Holaaa! Cuánto tiempo sin poder publicar. Sí, sin poder porque he estado 10 días sin internet, y yo comiéndome las uñas porque estaba faltando de nuevo a mi promesa de ser puntual. Y cuando ya lo tuve e iba a publicar ayer, había un error en la página y no me dejaba. Jo, era para no dejarme subir el capítulo, cómo se nota que no quieren que lo continúe xD Pero para lo poco que le quede, mejor acabarlo ya, digo yo. Bueno, en compensación por la tardanza y por la falta de un capítulo, mañana subiré el 12, así habré cumplido con el de la semana pasada y el de este miércoles retrasado. Y el miércoles que viene (jo, si nada lo impide xD) traeré el siguiente. Espero que os guste el capítulo, aunque yo soy el primero al que no le gusta, como de costumbre. Nos vemos!
11. Gritándole Al Pasado
Lee no me cogía el teléfono. Tras tomar mi decisión, intenté ponerme en contacto con él de alguna manera, lo llamé muchas veces y le mandé mensajes para que me llamara él cuando le fuera posible, pero seguía sin darme señales de vida, como si tratara de esconderse o huir de mí por alguna razón que yo no llegaba a intuir. ¿Estaría enfadado conmigo? A fin de cuentas, en esos días de introspección que me había dedicado a mí mismo había sido yo quien no había contestado a sus llamadas ni había abierto la puerta de casa, casi seguro que más de la mitad de las veces siendo él quien llamaba. Ahora podía estar tomándose la venganza.
En esos días en que trataba desesperadamente de encontrar a Lee, sin conseguirlo, vino a verme Sakura, que estaba preocupada porque también había ido en alguna ocasión a casa buscándome y se encontró con el silencio y la puerta cerrada. No sabía si me había ocurrido algo o simplemente no quería abrir, pero no se había cansado de insistir.
Le estuve explicando un poco por encima lo que había ocurrido, en qué había estado gastando el tiempo para ignorar el teléfono y la puerta, sin querer incurrir en detalles demasiado comprometidos. De todos modos, no hizo demasiadas preguntas, lo pareció entender a la primera y no tuve que pasar el mal rato de dar rodeos o de cortar tajantemente la conversación para que no siguiera hurgando. Se limitó a ponerme al corriente de su vida y de cómo iba su relación con Sasuke, y nada más.
Al final, acabamos hablando de Lee. Hacía tiempo que yo no le contaba la historia en la que Lee había ido tomando poco a poco la determinación de finalizar su relación con Sasori, y no nos pareció mala idea la de continuarla justo en eso momento, como si nada hubiera pasado en aquellos días.
---
Después de aquella fatídica cena que más nos valía a todos olvidar, y la consiguiente bronca que tuvieron Lee y Sasori al respecto, todo volvió, una vez más, a la normalidad. Ya habían dejado la relación para volver a ella en dos ocasiones. No eran muchas, había oído de algunas parejas que lo hacen muchísimas más, pero para mí, que cuando rompía con alguna chica lo hacía definitivamente y sin vuelta atrás, dos ya me parecían muchas.
El caso es que un día, mientras daba un paseo por el calle, Lee me llamó al teléfono. Al parecer había pasado por casa buscándome y, al no dar conmigo, se puso rápido en contacto para saber dónde me encontraba. Estaba un poco desolado y me decía que estaba esperándome en la puerta de mi casa a que volviera, que no le importaba cuánto tardase. Yo, por supuesto, me encaminé de vuelta sin tardar, pero por el camino me fue contando lo que le ocurría.
No obstante, ya sabía de sobra de qué se trataba. Cada vez era más el pan nuestro de cada día el que mi amigo discutiese con su novio y éste le hiciese la vida imposible –y no digo que conscientemente.
-Hemos vuelto a discutir por culpa de Deidara –me dijo Lee-. No sé cómo puede seguir interfiriendo en su vida hasta el punto de que parezca que Sasori lo prefiere a él antes que a mí. Bueno, de hecho, es lo que me ha demostrado, la verdad.
-¿Por qué?
-Porque el otro día quedamos para cenar fuera, yo iba a invitarle. Estaba tan ilusionado, como cada vez que cenábamos fuera, los dos solos y románticos, sin importar que resultase extraño ver a dos chicos solos en un restaurante –hizo una pausa-. Pero de pronto me llamó, un rato antes, para decirme que se encontraba mal, que tenía el estómago revuelto. Se disculpó y me prometió compensarme en otro momento, al día siguiente incluso si ya estaba mejor.
-Claro.
