Fairy Tail no me pertenece.
Explicaciones de mi ausencia al final del capítulo.
Capitulo 11
Gray Fullbuster caminaba pensativo, por su mente solo estaba lo que acababa de escuchar y que aún le faltaba saber con exactitud qué fue lo que pasó cuando él no tenía consciencia acerca de lo que estaba haciendo, esos momentos ahora eran los más importantes para terminar de armar el rompecabezas en el que se había transformado los acontecimientos de aquella noche.
Por otro lado, las palabras pronunciadas por Ai aún lo inquietaban un poco.
Chasqueó la lengua y miró a su alrededor, no se dio cuenta cuando fue que se alejó del pueblo, iba tan metido en sus pensamientos que no era consciente de hacía donde se dirigía.
Suspiró, no importaba mucho la verdad, después de todo ya no habían lugares donde hospedarse en el pueblo, maldijo su suerte aquél día, tal parecía que tendría que acampar en el bosque.
Tomó asiento en el suelo con la intención de relajarse, el canto de los pájaros era lo único que podía escuchar en el bosque, cerró los ojos y poco a poco su cuerpo comenzó a relajarse y cuando parecía que ya casi iba a rendirse ante el sueño, algo lo golpeó en la cabeza de pronto. Molesto se giró para ver qué o quién fue lo que lo golpeó, iba a reclamar a lo que fuera que lo hubiera molestado pero al hacerlo se llevó una gran sorpresa.
Ni en sus más extraños sueños se hubiera imaginado encontrarse con la persona que estaba viendo justo en ese momento. La incredulidad lo mantenía mudo hasta que después de unos segundos fue capaz de articular palabra.
-U-Ultear- susurró aun sin ser capaz de procesar la presencia de aquella mujer, no sabía que sentir en aquél momento, si reír, alegrarse o llorar.
-Vaya, vaya. Mira quién está aquí- dijo la anciana sonriendo.
Él parpadeó varias veces en un intento de asimilar que la imagen ante él no era un engaño de su mente, se levantó con prisa.
-¿Qué haces aquí?- cuestionó con interés.
-Solo estoy recogiendo leña- se limitó a responder con simpleza, el chico vio el bulto en su espalda, en efecto se encontraba haciendo eso-¿Por qué estás aquí?
El mago dudó si decirle o no, al final optó por otra respuesta.
-Un asunto personal- dijo con la esperanza de que ella quedara satisfecha con la respuesta y no preguntara más.
-Bueno, ¿te gustaría ir a mi casa? Está muy cerca de aquí- lo invitó.
-C-Claro- aceptó él.
-¡Estupendo!- comentó feliz, bajo toda la leña que llevaba cargando en la espalda- Carga esto- le ordenó.
Gray la miró confundido por unos segundos y luego cargó toda la madera; la anciana hizo que la siguiera, caminaron al menos por cinco minutos hasta que llegaron a una pequeña cabaña hecha de madera y piedra. Entraron, el pelinegro observaba el interior del lugar intentando darse cuenta de cada detalle; había una cama, una mesa y dos sillas, un mueble de madera en una de las esquinas donde guardaba, seguramente, la comida y, arriba del mismo, un par de tazones, también había una chimenea y, a un lado de ésta, una mecedora.
Tan concentrado estaba analizando el lugar que no se dio cuenta cuando fue Ultear terminó de encender el fuego en la chimenea.
-¿Vas a quedarte como un tonto o me vas a ayudar?- le cuestionó mientras movía con una varita de metal la leña.
El Fullbuster, al terminar de escucharla, se apresuró a bajar de su espalda la madera y la colocó junto a la chimenea, la mujer lo miró de reojo y luego suspiró.
-Estas muy distraído, Fullbuster- le comentó como quien no quiere la cosa-, prepararé la cena.
