Hola, hola, Luna de Acero reportándose. AL FIN LLEGARON MIS VACACIONES, YUPIIII! (Hace volteretas en el aire, imaginariamente, claro). Bueno, ahora no solo voy a actualizar más seguido, también voy a empezar a cerrar todos los fics pendientes, la mayoría que pueda. Vamos a empezar con Freedom y con El juego del Engaño. Esta semana tendrán muchas, muchas novedades, o eso espero ja. Bien, aquí el próximo cap, está bastante tranqui, no veo las horas de leer lo que opinan. Primero les pido disculpas por un error en el capítulo anterior, Nana me lo hizo notar, puse que Levi casi choca cuando tenía la licencia revocada, así que perdonen, ya lo he corregido.
Espero les guste esta entrega. La próxima será el día Lunes (o quien sabe, capaz antes je, todo dependerá de los bonitos reviews que me dejen - Luna de Acero modo extorsión ON -).
Quisiera agradecer a la grandiosa Akamys, que me ha recomendado en su espectacular fic TINDER, por Dios, si no lo han leído, vayan corriendo a hacerlo, es una cosita maravillosa que los va a enamorar! Ahora si, los dejo, al fic!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de Isayama Hajime.
Advertencias: Sentimientos, algo de angustia, pero nada imposible de superar. Enjoy!
Como siempre, muchísimas gracias a todas estas bellas personitas que me han dejado unos reviews maravillosos! Me hacen taaaan, tan feliz!
*luisamargotp - Yo también quiero una amiga como Hanji, que procede? Donde la compro? Hasta que llegue me delitaré leyéndote, me divierto mucho con los reviews, muchas gracias, hermosa de mi corazón!
*Charly Land - Por amor a Jehová... (queda deslumbrada), creo que nunca me dedicaron un review tan jodidamente largo y maravilloso, mujer! Me has hecho muy feliz, lo leí como 5 veces, te lo juro. Es increíble lo sabía que te has vuelto!
*Frozen Mardness - Gracias por tus palabras, hermosa. Te aclaro, Hanji no apoyó a Eren, ni mucho menos, solo le dijo a Levi que tenían que darse la oportunidad de hablarlo. Ya viene el desvergue, jajaja, aguanta.
*RivaiFem TA - Mi amada, espero que estés mejorcito, gracias por ese precioso review! Tus reviews son vida, son amor, los necesito, me hacen feliz, te amo.
*Zenakou - Muchas gracias por tus bellas palabras, gracias por dedicarle tu valioso tiempo a mis historias!
*Daughter of Calypso - Gracias por continuar leyendo esta historia, me alegra que hayas podido leer dos capítulos juntos! Seguiré contando con tu apoyo!
*Carusa - Que buena intuición, hermosa, pues si, lo peor está por venir y créeme no es de estos capítulos que están por leer en estos días. Si Levi es un amorcito! Ahora actualizaré todo lo que debo!
*Nejiko Ka - AMO TUS BIBLIAS, JODER! Nunca me faltes, jajaja, me volví adicta tus reviews, palabra de honor. Siempre espero para que me cuentes todo lo que has sentido y no te miento, me pone muy feliz saber que esta de de tus historias preferidas, no sabés la enorme sonrisa que me sacás cada vez que me escribís. Muchas gracias por dedicarle tanto tiempo!
GRACIAS A TODOS LOS QUE LEEN, COMENTAN Y ME SIGUEN ANIMANDO CON SUS PRECIOSAS PALABRAS!
.
.
"La sabiduría es la capacidad de ver más allá de las apariencias".
Edward de Bono
.
.
Se sentó respirando agitado, otra pesadilla. Aunque esta vez era sobre hundirse en un pantano, había sentido como manos invisibles y peludas lo tomaban de los tobillos y lo tiraban hacia abajo. Estaba desesperado tirando manotazos a todas partes, intentando salir del fango negro que le salpicaba la cara. En cierto momento empezó a tragar esa brea fría y pegajosa, ahogándose hasta la sofocación. Entonces despertó con las manos temblando y esa sensación de ardor que le persistía en la garganta.