-Pero yo me preocupé. Sí, sé que soy un exagerado por preocuparme simplemente porque no estuviese bien del estómago, pero así fue, y decidí ir a su casa para verlo, aunque fuera un rato y ya volver a casa más tranquilo. Compré algo de comida por el camino incluso para cenar en su casa, en caso de que le apeteciera comer algo, por poco que fuera. Y en la puerta de su casa me lo encontré esperando, tranquilamente aunque con algo de impaciencia. Me pareció tan raro que me quedé oculto, y al rato vi llegar a Deidara. Sasori le hizo señas para que fuese rápido y desaparecieron dentro.
Fruncí el ceño mientras caminaba por la calle, con el móvil pegado a la oreja y con una rabia muy familiar por aquel entonces creciendo en mi pecho. No me atrevía a hablar, nada más que para no empezar a gritar y despotricar, ya no sólo por estar en plena calle sino porque tampoco procedía poner a parir a Sasori hablando con Lee, aunque ganas no me faltaban.
-Me dolió tanto, Neji. Me quedé un rato, unos quince o veinte minutos, esperando ver salir a Deidara, pero me harté de esperar. Volví a casa destrozado y me puse a llorar como un imbécil. Yo nunca he sido así, Neji, tú lo sabes,. ¿qué me pasa?
-Lee, es que tú…
-Da igual, no hace falta que lo digas –me cortó-. Esa noche no dormí dándole vueltas a la cabeza imaginando qué hacían, por qué Sasori me había hecho aquello, qué era lo que pasaba. Cuando hoy ha venido buscándome, me he puesto rabioso y le he dicho que no quería volver a verlo en la vida. Gritamos y discutimos, él enfadado por sentirse espiado, y yo furioso por lo que estaba haciendo conmigo. Y aquí estoy, hoy ya no puedo estar solo, lo siento mucho, Neji.
-Tranquilo, no tienes que sentir nada, tonto.
Ya estaba llegando a casa, e incluso antes de verlo ya me imaginaba que ese día se quedaría también a dormir conmigo. Me parecía tan predecible que hasta sabía que sus palabras caerían en saco roto y a los pocos días, cuando Sasori fuera detrás de él pidiéndole perdón, él accedería a volver con él, y vuelta a empezar. Fue por eso que me sorprendió tanto que más tarde todo terminara definitivamente. Y no me equivoqué, todo se arregló, después de todo, y me sentí de nuevo frustrado por no poder hacer que mi amigo abriese los ojos de una vez para que aquella situación no se repitiera más veces. Mas era eso lo que había, y no más. Y la siguiente vez que discutieron y terminaron su relación, no volvieron juntos más.
---
-Vaya. ¿Crees que Sasori y Deidara pasaron juntos la noche?. ¿Y que pasó algo entre ellos?
-Sí, estoy seguro –le contesté, convencido-. De hecho, Sasori se lo confesó a Lee. Ésa fue la vez que tenemos segura en que Sasori le fue infiel, las demás son sólo suposiciones nuestras. Y Lee aun así le perdonó.
-Debía quererlo mucho para hacer algo así, la verdad.
-Yo creo que sí, que demasiado. Aunque en algún momento se tuvo que enfriar, Lee me dijo que aguantó por rutina y costumbre, que no lo quería. Quizá se sintiese abandonado y solo sin él y le diese miedo continuar por separado, qué sé yo.
-Debe ser.
Estuvimos hablando un rato, meditando y opinando sobre aquel suceso tan extraño y que parecía sacado de una película barata. A veces me sentía mal por estar haciendo de la relación de Lee un tema de debate con mi amiga –con Sasuke también en algunos pocos momentos-, pero tan sólo nos preocupábamos por nuestro amigo, aunque se tratara de algo que ya había ocurrido algún tiempo atrás.
Sin darnos cuenta, o quizá sin darme cuenta yo, acabamos hablando de Lee y de mí, en momento presente. Todo había girado drásticamente de una historia pasada a lo que estaba sucediendo en esos mismos instantes, desde el día en que quedamos todos en la playa. Y no me importó, ahora no, dejar que la conversación fluyera y que tomara el rumbo que tuviera que tomar.
-El otro día apenas hablasteis, y te saliste del agua de una manera muy extraña. ¿Ha pasado algo, Neji?
-Vaya, mucho me engañaría a mí mismo si pensase que no os habíais dado cuenta. Es raro, porque en realidad no ha ocurrido nada, pero es como si hubiera tantas cosas a nuestro alrededor que no hacen falta más para crear esta incómoda situación.
