CELEBRIDAD DEL MES
Traducido por Lucero Silvero (Beta Traductora FFTH)
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es de blueberrytree, originalmente publicado en portugués. Únicamente me adjudico la traducción.
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DÍA 10
Tuve una noche sin sueños y de sueño profundo. Edward no me había comentado sobre ningún evento para hoy y me permití dormir hasta no aguantar más.
En la cocina, Zaza ya preparaba el almuerzo y el olor hizo que mi estómago se pronunciase. Tomé una gelatina de la heladera y en el camino pellizqué el trasero de la señora, quien me propinó un golpe en la mano. En el proceso, creo haber escuchado alguna blasfemia abandonar su boca.
—Niña, te me has salido tan terrible como Emmett. Además, posees sus mismos hábitos. ¿Estás son horas de despertarse?
—Estaba recuperando las energías de la noche anterior mal dormida. ¿Dónde está Edward? ¿Afuera?
—No. Salió.
—¿Qué? ¿Cómo así? ¡No puedo creer que tuviera algo marcado para hoy y no me haya avisado! —exclamé.
—Calma, Garrapata —dijo Edward ingresando en la cocina con las manos llenas de bolsas de plástico—. Fui a resolver algunos asuntos y le pedí a Felix que fuera al supermercado para comprar algunas cosas. No sucedió nada transcendental.
—Te mataría si no me hubieses llamado para algo importante.
—Jamás dejaría de llamarte —expresó acercándose a mí y esta vez susurrando en mi oreja—. ¿En verdad crees que olvidaría mi promesa de despertarte con besos en caso de que no te informara el horario en el que tendrías que estar despierta?
—¿Qué le pediste a Felix? —pregunté evadiendo su comentario—. Pensé que Carmen era la responsable de eso.
—Y lo es. Pero… ¿sabes lo que sucedió, Garrapata? Desde ayer cuando Angela me contó esa historia tuya, estoy con muchísimas ganas de beber cerveza —expuso retirando dos cajas de cerveza del interior de la bolsa de plástico.
—No puedo creerlo.
—Pues deberías hacerlo, ¿en verdad crees que soy alguien que miente? No tenemos nada para hacer hoy. ¿Qué hay de malo en beber algunas cervezas en la noche mientras conversamos? Únicamente tengo una condición.
—Preguntaré apenas por curiosidad. Ya sé que saldrá porquería de tu boca. ¿Cuál es tu condición?
—Que vistas una blusa blanca —respondió luciendo su típica sonrisa torcida.
—¿Cuáles son las probabilidades de que olvides esa historia?
—Eso solamente depende de ti. Tan pronto hagas algo mejor, te aseguro que no pensaré tanto en ella.
—¿Qué sería mejor que eso para ti? ¿Qué bailara pole dance?
—¡Dios mío, Garrapata! ¡No pongas imágenes en mi inocente mente tan temprano en la mañana!
—¿Inocente? Claro, Perro.
—Hace mucho calor hoy. ¿Por qué no se bañan en la piscina mientras preparo el almuerzo?—aconsejó Zafrina.
—¿Por qué la repentina sugerencia? —cuestioné arqueando una ceja.
—Me distraen cuando cocino —justificó—. Déjenme trabajar en paz.
—¡Vamos! —exclamó Edward jalándome por la mano en dirección a las escaleras—. En verdad hace calor y sin duda alguna me bañaría ahora en la piscina.
Avancé hasta mi habitación para colocarme un bikini y tomé el protector solar, ya que los rayos solares estaban muy fuertes. Vestí un short jeans y retiré una toalla del armario para poder secarme cuando abandonásemos la piscina. Edward ya me esperaba en la puerta de mi habitación, sin camisa y luciendo únicamente una bermuda.
Al descender, él se tomó una ducha en el chorro que estaba próximo a la piscina y seguidamente entró en la atrayente agua helada.
—Ven de una vez —dijo arrojándome un poco de agua.
—Me pondré el protector primero —respondí abriendo el frasco y pasando un poco de crema por mi cuerpo.
—¿Necesitas ayuda?
—No, creo que soy capaz de alcanzar todos los lugares necesarios.
