Harry soltó un bufido dejando de lado el libro que intentaba leer y se incorporó, mirando hastiado a Ron.
- ¿Puedes dejar de pasear de aquí para allá refunfuñando como…- movió sus manos intentando encontrar la palabra correcta para describirlo, pero no tuvo éxito- ¡como lo estas haciendo!-
Ron se detuvo abruptamente y lo miró con los ojos muy abiertos.
- ¿¡Que me detenga!?- le gritó.- Soy yo el que no entiende como estas tan tranquilo cuando la que llamas "tu mejor amiga" no ha dado señales de vida.-
- Te recuerdo que se fue hace tres semanas.- le dijo el azabache levantándose de su cama.- y recién te vienes a preocupar.-
La cara del pelirrojo se fue transformando caricaturescamente a una mueca de indignación máxima frente a los ojos impávidos de Harry.
-¿Cómo te atreves a decirme eso!? - le interpeló- ¡Ella se marchó sin dejar una direccion, un telefono...NADA!.- le dio la espalda y avanzó hacia la ventana del lugar, y mirando perdidamente el paisaje continuó, enojado.- Solo te mandó una carta a ti en la que decía "y no me busquen, yo los busco".- terminó remediando burlescamente la voz de la chica.
La entrada de cierta pelirroja siguió a los tres golpes en la puerta que interrumpieron la discusión de los chicos; haciendo que ambos miraran a Ginny, quien traía una cara de enojo que habría asustado a la mismísima Bellatrix.
- Por si no escuchan - les espetó- mama lleva gritandoles quince minutos para que vengan a almorzar.- y diciendo esto se dio vuelta para irse, pero antes de que pudiera tomar el pomo de la puerta, Ron la tomó fuertemente del brazo y la giró.
- Tú sabes dónde está Hermione.- le dijo mirándola con los ojos entrecerrados.- Llevas muchos días saliendo a escondidas y estoy seguro de que te juntas con ella!.-
Ginny por una fracción de segundo sintió como el pánico cundía por sus venas al sentirse descubierta, pero recordó inmediatamente que por ningún motivo debía revelar la ubicación de su amiga, así que lo miró desafiante y con una sonrisa irónica comenzó el contraataque.- Me sorprende mucho que te hayas dado cuenta de mi ausencia en esta casa Ronald, tomando en cuenta de que tu te apareces solo para dormir la borrachera.- y diciendo esto se soltó bruscamente de su agarre mientras él la miraba enfurecido.
- Hemos tenido muchas actividades sociales últimamente Ginevra.- se defendió.- ¿O acaso no recuerdas quiénes somos…?.- -le dijo pomposo. Harry se tapó la cara con sus manos intentando esconder la rabia mezclada con la vergüenza que sentía en ese momento, mientras la pelirroja intentaba volver a encajar la mandíbula y bajar las cejas, sin mucho éxito. ¿Es que su hermano era idiota o se hacía?
- No, por supuesto que no lo olvido.- le respondió.-Pero parece que ustedes no pueden decir lo mismo.- Enfurecida se dio media vuelta dejando a su hermano clavado al piso, pero otra mano diferente la detuvo.
- Ginny…- le dijo casi en un susurro.- al menos dime que esta bien.-
Harry no fue capaz de mirar a los ojos a la chica… Su comportamiento había sido reprochable de principio a fin, dejándose arrastrar a cada parranda que Ron quería ir (lo que era prácticamente todos los días), y postergando lo que para él era realmente importante.
Por ejemplo, Ella.
Ginny al ver que su hermano se había alejado renegando hasta su cama, se sintió libre de responderle.
- Está bien Harry… está mejor que nunca.- y rápidamente en la última letra se soltó de Harry y tras reiterarles gritando que bajaran ¡YA!, se apresuró hacia el comedor.
Draco intentaba relajarse y pensar con claridad, tratando de ser… "objetivo". Pero la tarea se le hacía difícil cuando a cierta pelirroja se refería. Durante estos días no había podido parar de pensar en ella, en que era más bella de lo que alguna vez había creído, y en cómo habían hablado como si fueran los mejores amigos de toda la vida… ¿Le había sonreído?¿Qué había sido ese gesto de entregarle un cupcake?¿se había reído de sus bromas?...