Le expliqué el beso que me dio más detalladamente junto a las extrañas palabras que me susurró al oído, el momento en que le curé la herida antes de ir a la playa juntos, e incluso le dije lo que pasó mientras jugábamos. Tuve algo de miedo, me temblaban las manos y me puse rojo, pero preferí no callar ya que había arrancado. No me censuré a mí mismo y expliqué bien mis sentimientos, por fin, expresándolos con palabras y sacándolos de dentro de mí.
Reconocí los cambios que se habían ido produciendo en mí en todo ese tiempo, asumí que así había sido y confesé que mi amigo despertaba cosas en mi interior que ni siquiera las chicas habían hecho nunca. Yo estaba muy confuso, no sabía si era Lee en concreto o si me ocurriría exactamente igual con cualquier otro hombre, pero prefería otorgarle ese mérito únicamente a mi amigo.
Sakura escuchaba atentamente, sin interrumpirme –algo que se le daba muy bien-, y sonreía de oreja a oreja como si estuviese encantada de que por fin yo hubiera dado el paso que estaba esperando. Y en sus ojos leí que no era sólo ella quien estaba esperando que lo hiciera.
-Bueno,. ¿y a qué esperas para hablar con él?
-Lo he intentado, pero no me coge el teléfono para poder quedar con él.
-Si no hablas con él, es que no quieres –me dijo, ceñuda-. A ver si ahora va a resultar que no sabes dónde vive. ¡Ve a su casa y hablad!
-¿Crees que es buena idea?
-Yo sí,. ¿y tú?
-No sé, no tengo ni idea –contesté-. Pero creo que lo necesito.
-Pues ya está. Yo lo que creo es que a él también le gustas. Y para él no ha debido ser mucho más fácil. Tú te podías agarrar a que eras hetero, y así huir. Pero,. ¿y él? El pobre tenía que resignarse porque él no quería huir de nada, pero no estabas a su alcance. Habla con él, y no esperes más.
-De acuerdo.
---
Hice caso a Sakura y, al mismo tiempo que la acompañaba a la calle para que volviera a su casa, partí yo en dirección de la de Lee. Era una idea tan sencilla y simple que no había querido ni pensar en ella.
Lo había hecho, claro que se me había ocurrido hacerle una visita y hablar con él, montarle una encerrona para que no tuviera escapatoria ni pudiera evitar la conversación. Pero en el fondo me daba miedo, quizá era pronto para que yo hablara de todo aquello. Además, si a Lee también le gustaba yo, no tenía por qué querer huir de la conversación. Las dudas empezaron a surgir dentro de mí y a crecer con pasmosa velocidad. Y yo no hacía ni una semana que empezaba a aceptar lo que me estaba sucediendo.
Mas tal vez era hora de que afrontara las cosas de frente, de que asimilara de una vez por todas que me gustaba mi amigo y que incluso sentía cosas fuertes por él, tanto como para sentirme unido y querer estarlo oficialmente a él. En realidad había sido yo, durante tanto tiempo, el que había querido estar ciego a la evidencia de lo que estaba pasando, poniéndole barreras a algo que al fin se había abierto un camino.
Llegué al apartamento de Lee, temblando como un flan recién hecho. Cuanto más cerca me encontraba de él, más nervioso me ponía, y ahora lo tenía a muy poca distancia. Aún tenía tiempo de dar media vuelta, pero quizá mi cabezonería me impedía ya tomar otra decisión diferente. Además, ésa era, casi con toda seguridad, la mejor opción, no la de ser un cobarde.
Empecé a subir las escaleras, ya que por una vez –misteriosamente-, me encontré el portal abierto. Eso me daba algo de ventaja, así podía meditar una última vez mis palabras sin que él supiera que yo estaba ahí. Era un anonimato, en cierta medida, tranquilizador.
No obstante, cuando me encontraba a mitad de camino, en plenas escaleras, comencé a escuchar voces más altas de lo normal, y reconocí la voz inconfundible de Lee, poseído por algo extraño como si estuviera loco. Subí a toda velocidad, pero algo me retuvo sin intervenir llamando a la puerta, y me quedé al otro lado escuchando rastreramente, comido por la curiosidad y por saber qué ocurría, por qué estaba él allí.
-¡Vete de mi casa!. ¡No quiero volver a verte en la vida!. ¡Me das asco, olvídate de mí!. ¡Deja que me olvide yo de ti de una puta vez!
-¡Anoche no decías lo mismo! –gritó Sasori con el mismo volumen.
