Comienzo por agradecer y saludar a los que siguen esta historia. Evasis, Joslin Weasley, Zafiro Potter, Nimpha 13, danitza hoshi, Niernath, Cessis, Barbara Maki, dark angel.o2615 y a Jor que leer una de sus criticas equivale a un esplendido one shot.

Bueno les cuento que como seguidora de varios fics me había topado con todo tipo de pretextos por la falta de actualización, ya saben, la tecla "e" de mi compu no sirve, el virus la mato y no se que tanto, pues que creen? por andar de incrédula me paso, el eliminador de mi lap murió, pues dure dos semanas en juntar para comprar otro y aquí me tienen. Si! que desgracia que hubiera sucedido justo en lo mas bueno de la historia pero ya esta aquí y les prometo que hare todo lo posible para ya no tardarme tanto. Que lo disfruten!

Capitulo once, traduciendo el corazón.

"Me esta viendo otra vez, verdad Arnold?"

Una noche después de la cena me senté en la ajetreada Sala Común, jugando con mi Puff Pigmeo en la alfombra. Dean se había ido por que tenia que acabar no se que tarea, yo por mi parte había estado escuchando la conversación del Trío acerca del supuesto plan de Draco, después de unos minutos de discusión, se quedaron en silencio, fue cuando sentí la extraña sensación: me miraban.

No era la primera vez que sorprendía a Harry mirándome. En las últimas tres semanas había tenido la misma sensación, pero la había ignorado, no me podía dar la vuelta para comprobarlo.

"Alguien lo envió con alguna lechuza, entonces," dijo finalmente Harry, rompiendo el silencio y la mirada hacia mi.

Después de que Ron y Harry se fueran a su dormitorio, Hermione me llamo. Tomando a Arnold con las manos, me levante y dirigí hacia la mesa donde estaba mi amiga. "Que pasa?"

"Estoy segura que escuchaste lo que decíamos, o no?"

Asentí. "No puedo encontrar una explicación."

"Eso es porque no hay nada que explicar," replico, "excepto que Malfoy no esta haciendo nada. Espero que Harry deje eso por la paz."

Mire a Parvati y Lavander se levantaban de la mesa y se dirigían al dormitorio de las chicas, iban sonriendo muy emocionadas, fue cuando recordé lo que había pasado en el tren, se lo hice saber a Hermione.

"Como si no lo hubiera notado ya," enojada ante las ultimas noticias. "No ha sido muy discreta al respecto, verdad? Hola Ron! Buena suerte Ron!" Se mofo intentando sonar como ella. "Piensa que es muy especial cuando fui yo la que ayudo a Ron…" se corto.

"Ayudaste a Ron?" le pregunte curiosa, mientras su cara se tornaba rosa. "Hermione, hechizaste a Cormac en los entrenamientos de Quidittch?"

"Bueno…" comenzó avergonzada.

"Pensé que lo habías hecho!" le respondí perpleja. Era Hermione de quien hablábamos, quien odia romper las reglas o hacer trampa. Supuse que cuando se trataba de Ron, Hermione siempre deseaba subirle la moral.

"Lo siento…"

"Lo sientes?" repetí. "No, no lo hagas! Yo no quiero a un idiota como McLaggen en el equipo. Gracias por haberlo hecho!"

Hermione tratando de ya no hablar mas de su culpa, cambio el tema de conversación hacia Dean y yo, me pregunto como nos iba.

Le explique que estábamos bien, pero no estaba siendo exactamente lo que yo había esperado. Nos tratábamos igual que cuando éramos amigos y eso fue lo que mas me atrajo de el. De hecho, me había sentido un poco incomoda los últimos días.

Su concejo fue que no me diera por vencida tan fácilmente si de verdad pensaba que valía la pena. Cuando agotamos el tema saco a relucir el estupido libro de pociones que Harry estaba usando. Yo defendía a Harry ya que el libro parecía indefenso.

Cuando la Sala Común estuvo desierta y Arnold se había dormido en mis brazos, le di las buenas noches y me fui a dormir.

A mediados de octubre y antes de nuestra visita a Hogsmeade, salía de mis clases de DCAO se me había olvidado un libro, esperando llegar al Gran Salón y tomar rápido el desayuno para poner mi tarea en orden, pase en frente de la gárgola de piedra que era la entrada de la oficina de Dumbledore.

La gárgola se movió y las escaleras descendieron, Dumbledore salio de ellas el cual me saludo con una sonrisa. "Ginny!" dijo, su voz sonaba como la de un abuelo. "Ha pasado tiempo desde la ultima vez que hablamos! Primero que nada, felicidades por tu puesto de cazadora en el equipo. Tal vez te convertirás en la rival del talento de Charlie!"

Sonreí moviendo la cabeza. "No creo que pase pronto."

Sus lentes de media luna brillaron en su nariz. "Como vez el equipo para esta temporada?"

Pensé en la racha de confianza de Ron. La mayoría de los entrenamientos habían fallado y me encogí al pensar como seria nuestro primer juego. "Creo, que, tenemos potencial."

"Claro que como profesor no debo de tener favoritismos sobre ninguna casa en particular, pero estoy seguro que no dirás ninguna palabra de mi preferencia por Gryffindor." Sus ojos azules brillaron.

"Su secreto esta a salvo conmigo."

Empecé a preguntarme porque Dumbledore me había detenido en mitad del corredor. No es que me disgustara hablar con el director, es solo el hecho de que el siempre tenia una razón para hacer las cosas que solo mantener una agradable conversación.

Respondiendo mi pregunta, metió la mano a su bolsillo y saco un pequeño pedazo de pergamino. "Ginny, me harías el favor de entregarle esto a Harry?" me entrego la nota.

Asumí que era algo relacionado con su próxima reunión. Llena de curiosidad y llenándome de valor mire al hombre de barbas largas y blancas. "Profesor, le puedo preguntar que es lo que le enseña a Harry?"

"Oh, un poco de esto, un poco de aquello."

"Tiene que ver con la profecía?"

Estaba sorprendido. "Tenia la impresión de que la profecía se había estrellado y nadie había podido escuchar su contenido, pero seria tonto de mi parte, pensar que tu creyeras en esa mentira verdadera."

Eso significaba que si? Me pregunte. Muchas cosas pasaron por mi mente las cuales quería preguntar, enrolle el pergamino y lo puse en el bolsillo de mi tunica. "Recuerda cuando le pregunte acerca del diario profesor?"

"Lo recuerdo."

"Ya sabe como es que V-Voldemort fue capaz de regresar a través de el?" le pegunte y continúe, "Como es que volvió a la vida?"

"Creo que estoy cerca de encontrar la ultima pieza del rompecabezas."

"Me lo puede decir?"

Dumbledore respiro profundamente estaba extremadamente pensativo, considerando si la información era algo que debería de saber o no. "Perdóname Ginny, con el tiempo entenderás por que no te puedo decir nada." me dijo suavemente.

Me sentía dolida. Fui yo a quien Riddle poseyó. Fui yo a quien quiso usar para volver. Por que debía permanecer a oscuras? "Profesor," dije sin mirarlo a los ojos, "Ron y Hermione lo saben, verdad?" Asintió lentamente, continúe, "Yo también puedo ayudarle a Harry."

"Y lo harás," dijo Dumbledore, sus ojos distantes se endulzaron. "Cuando el momento llegue, ayudaras a Harry de una forma en que ni Ron ni Hermione podrán."

