Como era de esperarse, a la mañana siguiente Molly Hooper se sentía como la mujer más afortunada y feliz del mundo. Después de lo que había sucedido anoche, Jim se había marchado rápidamente por tener que ir a cubrir su turno nocturno, pero se fue como el hombre más satisfecho del planeta, como si hubiera esperado ese beso desde que se habían conocido en la cafetería del Hospital Barts.

Por suerte, Molly no tenía mucho trabajo que hacer durante el día, pues había adelantado mucho para poder salir temprano anoche, con Jim. No tenía casi nada que hacer, por suerte, por lo que pudo relajarse un poco y descansar. Trabajó tranquila y relajadamente, pensando qué horario se le ajustaría mejor para ir a ver a Jim. Tenía que ir a verlo, quería ir. Pero ya iría más tarde.

Por aburrimiento y ocio, Molly abrió su computador y volvió a ver el segundo mensaje oculto de la página de Sherlock, el que ya había intentado resolver desde el día anterior. Intentaba e intentaba descifrarlo, pero no podía. Su frustración fue tanta que abrió su blog y añadió una entrada.

29 de marzo

¡Arrgh! ¡No estoy teniendo suerte con la cosa del mensaje oculto de mi amigo! ¿Nadie?

Molly no estaba dispuesta a presionar el botón que le mostraba la solución. Aún no, debía resolverlo por sí misma, quería mostrarse a ella misma que era lo suficientemente inteligente para hacerlo. Continuó unos minutos más intentando descubrir la respuesta correcta. ¿Cuadrícula? ¿Vivir bajo la cuadrícula? ¿Qué quería decir eso…? Volvió a cargar la página y vio que había recibido un comentario.

Creo que la palabra "cuadrícula" es una pista. Hay 25 letras en ese mensaje… –Jim

Al principio, Molly no entendió lo que quiso decir Jim. Pero luego entendió, 25 letras, era la cantidad justa y necesaria para formar una cuadrícula perfecta, de cinco por cinco. Para asegurarse, Molly esta vez sí apretó el botón de respuesta al mensaje oculto de la página web de Sherlock. Las letras se acomodaron y una respuesta apareció.

Solución:

SHERLOCK I AM COMING TO GET YOU

Era la traducción del inglés de Sherlock yo voy a conseguirte. Para entender mejor cómo el orden de las letras había cambiado, Molly leyó la solución, que estaba explicada más abajo.

Ésta es una forma de cifrado de cuadrícula. Hay 25 letras en el mensaje, así que es fácil de determinar los factores -¡5 x 5! Hay que crear una cuadrícula d escribir las letras en la cuadricula de izquierda a derecha y de arriba abajo. ¡El mensaje decodificado se lee de arriba abajo, de izquierda a derecha!

Más abajo, se mostraba la cuadrícula que acomodaba las letras tal como lo indicaba la solución al mensaje. Todo calzaba.

¡Jim tenía razón, lo había descubierto! Molly en ningún momento dudó si Jim vio la respuesta para adivinarla. Ella no dudó en ningún instante de la inteligencia de éste, pues Jim era un chico muy listo, a pesar de no conocerlo mucho. Pero si Jim entendía de Informática, algo que Molly consideraba muy complicado, también pudo haber descifrado el mensaje oculto por sí mismo. Jim sí que era inteligente.

¡Eso es! –Molly Hooper

En realidad, Molly no había estado lejos de descifrar el mensaje oculto, solamente había hecho mal un par de detalles que hacían que no encontrara la respuesta. Como Molly estuvo a punto de lograrlo, de igual manera se sintió satisfecha; había hecho su mejor esfuerzo y no lo había hecho tan mal después de todo.

¿Quieres otro café? :) –Jim

Ésa era una pregunta con una respuesta demasiado obvia. Molly quería aceptar de la forma más linda y tierna posible, si es que podía enviándole un poema, pero como no tenía cabeza para hacer ese tipo de cosas en ese momento, y como quería ir a ver a Jim cuanto antes, solo puso:

Sí –Molly Hooper

Molly inmediatamente salió de la morgue para ir a la cafetería y compartir tiempo con Jim, pero cuando iba en la marcha, alguien la detuvo. Era Sherlock y ese hombre callado que Molly siempre olvidaba su nombre… Ya no estaba usando un bastón para caminar. Y en respecto a Sherlock, éste traía un par de zapatillas deportivas que parecían antiguas en la mano.

