El eco en la casa resonaba con fuerza con cada movimiento que realizábamos, los muebles, las cajas con pertenencias y todos los recuerdos de mi niñez habían sido enviados a Hokkaido esa misma mañana y lo único que mantenía entre mis manos en ese momento era una pequeña caja de cartón donde las cartas y obsequios de mis amigos se mantenían a salvo, una maleta de mano y mis walkman.
Touya y yo pasaríamos la ultima noche en el Hotel Tomoeda, ya que la casa había sido vendida y teníamos que entregarla esa misma tarde, Mamá se había ido con la mudanza para que todo estuviera en orden y Papá se encontraba ya dando clases en la Universidad de Sapporo. Entre a cada una de las habitaciones con la nostalgia a flor de piel, el aroma impregnado en el papel tapiz me regresaba a mis días de infancia, y las marcas sobre el tapete de la sala me recordaba todas las veces que había derramado el té en él. Mi vista se paseo por la cocina con ese azulejo amarillo jaspeado y las flores pintadas a mano sobre sus paredes, vi a mi madre cocinando en Navidad , dibujando lineas sobre la marquesina para tomar la altura de Touya y la mía, se me aguaron los ojos cuando me asome por la ventana frente al lava trastos y vi el columpio en el jardín, ese columpio en el que Syaoran y yo habíamos pasado tantas tardes charlando y el torrente de lagrimas cayo como una vertiente de aguas caudalosas de mis ojos, me senté sobre el suelo abrazando mis rodillas intentando controlarme .
-" No importa si te vas hasta el fin del mundo, yo te seguiré..."
Era mi ultima noche en mi amada ciudad, la ultima con mis amigos, con Syaoran y con el mundo como lo conocía. La presentación de Syaoran en el Conservatorio de Música era a la mañana siguiente y apenas tendría tiempo de ir a verlo y despedirme de el. El corazón se me desgajaba en ese momento de tan solo pensarlo y sentía que el aire comenzaba a escasear de mis pulmones, un extraño temblor en mi mano izquierda comenzaba a sentirse y el pánico se hizo presente por primera vez sobre de mi.
-¿Sakura? - Pregunto Yukito mirándome con preocupación mientras yo trataba de concentrarme en recordar como se respiraba con normalidad.
-Estas bien? Donde esta Touya?
Incapaz para articular palabras, negué solamente con la cabeza dándole a entender que no sabia donde estaba.
-Sakura...¿te sientes mal?
Negué nuevamente con la cabeza mientras sentía las lagrimas bajar por mis mejillas, los ojos de Yukito se tornaron dulces y su abrazo me envolvió, permitiéndome dejar pasar todo el aire hasta mis pulmones y llorar todo lo que esas semanas había reprimido.
-Eso es, déjalo salir, cuando te reprimes el cuerpo enferma. Todo estará bien, harás nuevos recuerdos, conocerás nuevos amigos pero nosotros seguiremos aquí esperándolos, Syaoran te esperara te lo aseguro.
Las palabras siempre amables de Yukito le daban consuelo a mi adolorido y temeroso corazón, era la primera vez que salia de mi ciudad con rumbo desconocido y que sentía que estaba dejándolo todo, inclusive a mi misma en esta hermosa ciudad que me había visto crecer.
El timbre de la puerta sonó un par de veces y mientras secaba las ultimas lagrimas del rabillo de mis ojos Yukito se levanto para poder abrir, una achocolatada y alborotada melena se asomo por la marquesina de la cocina dándole paso a un Syaoran prófugo de sus clases de música.
-¿Syaoran que haces aquí? - Pregunte en un susurro
-Bueno creo que...iré a buscar a Touya seguramente esta arreglando lo de la mudanza, con permiso.
Yukito asomo la cabeza por ultima vez para regalarme una sonrisa cálida mientras se despedía desde la puerta y nos dejo solos. Pude notar en el rostro de Syaoran un ligero sonrojo al escuchar la puerta cerrarse tras de nosotros, el eco se escucho en toda la casa haciéndolo saltar ligeramente sobre su lugar.
-Deberías estar en tus clases de música Syao - Le dije suavemente cuando su mirada se encontró con la mía.