Miró a su costado, Eren dormía plácidamente babeándole una de sus almohadas. La luz entraba suavemente por las ventanas, recién estaba amaneciendo. Recordó que el día anterior habían hablado hasta tarde en el auto del geólogo. Ya estaban algo cansados, por lo que volvieron y Eren se estaba durmiendo al volante, además que las cervezas no ayudaban, por lo que Levi le ofreció quedarse para evitar un accidente.
Envidiaba la manera tan plácida en que dormía, esperaba algún día tener la misma paz mental que Eren. Y se veía tan tierno así, acarició su flequillo con suavidad y luego suspirando se quedó sentado mirando a la ventana. Observando como los cálidos colores empezaban a impregnar el firmamento.
—¿Levi? —la voz carrasposa de Eren lo trajo de sus pensamientos.
—Hola, buenos días, sigue durmiendo, es muy temprano —el muchacho bostezó.
—No, vamos a desayunar, he descubierto un lugar muy lindo en el pueblo, casi en las afueras, vamos ahora y tengamos un domingo diferente.
—Pero estás cansado.
—Me recuperaré en la siesta —arengó poniéndose de pie—. Realmente quiero que conozcas este lugar.
—¿No cenaste anoche, no? —le arrojó con reproche mientras se ponía de pie para ir a lavarse al ante baño.
—No, pero ya te dije que había comido mucha torta de chocolate.
Se turnaron para usar el baño, Levi le dio un cepillo de dientes nuevo que tenía de repuesto, y mientras Eren se ponía las zapatillas sacó la inyección correspondiente para ponérsela. Eren lo miró desde la cama.
—¿Qué es eso?
—Hormonas. Testosterona.
—Oh. ¿Testosterona?
—Bueno, es por mi apariencia —aclaró con tranquilidad—. Si no me inyectara luciría bastante diferente. Esto y el gimnasio me mantienen como quiero lucir.
—Oh. Espero no te incomode pero, ¿qué pasó con tus…? —Eren puso las manos sobre sus pectorales en forma redondeada como dando a entender su punto.
—Ya te lo había dicho —dijo tirando la jeringa usada—, siempre fui plano como una pared, a Dios gracias nunca necesité esa cirugía. Con las hormonas y el entrenamiento físico fue suficiente.
—Oh —abrió la boca para seguir preguntando, pero a último momento desistió.
—Pregunta —le concedió Levi—, sí es molesto hablar de esto. Pero ya que vamos a estar juntos es mejor que te quites todas las dudas que tengas. Estoy dispuesto a responderte —agregó yendo a sentarse a su lado—. No quiero más malos entendidos entre nosotros.
—Bueno. Es que no quiero meter la pata de nuevo.
—Hey, tranquilo. Ya no hay secretos de ningún tipo.
—¿Cómo es que parece que tú…? Es decir, parecía que había algo en tus pantalones.
—Ah, eso, es relleno —Eren lo miró desconcertado, Levi fue hasta un cajón de ropa interior y sacó un bóxer—. Mi ropa está modificada, ¿ves? Tiene un bolsillo aquí y bueno, tengo un relleno que coloco y ya.
—Joder… qué detallista.
—Sí, lo soy.
—Pero tú aún no has… bueno, no te operaste.
El semblante de Levi cambió drásticamente, sus ojos revolotearon por la habitación y movió una de sus piernas intermitentemente. Cómo le jodía hablar de ello, le tomó varios segundos tomar el valor para hacerlo.
—No lo hice. Primero, es una operación muy, muy costosa. Hubo un tiempo en el que ahorré para ello, pero luego decidí invertirlo en mi propio taller, no me arrepiento en absoluto. Por mucho tiempo creí, que era lo único que me faltaba para poder alcanzar la plenitud, para dejar de sentirme como un rompecabezas incompleto. Pero luego de hacer terapia, hablar con mi madre, Hanji, pensarlo mejor, entendí que si bien no deja de ser una materia pendiente, no es lo esencial para sentirme a gusto. Por otra parte, Erwin me pidió que meditara mucho al respecto. Sin ánimos de desanimarme, me enseñó muchos casos de gente que tuvo serias infecciones, porque a pesar de que la técnica está realmente avanzada, no pueden garantizarte al 100% que no vayas a perder completamente la sensibilidad, o que no sane del todo y eso te deje peor que antes.
