígrafos- ¿Eso es una profesión? Se quedó mirándome, por supuesto, espera que yo diga algo.

-Soy Bella- lo oí murmurar un "lo sé" lo ignoré y continué- tengo 27 y soy periodista- no sabía que más decir y tampoco le quería decir nada más, el tipo daba un poco de miedo.

-Me gusta la poesía- agregó como dato interesante. A mí también pensé.

-¿Cuáles son tus autores favoritos?- desviemos la conversación a él.

-Pues… Beethoven es mi favorito- lo miré incrédula- y también me gusta mucho S. Meyer que es más actual- se me desencajó la mandíbula. ¡Qué inculto!

-No sabía que Beethoven escribiera poesía – contesté haciendo uso de mi mejor sarcasmo- y las NOVELAS de Meyer me encantan- me molesté en enfatizar bien la palabra novela, pero dudo que conozca la diferencia.

-Pues, deberías leer los poemas de Beethoven, son excelentes- evidentemente no entiende el sarcasmo.

-Claro- no se me ocurrió que mas contestar. Nunca tres minutos fueron tan largos.

-Los de…-

-"Tuuuuuuuuuuuuuuu"-

Salvada por la campana.

-Adiós- dije con una sonrisa de alivio.

-Hasta luego- dijo levantándose. Mi sonrisa se congeló y pensé "hasta nunca".

Frente a mí ya se estaba sentando otro señor. "Solo espero que este sepa de lo que habla".

-Hola, soy Luis- dijo. Parece tímido.

-Yo soy Bella, tengo 27 años y soy periodista- dije, parecía que no sabía que decir por lo que agregue- ¿Y tú?-

-Tengo 38, trabajo en el área de relaciones públicas para una empresa de juguetes-

-Y… ¿sabes jugar al pool o al casin?- me atreví a preguntarle, no sabía que más decir.

-No, lo siento, no soy muy bueno- dijo apenado.

-No hay problema- dije con una sonrisa. Intercambiamos un par de palabras más y luego me preguntó.

-¿Te gustaría ir al baile conmigo?- no era tan tímido.

-Lo siento, pero ya tengo pareja- dije apenada. Bueno, apenada no, voy a ir con Edward.

-Bue…-

-"Tuuuuuuuuuuuuuuu"- la chicharra.

Pasaron como 6 personas más y luego fue el turno de Math.

-Bella- saludó al sentarse. Charlamos de varias cosas, también me preguntó si tenía pareja para el baile.

...

Así fueron pasando varias personas, Max, Ángel, Nick y no sé cuantos más, esto ya me tenía bastante cansada, mi humor iba empeorando con el paso de las milésimas de segundo, digamos que ya prácticamente ladraba en vez de hablar. Suerte que teníamos un vaso de agua al lado y una jarra que venían a llenar cada poco rato.

Cuando me di cuenta James estaba frente mío, definitivamente mi humor mejoró un poco, con él no tenía que volver a decir ni mi nombre ni mi edad y a que me dedico, con el podíamos tener una charla normal.

-Esto es una tortura- murmuró bajito. Si, definitivamente mi humor mejoró, incluso sonreí de forma verdadera.

-Ni que lo digas- contesté- ya van como 10 que me preguntan si quiero ir al baile con ellos y ninguno sabe jugar pool-

-A mi me invitaron 5- yo sería incapaz de invitar a nadie- contando a Sophia que me volvió a invitar. He escuchado cada cosa…-

-Pues a mí me informaron que Beethoven y S. Meyer son poetas- se rió a carcajadas, varias personas se dieron vuelta a mirar- ¡fue horrible!-

-¿En… en serio?-

-¡Sí!- mitad gruñí mitad dije.

-"Tuuuuuuuuuuuuuuu"-

-Como pasa el tiempo cuando uno se divierte- murmuré y James me sonrió mientras se levantaba.

-Vas a seguir divirtiéndote- dijo y en ese momento apareció frente a mi Edward, se me escapo un suspiro.

-Así que 10 invitaciones…- fue lo primero que dijo al sentarse.

-No las conté, pero más o menos- dije encogiéndome de hombros.

-Yo también recibí unas cuantas- confesó todo engreído- pero por suerte, ya tengo pareja- y me guiño un ojo, mi corazón se saltó un latido.

-Recuérdame no volver a participar en ninguna otra actividad- casi rogué.

-Recuérdamelo a mí también-

-Hecho- y ambos sonreímos.

-Hay una señora por allá que juega al pool, Samanta- dijo señalando hacia algún lado.

-Yo aun no he encontrado a nadie-

-Seguí preguntan…-

-"Tuuuuuuuuuuuuuuu"-

-…do. Suerte que ya casi termina- dijo levantándose.

-Hasta luego- y volví a suspirar pero esta vez de resignación.

-Yo juego pool- dijo el señor que se sentó frente mío- perdón, mi nombre es Alan-

-¡Por fin alguien que juega!- exclamé- jugar de a dos no es tan divertido- Soy Bella- me presenté.

-Pareces joven para estar acá- acotó- yo tengo 35 años-

-Tengo 27- me miró como diciendo ¿Qué haces acá- fue un regalo de mi madre- me encogí de hombros. Al fin una charla normal.

-He escuchado al joven- señaló a Edward- preguntarle a todas la mujeres si saben jugar al pool, y cuando te dijo a ti que solo una le había dicho que sí supuse que tu estarías preguntando también. La verdad me vendría bien jugar un poco, llevo más de un año sin jugar. Hay que organizarse-

-Por supuesto- y sonreí, simpático. Se nota que estoy de mejor humor.

-"Tuuuuuuuuuuuuuuu"-

-Nos vemos luego- dijo.

-Hasta luego- ¡Tres conversaciones decentes seguidas! ¡Todo un record!

Pasaron un par de personas más y pude vislumbrar tres lugares más allá al "rubio culto".

Finalmente entre esas 5 personas que quedaban 2 más sabían jugar al pool, un tal Tony y otro de nombre Paul.

En este no hay agradecimientos, están en el anterior.

¿Merezco un comentario?

Por fin se conocieron y ya están apostando. ¿Quién creen que va a ganar? Hagan sus apuestas.

Ahora sí, seguimos con el régimen de uno por semana… El lunes arrancan las clases otra vez.

Se cuidan mucho y no olviden comentar.

Felicidades a todos los que cumplan años esta semana…

Con cariño…

Clu.