-Yo jamas falto a clases y lo sabes, pero esta vez hice una excepción ya que una persona muy querida se ira pronto y quería estar con ella todo el tiempo posible. - Su mano cálida se deslizo sobre mi mejilla llevándose las lagrimas atrapadas entre mis pestañas.
-Ademas eres una llorona y sabia que seria difícil para ti despedirte de este lugar.
Syaoran beso mi frente y se sentó a un lado mio, recargo su cabeza de la pared donde alguna vez estuvo el lavaplatos y comenzó hablar.
-Recuerdas la primera vez que nos vimos, mi madre trajo galletas y tu estabas justo en este lugar mirando distraída por la ventana, pude verte desde la sala.
-Y la vez que intentaste hacerme un pastel para mi cumpleaños y supliste la crema pastelera con crema batida y cereales de chocolate por que no te había salido bien.
- Extrañare el sonido del rompe vientos de cristal que tu madre tenia en la ventana y que podía escuchar cada vez que pasaba frente a tu casa...los aspersores del jardín rociando las flores que tu madre tanto cuidaba haciendo llegar su perfume llegaba hasta mi ventana o las luces de navidad en el pino de la entrada...
La voz suave y pausada de Syaoran describiendo cada detalle que su mente había grabado de esta casa me hacia regresar el tiempo atrás, como si leyera uno de sus libros para mi y lograra transportarme a cada escena, su mano busco la mía mientras mantenía sus ojos cerrados para conservarse sereno.
-Si cierro mis ojos puedo ver tu sonrisa en cada rincón de esta casa , incluso si presto atención podría escuchar tu voz. Sakura tu eres irreemplazable para mi, por que eres la persona a quien mas quiero y sin importar a donde estemos te llevare siempre en mi corazón.
Lo mire sintiendo mi corazón contraerse hasta hacerse diminuto, mantenía los ojos cerrados y su mano estrujaba con fuerza la mía, se negaba a dejar salir las lagrimas que claramente se atoraban en su garganta pero a cambio su respiración era errática haciendo que mi corazón doliera por verlo sufrir. Lo abrace como a un niño pequeño contra mi pecho y acaricie con cariño su crespo cabello color chocolate, el lloraba en silencio, pero sentía sus brazos apretarme con fuerza, mis lagrimas caían en silencio, deseando poder quedarme en esa posición todo el tiempo posible.
Después de unos minutos Syaoran se levanto de mi regazo mostrándome esa sonrisa serena y dulce que amaba ver dibujada sobre sus labios, se acerco a mi depositando un beso tibio sobre la punta de mi nariz .
-Gracias por venir Syaoran - Le dije perdiéndome en la profundad de aquella orbes color ámbar
-Como podría no hacerlo, no desperdiciaría un solo minuto lejos de ti, ademas nadie notara mi ausencia, están muy concentrados en el concierto de mañana.
-Ahhh, tu "solo" sera mañana! Deberías estar ensayando Syaoran!
-No, yo ya ensaye suficiente.
-Pero es la primera vez que tocaras solo, tu beca en la escuela de música depende de eso Syaoran.
-Tu no te preocupes por eso, todo saldrá bien.
-Pero...
-Solo prométeme que estarás ahí.
-Lo haré, claro que lo haré! El autobús hacia el aeropuerto sale a las 3 pm, me da tiempo de ir al concierto con todos.
-No se diga mas entonces.
Con esas ultimas palabras salio de la cocina hacia la sala de estar y se detuvo por un momento con tristeza.
-Cielo, no se llevaran el piano de tus abuelos?
-No...papá insistió en dejarlo aquí, es una pena. - Le dije con melancolía acariciando la cubierta color marrón del viejo piano del abuelo.
-Puedo...? - Pregunto con cortesía antes de destapar las teclas e invitarme a sentar a su lado.
Syaoran y la música, su lenguaje mejor hablado durante todo el tiempo que lo conocí, verlo tocar era mágico para mi, su rostro se relajaba y se concentraba de tal forma que las notas musicales salían con suavidad de sus dedos danzantes , sus yemas apenas rozaban las teclas y sus pies llevaban el acorde perfecto con el ritmo de sus manos. Mi parte favorita era su sonrisa de media luna, esa que aparecía cuando la música comenzaba y lo veías disfrutarlo de tal manera que te inspiraba.
