Lucy de pronto se paró en seco haciendo que Natsu también lo hiciera. Soltó la mano del chico y este la miró.

Mantenía la cabeza gacha mirando al suelo y no era capaz de ver la expresión en su rostro. Lucy soltó una leve carcajada.

-¿Qué es esto? ¿Por qué siempre termino aquí? -dijo entre risas. -Es increíble que...

Pero antes de acabar la frase, su voz se quebró. Natsu la miró sin saber qué hacer.

-Natsu... -nombró la chica.

Alzó el rostro y Natsu se sintió totalmente destrozado. Lucy mantenía los ojos entrecerrados para aguantar las lágrimas y sonreía lo mejor que podía.

-Oye, Natsu... La primera vez que nos vimos fue después de estar un día entero aquí sentada esperándole. Tú me preguntaste qué era lo que hacía y yo te respondí que estaba acumulando rabia. Me llamaste loca y me preguntaste si tal vez no sería masoquista -soltó una carcajada al decir esto. -Pero a pesar de todo, tú no permitiste que esa rabia se desbordase.

Hizo una leve pausa para mirar hacia el suelo otra vez apretando los ojos. Enseguida volvió a alzar la vista hacia él forzando otra sonrisa.

-Dime, Natsu... ¿Lo he hecho bien? -preguntó lo más firmemente que pudo.

El chico puso las manos sobre sus hombros.

-¡Claro! ¡Lo has hecho estupendamente! -exclamó tratando de sonreír. -¡Muy bien, Lucy!

La muchacha sonrió de nuevo.

-Menos mal -dijo. Hizo una pausa. -Entonces... Natsu. ¿Está bien si me deshago de esa rabia ahora? -preguntó con la voz quebrada.

El chico apretó los labios y vio cómo las lágrimas de sus ojos estaban apunto de desbordarse. Simplemente asintió con un nudo en la garganta.

Lucy se lanzó hacia él y lo abrazó puniendo las manos en su espalda para agarrarse a su chaqueta.

-Gracias. Gracias.

Repitió esa palabra una y otra vez, dejando que cada lágrima se llevase la triste amargura y pesar que cargaba en su corazón.

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-Es increíble... -decía una Erza enfadada con ojeras y resaca hallada tumbada en el césped del campus de la universidad, tapándose los ojos con el brazo. -¿Dónde se habrá metido?

El sol se alzaba bien alto sobre las cabezas de los tres amigos que la acompañaban. Gray estaba sentado al lado de ella con las piernas y brazos cruzados, haciendo lo posible por no dormirse. Juvia se echaba levemente hacia él, emocionada como siempre, sus ojos brillaban tanto como una estrella. "Bailé con Gray-sama...", murmuraba entusiasmada. A pesar de todo, sus ojeras y el termo lleno de café que llevaba consigo la delataban. Jellal se encontraba sentado con los brazos echados hacia atrás y los observaba con su siempre característica sonrisa despreocupada. Estaba radiante como siempre, fresco como una rosa.

-Je... Se habrá quedado dormido -dijo. Erza enseguida apartó el brazo de sus ojos y alzó el cuello para mirarlo.

-Lo mataré -amenazó.

-Viéndote, dudo mucho que pudieras levantarte de ahí siquiera -respondió Jellal.

-Le dije que viniera a la universidad. ¡Se lo dije! -exclamó apretando el puño y alzándolo molesta. -Luego suspenderá y me tocará a mí ayudarlo con las recuperaciones.

-Reconozcámoslo: después de la fiestecita de anoche, ninguno de nosotros está para venir a clase. Así que bien por él, que estará felizmente acostado en su camita -sonrió el chico.

-¡No jodas con excusas baratas! ¡Se supone que vendríamos todos a clase bajo pena de muerte por parte de Erza si no lo hacíamos! -exclamó Gray alterado. No haber dormido en toda la noche le había producido algo de estrés. Si en ese momento se encontraba allí y no en su blanda, apetecible, cómoda y calentita cama era porque apreciaba demasiado su vida como para desobedecer una orden de su amiga pelirroja. Señaló con un dedo acusador al chico de pelo celeste. - Además, ¿¡por qué eres el único que no está hecho polvo!?