Mis ojos buscaron los suyos. Me pregunte si el había visto el cambio de comportamiento que tenia Harry hacia mi y lo interpretaba diferente que yo. "Que quiere decir, profesor?"

"Querida," Dumbledore replico, "No se necesita leer la mente para traducir el corazón." Sonrío, dejándome confundida con lo que acababa de decir. "Si me disculpas el profesor Slughorn me invito a desayunar a su oficina. Me palmeo el hombro y se fue.

Me quede parada sin moverme por unos cuantos segundos, mirando como la capa púrpura de Dumbledore ondeaba, comencé el viaje al Gran Salón. El era un hombre extraño, decidí, que querían decir sus ultimas palabras? Acaso vio en la mente de Harry algo que yo no habia descubierto?

Pensando en la conversación, llegue al Gran Salón y localice al Trío. Saque el pergamino de mi mochila y se lo tendí. "Hola Harry, se supone que debo entregarte esto."

Estaba complacido de verme. "Gracias Ginny!" desenrollo la nota y la miro rápido. "Es de Dumbledore, la siguiente lección el lunes por la noche!" su sonrisa creció. "Quieres ir con nosotros a Hogsmeade, Ginny?"

Que? Estar con ustedes? Con los tres? Cuanto tiempo espere para estar cerca del Trio? Cuantas veces era dejada atrás? Ahora que finalmente viene la invitación, estoy comprometida en una cita.

Enojada con mi mala suerte, le dije, "Voy a ir con Dean, tal vez los vea allá." Les dije adiós con la mano cuando me fui pero antes de hacerlo note la cara de decepción de Harry. Si no lo conociera como lo conocía, me hubiera hecho pensar que el estaba esperando el viaje para invitarme e ir juntos…

No, pensé, a Harry no le gustas.

Después de almorzar, Dean y yo caminamos agarrados de la mano a Hogsmeade. Estaba nerviosa y no era que no quisiera ir, sino que tenia miedo de que el tratara de besarme.

Ya habíamos salido por tres meses y aun no me besaba. Bueno esta bien, me había besado en los labios o en la mejilla, pero no un beso de verdad, bueno saben a lo que me refiero, la acción no había llevado mas que dos segundos. Sentía raro no hacerlo de otra forma.

Esta era yo a quien le encanta besar y ser besada.

El clima estaba horrible ese día. Había estado nevando y una gran capa de nieve cubría el suelo, Dean y yo vestíamos ropa gruesa para soportarlo.

"A donde vamos?" le pregunte.

"Madam Puddifoot,"

Fantástico, pensé sarcásticamente, vamos a ir al lugar mas romántico de Hogsmeade, de seguro espera que lo bese, lo bese y lo vuelva a besar. No puedo con esa clase de presión. Bueno, tal vez lo único que quiere es uno de esos clásicos sundaes que preparan en el lugar, si probablemente es eso.

Tratando de quitar de mi mente los eventos por venir, le dije, "Crees que podamos reunirnos con Ron y los demás al rato?"

"No se, ya lo veremos."

"Quiero mandarle una carta a mama." Acaso fui yo la que dijo eso? No tenia por que haberlo dicho. Solo quería desvanecer el romance, eres una cobarde, Ginny, me dije a mi misma.

Dean no había sido el mismo últimamente. Usualmente bromeábamos mucho, pero estos días habían sido raros. Todo comenzó la noche del ultimo entrenamiento de Quidditch. Yo había sido elegida mientras que el se quedo afuera, vencido por su propia novia. Además estaba el hecho de que no hubiera tratado de besarme. La mayoría de los chicos lo hubieran intentado ya.

Casi no nos dirigimos la palabra rumbo a la oficina de correos. Cuando llegamos, busque dentro de mis bolsillos y le dije que se me había olvidado la carta, le pregunte si podíamos ir por ella, pero se empezó a poner ansioso.

Pasamos por Honeydukes de regreso, mire adentro, estaba Harry con el profesor Slughorn. Sonreí pensando en lo que Harry posiblemente había inventado para zafarse de otra fiesta del amo de las pociones. Después recordé que yo si tenia que ir el próximo lunes.

"Estas bien?" Dean me pregunto, apretando mi mano.

"Que?" le pregunte. "Oh, estaba recordando que tengo que ir a otra reunión con Slughorn. Harry tiene que ir con Dumbledore por lo cual no tendremos entrenamiento."

"Escuche que Slughorn no es tan malo," dijo Dean. "A mi me gustaría estar en sus clases. Sabes lo que les enseño en su primera clase?"

"No," replique, sin ponerle atención. Pasamos Zonco, estaba abandonado…El reflejo de Dean hablando me volvió a la realidad.

"…Creo que Hermione olio la esencia de Ron," dijo. Seguramente hablaba de la poción de amor que Sughorn les había enseñado a lo chicos de sexto año. De hecho Hermione olio el aroma a madera que los chicos Weasley llevan como aroma natural. Puedes adivinar que olí yo?" me pregunto.

Estábamos a mitad del camino o nos podíamos devolver al castillo a la tienda de Madam Puddifott. Temblé por los helados vientos de octubre apreté mi abrigo contra mi cuerpo. Me detuve y lo vi directamente a los ojos, estaba esperando a que yo añadiera la otra parte de la conversación.

"Ginny no tenemos que hacer esto si tu no lo quieres."

Fruncí el ceño. "No…Yo…" Trague nerviosamente.

Dean movió su cabeza y me soltó la mano. "Todo esto a sido muy raro…"

Entonces el también lo había notado. Parpadee antes de contestarle, tratando de la mejor manera de poner las cartas sobre la mesa. "No lo se Dean."

"Te gusto?"

"Claro que si!, solo que…"

"Raro."

"Si, creí que estaríamos bien juntos."

"Siempre nos la hemos pasado muy bien juntos, éramos buenos amigos."

"Exacto!"

"Nos conocíamos por mucho tiempo y saliendo solo tenemos tres meses. Era obvio que tomaría tiempo acoplarnos," dijo Dean.

Eso tenia sentido. La idea daba vueltas en mi mente. Claro que eso era. Solo teníamos que darle tiempo al tiempo y nuestra relación estaría viento en popa. Le sonreí lo mas dulcemente posible y coloque mis manos en las suyas.

Estuvo callado por unos cuantos segundos. La nieve comenzó a caer otra vez. En su cara solemne comenzó a nacer una sonrisa se agacho al suelo para formar una bola de hielo, "Ginny si sabes lo que te conviene, deberías de correr."

"Niño travieso!" silbe. Corrí lo mas rápido posible y reía mas por que no tenia buena puntería. Voltee estaba agachado tratando de hacer otra bola por lo que me fui directamente hacia el para derribarlo.

"Ooompfth!" grito cuando lo tumbe.

"Jaja!! La victoria es mía!"

Dean se paro y sacudió, se veía enojado. Mi triunfo se había cortado lo mire llena de interrogantes, me acerque a el…se estaba burlando de mi, no era coraje, una sonrisa apareció en su cara, me atrapo.

Cuando el clima se torno demasiado frío para la pelea, nos abrazamos, Dean pasaba sus manos por mi espalda para calentarme. Finalmente sentí que pertenecía a esos brazos. Mirando sus negros ojos, empecé acercarme, cerrando mis parpados lentamente, solo unos cuantos centímetros…

"Has sido una estupida Katie!"

Fuimos interrumpidos, me voltee para ver quien había hablado. Era Leanne, una chica de séptimo y Katie Bell, una chica que pertenecía a mi equipo, sostenía un paquete.

