¿Cómo saber si me ama?
Disclaimer: Todos los personajes de InuYasha pertenecen única y exclusivamente a Rumiko Takahashi.
Advertencia: Ninguna.
Pairing: InuYasha/Kagome.
Capítulo once: Maniaco.
-Trata de mantenerte dentro de su 'radar'.-
Salió con desgana de su salón de clases.
No le apetecía estar ahí. No le apetecía estar en su casa. No le apetecía ir a comer. No le apetecía hablar con sus amigas. No le apetecía salir a caminar.
En fin… No le apetecía nada.
Lo único que en realidad quería en esos momentos era ver a InuYasha y sentarlo hasta que no pudiera ver la luz del sol.
Sip. Eso, o que el hanyô llegara y se arrodillara ante ella, suplicándole su perdón.
Otra cosa que no pasaría.
O que él llegara diciendo que sí la amaba y así podría deshacerse de esa maldita revista.
—Otra cosa que no pasará. —se dijo a sí misma.
Salió de la escuela y caminó a paso lento en dirección a su casa. No quería llegar, pero su madre iba a estar esperándola, así que, si caminaba despacio, tardaría más y de todos modos llegaría.
Mientras tanto, cierto personaje de ropajes rojos la observaba de cerca desde un árbol, donde él consideraba que ella no le vería.
¡Keh! Esa tonta cree que puede escaparse, ¡pero no es así!
Claro, no es como que Kagome estuviera huyendo, ni como que InuYasha fuera un maniático acosador. Simple y sencillamente él jamás admitiría que la echaba de menos.
Nunca.
Jamás.
Esa chiquilla no se le escaparía de vista. ¡Aun le debía una disculpa! Además, no le había pedido permiso de regresar a su casa.
No era como si Kagome necesitara permiso, ni como si InuYasha fuera un maniático obsesivo.
Además, ¡no dijo cuándo volvería! No podían continuar su viaje sin ella.
Y no era como si Kagome era excepcionalmente esencial, ni como si InuYasha fuera un maniático egoísta.
Y, para ponerle la guinda al pastel, ¡ella estaba molesta! Era él quien debía estarlo. Él jamás se disculparía de algo que no era su culpa.
Y no era como si Kagome fuera la culpable, ni como si InuYasha fuera un maniático cobarde.
Y para colmo, a Kagome le valía un rábano si él estaba molesto. Todo era ella, ella, ella y ella. Él jamás estaba incluido en eso.
Nop.
Y no era como si a Kagome no le importara, ni como si InuYasha fuera un maniático despistado.
Y, además, ¡solo está caminando por ahí! ¡Sola! ¿Qué se cree esa estúpida?
Y no era como si Kagome corriera peligro, ni como si InuYasha fuera un maniático enamorado.
…