—¿Estás segura? Veo algunas partes que no recibieron la debida atención —comentó y su mirada maliciosa me dejó completamente avergonzada. Solamente para variar un poco.
—Apuesto que tu madre no estaría orgullosa de las cosas que me dices.
—¿Qué dije? —preguntó haciéndose pasar por víctima.
—Algunas partes que no recibieron la debida atención —repetí imitando su voz.
—Cálmate, Garrapata. La que pensó perversidades fuiste tú. ¡Me estaba refiriendo a tu espalda!
—¡No, no lo hacías! Me lanzaste esa mirada…
—¿Qué mirada?
—¡Sabes muy bien qué mirada!
—Claro que no. No puedo verme.
—Cállate, Edward.
—No, ahora quiero saberlo. ¿Qué mirada te lancé?
—Una mirada perversa.
—¿Así? —preguntó pestañeando repetidas veces.
—No, eso luce más como algo gay que perverso.
—¿Así? —cuestionó cruzando los ojos y luciendo bizco*.
—Sí, así mismo. Esa es tu mirada maliciosa.
—¿Sexy? —inquirió continuando con los ojos bizcos—. ¿Crees que debería salir en la portada de alguna revista así?
—Ya imagino a las fanáticas locas diciendo "Incluso bizco es hermoso" o "¿Por qué mi novio no es tan bizco como Edward Cullen?" —dije entre risas y él se juntó a mí.
—Tampoco es así.
—¡Claro que sí!
—Mañana tengo un photoshoot para una revista y haré esa proposición para la portada.
—¿Photoshoot? —pregunté haciendo una mueca y él se encogió de hombros.
—Tú simplemente permaneces sentada. ¿Qué hay de mí que tengo que cambiarme la ropa constantemente?
—Ah, por lo menos haces algo. Cambiaría de lugar contigo fácilmente.
—El photoshoot será con algunas modelos, les preguntaré si pueden incluirte.
—Claro, porque ellos aceptarían fácilmente a alguien como yo en medio de un montón de modelos.
—A mí no me importaría…
—No te cansas, ¿verdad? —pregunté extendiendo mi toalla en el pasto y quitándome el short para broncearme un poco antes de ingresar a la piscina.
—Jamás.
Me acosté en la toalla y cerré los ojos, sintiendo los rayos del sol calentar mi piel. Podía escuchar el sonido de algunos pájaros cantando en la distancia y los ruidos que Edward hacía en el agua. Cuando todo empezó a ser demasiado silencioso, creí que él había abandonado la piscina con la intención de tomar un poco de sol, pero tan pronto una gota de agua congelada hizo contacto con mi ombligo, solté un grito.
—¿Qué mierda haces, Edward? —grité alejando su mano de mi ombligo—. ¡No puedes llegar de sorpresa y tocar mi abdomen!
—Es que el sol golpeaba directamente tu piercing y me distraje. La curiosidad me tomó otra vez… quería tocarlo.
—No puedes simplemente tocarlo.
—Si te lo pido… ¿me dejarías hacerlo?
—Vuelve al agua, Perro —dije sentándome y ubicando mis piernas en el agua.
—Arrójate de una vez en el agua, mojarte de a poco no te ayudará en nada.
—Estoy cerca de la parte profunda. Si salto aquí, me ahogaré. No sé nadar.
—Ven conmigo —dijo.
Antes de que pudiera negar su oferta, tomó mis piernas y me jaló hacia el interior de la piscina. Mi cuerpo descendió en el agua, hasta que nuestros rostros quedaron uno frente al otro. Sus pestañas estaban mojadas, sus pómulos enrojecidos por el calor y sus labios lucían un increíble color rojo. Me miró a los ojos, a los labios y nuevamente a los ojos, en busca de algo indescifrable.
—¡No creerás lo que descubrí! —gritó Alice llegando al costado de la piscina.
—¡Alice! ¿Qué mierda haces aquí? —Edward preguntó y yo intenté deshacerme de sus brazos, pero entonces recordé que aquella parte de la piscina era demasiado honda para una persona que no sabía nadar.