"Tu no entiendes," le dijo Katie, pero no se escuchaba como si fuera ella, sino como si su verdadera yo estuviera a mil kilómetros de distancia.

"NO puedes llevar eso al castillo!" Leanne le grito esta vez.

Dean me susurro, haciendo que su aliento hiciera pequeñas nubecitas enfrente de mi. "Vamos adentro antes de que lleguen con Filch. A ver quien llega primero, a la cuenta de tres."

"Vamos!" dije antes de darle tiempo para contar. Deje a un lado a las chicas y su discusión, me reía tan fuerte, nunca sospeche que la escena que dejábamos atrás se convertiría en un desastre, una chica bajo la maldición Imperius para matar a Dumbledore.

Katie fue gravemente herida. Si ella hubiese tocado el collar sin guantes, ella hubiera muerto, fue enviada a San Mungo. Nuestro equipo de Quiddtch estaba incompleto.

Por supuesto, Harry sospechaba que Malfoy tenia que ver con esto, pero de acuerdo con Hermione el estuvo castigado con la profesora McGonagall. Conocía a Harry sabia que el no dejaría el cabo suelto.

Desafortunadamente me había tocado darle el recado a Harry de su próxima reunión con Dumbledore y esa era justo en la noche de la Cena con Slughorn. Testaruda y deseando haber perdido el papel, considere volverme Slytherin y correr hacia la adversidad, pero Hermione me convenció para ir, asegurándome que seria una gran noche.

"Además," dijo Hermione mientras caminábamos rumbo a la oficina de Slughorn. "Además me la debes. He estado pasando por esto sola. Cormac es demasiado para una chica." Tembló al recordar a ese espécimen Gryffindor.

Si ese chico consigue un puesto permanente en el equipo, de plano yo renuncio. No puedo jugar con idiota así. Por suerte, cierta bruja que desea permanecer en el anonimato se encargo de eso y Ron se convirtió en nuestro Guardián, no era el mas talentoso, pero era un buen jugador.

"Le gustas a Cormac, Hermione?" le pregunte en forma melodiosa, sabiendo que la respuesta me disgustaría.

Hermione me miro de manera desagradable. "No quiero pensar en eso, quiere que sea su cita para la fiesta de Navidad."

"Le dijiste que no, claro," Asintió, enfoque la atención en la otra parte de la conversación. "Fiesta de Navidad?"

"Creo que era muy popular cuando era maestro de tiempo completo. Cualquier famoso que paso por sus manos puede venir de invitado," dijo Hermione. "Escuche que Eldred Worple y Joanne Rowling van a venir este año."

"Joanne Rowling?" repetí. "Mama me leía la historia que escribió…Rabbit and Miss Bee…Pero quien es Edward Wimple?"

"Eldred Worple," me corrigió al ver mi cara llena de confusión. "Honestamente Ginny, los libros son para abrirse. Escribió Sangre de hermano: Mi vida entre los vampiros."

"Podemos invitar a alguien?"

"Si," respondió.

"Debes de darte prisa o vas a dejar que Lavander tome la delantera. Vas a traer a Ron verdad?"

"Es posible," dijo muy casualmente. Dimos la vuelta y nos encontramos enfrente de la oficina de Slughorn. Podíamos escuchar la conversación de los que se encontraban a dentro. "Todavía no pone la fecha, mas que nada por que quiere que Harry asista. No creo que se salve de esta."

Sonreí. Harry había tenido suerte al escaparse de varias cenas ya. Si yo fuera el hubiera hecho lo mismo. Odiaría la gente que quisiera verme por que tuve un pasado doloroso que me volvió famoso.

Hermione abrió la puerta y me empujo un poquito. Los estudiantes del Club de Slughorn estaban reunidos en el centro del salón, hablando con una personalidad. Mire a Hermione quien se encogió de hombros de manera traviesa.

"Ginny!" me saludo Slughorn. Se acerco a mi, su abultado estomago se meció al igual que su bigote. "Harry no cambio de parecer?" nos miro y las dos meneamos la cabeza en forma de respuesta. "Que desafortunado. Tengo a una persona muy especial justo para todos mis jugadores de Quidditch." Se volteo hacia mis compañeros. "La señorita Jones," se dirigió a ella.

La rueda de gente se abrió, en el centro estaba una mujer unos cuantos centímetros mas alta que yo. La reconocí inmediatamente. Su cabello negro y prominentes ojos gris eran incomparables. La había visto muchas veces en la portada del Quidditch Ilustrated. Parada enfrente de mi estaba la capitana de los Holyhead Harpies, Gwenog Jones.

"Me gustaría presentarle a una fascinante señorita," Slughorn dijo, mientras ella se acercaba.

Estaba pasmada cuando estreche su mano. "Hola," pude decir. Ella era Gwenog Jones, la Golpeadora de un equipo Internacional de Quidditch. Ella había logrado llevar a su equipo hacia el tercer lugar el año pasado y por lo que se veía iban en los mismos pasos para este.

"Horace se la ha pasado hablándome de ti y Harry, por cierto dicen que es el mejor Buscador de la escuela desde hace años."

Asentí. "Si lo es."

"También que te conectas de manera natural con la escoba," dijo mientras levantaba un par de omniculares, "Horace tubo la buena idea de traerme algo de secuencias." Los levanto al nivel de la vista para poder ver a través de ellos. Después de unos segundos dijo, "Si ya veo a lo que se refieren."

"Gracias, Jones," Le dije, sin saber realmente que decirle.

"Llámame Gwenog," dijo y me pregunto, "Todavía te faltan dos años de escuela?" Cuando se lo confirme, siguió, "Puedes mejorar aun mas." Busco en su bolsa y saco una tarjeta. Me la dio. "Cuando te gradúes, háblanos. Quizá necesitemos de tus habilidades."

Tome la tarjeta y la estudie. Tenia letras doradas que brillaban, su nombre estaba arriba seguida de se estatus de capitan, posición y domicilio. Estaba sin habla al tenerla en mis manos. Un jugador Internacional de Quidditch pensaba que tenía talento y me estaba ofreciendo una oportunidad de buscar una vida con la cual solo podía soñar.

"Que tristeza no haber podido conocer a Harry," dijo, sonriendo por lo fascinada que me tenia la tarjeta. "Me hubiera encantado darle una también a el.

No quería ser ruda y decirle que su equipo era solo de chicas, algo que seguramente ella sabia. De seguro identifico mi confusión por que sonrío. "Se de varios equipos que les encantaría tenerlo, aunque te diré que estaba dispuesta a reescribir la regulación del equipo."

Le devolví la sonrisa. Los artículos que había leído acerca de ella la describían como una gran competidora. Si quería a Harry en un equipo, debía de ser verdad. Solo que había un problema. "El quiere ser Auror," le dije.

Gwenog asintió, "No esperaba menos de el."

Slughorn nos interrumpió recordándonos acerca de la cena. Siguiendo sus indicaciones Gwenog y yo nos sentamos juntas, comiendo pastel de riñón y jugo de calabaza. Empezamos a relatar las aventuras que habíamos tenido con relación al Quidditch, riéndonos juntos disfrutando de la cómoda atmosfera. Ya para terminarse la reunión, nos tomamos unas cuantas fotografías.

Cuando todo termino, estaba totalmente agradecida con Hermione quien me forzó a venir a la fiesta, con la tarjeta todavía en mi mano, me voltee hacia ella y sin decirle aun nada, me dijo, "No te dije que querrías venir?" Sin decir nada la abrace.

