¡Hola nuevamente! Menos mal que no tuve problemas en subir el documento a la plataforma yeey. Bueno, espero que disfruten del capítulos mientras tanto seguiré escribiendo, estoy empezando el capítulo 17 en borrador y a la vez miro Sakura Card Captor xD
¡Saludos a todos y gracias por leer!
SEBAGG: En ese momento estaba jugando el Twilight Princess (me encanta) pero también he jugado al Ocarine of Time y al Skyward Sword (este último me estresó más por esos guardias raros que te seguían mientras conseguias las malditas lágrimas del rácimo :'v)
Capítulo 11: Complicaciones.
-¡Vamos Gato, se nos hace tarde! – le apresuró.
-¡Que ya voy pesado! – dijo el poniendo su sombrero en la cabeza – ¡Se supone que comienza dentro de una hora!
-¡Es que Claire me está esperando!- contestó con ansiedad.
-Eso explica mucho – murmuró rodando los ojos.
-¡Además hay que aprovechar nuestra noche libre! – dijo Joey.
-¡Define libertad mandoneado! – le gritó en tono de broma.
-¡Qué no soy mandoneado! – se defendió - ¡Ya vamos!
Ambos salieron tranquilamente del cuartel, miraron a su alrededor para asegurarse de que no les estaban siguiendo, cruzaron a toda prisa la zona más crítica para llegar a la taberna sin problemas. Cuando entraron pudieron notar que la fiesta ya había comenzado, un montón de gente se encontraba ahí incluso se podía sentir el calor del ambiente.
Él estaba ansioso por ver a Kitty, se preguntaba cómo sería el encuentro ahora que tienen algo de dificultades. Gato se encontraba sentado junto a Joey y Claire en una mesa, ellos conversaban alegremente mientras el gato naranja echaba un vistazo en los alrededores buscando a Kitty.
Pasó una hora cuando la vió detrás del muro que separaba los ambientes del lugar.
-Me disculpan unos minutos, ya vengo – dijo Gato levantándose de la silla.
-¿Qué? ¿Ya le echaste el ojo a alguien? – le molestó Joey.
-Nah – dijo despreocupado – Tocar el violín no es lo mío.
-Ja ja – rió irónicamente su amigo mientras que Claire se tapó la boca para no reírse.
Kitty lo estaba esperando y apenas lo vio cruzando la sala lo tomó de la mano, lo que no esperaba Gato es que ella le diera un apasionado beso, de esos que mueres de ganas de hacerlo.
-¿Por qué tardaste? – le preguntó él con una sonrisa en la cara.
-Tuve que hacer hora, Claire quería que viniera junto a ella y me imaginé que estarías con tu amigo – le contestó.
-Al menos valió la pena la espera – dijo divertido.
-Cierto – concordó ella - ¿Vamos a la zona nueva? Hay un patio amplio, es tranquilo, también hay sitio donde puedes acostarte en el césped y disfrutar del aire libre.
-En ese caso, te sigo – le contestó agradándole la idea.
Pasaron entre el gentío, pasando por varias habitaciones con sus diferentes ambientes hasta llegar al patio, ahí vieron que había una pileta en el medio y varias bancas apartadas para tener algo más de privacidad. A pesar que era invierno, era una noche agradable.
Ellos se sentaron en la orilla de la pileta ya que no había más bancas disponibles además que la pileta aún no está funcionando.
-Les quedó genial – dijo Gato mirando los detalles.
-Sí – dijo ella mirando al cielo – Me encantan los lugares así.
-¿Cómo va tu brazo? – preguntó su pareja al mirar la venda en su hombro.
-Bien, la verdad que no le presto mayor atención, es costumbre creo – dijo divertida. Él sonrió ante lo dicho contemplando su rostro y se percató que Kitty traía un colgante delgado con una luna pequeña.
-¿Y esto? Nunca te lo había visto – preguntó con curiosidad Gato.
-Es una cadena de mi madre, le gustaba mucho la luna y mi padre se la regaló en un aniversario – le explicó ella – Siempre me la pongo en ocasiones especiales – agregó
-Es hermoso – dijo admirando el collar – Me halagas que lo utilices en este encuentro – dijo Gato.
-Es lo menos que puedo hacer, tú alegras mis días y que mejor que traer esto – dijo ella.
Él se acercó para besarla tiernamente.