—Vine a hablar con Bella. ¿Por qué están tan cerca uno del otro? Oh, Dios mío. ¿Interrumpí algo? ¿Están follando en el agua?
—¡Alice! ¡Cállate! —gritó Edward intentando silenciar a su hermana, quien se tapaba los ojos a la vez que nos mandaba arreglarnos.
—Alice, él simplemente me está sujetando porque no sé nadar.
—No necesitan fingir. Chicos… vi las miradas que se lanzaban. Simplemente no quiero ver ninguna parte íntima de mi hermano. Por favor, tápense.
—Ingresa en la casa, entonces. Déjanos terminar —dijo Edward.
—¡Edward —exclamé sorprendida con su frase, pero Alice entendió aquello como una exclamación de placer y corrió al interior de la casa. Edward empezó a carcajearse y yo permanecí perpleja entre sus brazos.
—Apuesto a que no se aguantará y le dirá a Zaza que follábamos en la piscina.
—¡Edward, desmentirás eso!
—Lo haré, lo haré —dijo riéndose aún—. Deja que te incomode después del almuerzo. Quedémonos un rato más aquí.
Nos quedamos algún tiempo más en la piscina hasta que vislumbramos que Zafrina ya debería de tener el almuerzo listo. Me sequé con la toalla que traje y después se la presté a Edward, ya que él había olvidado acarrear una.
Al ingresar a la cocina, Zaza y Alice parecían dos cotorras y únicamente cesaron su plática cuando notaron nuestra presencia.
—¿Aprovecharon la piscina? —preguntó Zafrina mientras sonreía.
—¿Por qué no me contaron que estaban follando? —cuestionó Alice abruptamente.
—¡Alice! ¡Vocabulario! —exclamó Zafrina en reproche.
—Lo siento. ¿Por qué no me contaron que estaban… haciendo el amor?
—Porque no lo estábamos haciendo —dijo Edward entre risas—. Era solamente para que no dejaras en paz. Nadie merece escucharte con esa voz de pito a esta hora de la mañana.
—¡No tengo voz de pito! Bella, ¿eso es verdad?
—¿Qué tienes voz de pito?
—¡No! Que no estaban… ya sabes.
—Tu hermano es un payaso.
—¡Edward! ¡No puedo creerlo! ¿Me hiciste perder todo este tiempo en vano? ¡Necesitaba contarle algo a Bella con urgencia! Bella, ¿puedes subir conmigo a mi habitación un ratito?
—Alice, después del almuerzo. Bella subirá a cambiarse la ropa con Edward, y después del almuerzo podrán conversar sin problemas. Ayúdame a poner la mesa, como la buena niña que eres —demandó Zafrina y Alice hizo un puchero, pero cedió al pedido de su querida abuela postiza.
Alice estuvo inquieta en todo el almuerzo y comió en una velocidad asustadora. Si un día quisiera participar en competiciones de quién come más hamburguesas en el menor tiempo, tendría mi apoyo incondicional. El problema fue que olvidó el hecho de que tenía que esperar que yo terminara de engullir mi almuerzo para poder subir con ella hasta su habitación.
Cuando terminé de comer —incluso dejando un poco de comida en el plato porque ya no aguantaba las miradas que Alice me lanzaba—la pequeña muchacha me tomó de la mano y subimos rumbo a su habitación. Cuando llegamos, cerró la puerta y se volteó para hablar conmigo.
—¡Descubrí lo que Jasper hace! —anunció.
—¿Qué hace?
—Tranquila. ¿No quieres saber primero como descubrí su nombre y todo más?
—Pensé que ya lo sabías.
—Sabía que se llamaba Jasper, pero no Jasper Whitlock. Llamé a una amiga que es amiga de Laurent. Entonces avancé con una conversación de que pensaba que Laurent se gustaba de un rubio que estaba en su fiesta y lo describí. Me dijo: "Debe ser Jasper Whitlock, pero él es heterosexual". Obvio que la primera cosa que hice fue buscar en Internet quién diablos era Jasper Whitlock, pero no encontré nada. Entonces platiqué con otro amigo que es súper entremetido y que sabe todo sobre el mundo artístico. Él me dijo que nunca había escuchado hablar sobre un actor llamado Jasper Whitlock. El único Jasper que conocía era Jasper Hung. Salí de su casa y pesquisé a Jasper Hung —narró agitadamente.