Harry remplazo a Katie con Dean, mi novio estaba encantado de ser parte del equipo, yo también estaba feliz, el que no lo estaba era Seamus, quien decía que el le había enseñado a Dean lo que sabia.

El primer entrenamiento con Dean fue excelente…excepto por Ron, no podía entender por que mi hermano empeoraba después de todos los entrenamientos por los que habíamos pasado. Cuando golpeo a Demelza haciéndola sangrar Harry dio por terminada la sesión.

Al salir de los vestidores, Dean y yo caminábamos con las manos entrelazadas. Estaba emocionado por el próximo juego, yo estaba orgullosa de el. Le sonreí, las cosas habían mejorado desde nuestra charla en Hogsmeade, ya no era raro estar juntos.

Caminábamos por el atajo hacia la torre de Gryffindor, Dean me detuvo en un corredor vacío. Tímidamente saco un papel de su bolsillo, lo desenvolvió. "Te quería dar esto." Me dijo extendiéndome el papel.

Lo mire, perdí el aliento. Era un retrato mío, lleno de detalles. Sentía que miraba a través de un espejo. Había captado el color exacto de mi cabello incluso el mechón que se caía en mi rostro. El había plasmado cada una de mis pecas. "Es sorprendente," le susurre, preguntándole si había usado magia para obtener los detalles.

"No," replico.

"En donde aprendiste hacerlo?"

"Clase de arte en la escuela primaria, aunque a decir verdad creo que siempre tuve el talento."

En ese momento, mirando el hermoso retrato de mi misma, sabiendo que quizá le tomo horas hacerlo, descubriendo que debía saber cada detalle de mi cara por que nada se le había escapado, lo quise besar. Doble el dibujo lo mas rápido posible y lo guarde en mi bolsa, lo abrace e hice justo eso.

Y no pensaba que estaba besando a un amigo, tampoco pensaba que era raro, en el pasillo silencioso, nada mas importaba. El era mi novio y yo su novia y lo quería besar…yo quería…

"Oi!"

Minutos después, cerré la puerta lo mas fuerte posible, me secaba las lagrimas de los ojos, sentía que quemaban de la furia, me negaba a enfrentar lo sentimientos que no podía entender. Ser atrapada besándote con tu novio por tu hermano y por Harry no estaban en mi lista de querer cumplir antes de morirme.

Las palabras de Ron no fueron muy distintas a lo que usualmente dice, pero el momento fue diferente, interrumpió una escena muy intima, estaba furiosa por varias razones. Primero, el no tiene el derecho de decidir quien o no me puede gustar, besar, abrazar, salir o lo que yo quisiera si así yo lo decido. Dos, el fue una gallina al no declarársele a Hermione, por lo que estaba enojado, por que yo era feliz.

Empecé a subir las escaleras que conducen a la entrada del retrato, pisando con fuerza haciendo el recuento de lo que le dije a Ron. Pensándolo bien, creo que cruce la línea. Si mi estado mental hubiera estado mas calmado, podría haber hecho que entrara en razón, pero estaba furiosa y mis palabras perdieron el control.

Y Ron tratando de hechizarme no ayudo para nada. Fue afortunado de que no lo tuviera totalmente a la vista. Tal vez el fallo conmigo pero yo no iba a ser lo mismo, debe agradecer que Harry me acorralo contra el muro…

…Harry…

El era la tercera causa por lo que estaba enojada. Nunca quise que Harry me viera besando a Dean o a ningún otro, pero eso no era lo que me afectaba cuando llegábamos a la tercera causa de furia.

Cuando Dean y yo nos separamos del beso, Harry tenia la mirada mas curiosa. Mientras Ron me regañaba por mi supuesto indecente comportamiento, Dean trato de sostenerse en Harry, cuando le brindo su mirada semi-macho chico con las manos en la masa. Harry no se la devolvió y Dean decidió irse.

La mirada nunca desapareció mientras Ron discutía conmigo. Harry no dijo nada hasta que Ron me empezó a insultar, me defendió. Harry no se movió hasta que Ron me apunto con su varita y se interpuso entre los dos. Harry no actúo hasta que el rayo naranja de Ron casi me alcanza, lo empujo con tanta fuerza al muro que casi pensé era otra persona.

Llegue al retrato de la Dama Gorda, estaba sentada roncando. Murmure la contraseña pero no se movió. Esperando a que reaccionara me dio tiempo de pensar en la mirada de Harry. No podía entender una mirada que no podía reconocer, una mirada que el nunca había dirigido hacia mi, una mirada que casi podía jurar significaba celos…

Cállate Ginny…el no esta celoso…nunca lo ha estado, nunca lo estará…

"PIXIE DUST!" Le grite a la Dama Gorda quien casi se sale de su retrato. Parecía apunto de comentar algo, pero al mirar mi cara enojada, murmuro por lo bajo y la puerta se abrió.

Enojado en la Sala Común estaba Dean esperándome. Trate de darle las buenas noches rápido, pero me tomo de la mano para tratar de calmarme. No quería ser ruda, por lo que apreté su mano y le dije adiós nuevamente. Me di la vuelta, cuando el dijo algo que me dejo petrificada.

"Te fijaste en la forma que me miraba Harry?" me pregunto. "Crees que le gustas?"

Sin darme la vuelta para encararlo, me forcé a reír y trate de ignorar la sensación que me produjeron sus palabras. "Ninguna posibilidad Dean, el me ve como a su hermana. Y si estas preocupado, ellos están a punto de llegar."

Sin decirle otra palabra subí las escaleras. Abrí rápidamente la puerta, no tarde nada en quitarme el uniforme de Quidittch y tirarlas al piso. Saque mi pijama del ropero, mientras los eventos pasados se reproducían en mi cabeza.

Le gustas a Harry.

No, claro que no.

Pero la forma en que te miraba.

Es la mirada de un hermano.

Pero Ron no te veía de esa manera.

Si pero Ron es un tonto.

Excelente puno.

No podía seguir pensando en eso. Desde la primera vez que conocí a Harry en la estación de King Cross, esperaba tontamente, que por una fuerza desconocida el se fijara en mi, y desperdiciando tiempo sobre analizando aunque sea una pequeña mirada, una palabra o cualquier acción que realizara. No, ya no podía mas.

Después en mi cama, miraba el techo, decidí que su mirada, lo oh-curiosa mirada, no era mas que la mirada de Harry viendo a casi su hermana a la cual quería proteger. Así de simple, nada mas, nada menos.

Pero en mis sueños, era diferente. Estaba otra vez en el atajo, pero no estaba con Dean, estaba con Harry. Harry no Dean, me estaba besando y eso era algo que los hermanos no hacen. Era fácil traicionar mis pensamientos cuando estaba conciente, pero hacer lo mismo con los sueños es imposible.

Los días siguientes Ron se mostró de pésimo humor. Cuando pasaba a mi lado alzaba la cabeza y no me dirigía la mirada. No creía que su mal temperamento se fuera a esparcir con los demás pero me equivoque el día que dejo a Demelza hecha un mar de lagrimas. Casi puedo jurar que por poco golpeaba a Harry en la cara.

Esperaba que Ron reaccionara con mis palabras. Estaba preparada a su enojo, que usualmente duraba solo unos días, pero lo que no esperaba era que Hermione recibiera lo peor de Ron. El cual no se había motivado a dar una paso mas hacia Hermione sino todo lo contrario.

