CAPITULO 11. LA EMBOSCADA
by Dazz_teddybear
Una vez que el rubio salió de la regadera Shuichi entró inmediatamente y tomó un baño. Regresó a la habitación y para su sorpresa Yuki ya se encontraba totalmente vestido usando un kaftan azul marino con emblemas dorados.
El pelirosa lo miró con gran atención ya que el rubio se veía realmente atractivo, y como no si después de todo era la boda de su hermano. Shuichi dejó su mente volar a qué tipo de atuendo usaría el Sheik en su propia boda.
"Espero que no estés pensando nada extraño Shuichi, te quedaste como ido de nuevo. ¿Acaso no dejas de pensar en mis caricias?"
"¡Desde luego que no estoy pensando nada raro Yuki!...solo pensaba que tu traje es muy fino, te sienta bien"
El rubio se sorprendió ante el comentario de su niño pelirosa, era la primera vez que decía algo positivo sobre su persona.
"Te agradezco el cumplido Shuichi"
El Sheik sonrió para sí mismo sus ojos dorados se encontraron con los ojos amatistas, se acercó a Shuichi quien estaba enredado en una toalla únicamente y una vez frente a él acarició su mejilla tiernamente.
"Definitivamente encuentro fascinante este nuevo lado tuyo mi niño"
El pelirosa no dijo nada y solo lo miró un tanto extrañado también. No entendía en su totalidad porque el rubio le provocaba tantas cosas cuando lo tocaba, se notaba el deseo en sus ojos dorados pero aún así era paciente con él y le demostraba ternura.
"Seguramente mi hermano debe estar esperándote así que te dejaré solo para que te vistas"
El rubio abandonó la habitación ante un sonrojado Shuichi quien comenzó a correr por toda la habitación buscando su ropa y arreglándose.
/¿Qué pasa conmigo? Cada vez que Yuki me toca aunque sea un poco me comporto como una chica enamorada...no...no...él me gusta...pero...¿acaso estoy enamorado de él?...¿tendrá razón en decir que no puedo esperar a que me ponga una mano encima...?/
Lleno de aquellos pensamientos se arregló y después se dirigió a la habitación de Tatsuha.
"¿Puedo pasar?"
"Estaba esperándote Shuichi, ¡adelante!"
El chico moreno estaba medianamente vestido, aún faltaba la túnica principal que era de color beige con detalles en verde oscuro y su cabello.
"Te queda solo media hora para estar listo Tatsuha"
"Ya no me digas que estoy muy nervioso...no puedo creer que hoy finalmente estaré casado con Ryuichi"
"Para mí luces sin duda como una persona enamorada Tatsuha, con todo que me decías que el amor no era importante en el matrimonio"
"Me pasa con Ryuichi lo mismo que a ti con mi hermano...me encanta y lo deseo...y creo que lo quiero pero aun no como para decir que lo amo...tal vez con el tiempo..."
El pelirosa ayudó a Tatsuha a terminar de arreglarse y en tiempo record estaba listo. Se dirigieron a uno de los enormes jardines del palacio donde todo estaba elegantemente arreglado. Al frente se distinguía la figura de Ryuichi esperando por su futuro esposo. El Sheik, Hiro, K y el resto de los invitados estaban sentados al frente esperando que iniciara la ceremonia.
"Adelante Tatsuha, solo esperan por ti..."
El joven moreno lucía feliz, lentamente caminó hacía Ryuichi y una vez a su lado se tomaron de las manos. Un hombre inició la ceremonia y todos escucharon atentamente hasta que llegó a su fin.
Ya en la fiesta todos se encontraban bailando alegremente sobre todo el nuevo matrimonio quien se movía al compás de la música árabe.
El pelirosa estaba sentado junto al rubio observando todo a su alrededor, hasta Hiro y K estaban bailando con el resto de los invitados.
"¿Estás disfrutando la boda Shuichi?"
"Es mi primera vez en estar en una boda árabe Yuki y para serte sincero que ha parecido muy agradable. Sin duda no escatimaste en gastos para hacer este día especial para tu hermano"
El rubio tomó una de las manos del pelirosa entre las suyas y lo jaló para acercarlo a su cuerpo.