Jellal le sostuvo la mirada con una sonrisa simple dibujada en sus labios. Gray se mantuvo señalándolo durante los segundos en los que se estuvieron mirando fijamente. Hasta que de pronto, la sonrisa de Jellal se tornó forzada y sus ojos se desviaron hacia su izquierda mostrando un gesto algo siniestro, haciendo recorrer un escalofrío por la espalda de Gray.

-Je... -soltó a modo de suspiro Jellal con desgana. De pronto, el aura que lo rodeaba era fría y misteriosa.

Gray decidió no seguir preguntando y pasar a otra cosa.

-¿Has probado a llamarle? -preguntó a Erza tratando de cambiar de tema.

-Paso... De todas formas, nunca lo coge... -respondió la pelirroja volviendo a tumbarse totalmente sobre el césped con su brazo de nuevo tapando sus ojos. Su voz sonó ahogada, se notaba que estaba cansada.

-Yo tampoco lo he intentado -respondió bostezando. -Ahora me preocupa más el hecho de poder quedarme dormido mientras camino y cuando despierte ver con admiración que he llegado a Narnia.

-Juvia piensa que no tuvimos que salir ayer por la noche -dijo la susodicha. -Ahora ella y Gray-sama están totalmente indispuestos a cualquier cosa. ¡Aunque Juvia está tan contenta que podría morir por haber bailado con Gray-sama! -exclamó emocionada.

Ahora la chica se encontraba en un trance de total felicidad, así que Gray y Erza continuaron hablando como si tal cosa, pasando tanto de ella como de Jellal, que seguía ausente con su extraña expresión, murmuraba algo inaudible para ellos y se reía de cosas que sólo él sabría.

-Se habrá quedado dormido. Ese idiota... -dijo Gray. -Y yo mientras aquí, muriéndome de sueño.

-Cuándo me recupere y lo pille se va a enterar... -lloriqueó Erza.

-Ambos sabéis que tiene cosas más importantes que hacer que venir aquí en este momento. Vosotros ya sabéis, ju, ju, ju... -de pronto, intervino Jellal riendo. Ambos lo miraron con curiosidad. Parecía haber salido de su extraño trance. -Vamos, no me miréis así. ¿O es que acaso no fue un plan perfecto?

Erza sonrió pícaramente.

-Totalmente. Habría pagado por verlo -dijo. -Ver la cara de ese Loke probando de su propia medicina.

Gray le siguió con otra sonrisa ladeada.

-Una venganza perfecta, sin duda -repuso Gray. -Realmente es una lástima que nos la perdiéramos.

-Bueno, ya nos contará Natsu -dijo Jellal. -Cómo salió nuestro plan de venganza hacia ese tipo.

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Los rayos de sol entraban por entre las cortinas de las ventanas del salón iluminando gran parte del mismo. No era de extrañar, ya que casi era mediodía. Dichos rayos llegaron a posarse sobre la cara de un chico de cabello rosa que dormía plácidamente tumbado sobre una manta en el suelo aún vestido con la ropa del día anterior.

Este, al notar la calidez sobre sus mejillas, abrió los ojos lentamente tratando de adaptarse a la claridad. Se incorporó y comprendió lo doloroso que era pasar una noche durmiendo en el suelo al sentir su brazo derecho, espalda y cuello doloridos.

"¿Qué hago aquí?", pensó rascándose la cabeza. Miro a su alrededor. Estaba en el salón de su casa. Todo esta un poco desordenado y, al ver una chaqueta de color negro echada sobre el respaldo del sofá, recordó la noche anterior.

(RECUERDO)

La puerta se abrió perezosamente para darles paso a los dos. Ambos permanecieron quietos en la entrada. Natsu a la chica de su lado entristecido. Lucy se pasó todo el camino callada sin levantar la cabeza del suelo.