Ella comenzó a cortar verduras y las agregó a la olla cuando el agua hirvió, por su lado, Gray estaba con la mirada perdida, su cabeza descansaba recargada en la palma de su mano mientras su brazo estaba apoyado en la mesa, estaban ocurriendo demasiadas cosas para su gusto. Se limitó a cerrar un instante los ojos pero un ruido en la mesa llamó su atención, dirigió su vista hacia Ultear que estaba colocando un par de platos y cucharas.
-¿Piensas ayudarme o no?- preguntó sin siquiera verlo, se dirigió al mueble de madera de ahí, sacó una pieza de pan, la cual comenzó a cortar con un cuchillo cuando volvió a acercarse a la mesa.
-¿Ya está lista la cena?- cuestionó con sorpresa, para él se sintió como si hubieran pasado apenas unos segundos.
-Aún no pero dentro de quince o diez minutos lo estará- decía mientras seguía preparando la mesa.
Ultear tomó asiento frente a él, adquirió una expresión pensativa hasta que pareció recordar algo.
-Hey chico- él la miró- ¿podrías ir por agua del pozo?, toda la que me quedaba la usé para la sopa y hacer un poco de té.
-Está bien- asintió.
-Las cubetas están ahí dentro- le señaló el mueble donde guardaba los platos.
Gray se acercó al mueble y sacó una cubeta y salió del lugar, se dirigió al pozo que estaba afuera y comenzó a sacar el agua, cuando ya estaba llena se dispuso a volver dentro pero una niña que veía correr a lo lejos llamó su atención, si no se equivocaba parecía que se dirigía hacia la cabaña. Y estaba en lo cierto.
-Hey, niña- dijo cuando pasó a su lado, ella se sobresaltó, no lo había visto-¿A dónde vas?
-Vengo a visitar a la anciana del bosque- respondió mientras abrazaba un objeto envuelto que tenía entre sus manos.
-¿Monika?, ¿eres tu?- se escuchó la voz de Ultear, ambos voltearon y vieron a la misma asomándose por la puerta.
-¡Señora Ultear!- dice emocionada la menor, se acercó a la mujer y desenvolvió el bulto entre sus manos, revelando que era una bola de cristal- Intenté lo de la última clase y creo que casi lo consigo- comentaba feliz.
-¿Pero que…?- pensó con sorpresa el ojigris, volteó a ver a Ultear con toda la intención de preguntarle que significaba eso pero ella lo ignoró.
-¿Qué tal si me muestras tu progreso?-le dijo la anciana a la niña mientras se alejaban del chico.
Durante varios minutos vio como Ultear aconsejaba a la menor. Al parecer le enseñaba magia, vio los intentos fallidos de la pequeña y como la otra la animaba a no rendirse. Después de unos momentos la mujer se alejó de Monika y se acercó a él.
-Eres una buena instructora- comentó él cuando la tuvo a su lado.
-Gracias pero mi alumna es muy buena… aunque un poco torpe. ¿Sabes? Yo le enseño magia porque ella un día me vio practicando, me insistió para que le enseñara a usar magia, dudé si hacerlo o no pero acepté ya que su corazón es puro y sé que no usará su magia para el mal como yo lo hice en el pasado- terminó de explicar con tranquilidad.
Guardaron silencio mientras veían a la niña practicando, Ultear le había puesto de objetivo derretir un pedazo de hielo y, después de unos minutos, al fin lo consiguió. Corrió emocionada hacia ellos.
-¡Lo logré!, ¡Lo logré!- saltaba alegre, sus ojos púrpuras brillaban de la emoción por su logro.
-Bien hecho Monika- le felicitó la mayor a la vez que revolvía un poco sus cabellos rojos, causándole una risita a la niña.-¿Qué tal si comes con nosotros?
-¡Sí!- asiente la pelirroja para después entrar a la casa junto a los dos.
-¡Adiós!- se despedía a lo lejos Monika.
-Adiós, intenta llegar pronto para que tus padres no te castiguen de nuevo-dijo Ultear alzando la voz para que la menor la escuchara.