"Tatsuha es muy especial para mí después de todo es mi único hermano...pero el día en que tu y yo nos casemos Shuichi no pondré ninguna objeción en lo que quieras para la boda"
"Yuki...porque...tu..."
El pelirosa estaba a punto de preguntarle algo al rubio cuando Tatsuha los interrumpió jalando a su futuro cuñado para que bailara con él.
"Esa cara larga que tienes no me gusta Shuichi, bailarás conmigo, ¡vamos!"
En pocos minutos el pelirosa estaba sonriendo al bailar con su cuñado, la música árabe le daba una energía y una felicidad que no podía explicar. A lo lejos el rubio no perdió un solo detalle su niño, era hermoso y sin duda tenía un don para el baile pero lo mejor de todo es que lo veía contento.
/Me pregunto qué es eso que quería preguntarme Shuichi/
Un rubio de cabello largo se acercó a la mesa y se sentó junto al Sheik, siguiendo su intensa mirada dorada que indudablemente descansaba en el pelirosa.
"Yuki si sigues mirando tanto a ese niño pelirosa lo vas a gastar"
"¡No digas tonterías K!"
"Creo que necesitas hacerlo tuyo pronto para que mejore tu carácter. Hazme caso Yuki no hay nada como tener a tu niño totalmente desnudo y a tu merced. Deberías agradecerme que finalmente ese bomboncito pelirosa se quedará contigo... ¿viste que no era mala idea ignorarlo un poco y actuar como que no te importaba mucho?"
"Eso tengo que reconocerlo K, pero mi plan de darle su libertad fue mejor que el tuyo porque Shuichi jamás esperó semejante cosa de mí. Es solo cuestión de tiempo para tenerlo entre mis brazos..."
"Francamente pienso que tienes demasiada paciencia, yo ya no podía aguantarme las ganas de hacérselo a Hiro y mira que me salió bastante listo en la cama"
"No quiero saber todas las perversiones que le haces a ese niño. Solo te advierto que lo cuides y lo trates bien porque Hiro es un buen chico. ¿Por cierto como tomó lo de su hermano?"
"Se puso triste pero ya parece más resignado y con el tiempo sé que lo olvidará porque a mí solo me interesa hacerlo feliz...y desde luego disfrutarlo en mi cama cada noche. Por cierto quiero llevarme a Hiro ahora que regresamos al campamento, aunque cuando vayamos a ver lo del pozo lo dejaré en mi tienda no quiero ponerlo en peligro en caso de la situación se salga de control"
"Saldremos mañana temprano K. te recomiendo que no desveles a Hiro..."
"Porque no llevas a Shuichi con nosotros. Estoy seguro que le encantará experimentar el desierto de otra manera, él y Hiro podrán entretenerse cuando dejemos el campamento...sin mencionar que tendrás compañía en las noches"
"Ahora que lo mencionas no es mala idea..."
Ryuichi y Tatsuha se escabulleron de la fiesta hacia uno de los pasillos para meterse en uno de los baños. El joven peliverde estaba ansioso de tener al moreno entre sus brazos ya había esperado demasiado tiempo. Cada vez que se encontraron en presencia de un chaperón parecía que Tatsuha se ponía más guapo atrayendo más la atención de su ahora esposo.
"Ryuichi estás seguro que no nos extrañarán, es nuestra boda después de todo"
"Solo será por un momento Tatsuha, necesitaba alejarme de todos y estar a solas contigo"
"Pero ya tendremos tiempo más tarde...para hacer lo que quieras"
"No Tatsuha...ya no puedo esperar, desde ayer quiero hacerlo contigo desesperadamente"
"Ryu por mucho que quiera hacer el amor contigo no pienso perder mi virginidad en el baño, eso es de lo más poco romántico."
"No voy a tomarte aún Tat esperaré si eso quieres pero...¿crees que puedas ayudarme con mi problemita?"
El peliverde guió la mano del moreno a su entrepierna, se sentía increíblemente bien aquella suave caricia. Era una pena que el moreno no quisiera hacerlo por el momento, pero aprovecharía lo que podía tener hasta terminar la fiesta.
"Me doy cuenta que no te aguantas las ganas de tenerme...eso me gusta Ryuichi"
"Es que eres una lindura Tat...desde las últimas veces que nos vimos he querido desnudarte y disfrutarte en mi cama hasta saciarme"
"Esta noche lo haremos todas las veces que quieras Ryu...aunque te advierto que tendrás que hacerlo muy bien para mí también."