Después de estar durante unos segundos allí, la chica por fin dio un paso al interior. Entró lentamente y Natsu la siguió cerrando la puerta tras él. Lucy se agachó para quitarse los tacones. El muchacho observaba atento cada acción de ella. Verla así le hacía tener todos sus sentidos alerta. Sus movimientos eran lentos y pesados haciendo ver que claramente estaba destrozada. Natsu se dispuso a quitarse su chaqueta cuando Lucy se quedó descalza, pero de pronto, esta tropezó cayendo al suelo

-¡Lucy! -exclamó.

La nombrada se levantó costosamente quedando de rodillas. Natsu la miró nervioso.

-Lo siento... -dijo en tono muy bajo con la voz entrecortada.

El muchacho se estremeció de oírla así. Se agachó hacia ella y le ofreció una mano para ayudarla a levantarse. La chica vio la mano y luego alzó la cabeza para mirar al dueño de dicha mano.

Natsu apretó los labios al ver esos bonitos ojos color chocolate hinchados y tristes. Sintió de pronto rabia y frustración. ¿Por qué tenía que estar así? ¿Cómo ha podido ese tipo hacerle tanto daño? ¿Cómo se ATREVE a haberlo hecho? Si tan sólo él pudiera hacerla olvidar todo lo ocurrido, no tendría que soportar tener que verla así. Ahora se arrepentía de haberse acercado a ella cuando logró volver a reencontrarse con su novio. Tenían una segunda oportunidad y él fue el que la echó a perder. Todo por sus impulsos. Sus malditos impulsos. ¿Hasta que punto podía ser así de egoísta?

Quizás si se hubiera quedado plantado observando la escena, ahora ella no estaría así.

Quizás si no se hubiese acercado, ella en ese momento tendría una sonrisa curvada en sus labios.

Quizás si no hubiese montado ese numerito fácilmente malinterpretable ahora ella podría estar junto a ese capullo.

Quizás...

-Eres muy amable -y una sonrisa se dibujó en el rostro de Lucy. Era triste y medio forzada. Aún así, Natsu se la devolvió. La chica posó su mano sobre la de él y este se levantó tirando de la misma.

Finalmente, cuando se incorporaron, ambos se miraron fijamente sin soltar sus manos. Estaba semioscuro, pues por la puerta entraba algo de luz del pasillo. Natsu se quedó en blanco.

Dios, era tan preciosa. A pesar de tener sus ojos hinchados era el ser más bonito que nunca antes había visto. ¿Cómo podía estar alguien como ella así de triste? Lo único que realmente le sentaba bien era una sonrisa. Sin poder evitarlo desvió la vista hacia sus labios. Le sentaba bien una sonrisa. Una alegre. ¿Qué podía hacer él para lograr que volviera a mostrarla? Algo podría hacer, ¿no? Mataría por dar con la respuesta.

-Voy... a dormir, ¿vale? -dijo de pronto Lucy haciendo que Natsu saliera de su trance.

-Ahm... Vale -dijo soltando su mano lentamente.

-Buenas noches -añadió la rubia dirigiéndose a su cuarto mientras volvía a agachar la cabeza.

-Buenas noches -respondió el chico inseguro.

Cuando Lucy atravesó el pasillo, Natsu rápidamente se dispuso a quitarse los zapatos. Tras esto, se dirigió al salón y miró hacia la puerta que daba al cuarto de Lucy.

La chica entró en su habitación y cerró la puerta. Se dejó caer sobre esta y se mantuvo mirando al infinito. Los recuerdos la invadían, no podía evitarlo. Y en todos ellos estaba él.

-Loke... -dijo notando cómo las lágrimas volvían a salir de sus ojos.

Más recuerdos. Más y más recuerdos.

Se llevó las manos hacia los ojos y comenzó a sollozar.

-Loke... Loke... -repitió.

Cómo desearía nunca haberlo conocido. Si nunca lo hubiera hecho, ahora cada uno de esos recuerdos no serían como un afilado puñal clavado profundamente en su corazón.

Se deslizó hacia el suelo hasta sentarse apoyada en la puerta sin dejar de repetir su nombre.

