Los personajes no me pertenecen, son de Rowling.
N/A: Primero: habéis votado y ha ganado Tom Riddle, así que se cerraron las votaciones. Segundo: en este capítulo no habrá lemon, si hubiese ganado Voldemort lo habría pero como ha ganado Tom, he tenido que hacer un capítulo más así que para el siguiente ya lo sabeís: Tom y Ginny se acuestan juntos. Tercero: perdón por tardar tanto en actualizar y muchas gracias por vuestra infinita paciencia. Cuarto: Felices Fistas para todos.
Respuestas a los reviews:
-Kirtash R: Gracias por tu review, a ver si este fic lleva menos dedazos.
-Karkinos: Lo de si Ginny se pasa o no al lado de Voldemort no te lo puedo decir, pero muchas gracias por tu review y me alegro de que te guste el fic.
-clio: Gracias por tu review. Que Ginny se acostara con Voldemort era mi idea principal, pero al final lo sometía a votación y ha ganado Tom, pero me hubiese gustado que ganara Voldemort.
-Alexander Malfoy Black: Gracias por tu review, si es cierto que el otro capítulo fué algo corto comparado con los anteriores.
-Sweety Black: Gracias por tu review. Ya ves, ha ganado Tom Riddle.
-Marianela: Me alegra que te haya gustado la historia, gracias por tu review.
-jIGOKU: Gracias por tu review. Tu voto fué un poco ambiguo y me costó entender que votaste, pero creo que te decidiste por Voldemort ¿no?
-lauri malfoy: Gracias por tu review, por ciero, también tu voto fué un poquito ambiguo pero creo que te decidiste por Voldemort.
-susigabi: Gracias por tu review. Tengo que decirte que en este fic Ginny no va a estar con Harry.
-Madridista: Pues lo siento, no ganó Voldemort. Me alegra que te guste el fic, gracias por leerme.
-Hime: El lemon para el próximo capítulo, porque los votos a favor de Tom Riddle me obligan a posponer el lemon un capítulo más; pero en el siguiente fijo que hay lemon. Gracias por tu review.
-DollyChang: Gracias por tu review. Tu sugerencia no estaba mal pero como eso ya sucedió en otro capítulo no quería parecer repetitiva.
-Kalid: Gracias por tu review. Si, Voldemort es muy persuasivo pero cualquier chico que se quiera acostar con una chica también lo es; no paran de dar la lata hasta que lo consiguen.
Capítulo 11: Confesiones.
Voldemort podía ver en los ojos de Ginny, sin necesidad de usar la legeremancia, la cantidad de dudas y miedos que la asaltaban en ese momento. El se retiró para dejarla su espacio, de modo que volvió a sentarse. Ginny le imitó cuando terminó de vestirse, ella sabía que ese momento tendría que llegar alguna vez en su vida, de hecho se lo había imaginado muchas veces, pero el caso era que la situación actual distaba mucho del idílico momento con el que ella soñaba. No, definitivamente esa no era la situación... ni la persona.
-No. -Dijo Ginny de repente- Creo que aún no estoy preparada. Y... ¡Buff! Esto es muy dificil.
Dicho esto Ginny se tapó la cara con ambas manos y bajó un poco la cabeza.
-¿Qué es tan dificil, Ginevra? -preguntó Voldemort con curiosidad.
Ella dejo de esconderse tras sus manos y dijo:
-Pues, esto mismo. Es que no sé como explicartelo. No lo entenderías porque... bueno porque ... porque no y ya está.
-Estás menos elocuente que de costumbre, Ginevra. Inténtalo. Estoy dotado de una asombrosa capacidad de comprensión. Nadie ha tenido que explicarme ningua materia dos veces. Nunca. -Dijo Riddle.
Esto no ayudó mucho a Ginny. Lo que tenía que explicarle no era un problema de aritmacía ni la composión química de la poción matalobos. Tenía que explicarle sentimientos muy profundos y Ginny sabía que Voldemort era un ignorante total en ese aspecto. Aún así decidió intentarlo para no hacer la situción más incómoda de lo que ya era; asíque dió un profundo suspiro y comenzó a hablar:
-Para empezar, este momento se ha repetido en mi cabeza muchas veces. Quiero decir que no me asusta el hecho de que vaya a... bueno a ya sabes qué y...