-¡Sí!- y dicho esto último, aceleró el paso hasta desaparecer de la vista de la mujer.
Después de haber comprobado que la niña ya se había ido, la anciana volvió al interior de la cabaña, donde seguía sentado con mirada perdida el Fullbuster.
-Monika ya se fue a casa- comentó ella mientras tomaba asiento y con sus manos agarraba su vaso de té con la intención de beber de él pero antes de llevárselo a los labios se detuvo y miró seria al mago-Normalmente no insistiría en situaciones como esta pero esta vez lo haré ya que estoy intrigada; dime, ¿a qué se debe tu expresión atormentada?
Él se sobresaltó.
-¿C-Como…?- preguntó, le sorprendió que dijera eso.
-Basta con ver tus ojos para saber que algo anda mal, por no decir que toda tu vida- explicó para luego beber de su té.
Gray se recargó en la silla y se cubrió con ambas manos la cara, ¿enserio era tan obvio?
-Adelante, puedes contarme lo que sea que te tenga así, a veces solo se necesita que alguien te escuché y te aconseje, por así decirlo, alguien neutral- dijo ella. La mirada del alquimista le decía que necesitaba ayuda y eso pensaba brindarle al chico.
El pelinegro la veía dudoso, no sabía si contarle sería bueno pero ella tenía razón, necesitaba desahogarse un poco, así que al final terminó cediendo.
-Hubo una misión a la que fui con Juvia, solo teníamos que encontrar a una niña perdida y regresarla con sus padres, fue pan comido pero el problema es lo que ocurrió después.
-¿Después?- cuestionó arqueando una ceja.
-Sí, resulta que la niña tenía la tonta idea de que Juvia y yo debíamos estar juntos, así que, con la "intención"-enfatizó la palabra pronunciándola con desagrado- de ayudar a Juvia para que fuera así, aprovechó y me drogó poniendo en una bebida una pócima, después de ahí todo es borroso para mí. No sé qué fue lo que paso pero a la mañana siguiente desperté y me sorprendí al ver que Juvia y yo estábamos en la misma cama, y para mi mala suerte algo pasó entre nosotros la noche anterior-se llevó una mano al pelo y suspiró pesadamente-,no quería ilusionarla con lo que pasó así que le dije que no se hiciera ilusiones…que solo había sido sexo pero olvidé que ella es muy sensible y todo terminó peor de lo que imagine.-rió amargamente.-Ahora mis compañeras de gremio me odian, me amenazaron para que no me vuelva a acercar a Juvia; vine hasta aquí con la intención de poder arreglar todo, visité a la niña para ver si podía ayudarme pero todo resultó ser una completa pérdida de tiempo- apoyó sus codos en la mesa y recargó su frente en sus manos en expresión de derrota. Estaba harto, de solo recordar todo eso se sentía frustrado, nada en su vida parecía ir bien, ni siquiera sus intentos por llegar al fondo de sus recuerdos y terminar de atar cabos sueltos y, finalmente arreglar las cosas con Juvia, eso lo veía muy lejos de cumplirse.
Después de terminar de hablar, guardó silencio en espera de un comentario o reacción de parte de la mayor, que tenía los brazos cruzados y lo miraba seria, no severamente como había esperado que fuera.
-No niego que eres un idiota- dijo ella, el mago apartó avergonzado su vista un momento. No le sorprendía que le dijera eso.-Lo que hiciste estuvo mal, habían mejores formas para llevar la situación. Si hubiera sido yo, quizás habría actuado de otra forma. Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo.
Bebió su té tranquilamente, podía sentir la mirada de confusión que le dirigía el otro, debía de explicarse mejor, suspiró.
-Si estuviera en tu lugar, si hubiera sido yo quien despertará junto a una compañera de gremio y lo peor que temía en verdad sucedió, yo también habría sentido miedo.
-¿Miedo?- susurró sorprendido Gray.