Alice retiró de su bolso su iPhone y digitó algunas cosas. Seguidamente, me mostró un video en el que una rubia siliconada estaba de cuatro frente a un rubio completamente desnudo.
—¡Dios mío! —exclamé conmocionada.
—¡Lo sé!
—¡Dios mío!
—¡LO SÉ!
—Alice… Lo siento mucho —dije observando la escena en la que la actriz prácticamente engullía el voluptuoso miembro de, quién imaginaba ser, Jasper.
—¿Qué? ¿Por qué?
—¡Porque es un actor de películas porno!
—¿Y qué tiene que sea un actor de películas porno? ¿Viste el tamaño de su polla? ¡Y no hablo solamente de largor, sino de espesor!
—¡Alice!
—¿Qué?
—No puede creer que aún estés interesada en él.
—Claro que lo estoy. Incluso ya sé con qué ropa iré mañana a la inauguración de la galería de Stella. De mañana no pasa.
—Pero Alice… ¡es actor de películas porno!
—¡Ya no! ¿Recuerdas aquella conversación que te conté días atrás? Sobre que le dijo al hombre que estaba sentado junto a nosotros que dejó de actuar y que ahora se dedica a la dirección. ¡Imagina la creatividad que ese hombre debe tener en la cama!
—Estás loca.
—Loca eres tú que quieres salir con mi hermano —refutó.
—¡No quiero salir con tu hermano!
—Claaaro. Ustedes piensan que me engañan.
—Alice, lo digo en serio. Él estaba bromeando hoy, no estábamos follando.
—No importa. Por la manera en la que se miraban hoy, si aún no están follando, diría que lo harán en breve.
—No sabes de lo que estás hablando.
—No dudes de mí, Bella. Jamás me equivoco.
Al finalizar la tarde, Alice se despidió de nosotros y fue a su casa, diciendo que tenía que preparar algunas cosas para el día siguiente. Edward, viendo que su hermana finalmente me había abandonado, decidió conversar conmigo.
—¿Qué te parece si bebemos algunas cervezas ahora? —preguntó mientras estaba en la sala de la televisión revisando mi laptop.
—Está bien. ¿Las traerías?
—Lo haré. Espérame aquí.
—No, me escaparé por la ventana. —Rodé los ojos.
—Estás pasando demasiado tiempo con mi hermana —refunfuñó descendiendo las escaleras.
Cuando volvió me dio una botella helada de cerveza y rápidamente golpeé la mía contra la suya en un brindis. Seguidamente, dejé que el maravilloso sabor invadiera mi boca.
—¿Qué haces en Internet?
—Estaba revisando mi e-mail y ahora estoy en algunas páginas que pertenecen a tus fans.
—¿En serio? ¿Qué haces en esas páginas?
—En el día que descubrí que pasaría un mes contigo, ingresé a un foro y cree un tema llamado "Si pudieras preguntarle algo a Edward Cullen, ¿qué sería?" y algunas chicas hicieron preguntas. Obviamente no sabían que era Bella Swan, la periodista, la que lo preguntó. Seleccioné las mejores, ¿te gustarías responderlas? Lo incluiré como un extra en el artículo.
—Por supuesto. Puedes preguntar —dijo y abrí un documento de texto para digitar sus respuestas.
—Está bien. Primer pregunta: ¿Cuál es tu tipo de mujer ideal?
—¿Esa pregunta la hizo una fanática o tú estás curiosa?
—¡Edward, es en serio!
—Okay. Mmm… Creo que no tengo un tipo de mujer ideal. ¿Debería referirme al físico a la personalidad?
—Ambos. O como te parezca mejor.
—Mmm… tiene que ser capaz de aguantarme —dijo y empecé a reírme porque realmente, eso era necesario—. No lo sé exactamente. Creo que tengo que sentir que ella es compatible conmigo. Físicamente creo que tampoco tengo un ideal. Sin embargo, hace poco tiempo descubrí que adoro los ojos marrones.