- Llevas cinco días sentándote en este mismo lugar, mirando a la nada y pensando en todo.- Hermione se acomodó a su lado en el pasto mientras los últimos rayos de sol golpeaban su cara.- Quizás…sería mejor que confiaras en mi.-
Draco miró de reojo a la castaña unos segundos y dirigió su vista nuevamente al atardecer. ¿Quién mejor que la castaña para aclarar sus dudas?...pero si le contaba quedaría como un debilucho sometido… Además, ya se había comportado como un idiota aquella tarde, y quedar nuevamente con el título estaba fuera de discusión; pero dentro de él las ganas de tener información privilegiada crecian mas y mas… mal que mal, Hermione sabía más que él, y eso que sabía podía ser muy valioso… Así que haciendo de tripas corazón, fue directo al grano.
- Estaba pensando en Ginny.-
- Ya lo sabía.- respondió
- En como fueron las cosas el otro dia…-
- Me lo esperaba.-
- ¿Por qué?.-
- Porque a mi también me llamó la atención.- Ella le dio una fugaz mirada con una sonrisa de medio lado y posó sus ojos nuevamente en el cielo.- Pareciera que de una u otra forma.. se conectan.
- ¿También lo crees de ella?.-
- Dije "se conectan", eso los incluye a ambos.- la castaña se calló unos segundos, y tras soltar un largo suspiro continuó.-Debo confesar que no creí que se fuera a dar tan fácilmente contigo… después de todo, eras nuestro enemigo declarado hace un par de meses.- los dos soltaron una risita y la castaña continuó.- pero me equivoqué.
Él la miró, y queriendo saber más preguntó "como quien no quiere la cosa", con un pésimo intento de tono disimulado:- ¿Por qué lo dices…?.-
Hermione hizo su mejor esfuerzo para contener la risa que amenazaba con salir abruptamente de su boca, y abrazando sus piernas contestó.-Porque no se comporta contigo como yo hubiese esperado que fuese… cuando yo le conté todo… solo se quedó callada y no dijo mayor cosa… Ahora que lo pienso, quizás ha reflexionado últimamente sobre el tema. El otro dia aceptó sin más venir y cuidarte mientras nosotros íbamos al juicio… ¿No lo crees, al menos, inesperado?-
Draco pestañeo y meditó las palabras de su amiga… hasta que un recuerdo vino a su mente.
- Mmm...creo que ese dia desperté, y la vi. Creí que estaba muerta... y como no estarlo si yo estaba medio muerto y ella se quedó a cargo de cara rajada y la comadreja que no son capaz de cuidarse su propio trasero, ¡AUCH!- Hermione le pegó un codazo intentando parecer enojada, pero una sonrisa traicionera se asomó por su boca dando por vencedor a Draco que esbozó su gran sonrisa de "Yo tengo razón", y continuó.- pero cuando se lo pregunté no me contestó… quizás lo imaginé.-
Hermione lo miró ceñuda hasta que recordó el día en el que Ginny llegó a la mansión y estaba espantada ya que Draco la había amenazado de muerte. La castaña rió abiertamente al entender todo y tras la insistencia del platinado detuvo su risa y le contó.
- No fue esa vez, y no, no lo imaginaste, si pasó.. pero ella no entendió que era una pregunta, si no que creyó que la habías amenazado de muerte!¡jajajaja!.-
Draco al comprender se llevó una palma a su ojo diciendo -"Soy un imbécil"- y la castaña no pudo sino reírse a carcajadas. Él terminó acompañandola, ya que aunque ese primer encuentro no fuese muy afortunado, la misma Hermione había detectado algo entre ellos… que era mejor que nada.
Severus miraba con el ceño levemente fruncido a los jóvenes sentados frente a la puesta de sol, mientras apretaba los puños de sus manos para intentar liberar la tensión. La verdad, es que no tenía motivos para sentir… sentir…- "Celos Snape, estas como un adolescente sintiendo celos de un idiota"- pensó, soltando las manos; pero de todas formas era inevitable porque dentro de él, las ganas crecientes de ser él quien compartiera las puestas de sol, las tardes en la biblioteca, los desayunos, los días… estaban casi explotando.
- No puedo creer que estés mirando la escena como gato a la carnicería.- Theo rodó los ojos detrás de Snape, quién se volteó a verlo tras su comentario, para nuevamente darle la espalda y concentrarse en el atardecer.
- No se a que te refieres.-
- No te hagas el tonto conmigo Snape.-
- ¿Y tu a donde vas tan arreglado?.- El profesor lo cortó rápidamente mientras el chico se servía un trago de la botella que degustaban los profundos ojos negros.
- Voy a la mansión.-
El profesor sintió repulsión al recordar la mansión Nott y sus habitantes, y no pudo sino más que preguntar si quería compañía, pero Theo ya tenía otros planes.