-Eres increíble -la interrumpió Voldemort.
-¿Porqué? -preguntó Ginny confundida más por la afirmación que por la interrupción.
-Me llamas Tom y Voldemort, sin embargo has utilizado la frase "ya sabes qué" para definir un acto sexual -dijo Voldemort- ¿Tienes miedo de llamarlo por su nombre?
-No es miedo, es... bueno eso no viene al caso. La cuestión es que yo sabía que este momento iba a llegar más pronto que tarde y no tengo miedo a la mecánica en sí, pero yo tenía una idea preconcebida de como iba a pasar todo y esta no es la situación de mis sueños -concluyó Ginny.
-Querrás decir que no es la persona de tus sueños -añadió Voldemort -porque de lo contrario, la situación y el lugar te serían prácticamente indiferentes.
Ginny se quedó unos segundos sin habla; al parecer Voldemort no estaba tan pez en materia emocional como ella se había imaginado.
-Tampoco es eso -quiso explicarse Ginny- es que necesito una persona que me inspire confianza -rápidamente añadió- quiero decir, que ya conozca o algo por el estilo.
-¿Estás pensando en Potter? -preguntó Voldemort el un tono irritado.
-No -contestó Ginny- Estoy pensando en Riddle.
Voldemort la miró y por la cara que puso parecía que no se creía lo que estaba oyendo.
-Hasta donde tengo entendido Riddle y yo somos la misma persona -apuntó Voldmort.
-Recuerdo perfectamente a Tom Riddle -dijo Ginny haciendo caso omiso del comentario anterior- Siempre me daba buenos consejos, parecía que le importaba de verdad y a veces yo sentía que él me entendía mejor que yo misma. Me daba una confianza infinita.
-¿Porqué hablas de él en pasado? -preguntó Voldemort un poco confuso.
-Porque para mí murió cuando intentó matarme y en tí aún no le he encontrado. Puede que con multijugos consigas su aspecto, quiero decir, tu anterior aspecto, pero no eres él. Además no se porque me dices que no hable de Riddle en pasado cuando mismo tú le mataste y después quisiste enterrar su recuerdo.
Ginny por fin había expresado en voz alta algo que ella creía una verdad tan grande como el castillo de Hogwarts: Lord Voldemort mató a Tom Marvolo Riddle, metafóricamente hablando. Se hizo el silencio.
-Tom Riddle vive para tí, Ginevra -dijo Voldemort misteriosamente.
-El ya no está... ¿o sí? -preguntó Ginny mirando directamente a los ojos de Voldemort.
-Para tí si está -declaró Voldemort.
Ambos fueron acercándose despacio, hasta que por fin Ginny sintió sus fríos labios sobre los suyos. Se besaban despacio, sin prisa; Voldemort cogió las manos de Ginny y ella aferró las manos de su amante con suavidad pero con firmeza. No hizo falta que profundizaran aquel beso; a Ginny ese momento la pareció el más emotivo de todos los que había compartido con Voldemort; ese beso no tenía nada que ver con aquella vez que dejó llevar sus emociones por el wiskey de fuego y la lujuria.
Cuando rompieron el beso, sólo separaron los labios porque las manos de Ginny seguían estando entre las de Voldemort. El silencio que los envolvía en ese momento no era tenso ni mucho menos, era agradable; cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos.
Te llevaré a casa -dijo Riddle al fin.
-De acuerdo -aprobó Ginny.
Ella tenía cosas en las que pensar y prefería hacerlo en solitario. Ambos se levantaron de su respectivo asiento y se dirigieron escaleras abajo hacia la puerta principal. El aire fresco de la noche le sentó muy bien a Ginny. Ella se aferró a Voldemort con ambas manos y juntos se desparecieron. Al reaparecer no lo hicieron en el lugar en que acostumbraban, si no donde Ginny había bajado de su escoba, ese sitio estaba un poco alejado de la Madriguera.
-Pues... hasta mañana -dijo Ginny mientras cogía su escoba del suelo.
-Dí mejor que hasta la próxima -recalcó Voldemort.