La melodía era tan suave y tan dulce que el latido de mi corazón se acelero, me gire en el banquillo para ver las sombras de mi niñez aparecer frente a mi como un holograma de vividos colores. La música se escuchaba con claro eco por toda la casa como un concierto en privado solo entre el y yo. Aunque Syaoran siempre prefiero el Violín y la guitarra por sobre todos los instrumentos , yo en secreto lo amaba al piano, a él tocando el piano de la forma en que lo hacia en ese momento y hacia aflorar tantas cosas dentro de mi.
-Eso fue muy hermoso Syaoran - Le dije con total sinceridad mientras miraba sus dedos tocar las ultimas notas.
-Se llama "Kiss the Rain" es de un compositor Coreano, mi favorito. Pensé que seria una buena forma de despedirse de tu casa.
-Lo fue y también creo que tu padre esta equivocado con respecto a tu talento Syaoran, no te rindas con esto, estoy segura de que te darán esa beca y podrás continuar estudiando lo que te gusta.
-No me importa lo que el diga, no pienso ser un empresario atormentado tras un escritorio todos los años de mi vida. Te prometo que no me rendiré, aunque no me den esa beca al 100% seguiré haciendo lo que me gusta. - Menciono con firmeza mientras me miraba decidido.
-Ese es mi Syaoran! - Le sonreí viendo como me devolvía el gesto con alegría.
-Oye, eh notado que siempre te me quedas mirando las manos cuando toco...
-Yo... - Le dije tartamudeando como si hubiera sido atrapada in fraganti.
-¿Te gusta verdad? Por que jamas me lo dijiste tonta, pude haberte enseñado hace mucho.
-No se si tenga habilidad para eso Syaoran...soy muy torpe y apenas y coordino mis pasos, como podría danzar sobre las teclas como tu y Touya lo hacen.
-Eso se aprende cielo, tus manos como tu cerebro tienen memoria, es como tu dices, justo como bailar, tus manos siguen el ritmo. Te mostrare.
Cuando toco el piano, siempre que mis dedos se posan sobre las teclas siento las manos grandes y tibias de Syaoran sobre las mías, guiándome en cada nota con su respiración pausada detrás de mi nuca y su abrazo envolviéndome con ternura. Es así como entonces la música sale por si sola, entonces puedo cerrar los ojos como el lo hacia y tocar. Solo así puedo hacerlo, sintiendo la música como el lo hacia salir de su corazón.
El teléfono de la casa sonó con insistencia haciéndome saltar del banquillo, mire con un leve sonrojo a Syaoran y le sonreí con timidez, aquel momento era tan intimo que habíamos perdido la noción del tiempo-espacio.
-Perdona, iré a contestar. - Le dije avergonzada
-Eh, si si claro solo...solo ve - Menciono sonrosado y tímido.
-Si diga?
-Monstruo, hay un asunto que debo arreglar con la mudanza al parecer tienen la dirección equivocada, Yuki me dijo que el mocoso esta contigo por favor se prudente y vayan al hotel, haya pueden descansar y comer algo, entregare la casa mas tarde así que llegare hasta la noche, que ese mocoso se vaya temprano me oíste?.
-Que no le digas así hermano - Suspire arrebolando los ojos cada vez que se expresaba de Syaoran como un chiquillo - Si, si esta bien voy para haya. - Mencione terminando la llamada y dejando la bocina del teléfono en su sitio sacando un enorme suspiro.
-Paso algo cielo? - Pregunto Syaoran sentándose en la orilla del banquillo como un lobezno curioso.
.-Jajaja Pareces un cachorro! - Reí mientras intentaba ocultar mis carcajadas entre las manos
-Que?...Oyeeee no soy un cachorro
-Solo falta que muevas la cola y las orejas jajajaj
-Oye tu! Ven aquí!- Menciono juguetón desde su sitio con la clara intención de salir corriendo tras de mi.
-Hay por dios no, Syaoran! nooo
Corrí con todas mis fuerzas escaleras arriba ante la furia desatada de un lobo, y me escondí detrás de la puerta de la habitación que era de Touya, este juego infantil e inofensivo que el y yo siempre jugábamos nos daría una gran sorpresa.
-Ahí estas revoltosa, no hay a donde te escondas recuerdas, ya no hay muebles, ni cojines, ni peluches que puedas lanzarme, estas a merced del lobo.