Una noche antes de nuestro primer partido Hermione estaba a punto de llorar, suspire tenia que contarle porque Ron actuaba de esa manera. Cuando finalmente me arme de valor se lo explique, le dijo como le había revelado a Ron sus antiguos hábitos de besar a Krum, se quedo callada durante varios minutos.

"Tenias que haberle dicho lo de Krum?" Hermione susurro, limpiando su nariz con un pañuelo. "Fue hace como mil años, ya no significa nada mas."

"No pensaba claramente, lo siento," le dije. Me sentía horrible, pensando en el daño que le había causado a Hermione.

"Por que tiene que estar tan enojado conmigo?" se pregunto a ella misma. Sacudió su cabeza y se levanto. Cuando le pregunte a donde iba ella solo me contesto que necesitaba estar a solas. Salio de mi cuarto sin mirarme. No podía culparla de enojarse conmigo. Yo estaba enojada conmigo misma.

Pero Hermione ya había olvidado su enojo el día siguiente.

Ron entro a la Sala Común irritado. Cuando cerro el retrato, los Gryffindor comenzaron a echarle porras hasta yo me acerque a darle una palmada de felicitaciones en la espalda. Se forzaba tratando de esconder su gusto por ser el centro de atención. Tomando la mano de mi hermano le dije," Todavía estoy enojada contigo, pero fue un juego excelente."

Antes de que me pudiera contestar nada, Lavander apareció a mi lado y se rió. Se acerco a Ron y le susurro algo en el oído por unos cuantos segundos, su sonrisa creció, me miro desafiante y asintió a lo que sea que Lavander le dijo. Tomo su mano y se lo llevo. Se sentaron en la silla mas cercana y se empezaron a besar…

La Sala Común quedo en silencio por cinco segundos gracias a la rara escena que se presentaba. Cuando Harry entro, la porra se avivo pero esta vez los gritos de jubilo eran para el Capitán. Me quede parada esperando poder hablar con Harry una vez mas.

Mire a mi hermano y su acompañante me daban nauseas. Cuando Harry se libero de los demás, hable con el brevemente y me fui, dejando que viera a su mejor amigo en acción, me di la vuelta y la vi.

Hermione estaba entre Cormac y Romilda, viendo el espectáculo de Ron y Lavander. Su cara lo decía todo. Su boca ligeramente abierta, moviéndose como si quisiera decir algo, su labio inferior comenzó a temblar. Sus ajos se aguaron, no pude entender como le hizo para que las lagrimas no salieran, estaba apunto de ir con ella cuando una mano me jalo.

"Buen juego Ginny," me dijo Dean besándome en los labios, distrayéndome un poco, me voltee pero Hermione ya no estaba, Harry salio por el agujero del retrato supuse que iría tras ella.

"Mi hermano es un imbecil," murmure mientras me volteaba hacia mi novio.

Se encogió de hombros, "No estaban saliendo o si?"

No quería decirle nada. Dos de las personas mas importantes en mi vida no estaban en buenos términos con migo no quería una tercera frustrada. Como pude le mostré una sonrisa, le dije que me tenia que ir a dormir.

Hermione me fue a buscar al día siguiente. Cuando la vi que se acercaba pensé que comenzaríamos a hablar sobre Ron. Pero en vez de eso, me abrazo y me pidió disculpas por su ultima conducta hacia mi y empezó a hablar acerca de la próxima fiesta de Navidad. Casi no la escuche, tratando de entenderla. Estaba actuando como si nada hubiera pasado y lo hacia muy bien.

La situación no mejoro durante las siguientes semanas. Ron y Lavander unían sus labios cada vez que podían. Cualquiera alrededor de ellos se sentía completamente incomodo. Por primera vez Harry se veía gustoso de entrar a clases para que los amantes permanecieran separados por un rato. Me daba gusto de que mis hermanos hubieran inventado las orejas extendibles en vez de labios.

Hermione los evadía a toda costa lo que era fácil de hacer por que permanecían pegados. Pensándolo bien no se como pudo soportar compartir el mismo dormitorio con ella. Me la imagino queriendo dormirse sin lograr hacerlo gracias a las risitas de Parvati y Lavander, tratando de ponerse la almohada en la cabeza. Tal vez usaba el hechizo Impenetrable.

"No te vas a dar por vencida Ginny? me susurro en la librería. En vano trataba de convencerla de que hablara con Ron. "No voy a hablar con el, no cuando el decidió tratarme mal por besarme con Viktor."

Me distraje al voltear al lado de la mesa. "Lo siento mucho." Le dije, tratando de arreglar la metida de pata que hace unas semanas había llevado a cabo. Había arruinado las pocas oportunidades de ver a Hermione convertida en mi cuñada, me sentía terrible.

"Ya habíamos hablado al respecto!" suspiro, dando vuelta a las paginas de su libro de encantamientos mientras se escuchaba a Peeves cantar una tonada navideña en el corredor. "Tu no podías predecir la forma en que Ron lo iba a tomar. No te culpo de nada. Ron tiene la culpa de ser un tonto, no tu."

Asentí, sin poder quitarme el sentimiento de culpa. Quería hablar mas sobre el tema pero Hermione una vez mas me callo y cambio de tema.

"Además," dijo, "Ahora de quien tenemos que preocuparnos es de Harry."

Mi corazón voló. Cuando le platique que Ron y Harry me habían atrapado en el atajo con Dean, había dejado al lado los detalles de la mirada de Harry, creí que no tenia relevancia, y no quería molestar a Hermione con los nuevos sentimientos protectores de Harry. Estaba feliz de que ella lo hubiera notado sin tener que decirle nada.

"Escuche un par de chicas en el baño hablando sobre una poción de amor para el," Hermione replico, desplomando mi teoría de que hubiera notado el cambio de actitud hacia mi. "Se va a meter en problemas si no le pide a alguien que sea su pareja para el baile."

Me imagine por un segundo siendo yo a quien el invitara, caminando con las manos entrelazadas hacia la oficina de Slughorn. Saque la imagen de mi cabeza, reuní todos mis pensamientos y me disculpe diciéndole que tenia que ir con Dean.

Llegue a la salida rápidamente, di la vuelta y me estrelle contra Malfoy. Mis libros salieron volando a todas direcciones mientras el rubio se carcajeaba de mi. Me agache a juntarlos y lo voltee a ver, se veía débil como si no hubiera dormido en días.

"Fíjate por donde vas Weasley," dijo mientras pisaba uno de mis libros, se fue sin decir mas.

Murmure unas cuantas palabras hacia el y me quede juntando los libros, pensando en todas las formas en que lo podía hechizar la próxima vez que me lo topara. Me voltee para atrás en busca de mas libros y me encontré frente a los ojos verdes mas hermosos que en mi vida hubiera visto.

Harry estaba aguachado a mi nivel, con mi libro de Pociones en la mano, me lo estaba pasando, mientras sonreía tímidamente. "Todo esta bien Ginny?"

Asentí y todo lo demás se derritió mientras me perdía en su mirada. "Me tropecé," le susurre, olvidándome del tonto hijo del mortifago con el cual había colapsado.

Dándome el ultimo libro, nos paramos, "Estoy buscando a Hermione, sabes si esta adentro?" me pregunto.

"Te cansaste de ser el espectador de Ron?"

Asintió, "Me gustaría que volvieran a ser amigos."

"Sabes lo cabeza dura que son, mira por cuanto tiempo se han gustado." Sabia que entraba en aguas profundas revelando un poco de información de la vida personal de mi amiga, pero sabia que no era secreto para nadie mas. Harry tampoco había hablado con Ron al respecto pero el lo sabia, por que asintió.