-¿Qué hubiera sido de mi si no te hubiera conocido? – preguntó Gato.
-¿Ser la marioneta de cierto personaje por ejemplo? – propuso Kitty manteniendo la corta distancia con Gato y hablando en voz baja.
-Sí – dijo el gato naranja.
-¿Te puedo contar algo? – preguntó la gata negra.
-Obvio que sí – le dijo.
-Pero no te rías – le contestó un poco avergonzada, el negó con la cabeza y ella prosiguió- ¿Recuerdas esa vez que fui al palacio?
-Sí claro que lo recuerdo, menudo susto – rió acordándose de esa vez.
-Ehh – dijo dudando un poco – Antes de entrar al castillo, pude verte hablando con esa princesa…y que además te besó –dijo ella – En ese entonces no éramos nada, obvio, pero no pude evitar ponerme celosa…
Gato se sorprendió con lo que escuchó e incluso le causó un poco de gracia y su compañera lo fulminó con la mirada.
-Me dijiste que no te reirías – dijo ella amorrada.
-No me malinterpretes – dijo excusándose – Sólo que me causó ternura de tu parte, esa noche pasaron varias cosas – le dijo de forma picara para acercarse y besarla apasionadamente mientras Kitty reía - Eso fue el inicio de todo sin saberlo – agregó Gato.
-Yo creo que empezó mucho antes, sólo que no lo asumimos hasta entonces – dijo riendo levemente y su pareja se unió y luego ella colocó sus brazo encima de sus hombros.
-No es necesario decirte que soy sólo para ti ¿o no? – preguntó el gato naranja. Ella guiñó un ojo – Sabes que esa princesa caprichosa no significa nada para mí.
-Confío en ti tonto, no tienes por qué darme explicaciones – dijo ella – No quiero parecer una controladora – dijo en tono bromista.
Gato rió – Más bien la que cuida lo suyo – continuando con la broma, él se acercó a su cuello provocándole cosquilla a Kitty quien no pudo evitar reírse.
Era música para los oídos de Gato, le alegraba el alma cuando la escuchaba reírse, sin duda alguna ella era quien maravillaba su vida.
Por parte de la gata, esos momentos que pasaba con él, eran una especie de recreos en sus días, un lapso en donde no debía preocuparse de sobrevivir, sino de lo contrario, vivir, aunque estas fueran unas cuantas horas, por eso ella decía que la razón del por qué era una adicta a su Guardia Real.
Al momento que abrió los ojos pudo detectar que su amiga venia de la mano de Joey, dirigiéndose a esa zona. Sus ojos estaban de par en par.
-¡Gato escóndete! – le apresuró.
-¿Qué? – preguntó desorientado sin enterarse de nada.
-¡Qué te escondas! – respondió ella y no halló nada mejor que empujarlo al otro lado de la pileta agradeciendo que no había agua.
-¡Ouch! – se quejó Gato.
-Lo siento – dijo ella apesadumbrada.
-No pasa nada- dijo en un susurro adolorido.
Claire se sorprendió al ver a la gata sentada sola en la orilla de esa pileta.
-¿Kitty? – preguntó su amiga - ¿Qué haces aquí?
-¿Ah? ¡Hola! – dijo ella haciéndose la desentendida – Vine a conocer el lugar nuevo ¿Está genial o no?
-Si pero…¿En qué momento llegaste? Ni siquiera te vi pasar y tampoco fuiste a saludar- se quejó ella.
Kitty no pudo evitar ponerse nerviosa.
-Llegué hace poco la verdad y quise pasar primero por acá, adentro está abrumador por decirlo menos.
-¿Qué te pasa? Actúas extraña – le acusó la gata bicolor.
-¡Nada! Creo que te estas excediendo con tu interrogatorio de mamá osa – dijo ella.
Joey soltó una carcajada y Gato se tuvo que tapar la boca para no reírse. Mientras que Claire la fulminó con la mirada y de paso a su novio también.
-Lo siento amor, tienes que reconocer que fue gracioso – se disculpó Joey.
-Si demasiado – dijo sarcástica.
-Oye Kitty – le llamó Joey – Vine con un amigo que anda por ahí ¿No te gustaría conocerlo?
-No gracias, estoy bien así – dijo ella sabiendo a quien se refería, tuvo que contenerse para no reírse ya que se adelantaron hace varias semanas.
-Vaya, qué tajante – dijo divertido.