-Eso me hace a mi caperucita?
-Hmmm quizá o una suculenta oveja asustada.
-Basta! - grite cuando me apretujo entre sus brazos para hacerme cosquillas cayendo sobre la alfombra.
-Te atrape preciosa.
La guerra de besos se desato sobre la alfombra gris de la habitación, sentía la humedad de sus labios juguetones por todo mi rostro, mis manos intentaban inútilmente alejarlo ya que me descubrí enrollada al rededor de su cuello devolviendo todos y cada uno de sus besos. La respiración se hizo agitada, el calor comenzó a sentirse, las caricias subieron de intensidad y por primera vez sentí la efusividad de Syaoran concentrarse en una sola parte de su cuerpo, igual que yo.
Posado sobre mi con el cabello hecho un desastre y la mirada felina reflejada en sus orbes ambarinas, note como el sonrojo subió hasta sus rostro y trago saliva con dificultad. Sus manos tenían las mías atrapadas sobre mi cabeza y sus labios estaban muy cerca de mi, todo mi cuerpo temblaba debajo del suyo.
-Sakura yo...
-Aja...- Le dije viéndolo tragar saliva con dificultad.
-Lo lamento - Sus manos soltaron las mías con la clara intención de incorporarse pero sujete su rostro antes de que dejara de mirarme. Yo solo quería que fuera con el.
-Te amo Syaoran
- Y yo - Menciono sin dejar de mirarme mientras pasaba mis manos al rededor de su cuello y volvía a besarle para caer de nuevo sobre la alfombra, entre suaves y tiernas caricias. Todas mis primeras veces habían sido siempre con Syaoran, mi primer amor, mi primer beso, mi primera vez en la opera, mi primera vez sintiendo esto. Siempre eramos la primera vez del otro.
Eramos unos adolescentes de 16 años sucumbiendo ante el torrente de hormonas y emociones propias de la edad y del intenso y profundo amor que se siente en aquel momento, sus manos temblaban sobre mi piel, pero eran suaves y cálidas, sus besos cortos y dulces al rededor de mi cuello volvían mi respiración errática, sus dedos inexpertos desabotonaron mi blusa con dificultad dejando mi piel al descubierto, aunque la noche de la lluvia de estrellas me había visto en ropa interior esta era la primera vez que mi cuerpo desnudo quedaba expuesto a su mirada. Me miro cohibido posando sus labios con timidez sobre mis pechos, sus manos colmadas de ternura me acariciaron con delicadeza, mientras mi rostro se escondía entre su cuello y sus hombros desnudos, su piel caliente me arrancaba suspiros hasta que sus labios buscaron los míos para besarme con intensidad mientras nos acariciábamos con timidez, para lograr reconocernos en un futuro hasta que la puerta sonó.
Din- Dong. Una segunda vez. Y nuestras miradas reflejaban terror
-Syaoran... - Lo mire asustada mientras el se colocaba la playera en dos segundos.
- Yo iré, entra al baño - Menciono con rapidez mientras dejaba un beso sobre mis labios para salir por la puerta de la recamara.
Me levante como pude del suelo y entre al baño en el cuarto de Touya, me mire al espejo con la parte superior de mi cuerpo completamente descubierta, hacia tan solo unos segundos que Syaoran había estado piel a piel conmigo y el recuerdo dejaba escalofríos sobre mi cuerpo. Deslice mis dedos con suavidad por mi cuello hasta llegar a mis pechos, siguiendo el recorrido que había hecho Syaoran con sus labios. Y aquella corriente eléctrica volvía a bajar hasta mi vientre.
-Sakura , cielo? Estas bien?
La voz de Syaoran me saco de mi ensoñación subida de tono y volví a mis cinco sentidos para comenzar a colocarme el sostén y la blusa.
-Si, si todo bien ya voy. - Respondí torpemente.
-Puedo pasar? - Pregunto el ambarino del otro lado de la puerta con timidez.
-Claro... - Respondí de forma automática
-Era el correo, lo eh dejado sobre la cubierta de la cocina. ¿estas bien?
-Por que no abría de estarlo, no hay un solo momento que pueda olvidar de lo que acaba de pasar Syaoran.