Cómo desearía poder gritar y que nadie la oyera.

Absolutamente nadie.

Para desgracia de ella, y a pesar de no estar gritando, Natsu podía oírla perfectamente. Se encontraba de pie apoyado al otro lado de la puerta en silencio, mirando hacia el suelo.

Cada sollozo de ella era un grito para él.

Cada lágrima, un latigazo.

Cada repetición de ese nombre, un fuerte golpe.

¿Qué podría hacer para detener esa tortura?

(FIN DEL RECUERDO)

Ahora lo recordaba todo más claramente. Y es que quiso estar lo más cerca posible de ella aquella noche. Por esa razón estuvo sentado delante de su puerta.

"Es cierto que te has vuelto masoquista...", pensó soltando un suspiro. Se levantó y miró la puerta de la habitación de Lucy. "¿Cómo estará?", pensó entristeciendo el rostro. Acercó la oreja para comprobar si había algún ruido en el interior, pero no se oía absolutamente nada. "¿Habrá dormido? ¿Lo seguirá estando?", eran muchas las preguntas que pasaban por su mente, pero no podía entrar dentro para comprobarlo. No sería adecuado.

Resignado, se dirigió hacia la cocina para tomar algo de comer. En el trayecto, metió la mano en el bolsillo de su pantalón por inercia y dio con su teléfono móvil. De pronto se paró en seco y comenzó a notar un sudor frío recorriéndole por la espalda. ¡Erza lo mataría! Le había dejado muy claro que si no iba hoy a la universidad podría dar su vida como acabada.

-¡Mierda! -exclamó corriendo hacia su habitación. En menos de dos minutos se había cambiado de ropa y tenía un aspecto más o menos normal: aún podía notársele en la cara la falta de sueño. A pesar de todo, era irse a dormir o salvar su vida. Y él tenía claro cuál de esas dos opciones escoger.

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-¡Lo siento muchísimo! -exclamó Natsu juntando ambas palmas de sus manos y agachándose a modo de disculpa. Erza lo miraba de brazos cruzados y el ceño fruncido sentada en el césped. Jellal, Juvia y Gray se encontraban igualmente sentados a los lados de ella mirando a Natsu de forma curiosa. -¡Por favor, no me mates! -suplicó.

Había llegado corriendo en menos de quince minutos al campus de la universidad al sitio donde acordaron verse el día anterior.

-Te prometo que tengo una buena excusa por haber llegado tarde -dijo Natsu mirando directamente a los ojos de su amiga una sonrisa nerviosa en la cara. Erza enarcó una ceja.

-¿Y bien? -dijo fríamente.

Natsu tomó asiento enfrente de ella y puso el gesto serio. Echó una mirada a todos sus amigos y luego miró hacia la hierba que había a sus pies.

-Veréis... Como bien sabréis Lucy y yo nos fuimos ayer sin dar explicaciones ni despedirnos, ¿no? -Todos asintieron. -Pues... Es que tuvo la mala suerte de reencontrarse en aquel pub con ese Loke -justo al decir esto, sus amigos se echaron levemente hacia delante y miraron a Natsu con demasiada atención y los ojos muy abiertos, haciendo que el chico se sintiera algo intimidado, pero a pesar de su comportamiento extraño, decidió seguir con la explicación. -Antes de que lo hiciera, yo estaba con ella, pero comencé a sentirme mal y tuve que ir al servicio para despejarme un poco. Cuando volví... Los dos estaban uno enfrente del otro mirándose fijamente.

-¿Estaba él solo? ¿O acompañado? -interrumpió Erza con un interés que a Natsu lo le gustó un pelo.

-Solo. Me sorprendió un poco, ¿no se supone que estaba con otra tía? -cuestionó Natsu enfadado arrancando un poco de hierba del césped, pero dejó de verle diversión a eso cuando vio que sus amigos se miraban entre ellos con una sonrisa satisfecha. ¿Qué les pasaba? Parecía que él fuera el único excluido dentro de alguna de sus bromas planeadas. La víctima, para ser exactos. "¿Víctima?", pensó mosqueado frunciendo el ceño.