El moreno se acercó a Ryu y lo besó apasionadamente, sus lenguas danzando y haciendo su beso más húmedo cada segundo. Tatsuha lentamente desajusto la túnica de su ahora esposo para liberar su miembro.
"Esta noche esperaré que me regreses el favor y mucho más Ryu"
El peliverde estaba encantado con la actitud del moreno, era sumamente sensual y coqueto. Lo vio ponerse de rodillas frente a él y tomar su sexo con una de sus manos.
"Hazlo Tat...por favor..."
Ryuichi podía ver la lengua de su koi acercándose muy lentamente a su miembro. Una vez que hizo contacto con su piel se estremeció al sentir aquella calidez y humedad. La lengua de Tatsuha recorrió cada centímetro probando y saboreando aquella majestuosa virilidad.
"Ahhh...Tat...si..."
El joven moreno podía sentir las manos de su esposo descansando sobre sus hombros mientras sus caderas se movían para intentar meter su miembro en aquella deliciosa boca por completo. Viendo el estado en que se encontraba el peliverde tomó su sexo y lo introdujo en su boca.
"Ohhh...deli...cioso...no aguan...taré... mucho Tat"
Tatsuha metió y sacó el miembro del peliverde una y otra vez creando fricciones agradables con sus labios. Sintió el cuerpo de su ahora esposo tensionarse, mientras sus manos sujetaban el cabello del moreno para penetrar a voluntad propia aquella boca.
"Tat...ahhhhhh"
El peliverde se convulsionó sus caderas moviéndose erráticamente mientras su esencia llenaba la boca de Tatsuha. Su respiración comenzó a regularizarse y jaló al joven moreno para besarlo tiernamente.
"Gracias amor...estuvo increíble. Esta noche te haré sentir un placer inimaginable"
"Más te vale Ryu"
Tatsuha sonrió y se abrazó a Ryuichi quedándose en silencio por un momento. El peliverde reacomodó su túnica y regresaron de nuevo a la fiesta.
Shuichi se cansó de bailar y se dirigió a la mesa donde estaba Yuki. K abandonó su silla discretamente y se fue a bailar con su niño pelirrojo.
"Veo que le has tomado gusto a nuestra música Shuichi. Me alegra...mañana saldremos al campamento en el desierto como sabes siguen los problemas con el pozo y es necesaria mi presencia. Hiro se irá con K, mi hermano mañana parte con Ryuichi y me pregunto si deseas quedarte en el palacio o acompañarme"
Los ojos del pelirosa brillaron de felicidad, desde luego que no se perdería la oportunidad de volver al desierto. Esta vez tendría a alguien que se aseguraría que no se perdiera y que disfrutara cada minuto fuera del palacio.
"¡Claro que quiero ir!"
Impulsivamente el pelirosa se abrazó al rubio ya que no podía contener su felicidad. Yuki se sorprendió un poco en un inicio pero apreció el gesto de su niño, sin duda se estaban acercando cada vez más y Shuichi parecía sentirse más cómodo a su lado.
"Realmente llevas el desierto en tu sangre Shuichi"
El rubio tomó su barbilla y depositó un beso en aquellos labios rosas. Shuichi estaba comenzando a apreciar la ternura del rubio, desde que había decidido quedarse éste se estaba portando distinto ya no peleaban y el pelirosa no sentía su inocencia amenazada a cada segundo.
"Estaré muy feliz de ir contigo Yuki"
"Mi única condición es que usarás ropa árabe en el viaje, resaltas demasiado respecto a mi gente y quiero que estés seguro. Ya en el campamento puedes usar lo que desees"
"Le pediré a Tatsuha algo de ropa antes de que se vaya"
A la mañana siguiente el pelirosa dormía cómodamente junto al Sheik, su pequeño cuerpo estaba refugiado en el del rubio, sus cabezas descansando a escasos centímetros una de la otra.