- Luna me va a acompañar… y parece que ya se me hace tarde.-
- ¿La irás a buscar a su casa?.- inquirió
- Si, como todo un caballero.- respondió haciendo sus divertidos gestos con las manos que por supuesto, no causaron nada en Snape.
- Revisa los encantamientos protectores.-
- ¿Sospechas de algo?.- le preguntó Theo con algo de preocupación en la voz. Severus se dio cuenta que no había sido lo más acertado que digamos, y con gran facilidad logró disimularlo.
- No - respondió seco.- es la costumbre.-
Theo no se quedó muy contento con la respuesta, pero prometió hacer lo que el profesor le había pedido y tras darle el último sorbo a su trago se despidió. Pero antes de cerrar la puerta por fuera, decidió darle el último empujón al profesor.
- Creo que estás muy ciego si es que estas celoso de Malfoy… ella tiene ojos solo para ti.-
Severus se giró por el impacto mientras dijo.- ¿Que quie…- pero no alcanzó a terminar: el pomo ya estaba en su lugar habitual y el silencio reinaba en la habitación, dándole más espacio al mago para revolver su mente.
Luna caminaba por el seco jardín frente a la mansión mirando hasta la última hoja del lugar.
- Este podría ser un jardín bellísimo, Theo...hay algunas Dóchas saltando por aquí.- le dijo soñadora. Él sonrió de medio lado y se la imaginó llenando de flores por todas partes, refaccionando la casa junto a él, arreglando la casa que sería para los dos. Y antes de darse cuenta, lo dijo: - Solo necesita que alguien lo arregle.-
Luna lo miró con los ojos muy abiertos y tras un par de pestañeos, desvió la mirada y fingiendo que tomaba atención a los detalles del suelo bajo sus pies, escondió la traviesa lágrima que se escapó aunque ella hubiese dado órdenes de lo contrario.
Theo al ver que ella ocultó su cara con su pelo se sintió como un tarado. Su comentario había sido demasiado sugerente y claramente la había incomodado, ¡Pero es que nunca sabía como actuar con ella!... y así, ambos se dirigieron al interior de la casa sumidos en un equivocado silencio.
- Buenas noches, profesor.- lo saludó ella con un cortés movimiento de cabeza acompañado de una sonrisa.
- Buenas noches Señorita Granger.- le respondió caballeroso.- ¿Se dirige a la biblioteca?.-
- si… bueno, es que estaba aburrida y no sabía qué más hacer, así que…-
- ¿Le gustaría dar un paseo por el jardín?.-
Severus la miró expectante, pero claramente no podía esperar otra respuesta que no fuera el asentimiento nervioso de la chica. Él se acercó acechante y le ofreció su brazo, el cual ella tomó tímidamente, partiendo así hacia los jardines
Un escalofrío recorrió la espalda de Luna al ver la oscura mansión de los Nott: las cortinas rasgadas, los muebles volcados, el polvo en todos lados y el abandono total del lugar lo hacían completamente tenebroso. Theo pasó su brazo por los hombros acercándola hacia su pecho.
- ¿Te parece si vamos al jardín?.- El chico le preguntó con una sonrisa, intentando liberarla de la pésima idea de entrar a la mansión. Luna asintió mirándolo con una sonrisa y caminando entre las sombras y escombros llegaron a la parte trasera de la mansión.
Tras adentrarse en el pasto, ya seco, Luna miró el piso y agachándose un poco, comenzó a seguir con leves movimientos de cabeza el camino invisible que recorrían aquellas criaturas.
- Aquí hay fliuchs, ¡Cientos!.- dijo mirando a Theo con los ojos llenos de felicidad. El chico abrió la boca pero ninguna palabra salió de ella…¿Qué cosa coherente podía decir en ese momento…?
- Eeehm… bueno… yo nunca los vi.- dijo casi disculpándose.
- Eso es porque tu miras mucho, y observas poco.- le contestó.- aunque eso solo te pasa en lo que a criaturas mágicas respecta… "y a mi"-pensó, pero no pudo juntar el valor para decir esto último. Sacudiendo la cabeza para alejar aquel pensamiento de ella, colocó una sonrisa en su boca y continuó.- Ellos aparecen sólo en lugares húmedos… por aquí debe haber un humedal...o un estanque, o no?-
Theo le sonrió asintiendo y colocando su mano en la espalda de la rubia la guió lentamente atravesando las largas ramas de algunos árboles que abrazados del descuido crecieron a gusto en cualquier dirección. Tras cruzar la última rama, apareció ante ellos un bello estanque lleno de flores, rodeado por musgosas piedras. Sobre el danzaban cientos de luciérnagas que iluminaban débil, pero exquisitamente cada detalle del lugar llenándolo de una magia inigualable.
