Hola gente! Disculpen, anoche tuve un percance, avisé que actualizaría en face y no pude, pero acá estoy para cumplirles.
Les agradezco muchisimo a los que LEEN y se toman el trabajo de hacérmelo saber, en algunos renglones. Sepan que para mi es MUY IMPORTANTE. Sentirme acompañada me aliento para escribir, y hacerlo mejor y estar a la altura! Por eso GRACIAS DE CORAZÓN.
Pasando al capítulo, este realmente me gustó como quedó. Va al punto, pero mejor no adelanto más y los dejo descubrirlos! Nos leemos abajo!
Siempre amé tu locura
Capítulo 11
Rumores
Septiembre ya estaba por terminar y las hojas caídas denunciaban el inminente otoño que se avecinaba; caían suavemente sobre las calles, haciendo de Nueva York un lugar más maravilloso aún. Ya quedaban pocas semanas de estadía en el cuartel y por fin las misiones culminarían. Había sido para Harry una satisfactoria experiencia.
El gimnasio que ofrecía el cuartel de Aurores de Nueva York era enorme. Harry levantaba una pesa con sus dos brazos, sentado y haciendo muchísima fuerza. La exigencia era muchísimo más rigurosa que en Inglaterra, por lo que muy temprano en la mañana se levantaron todos, sintiendo un ligero escalofrío. Harry ya estaba en forma, pero creía que ahora resistía mucho más los combates con delincuentes. Rastrillaban zonas 'sospechosas' varias veces por día, por lo que a la noche, caía rendido en su cama sin poder calibrar un pensamiento coherente.
Aunque, para qué negarlo, sí lograba acordarse de Ginny y preguntarse que había sido de ella en todo ese tiempo. ¡Casi tres meses sin verla! Le habían parecido siglos en los que no dejaba de mirar las fotos que clandestinamente su mejor amiga le envió. ¿Habría utilizado su regalo de cumpleaños? ¿Qué estaría haciendo esa pelirroja? Seguramente disfrutaba de su hogar, reconstruido, y se la imaginaba feliz, lo reconfortaba esa idea, aunque fuera una especie de burbuja que se esfumaba rápidamente. Levantó con fuerza la pesa, respirando, conteniendo el aire, y la volvió a bajar y luego a subir.
Las fotos que Hermione le envió por email era una más linda que la otra. Ginny parecía muy feliz, su tersa piel había adquirido un color té con leche que hacía resaltar el almendrado de sus ojos y su pelo le llegaba a la cintura. La bikini azul eléctrico le quedaba demasiado bien para su salud mental. La extrañaba. Ahora, en ese instante. Quería, ansiaba verla ardientemente. Si, no podía negárselo, sino no pensaría tanto en ella.
-… y ahora, llega el turno del nuevo Hit otoñal– era la radio muggle. Seamus, quién hacía pesas a unos metros de Harry, era fanático.- ¡Qué se diviertan!
Cuánto se gritó diciendo nada
no pudimos ver con tanta luz
yo buscando el cielo en tu mirada
y nunca sabré lo que encontraste tú…
Harry parpadeó. Jamás escuchaba las letras, pero esa en particular le llamaba atención. ¿Dé donde le sonaba ese ritmo? Estaba seguro de que lo recordaba de algún lado.
Que te traigan flores las mañanas
que no pases noches sin dormir
que el sueño se pose en tus pestañas
que uno de esos sueños, me sueñe a mí
OH! Pobre corazón
Que no sabe que decir
si te vas por lo que soy
o por lo que nunca fui
Harry soltó la pesa de golpe, colgándola en esos fierros traseros. Una furia sin igual lo invadió de pies a cabeza. "Hoy escuché una canción y no puedo dejar de cantarla. La escuché en la radio muggle, no sé como se llamaba…era de un cantante español." Ginny, ella misma le había mencionado aquel tema. Aquello era ridículo. ¿Qué había hecho esa mujer con el para que recuerde esas pequeñeces? Anteriormente le costaba inmortalizar los cumpleaños, las fechas y de repente, por su sed de ella, era capaz de hilar tan finito como para encontrar en los rincones de su mente ese comentario sin sentido que ella le había hecho meses atrás.
Tal vez si iba y le pedía perdón, se sentiría mejor. Sacudió la cabeza, despidiendo sudor. Eso era imposible, Ginny no quería saber nada con él, no se imaginaba perdonándolo. Ni siquiera le contestó el mensaje de su cumpleaños y debido a los avances tecnológicos de los muggles, a el le constaba que lo había visto. Malditos muggles, ¿hasta dónde llegaban sin magia?
-¿Agotado Potter?- Seamus interrumpió sus cavilaciones.
-Un poco…-Harry destapó una botella de agua y tomó grandes sorbos.
-¿Por qué no la llamas? –sugirió con algo de temor por la reacción de su amigo.
-¿A quién?
-¡A Ginny! –Exclamó, poniendo los ojos en blanco- ¡Hace semanas que te veo con esa cara de vinagre!
-No me rompas las pelotas Seamus, no pienso llamarla. ¡Ella me prohibió que lo haga! ¡Te lo dije quinientas veces!
-¿Y qué? ¡En realidad debe esperar que la llames!
-¿Qué dices? ¿Acaso no entiendes el idioma inglés? – dijo Harry, desencajado- ¡Me pidió que no la moleste!
-No importa lo que te haya dicho, siempre debes hacer lo contrario.-dijo Seamus, como todo un profesor- ¿Acaso no conoces a las mujeres? Dicen 'no', y es 'si', dicen 'no sé', y es ´no'. Dicen "nada" y es "todo". ¡Y así sucesivamente! – Se incorporó resueltamente –Iré a ducharme, piénsalo bien.
Harry lo observó irse y bebió a más agua, mirando a la nada, pensativo. No estaba seguro aquel consejo de Seamus. Ginny sabía muy bien que el no podía corresponder sus sentimientos, ni tampoco ofrecerle lo que ella más apreciaba, una familia, hijos. ¡Y sin embargo él no podía renunciar a la idea de tenerla en su vida! Era una sensación gratificante. Y desde el último día de que la vio en la fatídica noche de gala, nunca dejó de habitar su mente, ni sus pensamientos. No podía estar enamorado, no podía. ¡Estaba encaprichado! El capricho era más fuerte que cualquier amor, él lo sabía.
Suspiró, sintiendo una fuerte angustia, de nuevo esa conocida y desagradable sensación de que le faltaba algo, de tristeza, de soledad. ¿Estaría mal escuchar a Seamus y llamar a Ginny? No, no se atrevería, fue muy clara, iba a insultarlo. Sería mejor llamar a Hermione y ver si podía sacarle información sobre el paradero de Ginny. Si, era una buena idea. Marcó el número de su mejor amiga y lo puso al oído.