-¿Qué quieres decir? -preguntó Ginny un poco confundida.
-Que hasta dentro de unos días no podremos vernos -aclaró él.
-¿Y cómo sé cuándo...? -comenzó a preguntar Ginny.
-Yo te avisaré -dijo Voldemort.
-¿Y cómo, si puede saberse? Porque el Ministerio de Magia revisa nuestro correo y todo lo de más -informó Ginny.
-Ya te dije en su día que tengo mis medios -respondió Voldemort.
-Pues permiteme un comentario sobre tus medios: Dumbledore nos pilló la última vez, así que o cambias tus medios o vamos los dos de cabeza a Azkaban, y la verdad es que no está dentro de mis planes pasar una temporada en el Mar del Norte con gastos pagados; para la próxima vez sé más... cuidadoso -dijo Ginny.
-¿De verdad crees que voy a dejar que una pandilla de aurores me detengan? -dijo Voldemort como si se tomara a chiste las palabras de Ginny.
-Vale ¿y yo qué? -preguntó Ginny - Y luego dicen que los temerarios somos los Griffindors...
-No te preocupes por nada, yo personalmente me encargaré de tu seguridad -aseguró Voldemort.
-Es probable que seas capaz de mandar a San Mungo (por no decir al cementerio) a un montón de aurores, pero te olvidas de algo: Dumbledore sabe que nos vemos y si viene el personalmente... -Ginny dejó la frase inconclusa porque no quería expresar en voz alta lo que prodría pasar si Dumbledore aparecía.
-Tengo al viejo ocupado -dijo Voldemort.
-Vale, dejemos este tema. ¿Cómo sabré cuándo verte? -preguntó Ginny con la esperanza de aclarar un poco ese asunto.
-Normalmente no tengo ese tipo de problemas con mis mortífagos porque... -explicó Voldemort.
Y esta vez fué Ginny la que le interrumpió:
-Ni sueñes con que yo voy a llevar la marca tenebrosa en mi antebrazo.
-Bueno, entonces quizá te quede bien en el tobillo -vaticinó Voldemort con un tono de voz indiferente.
Pero al ver la cara que había puesto Ginny añadió enseguida:
-No hablaba en serio.
Ella se relajó un tanto, por un fugaz momento pensó que Voldemort sí hablaba en serio, había estado a punto de coger su escoba y largarse de allí a toda prisa porque no la hacía ni pizca de gracia llevar en su cuerpo la marca contra la que luchaban su familia y amigos con tanto afán, dispuestos a dar su propia vida. Pero también prefirió apartar esos pensamientos de su mente porque en el fondo se sentía un poco culpable con todo lo que estaba haciendo.
-Bueno, ¿entonces qué? -preguntó Ginny un poco desesperada porque no era capaz de aclarar ese punto de una vez por todas.
Entonces él se acercó a Ginny y puso una mano detras de su espalda, ella pensaba que la daría otro beso pero en vez de hacerlo él puso su otra mano en el muslo de Ginny y poco a poco fué deslizándola hacia la parte más sensible de la muchacha. Ginny sintió que un calor repentino invadía su cuerpo, deseaba que la mano de su amante siguiera subiendo y así fué, ella suspiró aludiblemente preparada para disfrutar de unos instantes de placer pero Voldemort tiró buscamente de uno de los botones del pantalón de Ginny y lo cogió separandose de ella. Acto seguido cogió su varita y devolvió el botón a Ginny que lo miró con cara de circunstancias.
-Llevaló en el bolsillo siempre y cuando se caliente significa que te estaré esperando.
Ella lo cogió, ese sistema de comunicación no la pillaba de sorpresa ya que Hermione había encandado galeones falsos de forma parecida para el Ejército de Dumbledore.
-De acuerdo -dijo ella - y otra cosa... ¿sería posible que la próxima vez que nos viéramos...? Quiero decir...
-A ver Ginevra, di lo que tengas que decir sin rodeos -la animó Voldemort.
-Quiero ver a Nagini.
Ahora fué Voldemort el que puso cara de circustancias.
-Es curiosidad -explicó Ginny- me han dicho que es muy grande y quiero verla, además me encantan los parselmounth.