Eren escuchaba atentamente, la verdad es que toda esa información era nueva para él.
—Me hice un perfil en Facebook, ingresé a varias comunidades de personas transgéneros y charlé con mucha gente. Es un tema muy controversial, hay algunos extremistas que incluso me bloquearon, porque ellos dicen que si no te operas es porque eres un cobarde, o porque de verdad no quieres un verdadero cambio. Fue una experiencia extraña, que personas que pasaron situaciones similares, que sufrieron como yo lo hice, sean tan extremistas con respecto a eso. Además, el cambio de sexo… bueno… no es tan radical después de todo. Te hacen una… protuberancia con tu misma piel y porciones de tu cuerpo, pero aunque quede bonita no tiene verdadera funcionalidad. Para mí, se reduce a algo meramente estético. Ya sabes, uno no puede tener "una erección", debes usar otros aparatos, arneses, implementos artificiales para… bueno simular una. Es algo bastante doloroso, molesto, frustrante. Pero ese es mi punto de vista, no puedo hablar por el colectivo en general. Así que luego de mucho pensarlo y darles vueltas, decidí que no voy a hacerlo por ahora, tampoco es que lo haya descartado. Pero de sólo pensar que puedo perder toda mi sensibilidad… me parece un riesgo increíblemente alto.
—Increíble, nunca pensé que esto fuera tan riesgoso. Bueno, para ser honesto no investigué, ni tengo mucha información al respecto. Realmente creía que era algo mucho más útil, creo.
—Eren… no te sientas presionado, ¿ok? Si necesitas tiempo para pensarlo más, yo entiendo, de verdad. Esto no es fácil, incluso para mí, de manera q-
—Hey, ya, tranquilo —habló abrazándolo con su brazo más próximo y besando suavemente su mejilla—. Tuve tiempo para pensarlo, y mis sentimientos no van a cambiar. Sí, es algo nuevo, pero tampoco es el fin del mundo, y si ambos queremos que esto funcione y ponemos de nuestra parte, no veo por qué no podríamos lograrlo.
—Gracias —le dijo conmovido mientras asentaba su cabeza contra el hombro de su novio.
—No tienes nada que agradecer, soy tu pareja, quiero estar contigo, nada más importa.
Levi suspiró, se quedaron juntos por varios minutos, simplemente disfrutando de su compañía. Luego salieron para tomar el desayuno en el lugar que Eren había sugerido. Fue un desayuno exquisito en la mejor compañía.
—X—X—X—X—X
El siguiente Martes Eren llevó el almuerzo, esta vez se quedó Hanji, había suficiente para los tres, de manera que pudieron volver a conversar afablemente con la confianza restaurándose paso a paso. Se quedó un rato más de sobremesa y luego cuando los mecánicos volvieron a sus labores se retiró. El jueves se repitió el encuentro, esta vez sin Hanji y con un delicioso tiramisú que Kuchel había preparado para ambos. Todo parecía transcurrir normal y sin mayores sobresaltos.
El viernes fueron a ver una película, cenaron y Eren llevó a Levi a su casa, se besaron y quedaron en salir al otro día, había un festival de rock en la ciudad vecina y decidieron asistir. Gunter y Moblit se sumaron, Hanji no los pudo acompañar porque estaba en cama con un feroz resfriado que había pescado y prefirió quedarse a recuperarse. Igualmente le mandaron videos y fotos por whaatsapp para que estuviera al tanto de los acontecimientos. Bebieron un poco, excepto Eren que era el conductor asignado y ya tarde regresaron.
Dejaron a los chicos en sus casas y finalmente enfilaron para la de Levi. Ambos estaban exhaustos. Eren aceptó quedarse a dormir y avisó a sus compañeros para que no se preocuparan.
Se dieron una breve ducha por separado y se acostaron muy juntos. Eren se durmió casi de inmediato y luego lo siguió Levi.
Al otro día el dueño de casa se despertó primero, estaba acurrucado sobre el pecho de su novio y pudo deleitarse con el latido de su corazón, su calidez y su belleza. Tenía ganas de besarlo, tenía ganas de que lo tocara, tenía ganas de… intimar. Se fijó que ya eran cerca de las nueve de la mañana, con seguridad el geólogo se despertaría en cualquier momento. De manera que juntando coraje, se deslizó entre las colchas para llegar hasta su entrepierna. ¿Eso era una erección? Bueno, había escuchado por Hanji que era bastante normal que los hombres tuvieran erecciones matutinas, ¿debería aprovechar?