-Sakura - Menciono mirándome con ternura mientras me envolvía en un abrazo - Fue perfecto como cada cosa que hacemos juntos, y no me arrepiento de esto.
-Ni yo Syao - Respondí recostándome sobre su pecho.
-Lamento que no haya podido ser este día. - Dijo con las mejillas arreboladas para besar el dorso de mi mano con dulzura y mantenerme dentro de su abrazo.
-Touya vendrá aquí dentro de un rato pero llegara al hotel hasta la noche, cuando llamo me dijo que nos fuéramos para haya...quizá... - Tartamudee ante mi osadía
-Cielo si vamos juntos no habrá vuelta atrás y no ser un lobo comiéndose a una oveja.
-No soy una oveja Syaoran, soy uno de los tuyos y no vas hacer nada que yo no quiera.
Syaoran se quedo callado intentando pasar saliva y mirando a un punto ciego en la habitación, tenia el ceño fruncido y sus manos comenzaban a sudar.
-No quieres cierto...tu no quieres esto - Deduje sin pensarlo demasiado, pensando tontamente que quizá no le gustaba tanto.
-Que?! Haber no, no , no te atrevas a decirme algo así Sakura, tienes, aghhh! - Gruño frustrado mirando el techo con la cara roja - Tienes una idea de como me pones con solo besarte, apenas y puedo controlar mi cuerpo.
Baje la mirada y fue cuando me tope con su entre pierna, los colores subieron por mi rostro hasta sentir las orejas calientes.
-Lo vez... - Menciono tan colorado como yo evitando mirarme a toda costa mientras colocaba tímidamente una mano al frente suyo para cubrir la evidencia.
-Solo tengo miedo cielo, puedo asegurarte que yo comencé a sentir esto mucho antes que tu, mis hermanas me han llenado de información después de lo del teatro y estoy mas que convencido que quiero esto contigo, con quien mas podría ser boba - Su mano se deposito en mi barbilla para obligarme a levantar el rostro a la altura del suyo y mirarme con candor.
-Te amo acaso no te lo eh dicho miles de veces, no te ah quedado claro aun? - Syaoran beso mi frente y se quedo ahí unos segundos - Si esto aclara tus dudas adelante, no creo poder contenerme mas si te soy sincero.
Su mano abandono mi rostro para sujetarme fuertemente por la cintura, el beso que dejo sobre mis labios provoco que mi interior hiciera erupción como un volcán, su lengua fue ágil y húmeda, sus manos me acariciaron sobre la ropa arrancándome un profundo suspiro y cuando creí que el aire se terminaría me soltó con delicadeza para mirarme con picardía.
-Tienes los minutos contados Caperucita - Me guiño el ojo y se detuvo en el umbral de la puerta - Te veo abajo en 10 minutos iré rápido a la casa avisarle a Fanren que no me esperen a comer. Te amo Lobita.
Me quede parada como una idiota en el interior del baño, con la respiración agitada y todo un enjambre de mariposas Monarca revoloteando en mi interior. Quien era ese Syaoran y que habían hecho con el cachorro asustado de hace un rato, pase saliva recordando la evidencia entre sus piernas y el color volvió a subir a mis mejillas.
Después de una pequeña caminata por las orillas del rió y de habernos sentado en el parque por un poco de helado, llegamos al fin al hotel. Era una costumbre muy arraigada de Syaoran llegar a todos lados caminando, disfrutaba de las caminatas lentas al rededor de la ciudad sin el molesto ruido del trafico y el ajetreo, no importaba que tan largo era el trayecto de su mano el camino jamas era cansado, extrañaría mucho hacer esto en su compañía cuando estuviera lejos de aquí.
La fachada color buganvilia del Hotel a orillas del rió nos hizo poner nerviosos, a pesar de que la reservacion estaba a nombre de Touya el entrar de la mano Syaoran y yo hasta la habitación provoco que las mejillas se nos sonrojaran, como si tuviéramos un letrero sobre nuestras cabezas siendo dos adolescentes solos en un cuarto de hotel, caminamos a aprisa por las escaleras hasta el 4 piso olvidando que había un ascensor, la llave entre mis manos tembló sin que pudiera meterla en la manija de la puerta y colmada de nerviosismo, al fin pudimos entrar a la habitación.
