Cap. 11

Dolores

Bella ya no dijo nada, estaba de nuevo en su mundo. No parpadeaba casi, y miraba hacia el piso. ¿Qué tanto la tenía pensativa? No me gustaba verla así.

-¿Qué estas pensando?-interpelé en un casi susurró y la voz un poco endeble. Ella siguió mirando hacia el piso y no respondió.- ¿Estás bien?-Ella negó con la cabeza e hiso una mueca de dolor. Dirigí mi vista hacia su muñeca herida, su otra mano la tapaba y se masajeaba la piel del contorno de la herida.- Déjame ver.-le pedí pero ella de nuevo negó con la cabeza.-Por favor.-esta vez ella accedió y se quitó las manos de su muñeca.

Aquella muñeca estaba un poco ensangrentada y la la piel de alrededor estaba un poco hinchada. Si seguía así, podría infectarse. Tomé el borde de mi camisón y, con todas las fuerzas que pude, rasgué la tela. El pedazo lo enrollé en su muñeca ensangrentada.

-Así está mejor.-comenté.-Bella, si no dices nada me va a dar un ataque. ¿Segura que estas bien? Y perdón que lo pregunte.

-¡Sí, estoy bien…-gritó, pero su voz se le oía también débil. La frase fue cortada por una mueca dolor y Bella puso sus brazos sobre su estomago. Ella respiraba entrecortadamente y jadeando y cerró los ojos, apretándolos con fuerza. Yo masajeaba su espalda con mi brazo mientras su dolor pasaba.

-¿Ahora si me vas a decir que te sucede?-pregunté después de que ella ya se calmó. Ya me di cuenta de que ella no me iba a contar que pasó. ¿Por qué no? De hecho, ya me encargaré de preguntarle cuando esto acabe.

-Me duele la barriga y la cabeza.-respondió con voz ronca y todavía y aún más frágil.

Yo suspiré. Tenía que haber una manera de salir de aquí, nada era imposible pero… en este estado en el que estábamos, sin haber comido nada ni beber nada y mucho menos haber dormido, no creo que llegaríamos muy lejos.

-Ven.-la acuñé de nuevo en mis manos pero Bella se removió y se deshizo de mis brazos. En un momento me asusté y visualicé su rostro para ver sus ojos que estaban dolidos y tristes.

-No Edward, tú no has dormido ni un poquito. Por favor, yo velaré tus sueños esta vez, tu duerme.-yo negué con la cabeza. ¿Y qué pasaría su entraran de nuevo esos tipos y se la llevaran mientras yo dormiría plácidamente? Despertaría y me echaría la culpa toda la vida sobre haber dejado que eso pasara. O peor… ¿Qué pasará si la tocaran o le hicieran algo y yo no lo pidiera haber evitado? ¿Y si mejor, nos mataran de una vez? No, la promesa sigue en pie. No dejaré que nos dañen, y mucho menos a Bella, ella saldría de aquí viva. De eso me encargaría yo mismo.

-No Bella, por más que quiera, no. ¿Qué tal que pase algo de lo que pudiera evitar?

-Nada va a pasar. Apenas yo escuche los carros venir, te despierto de una.

-¿Y si vienen a pie? ¿Y si se están quedando por aquí cerca vigilándonos?

-Pues si escucho que abren la puerta te despierto.-esto no estaba llegando a ninguna parte. La verdad es que yo me despertaría al escuchar la puerta abriéndose. De pronto pudiera funcionar.

-Está bien, pero solo si tú también duermes.-propuse. Ella se encogió de hombros como si no le importara. ¡Ella está peor que yo! ¿Cómo que no le importa su salud?-O eso o nada.-ella asintió con la cabeza. No pude contenerme a volverla a enrollar en mis brazos, así no sufriría de frio. Bella posó su cabeza en mi pecho y se acomodó, mientras yo tocaba su pelo.