-¡Harry!- su mejor amiga parecía alegre y efusiva.
-Hola Hermione, ¿cómo estás? – dijo con la voz cansada.
-Bien, muy bien. – respiró hondo. – En el baño: sabes que Ron todavía sigue resentido contigo, prefiero que no sepa que estamos hablando.
-Lo sé y lo lamento. Hablaré con él en cuanto regrese…-dijo apesumbrado.
-¿Tú estás bien?
-Sí, terminando el entrenamiento del día.
-¿Y quieres saber sobre ella, verdad? – adivinó Hermione conteniendo una risotada. ¡Es que no podía creer lo inmaduro que era! No tenía valor para enfrentarse a su cuñada, era evidente. ¿Tan mal habían terminado esos dos? – Eres tan obvio, Harry…
-Hermione… sí, yo… lo necesito.- su amiga notó cierta agonía en su voz.
-Te noto cada día peor. –le soltó Hermione, con preocupación de madre- Alejarte fue un error, no puedes negarlo.
-Cuéntame, necesito saber algo…¿La viste?
-No, no la he visto. –Harry notó lo incómoda que se ponía y tuvo un mal presentimiento.- Últimamente Ginny ha estado algo esquiva con nosotros.
-¿En serio? – se extrañó él, súbitamente preocupado- Eso es muy extraño, ella adora a Ron, es su hermano favorito… y tu eres su amiga… ¿Le habrá pasado algo grave? ¿Ron y Ginny se pelearon?
-¡Ey! –Sonrió- Cálmate, Harry nada de eso. Ginny parece estar muy bien, no debes preocuparte. – Harry se alegró por eso, pero tomó su bienestar como una confirmación de que Ginny no lo extrañaba.- Tiene planes nuevos para su estudio fotográfico y está ahorrando dinero para eso.-Harry intuyó que era un puto preámbulo a algo peor.
-Eso es bueno… ¿y qué más? – Dijo impaciente.- Quiero saberlo todo, por favor.
-Harry, yo lamento decirte esto…- por fin Hermione iba al grano.
-¿Qué pasa? ¡Me estás asustando!
-No es grave… bueno, al menos para mi no lo es; he visto a Ginny con Dayron varias veces, Harry.-a él le latió fuertísimo el corazón, como si hubiera sido cacheteado por la realidad.-
-¿En serio? – alcanzó a decir, con el tono apagado, estrangulado de decepción. ¿Tan rápido se olvidó Ginny de él? Quizá nunca lo quiso, quizá…- No puede ser…
-Sospecho que volvieron, Harry, aunque ella no nos confirmó nada. Pero por algo están juntos y se ven tan seguido…¿verdad?
-Si, tienes razón; evidentemente volvieron, sí…- tosió para sostener su tono de voz.- Tengo que cortar Hermione…
-No estés triste…
-Estaré bien.- mintió –Gracias.- Arrojó el teléfono a un lado, y bajó la cabeza, restregando sus pelos ya desordenados. Parecía que Ginny había dado vuelta la página, que pudo seguir su vida sin él… como si eso no fuera suficiente, volvió con su ex novio. Claro había estado muy enamorada de él. Cuánta rabia le producía ese hecho… Preso de un impulso, marcó su número…
(…)
Ginny y Luna miraban una serie por televisión, riéndose a carcajadas y comiendo palomitas de maíz, dulces y saladas, respectivamente. Deseaban pasar un viernes distinto, Ernie tenía una importante reunión con aburridos empresarios y Luna decidió acompañarla. Aunque ciertamente Ginny no necesitaba compañía. Todo estaba muy bien con su embarazo, quizá ahora comía un poco más, pero no tuvo vómitos ni esos síntomas feos, sino todo lo contrario, se sentía de maravilla, de hecho estaba pasando su mejor momento.
La contracara de aquella felicidad era que, le estaba mintiendo a su familia. En primer lugar quería esperar que pasen los tres meses (ya faltaba muy poco para el diez de octubre) y en segundo lugar, creía que el próximo en saberlo debía ser Harry. No estaba segura de que el Auror le alegre saber que sería padre en pocos meses. ¿Cómo se lo tomaría? ¿La acusaría de haberlo utilizado como banco de semen? Sonrió, esa idea retorcida era chistosa.
-¿De qué te ríes? ¡Hay publicidad! – inquirió Luna.
-De Harry.-dijo aún sonriendo.
-¿De Harry?
-Me imagino la cara que pondrá cuando sepa que estoy embarazada.-volvió a reírse a carcajadas-. Me río para no llorar…
-¿Piensas que lo tomará mal? – Ginny asintió. Luna parecía meditarlo.- Puede ser. No tiene pinta de querer ser padre… pero no deberíamos juzgarlo antes de que lo sepa y veamos como reacciona.
-Sí, tienes razón – dejó la compotera de palomitas en la mesita ratona y tomó mucho agua.- Me asusta un poco la llegada de ese momento…
-Debes ir pensando en llamarlo. La excusa de los tres meses se te agotó.-dijo severa.
-¡Ey! No era una excusa. Además, no quiero decírselo por teléfono…
-Cítalo, dile que venga…-dijo Luna- Y hablarán tranquilos.
-Sí, puede ser – no parecía muy convencida- Creerá que quiero volver con el…- expulsó, preocupada.
-Que piense lo que quiera…tienes boca y lengua para aclararle qué quieres y qué no.
-¡No necesita que siga inflando su ego! ¡Lo tiene muy grande, ya Luna! – exclamó con exasperación.
-¿El ego? – insinuó Luna riendo. Ginny le chascó la lengua, sonriendo también y abrazando sus rodillas.
-Hablo en serio… no quiero dar un paso en falso a la hora de encarar el asunto.
-Solo dile que estás embarazada. – Simplificó su amiga- No podrá eludir la responsabilidad, tú familia ha sido su familia durante años y…
-Sí, ya se me todo eso.-la cortó Ginny, con cierto malhumor-Solo que me asusta confundir las cosas, ya sabes.- Luna asintió- Lo extraño demasiado.
-Temes confundirte tú, entonces- corrigió ella.
-Sí algo así. Me siento algo vulnerable… ¡le dije que lo amaba! – se tapó la cara, arrepentida de aquel arrebato- Si hubiera sabido que luego tendría que enfrentarlo, cerraba mi bocota.
-Él siempre supo que lo amas. – Ginny la miró alzando las cejas- Los hombres se dan cuenta de esas cosas.
-Es terrible decirle que espero un hijo de él, sabiendo que no siente lo mismo, que no me quiere como yo lo quiero a él.– dijo miserablemente.
-Ese pensamiento es destructivo, descártalo.- recomendó Luna con un ademán.