-Al sentir miedo los seres humanos suelen cometer errores, y en ocasiones, muy grandes. Como el que tú cometiste al tomar el camino que creías que era más fácil, entraste en pánico.
Él estaba boquiabierto, literalmente no sabía que decir al respecto.
-Cualquier otra persona hubiera cometido el mismo error; tal vez tratarían de explicar y aclarar lo sucedido pero los resultados podrían no cambiar mucho.- lo miró, él la observaba en silencio y, viendo que no pensaba decir nada, prosiguió -Lo más importante ahora es: ¿Cómo te sientes al respecto?
El mago tardó en reaccionar, luego meditó un momento antes de responder.
-Me siento desorientado…-hizo una pausa, no le era fácil expresarse, y menos tan de repente que le preguntaron por primera vez durante todo ese tiempo como se sentía al respecto-, a pesar de que sé lo que quiero hacer para arreglar las cosas, me siento un poco inseguro de si servirá de algo.-Tragó saliva, entrelazó sus manos y enfocó su mirada en ellas -Arreglar la situación no significa que las cosas con mis compañeros volverán a ser como antes.
Ultear lo observaba, analizando a su vez lo que le confesaba.
-¿En verdad quieres saber lo que pasó con Juvia?- preguntó con calma.
-¡Sí!, quiero saberlo.- Respondió de inmediato parándose de la silla sin darse cuenta, cuando notó eso se sentó de nuevo y trató de tranquilizarse. -Quiero saberlo para disculparme de ser necesario, intentaría enmendarme para que todo vuelva a la normalidad, no quiero que nada cambie- dijo con sinceridad.
-¿Estás seguro de eso?- cuestionó ella.
-¿Eh?
-Dijiste que no querías que nada cambie, ¿te gustaba como era tu vida antes?- preguntó seria.
El mago tardaba en responder, no sabía porque de repente le costaba hablar. La mujer lo miraba, él tenía la boca ligeramente abierta, sus ojos se movían nerviosos y su cuerpo temblaba casi imperceptiblemente.
-Volveré a preguntarte, ¿te gustaba como era tu vida antes?- preguntó con paciencia.
-Yo…yo…sí- respondió finalmente -Me gustaba como era mi vida antes.
Estaba siendo honesto, nada de ella, no sabía porque pero así era, aunque tuviera la oportunidad de cambiar algo en ella, lo que sea, no lo haría.
-Mmm…ya veo- asintió comprensiva-, ¿hay alguna razón en especial para que digas eso?- preguntó interesada.
-Creo…que no.
-¿En serio?
-Así es.
-Bien,- suspiró de manera cansada pensando que en verdad era un tonto-, me habías dicho que la niña te drogó con una pócima, ¿no es así?
-Sí- respondió dudoso- ¿Por qué preguntas?
-De casualidad ¿sabes cómo se llamaba la pócima?- interrogó.
-"Impulsos", o algo así me había dicho- contestó no del todo seguro.- ¿Para qué quieres saber?-cuestionó mientras la veía levantarse de su asiento e ir a un mueble para luego sacar un libro.
La anciana dejo el libro sobre la mesa y se sentó de nuevo enfrente a él pero ahora con un porte serio.
-¿Qué pensarías si te dijera que puedo ayudarte a recordar lo ocurrido esa noche?- insinuó.
-¿Qué?- preguntó sorprendido a la vez que se levantaba rápidamente de su asiento, provocando que este cayera al suelo ruidosamente.
-Lo que escuchaste, puedo ayudarte a recordar.
-¿Es en serio?- cuestionó ansioso.
Ella asintió tranquilamente.
-Claro que puedo, solo necesito que me hagas un favor.
-¿Un favor? ¿Cuál?- arqueó una ceja.
-Para ayudarte a recordar debo hacer una poción, para hacerla necesito conseguir un par de cosas-decía mientras abría el libro y pasaba las hojas.
-Y quieres que yo las consiga- dedujo.
