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Kyoko lo estaba evitando como la plaga, de nuevo, lo que hacía las cosas por demás tremendamente difíciles cuando tenían un caso conjunto en el que trabajar, por eso casi se da de bruces contra el piso cuando ella apareció para acompañarlo a hacer la vigilancia de sus sospechosos, porque estar atrapados a solas en un techo no era el tipo de situación que facilitara evitar a otra persona, no que él tuviera idea de qué había hecho para que ella lo evitara cual plaga.

—¡LO SIENTO TANTO! —exclama Kyoko y a Ren le brinca el corazón en el pecho del susto, está seguro que nunca se podrá acostumbrar a los arranques de Kyoko.

—No te sigo, Kyoko —confiesa confundido.

—Lamento que tuvieras que ver lo que pasó con Kijima, como Mio trató de matarlo.

—Aaaah, eso…, ¿lo recuerdas?

—No, no, nunca… Rick me dijo y puede que haya visto la grabación.

—No tienes que disculparte conmigo o evitarme, no es como que piense menos de ti por ese pequeño detalle.

Kyoko deja escapar un resoplido.

—Pequeño, dices, creo que Kijima diferiría un poco de tal afirmación —dice y una sonrisa ocupa sus labios.

—Si me preguntas a mí, Kijima se lo buscó, y en el gran esquema de las cosas —dice Ren encogiéndose de hombros—, es una parte más de tu encantador ser.

—Y ahora, ¿quieres hacerle competencia a Kijima por el puesto del casanova del precinto? —pregunta Kyoko con una sombra de rosa coloreándole las mejillas.

—Me ofendes, yo solo estoy diciendo la verdad —dice con esa sonrisa que hace que el corazón de Kyoko empiece a galopar en su pecho.

—Quieres que traiga a Mio para que se lo digas y ver qué piensa.

Ren levanta las manos a modo de rendición.

—Preferiría que me contaras un poco más de ella antes de hacer las debidas presentaciones.

—Puede que tengas un punto ahí —dice Kyoko soltando finalmente la carcajada.

Cuando las risas se han calmado Ren es el primero en volver a hablar.

—¿Te importa si pregunto cómo pasó?

Kyoko suspira y mira al cielo antes de volver a hablar.

—La primera partición, cree mi psiquiatra que sucedió durante un evento traumático en mi niñez —dice encogiéndose de hombros—, y eso hizo más fácil para mi mente seguirse fragmentando en otros momentos de mi vida.

—Entonces, aparte de Mio…, ¿alguien más de quien deba saber?

Kyoko sonríe, pero es la suya una sonrisa triste.

—Mio es la de más cuidado, pero también está Natsu que básicamente es una matona, acosadora y provocadora.

Ren levanta las cejas.

—¿Algún consejo sobre cómo manejarla? Digo en caso que me la llegue a encontrar.

Kyoko achica la mirada y algo parece brillar en sus ojos.

—Tengo la idea de que podrás manejarla perfectamente. Puede que tengan un par de rasgos en común.

—¿Debería sentirme ofendido?

—¿Debería sentirlo yo? —dice Kyoko llevándose una mano al pecho—, olvidas Ren, que soy una detective, y aunque debo reconocerte que eres un fantástico actor, he visto entre las grietas —termina sacándole la lengua.

—…

Ren se remueve incómodo en su silla plegable.

—Tranquilo, que te cuente la historia de mi vida, no quiere decir que vaya a pedir la tuya —dice tomando un trago de agua—. ¿Por dónde íbamos...? Natsu, sí, y también están Koko y Corn, pero ellas no aparecen muy seguido y realmente no representan un peligro para nadie.

—¿Corn? —pregunta Ren con el corazón subiéndosele a la garganta.

Kyoko se levanta de repente tomando los binoculares.

—Se están moviendo, tenemos que irnos, ahora.

Era imposible, se repite Ren, pero ese nombre, Corn, tenía que ser imposible, no había forma, porque Kuon Hizuri, nunca conoció a ninguna Kyoko Mogami, no, Kuon Hizuri conoció a una muy joven y aterrorizada Kyoko Misonoi.