Lo tocó un poco por encima de la tela, Eren estaba en remera y bóxers, se removió un poco suspirando dormido. Tomó la cintura de la prenda y lo bajó lo suficiente para poder llegar a la ansiada piel. Ya tenía un poco más de experiencia con eso, de manera que lo tomó delicadamente entre sus manos y luego lo deslizó a su boca para succionarlo despacio.
—Mmm… aaah… —lo escuchó jadear somnoliento y eso lo animó más. A los pocos minutos Eren despertó del todo, algo sorprendido, pero disfrutando a pleno de la acción de Levi.
Esta vez el mecánico deslizó una de sus manos a su propia entrepierna, mientras lamía, chupaba y mordisqueaba sin tregua. La excitación le contaminó el cuerpo como un dulce veneno y se dejó arrastrar sin resistirse.
A los diez minutos Eren se derramó en su deliciosa boca, Levi ya estaba algo acostumbrado así que no se quejó. Sin embargo luego Eren se sentó y le dejó un beso en la cabeza.
—Me apesta la boca, voy a arreglar eso, ya regreso —le avisó antes de irse al baño.
Levi suspiró algo frustrado, se arrebujó en la colchas y le tomó unos pocos minutos poder alcanzar su propio placer. Aunque le hubiera gustado que Eren se hubiera quedado a ayudarlo, entendía que era mejor asearse primero. Salió de entre las colchas y también fue a lavarse la boca y colocarse la inyección.
Luego se turnó con Eren para usar el baño, pero cuando salió se sorprendió de verlo ya vestido del todo. Esperaba poder tener una sesión de arrumacos, después de todo era Domingo y no era tan tarde.
—Lo siento, mi amor —se excusó Eren—, tengo que terminar un trabajo importante que dejé a medias el viernes, es que perdí tiempo ayudando a Armin con un virus que se le metió en la computadora. ¿No te molesta, cierto? —preguntó acercándose con una mueca de incomodidad en el rostro.
—No, para nada, no te preocupes, pero ¿no vas a desayunar siquiera? Puedo preparar algo rápido.
—No, bonito, descansa. Prometo que la próxima iremos a desayunar a la cafetería de Molys —era el lugar donde lo había llevado antes.
Levi se sintió un poco decepcionado, pero no quería agobiarlo, después de todo prácticamente habían estado juntos desde el viernes.
—¿Pasarás el martes? —preguntó tratando de disipar cualquier pensamiento negativo.
—Sí, cla-, ¡oh, no! —dijo recordando—, lo olvidé, viajaremos al cerro Talampaya. ¡Joder! Pero volveré el miércoles, podemos ir a cenar ese día.
—Si quieres podemos cenar aquí —dijo acercándose y buscando un poco de su cercanía—. No soy de cocinar mucho, pero podría hacer una buena tortilla de camarones.
—Suena tentador, pero no quiero que te esfuerces, es día de semana y es agotador, mejor vamos a cenar afuera y dejamos las cenas domésticas para el fin de semana, ¿te parece?
—Por mi está bien, era solo para que no gastaras.
—No bromees, ya te dije que estoy ganando mejor, puedo permitirme eso. Ven aquí —Lo abrazó y lo besó con sentimiento—. Pasé una noche genial, gracias por todo, te veré el miércoles, ¿nos escribimos, sí?
—De acuerdo, ten cuidado.
Lo acompañó a la puerta y se despidieron escuetamente. Luego regresó y se tiró en la cama suspirando desconcertado. No quería analizar demás las cosas, pero ciertamente le había parecido que algo no estaba del todo bien, ¿o sólo eran ideas suyas? Decidió no darle vueltas a las cosas y volvió a dormirse.
—X—X—X—X—X
El miércoles cenaron juntos, Eren tenía una enormes ojeras. Le contó que les habían tocado unas noches heladísimas y que la calefacción en la residencia donde estuvieron estaba averiada. Que casi no durmieron adecuadamente. Levi estaba preocupado, por lo que no quiso retenerlo más de la cuenta y luego de la cena se tomó un taxi para volverse.
