Alguna clase de fuerza divina quiere impedirme el actualizar a tiempo... me he dado cuenta de eso, pero bueno, éste será el penúltimo capítulo. Al fin esto está llegando a un final. Disfruten de la lectura ^^
Cliché 11
La felicidad duró poco; corté con Sasuke. Por más que tratase, no pudo enamorarse como quería.
Mis padres parecían aliviados con la ruptura. Claro, después de todo no tendrían que soportar más a la pareja gay de su hijo, ni verlos más besarse en medio de la sala. (Mi modo sarcástico se elevó por las nubes y mi aguante se fue a la basura). La más mínima provocación y estallaba. Mis padres notaron en mi depresión un pesimismo y falta de luz que hacía brillar mi sonrisa tras los primeros días (mi madre dijo esto) y mintieron por mí en las llamadas telefónicas del teléfono fijo cuando apagué mi celular y las visitas que no quería ver ni en sueños. Quería evitar cualquier clase de violencia lo más que pudiese. Nadie merecía mi odio, tampoco Sasuke aunque no sabría exactamente lo que haría si es que lo veía de nuevo.
Trato de no pensar en él, salgo para despejarme y no voy a fiestas ya que siempre me acordaré de esa desagradable escena grabada en mi mente.
Fui a un café cerca de mi casa. Me serví un capuccino vainilla y un par de galletas de Berry… No sé cómo pero aprendí a quererlas.
Aprovechando que estaba libre por las vacaciones y más accesible a que alguien me encontrara en casa cuando mis padres salieran a trabajar, conseguí un trabajo de medio tiempo. Me mantenía la mente ocupada, fingía sonrisas agradables, pensaba en dónde dejar la carga pesada que llegaba en las mañanas y a fin de mes retiraba la paga y me compraba algo que quisiera (dentro del presupuesto).
Me llegó una beca para ir a estudiar a Italia debido a mi excelente puntaje en la prueba de aptitud académica. La acepté y mis padres se negaron al principio, les eché en cara que había cumplido dieciocho años y que era mi sueño y futuro. Tan pronto terminaron las vacaciones fui al aeropuerto para tomar un avión sin retorno y sabría que no me arrepentiría.
El avión se retrasó un tanto. A pesar de estar en pleno verano, moría de frío, afuera solo había tan solo once grados y donde iba estaban en pleno invierno. Qué conveniente, se enfriarían algo todas aquellas emociones que no me han dejado descansar por más de tres meses.
- Pasajeros del vuelo 182 con destino Estados Unidos unidos, favor de acercarse a la puerta 12, por favor- tenía que hacer escala en EEUU y una vez allí podría tomar el avión directo a Roma.
- Adiós- dije hacia muchas cosas y mucha gente. Me levanté de mi silla y cargué mi bolso al hombro.
Era temprano; las ocho de la mañana y aún no había desayunado. Compré un pequeño snack que me devoré en segundos y entregué mi boleto en la puerta. Pronto todo terminaría, junto con mis dolores de cabeza, me podría distraer con el nuevo idioma, la nueva gente y la universidad. Sería el inicio de un largo final.
Ya sólo faltaban unos cuantos pasos más y su voz… Retumbaba dentro de mi cerebro y cada noche noche me despertaba, recordando sus caricias, sus palabras vacías y sus besos… los besos que me volvían más que loco y provocaron que dejase de caminar, mirando hacia atrás.
- ¡Naruto! ¡Espera!- gritaba tras unas vallas de contención antes de pasar por el detector de metales.
- ¡Joven!-gritaba el guardia- ¡No puede pasar!- se le escapó de las manos, literalmente. Sasuke de un fuerte manotazo apartó la mano de su hombro y saltó la barra de contención, corriendo desesperado hacia mí.
Lo miraba. Lucía urgido y cuando llegó cerca de mí pude apreciar de sus ojeras; tal vez noches interminables sin poder dormir. Estaba más delgado por su cara que lucía muchísimo más delgada que tres meses atrás. Una imagen deplorable pero no lo suficientemente poderosa como para hacerme correr a sus brazos y perdonarle.