-Sí, tienes razón. – Respondió, pensativa- Aparte lo del bebe no es solo culpa mía…
-Bueno… en parte. –dijo Luna.
-¿Qué insinúas? – Ginny parecía ofendida.
-Ni siquiera te llevaste los análisis que te hizo Ann. –la reprendió - De lo contrario te hubieras dado cuenta, quizá por la fecha en que te lo hicieron.- Ginny no había pensado en eso.-¡y nada de esto hubiese pasado! Te fuiste corriendo…
-¿¡Dices que la culpa es mía!? – se señaló a sí misma, todavía ofendida.
-Es un poco de todos –dijo Luna sin amedrentarse- Y de Harry también… eso de una mujer le diga que estéril y no ponerse condón es…-puso los ojos en blanco, pasmada.
-Está bien, no me hagas sentir peor.- Desde la pequeña mesita ratona, el su móvil sonó. Ginny lo tomó y miró la pantalla. Se trataba de un número desconocido…-No conozco el número.-dijo a Luna.
-¡Atiende! O cortarán… -Ginny se puso el móvil al oído.
-Hola, ¿quién habla?
-Ginny… -aquel timbre de voz la estremeció- Soy yo, Ginny, ¿me escuchas?
-Harry… -Luna se tapó la boca con las manos y las dos amigas se miraron con terror e incredulidad- Si… si… te escucho.
-Necesitaba hablar contigo… ¿cómo estás? –parecía muy raro, tenía la voz tomada. ¿Era el frío de Estados Unidos? Respiró hondo. Cada palabra que Ginny imaginó en decirle durante aquellas semanas de distancia, todos los argumentos que su cabeza fue gestando, los reproches, las verdades, hasta la sorprendente noticia de su embarazo y los miles de discursos arraigados a eso, se diluyeron con solo segundos de sentir su cálida voz en el oído. Lo extrañaba, lo extrañaba más de lo que pensaba. Luna le hacía ademanes para que articulara sonido pero su voz estaba nula, trunca, deshecha, cansada.- ¿Sigues ahí Ginny?
-Si...-se puso de pie y se retiró al baño entre las mudas señas de Luna, claramente interesada en la conversación. Abrió la bañera y se metió en ella, seca, con una toalla como almohadón.-Estoy bien.-tenía la boca seca.
-Hermione me dijo que estás ahorrando porque tienes planes para Black and White…-¡Qué chusma era su cuñada! ¿Por qué le contaba esas cosas?
-Algo así, pero no hay nada en concreto.– fingió que no le importaba aquella conversación, pero no logró. Se la notaba nerviosa e incómoda.
-Me alegro mucho…-ella no dijo nada, todavía no podía respirar con normalidad.- Te escribí un mensaje el día de tu cumpleaños…-Absurdamente en ese instante Ginny recordó que esperaba un hijo de ese hombre con el que hablaba. Por ese motivo no había respondido el saludo de cumpleaños, porque Elly le dio la primicia sobre su embarazo y contestar ese mensaje dejó de ser prioridad. Saboreó una cuota de victoria al imaginarlo desesperado por una respuesta suya. Maldito, merecía esa indiferencia por todos los desplantes que sufrió en esa fiesta de la gala. Se levantó la parte de arriba del pijama y observó su vientre, de apenas dos meses y medio. Se notaba una leve curvatura… era ovalado y redondo.- ¿Recibiste ese mensaje, Ginny?
-Estaba festejando y lo vi muy tarde. –Respondió sin dejar de tocarse el vientre- No pude escribirte nada, por la diferencia de horario ¿sabes?- dijo sonriendo irónicamente.
-No me hubiera molestado recibir un mensaje tuyo…cualquiera sea la hora…-Harry estaba hecho un corderito. ¡Qué placer!
-¿Necesitas saber algo más? – dijo sardónica, todavía degustando el hecho de tenerlo en sus manos por primera vez en su vida.
-Sí… ¿volviste con Dayron, Ginny? –la sonrisa se borró del rostro de Ginny, se sentó en la bañera frunciendo el seño.
-¿De dónde sacaste eso? – Le espetó, incómoda- ¿Hermione te dijo eso, verdad?
-Te ruego que no te enojes con ella…
-Contigo debería enojarme… llamar a terceros para preguntarle sobre mi vida privada, no es muy ético de tu parte.-Lo escuchó suspirar y juró que Harry sonreía y se mordió el labio. Lo extrañaba más que hacía unos minutos, pero no quería ceder. Había olvidado lo persuasivo que podía llegar a ser sólo con su voz. No quería empezar a perder, no de nuevo.
-Entonces, ¿debo deducir que no volviste con él?
-Eso no es asunto tuyo, Harry.- El joven sonrió. Si estuviera saliendo con Dayron nuevamente, se lo diría. ¿O no? No había manera de descifrar a Ginny. La perspectiva de que Hermione esté equivocada lo revitalizó. ¡Ginny no había vuelto con Dayron, lo presentía! - ¿O yo te pregunto si estás o no con Britanny?
-¡Vaya, aprendiste su nombre! – Dijo divertido.
-Siempre recuerdo el nombre de la gente idiota… -lo escuchó reírse y sonrió.-Es como un don que tengo, ¿sabes?
-De todos modos, puedes preguntarme lo que sea, a mi no me molestaría.
-No tengo ningún interés en preguntarte nada, muchas gracias.-salió de la bañera y se sentó en canastitas en el inodoro, con la tapa cerrada.- ¿O alguna vez te he controlado? Ni siquiera cuando…- se frenó por instinto.
-Cuando vivíamos juntos- Harry terminó la frase por ella y hubo un silencio demoledor.- En serio me alegro mucho que estés bien…
-Gracias, hasta luego.- fingió una hábil despedida, pero que la maten si cortaba la llamada. Era incapaz.
-Sino volviste con tu ex, ¿por qué lo sigues frecuentando? –saltó Harry en un tono posesivo.
-No te importa.-dijo firme.
-Sí me importa.
-No me importa que te importe.
-Gin, ¿podemos hablar como dos adultos? – se ofuscó Harry suspirando.-
-No deseo hablar contigo, ya te lo dije.
-Sino quisieras hablar conmigo, ya me hubieras cortado.-musitó con simplicidad.
-Soy una persona educada –se excusó.- Prefiero hablar en buenos términos y…
-¿Quieres que hablemos, entonces?
-Sí… ¡digo no!
-Explícate porque no entiendo nada. Eres muy contradictoria. –Creía estar ganando terreno, pero Ginny no quería proporcionarle el triunfo.
-Me gustaría que hablemos, pero no de nosotros.-Dijo desconcertándolo.
-¿Y de qué podríamos a hablar sino es de nosotros?
-Te lo diré a su debido tiempo.-dijo nerviosa.
-¿Me tengo que preocupar? ¿Te pasó algo?