-¡Estaba borracho, joder!. ¡No me toques!. ¡Largo de aquí!. ¡Lo de anoche no debió ocurrir! Fue un error…
-No lo fue, Lee –le dijo el otro, y yo me sentí desfallecer. Ya no sólo por pensar que mi amigo se podía haber acostado con su ex la noche anterior, cuando yo por fin ya tenía claro que quería estar con él, sino que además me invadió el miedo a pensar que lo convenciera y todo volviese a empezar-. Yo quiero estar contigo, quiero que volvamos juntos. Te echo mucho de menos. Yo te quiero.
-¡No me quieres!. ¡Si me quisieras me habrías tratado mejor, no te habrías acostado con el otro!
-Ya sabes por qué fue, Lee.
-¡¿Por qué?!
-¡Porque odio que hables así de Neji!. ¡Me da rabia que parezca que estás enamorado de él, me pone celoso!. ¡Y encima dormías muchas noches con él!. ¡Seguro que tú también te lo tiraste! Quería que sintieras ese dolor que sentía yo…
Silencio.
-¡Eres un completo gilipollas!
Yo no pude quitarle nada de razón a mi amigo. ¿Acaso había hecho todo aquello en su relación por venganza, por unos celos no fundados? Yo sabía que no me había acostado con Lee en ese tiempo, y comprendía que Sasori no pudiera tenerlo tan claro y que dudase, era normal. Pero,. ¿tan despreciable era como para querer hacérselo pagar en lugar de mandar a Lee a la mierda si sospechaba que se acostaba conmigo?
-Lee,. ¿no fue nada para ti lo de anoche?. ¿No te sentiste feliz?
-¡No! –gritó mi amigo casi sin darle tiempo a terminar la frase. Lo que estaba claro era que no necesitaba pensarse esa respuesta-. ¡Me doy asco!. ¡No quería que pasase, Sasori!. ¡Estaba pensando en Neji!
Mi corazón dio saltos, y en realidad no de alegría. Fue simplemente un nerviosismo tonto, casi adolescente, el que se precipitó a golpearme el pecho con violencia mientras me intentaba imaginar la situación, aturdido y con la vista algo nublada. No me había esperado nada de aquello cuando decidí ir a ver a Lee para hablar seriamente con él.
-¡Así que, efectivamente, te lo tiraste!. ¡Tuvisteis algo,. ¿verdad?!
-¡Que no, joder!. ¡¿Cómo te tengo que decir que a Neji no le gustan los tíos?! Yo siempre le he querido, y he soñado con él, pero nada más.
-¿Y entonces yo?
-¡Tú! –espetó mi amigo, nuevamente a la defensiva. Parecía no querer bajar la guardia, y eso que tan sólo podía guiarme por sus voces-. ¡Tú fuiste la ilusión que me permitió olvidarme de él durante un tiempo, que me dejó soñar con algo mejor y una vida feliz!. ¡Y sólo duró unos pocos meses!. ¡Tú…!. ¡Tú fuiste un error enorme!
-Creo que cometimos un gran error los dos…
A mí se me encogió el corazón al escuchar a Sasori decir aquello, y no sabía decir porqué. Quizá se me hizo duro, a pesar de la antipatía que guardaba por él, pensar que se sentía arrepentido de haber hecho daño a Lee. Sobre todo porque empecé a entender lo mal que podía haberlo pasado pensando que era Lee quien le estaba siendo infiel a él conmigo. Pero no podía negar que su solución no había sido la más acertada.
-Sí, cometimos un error los dos. Así que no me pidas ahora que volvamos juntos y continuemos con ese error.
-Pero…
-¡No!. ¡No empieces otra vez, Sasori! –gritó de nuevo Lee-. Yo ahora estoy bien, me siento bien y a gusto. Simplemente sal de mi vida y de mi cabeza, y deja que siga con mi vida tranquilamente. Por favor.
-Yo te quiero, Lee.
-¡Me lo debes! –le exclamó él con algo de egoísmo infantil, ignorando lo que acababa de oír.
-De acuerdo. Siento haberte hecho tanto daño. Al final he sido yo el culpable, precisamente lo contrario de lo que he estado pensando desde el principio. Adiós, Lee.
Me inquietó de repente que al salir me viera, pero no tuve dónde esconderme. La puerta se abrió y me encontré al pelirrojo de frente, y se sorprendió mucho al toparse conmigo, pero no dijo absolutamente nada. Se limitó a mirarme a los ojos, fijamente, y después se marchó bordeándome. Tan sólo me dedicó una ligera e imperceptible sonrisa algo sardónica. No sabía porqué, pero me dio la impresión de que se sentía derrotado y aceptaba mi victoria, pero yo no había ganado nada. Al menos eso pensaba yo. Sin embargo supe sin lugar a dudas que esa antipatía y desprecio que sentíamos el uno por el otro jamás podría desaparecer.