-Por favor, continúa -dijo Erza con una voz tan dulce y alegre que le daba escalofríos. Suspiró.

-Cuando vi a Loke, enseguida supe que era él. Así que me acerqué a ellos para ver lo que pasaba -prosiguió.

-¿Seguro que no llevabas otro tipo de intención, llamita? -preguntó Gray con una exagerada ironía. Natsu se sonrojó y lo miró cabreado.

-¡No! ¡No había ninguna otra intención! -exclamó.

-Ya, ya... -suspiró Gray.

-¿A qué viene esa actitud, maldito cubo de...? -preguntó acercándose a él.

-Natsu, sigue por favor -intervino Jellal para evitar una nueva pelea entre los dos. El pelirosa recobró su postura inicial.

-Cuando me acerqué... Esto... Yo... -tartamudeó. Todos lo miraron interrogantes. -Bueno... Quizás no debí haberlo hecho, pero... El caso es que... Puse un brazo sobre los hombros de Lucy y me hice el tonto preguntándole quién era ese tipo... -dijo inseguro, a riesgo de que Erza le pegase una paliza por haberlo arruinado todo. -Y... Pues... -miró a su amiga con miedo. -Ella dijo... que no lo conocía, pero que su cara le sonaba de algo -finalizó cerrando los ojos fuertemente esperando un golpe.

Los cuatro alzaron el pulgar de su mano derecha y sonrieron entusiasmados.

-¡BIEN! -gritaron al unísono. -¡Bien hecho, Natsu! -exclamaron. El chico parpadeó confuso. Cuando se recuperó, los miró con recelo.

-¿Qué está pasando que yo no sepa? -preguntó. De pronto, todos se pusieron a mirar en distintas direcciones y se mostraron nerviosos, a excepción de Jellal.

-Ehh... N-No... -dijo Gray rascándose la barbilla.

-¡Qué cosas dices...! -exclamó Erza moviendo la mano restándole importancia

-Juvia no sabe a qué te refieres -respondió la misma jugueteando con un mechón de su pelo distraídamente.

-Vaya por dios, nos ha pillado -dijo Jellal parpadeando. -Os lo dije, es más avispado de lo que parece.

"Maldito estúpido incapaz de mentir...", pensaron los tres mirándolo con profundo odio.

-¿Qué está pasando? -preguntó Natsu amenazante y el gesto enfadado. Todos lo miraron en silencio durante unos segundos, hasta que Erza suspiró.

-En fin, vamos a contárselo. Total, acabará enterándose tarde o temprano... -propuso Erza mirando a los demás. Juvia y Gray asintieron de acuerdo y Jellal simplemente sonrió. La chica miró hacia Natsu fijamente y después de unos segundos prosiguió. -Nosotros lo planeamos todo. Vendetta, ¿te acuerdas?

-¿Qué...? -dijo anonadado tratando de comprender los hechos. -¿Pero cómo lo habéis hecho? -pregunto ahora sin creérselo.

-Eso fue fácil -respondió Jellal, captando la atención de Natsu. -Tengo un amigo, Eve, que trabaja a medio tiempo como taquillero en el cine al que entró Loke con su acompañante. Se lo describí y me dijo que ese chico iba mucho por el local Blue Pegasus, en el que también trabaja de noche y que muchas veces iba con distintas compañías. Fue una suerte que decidiera ir el jueves al cine, que es cuando va menos gente. Si no, dudo que Eve hubiera sido capaz de recordarlo.

Natsu parpadeó sin creérselo. Jellal continuó al ver que no decía nada.

-Después... Tan sólo fuimos al local aquella noche y hablé con Hibiki y Ren, dos de los dueños, también colegas míos -dijo sin borrar la sonrisa de su rostro. -Les conté la situación y ellos accedieron a ayudarnos -de pronto, su sonrisa se tornó forzada, miró hacia su derecha y se le ensombreció el rostro. -Ellos saben lo que les conviene... Je, je, je...