-Ya lo hablaremos personalmente. No es urgente…ni algo grave, al menos no para mí.-dijo serenamente.
-Te gusta dejarme con la intriga.-la inculpó, estaba disgustado.
-Para nada…de todos modos, recuerdo haberte pedido que no me llames y lo hiciste.
-No pretendía molestarte… solo que…-respiró hondo.- Te extraño – afirmó casi inaudiblemente.
-¿Qué dijiste? –Ginny no quiso creer aquella frase.- No escuché bien.
-Que te extraño…-reafirmó, un tanto avergonzado. Nunca se había arrastrado tanto con alguien y creía que su carita ya estaba raspada contra el suelo.- Te extraño mucho, Ginny…
-Deja de mentirme… no te creo nada. –respondió con los ojos aguados. Si que jugaba sucio ese manipulador, no tenía reparos en decirle semejantes cosas.- Te dije que no quiero hablar de nosotros, no hay nada entre nosotros. Es un asunto terminado…
-No me trates así, Gin -.-se victimizó.
-Te trato como te mereces.
-¿Tu no me extrañas ni un poco?
-No.-mintió, tensa.- Para nada.
-Yo tampoco te creo, ¿sabes? – dijo riendo.
-Voy a cortar – lo amenazó, ya enojada.
-Deja que…
En un impulso Ginny le cortó, con verdadero placer. ¡Ja! ¡Ella también tenía derecho a ser una loca impulsiva y cortar el teléfono! El se había ido a Norteamérica, había huido como un cobarde… No todo era malo. Al menos daba el paso de decirle que tenía que hablar con él para comentarle su embarazo.
Salió del baño y Luna estaba parada afuera, en el pasillo esperándola. Ginny se asustó.
-¿Qué diablos hacías ahí? ¿Quieres matarme de un susto? –Se frotó el pecho.
-¡Lo siento, estaba esperando las novedades! – Bufó - ¿Blindaste la puerta del baño? ¡No pude escuchar nada de tu conversación con Potter! ¿Qué te dijo?
-Lo de siempre…
Fueron al sillón y Ginny le contó brevemente la llamada. Luna coincidió con ella y sacó lo positivo de esa charla.
-Al menos ya sabe que tienes que hablar con él.
-No creo que le de mucha importancia – descartó Ginny.
-¡Lo dejaste intrigado, claro que le importa!- dijo Luna con entusiasmo.
-Cuando se lo diga…- chascó la lengua- Le caerá horrible, conozco a Harry. No le gustará para nada la noticia de que será padre, no es algo que estuviera en sus planes.
-Lo asimilará, no tiene otra.- guiñó un ojo.- Sigamos viendo la serie, no quiero que te deprimas, ni tú, ni mi sobrino, el porotito…- Sonrieron.
Más tarde Ginny se despidió de Luna. Ernie la pasó a buscar en su lujoso auto y ella se fue corriendo. Al parecer, se venía una tormenta terrible.
0*0*0
La pareja descorchaba una carísima bebida en su casa de la playa. Cadence adoraba esa mansión llena de lujos; tenía cine, gimnasio, SPA y para completar, con una envidiable vista a la playa de Bristol. Jack Parrish, aparte de ser fogoso y fiel, era inmensamente rico. Su nuevo novio era como los vinos, se ponía mejor con el paso del tiempo.
-Amor –Jack Parrish la abrazó.- Mis amigos todavía me preguntan si es cierto que dejaste plantado a Harry Potter en el altar.- los dos rieron.
-Deja ya eso, Jack.
-Nunca quisiste hablar del tema…-señaló él.
-Es que… no tiene importancia. –manifestó-Fue una pequeña venganza de mi parte…-existía cierto orgullo en su tono de voz.
-Me gustaría hacer negocios con Harry Potter.- confesó Jack, sin sentir demasiados celos.
-Definitivamente no, no lo quiero cerca nuestro, Jack.-Cadence se negó rotundamente.
-Ni siquiera a cambio de algún viajecito, ¿eh picarona?-le hizo una caricia y ella sonrió.
-Deja de insinuar que soy una loca materialista- fingió ofenderse.
-Lo primero sí eres…-besó su cachete.
-La gente cree que estoy contigo por tu dinero.-dijo Cadence, un tanto molesta.
-No sólo por mi dinero.-Ella no parecía molestarse- Deberías dejarme hacer negocios con Potter. ¿Te imaginas un hotel que se llame "Harry Potter"? Una millonada.
-Tienes Parrish hoteles, deberías conformarte con eso.-opinó ella.-Además, Potter no lo aceptará, odia la exposición.
-Pero ama el dinero, no lo olvides, primor.
-Eso es verdad, es un tacaño de mierda. –suspiró, pensativa- Todavía me debe varias.
-Eres muy vengativa, Cadence.-comentó sin sorprenderse- No quisiera nunca ser tu ex.
-Nunca lo serás, Parrish.- tomó un poco de champán y chascó la lengua, con cierta satisfacción.- Potter ya tiene su merecido. La pelirroja está embarazada de otro.
-¿De quién hablas?
-Una chica que le rompió el corazón… "El hombre que juega con todas, la paga con una."
-¿Cómo es esa historia?-Inquirió.
-Le puso los cuernos y se embarazó de otro. A Ginevra debería hacerle un monumento…-tomó otro sorbo, mirando el atardecer de ese lugar paradisíaco.- Y a mi me decían cruel por decirle que no a la famosa pregunta…
-¿Potter sabe que Ginevra espera un hijo de otro? – preguntó Jack.
-Supongo que no.-se encogió de hombros con indiferencia- El cobarde se fue a Nueva York. Siempre huye como una rata. Quisiera ver la cara cuando se entere de todo esto…¡será genial!
-Bueno, puedes verle la cara cuando lo sepa, si así lo deseas – Cadence lo miró seria, comprender.- Tus deseos son órdenes para mí, princesa.
-Vamos, sólo te importa hacer algún negocio con Potter, por eso insistes…-el negó rápidamente.- ¿Acaso no te afecta que sea mi ex? – parecía desilusionada.
-Ese mocoso no me llega ni a los talones, Cadence, por favor – dijo presumido.- Solo te digo que si quieres ver cómo reacciona Potter ante las buenas nuevas, date el gusto…- guiñó un ojo. – Iré a hablar con Abby para ver qué prepara para la cena… - Ella solo asintió.
Darse un gusto, no era mala idea. Sonrió y tomó su teléfono. Otra dulce venganza… Eso suponía traicionar la confianza de Ginny. ¿Confianza? Estaba exagerando, esa chica no era su amiga. De hecho, se acostó con su ex ni bien lo dejó plantado. No era del todo un pecado, Harry se terminaría enterando que era el más cornudo de Inglaterra. Buscó en la libreta de contactos… y lo llamó: un tono, dos tonos, cuatro tonos, seis tonos… y cuando estaba por rendirse y cortar, él atendió.