Al día siguiente Eren llevó el almuerzo, todo seguía normal y el mecánico terminó de disipar esas nubes de dudas que le habían quedado rondando desde el domingo.
El viernes se fueron a caminar por la plaza y terminaron en un puesto que vendía sándwiches calientes, él comió uno de ternera con queso y Eren de matambre.
—Y cómo debía ser lo mandé a buscar gasolina —le contaba algo molesto—. Es decir, es mi auto, pero lo compartimos los tres, y el último que lo había usado era Jean, era su culpa, yo no iba a dar un solo paso, maldito cara de caballo.
—Bueno, yo soy muy precavido, siempre tengo un tonel de gasolina en el baúl, también herramientas, rueda de auxilio, antes de hacer un viaje le hago un chequeo, ya sabes, manías de mecánico. Pero gracias a eso puedo decir que mi querida Gata jamás me dejó a pie.
—Y hablando de la Gata, ¿extrañas manejar?
—¡Cómo no te das una idea! Esto de ser peatón es un fastidio.
—¿Cuándo aprendiste a manejar?
—Desde los once —Eren lo miró sorprendido—. Bueno, la verdad es que le sacaba el auto a mi padrastro en las siestas. Hasta que me pilló mi madre. Buena zurra me dieron ese día. Creo que mi amor a las máquinas fue innato. Con decirte que siempre guardaba parte del dinero que me daban a diario para los almuerzos del colegio y compraba revistas de autos y mecánica. Pero el tipo era muy tradicional, así que después de esa vez dejaba el auto en el garaje con llave en el portón, no dejaba que me acercara más que lo necesario. Siempre tuve la impresión de que yo no le caía bien. Aunque no se lo dije a mamá, no quería agobiarla.
—¿Padrastro?
—Sí, Nile, un tipo bastante torpe y hosco. Bueno, con mi madre era de lo más amable y cordial, pero siempre tuvimos muchos roces. Era insufrible, le insistía a mi madre para que me vistiera y me comportara como una buena niña. Fueron tiempos difíciles —contó con melancolía.
—¿Y qué hay de tu padre?
—No mucho, tampoco me llevaba bien con él, pero se fue cuando yo tenía unos seis, así que no tengo muchos recuerdos. Luego lo busqué de más grande, pero fue bastante claro con que no quería tener ninguna relación conmigo.
—¡Joder! ¿Qué clase de hijo de puta hace eso?
—No lo sé, igual no me dolió tanto. En cierta manera me gustó que hubiera sido honesto, aunque rayara en lo cruel, pero es mejor así, no hacerse falsas expectativas, al menos eso creo. ¿Y tú?
—Bueno, mis padres siguen juntos. Han tenido sus idas y vueltas, pero creo que han llegado a la conclusión de que prefieren seguir casados. Mi padre siempre fue muy estricto con mi hermana y conmigo, es su manera de ser. Pero en contrapartida siempre estuvo para lo que necesitábamos. Creo que nunca me perdonó el que hubiera elegido otra cosa que no fuera medicina, porque él es médico, tenía la esperanza de que alguno siguiera sus pasos. Aunque creo que fue un alivio que yo no me hubiera dedicado de lleno a la música. "Cualquier cosa, menos eso, Eren", solía decirme. En cambio mi madre, bueno, ella es una empleada de un banco. Siempre me apañaba, me daba los gustos, sé que soy su debilidad, ja.
—No sabía que tenías una hermana.
—Sí, bueno, media hermana en realidad, es hija del primer matrimonio de mi padre. Él dijo que era joven y no estaba preparado para sostener una familia. No sé qué tipo de justificación de mierda es eso, pero es su vida, no voy a juzgarlo. Ella es cuatro años menor, se llama Isabel y vive con su madre. Tuvimos poco contacto y ahora que me fui del pueblo mucho menos, pero es muy agradable y amable, tenemos el mismo color de ojos pero rasgos muy diferentes. Hasta lo que sabía estaba estudiando para dentista. Supongo que a papá eso le agrada, como sea ya no me molesta tanto como antes. Mira es ella —dijo mostrándole una foto de su celular.