Los guardias lograron alcanzarlo a dos metros de donde yo estaba. Me acomodé el bolso sobre el hombro y lo miré serio. La última vez que lo había visto fue hace tres meses, como antes expliqué… Y lo dejé inconciente. Sigo sintiéndome mal por el estado en que lo dejé pero se lo merecía. No quería volver a verlo, no intercambiaría palabras siquiera. Alcé la mano en señal de adiós y seguí mi camino.
- No mires hacia atrás, no mires hacia atrás…- me repetía una y otra vez con los ojos firmemente cerrados. Si miraba atrás, entonces, tal vez, rozaría la idea del perdón imperdonable y perdería la oportunidad de subirme al avión. Ahora como primera y única prioridad era yo, mi futuro y el dinero. En último lugar el amor, si es que no se pudiese poner en un rango más bajo.
No puedo darme el lujo de retroceder; solo tenía que cruzar esa puerta y sus gritos me destrozaban por dentro. Tuve que ponerme los audífonos y subí el volumen hasta borrar su voz de mi cabeza. Metallica siempre me ayudaba en estas situaciones.
- No me arrepentiré.
- ¡Naruto!- me tomó por el hombro y me quitó los audífonos de un manotazo. Sasuke era muy persistente y yo, un hombre con el corazón roto- ¡Déjame hablar y que te explique! Por favor, no te vayas.
No le dije nada, su roce me hizo hervir la sangre, mis músculos se tensaron, apreté fuertemente mis dientes y mi rostro se desfiguró por completo. Perdí mi cordura y esas asquerosas frases e imágenes que me hicieron dejarlo la otra vez, volvieron como si se estuviera repitiendo aquella maldita noche. Lo vi a los ojos, su mirada me suplicaba por un minuto de mi tiempo para hablar, ¿y explicar qué? Los guardias ya venían a buscarlo a toda velocidad. Me miró y no retuve mis enormes ganas de golpearlo en el rostro con todas mis fuerzas. Lo volví a dejar inconciente en el piso.
- Bastardo…- dije serio y seguí caminando hasta el avión.
- Joven, ¿lo conoce?- me preguntó un guardia mientras otro levantaba a Sasuke del piso- ¿o debo arrestarlo?
- No, no es un criminal ni nada. Es un amigo- me fui.
Muy difícil tarea el dejarlo nuevamente tirado. No volteé, aunque quise hacerlo más de diez veces antes de girar en el último pasillo antes de llegar a la plataforma de abordaje, donde una azafata me recibió. Recordé su rostro sereno al dormir; esa cara perfecta y lisa como si hubiese sido retocada muchas veces antes de ser lanzada al mundo. Debiera de tener la misma expresión serena, solo que ahora tendría mi puño marcado en su cara.
Tomé asiento en mi lugar correspondiente. El lugar junto a mí estaba vacío. Costó conseguir la ventana pero quien persevera consigue.
Con mi bolso sobre la gaveta de mi cabeza y el asiento junto a mí vacío, me acomodé mirando por la ventana y llorando de rabia. Tapé mi rostro con la otra mano y apreté los dientes con fuerza, tratando con todo mi ser por dejar de sollozar y que cesaran los gemidos de dolor y las arcadas de quien no lloraba tan seguido… y para dejar de sacudirme en el asiento y llamar la atención de los otros pasajeros.
- ¿Necesita unos pañuelos desechables, joven? - una amable azafata me ofreció un paquete y se lo agradecí. Se fue dedicándome una leve sonrisa de compasión.
Estaba huyendo de mis problemas. No me quedaba otra… Había terminado y muerto una gran fantasía y ahora estaba persiguiendo otra para olvidar a la primera que no era más que un espejismo. Pensaba que no podría haber algo mejor en el mundo que estar enamorado y recibí una gran bofetada a cambio…
Cerré los ojos y me quedé dormido.