-Hola...-parecía cansado.- ¿Hola, quién habla?
-Harry, soy yo…-dijo con voz dulzona.
-¿Cadence? – Se sorprendió.- ¿Eres tú?
-La misma.
-¿Qué quieres? –dijo despectivamente.
-Eres un maleducado Potter. Mereces realmente el llamado que te estoy haciendo.
-Estoy trabajando, no sé si conoces el significado de esa palabra.–respondió molesto.-
-Vaya, parece que estás irónico hoy, Potter.
-¿Qué necesitas? Estoy en Nueva York y aquí son 5 horas menos, ¿sabes?
-Lo sé; Ginny me comentó que estás en Norteamérica. – dijo sonriendo, disfrutando el efecto de nombrarla.
-¿Ginny? ¿Tú…hablaste con ella, Cadence? –Harry parecía repentinamente interesado.
-Siempre huyendo cuando las cosas se ponen feas ¿eh? Eres un monumento a la cobardía.-lo increpó.-Veo que no cambias más… que desperdicio haber estado contigo.
-Deja de decir idioteces…
-Es la verdad.
-¿Qué fue lo que hablaste con Ginny, Cadence? ¿Le inventaste alguna estupidez? – la acusó enseguida.
-Ay, Potter, no eres tan importante como para que yo mienta por ti. Achica tu ego…¿quieres?
-Bueno, no sería la primera vez que inventas cosas para salir beneficiada.- ironizó riendo.
-Dejé clarísimo en el altar que no me interesas y que me cansé de ti hace tiempo.- Golpe duro.
-¿Vas a hablar o te dedicarás a agredirme?
-Si me tratas así, no te cuento nada… -fingió ofenderse.
-¡Di lo que sabes de una jodida vez! - ¡Qué placer sentirlo desesperado, comiendo de su mano!
-Que conste que lo hago por ti – mintió- Porque las mentiras no son buenas eh…
-Bien, te escucho.- se armó de paciencia.
-Hace unos días vi a Ginny con Dayron en el centro comercial.-comenzó.
-¿Hace unos días? –dijo preocupado.
-Sí, unos días.
-¿Cuándo fue, exactamente?
-No lo sé, hará un mes aproximadamente.-dijo Cadence, saboreando cada palabra- Prepárate porque esto es una bomba…
-¿Se estaban besando?
-¡No, peor que eso! –Se reía a carcajadas limpias. Harry los imaginó teniendo sexo en público y se le revolvió el estómago.- Bueno, depende del lado en que lo mires.
-Me estás poniendo nervioso Cadence, habla de una jodida vez…
-Tranquilo eh…-dijo amenazante.
-¡¿Qué pasó en el centro comercial?!- Cadence sonrió. El idiota de su ex estaba loco por esa pelirroja. ¡Claramente! El placer de verlo arrastrarse por alguien, era infinito. -Dime que viste, por favor…
-Estaban sentados tomando algo en ese bar tan famoso, El amor todo lo cura. Menudo nombre, ¿eh? –Cadence se acostó en el sillón, disfrutando más que nunca cada sílaba de lo que decía.- Ginny le estaba mostrando una ecografía a Dayron…
-¿Una ecografía?-respondió Harry, con un hilo de voz.
-¡Fue tan dulce, tan tierno! ¡Son una parejita hermosa! ¿No crees? Dayron hasta se emocionó ¿sabes? – Estaba exagerando y le encantaba hacerlo.-Lloraba como un niño… y no querían decirle a nadie de esta hermosa noticia…
-¿Ginny está embarazada?
-Vaya, Potter eres una luz, nunca creí que serías tan inteligente. –se burló, riendo con ganas.- Efectivamente, Ginevra y Dayron serán padres…¡un retrato familiar hermoso, si me permites!
-No puede ser…-Harry sonó destruido y Cadence lo disfrutó.- Ella no puede estar embarazada, no puede…
-Parece que sí puede, Potter. Es más: Ginny me lo confirmó: me senté con ella en su mesa cuando Dayron fue al baño. Luego me pidió que sea discreta porque todavía su familia tampoco lo sabe, parece que recién el papá tuvo la noticia.
-Es que Ginny es estéril, no puede tener hijos.- reveló Harry, más para sí mismo.- Estás mintiendo, todo esto no puede ser….- Cadence se burló de nuevo.
-¿Estéril? ¡Ja! ¡Ya quisieras! Vi la ecografía con mis propios ojos y decía el nombre de Ginevra Weasley, ¿no me oyes?
-¿Juras que me estás diciendo la verdad?
-Claro que estoy diciendo la verdad, tú lo sabes. – suspiró. – Siempre supiste cuando miento o cuando no… eres Auror. – Eso era cierto, Cadence sonaba sincera. ¡Mierda, mierda, mierda! Cadence aprovechó la debilidad que señalaba aquel silencio de Harry. -Si me permites una opinión, ¡será un bebé hermoso! Teniendo en cuenta el papito que tiene… ¿te percataste de los ojazos que tiene Dayron?
-Esto es muy raro, Ginny no puede…
-¿Qué es lo que no puede? ¿Herir tu ego machista? – Carcajeó, mordaz- Veo que sí lo hizo y muy bien, los cuernos te llegan a la estratósfera.
-¡Deja de burlarte! ¡Me da asco ver cómo disfrutas de esto!
-Disculpa cielo, te lo mereces. Algún desplante le habrás hecho a esa chica. Estaba segura que tu relación con ella no duraría. ¿Sabes por qué?- no esperó respuesta- Ninguna mujer inteligente te dura, Potter. Salvo Brittany, esa puta que siempre está lista para lamer el suelo que pisas…-le espetó rápidamente.
-¡Cállate! ¡Me tienes harto con tus agresiones!
-Desagradecido, encima que me tomo mi tiempo para contarte toda la verdad, te enojas…
-¿Sabes qué? ¡NO TE CREO NADA! Eres una venenosa…
-Si tienes dudas, toma un traslador y pregúntale a Ginevra, cerciórate. –lo desafió, muy tranquila.
-Eso es lo que haré.- sin decir más nada, le cortó. Ella miró el teléfono, asqueada.
-Imbécil engreído.- dijo al silencio.
0*0*0
Llovía y había truenos. Ginny estaba en la cama, acostada, leyendo un libro. No podía dormir. Dejó la novela a un lado y se sentó en la cama. Extrañamente, un mal presentimiento le revolvía el estómago. Desconocía el origen de esa sensación, pero estaba asustada. ¿Tenía que ver con su hijo? Instintivamente se acarició el vientre, ¿estaría bien? Las ganas de vomitar se hicieron presentes.