-¡Oh! Hola –dijo Molly sorprendida por encontrarlos–… Ahora yo estaba yendo a la cafetería…

-Solamente vengo a usar un laboratorio. Estoy investigando la procedencia del dueño de estas zapatillas –dijo Sherlock mientras levantaba el par que tenía en la mano.

-¡Okay! Pasa, ya sabes cómo funciona el equipo…

Sherlock y el hombre bajo y callado siguieron su ruta por el pasillo del hospital, mientras tanto Molly siguió caminando hacia la cafetería. Ahí se encontraba Jim, solo en una mesa, con dos cafés encima de la mesa. Ambos se quedaron conversando ahí un poco de distintas cosas. Ambos se veían muy felices. Y la mayoría del personal femenino del hospital en ese momento estaba que moría de envidia al ver cómo Molly y Jim estaban sentados en la misma mesa, frente a frente, con las manos encima de la mesa, entrelazadas.

-¿Y cómo ha estado tu día hoy? –Preguntó Molly sonriente.

-Mucho mejor que ahora estamos juntos, querida. Me ha ido bien, pero aún tengo un poco de sueño por el turno nocturno de anoche –comentó Jim mientras Molly veía los ojos cansados de éste–. ¿Y cómo te ha ido a ti?

-Oh, muy bien. Todo ha ido normal y por suerte no tengo mucho trabajo hoy en día, y… ¡Ah! Hoy Sherlock vino en el hospital. Creo que está en un caso, se veía algo acelerado…

-¿Sherlock está aquí? –Preguntó Jim alegre. Molly recordó que a Jim le había llamado mucho la atención el trabajo e inteligencia del detective consultor. Bueno, a quién no le sorprendería en realidad– ¿Crees que podría ir a conocerlo?

-Oh…Me encantaría presentártelo, en serio, pero de veras, Sherlock parecía muy ocupado. Es mejor no molestarlo cuando está muy concentrado, pensando. Pero otro día te lo presentaré, ¿de acuerdo?

-De acuerdo –dijo Jim mientras escribía algo en un papel muy pequeño, y lo guardaba en su bolsillo. Sería una nota tal vez, algo sin importancia. Molly y Jim siguieron conversando un rato más y cuando sus cafés se acabaron, Molly volvió al trabajo. Aunque obviamente volvería a ver a Jim durante el día.

Antes de volver a la morgue, Molly fue a ver cómo estaba Sherlock, si es que había logrado descubrir la procedencia del dueño de esas extrañas zapatillas. Buscó a Sherlock en los laboratorios, hasta que por fin lo encontró. Estaba con el hombre bajo y callado.

-¿Hubo suerte? –Preguntó Molly alegre, por haber estado con Jim hacía poco y también para animar a Sherlock, que se veía algo estresado.

-¡Oh, sí! –Contestó eufórico. Molly se acercó para analizar los resultados de lo que Sherlock había investigado, cuando de pronto la puerta del laboratorio volvió a abrirse. Era Jim, y se veía algo nervioso.

-Oh, perdón. Yo no… –Dijo éste, con una cara que literalmente expresaba vergüenza, esa que se podría sentir cuando se está buscando al baño y se encuentra cualquier otra cosa. Jim estaba parcialmente paralizado

-¡Jim, hola! ¡Pasa, pasa! –Le dijo Molly, sorprendida de cómo Jim había logrado topar con ella si él se había quedado en la cafetería. Molly sabía que a Sherlock no le gustaba convivir con extraños innecesariamente cuando estaba en medio de un experimento o en un caso, pero Molly no tenía otra opción que dejar que Jim entrara al laboratorio. Ella tenía que presentárselo a Sherlock. Al fin y al cabo, ella ahora estaba saliendo con Jim. Cuando Molly incitó a Jim a entrar, éste nerviosamente, tardó en captar el mensaje, pero finalmente cerró la puerta y se acercó. Mientras tanto, Sherlock se dedicó a observarlo por un momento, analizándolo inmediatamente, como lo hacía con todos.