-Ya, que se lo digan a Potter -añadió Voldemort.
-O a Riddle -diijo Ginny.
-Está bien -aceptó él.
-Estupendo -celebró Ginny - Pues me voy a casa.
-Buenas noches -dijo Voldemort antes de desaparecerse.
Ella cogió su escoba y fué directa a la Madriguera deseando que sus frecuentes escapadas nocturnas no despertaran las sospechas de nadie. Cuano llegó todo estaba como de costumbre. Ella entró en su habitación sigilosamente, guardo la escoba y se desvistió sin hacer el menor ruido. Cuando se metió en la cama estaba pensando en lo de Nagini. Ginny había oído a Harry hablar de ella y a algún que otro miembro de la Orden y la verdad es que tenía ganas de conocerla personalmente y más teniendo en cuenta que con Voldemort a su lado no correría ningún peligro. Lo que la preocupaba más de momento fué que Riddle la había dicho que no se verían hasta pasados unos días, seguro que se traía entre manos algún asunto y la verdad es que no quería ni pensar que tipo de asunto sería; porque tratándose de Voldemort seguro que no estaba trabajando en una carroza para la cabalgata del orgullo gay.
Por fín se durmió como pudo hasta que los rayos del sol de mediodía que se filtraban por su ventana la despertaron sin remedio. Ella se levantó como tantos otros días y después de una ducha con agua fresca, bajó a desayunar. Se encontró a Ron, Harry y Hermione sentados a la mesa de la cocina, comiendo todo lo que había a su alrededor: tostadas, salchichas y huevos fritos, té...
-Buenos días Ginny -saludó Hermione.
-Buenos días a todos -contestó Ginny.
-Vamos a jugar al quiddich -informó Harry- ¿Te apuntas?
-Claro -respondió Ginny.
Así pasaban los días para Ginny, de su cuarto a la cocina y de la cocina al jardín de los árboles frutales para jugar al quiddich. Hogwarts, irónicamente, se la antojaba más lejano cada día que pasaba. El botón de su pantalón estaba en su bolsillo todo el tiempo, frío. En las largas noches que pasaba tumbada hacia arriba en su cama, deseaba que el botón ardiera en su bolsilo, pero habían pasado ya unos cuántos días desde su último encuentro con Voldemort y no sucedía nada. Ginny había cogido la mala costumbre de dar uso a las orejas extensibles de Fred y Geroge para espiar a los miembros de la Órden que transitaban su casa, lo hacía únicamente para obtener alguna noticia de Voldemort pero no la interesaba en absoluto las misiones que los de Dumbledore llevaban a cabo; no obstante ella no sacaba nada en claro cuando realizaba esta actividad.
Sin embargo, una noche como otra cualquiera, llegó el esperado momento para ella. Era de noche y se encontraba en su dormitorio leyendo un ensayo sobre las revultas de los duendes para matar el tiempo, sin embargo el libro la estaba resultando tremendamente aburrido. De pronto lo sintió, el calor súbito que desprendía su bolsillo izquierdo; no tardo ni cinco segundos en saltar de la cama y coger su escoba, hechó un vistazo a su habitación y de pronto se acordó del infernal trabajo de pociones que la traía a mal traer y se lo llevó consigo. Rauda y veloz abrió la ventana de su cuarto para salir volando con la escoba, pero esa noche algo la ocurrió, algo que nunca la había pasado. Con las prisas, al cruzar su ventana, su brazo rozó con algo que no sabía que era exactamente, el caso es que sintió como algo se incrustaba en su piel abriendo una brecha profunda, apenas pudo reprimir el gemido de dolor. No obstante, ella siguió su camino hasta llegar donde siempre. Cuando desmontó de su escoba, lo primero que hizo fué colocar una mano sobre el brazo herido y notó perfectamente que una sustancia oscura, caliente y pegajosa manchaba su mano: sangre. No se atrevió a retairar su mano porque no quería ver el alcanza de su cortadura. Estaba en esas cuando una fría voz dijo a sus espaldas:
-Estas herida.
Ella se giró y vió a Tom Riddle. Estaba salvada, seguro qué el sabría arreglarlo.
Fin del Capítulo.