De repente se escuchó el ruido del ascensor. Ginny dio un respingo, claramente provenía del palier. Se asustó inevitablemente. En el departamento de en frente no vivía nadie. El dueño lo había vendido y todavía estaba deshabitado. ¿Acaso había un ladrón al acecho? El corazón se le aceleró con toda su furia. Tuvo pavor, miedo…No por su vida, sino por la del pequeñito que llevaba adentro, no quería que nada le sucediese…Acto seguido el timbre sonó con fuerza. ¿Quién carajo era a las once de la noche?
-¿Quién es? – susurró, asustada.
-Ginny…-era la voz de Joseph, el portero. Ella se tranquilizó enseguida.- Me estaba retirando pero quería decirte algo…
Sin dudarlo, abrió la puerta aliviada. En frente suyo, estaba Joseph y totalmente empapado y lleno de agua, estaba Harry. Ginny se quedó de piedra, no podía creerlo.
-Harry…¿qué haces aquí? – le temblaban las piernas. Siempre estaba tan sexy, era una cualidad suya tan natural. La chomba oscura pegada a su cuerpo, los jeans, y todo su pelo hecho un desastre, le sentaba de maravilla.- ¿Qué haces aquí?- Repitió. Su mirada, sin embargo, le resultó algo fría y distante.
-Me estaba retirando, y el insistió en que quería hablar contigo. – sonrió Joseph, algo nervioso. – Como te imaginarás es Harry Potter, no podía negarle la entrada.- "DEBÍAS negarle la entrada, Joseph, sea Harry Potter o Chooky", pensó Ginny. Qué viejo tan lame culos.
-Necesito hablar contigo.- intervino Harry indeclinablemente. Estaba demasiado serio, a Ginny no le olía bien. ¿Qué diablos querría? –Es urgente.
-Mojarás todo el piso de madera, no puedes entrar así…-se excusó ella.
Harry sacó la varita y con un práctico hechizo se secó todo el cuerpo.
-¡Qué manera de hacer magia! – se maravilló el viejo Joseph ante la destreza de Harry.
Ginny tragó, que hábil era con esa mano. Quería saltarle encima y rozarlo, y abrazarlo…y todo lo demás también. Sacudió la cabeza, recordando que ya no eran nada, obligándose a pensar que no la quería y que no la merecía… Intentaba explicarse por qué había acudido a su hogar a esa hora, pero no encontró nada… ¿acaso su intriga fue más y volvió para hablar personalmente de ese tema?
-Ya está, me imagino que ahora sí puedo entrar.- dijo con presteza, hablando por primera vez. Ginny notó cuánto había extrañado esa voz, en vivo y en directo. Después quitó ese pensamiento de la cabeza, recordando que todo estaba terminado entre ellos.
-Estas no son horas de venir a mi casa… -repuso molesta.
-Me importa una mierda. Hablaremos HOY Y AHORA.-exigió ya cansado.
-¿Quién te crees que eres, infeliz?-los ojos del portero iban de uno a otro.
-Bueno, mejor los dejo…-sin decir más, se retiró por la puerta del ascensor. Ginny estuvo segura que estaría escuchando todo desde allí.
Harry se inmiscuyó al departamento y observó con detenimiento la nueva vivienda de Ginny. El living comedor era amplio y constaba con una decoración moderna. Sobre pisos brillosos de porcelanato color crema, había un mueble vidriado de madera negra con copas y portarretratos. La ventana que daba al balcón tenía cortinas oscuras también. La mesa era rectangular, del mismo color del mueble. Las sillas eran blancas, haciendo juego con el color del suelo. Más cerca suyo, contra la pared, un sillón grande enfrente de una mesa de televisor pantalla plana. La mesita ratona tenía encima una pecera hermosa. Allí estaba Rigoberto, Turquesa y los demás peces. Harry sintió cierta nostalgia al verlos. ¿Será que por fin empezaba a quererlos?
-Espero que sea importante.-soltó Ginny, cruzada de brazos.- Son casi las doce de la noche y mañana trabajo.
-Basta, deja ya el teatro. ¿Quieres? – apretó los labios. Parecía enfadado, pero no entendía porqué.
-¿Qué rayos te pasa? Estás loco…
-Lo sé todo, me enteré de todo, deja de fingir – la rabia volvía a inundarlo.
-¿De qué estás hablando? –Se impacientó- Me gustaría que seas más cla…
-¿Cuándo pensabas decirme que estás embarazada? ¿El año que viene? – Ginny palideció. ¿Cómo mierda lo sabía? Puteó en arameo, era la mujer con menos suerte del mundo. - ¡Y por tu reacción, parece que es cierto! –Profirió, decepcionado- ¡Eres una mentirosa! ¡Una maldita mentirosa! ¿Cómo pude sentirme culpable por ti?
-Harry, espera un momento, yo…
-¡Tú sólo sabes mentir! ¡Y mientes demasiado bien para mi gusto! –exclamó hecho una furia.
-Deja de decirme esas cosas, no seas tan maleducado…-le advirtió.
-Creo que me merezco escuchar la verdad tus labios… ¿es cierto? ¿Estás embarazada?-dijo, cuestionador.- ¿Y? ¿Estás o no?
-Si- confirmó en un susurro, bajando la cabeza.
-¡Mírame cuando te hablo!- gritó enojado- ¡Dímelo en la cara!
-¡Si, estoy embarazada! – admitió, sin miramientos.
-¡Diablos!-se agarró la cabeza- ¡Me viste la cara de pelotudo! – se encabritó, enojado consigo mismo.- Y yo sufriendo por ti, por lo que sucedió en la fiesta…
-¿El sufrido eres tú? –Dijo indignada- Me utilizaste como objeto sexual, para que te cocine tus comiditas, ¿y tú eres el más perjudicado? ¡Harry, eres el campeón de los caraduras! – rió, sardónica.
-¿Yo te utilicé? ¿YO? –Negaba con la cabeza- ¡Me mentiste desde el minuto cero! Te veías con Dayron y ahora me cierra todo… ¡ahora me cierra…!
-La boca deberías cerrar. –Lo atajó, enojada-Deja de jugar un papel de víctima porque no lo eres, Harry.
-¿Por qué no te vas un poco a la mierda? – protestó, groseramente.
-¡Te estás pasando de la raya! –dijo alterada.-¿Qué bicho te picó?
-¿Cuándo pensabas contarme toda la verdad y sincerarte conmigo?
-¡Hoy te dije por teléfono que quería hablar contigo! – se defendió rápidamente- ¡Y claro que pensaba decírtelo! No tengo nada para ocultar.
-Deja de mentir, tienes muchísimo para ocultar. ¿Cómo pude confiar en ti? –se preguntaba, yendo y viniendo, fuera de sí. Ginny no entendía lo que estaba diciendo.- ¡Dijiste que me amabas!