"Entonces vas a invitar a Dean al baile?" pregunto Harry. Creí ver una chispa detrás de sus ojos cuando dijo el nombre de Dean, pero debí haberlo imaginado.

Asentí, me sentí incomoda ante la situación. Apunte hacia el y le dije, "Mira la línea de chicas que esperan a que el famoso Harry Potter las invite a la fiesta, cual a sido la que atrapo tus pensamientos?"

Harry parecía enfermo. Le pregunte si se sentía bien pero Peeves nos interrumpió, riéndose y gritando. "Weezy y Potty!" apuntando sobre nuestras cabezas. "No deben romper tradiciones Navideñas!"

Miramos hacia arriba, era un muerdago que segundos antes no había estado ahí. Obviamente Pevves lo había colocado mientras estábamos distraídos. Me reí nerviosamente y lo mire, parecía que nuevamente se había enfermado.

Mientras Peeves danzaba alrededor de nosotros, nerviosamente moví los libros que llevaba en los brazos, esperando que otra vez se me cayeran. Claro que estaba conciente que el no me iba besar bajo el muerdago y por varias razones, la primera y mas que nada es que el no deseaba besar a alguien que era como su hermanita, pero no podía evitar pensar en…

"Dean!" casi grite, cuando vi pasar a mi novio al otro lado del corredor. Palmeando el hombro de Harry corrí a su lado. Mis mejillas se tornaron rosas como si me hubieran atrapado con las manos en la masa. No tenia razón para sentirme culpable. No había planeado la cita bajo el muerdago.

"Eso era muerdago?" pregunto Dean, mirando hacia la entrada de la biblioteca. Mire hacia atrás, ya no estaba Harry, Peeves tomo la decoración y se dirigía al lado opuesto.

Tropezando entre palabras, trate de explicarle la situación. Dean sonrío al entender lo que había pasado. Al final de la historia, Dean dijo, "No estoy enojado contigo, fue Peeves," dijo, tratando de calmar mi mirada de preocupación. "No creo que tengas la razón Ginny, Harry no deja de mirarte últimamente. Hazme un favor, mantente alerta. No se si puedo confiar en el."

Después del comentario de Dean, empecé a estudiar el comportamiento de Harry mas de lo usual. Definitivamente era sospechoso. Por ejemplo, cada vez que me daba cuenta que Harry me estaba viendo, pretendía no estarme mirando, y constantemente trataba de tener contacto físico conmigo, pero inmediatamente se alejaba como si hubiera cometido en especie de pecado mortal.

Una de las evidencias mas importantes de que Harry se empezaba a fijar en mi, fue su invitación a Luna para la fiesta de Slughorn. No es que diga que Luna es fea o nada por el estilo, al contrario ella es una persona adorable, pero Harry la veía de igual forma que a Hermione, eso equivalía a llevar a su hermana a la fiesta, era una opción segura.

Lo que significaba que Harry no se lo había podido pedir a la persona que el quería. Lo seguía estudiando para ver cual chica causaba en el ese nerviosismo que antes le causaba Cho, pero no miraba a nadie…bueno…esta bien…el me miraba a mi.

Con todas estas cosas en mi cabeza, necesitaba hablar con Hermione. Ella no seria capaz de darme alas y seria una buena forma de distraerla de sus recientes pleitos con mi hermano. En vez de eso me dio un puñetazo, metafóricamente hablando claro, al decirme que había aceptado la invitación de Cormac.

"Que hiciste que?" le dije enojada, olvidándome completamente de Harry. "Hermione solo lo haces para darle celos a Ron?"

"Claro que no," y sonrío, no con una sonrisa de Hermione, sino como soy-una-colegiala-buscando-venganza-sobre-el-chico-que-me-gusta. "Además tu no deberías de hablar. Tu le has tratado de dar celos a Harry durante todo el año."

"Disculpa?" le dije sin creerlo. "Sucede que Dean me importa, me puedes decir lo mismo sobre Cormac?"

"Claro que si," dijo de una manera poco convincente, "El es fuerte…y juega muy bien el Quidditch…"

"A ti no te importa el Quidditch!" le grite. "Lo que te importa es Ron! Honestamente Hermione, como puedes ser la mejor en todo en cuanto a la escuela se refiere, pero ser una incompetente igual que el cuando se refiere a cosas del corazón?"

Después esa noche Dean y yo estábamos sentados tomando jugo de calabaza en un rincón en la fiesta de Slughorn. Me platicaba acerca de sus planes para las próximas vacaciones, me alegre de ver a Harry con Luna alejándose de situaciones incomodas.

"Se salio con la suya," dijo Dean, apuntando hacia donde estaban Hermione y Cormac. Ella se veía horrorizada de estar a su lado. "De verdad crees que le gusta ese tipo?" me pregunto.

Tosi y negué con la cabeza. Los miraba a los dos, Cormac la guiaba indudablemente abajo del muerdago, antes de que ella pudiera reaccionar el le había plantado ya sus labios en los suyos. Puse mi mano sobre la boca en señal de sorpresa y asco.

"Eso es repulsivo," dijo Dean tratando de reírse.

"Es lo que se merece," replicque, tratando de zafarse de el para ir a perderse en mitad de la concurrencia. Me sentí depresiva por lo actuales eventos, al recordar que fueron mis palabras las que iniciaran esta situación Ron-Lavander-Hermione-Cormac. Me recobre de los pensamientos, no era mi culpa de que Ron hubiese interpretado mal las palabras que le dije y tampoco era mi culpa que Hermione seleccionara a un imbecil para llevara a cabo su revancha.

"Esa es Rita Skeeter?" Dean pregunto, apuntando a la periodista que platicaba muy a gusto con una joven mujer.

"Que hace esa tonta reportera aquí?" silbe. Pensé que le estaba prohibido entrar a los terrenos del castillo. Esperaba que no estuviera buscando una nueva manera de arruinar la vida de alguien. Aunque se haya tratado de redimir el pasado Febrero, odiaba su sola existencia.

Aparentemente un caballero de lentes pequeños se preguntaba lo mismo. Llego acompañado de un hombre raro y alto al cual le dijo en voz alta, "Rita? Que demonios haces tu aquí?"

"Horace me invito, Eldred. Ya que me contrataron nuevamente en el periódico, esta esperanzado de que escriba un articulo para elevar su ego." replico Rita.

Eldred…? Me dije a mi misma. Ese debe ser el autor de quien Hermione me había hablado. Me preguntaba si ya había hecho algo para que se lo presentaran. Mire hacia el hombre que lo acompañaba. Me miro de manera hambrienta.

"Crees que ese sea el vampiro que decían vendría?" Dean me pregunto. "Por que así lo parece."

Le dije que se callara por que Eldred acababa de mencionar a Harry.

"…Y le dije que podía hacer mucho dinero, pero el chico no acepto," Eldred dijo muy enojado," Debes decirme Rita, como le hiciste para convérsenlo para que te diera la exclusiva el pasado invierno."

Rita se acomodo los lentes. "Lo hizo por que el es muy noble," rodó los ojos mientras decía esto. "El chico no vería una oportunidad de negocio aunque la tuviera en la nariz."

"Entonces creo que necesitamos mas personas como el," la otra mujer hablo por fin.

Eldred se volvió a ella, completamente sorprendido de que hubiera alguien mas en la conversación. "Tenemos el gusto de conocernos?"