-Sí y no- dijo, confundiendo así al chico-, algunos de los ingredientes que ocupo los puedo conseguir en el pueblo y otros en el bosque. Tu iras al pueblo y me traerás lo que te pida, yo, por mi parte, iré al bosque.
-¿No prefieres que mejor vaya yo al bosque?-le preguntó.
-No, estoy segura de que si te mandará a buscar lo que ocupo me traerías la planta equivocada. Además, me queda más cerca el bosque que el pueblo, mi condición física no da para más- finalizó con la intención de que el otro no insistiera.
-Está bien.
-Mañana te daré la lista para que vayas.
-Puedo ir ahora mismo- dijo casi de inmediato, se notaba demasiado ansioso eso le provocó una risita a la mayor.
-Ten un poco de paciencia, después de todo mañana lo sabrás todo.
-Así que la anciana Ultear te pidió ir al pueblo- decía Monika viendo con curiosidad al mago.
-Sí pero no creí que me mandaría contigo- comentó sin interés el chico pero sin ser grosero.
La niña infló sus mejillas en molestia, cuando Ultear le había dicho que la siguiente fase de su entrenamiento sería muy importante ya que tenía que cuidar de un conocido suyo no creía que se refería a que debía de acompañar al joven que vio el día anterior. El pelinegro se veía bastante grandecito, desde su punto de vista, como para ir y regresar solo del pueblo. Cruzó sus brazos con resignación, el viaje sería muy largo si el chico no cooperaba, al menos, en intentar conversar con ella.
Por su parte, Gray iba pensativo como los últimos días, no es que ignorará a la menor a propósito ni que la hiciera menos sino que consideraba mas importante llegar al pueblo y conseguir todo lo que Ultear le había escrito en la lista.
La pelirroja tomo un mechón de su cabello y jugo con él, empezó a silbar y mirar a su alrededor, sino se equivocaba faltaba poco para llegar al pueblo, se sintió aliviada cuando el bullicio de toda la gente llegó a sus oídos, era cosa de asegurarse de que el mayor no se equivocara de ingredientes, no se olvidara de alguno y podría volver junto a la anciana para seguir practicando sus magia.
De pronto el mago dio media vuelta para verla, Monika tuvo que dejar de caminar abruptamente para evitar chocar contra el torso desnudo del chico, ¿Cuándo se había quitado su camisa?
-Puedo hacer esto solo, gracias -dijo cortes el alquimista.
-No, la anciana me encomendó que me asegurara que llevaras todo lo de la lista- habló seria la menor, por ningún motivo se iría si Ultear le había ordenado hacer eso.
El de orbes grises suspiró.
-Bien, veamos que necesitamos- sacó un papel del bolsillo de su pantalón, lo desdobló y leyó lo que tenía escrito, nada le parecía raro, de hecho, parecían cosas fáciles de conseguir.
Se acercaron a un puesto y pidieron el primer ingrediente de la lista, al recibirlo Monika lo tachó de inmediato para demostrar que ya lo consiguieron, miró el resto de la lista e hizo un mohín.
-Tardaremos mucho si vamos comprándolos de uno en uno- suspiró cansada pero se le ocurrió algo- Gray-san.
-¿Si?- preguntó.
-Tengo una idea, tu busca la primera mitad de la lista y yo la otra mitad, así terminaremos más rápido- decía mientras hacía puños sus manos.
El Fullbuster apenas iba a decir algo cuando se dio cuenta que ella tenía razón, quería terminar con todo esto cuanto antes.
-Hecho- contestó a la vez que le daba la mitad de la lista, la había cortado en dos, a la menor.
-Genial, te veo aquí dentro de quince minutos- dijo para después irse corriendo.
-Ya volvimos- anunció Monika mientras entraban a la cabaña, dejo la canasta con todos los ingredientes sobre la mesa.
-Volvieron demasiado pronto- comentó la mayor.
La de ojos violetas sonrió orgullosa por la misión, como le decía ella, completada.
-Monika.