-Ponte cómodo Syao, pediré pizza, Touya me dijo que pidiéramos algo de comer. - Mencione nerviosa sin poder mirar a Syaoran a la cara.
-Si, gracias...puedo, puedo usar tu baño?
- Si claro, debe ser el del fondo.
Con el corazón retumbando en mis oídos y apunto de salir por mi boca, me senté sobre la tapa del baño intentando controlar mi nerviosismo, apenas podía creer que estaba solo en un cuarto de hotel con Sakura y mucho menos aun que ella y yo, daríamos el siguiente paso. Sentí mi rostro caliente una vez mas y maldije para mis adentros, solo era un pobre chico apunto de perder la virginidad con la mujer de sus sueños y lejos de ser un aprovechado como todos mis amigos lo único que yo quería era colmarla de besos.
-Escúchame muy bien Xiao Lang, te evitare esta platica con mamá por que ella te ve como un bebe todavía pero a mi no me engañas hermanito y esos jugueteos que se traen tu y Ying Fa van a traer consecuencias tarde o temprano, si sabes de lo que hablo verdad?
-Lo se Fanren...- Mencione cabizbajo
-Quieres acaso que Kinomoto te mate si los ve comerse a besos de esa forma. Perdiste la cordura hermanito?
-Crees que no lo se, no puedo controlarlo Fanren esto va mas haya de mi. Yo...yo...
-La quieres mucho no es cierto?
-Si...
-Tanto que estarías dispuesto a que ella te entregue algo que no podrá darle a nadie mas en el mundo, algo que solo sera tuyo y que deberás cuidar como un tesoro. Ella va a darte su inocencia Xiao Lang, esto va a convertirlos en adultos y no digo que sea malo es lo mas bello que podría sucederles pero...es mucha responsabilidad.
-Algo que no podrá darle a nadie mas? - Pregunte pensando que parecía algo mucho as serio de lo que yo creía.
-Xiao tu ya...has hecho esto antes?
-Como!? Que crees que soy!- Respondí ofendido
-Tranquilo solo quería saber si al menos tienes un poco de experiencia tu sabes...
-No pienso hablar contigo sobre esto Fanren... pero tampoco es que sea un virgen cerrado de ojos. Okey? - Estaba cabreado en serio molesto, no sabia por que pero me sentía ofendido
-Bueno, no te diré que no lo hagas por que se que van hacerlo, solo quiero asegurarme de que sabes como cuidarte y como cuidarla. Y de que la ames lo suficiente como para dar este paso, yo solo quiero que estés consciente de esto Xiao Lang. Y que sea una experiencia que no olviden ninguno de los dos. - Finalizo ella con esos ojitos brillantes que adoraba en mi hermana, siempre apoyándome y siendo mi confidente.
-Jamas eh estado mas seguro de algo Fa - Le dije sonriendo
-Bueno si quieres seguir hablando de esto soy todo oídos, deje algo en tu cajón de noche , llévalos siempre contigo.
Sentí el bolsillo de mi chaqueta de mezclilla y las dos envolturas dentro de ella, así como el recuerdo de la voz de mi hermana en aquella ocasión, este era el momento."Ella va a entregarte algo que no podrá darle a nadie mas en el mundo" . El agua sobre mi rostro no despejaba aquellas palabras de mi mente, yo seria el guardián de aquel objeto preciado y ella tendría el mio, este día nos entregaríamos algo mas que el corazón. Los nervios carcomían mi cerebro.
Salí del cuarto de baño secándome el rostro y la encontré al borde de la cama mirando fijamente hacia donde yo estaba, sus ojos brillaban y su sonrisa me recibió con calidez. Claro que era ella, ella era la indicada.
-Estas nerviosa cielo?
-No - menciono meneando la cabeza de un lado a otro mientras no dejaba de mostrarme su sonrisa
-Y tu Syao? - Pregunto preocupada
-Yo si, un poco... -. Me sincere
Pero entonces ella coloco su cabeza sobre mi pecho, tarareaba una canción que no logre descifrar y su pequeña mano envolvió la mía con dulzura. Su rostro se acerco con cuidado hasta el mio besando tiernamente mis dos mejillas para luego mirarme con el candor del jade depositado en sus pupilas, mis manos me guiaron hasta su espalda para acercarla con cuidado hasta mi, sus labios rosas me recibieron con dulzura, sus besos tibios y lentos vertieron de calor el interior de mi corazón y sus dedos traviesos entre mi melena permitieron que aquella corriente eléctrica bajara por mi nuca.