Tres meses atrás… Iba caminando por la calle de noche, solo yo. No quise llamar a Sasuke porque no tenía ganas, quería estar solo. Era uno de los momentos en los que sueles estar con tu modo filosófico activado y empiezas a pensar mierdas que no sirven para nada. Pensaba en lo complicado que era para el ser humano enamorarse y tener sentimientos siendo que los animales fornicaban por necesidad y sería… Los sentimientos te confunden, la insatisfacción te lleva a engañar, ocurre la violencia del descubrimiento por parte de al que le pusieron los cuernos, los celos, la traición y los vicios que provoca el no entenderte con quien amas. A la larga los sentimientos son un desperdicio para mí, o por lo menos en ese instante en el que pensaba esa clase de porquerías… Necesitaba un porro fuerte para dejar para dejar de calentarme la cabeza. La presencia de Hinata era buena en momentos como éste.
Después de llegar a estas conclusiones fue cuando vi a Sasuke caminando con las manos en los bolsillos de su chaqueta y algo apresurado en su andar. Me aseguré de verlo. Iba en línea recta, o sea que no estaba borracho y no se acercaba a las cosas brillantes por lo que; no estaba drogado. Estaba en sus cabales y por eso fue que me extrañó verlo entrar a un Strip club. Raro. No le dije nada pero sospeché algo. Sentía que algo no estaba bien, así que con lo confiado que era, lo seguí. Evité estar bajo la mirada de las que trabajaban allí y Sasuke se fue directo donde una mujer de un muy buen físico quien vestía falda escolar ridículamente corta, tal ves unos cinco años mayor que ambos, cabellera larga negra, maquillaje exagerado, labios rojos y largas pestañas postizas. Bastante insinuante se le acercó ella a él y lo besó de una manera que me provocó repulsión. Al principio pensaba que le estaba comiendo la cara pero no, era un beso y a Sasuke pareció no molestarle el contacto. No la apartó. Se me revolvía el estómago.
Fueron tomados de la mano a una habitación en un pasillo oscuro y tenía que saber quién cresta era ella. Ni la mejor explicación podría salvar de ésta al maldito de Sasuke, por más arrepentido que estuviera después de que lo pillase infraganti, con las manos en la masa.
La música fuerte del lugar no me impidió el oír los descomunales gemidos de la mujer dentro. La luz proveniente de abajo de la puerta era débil así que entreabrí con la esperanza de no ser visto… y los vi; a ella sin ropa, apoyada contra la parte trasera de un sofá y a Sasuke con la camisa abierta y atacándola por detrás salvajemente.
Un punto más más para quererlo despedazar. Iba a entrar y lo siguiente que oí de su boca… Provocó que terminara donde estoy ahora; viajando hacia Roma después de dejarlo inconciente por segunda vez.
- Ahh, cómo extrañaba esta humedad… estos gemidos- se inclinó y agarró uno de los senos de la mujer con la mano- estas delicias…
- Has estado con lo prohibido, cariño… ahh…- gemía la mujer- Esto siempre será lo mejor para ti.
- Tienes toda la razón… ahh… el trasero de un hombre no se compara al de una mujer… Lo que me estaba perdiendo…
¿Qué era lo peor de todo? ¿El que estuviera teniendo sexo con una mujer, el que dijera todas esas palabras hirientes después de las innumerables veces en las que me tomaba por sorpresa y con tanta delicadeza y decisión, o el hecho de que todo esto lo decía sin estar bajo el efecto de alcohol o droga corriendo por sus venas? Todo cuanto decía lo decía en sus cabales, conciente, sabiendo lo que estaba haciendo. El muy bastardo… ¡Cómo se atrevía a hacerme tal cosa después de tratar tan intensamente de conquistarme, de ilusionarme, de repetirme al oído innumerables frases de cariño y amor y casi romper lazos con su propia madre para estar conmigo! Esto no tenía nombre, mis manos sudaban, me empezó a doler la cabeza y sólo quería hacer una cosa por jugar conmigo nuevamente cuando se lo había advertido; golpearlo, sacarle la madre, comerme sus intestinos y arrancarle el corazón.