—Edward…
—¿Qué? Me pediste mi opinión y te la estoy dando. Vamos, escribe que me gustan los ojos castaños.
—Está bien, continuemos. ¿Por qué música? ¿Cuándo descubriste que eso era tu pasión?
—Cuando era niño. A mi padre le gustaba mucho escuchar la música clásica y desde pequeño la escuchaba en casa. Un día decidí pedirle a mi madre que me inscribiera en unas clases de piano. Desde ese día, la música me acompaña.
—Si pudieras elegir una canción para este momento de tu vida, ¿cuál sería?
—Echo, de Incubus.
—¿Por qué? ¿De qué trata la letra? —pregunté con curiosidad.
—Estás en Internet, búscalo.
—Sería más fácil si me lo dijeras.
—No. Continuemos con la entrevista. Si tienes el suficiente interés, lo buscarás más tarde —dijo lanzándome un guiño.
—¿Saldrías con una fanática?
—Si me quisiera por quien soy en mi día a día y no por ser el cantante famoso Edward Cullen, por supuesto.
—¿Te gustaría dedicarte a la actuación como hicieron otros cantantes famosos?
—No. No digo nunca, pero sé que mi especialización es cantar. Me sentiría un pez fuera del agua actuando.
—Mmm… Déjame ver más alguna por aquí… Solamente anoté esas.
—Está bien. ¿Qué te parece si vemos una película y continuamos después?
—Claro. Elige una buena película.
—¿Qué tipo de buena película?
—Una película… intensa.
—Veré lo que puedo hacer.
—Ah, encontré otra pregunta.
—Estoy escuchando —dijo mientras revisaba la vasta colección de DVDs en el estante.
—¿Por qué eres tan sexy? —pregunté y me reí a carcajadas.
—Garrapata, no necesitas hacerme preguntas disimuladamente. ¡Pero gracias por el cumplido!
—¡No fui yo la que pregunté, fue una chica!
—Claro…
—Ahora es en serio. ¿Estás saliendo con Tanya Denali?
—¿Necesito responder eso?
—Bueno, fue lo que preguntaron aquí.
—No, no estoy saliendo con Tanya Denali —respondió girando los ojos.
Edward seleccionó una película e ingresó el DVD en el aparato que estaba conectado al proyector. La película empezó y el título "Mi vida sin mí" apareció en la pantalla. La trama era conmovedora y contaba la historia de una joven mujer casada, madre de dos hijas que después de un diagnóstico médico descubrió que su vida tendría fin en algunos meses. Después del descubrimiento, ella mantiene el secreto para sí misma y decide aprovechar lo mejor de su vida, haciendo una lista de cosas que deseaba realizar antes de morir.
Al terminar la película, me limpiaba las lágrimas y los créditos se veían por la sala con poca iluminación.
—¿Edward? —lo llamé girando el rostro y viendo que él estaba próximo a mí.
—¿Sí?
—¿Puedo hacerte una pregunta ahora?
—Claro.
—¿Qué harías si supieras que no te quedan muchos días de vida?
Colocó el dedo en mi rostro y toco la piel que aún estaba húmeda por el impacto que la película causó en mí. Se movió en el sofá y su rostro se acercó al mío. Mi corazón latía descontroladamente. Me iba a besar. Lo sabía. Y no lo iba a impedir. Si no me quedaran muchos días de vida, haría la misma cosa.
Tocó, con cierta aprensión, sus labios con los míos en un casto beso, puro, tal vez incluso infantil. Cuando se alejó, mi boca fue atrás de la suya. Como un imán, sus labios atraían los míos. Su nariz tocaba mi mejilla e inspiraba mi olor. Tanteó una vez más como sería probar mi sabor y me besó de una manera más certera. Llevó sus manos hasta mi nuca e hizo un breve cariño en mi cuello con la punta de sus dedos. Su boca se abrió y succionó mi labio inferior, aún con delicadeza, como si yo fuera la cosa más preciosa que había tocado alguna vez en su vida y debiera ser apreciada con mucho cuidado. Su lengua caliente y mojada avanzaba con una torturante lentitud al encuentro de la mía. Nuestras bocas estaban unidas y nuestras lenguas, después de encontrarse, combatían en un lascivo beso.