Yuki dormía profundamente mientras posesivamente sujetaba el cuerpo del pelirosa junto al suyo. Su respiración era tranquila así que Shuichi estaba deleitándose en el rostro perfecto de su novio...aun le parecía extraño al pensar en el rubio de esa manera. Su cabello rubio descansaba en su rostro, sus hermosas pestañas protegiendo aquellos ojos dorados y sus labios entreabiertos.
/Yuki...es muy muy lindo... ¿cómo es que antes no lo había notado?/
El pelirosa acarició el rostro del rubio acercándose a él para depositar un beso en aquellos apetecibles labios.
"Mmm...buenos días Shuichi"
"No era mi intención despertarte Yuki"
"De cualquier manera es hora de levantarnos porque hay que partir al campamento. Además si vas a despertarme así cada mañana no importa"
El pelirosa se puso de pie zafándose del rubio y se digirió a la regadera.
"¡Vamos Yuki date prisa, tenemos que partir cuanto antes!"
El rubio sonrió ampliamente sin duda su niño pelirosa era una persona muy particular. Amaba esa emoción que expresaba por el desierto a pesar de ser extranjero.
Después de una hora ambos estaban listos y se unieron al resto de los hombres que esperaban por el Sheik. El pelirosa y Hiro iban un poco atrás de Yuki y K y detrás de ellos el resto de los hombres.
El desierto era sin duda el lugar más hermoso que el pelirosa había visto, la arena formaba enormes ondas que parecían sacadas de una obra de arte. Después de cabalgar cerca de 6 horas Shuichi apreció a lo lejos una enorme cantidad de palmeras, tenía que ser un oasis sin duda y era hermoso, nada comparado al que había ido él cuando llegó a Sehara.
"¡Yuki...es un oasis!"
"Así es mi niño, luego tendrás la oportunidad de ver uno de cerca"
"Porque no nos detenemos un momento, me gustaría verlo prometo no tardarme mucho"
"Shuichi hemos estado cabalgando por bastante tiempo y ya estamos muy cerca del campamento. Mis hombres están cansados y hambrientos...en otra ocasión te llevaré a un oasis"
"¡No seas egoísta Yuki! Nunca en mi vida he visto uno...solo nos tomará unos minutos. Para ustedes es algo normal pero para mí no"
"Ya te dije que no, venimos al desierto por cuestiones de negocios no de placer. Deja de comportarte como un niño caprichoso, si tu abuelo te cumplía todos tus deseos en el momento que querías aquí no va a ser así y tienes que entenderlo"
"¡Eres un BAKA Yuki!"
El pelirosa se enfureció con las palabras del rubio, no le estaba pidiendo algo imposible solo quería tener unos minutos para apreciar un oasis tan hermoso como ese. Su rostro estaba sonrojado del enojo y como no recibió la aprobación del rubio comenzó a montar hacia el oasis por voluntad propia. Desde luego que en unos segundos el rubio lo alcanzó y se puso frente a él para detenerlo.
El pelirosa se sorprendió ante la rapidez del Sheik y se sintió un poco intimidado con la mirada feroz que le dedicó el rubio mientras lo sujetaba del brazo.
"No me importa que seas un niño caprichoso cuando estamos solo tú y yo, pero no voy a permitirte que me faltes al respeto de esa manera frente a mis hombres tienes que darte cuenta de lo que implica mi posición de Sheik"
"¡Entonces sabes que...tal vez no me guste casarme contigo después de todo!...yo no quiero ser el muñeco de trapo del amo y señor del desierto. Mejor te hubieras quedado con Tohma"
El rubio en un impulso abofeteó a Shuichi, los ojos amatistas de llenaron de tristeza y odio al ser víctima de aquel acto de violencia. Yuki quería disculparse, en el momento en que había golpeado la carita de su niño se arrepintió terriblemente.
"No debí hacer eso Shuichi"
El pelirosa no le respondió y volvió con el resto de la caravana. Hiro miró a su amigo bastante perturbado pero decidió no molestarlo parecía que no tenía humor para hablar con nadie. Finalmente media hora después estaban llegando al campamento, una vez ahí todos se dispusieron a comer menos Shuichi.
"Shuichi ya está lista la comida, ven conmigo"
"Hiro ¿puedes hacerme un favor?"