—Oh, vaya, es muy linda —Eren lo miró con recelo—, pero tú eres mucho más lindo si quieres mi opinión.
—Ya, no te hagas el adulador, por las dudas no te la voy a presentar.
—¡Eren! —reclamó Levi divertido codeándolo.
—¡Joder! Ya es la una de la mañana, ¿te llevo a tu casa?
—Sí, mejor vamos, ¿te quedas a dormir?
—Me encantaría, pero tienes que trabajar. Mejor me quedo mañana, ¿ok?
—De acuerdo.
Eren lo llevó a su casa y se dieron varios besos melosos antes de separarse, quedando de acuerdo en verse por la tarde para ir a un lago cercano.
Levi se puso el pijama y se acostó. Había algo en el ambiente que le estaba molestando un poco, pero tampoco tenía motivos para reclamar nada, era solo… un presentimiento, uno no muy bueno. Esa noche tuvo otra horrible pesadilla.
Luego de la jornada del sábado llegó exhausto a su casa. A último momento le cayeron dos camionetas Ranger F100 con problemas en las cajas de unos viajeros y tuvo que quedarse hasta terminar la reparación. Ese día había estado inusualmente caluroso. Decidió darse un chapuzón en la piscina y luego se fue a bañar. Se acicaló y recibió el mensaje de Eren que ya estaba en camino.
El paseo por el lago fue hermoso. Hacía mucho que no iba por allí. Pasearon, alimentaron a unos gansos, anduvieron en bote, se sacaron fotos y en general pasaron un momento tranquilo y agradable. Cansados se fueron directo a la casa de Levi. Kuchel se había ido a casa de unas amigas, por lo que Levi preparó unos fideos instantáneos y comieron mientras miraban una película de suspenso.
Luego se cambiaron para dormir. Apenas se metieron en la cama, Eren se giró y saludó con un escueto "buenas noches". Era cierto que estaban molidos de todas las actividades recientes, pero en verdad Levi había estado aguardando por un momento de intimidad. Se pegó al fornido cuerpo de su novio y lo abrazó desde atrás, repartiendo cuantiosos besos en su nuca. Como los besos no se detenían, Eren se giró y juntaron sus bocas, el mecánico se sentía… necesitado. Se refregó contra el cuerpo del más alto y coló sus manos dentro de la fina remera para buscar su hermosa piel morena. Sin embargo notaba que su novio iba a un ritmo muy diferente al suyo.
—Levi, hey… —le dijo despegándose un poco y susurrándole—. No te enojes, por favor, pero en verdad estoy muy, muy cansado.
—Oh, lo s-siento.
—No, no te disculpes, el que se disculpa soy yo. Durmamos para reponernos, ¿ok? —Levi asintió nuevamente decepcionado, pero Eren lo envolvió en sus brazos atrayéndolo sobre su pecho y suspirando mientras dejaba un beso en su coronilla.
Al más bajo le costó conciliar el sueño. Intentaba mantenerse tranquilo, pero ¿algo estaba sucediendo, no? Siempre había sido Eren el más ansioso de ambos, el que buscaba su cercanía, el que quería tocarlo y daba los primeros pasos, pero ahora… No podía culparlo, el fin de semana pasado tenía trabajo atrasado, y ahora era cierto que habían gastado mucha energía, sin embargo, aunque fueran unos besos, aunque fuera tan solo un poco, él lo deseaba como el primer día. Se entristeció sin poder evitarlo, pero luego trató de contentarse con la lógica de las situaciones y no darle más importancia.
Eren lo seguía queriendo, era obvio, iba a buscarlo, hacían cosas juntos, no paraban de parlotear todo el tiempo, no podía quejarse, ¿o sí?
Al otro día cuando despertó se dio con un panorama desolador. Eren no estaba. ¿Se habría ido? No había mensajes en su celular, ni siquiera una puta nota. Se sentó en la cama suspirando frustrado. Se levantó, se aseó y se inyectó como siempre. Luego, ya más calmado, le mandó un mensaje preguntándole si le había sucedido algo o si tuvo una emergencia. Pero no obtuvo respuesta. Se tiró en la cama de nuevo y cuando estaba por escribirle a Hanji se abrió la puerta de la calle y le dio un gran susto. Era Eren con unos vasos térmicos y una bolsa con panes dulces y calientes para desayunar.