"Ella es Joanne Rowling," Rita la presento. "Ella es una escritora también, pero obvio no tan buena como tu. Tal vez recuerdes sus historias para niños? Rabbit and Miss Bee?"

Eldred extendió la mano y estrecho la de Joanne. "Mi hijo ama esa historia," Eldred replico. "Escribiste eso hace años, Joanne, de seguro has estado haciendo otras cosas."

"Viajando mucho," Joanne dijo. "He visitado Universidades muggles extranjeras. Tienen una cultura fascinante."

"Joanne es lo que llamamos una periodista de mundo puritana," Rita dijo. "Piensa que una historia se debe contar por el bien de las personas."

Joanne miro a Rita llena de furia. Asumí que esto era un tema de conversación entre ellas que todavía no concluía. Joanne le contesto, "Y tu crees que una historia debe contarse solo si hace galeones."

"Tengo bocas que alimentar," escupió Rita. Se volvió a Elder quien se veía que disfrutaba la batalla. "Que piensas?"

"Honestamente, nunca escribiría nada que no llenara mis bolsillos."

Joanne movió la cabeza en desaprobación. "Esa es la tendencia alrededor del mundo," dijo. "Autores, reporteros…" enlisto. "El Diario el Profeta es el claro ejemplo." Pauso, mientras traía a su mente el resto de la información. "De hecho, los muggles también están haciendo lo mismo. La semana pasada hable con un reportero del New York Times, me dijo lo mismo que ustedes me acaban de decir."

"New York Times?" cuestiono Rita.

"Un periódico muggles de Estados Unidos," Joanne replico.

"Han visto a Hermione?"

Brinque cuando Cormac salio de la nada. Mentí al decirle que la había visto cerca de la puerta. Se fue a buscarla y en su lugar apareció el vampiro quien se acerco a nuestra mesa.

"Sanguini, te dije que no anduvieras metiendo tu nariz!" Eldred grito, agarrando al vampiro y lo retiro de nosotros, volteo a ver a Joanne y le pregunto. "Quisieras conocer a Harry Potter?"

Joanne inmediatamente asintió, pero después negó con la cabeza. "Ya es muy tarde tengo que irme…"

Los cuatro desaparecieron. Mire hacia la puerta, Harry se ponía su capa de Invisibilidad. La puerta aparentemente se abrió y cerro sola. Sin ninguna otra distracción, me aboque a Dean.

"Te gustaría bailar?" me pregunto Dean, cuando la música de Celestina Warbeck comenzó a tocar. Era una hermosa canción.

"Claro," le dije mientras le daba mi mano.

Nos paramos, y sin importarnos de que nadie bailara, bailamos despacio al compás de la música. En los brazos del otro, disfrutamos lo que resto de la fiesta. Tal vez con un poco de suerte, pasaríamos accidentalmente debajo de un muerdago.

Las vacaciones de Navidad llegaron, estaba triste por que Ron y Hermione todavía no se hablaban. Eso significaba que no iría a visitarnos para las fiestas desembridas. Sentada en mi habitación envolviendo regalos para mi familia, mi puerta se abrió, alce los ojos para ver quien era.

"Fred! George!" grite, aventando las cajas y abalanzándome sobre ellos, a quienes no veía desde el verano. Los abrace y bese diciéndoles todo lo que los había extrañado.

Me palmearon en la espalda y quitaron las cajas que estaban sobre mi cama. "Que estas haciendo querida hermanita?" Fred me pregunto, viendo alrededor y levantando el papel de envoltura.

"Envolviendo regalos,"

"Algo para nosotros?" George pregunto, mirando una calculadora muggle que había conseguido para papa.

"Afortunadamente, ya los envolví," le dije, apuntando unas cajas de colores brillantes. Cada uno tomo un frasco de Saliva de Droxy que me había traído de Hogwarts, ya que se les estaba acabando la suya.

Fred y George tomaron cada quien su caja y las menearon, pero nada se escucho, gracias a que le había pedido a mama que les pusiera en encantamiento anti-espionaje. Decepcionados se dieron por vencidos y volvieron su atención a mi.

"Escuchaste las buenas noticias?" pegunto Fred

"Tal vez mama te va a dar un regalo previo a Navidad." Termino George.

"Que es?"

"Va a mudar a Fleur a tu cuarto,"

Gruñí. Eso era lo que faltaba para volver la Navidad maravillosa, pensé sarcásticamente. Como si haber pasado tiempo con ella en verano no fuera tortura suficiente, ahora hasta tendría que compartir mi cuarto. Esperaba que mama cambiara de parecer.

"Por que no se puede quedar con Bill?" les pregunte. "Ya se van a casar."

"Ya conoces a mama," replico George.

Anticuada, pensé. Sacudí los malos pensamientos y trate de olvidar que posiblemente compartiríamos cuarto y recordé que no había comprado un regalo para ella.

"Como va la tienda?" les pregunte tratando de cambiar de tema.

"Tuvimos gran demande de Hogwarts antes de que llegaran las vacaciones," dijo Fred.

"Veinte pociones de amor para veinte acaloradas señoritas," acabo George.

"Y esperamos sinceramente que tu no fueras una de ella."

"Estoy saliendo con Dean, saben que no ocupo una, además pensándolo bien tal vez fue así como Lavander se fijo en Ron."

Los gemelos me miraron emocionados y me pidieron explicación a lo que decía. Sonreí, les conté la historia y les pedí que no lo dejaran en paz ni por un momento. Estuvieron de acuerdo, aunque estaban sorprendidos de que Ron hubiera escogido a Lavander como su compañera de besuqueo y no a Hermione.

Después de mis observaciones hacia Harry los pasados meses, de alguna manera lo había convertido en un juego personal tratar de tocar a Harry cada vez que pudiera. Cualquier excusa que pudiera encontrar. Lo palmeaba en el hombro, o la pierna, hasta quitarle el asqueroso gusano, solo para ver que reacción tenia. Pude notar que cualquier contacto que tuviera con el tenia la misma tensa respuesta y me avergüenzo en admitir que tenía una fascinación un poco insana de ver como tiraba lo que traía en los brazos.

Estaba lista para tocar el pie de Harry con el mío en la cena de Navidad cuando mama vio a Percy a través de la ventana, caminando junto al ministro. Percy aun no buscaba la reconciliación, dudaba que su aparición no fuera solo una excusa para poder traer el ministro con el.

Tenia razón, en cuanto Rufus tubo la oportunidad, invito a Harry a tomar un paseo. Mama empezó a hablar con un Percy incomodo, los demás seguimos sentados como si estuviéramos petrificados.

Después de varios minutos así, hice mi silla para atrás para retirarme. Mama me lanzo una mirada y me pause. Temblando del coraje, me volví a sentar y mire a Fred y a George, que se veían igual de irritados que yo.

"Te sienta bien Londres?" le pregunto mama. Rehusaba pensar que mama no supiera el verdadero propósito de la visita de su hijo después del poco o nulo contacto que tuvo con nosotros.

"Si," Percy contesto nervioso, tratando de esconder su incomodidad. Coloco sus manos en el respaldo de la silla vacía de Harry, la apretó con fuerza tanto que sus nudillos se tornaron blancos. A pesar de que Harry no tuviera cabello rojo ni pecas el era mas parte de la familia que Percy.

La cara de Percy se volvía blanca. Mama estaba helada, mirando a Fred para que ni siquiera pensara en decir o hacer algo.