-Cuando le conviene, la vieras con su parada de soltera y hago lo que quiero – le acusó Claire.
-¡Hey, me estas dejando como una suelta! – reclamó dijo Kitty – Más bien es lo contrario, a mí me encanta bailar y disfrutar de mi condición, no como cierta tiesas que conozco – se defendió.
-Ya paren con las acusaciones- dijo Joey viendo que se estaba poniendo tenso el clima aunque poca idea tenía sobre esos encontrones "amistosos" que eran más frecuente de lo que él pensaba.
-Ok – dijo Kitty levantándose de su asiento – Disfruten de este lugar, hablando de bailar me dieron ganas de ir a la pista – agregó yéndose de ahí rápidamente – ¡Adiós!
Al entrar a la zona bailable, ella se unió ya que era una coreografía grupal. Al instante que terminó esa pieza la gata pudo encontrarse con Gato, un tanto sorpresivo ya que la abrazó por detrás.
-Mi bella bailarina, una cosa nueva que aprendí hoy de ti – le dijo, Kitty lo miró y acarició su mejilla girándose sobre sí misma para tenerlo al frente.
-¿Y eso te agrada? – le preguntó de forma tentadora.
-Por supuesto – le contestó.
-Es bueno saberlo – dijo ella.
Justo en ese rato comenzó una canción que se bailaba de a dos, Kitty la reconoció de inmediato ya que le encantaba.
-Solo sígueme – dijo ella mirando fijamente a Gato.
Esta canción comenzaba lenta, daba las primeras palabras como si estuviera describiendo la sensación que se estaba viviendo.
(El tema es: Feeling Good de Michael Bublé por si quieren escucharlo)
Birds flying high
You know how I feel
Sun in the sky
You know how I feel
Reeds driftin' on by
You know how I feel
Kitty caminaba de manera circular alrededor de Gato, parecía acecharlo. El comenzó a imitarla.
It's a new dawn
La gata tomó su mano y comenzó enrollarse con su brazo hasta quedar a su lado, más o menos su cuello quedó cerca de la boca de Gato, con la mano desocupada acarició la mejilla del gato naranja.
It's a new day
Gato se acercó lentamente a besar el cuello de Kitty pero ella sonrió traviesamente.
It's a new life
Ella flexionó levemente una de sus piernas para crear un poco de distanciamiento entre ellos y así evitar el contacto. Gato rió guturalmente.
For me
And I'm feeling good
I'm feeling good
Cuando el párrafo de la canción terminó, está se volvió más apresurada. La ladrona se impulsó hacia el otro lado para hacer ese efecto trompo y Gato la guiaba girando al ritmo de la trompeta que era de lento a más rápido.
Gato fue captando la coreografía e iba imitando a otros que se la sabían, levantaba a Kitty de la cintura y luego se impulsaba para girar con ella, no sabía cómo lo hacía porque las piruetas bastantes complicadas.
La canción se volvía más lenta y se notaba que estaba por concluir. La pareja estaba frente a frente, girando igual de lento hasta que el gato naranja sostuvo a Kitty por la espalda mientras que ella se sujetaba de su cuello con las manos. Ambos estaban agitados y sonrieron ampliamente.
-¡Oh no! ¡Ahí vienen de nuevo! – dijo Gato desarmando la posición a duras penas ya que aún no se recuperaban del baile. Se llevó de la mano a Kitty a rastras.
-¿Dónde podemos escondernos? No se me ocurre otro lado – preguntó Kitty.
Gato no pudo responderle porque tuvo que hacer un movimiento rápido, sus amigos los estaban buscando y tuvieron que arrancar a otra zona alejándose un poco del bullicio donde era más privado. El gato naranjo dirigió a su ladrona detrás de una pared y al mirarse no pudieron aguantar reírse de los nervios.
Inesperadamente sonó una alarma que la mayoría sabía que significada, en especial los de la zona baja, no era nada bueno.
-Mierda – dijo Kitty poniendo cara de preocupación.
-¿Qué pasa? – preguntó Gato ya que nunca se había topado con una situación de esas, el venía hace poco.
-Vienen los guardias, ustedes no tienen problema pueden quedarse pero a nosotros no deben vernos – contestó.
-Escapemos entonces – dijo determinado su novio.