—Oh, ya despertaste —dijo decepcionado—, quería darte esta sorpresa.
—Me diste una sorpresa —le recriminó algo molesto—, al desaparecer.
—No reniegues, bonito, fui a buscar el desayuno, casi siempre eres tú el que lo prepara, y mi intención era despertarte, pero ni modo, eres muy madrugador—. Se acercó con las cosas y se fueron a la mesita que había en un rincón a desayunar.
A fuerza de besos le quitó el malhumor a su novio, después de todo nunca le duraba demasiado.
—¡Ah, estos panes son exquisitos! —aceptó Levi mordiendo la blanda y suave corteza de uno.
—Sí que lo son. Y te traje frapucchino, tu preferido.
—Gracias, de verdad, amo esta bebida.
Luego disfrutaron a pleno jugando un rato en la piscina hasta que el sol apretó fuerte. Salieron, se bañaron y se vistieron. Pasaron por el departamento de Eren, Armin los invitó a quedarse, estaba haciendo una ensalada cazador que era un verdadero lujo, por lo que almorzaron allí y jugaron cartas hasta que se hizo la tarde. Se rieron, se divirtieron con las peleas entre Jean y Eren y finalmente Armin hizo panqueques con miel para la merienda. Luego Levi se fue porque había quedado de acompañar a Hanji a comprarle un regalo de cumpleaños a Moblit que cumplía dentro de unos días. Eren lo llevó al centro comercial y se despidieron.
Luego Eren regresó y se apostó en el balcón a fumar. Armin se le unió a los pocos minutos.
—¿Todo bien campeón? —dijo al notar un rictus de preocupación en su amigo, pero no le respondió como era su costumbre, ni modo tendría que jugar al detective otra vez—. Levi es un muy buen chico, para ser honesto tenía ciertos prejuicios, ya sabes, por las experiencias violentas que tuvieron al principio y eso. Pero ahora que pude verlo desenvolverse mejor, me quedo mucho más tranquilo.
—Es una excelente persona —largó Eren un poco distraído.
—Ya, suelta la lengua, algo te preocupa, lo puedo notar. ¿No se supone que habían arreglado las cosas? ¿O me salteé algún detalle?
—No, todo está malditamente perfecto. Es una persona maravillosa, bueno, comprensivo, tranquilo, me da mi espacio, no me presiona, hace buenas mamadas.
—Oh, demasiada información. Pero bueno, si él es perfecto, supongo que el problema entonces lo tienes tú —Eren lo miró, detestaba que Armin fuera tan bueno para interpretarlo todo—. ¿Y qué es? Dios, Eren, no me digas que ya no estás enamorado.
—Asombrosamente esta vez te equivocas —lo corrigió de inmediato—. El amor no es el problema, lo amo, estoy seguro, cada vez que salimos, cada cosa que hacemos me confirma y me reconfirma que él es la persona que quiero a mi lado. Es sólo que… ¡joder!
Armin analizó un poco el escenario, pensó y finalmente habló.
—Aún no llegaron hasta el final —el geólogo agachó la cabeza derrotado—. Ya veo, estás teniendo problemas para hacerlo con él.
—¡Joder! No se… no se me para —el rubio abrió los ojos ante la confesión—. Es decir, cuando él me lo chupa, bueno, todo eso está bien, pero luego, cuando quiere, bueno, cuando pienso en tenerlo desnudo… ¡Maldición!
—¡JA! —se giraron al escuchar la carcajada a sus espaldas, era Jean—. ¡Al puto de Eren no le funciona el pajarito! ¡Qué pedazo de cabrón! Yo en tu lugar estaría más que feliz.
—¡Nadie pidió tu opinión, idiota! ¡Lárgate!
—Jean, es un tema delicado, por favor —trató de poner paños fríos el más inteligente del grupo.
—No se va a morir porque me burle un poco, además lo merece.
—Jean, en serio.
—Ya, ya, me voy. Voy a pedir pizzas para cenar, ¿algún sabor en especial? —dijo como si tal cosa.
—Yo quiero la hawaiana —pidió el rubio.