"Nos acompañas a cenar Percy," pregunto George, mirando alrededor haber que había. Tomo su propio cuchillo. "Todavía tenemos el cuchillo con el cual nos diste la puñalada, quieres que le de filo para otra estocada?"

Mama coloco las manos en su cadera y le grito a George tan fuerte que me dolieron los oídos, sin querer que me dejaran fuera de la pelea, abrí la boca pero mama también me dirigió esa mirada, no me atreví a decir nada. En ves de eso tome mi varita y apunte hacia la mesa. Murmure un hechizo, una cucharada de puré de papas salio del tazón.

Dos cucharadas alcanzaron la mía; Fred y George les gusto la idea. Con un zumbido las tres bolas zumbaron en el aire por un segundo, tanteando a Percy e ignorando a mama, con un movimiento de varita la comida encontró su objetivo en la cara de Percy.

Se hizo para atrás, quitándose la comida de la boca y los ojos. Irritado nos miro y dijo, "Ya veo que esto fue una mala idea."

Mama comenzó a gritarnos cuando Percy salio de la casa. No me importo. Valía la pena sin importar el castigo que nos estaba esperando. Mama podía gritarnos durante horas, pero no lo hizo en vez de eso lloro y salio de la cocina. Los gemelos se miraron uno al otro y se fueron a consolar a mama.

Fleur y Bill se excusaron de la mesa voltee a mirar a papa, quien se comía lo ultimo de su pudín y comenzaba con su postre, parecía que se acababa de perder la escena.

Ron siguió con su comida. Mire alrededor Harry aun no regresaba, le pregunte a Ron por que no iba a buscarlo. Ron movió su cabeza, me dijo que Harry se las podía arreglar solo, estaría bien. Me disculpe, tome mi abrigo y salí de la casa.

Cuando llegue al pórtico de atrás, casi caigo encima de Harry. Se había sentado en el escalón de abajo, observando sin ver la noche de invierno. Encima de nosotros, nubes gris formaban sombras y empezaban a soltar nieve otra vez para reunirse con sus copos hermanos que yacían en el suelo. El viento llego al pórtico y empezó a mover el columpio que una vez Harry y yo compartimos, como si alguien invisible se estuviera meciendo.

Se disculpo, levanto y se empezó a alejarse. Salio del pórtico hacia la noche fresca y empezó a caminar. Mire como los pasos de Harry se borraban, después de varias pisadas casi no podía definir su contorno. Suspirando, me quise contener para no seguirlo, pero no podía dejarlo ir solo, pensar solo.

Salte fuera del pórtico y empecé a seguirlo casi no se notaban sus huellas, gruñí aunque estiraba mis piernas ellas no eran igual de largas a las de el. Después de un momento, Harry se detuvo y volteo, queriendo ver quien lo seguía.

"Que haces Ginny?" pregunto al verme pasar por dificultades.

"Trato…de…alcanzarte…" replique, brincando de pie a pie. "Pero eres mas alto que yo, y no es fácil alcanzarte."

Espero a que lo alcanzara. Cuando finalmente lo hice, la nieve caía con mas fuerza. Los copos caían sobre nuestras cabezas y me reí al ver a Harry parado con la nieve derritiéndose en su cara, parecía como si se hubiera derramado una bolsa de azúcar sobre el cabello.

"Mala entrevista con el Ministro?" le pregunte, haciéndole la seña de regresar al pórtico para ya no mojarnos mas.

Caminando un poco mas despacio de lo usual, Harry asintió, mirando al lado para ver el campo de Quidditch. Estoy segura de que deseaba que el clima no fuera tan inclemente para así poder volar y deshacerse del estrés. Se froto las manos y comenzó a contarme de que había hablado con Rufus.

"Me llamo hombre de Dumbledore," dijo Harry, sus ojos brillaron ante tal pensamiento.

"Pensó que te estaba insultando?" le pregunte, nada me detenía de hacer reír a Harry. "Entonces estas en contra del Ministro, que te hace sentir eso?"

"Con el corazón roto, por supuesto," sacudiéndose la reciente reunión y también la nieve de la cara me pregunto, "Como les fue en la cena con Percy.? No quise entrar para no interrumpirlos."

Me reí, recordando la mascarilla que le brindamos a Percy, "Lo primero que debería de haber hecho es pedir disculpas," le dije, haciendo una cara de pocos amigos y le seguí relatando la historia. Pensó que el comentario de mi hermano era un poco agresivo pero igual se rió de la estupenda cena que le brindamos. "Fred y George se fueron tras de mama cuando comenzó a llorar y yo detrás de ti."

Harry se sorprendió de lo que dije. "Por que?" pregunto despacio.

Temblé y me quite la nieve de las pestañas. Había varias razones por las cuales había salido a buscarlo, mas que nada por que si yo hubiera estado en su lugar me gustaría estar acompañada.

"Olvida al Ministerio," le dije. "Aquí se encuentra gente que le importas, Ron, mis padres, los gemelos…"No pude detenerme le tome del brazo y le dije, "y yo."

Se encogió un poco. Antes de otra reacción, puse mi pie en el primer escalón del pórtico. Me resbale y caí sobre la nieve.

"Ginny!" Harry grito, tratando de levantarme pero fallo. El chico me pudo haber salvado de Tom pero no de un escalón resbaladizo. Se miraba preocupado pero se calmo al oír mi risa. Me miro y también sonrío, me tendió la mano.

Los copos de nieve estaban fríos, no podía dejar de reír. Tome la mano de Harry pero no me levante, lo jale a un lado mío, no opuso resistencia.

"A Ron y a mi nos gustaba el invierno," le dije, moviendo mis brazos como un ventilador. "Por que podíamos hacer ángeles de nieve por doquier." Moví las piernas de la misma manera. Mientras hacia mi ángel lo mire, quien se veía perdido mirándome. "Se que es infantil," le dije sonriendo. "Es por eso que después no hablas de que lo hiciste," sople nieve de mi rostro. "Vamos inténtalo."

Harry no se veía muy convencido pero le pestañee un poco. Se encogió nuevamente de hombros y siguió mi sugerencia. Después de varios movimientos de piernas y brazos, nos levantamos para ver nuestras obras de arte. Lado a lado contemplando los Ángeles sin cara.

Fue en ese momento que me percate de algo muy curioso, tal vez creados inconcientemente por nuestras mentes, una sonrisa amplia apareció, apunte nuestras creaciones y le dije lo mas inocente que pude, "Mira Harry nuestros Ángeles están tomados de la mano!"

Como lo suponía Harry reacciono como lo venia haciendo últimamente, tal vez como lo venia haciendo desde el verano. Me di la vuelta para volver al pórtico, no pude soportar y le tome el brazo y le pregunte. "Voy a dormirme, vamos?"

"Que?" repitió, dejando de ver a los Ángeles.

Me reí y empecé a subir las escaleras, dejando un confundido Harry bajo la nieve. Cerré la puerta y pensé en Dean, me sentí un poco culpable, me sentí traicionada por mis pensamientos. Como en el verano no extrañaba a mi novio como se suponía tenia que hacerlo. A pesar de que nuestra relación crecía, sentía como si volvía a Hogwarts a ver a mi amigo y no a mi novio.

Mire a través de la ventana, la nieve ya no estaba cayendo, parecía que lo había hecho solo para nosotros, para esa ocasión. Las nubes gris comenzaban a apartarse y aparecía un cielo despejado.

Algo estaba pasando entre Harry y yo, pero a diferencia del cielo, ese algo aun no estaba claro.