-Te quiero tanto Sakura... - Susurre mientras ella se alejaba lentamente de mi
-Y si ponemos música - Menciono nerviosa encendiendo el sonido de la habitación sin poner ninguna estación en particular.
Es curioso como a veces todo parece acomodarse por si solo y en el justo momento en que la música se encendió la canción idónea apareció de entre las bocinas de la habitación.
-Escucha eso, ni yo hubiera elegido mejor - Le dije entre sonrisas mientras me acercaba hasta ella para abrazarla por la espalda y mecerla entre mis brazos. La canción favorita de mis padres sonando justo en este momento.
"Besame la boca con tu lagrima de risa. Besame la luna y tapa el sol con el pulgar. Besame despacio entre mi cuerpo y tu silueta, que al mar mas profundo besare con tu humedad...besame el susurro que me hiciste en el oído"
Le cantaba una vez mas, siempre le cantaba a ella, sin pudor o vergüenza en ese momento yo solo quería cantarle mientras le hacia el amor y me convertía en una pieza musical junto con ella.
Al compás de la música mis labios recorrieron su cuello con paciencia, sus mejillas sonrojadas me indicaban que iba por buen camino, baje despacio por los botones que antes ya había quitado en aquella blusa que ahora mis dedos conocían. Deslice la prenda con total cuidado mientras besaba su espalda y la sentí suspirar y tensarse bajo mis dedos, cuando llegue al broche del sostén y pude liberarla de el. Se giro en torno a mi, con esa mirada chispeante y dulce clavada en mis pupilas, quito las manos de sus pechos desnudos con delicadeza y entonces pude mirarla en todo su esplendor bajo las luces medias de la habitación.
Era perfecta, mucho mejor que todas esas tonterías que me decían mis amigos, Sakura era tan pura y tan dulce parada frente a mi, expuesta en cuerpo y alma a mis caricias y a todo mi afecto. Ahora entendía las palabras de Fanren.
-Eres hermosa, la mas hermosa de todas cielo - Le dije besándola con ternura
-Pero creo que estoy en desventaja en comparación tuya, así que creo que tendrás que ayudarme.
Sakura dio dos pasos temblorosos en mi dirección metiendo sus manos debajo de mi playera, esas manos suyas que ya antes me habían acariciado de esa forma y que en ese momento yo sentía que podrían quemarme la piel, un escalofrió me recorrió cuando saco la playera por mi cabeza y pego su pecho desnudo al mio para poder besarme.
Su beso fue mas profundo y atrevido de lo que yo podía conocerle provocando que nuevas sensaciones comenzaran a recorrerme, sus manos se paseaban por mi espalda y sus labios dejaron el calor de mis labios para bajar por mi cuello, Sakura había encontrado mi punto débil. Y el botón del detonante en el torrente sanguíneo de mi cuerpo.
-No...no bajes Sakura...- Suplique ante sus besos intrusos sobre mi pecho
Cuando llego al borde del cinturón y la sangre entre mis piernas se había acumulado considerablemente , supe que el lobo que había en mi interior estaba apunto de salir a cazar.
-Hechicera... - Le dije levantándola de nuevo para besarle con hambre, Sakura reía entre besos enlazando sus manos al rededor de mi cuello.
Las caricias subieron de tono cuando la coloque sobre la cama para poder besar por primera vez las suaves llanuras sobre su pecho, mientras ella dejaba escapar suspiros que se me hacían estallar en el interior. Sus manos bajaron hasta despojarme del cinturón y liberarme de los pantalones , yo no tenia mucho trabajo, el jumper que ella traía en algún momento había dejado su cuerpo para solamente dejarme separado de ella por la ropa interior baja que llevábamos puesta.
Los roces, las caricias y los besos aquella tarde nos elevaron a lo que todos llaman la séptima nube y nos quedamos ahí durante un largo rato, disfrutando del otro, descubriendo una nueva y adictiva forma de amarnos. La ultima cosa que recuerdo con claridad antes de que nos fundiéramos en un solo cuerpo son sus ojos verdes como esmeraldas mirándome con absoluto amor.