Perdiendo todo el control que poseía, tal vez finalmente cediendo a los sentimientos y deseos que conversaba en los últimos días, me levanté de mi lugar y me senté en su regazo. Mis manos avanzaron hasta sus hombros, buscando apoyo, algo con lo que atajarme, porque por la manera en que mi cuerpo reaccionaba ante su beso, estaba a punto de desmayarme. Una de sus manos yació en mi cintura y la otra envolvió mi nuca. Nuestro beso era cada vez más desesperado y mi respiración empezaba a convertirse en jadeos.
Una parte de mi cerebro pedía que me calmara, pero otra parte quería consumir a Edward. Era como si un lado mío fuese reprimido todo este tiempo y se sintiese libre. Sus labios se posaron en mi cuello, succionando mi piel de la forma más placentera posible.
—Quería hacer esto hace mucho tiempo —dijo—. Pareció una eternidad.
Juntó su boca a la mía otra vez. El ritmo disminuyó y volvió a sus castos besos. Era dulce, como la demostración de afecto más sensible que alguien alguna vez me dio. Retiré mis labios de los suyos y apoyé mi cabeza en su hombro, sintiendo su olor.
—¿Estás bien? —preguntó pasando sus manos por mi espalda, como si intentara tranquilizar a un niño.
—No —respondí, pero mi voz era ahogada por la proximidad de su cuello y mi boca.
—Mírame —pidió y sacudí mi cabeza de un lado para el otro en negación—. Bella, hablo en serio.
—Tengo miedo.
—¿De qué?
—Eres diferente.
—¿Diferente de qué?
—Estoy confundida.
—Yo también —contestó y finalmente me alejé, observando su rostro.
—Me estoy mareando, necesito acostarme —dije abandonando su regazo.
—Puedes acostarte aquí.
—Lo haré en mi habitación. Necesito de un poco de tiempo a solas.
—¿Lo dices en serio? —cuestionó indignado con mi reacción.
—Hablaremos mañana.
—¿Por qué no podemos hablar ahora?
—¿Me dejas pensar un poco? Hablaremos mañana.
—Mañana —dijo después de algunos segundos en silencio, notando que no estaba en mi mejor estado para discutir eso ahora.
—Mañana. No es como si pudiera escaparme, Edward —le dije tanto a él como a mí. No hay escape cuando se divide el mismo techo.
—¿Existe alguna posibilidad de que pueda ganar un beso de buenas noches? —preguntó y le di una sonrisa seca—. Está bien, creo que eso es un no. Buenas noches, Garrapata. Mañana debes despertarte a las ocho.
—Está bien. Buenas noches —respondí ingresando a mi habitación.
Me saqué la ropa y me coloqué el pijama. Al acostarme en la cama, todos los recuerdos de James invadieron mi mente. Edward no era James, él era diferente y yo intentaba convencerme de eso, pero era miedosa.
Siempre lo fui.
Extra: Avanza de una vez que ahora lo conseguirás, solamente tienes que besarla.
Ella se conmovía fácilmente. No es que sea insensible y no crea que la película que estábamos viendo de hecho fuera emocionante, pero sus lágrimas no dejaban de caer, incluso cuando los créditos ya habían aparecido. Se pasó la mano por el rostro en un intento de remover las evidencias del dolor que la vida del personaje ficticio había ocasionado y me llamó.
—¿Puedo hacerte una pregunta ahora? —cuestionó.
—Claro —respondí inmediatamente.
—¿Qué harías si supieras que no te quedan muchos días de vida?
La pregunta era sencilla. Una que ya me había hecho en diversos momentos de mi vida y siempre tenía una respuesta diferente. Hoy, mirándola a los ojos que aún estaban cargados de lágrimas y los labios extremadamente rosados, no podía pensar en otra cosa que no fuera besarla.
Limpié el resto de sus lágrimas y me acerqué más a ella, mi mano en ningún momento dejó su rostro y mi mirada estaba fijada en su boca. No sintiendo resistencia de su parte, aproximé suavemente mis labios a los suyos.