-Nunca te mentí, quién me engañó fuiste tú; siempre simulaste quererme, fingiste una relación solo para sacar beneficios…-chilló indignada.
-¿Beneficios? ¿Y qué beneficios saqué? ¡Ninguno, sólo mentiras!-le espetó colérico.- ¡Mentiras con las que ahora debo cargar!
Ginny sintió su última frase como si fuese una cachetada. Esperaba que no estuviera feliz con la idea de ser padre, pero tampoco que lo dijera de ese modo tan despectivo e hiriente. Era sólo un bebé inocente, que no pidió de venir al mundo.
-No te pediré nada, si eso lo que te preocupa.- repuso con voz tensa y dolida, conteniendo el llanto.
-¡Lo único que deberías pedirme es PERDÓN! – Levantó considerablemente la voz, haciéndola asustar y retroceder.- Por haberme mentido, por haberme dicho que eras estéril cuando no era cierto…
-¡Eso tiene una explicación! – señaló Ginny levantando los brazos.
-No me hagas reír, ¿qué explicación me vas a dar? –dijo, satírico.- ¿Eres mitómana, cierto?
-¡No te he mentido! ¡Jamás te mentí! – Aulló, ya harta.
-¡Te recuerdo muy bien que estás embarazada! –Levantó los brazos, desesperado- ¡Estás embarazada! ¡Es claro que me mentiste, siempre fuiste muy fértil querida! ¡Y yo, grandísimo imbécil nunca te pedí los estudios que probaran tu esterilidad!
-¡Deja de comportarte así, como un idiota! –Le rogó, intentando darle un poco de sentido a esa discusión.- ¡Y escúchame un momento!
-¡Soy un idiota por haber confiado en ti! –Replicó, a grito pelado.- ¡Mientras vivías en mi casa te acostabas con Dayron! ¡Tan santita que parecías!
-¿Qué disparates dices? –lo cortó.- ¡Nunca me acosté con Dayron después de estar contigo, él y yo terminamos hace tiempo! ¿De dónde sacaste esa idiotez?
-No tiene sentido que me sigas mintiendo, Ginny… ¡ya se toda la verdad! –Advirtió- ¡Soy el cornudo más grande de Inglaterra!
-¡Dime de donde sacaste toda esa basura que estás diciendo!
-¡Cadence me lo contó! ¡Te vio en el centro comercial con Dayron! – A Ginny se le cayó el alma a los pies.- ¡Me dijo que tú le estabas mostrando la ecografía del bebé! ¡Y a mi me viniste con el cuento de que eras estéril! ¡Me tomaste por idiota!
-¡Cadence! ¡La idiota, la estúpida de Cadence! –se descargó- Debí imaginármelo, no tiene cerebro para llenar un dedal. ¡La voy a matar! ¡Maldita entrometida!
-Entonces es cierto…-asintió, ansiando convencerse de la amarga realidad- Cadence dijo la verdad… ¡eres de lo peor!
-¡Cállate! Cadence no tiene idea de cual es la verdad, ni tú tampoco. –le espetó, de mal modo.
-¿Sabes qué? No sé ni a qué vine… que seas feliz con tu nueva familia.- se dirigió hacia la puerta,
-¡Espera!-Ella se interpuso, obstruyéndole la salida.
-Quítate Ginevra, no me obligues a hacerte daño.
-¡Deja de ser tan infantil y escúchame!-Podía sentir su perfume y cada partícula de su característico olor, penetrar en cada poro de su piel… pero no era el momento para debilidades.-Escúchame, seré breve.
-Déjame salir, Ginevra, te lo advierto…-le ordenó en voz baja. Estaba hermosa, adoraba ese pijama. Y desde ángulo podía verse apenas un bulto en su vientre, aunque era minúsculo. Era la primera vez que después de meses la tenía tan cerca y empezaba a sentirse hechizado por esa proximidad.- Carajo… ¡Quítate de una vez, Ginny! –ella le tomó la cara.
-Es importante lo que quiero decirte…por favor.-se le aguaron los ojos.- Sólo te pido que me escuches, y después podrás irte donde quieras.
-Está bien, te daré dos minutos….
-Le mentí a Cadence.-el frunció el seño, confundido.- Cuando me vio en el Centro Comercial, apenas estaba enterada de mi embarazo… Me encontré con Dayron para charlar un poco…me lo encontré en la calle…-Harry se soltó de sus manos y se alejó. Era insoportable escucharla hablar de él y notar la estima que le profesaba. Lo prefería a él, y no podía culparla. El no se había comportado bien con ella, le pesaba eso adentro.-Mi encuentro con Dayron fue una mera casualidad.
-No me cuentes las intimidades entre tú y tu ex, o tu amante, llámalo como prefieras…
-¡Basta con esa estupidez, Harry! –Se sulfuró Ginny- ¡Las cosas entre Dayron y yo terminaron hace muchísimo tiempo! Tú mismo fuiste testigo de eso.
-¿Ah sí? No te creo nada…-sonrió irónico. Ginny puso los ojos en blanco.
-El bebé que espero no es de Dayron, es tuyo.-Fue un baldazo de agua fría. El parpadeó, no podía reaccionar.-Sí, es tuyo.
-¿Cómo dices?
-Sí…-tomó una distancia prudencial, le temblaban las manos.- Sí, así es. – Tragó saliva, nerviosa.- Vas a ser papá, Harry.
-No puede ser…- Claramente no estaba contento con la noticia y esa reacción no la sorprendía en lo absoluto. El sueño de Harry era todo, menos formar una familia. –Esto debe ser una broma de mal gusto…
-Es la verdad. El bebé es tuyo.-bajó la mirada, casi sintiéndose culpable, pero no lo era, tenía que recordarlo.
-Tú me dijiste que eras estéril… ¿me utilizaste para quedar embarazada? –la miraba con profundo rechazo y desconfianza.
-¿Cómo puedes pensar eso? –dijo dolida- ¡Nunca te haría una cosa así!
-¡Sí, me usaste para tener un hijo! ¡No es del todo imposible! ¡Ya intentaste hacerlo con Dayron! – Se tomó la cabeza, espantado.- ¡Ahora comprendo todo! ¡Estás loca, Ginevra! ¡Loca de remate! Soy un imbécil, sólo me enredo con locas, es así…
-¡Deja de llamarme loca! te estás equivocando mucho.-le insinuó.-Las cosas no son así…
-¿CÓMO MIERDA FUERON LAS COSAS, A VER? ¡EXPLÍCAME PORQUE NO ENTIENDO!
-¡NO ME GRITES!
-¡QUIERO TODA LA VERDAD, AHORA!