"Vamos al comedor y ahí puedes decirme de que se trata"
"No iré a comer, solo quiero que le preguntes a Yuki en que tienda dormiré"
El pelirrojo fue a buscar al Sheik, éste estaba sentado en el comedor visiblemente perturbado y bebiendo un poco de agua. El chico le comentó la inquietud del pelirosa y una vez que obtuvo la respuesta que esperaba llevó a su amigo a la tienda donde se quedaría.
"¿Estás seguro que no quieres comer nada Shuichi?. De cualquier manera te dejé agua, supongo que estás acalorado después del viaje y si más tarde te da hambre solo házmelo saber y buscaré algo para ti"
"Gracias por ser mi amigo Hiro"
El pelirosa abrazó tiernamente a su amigo y este sintió caer unas lágrimas de Shuichi en su hombro.
"Shu no me gusta verte triste"
"No te preocupes Hiro solo necesito estar solo un rato"
Cuando Hiro salió de la habitación el pelirosa se recostó en la cama y abrazó una almohada. Estaba triste y dolido por la actitud de Yuki. ¿Porque él no trataba de entenderlo?, estaba en un lugar nuevo con gente con ideas y educación totalmente diferente a la suya.
Las lágrimas del pelirosa parecían no querer detenerse, de nuevo se sentía solo sin nadie en el mundo a quien le importaran sus sentimientos.
"A...abuelo...¿por qué me dejaste solo...?"
El rubio estaba en la puerta de la habitación y escuchó llorar a su niño y lo que había dicho. La culpabilidad lo invadía, quería hacer las pases con el pelirosa y sobre todo que dejara de llorar.
"Shuichi..."
"¡VETE YUKI DEJAME SOLO!... TE ODIO...NO QUIERO HABLAR CONTIGO"
El rostro del pelirosa estaba desencajado, se notaba a simple vista que estaba dolido por haber sido tratado de esa manera por Yuki. Se había enamorado de aquel hombre impactante y le lastimaba ver como éste se había transformado al estar en el desierto con sus hombres.
"Cuando estés más tranquilo hablaremos"
El rubio salió de la habitación dejando solo a Shuichi, pasaron las horas y finalmente se quedó dormido del cansancio del viaje y de haber llorado tanto.
A la mañana siguiente el pelirosa sintió una mano cálida sobre su cuerpo, lentamente abrió los ojos y se encontró con unos intensos ojos azules.
"Buenos días Shu, vine por tí para que te des un baño y desayunes. ¿Ya te sientes mejor?"
"Si Hiro. ¿D...dónde está Yuki?"
"El Sheik y K se fueron temprano para ver el asunto del pozo, tengo entendido que los hombres de esa tribu estarán ahí"
Mientras tanto algunos kilómetros lejos del campamento del Sheik varios hombres de la tribu estaban esperando por Yuki y su primer oficial. Un hombre encapuchado lideraba al resto, quienes esperaban órdenes de aquel sujeto para atacar.
"Supongo que tu eres el líder de la tribu"
El encapuchado descubrió su rostro y entonces la expresión del Sheik se transformó por completo.
"¿Qué haces tú aquí Tohma, acaso no te dije que te quería muy lejos de aquí? Sabes que por desafiarme estás condenado a muerte"
"Pero como cambian las cosas, ahora estoy futuro a casarme con Aizawa y tú no puedes hacerme nada porque tenemos a Shuichi. Un movimiento en falso y ese mocoso se muere"
"¿Y crees que voy a creer semejante mentira?"
"Mientras tu dejabas a ese extranjero en tu campamento Aizawa y sus mercenarios lo secuestraron. Cuando vuelvas no vas a encontrar las cosas como las dejaste"
"¿Qué es lo que quieres Tohma?"
"Venganza...eso está claro. Si tanto interés tienes en el extranjero tendrás que venir solo mañana a nuestro campamento antes del medio día, si no lo haces ese mocoso estará muerto. Por lo menos tienes la seguridad de que hoy vivirá muy probablemente para el disfrute sexual de todos los hombres de Aizawa"
"Si se atreven a ponerle una mano encima a Shuichi yo mismo te mataré Tohma"
"Nos veremos mañana Sheik"
El joven rubio comenzó a alejarse con el resto de sus hombres, lo del pozo había sido solo una trampa para distraer la atención del Sheik y secuestrar al pelirosa.