-Neji,. ¿qué haces tú aquí? –la voz de Lee me devolvió a la realidad, mirándome desde dentro de su apartamento con los ojos como platos, sorprendido y nervioso. Quizá la conversación con Sasori le había dejado más alterado de lo que yo imaginaba.
-Venía a verte –susurré-. No he podido evitar oíros, lo siento mucho –dije casi mintiendo, puesto que sí podía haberlo evitado marchándome y no lo hice.
-¿Qué quieres?
-Quería hablar contigo. Pero,. ¿estás bien?
-Sí, perfectamente –me dijo muy serio, con un tono de voz tan seco que me quedé atónito, sin saber qué decir o cómo reaccionar.
Nos miramos durante un rato, él desde dentro y yo aún fuera, ambos de pie y más tensos y rígidos que un palo. De repente nos quedábamos callados, sin palabras, y el silencio antes tranquilo y relajante era ahora muy incómodo, como si algo entre nosotros se hubiera estropeado y no se pudiera volver a arreglar. Algo en mí había cambiado, pero no consideraba que a peor. Pero los ojos de Lee eran como dardos hirientes que no me daban tregua.
-Lo siento –suspiró de pronto, dejando por fin de atacarme y con una expresión tan cansada que ni parecía él. Sobre todo porque no sonreía ni se mostraba calmado.
Me invitó a pasar, me hizo sentarme y se puso a mi lado, aunque algo retirado, como si tuviera miedo de mí. Nos miramos, esperamos a que el otro hablara primero. Creo que esa desgana y el miedo que tenía me lo acabó por transmitir. De hecho, yo pensaba que no debía tener muchas ganas de tener otra conversación tan importante como la anterior, y de alguna forma sabía que yo no había ido para hablar de cosas sin importancia.
Decidí que era mejor irme. No estaba huyendo, sólo posponiendo aquella conversación para otro momento mejor y no uno tan inoportuno. De hecho, no me parecía el Lee de siempre, y era con él con quien yo quería hablar. No había sido un error ir hasta allí, pero podría serlo si me quedaba. Me puse de pie, algo incómodo.
-Lo siento, Lee, será mejor que…
-No, ya que estás aquí, quédate –me dijo, liberando esa rabia que tenía por dentro y la coraza que se debía haber puesto para hablar con Sasori y que aún mantenía. Me miró un poco asustado, como si me pidiera ayuda y no quisiera quedarse solo-. Por favor, quédate… y dime de qué querías hablar.
Bueno, eso es todo. Ya sé que diréis que Sasori es demasiado malo y Lee demasiado bueno, que no debería ser así (ejem ... xD) y todo eso, o que los personajes se me han acabado yendo de las manos. Lo reconozco, ha sido un gran error y eso ha hecho que me disguste la serie y le preste menos atención, por lo que los personajes se me han ido mucho más aún. Pido disculpas. Al menos, qué ha parecido el capítulo?
Kotoko Hyuuga: me alegro de que te gustase el comienzo, quería poner algo comprometido, pero a la vez ridículo, para recalcar que es un absurdo que de pronto les dé vergüenza cuando se han visto muchas veces desnudos, ya. Así que, nada mejor como una situación absurda, por eso lo de la herida en esa zona xDDD Y no estoy anclado a la casa de Neji, simplemente es el principal escenario, jo. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Mi fic no te hace desvariar, ya lo haces tú sola de siempre. Bueno, intenté regresar un poco a los Sasuke y Gaara originales en esa escena, pero tampoco lo conseguí, no sé. Pero me alegro de que te gustasen xD Y bueno, no sé cómo de "excitable", como dices tú, es Neji, pero creo que sí es posible en algunas situaciones que le pase eso con sólo un roce xDDD No sé exactamente a qué te refieres con que no lo he explotado al máximo. Deni me dijo que exageré demasiado y lo puse pensando demasiado tiempo, que nadie medita tanto ... no sé, supongo que entre los dos comentarios, se me queda en algo medio y asunto arreglado xDDD Sí, morí ese día contestando tus reviews, ya te vale. Y sobre lo otro, no te lo voy a decir (como ya no te acordarás de qué es lo otro, te obligo a releer el review o quedarte con la intriga, muahahaha). Te empezaste a leer No hay Luna sin Sol? Pues no se nota, eh? Ni un solo review ... xDDD Y bueno, sé que dije más, pero como eres tan vaga ... nada, que no hay quien me contente, eh? ¬¬ Vale vale, que se prepare tu próximo capítulo, que como no me va a contentar, verás la de faltas y críticas ... xDDD Un beso muy grande, cuídate, te quiero! :* Y sigue escribiendo, jeor!