-Pero… es más peligro que te vean conmigo si es que me pillan – le dijo abrazándose y besando su mejilla, no queriendo alejarse de él y si lo hacía no sabía cuánto tiempo iban a estar separados.
-No pretendo dejarte sola – le respondió tomando su mano mirandola fijamente.
-Gato…- le miró de la misma forma – Debes seguir los protocolos de acá, es por seguridad mutua, te prometo que no me pasará nada – le aseguró ella – Recuerda que debo ayudar a Claire.
Finalmente accedió muy a su pesar asintiendo levemente.
-Te amo – le dijo ella sin pensarlo, primera vez que se lo decía. La miró consternado al escuchar esas lindas palabras por parte de ella. Kitty lo besó y el correspondió.
-Yo igual cariño mío, cuídate – se despidió él.
Gato esperó a que su ladrona se fuera para cubrirle las espaldas luego se devolvió para tratar de encontrarse con su amigo la cual tuvo suerte porque lo halló en donde estaba el bar, ya no se encontraba con Claire. Pudo notar que el lugar se vació más de la mitad y el resto actuaba con normalidad cuando vieron entrar a compañeros de Gato y Joey que pertenecía a otro escuadrón quienes estaban supervisando.
Supieron que ellos llegaron ahí ya que un tiempo había un rumor que circulaba, en que esa taberna estaba llenos de traicioneros y quisieron ir a comprobar y tomar medidas.
Por parte de Kitty se encontraba en los tejados y observaba a los demás escapando sigilosamente de ahí. Pero ella estaba buscando a su amiga y recordó que ella no subiría ni cantando donde estaba ella así que optó por bajar, obviamente teniendo cuidado a que no la viera. Comenzó a buscar por los alrededores, finalmente pudo encontrarla detrás de unas cajas y barriles.
-¡Vámonos de aquí rápido! – susurró ella.
-¿Y por dónde nos vamos? – preguntó Claire un tanto desorientada.
-Sígueme, conozco varios atajos, no te preocupes tan solo estate atenta si es que necesitamos correr – le advirtió ella – He visto que han llegado varios escuadrones y es probable que nos topemos con ellos en los pasajes.
-¡Ay! ¿Por qué siempre nos toca lo más difícil? – preguntó ella.
-Nah, ya verás que será divertido. Un poco de emoción nos vendrá bien – dijo Kitty restándole importancia.
Al encontrarse en la zona media ya estaba infligiendo la regla de no mezclarse con los plebeyos, por esa razón debía de tener mucho más precaución para que no la pillaran. La ladrona iba tanteando el terreno para evitar esto, ella se apegó a la pared para echar un vistazo a la calle, que menos mal no había nadie. Miró hacia atrás y le hizo señales a su amiga para que avanzara y cruzaron la calle. Iban a paso apresurado recorriendo varios pasajes y se dieron cuenta que estaba cayendo agua.
-Hay que apresurarse – dijo la gata negra en voz baja y Claire asintió en silencio.
Empezaron a trotar para llegar más rápido, mientras más avanzaban más notaban el muro que separaba las clases sociales y antes que pudieran cruzar. Kitty alcanzó a escuchar que se acercaba una patrulla.
-Shh, detente – le dijo ella a su amiga.
Observó la situación y resulta que le estaban bloqueando el paso para el otro lado, más encima que por dónde estaban ellas igual venían unos cuantos pero a varios metros de distancia, la estaban rodeando.
- Tenemos un poco de problemas – dijo la gata negra quien tomó la mano de su amiga para guiarla más rápido. Retrocedió unos pasos, había una casa de tres piso, no estaba ni enterada si alguien vivía ahí pero no se iba a quedar para averiguarlo. En una de las ventanas tenía unos palos atravesado y uno estaba quebrado.
-Entra ahí, rápido – dijo ella mirando hacia los lados.
Una vez que entraron Kitty miró entre los espacio de los palos, no pasaron ni cinco minutos y vió un par de patrullas.
-Uff, nos salvamos – dijo aliviada.
-Menos mal – dijo asustada Claire – No me quiero ni mover, no veo nada y no quiero meter ruido.
-Espérame un poco – dijo la gata quien estaba haciendo una antorcha improvisada.
-A la hora que me voy con otro grupo ya me hubieran capturado – bromeó al ver a su amiga.
-Es…solo la experiencia – dijo ella restándole importancia – Así como tú sabes mucho sobre medicina.