"Yuki no puedes dejar que Tohma se vaya, quien te garantiza que lo que dice es verdad"
"No puedo arriesgarme K, regresemos al campamento"
Al volver al campamento el rubio se encontró con una imagen perturbadora. Varios de sus hombres habían sido asesinados y su campamento destruido. K desesperadamente buscó a Hiro y lo encontró lastimado de un abrazo y con algunos golpes.
"¿Quién te hizo esto Hiro?"
"Aizawa...él se llevó a Shuichi...traté de detenerlo junto con otros soldados"
"Tu regresarás al palacio inmediatamente, uno de los soldados te acompañará"
"Pero, ¿por qué no vienes conmigo K?"
"No mi niño, yo tengo que ir con el Sheik a rescatar a Shuichi. Si ese pervertido de Aizawa lo tiene en sus manos está corriendo un gran peligro"
"Pero...es obvio que es una trampa para el Sheik"
El rubio se acercó y escuchó parte de la conversación entre el niño pelirrojo y su oficial.
"No te preocupes mi pequeño niño te regresaré a K sano y salvo. Tiene que ir conmigo porque los hombres de Aizawa son peligrosos y K es mi brazo derecho"
"Lo sé mi señor. Cuídense y por favor traigan a Shuichi sano y salvo también"
"No tengo la menor intención de perderlo..."
A kilómetros del pozo un joven de cabello oscuro llevaba en su caballo a un inconsciente pelirosa, en unos minutos más llegarían por fin a su campamento. Cuando fue así un joven rubio se acercó a su líder y tomó a Shuichi en sus brazos.
"Ma-kun átalo de pies y manos. Estará inconsciente por unas horas, pero mañana temprano tráelo a mi tienda que tengo cuentas pendientes con este niño"
Después de unas horas el pelirosa abrió los ojos, se encontraba en una tienda sumamente oscura y al tratar de moverse se dio cuenta que estaba inmovilizado.
/¿Cómo es que estoy aquí? Solo recuerdo que unos hombres extraños atacaron el campamento de Yuki y ese sujeto de cabello oscuro puso algo sobre mi rostro y me desmayé. ¿Me pregunto qué es lo que quieren de mí?/
El pelirosa se quedó quieto en el piso, hacía bastante frío pero no le habían dejado nada con que cubrirse. Recordó las noches al lado del Sheik donde se sentía cómodo y desde luego no pasaba frío, el rubio siempre se preocupaba de que nada le faltara.
/Yuki estaba muy molesto ayer...¿se habrá enterado que ese lunático me secuestró?...¿estará pensando en rescatarme?...¿y si no viene por mí?...¿será que Yuki estará aliviado de no tenerme a su lado para molestarlo?/
Shuichi llenó su cabeza con diversos pensamientos, solo deseaba ver el rubio de nuevo y estar protegido entre sus brazos.
/Yuki...¿Por qué me dejaste dormir solo anoche?...yo quería tenerte a mi lado en la cama...solo quería que me abrazaras... que me dijeras que no estabas enojado conmigo...que tú me.../
Sus ojos amatistas se llenaron de lágrimas se había arrepentido del berrinche que le había armado por la cuestión del oasis, quería aclarar tantas cosas con el Sheik...tenía mucho miedo de estar en manos de aquellos hombres cuyas intenciones le eran desconocidas, y más que todo estaba aquella pregunta en su cabeza que había querido hacerle al Sheik en la boda de su hermano...
El sol comenzaba a hacer su aparición lentamente en el horizonte, el pelirosa había dormido bastante mal debido al frío, sus ojos se entreabrieron y se encontró con un rubio extraño quien lo tomó por el brazo fuertemente poniéndolo de pie y sacándolo de la tienda.
"¡Tu vendrás conmigo mocoso!. Nuestro líder Aizawa te espera"
Cuando entraron a la tienda del joven pelinegro Shuichi se quedó serio al ver quien se encontraba en el interior.
"¿Qué haces aquí Tohma?"
El joven rubio estaba sentado al lado de Aizawa con una sonrisa burlona en su rostro. Por su parte el pelinegro escudriñaba al joven extranjero esperando a que lo desataran.