Abrí la puerta de una patada, Sasuke se descolocó cuando me vio y no le di tiempo de decirme nada. Despegué a esa perra de su humanidad y lo golpeé tan fuerte que dio contra la pared (que estaba como a medio metro de él) y quedó inconciente en el piso, con un hilillo de sangre corriéndole por el labio inferior roto.
¿Para qué golpearlo más si no se acordaría por el estado en el que estaba ahora? Salí de ahí y le escupí a esa puta que me miraba desafiante. Sus manos temblaban. Mi mano ardía por haber usado mucha fuerza y mis lágrimas me empapaban las mejillas sin detenerse hasta que llegué a casa. Estaba dolido, triste y despechado. Sabía a lo que me atenía cuando lo acepté a entrar en mi vida y auto conquistarse, que se enamorara de mí. Después de todo, la mayor parte del tiempo la había pasado penetrando vaginas y no culos masculinos, ¿qué me hizo pensar que le agradaría el cambio? Era el primer hombre en su vida sexual pero eso no quitaba el fuerte peso de sus palabras, las cuales me convencieron fervientemente de darle esa maldita oportunidad. ¡No me hubiese molestado en comprarle el maldito libro en primer lugar! ¡Esto me pasa por ser buen amigo! ¡Me cavé mi propia tumba!... ¡Si hasta había sido capaz de llorar el muy bastardo y ahora lo encontraba diciendo esas cosas a una puta cualquiera con la quién sabe cuánto tiempo llevan saliendo! ¡¿Qué mierda había hecho mal? Mi cariño y amor siempre se mantuvieron intactos, mis tácticas para mantenerlo desprevenido lo seguían sorprendiendo y esos gemidos que le sacaba no eran fingidos, ¿entonces qué? ¡¿Qué?
Mi madre se alarmó de verme llorando cuando entré a casa. La abracé con fuerza, humedeciendo su vestido de verano.
- ¡No lo dejes entrar nunca, mamá!- grité desesperado.
- ¿A quién?- preguntó confundida.
- ¡Sasuke!
- ¡¿Qué te hizo?
No le respondí, lloré y lloré abrazándola en todo momento. Era increíble que no me hubiese deshidratado y que el vestido de mi madre resistiera y retuviera tantas lágrimas. Me dieron unos calmantes fuertes para que descansara porque no tenía sueño. La pena, rabia e impotencia eran inmensas.
Al día siguiente mi teléfono no dejó de sonar, ni de llegarme mensajes de voz y de texto. El teléfono de la casa me comenzaba a poner nervioso y mi padre lo desconectó y yo apagué mi celular, mis padres hicieron lo mismo con los suyos. Era sábado así que no habría inconveniente.
- Hijo, si quieres podemos sacarte de aquí y adelantar las vacaciones, no nos molesta- dijo mi padre cuando desayunábamos. Yo hablaba menos, la verdad no lo hacía. Me limitaba a asentir y a negar con la cabeza.
La propuesta me agradó y me tentó. Fuimos al bosque, donde no sentiría bulla y podría escalar para no pensar en nada más que subir lo más alto que pudiera. Estuve ahí cerca de un mes, cuando volví las llamadas continuaron y las visitas también.
El avión comenzaba a hacer ruido. Me puse mis audífonos de nuevo, sonaba una canción de Adele llamada Someone like you. La dejé sonar y si no hubiera sido porque busqué la traducción en Internet hace un tiempo, no me hubiese puesto a llorar como niña.
Never mind, I'll find someone like you, I wish nothing but the best for you, too.
Maldición.
Me quedé dormido oyendo ese único tema.
Nos vemos la próxima semana ^^ besos