-¡Bien! ¡Pero hablemos en buenos términos! –condicionó, harta.
-¡Habla!
-San Mungo cometió un gran error. Ann atiende a otra mujer que también se llama Ginevra Weasley. Lo que ocurrió es que invirtieron los análisis: quién tiene el problema de infertilidad es ella… y quién está sana, soy yo. - Harry hizo una mueca despreciativa e hiriente.
-¡Ja,ja! Buena broma. ¿Piensas que voy a tragarme ese verso, Ginevra? Es lo más disparatado que oí en mi vida.
-¡No es ningún verso! ¡Tengo pruebas! –Se apresuró a decir, desesperada- ¡Puedes ir a hablar con Ann, mi sanadora! Estaba muy avergonzada por todo esto…
-¡Diablos! –la cortó, inmerso en una ataque de nervios- Esto debe ser una pesadilla y aún no me enteré…-iba y venía, hecho un loco.- No puede ser lo que estoy viviendo, no puede ser… -Ginny se sentía fatal de verlo así.
-Ann me pidió disculpas, si quisiéramos iniciar acciones legales perdería su matrícula de sanadora, entonces yo decidí…
-¿De cuánto estás?- la interrumpió bruscamente.
-Casi tres meses…
-¿Tres meses? ¿Cuándo quedaste?
-El diez de julio. –se tocó el vientre instintivamente.
-Debió ser la primera vez que estuvimos juntos…-Ginny asintió, seria- ¡La mala suerte que tenemos es de no creer! Una sola vez y ya… la primera vez que me acuesto con alguien sin un puto condón…
-¿Cómo puedes ser tan mierda de llamar a tu hijo, 'mala suerte'? –le gritó dolida.
-¡Me engañaste, Ginny! ¿Qué pretendías que haga? ¿Que piense un nombre y te regale unos escarpines? -Ginny se sintió pésimo, y revoltijo en su estómago se profundizó.- Esto es una mierda, es una mierda todo esto…
-No te engañé, jamás lo hice. Aparte, NO tienes que hacerte cargo de 'esta mierda', yo no te obligaré a que lo hagas, no te…
-Cállate.-le espetó.
-No me trates así, como si yo fuera la culpable de todo…-él la miró, como sino la conociera. Ginny se compungió, a duras penas aguantaba el llanto.- Yo no quise que todo esto sucediera… no lo planeé… -le lanzaba rayos equis con sus verdes ojos.- ¿Qué te pasa? Deja de mirarme así…
-Intento comprender esta historia. –repuso serio.- ¿Por qué hablaste con Dayron sobre tu embarazo?- la indagó, cruzándose de brazos.
-Lo encontré en la calle, de casualidad, ya te expliqué.-dijo cansada- Él me escuchó hablando por teléfono con Luna y tuve que admitirle todo…
-¿Y de qué hablaron, exactamente?
-Nada importante, sólo le comenté sobre el bebé, le dije que estaba feliz y…
-¡Ah, mira que sociable resultó ser Melton eh! – dijo irónico- Y tú también, muy dada para charlar con tu ex… ¡Pero llamarme a mi, que se supone que fui quién te embarazó, para ti no era TAN IMPORTANTE! – le recriminó, hecho un manojo de odio.
-¿Se supone? –Musitó, taciturna- Tú fuiste quién me embarazó, es un hecho.
-¡SIN EMBARGO, TUVISTE LA MALDITA NECESIDAD DE HABLAR CON EL IMBÉCIL DE TU EX! ¡Y NO DE DECIRME A MI EN CUANTO LO SUPISTE! – Gritó, enojadísimo.
-¡NO ME GRITES MÁS! – dijo Ginny, cansada.- ESO NO TUVO NINGUNA IMPORTANCIA…
-¡Y LA SEÑORITA LE MOSTRABA LA MALDITA ECOGRAFÍA! ¡ÉL SABÍA SOBRE TU ESTADO, Y YO NO! ¿CON QUÉ DERECHO HACES ESO?
-¡No quise decírtelo por teléfono, Harry! –Ginny comprendió que en ese punto, tenía algo de razón.- ¡Lo siento, preferí esperar a que regresaras, no era una noticia para decir por teléfono o para mandarte un Patronus! Personalmente podría explicarte todo lo que…
-¿Qué vas a explicarme? ¿Qué lo prefieres a él? ¿Al imbécil de Dayron? ¡JA! –Imitó una risotada burlesca.- ¡Y después dices que tu hijo es mío!
-¿Lo estás poniendo en duda?-dijo con los ojos vidriosos.
-Francamente, esta historia no me cierra por ningún lado, ni tampoco se bien el rol que juega Melton en todo esto.-soltó, con rudeza.
-Puedes hablar con Ann y preguntarle todo lo que…
-Por supuesto que hablaré con Ann…-exhaló el aire, parecía perturbado.- Y no sólo hablaré con ella…necesito algo más.
-¿Qué?
-Quiero hacer un examen de ADN.- Eso fue la gota que rebalsó el vaso. Dos gruesas lágrimas recorrieron las mejillas de Ginny y emitió un desgarrador sollozo. Harry se arrepintió quizá antes de decirlo, pero su lengua fue más rápida. Maldijo todos sus impulsos.-Lo siento, no quise…
Antes de que pudiese reaccionar, ella le dio un sonoro cachetazo que lo dejó regulando.
-¡No te acerques porque no respondo! -dijo llorando. Harry le sostuvo una mirada neutral.-Vete de mi casa, hijo de puta.- se secó las lágrimas, pero cada vez salían más.
-¿Ahora la ofendida eres tú? -se justificó.
-¿Sabes qué? –gritó furiosa, llorando todavía más.- ¡Me haré el mugroso examen de ADN cuando nazca mi hijo! ¡Pero tú no nunca lo verás, ni te acercarás a él!
-Ginny tu no puedes impedir que…
-¡FUERA DE MI CASA!
Lo empujó hacia la salida y le cerró la puerta en la cara. Cerró con llave enseguida.
Se abrazó a si misma llorando y se sentó en el piso. Harry le había pedido un ADN, desconfiaba de su paternidad. No pasaron ni dos minutos, que le vino una arcada y debió irse corriendo al baño.
Nota:La canción del principio se llama "Catorce vidas son dos gatos", de Fito y Fitipaldis banda española.
todos puteando a Harry en 3...2...1... jajaja... Y bueno, yo no lo voy a defender, pero como hombre hubiese hecho lo mismo. Ay dios. Me siento identificada con este Harry porque es un impulsivo de mierda igual que yo. jaja Y Ginny, tampoco se maneja bien, aparte de tener menos suerte que la ardilla de la era de hielo.
Bueno, espero sus impresiones ansiosamente, no me tiren con calabazas!
Gracias por leer!
Joanne.