-¿Si?
-Ve por agua, pronto empezare a hacer de comer.
-¡Sí!- salió corriendo de ahí.
La mujer sacó todo lo de la canasta, lavó unas cuantas cosas y las cortó para después echarlas a una olla con agua hirviendo, removió el contenido con un cucharon de madera y le colocó una tapa encima.
-La sopa estará lista en diez o quince minutos- comentó como quien no quiere la cosa.
Gray arqueó confundido una ceja.
-¿Acaso eso no era para la poción?- apuntó los ingredientes extrañado.
Ultear miró la canasta y luego al mago.
-No, lo que fueron a comprar fue mi despensa, me han quitado un gran peso de encima.- Dijo satisfecha.
-¿Qué?- cuestionó aun sin comprender, ¿solo lo uso para hacer un mandado?
-Lo que escuchaste.
-Creí que eran ingredientes para preparar la pócima- movió sus brazos exasperado.
-No, los ingredientes para preparar la pócima ya los tenía aquí.
-¿Entonces porque me enviaste al pueblo?- preguntó molesto.
-Necesitaba tenerte lejos de aquí, no podía preparar tranquila la poción si te la pasabas vigilando cada uno de mis movimientos- explicó como si fuera obvio, el mago se avergonzó ligeramente, en eso ella tenía razón, no le hubiera quitado ni un momento la mirada de encima.
No se atrevió a mirarla, sabía que ella esperaba esa reacción de él, de pronto algo hizo clic en su mente, dirigió su mirada a ella.
-¿Eso significa...?-no terminó la pregunta, la mayor le sonrió mientras le tendía con su mano un vaso con una sustancia morada, su olor era aceptable, por lo menos no le desagradaba del todo.
Cogió el vaso, observaba sin expresión aquel líquido, tragó saliva.
"Por fin" pensó aliviado.
Levantó su mirada y vio a la anciana frente a él, que le sonrió.
-¿Qué esperas? Bébelo, no lo hice por nada- dijo ella, se acercó a la cama que había ahí y con su mano le indico que se acercara-, será mejor que te acuestes apenas termines de beberlo, lo que menos quiero es que Monika piense que te envenene o algo por el estilo.
Gray se sentó al borde de la cama, sostuvo con ambas manos el vaso, observó con decisión su contenido, en ningún momento dudó lo que hacía ni siquiera cuando aquel liquido le recorrió la garganta provocándole una sensación desagradable que lo quería hacer toser y escupirlo. Se bebió todo, no dejo ni una sola gota, empezó a sentir mucho calor, sus brazos y piernas no le respondían y, finalmente, cayó inconsciente.
Hola a todos lo que aún siguen está historia.
No hay palabras para describir lo avergonzada que me siento por no haber actualizado en más de un año. En verdad lo siento, este capítulo lo tenía medio escrito hace meses pero, para ser sincera me deprimí (sé que la depresión es una enfermedad pero no encuentro otra palabra para describir con exactitud lo que sentí) durante los últimos cinco o cuatro meses y se me quitaron las ganas de hacer cualquier cosa, muy apenas cuando ignoraba mi tristeza fui capaz de terminar de escribir este capítulo y me alegra saber que hoy por fin lo pude subir.
Cambiando de tema, ¿Qué opinan de la aparición de Ultear?
Tal vez la sientan algo forzada pero su presencia será de mucha importancia en los últimos tres o cuatro capítulos que le quedan de vida al fic xD
Lo que me preocupa es si su aparición es extraña para ustedes, desde hace tiempo que ya no leo el manga y me preocupa que puedan sentirse algo Oc´s los personajes ya que no sé si sus personalidades han cambiado en el manga. Pero como desde hace tiempo ya había planeado la aparición de Ultear en el fic no quería cambiar lo que resta de trama…
Una vez más me disculpó por la tardanza, prometo que este fic se acaba por se acaba.
Sin más por el momento…
¡Hasta la próxima!