Natsu sintió un sudor frío. "¿Pero cuántos contactos tiene este tío? ¿Y encima comiendo de su mano?", pensó y tragó saliva. "¿Acaso... es un mafioso?", se cuestionó aterrado. Miró una vez más a su amigo y se fijó en la expresión malvada de su rostro. "Lo es, ¡fijo que lo es!", exclamó. "Nota mental: No dejarse engañar por la permanente sonrisita que siempre está mostrando. Puede ser igual o peor que Erza. Ahora entiendo por qué les va tan bien...".

-En fin... -Jellal retomó el relato. -Ellos consiguieron averiguar que esa misma noche iría al pub preguntándole al primo de el amigo, de el hermano del amigo, de el vecino del jefe de el amigo, del compañero de clase que es amigo de Loke.

"¿¡Hasta qué punto los tendrá amenazados!?" ,pensó Natsu.

-Después de esto, nos llamaron a Juvia y a mí, nos contaron la situación, nos metimos en tu casa y cenamos esperando a que volvieseis.

-¡Con toda la cara! -exclamó Natsu enfadado.

-Cuando llegamos al pub, Juvia y los demás nos fuimos para ultimar los detalles con los dueños y llevar a cabo el plan. Fue perfecto -continuó Juvia.

-Entonces por eso os fuisteis de repente dejándonos solos a Lucy y a mí... -dijo Natsu comprendiendo.

-¿Qué? ¿Y acaso no fue eso estupendo? -preguntó Gray con tono burlón.

-Cállate -lo cortó Natsu. -Aún así, ¿por qué no me contasteis nada sobre el plan?

-Lo habrías arruinado -dijeron todos a la vez.

-¡Pero qué poca confianza en mí! -exclamó molesto.

-Sabemos... que habrías estado en contra -dijo Jellal de pronto. Natsu lo miró. -¿O acaso nos equivocamos?

El chico agachó la cabeza pensativo. Sí, así era. Habría estado totalmente en contra de ese plan. Llevarlo a cabo fue una locura total por parte de sus amigos. ¿Y si no hubiera salido bien?

-En cualquier caso, ¿cómo está Lucy? -preguntó Erza suavemente y con voz preocupada. Natsu la miró por un momento y luego entristeció el rostro.

-Destrozada -respondió con un nudo en la garganta de tan sólo recordar cómo lloro la noche pasada. El ambiente animado que los rodeaba de pronto se volvió tenso. -Aún no la he visto desde anoche.

Y el silencio se hizo presente. Natsu recordó la noche anterior, recordó las lágrimas de Lucy y la forma en la que lo abrazaba. Era perfecta. Sus brazos encajaban perfectamente con los suyos y su altura era ideal para poder estrecharla con mayor facilidad. Si había algo que lo hacía sentirse realmente mal era el hecho de pensar lo rastrero que fue disfrutar de un abrazo así, estando ella en ese estado. Claro, que también en una condición normal ella no lo habría hecho. Aún así, no fue del todo agradable. Al fin y al cabo, ¿realmente se puede disfrutar el algo en su totalidad si la persona con la que estás compartiendo ese algo lo está pasando mal? No, y menos si estimas a esa persona tanto como él estima a Lucy.

La próxima vez que la abrazase, sería más satisfactorio. Lo sabía.

-Quiero verla -dijo Erza de pronto levantándose del suelo y cogiendo su bolso dispuesta a irse directamente sin esperar a nadie.

Los demás se dieron prisa en levantarse para seguirla. Todos querían verla y animarla y Natsu ya la estaba echando de menos.

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Erza entró por la puerta nada más abrirse esta y caminó ligera por el pasillo, llegando al salón y mirando hacia todas partes.

-¿Dónde está? -preguntó con voz preocupada.

Los demás también llegaron al salón.

-¿Quizás seguirá durmiendo? En ese caso, no la molestéis -dijo Jellal.

-¡Pero yo quiero verla! -exclamó Erza inflando los mofletes como una niña pequeña.