Una lucecita se acercó a Luna encendiendo su rostro, pero cuando ella quiso alcanzarla con su mano, esta se fugó rápidamente.
- ¿Te gustaría verlas más de cerca?.-
la chica lo miró incrédula y él entusiasmado por cumplir cualquier deseo que ella pidiese, sacó su varita y susurrando un hechizo, congeló un caminito en el estanque que llegaba justo hasta el medio.
Guardó su varita y capturó la pequeñita mano de la chica en la suya. Con cautela la condujo hacia el centro del estanque mientras las luciérnagas jugaban a su alrededor; y una vez que hubiesen llegado, la colocó frente a él para mirar con detenimiento cada rasgo de la chica: sus grandes ojos azules, su pálida piel, sus mejillas sonrojadas y adornadas por los suaves rizos rubios que caían hasta su cintura, sus labios finos e inocentes y su cuello escrito con una delicada invitación a ser acechado.
- Esto es muy bello Theo.- le susurró la chica.- Este lugar podría ser precioso con un poco de ayuda.-
Theo la miró y se sonrojó levemente por la dirección que tomaban sus pensamientos… ¿Cómo decirle que…?
- Si… creo que ya había pensado en algo de ayuda.-
- ¿Piensas pedirle ayuda a la Señora Malfoy?, Ella lo hace muy bien, podría ayudarte mucho, sin duda.- comentó la rubia
- No…- dijo Theo, comenzando a sentir el nerviosismo en su garganta.- Quisiera arreglarla yo...junto a...junto a.- tragó saliva-. junto a la mujer que será la dueña de está casa.- diciendo todo de una vez.
Luna lo intentó mirar a los ojos, pero por alguna razón los zapatos de Theo tenían algo interesante que capturaban toda la atención del chico. La rubia suspiró y una lágrima rodó por su mejilla.
- Pues… creo que ella será muy afortunada de tener este jardín tan maravilloso, a los fliuchs, la casa…- se detuvo un instante cuando sus mejillas ya se ponían demasiado calurosas, para finalmente decir:- y a ti.
Theo al escuchar esto último levantó la vista, encontrándose él esta vez con la mirada de la chica perdida en algún punto del hielo bajo sus pies.
- Luna…- la llamó
- No te preocupes Theodore… era solo un comentario, yo…-
- Luna…-
- No queria importunarte o separarte de ninguna forma de…
- ¡Luna!- la frenó.
Los ojos azules se miraron por una eternidad hasta que Theo con una tímida sonrisa acercó su mano a la de ella y la encarceló, mientras que con la punta de los dedos de su otra mano recorría lentamente el brazo, el hombro, el cuello, hasta colocar toda su mano en la mejilla de la chica.
- Esa mujer… esa mujer no podría ser otra... sino tú.- y diciendo esto inclinó lentamente su cara hasta la de ella y tras detenerse un segundo en las puertas de su paraíso personal, rompió aquel tortuoso centímetro y posó sus labios en los de ella. Luna apretó la mano del chico con fuerza mientras correspondía aquel tierno beso que vivió lo mismo que una estrella, hasta que ambos se alejaron lentamente dejando la punta de sus narices unidas. La chica esbozó una amplia sonrisa y soltando una risita se lanzó a los brazos del chico. Él la levantó fácilmente en el aire y la colocó una cabeza sobre él. La rubia lo miró hacia abajo encontrando sus ojos con los brillantes azules del chico y le susurró.- Te quiero Theodore.- él al escuchar la declaración de la chica le sonrió ampliamente, pero antes de que pudiera contestar, Luna rompió la distancia entre ellos y fundió sus labios con los de él, haciendo que el chico olvidara absolutamente todo con el bálsamo de mariposas que ella sembraba en el, menos la frase que se quedó a medio camino, tatuada a fuego en su corazón.
"Y yo te quiero mas, Luna"
La luna reposaba plácidamente sobre la fría agua del lago cuando ambos llegaron a su orilla.
- ¿Le molesta sentarse en el suelo?.- Severus miró a su alrededor pensando que quizás no había sido la mejor idea, pero la castaña interrumpió sus cavilaciones con un seguro "De ninguna manera, profesor", alejando las dudas de Snape. Él, de todas formas, se sacó su enorme capa y la extendió en el suelo para no mancharse y se sentaron entre las piernas del árbol favorito de él.