"No debería sorprenderme que tu estés detrás de mi secuestro Tohma, después de todo nadie más que tu sabía que yo estaba en el campamento"
"Tu y el Sheik se burlaron de mí y ahora van a pagar las consecuencias"
"Para alguien que decía amar al Sheik estás llevando las cosas demasiado lejos. Además no creo que Yuki sea tan tonto como para arriesgar todo solo para rescatarme"
El rubio de ojos verdes lo miró con ira y coraje, ese joven extranjero le había arrebatado tantos años de trabajo sometiéndose al Sheik y profesándole amor para que lo hiciera su esposo.
"En esto te equivocas. El Sheik tiene un gran interés en ti y cuando venga a rescatarte lo mataremos...de esa manera Aizawa será el amo y señor del desierto... desde luego yo tendré los privilegios de un esposo"
"Estás demente Tohma. Prefiero mil veces morirme yo antes de que mates a Yuki...estoy seguro que su gente lo protegerá"
El rubio se enfureció ante las palabras de Shuichi, se acercó a él y lo golpeó en el estómago tomándolo desprevenido. Aizawa no perdía detalle alguno y decidió intervenir un poco.
"Creo que puedo entender el atractivo que tienes para el Sheik niño, eres diferente y una fierecilla. Pero francamente yo encuentro a Tohma más atractivo que a ti físicamente"
"¿Y porque querría parecerte atractivo a ti? ...ni siquiera sé quién eres."
"Permíteme presentarme soy Tachi Aizawa jefe de esta tribu. Y tengo que reconocer que tienes razón no tienes porque parecerme atractivo, aunque déjame decirte que mis hombres disfrutarán un buen rato jugando contigo...no creo que el Sheik te quiera una vez que seas usado por todos mis hombres..."
"Así es Aizawa el Sheik no es el tipo de persona que comparte a sus amantes con otros hombres"
"Y tú que sabes si Yuki jamás quiso hacerlo contigo... ¿debió ser por algo no crees?"
"No me vas a decir que contigo si lo hizo...no te creo"
"Lo hicimos tantas veces que ya hasta perdí la cuenta. Contrario a ti Yuki siempre buscaba tenerme entre sus brazos"
Claro que el pelirosa estaba mintiendo pero el rubio no tenía porque saber lo contrario. Shuichi vio a Tohma con cara de odio total y se le dejó ir encima devolviéndole un golpe en la cara. Este se tambaleo un poco pero arremetió contra el pelirosa. Por varios minutos no dejaron de escucharse golpes e insultos hasta que Aizawa llamó a sus hombres para separarlos.
"Ustedes dos si que se tenían ganas por lo que veo. Tohma con ese comportamiento me da la impresión que sigues teniendo en tu cabeza al Sheik"
"No es así Aizawa simplemente Shuichi me parece una persona de lo más irritante. Se cree mejor que nosotros los árabes..."
"¡Con que esas tenemos eh!...bueno entonces porque no le quitamos ese orgullo de ser extranjero...Ma-kun, Ken-chan quítenle la ropa a ese mocoso y enséñenlo a quedarse con la boca cerrada"
Ambos hombres sujetaron a Shuichi y le quitaron la ropa haciéndola trizas. Tohma le sonrió a Aizawa maliciosamente y se sentó a su lado para contemplar el espectáculo. El pelirosa peleaba con fuerza contra sus captores, pateó, araño, gritó, mordió pero finalmente ambos lo sometieron. Ken-chan tras él sujetando sus brazos detrás de su espalda mientras Ma-kun se desnudaba también.
"Jamás he tenido a un niño extranjero y no me importa que no seas virgen así te gozaré mejor"
"Más acción y menos palabras Ma-kun recuerda que voy después de ti"
El pelirosa entonces comenzó a sentirse asustando al ver que esos hombres estaban hablando en serio. El rostro de Tohma y Aizawa era de total satisfacción, los depravados estaban esperando que aquellos dos hombres lo violaran frente a ellos. Sintió las manos de Ma-kun en su trasero y entonces una alarma dentro de él se encendió.
/Yuki...no quiero que ellos me toquen...yo...quería que fueras tu.../
Los ojos del pelirosa se humedecieron y una pequeña lágrima resbaló por su rostro. Estaba perdido y no tenía forma de escapar.
"Mira que ternura Ken-chan todavía no le hacemos nada y ya está llorando..."