-Anda, no seas caprichosa -le dijo su novio revolviéndole el pelo. -Vamos a sentarnos y esperaremos a que se levante. Habrá pasado una mala noche, así que tenemos que animarla -sonrió.

Erza obedeció y ambos se sentaros en el sofá.

-Pues yo tengo hambre -comentó Gray.

-¡Juvia preparará algo de comer a Gray-sama! -exclamó emocionada.

-¿¡Acaso pensáis que mi casa es un bar!? -dijo enfadado Natsu, que fue el último en atravesar el pasillo.

Pero Juvia ya no lo oía y se puso a cotillear la nevera. El pelirosa suspiró derrotado.

-Aún me sigo preguntando cómo se supone que sobrevivo a fin de mes... -dijo.

-Yo lo tengo claro. Cuando no tengo dinero para comer, vengo aquí -comentó Gray burlonamente.

-Qué gracioso... Pues a lo mejor mi comida estará extrañamente envenenada -respondió Natsu.

-¿Ah, sí? ¿Y qué se supone que comerías tú? -cuestionó el moreno.

-¿Comer? Merecería la pena si es por verte hecho un fiambre -contestó.

Y se habrían empezado a pelear si no llega a ser por el grito proveniente de la cocina que captó la atención de los cuatro que estaban en el salón.

-¡Natsu-san! -gritó Juvia dirigiéndose rápidamente hacia ellos con el gesto angustiado. Traía un papel en sus manos.

-¿Se puede saber qué pasa? -preguntó Natsu frunciendo el ceño.

Juvia le entregó el papel.

-Lucy se ha ido.

CONTINUARÁ.

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¡Hola, gente! Sí, sí. Ya lo sé. Sé que me odiáis y que requete odiáis por haber tardado tanto en actualizar. ¡Lo siento de veras! Pero es que, como siempre, tengo el mismo problema: ¡ESTUDIAR! Y si a eso le añadís un montón de trabajos por entregar, pues, puf...

De veras que lo he intentado publicar lo antes posible. En mis ratos libres me he dedicado a escribir la primera parte de este capítulo (más o menos hasta el final del recuerdo), la otra parte me he puesto a escribirla hace unas horas y no sé qué tal habrá quedado, pues no la he revisado. Quería subirla cuanto antes para todos vosotros ^^U. Aún así, la revisaré mañana y si veo que tiene fallos, la volveré a subir (sorry, pero yo también tenía ganas de actualizar xD).

También, sé que no soy muy dada a responder reviews (espero que entendáis la situación en la que me encuentro), pero quiero que sepáis los leo absolutamente TODOS, y a todos os doy las gracias por ellos. ¡GRACIAS! Normalmente si respondo un review es porque me hacéis una pregunta o me pedís una aclaración. Pero espero en un futuro poder responderos a todos ^^. Y, bueno, de paso, me gustaría aclararle una cosa en concreto a una chica que dejó un review, pero que no tiene cuenta y como tal no he podido responderle por MP (y de paso también os doy un pequeño adelanto a todos xD):

-LoveLove: Siento decepcionarte, chica. Pero Lissana sí que aparecerá en este fic ^_^U. Pero tranquila, no tendrás que preocuparte por nada. Esto es un Fanfic NALU, no Nali, así que no hay problema~~ :3. Sólo espero que después de saber esto no me abandones :( Aunque eres libre de hacerlo si ya no te gusta, este fic puede leerlo quien quiera y dejar de leerlo quien quiera también xD. Te pido disculpas por tardar tanto en actualizar y espero verte en este capítulo ^^. Y las gracias te las doy yo a ti por haber dedicado parte de tu tiempo en leerlo. ¡Arigato! 3

Pues eso es todo, chicos. Muchas gracias a los que han leído este tocho que redacta mi triste vida y a los que no lo han hecho también xD.

Os dejo la ya típica preguntita: Where is Lucy? xD ¿Qué hará Natsu para encontrarla? (si pensáis un poquito seguro que dais con el clavo, no es nada difícil de suponer ^^U).

¡Un beso muy grande a todos! ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

~*SweetBloodyNight*~