- Gracias, me siento menos inútil – dijo ella un poco triste.
- No seas tonta – le dijo – Ya, larguémonos de aquí antes que se intensifique la lluvia – agregó tomándole nuevamente la mano para guiarla – Creo que es por aquí.
Ella guió a Claire por la casa, se parecía un poco a la casa que tenía el túnel solo que esta era mucho más antigua, el piso era de madera así que cada paso que daban las tablas crujían. Subieron por las escaleras llegando al último piso. Kitty estaba buscando alguna salida para subir al techo, por suerte encontró un tragaluz que tenía los vidrios intactos.
-Ten la antorcha – le dijo.
Pudo notar que no era difícil subir contando que Claire no le pegaba mucho a los saltos. Buscó un objeto contundente para romper el vidrio.
-¿No se darán cuenta con el ruido? – preguntó ella viendo las intenciones de su amiga.
-Desde acá no creo, de todas formas hay que tomar riesgos – respondió y lanzó el objeto, luego la ladrona subió por unos muebles para poder salir. Una vez arriba se tiró el suelo y estiró las manos para ayudar a su amiga.
-Dale, sube – le dijo.
-Ok – respondió y subió con un poco de dificultad, se impulsó para saltar hacia las manos de Kitty quien la recibió y ayudó.
-Sigamos – dijo la gata negra y antes de avanzar ella observó el lugar en que se encontraba para poder orientarse. Se encontraban relativamente cerca y lo mejor de todo es que las alturas y distancia de los tejados eran corta así no tendría problemas con Claire.
Corrieron varias cuadras hasta que llegaron a una que tenía muchas más casas, se estaba volviendo más alargada la escapada.
Todo iba bien hasta que llegaron a una zona donde la separación entre las casas era larga, lo que si había una especie de soporte de madera que le permitiría usar una cuerda y balancearse. Rápidamente buscó unos en los alrededores hasta que lo encontró y de inmediato saltó hasta este soporte.
-Toma este extremo - dijo ella lanzando la punta de la cuerda, Kitty hizo un nudo dejando otro tanto de cuerda disponible para poder balancearse. Lo hizo sin pensar, una vez que estuvo otro lado, tensó el resto de cuerda por seguridad.
De pronto se escucharon ruido, como si cerca hubiera una pelea con los guardias, quizás encontraron a un grupo.
Esa pregunta se respondió al instante.
-¡Allá van otras! ¿Vayan por ellas! – gritó uno y un grupo de ellos se separó para ir tras ella.
-¡Claire salta ahora mismo! – ordenó Kitty.
-¡Me da miedo! – dijo ella dudativa.
-¡Vamos Claire! ¡No hay tiempo para dudas! – gritó de vuelta y su amiga cerró los ojos.
-¡Hazlo ya! – gritó un poco alterada ya que vio que los guardias se acercaban peligrosamente subiendo por la casa.
La gata bicolor saltó y se balanceó fuertemente, de los nervios gritó. Kitty la recibió deteniéndola a tiempo, luego cortó la soga y corrieron hacia al muro. La ladrona no soltó a su amiga y ni siquiera miró hacia atrás, no quería ver cuántos de ellos le estaban persiguiendo.
Subieron al muro y al estar en la cima se dieron cuenta que por desgracia no se encontraban en un punto donde podían bajar fácilmente, optaron por correr nuevamente por dicho muro. La gata de ojos azules estaba atenta a ver si encontraba algún lado donde pudieran descender, le estaba urgiendo.
Kitty pudo ver que había un montón de heno, lo suficiente como para amortiguarlas. Ni siquiera le avisó, ni preguntó a su amiga cuando la empujó y tras ella saltó siguiéndola.
Finalmente se encontraban fuera de peligro.
-Uf por poco- dijo Kitty entre agitada y aliviada.
-Ay, me dará algo – dijo suspirando igual de agitada.
-¿Te encuentras bien? – le preguntó.
-Si a eso te refieres con asustada y con los pelos de puntas , sí –dijo bromista e hizo reir a Kitty – Vayamos a casa pronto, la lluvia está muy fuerte.
Las amigas se levantaron y se quitaron como pudieron el heno encima, corrieron por última vez hasta casa donde se limpiaron y abrigaron, también se prepararon una taza de leche caliente descansando en la sala de estar con una manta. Estaban contentas que encontraban sanas y salva.