—No tengo hambre —contestó Eren con evidente molestia.
—¡Jódete, huevón! No se le para, ¡qué idiota! —fue lo último que dijo Jean antes de irse y darles privacidad.
—¡No sé qué hacer! Estoy muy preocupado por esto. Si sigo así Levi se dará cuenta y estoy seguro que me mandará a la mierda.
—Tranquilo, amigo, Levi es comprensivo, ¿acaso no lo fue hasta ahora? Y le importas, creo que deberías ser lo más honesto posible respecto a esto, él lo entenderá.
—¿Comprensivo? Armin, no puedo ir y decirle que no puedo excitarme con su cuerpo. Él ya ha pasado demasiadas cosas. Pero es que realmente… no puedo. El otro día traté de hacerme una paja pensando en él, ¡no pude! Es como si mi cuerpo se negara a cooperar, no sé cómo explicarlo. Jamás me había sucedido una cosa así. Quiero morirme.
—Ya, no seas tan dramático. Tal vez deberías… mmm, mirar unos vídeos, acostumbrarte a cómo es el cuerpo de un hombre transgénero, ir mentalizándote. Ya esperaron tanto que otro poco más no hará la diferencia, eso es lo que yo creo.
—¿Y si no funciona? —esta vez Eren habló con el semblante completamente derrumbado—. ¿Y si de verdad no puedo excitarme con él? ¿Por qué me sucede esto, Armin? ¡No es justo! Salimos y todo marcha bien, me gusta besarlo, abrazarlo, sentirlo contra mi cuerpo, pero llega ese momento y yo me bloqueo por completo, siento ganas de salir corriendo. ¡Joder, joder, joder! —dijo pateando el barandal con frustración. Armin lo miró preocupado—. Esto es una jodida mierda.
—X—X—X—X—X
Dos semanas más pasaron. A Levi ya no le quedaban dudas, Eren estaba evitando tener sexo, y eso lo hería profundamente. En la última ocasión, que estuvieron en el auto de Eren en los asientos de atrás, los besos se habían vuelto voraces, pero de buenas a primeras Eren cortó todo el rollo indicando que tenía un pendiente urgente. El mecánico ni se molestó en escuchar la excusa, le pidió que lo llevara a su casa de inmediato y no le volvió a responder los mensajes en los siguientes tres días.
Se debatía si tener una charla honesta con su novio, aunque no le apetecía para nada escuchar sus razones. Era obvio, nuevamente su cuerpo. Por muchas promesas que le hiciera, por mucho amor que le profesara, al final siempre pesaba más el tema de la anatomía.
Hanji había tratado de sacarle sus verdades pero no había logrado gran cosa. Era denigrante, humillante, ni siquiera podía confesárselo a su mejor amiga sin desmoronarse por completo. No quería, no estaba preparado.
Su celular sonó y lo miró apáticamente. Era Eren.
E — Levi, por favor, contesta, no seas así, estoy preocupado.
L — Qué quieres?
E — Al fin! Escucha, éste fin de semana Jean y Armin se irán a mi ciudad a visitar a sus familias, en la minera nos dieron unos días hasta que lleguen nuevas máquinas que necesitamos. Quiero buscarte y que pasemos la noche aquí. Por favor, no me digas que no. Realmente te extraño, muchísimo…
No le contestó ese día. Necesitaba calmarse, otra charla más y se hundiría como el Titanic, no estaba seguro de resistirlo, pero ni modo, no podía ocultarse por siempre. Finalmente le contestó el Jueves.
L — No vengas a buscarme, iré a tu departamento, cuando y a qué hora?
Eren le contestó de inmediato.
E — El sábado a las 8?
L — A las nueve, adiós.
—¿Qué sucede, enano? ¿El altote te tiene de mal humor? Tengo un par de bates de béisbol en casa, solo digo, por las dudas.
Miró a Hanji, al borde del colapso.
—Hablaré con él el sábado, pase lo que pase, prometo que te contaré todo una vez que hable con él. Hasta entonces no me atosigues, por favor.
—Como quieras… ¿un abrazo?
Levi aceptó, necesitaba todas las fuerzas posibles para poder afrontar esto.
.
By Luna de Acero… preocupada…