Era la primera vez en mi vida que tomé la iniciativa en un beso. En los tiempos de colegio era demasiado tímido y después con la fama las cosas únicamente se complicaron. Con el suave contacto de mis labios, le daba la opción de decir "no", pero cuando retiré mis labios de los suyos y ella los buscó, percibí que quería aquello tanto como yo.
No sintiendo resistencia de su parte, la besé con más ganas. Mis manos envolvieron su nuca y acerqué su rostro aún más al mío. Tomé su labio inferior en mi boca y lo succioné, deseando sentir su sabor, pero todavía tratando de ser cuidadoso, ya que algo me decía que ella necesitaba ser tratada con cuidado. Su lengua fue al encuentro de la mía y finalmente, ambos nos entregamos a los sentimientos que surgieron los últimos diez días.
De repente, ella abandonó mi lado y creí que estábamos retrocediendo, que me diría que todo fue un error, pero me sorprendió cuando se sentó sobre mis piernas y con las manos en mis hombros, comenzó a besarme hasta dejarme sin aliento. Nuestras bocas se movían en unión y con desesperación. Era una sensación increíble.
No satisfecho solamente en probar sus labios, quise degustar también su piel. Besé su cuello, inspirando su olor y queriendo que aquello no tuviera fin. Succioné el local que mi boca había experimentado con antelación y el sonido que ella produjo hizo que repitiera una vez más la acción. Imaginé —soñando o despierto— este momento demasiadas veces y nada siquiera se acercaba a la realidad.
—Quería hacer esto hace mucho tiempo. Pareció una eternidad —admití.
Junté, una vez más, mi boca a la suya. Era irreal lo ávidamente que Bella respondía a mi contacto. Quería memorizar absolutamente todo. La manera firme en la que sujetaba mi cabello, la suavidad de sus labios, el sabor de su boca, la exaltación de su lengua. Ella.
Mi cuerpo reaccionaba a la proximidad de su caliente piel e intentando controlar cierta parte de mi anatomía, disminuí el ritmo de nuestros besos hasta el momento en que ella escondió su rostro al costado de mi cuello.
Después de algunas preguntas, decidió que deberíamos hablar el siguiente día, ya que necesitaba un tiempo para pensar. No sabía lo que aquello significaba exactamente, pero resolví concederle su espacio.
Entonces, parado mirándola abandonar la habitación, una pregunta surgió en mi mente. Si no le quedaran muchos días de vida, ¿estaría yo incluido en sus últimos deseos?
*Bizco: Se aplica a la persona que padece estrabismo y tiene uno o ambos ojos desviados de la dirección normal.
N/A:
¡Calma, calma! ¡No entremos en pánico!
No arrojen piedras a la Garrapata. Ella vuelve mañana (bueno, no mañana, pero ya entendieron) para hablar un poco más sobre lo que piensa… Mientras tanto dejémosla sola en su habitación escuchado "Eclipse of the heart" con el rostro sucio por el rímel caído y la nariz moqueada. Okay, mentira, ella no está haciendo eso.
N/T:
¡Hola!
Y finalmente… ¡sucedió! Se dieron su primer beso (¡y qué beso!) y la Garrapata salió corriendo :/ ¿A alguien más le pareció sumamente adorable el beso?
Y ya sabemos a qué se dedica Jasper. ¿Alguna se esperaba que fuera un actor porno? xD
Me gustaría leer sus opiniones con respecto a este capítulo y lo que piensan que vendrá en el siguiente (el cual empezaré tan pronto termine con la publicación de este)
Ah, quería hacerles una pregunta: Si no les quedara mucho tiempo de vida, ¿qué harían? Yo me declararía a la persona que me gusta secretamente (¡qué no es Rob, a él lo amo!)
El material extra (trailer de "Mi vida sin mí", vestuario de Bella, canción que menciona Edward, etc.) se encuentra en el Tumblr (link en el perfil).
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¡Feliz día de Reyes! ¿Qué les trajeron? Algo me dice que dejaron mi carta en visto ya que no recibí nada :(
P.D.: Soy peor que Alice a la hora de escribir N/T, hablo demasiado...