Tras unos minutos de observar el baile de las estrellas al ritmo de sus respiraciones acompasadas, Hermione decidió romper el silencio con aquello que la traía pensativa desde que llegó el veredicto del tribunal.
- Quisiera buscar a mis padres.- soltó de golpe.
Snape no estaba preparado para eso. Se esperaba cualquier comentario sobre poesía, literatura, magia oscura, el clima, los árboles… cualquier cosa.
Menos eso.
- Señorita Granger... puede que eso no sea seguro…-
- Antes no lo era.- giró su cabeza para encontrar sus ojos con los de él.- Pero ahora, con todos los mortifagos encarcelados o muertos no existen riesgos que correr.-
- No todos están muertos.- le respondió serio. ¿Cómo no entendía que podía poner su vida en peligro?... en este punto, y por mas que le doblara el ego admitirlo era algo absolutamente fuera de cuestionamiento prescindir de ella. Hermione estaba dentro de la categoría de "Irremplazable".
- Están muertos todos los que deben estarlo.- sentenció incrédula. ¿Cómo no entendía que él estaba fuera de ese grupo llamado "mortifagos malvados y despreciables"!?.
Severus se pasó la mano por el pelo mientras la castaña miraba hacia el lago, enojada. El viento dejaba huellas sobre el agua al pasar que entretuvieron a la chica mientras el profesor estaba sumido en un silencio que escondía la batalla que se libraba en su interior. No podía dejarla ir, pero ella debía y quería ir a buscar a sus padres. Él quería que Hermione buscara a sus padres, pero eso incluía su partida de la mansión Malfoy. No podía impedirle su marcha por mero egoísmo; pero algo dentro de si le decía que en realidad, si podía. "...Ella tiene ojos solo para ti".
Soltó un pesado suspiro.
Iba a arriesgar todo en este movimiento… todo. Sus decisiones nunca fueron tan poco analizadas como ahora, menos una tan importante; sin embargo el tiempo tenía otro valor desde que había comenzado a vivir. Los segundos ya no corrían con súplicas, si no con anhelo...y todo gracias a ella.
- Entonces debe ir Señorita Granger… no hay tiempo que perder.- finalizó casi en un susurro que Hermione apenas pudo escuchar. Ella se acomodó en su lugar y asintió con la cabeza.
Severus la estaba dejando ir.
Severus la estaba dejando marcharse.
Severus la estaba abandonando cuando ella mas quisiera que estuviera ahí.
Y esto era prueba de que ninguna de sus ilusiones fueron fundadas.
Milimetro a milimetro el hielo avanzó dentro de ella hasta que no pudo sino quedarse inmóvil.
- ¿Tiene pensado donde comenzar?- inquirió el profesor. La chica sacudió la cabeza intentando reaccionar, lo que el profesor interpretó como un no, volviendo a sus pensamientos.
La castaña se incorporó abruptamente sacando a Snape de su interior, y trayéndolo de vuelta al lago y disculpándose casi en un susurro comenzó a avanzar entre los árboles rauda hacia la mansión.
Severus siguió con la mirada a la chica y su cuerpo se levantó casi por inercia detrás de ella, que parecía huir más rápido de lo que sus propios pies se lo permitían. cuando por fin pudo darle alcance, la tomó de su brazo girandola, quedando así frente a frente.
- ¿A dónde va Señorita Granger?.- le preguntó desconcertado al ver la expresión múltiple de la castaña.
- Me voy, ya.- le espetó casi gritando.- Usted lo dijo profesor, no hay tiempo que perder.- se soltó bruscamente de su agarre y dándose media vuelta se dispuso a marcharse, pero Severus la atrapó, volteandola.
- Usted no está hablando en serio.-
- ¡Por supuesto que estoy hablando en serio!.- Levantó la voz a medida que la rabia subía a sus mejillas, y un poco más arriba. Nuevamente se dio la vuelta, y nuevamente Severus la volteó.
- ¡No puede marcharse así, a esta hora, sin un plan y sola!- le espetó serio. Él también se estaba enojando con esto… ¿¡Por qué tenía que ser tan terca!?
-¡Pues me marcho!¡Y claro que tengo un plan!, ¡Cosa distinta es que no haya querido comentarlo con usted!.- Le gritó enojada mientras intentaba zafarse de la mano del profesor, pero él la sostenía firmemente, hasta que perdiendo la paciencia la agarró por los hombros, haciendo que la chica lo mirara a los ojos.
-¡Pues va a tener que comentarlo conmigo puesto que YO voy con USTED!.- sentenció.
Y Hermione de nuevo, se derritió.
