Disclaimer: Todos los personajes pertencen a J.K Rowling.
Cuando Sirius se despertó por la mañana, vio que Astrid ya no se encontraba en su cama, extrañado miró la hora y se sorprendió al ver que eran casi las diez de la mañana, hace bastante no dormía tanto tiempo seguido. También le pareció raro que no haya tenido ninguna pesadilla, ya que era normal que se desvele por alguna.
Bajó las escaleras y vio que los chicos ya estaban limpiando, los saludó y se dirigió a la cocina, se sirvió un café y aprovechó para leer el Profeta, que estaba arriba de la mesa. El periodico seguía ocultando información y hablando en contra de Harry y Dumbledore, por lo que Sirius lo ojeó y lo dejó otra vez sobre la mesa.
El día pasó tranquilo, los chicos estuvieron limpiando y Sirius estuvo todo el día encerrado con Buckbeak. Volvía a sentirse culpable, por un lado esta contento por Harry, porque pudo librarse de que lo expulsen de Hogwarts, pero otro lado quería que se quede con él haciendole compañía, intentado sacarse esos pensamientos de la cabeza, bajó a cenar.
En la cocina estaban los Weasley, Harry, Hermione, Tonks, Remus, la gente que habitaba la casa en cuestión, solo falataba una persona.
-¿Y Astrid? -preguntó extrañado mientras se sentaba en la mesa.
-¿Ya la extrañas, Canuto? -se burló Remus, a lo que Sirius lo fulminó con la mirada.
-Dijo que esta noche la pasaría en su departamento -contestó Tonks, aunque se veía la diversión en su mirada-. Además dijo que quería ir a buscar unas cosas, o algo así.
Sirius asintió, el resto de la cena no habló. Veía a Harry hablar con sus amigos y reírse con los gemelos; Remus y Tonks susurraban cosas que estaba seguro que eran de la Orden. Aunque no lo iba a admitir en voz alta, si extrañaba a Astrid. Después de todo ella le había estado haciendo compañía desde hace varias semanas. Esperó a que Molly y los adolescentes que había presentes subieran a dormir para sacar una botella de Whisky que tenía escondida.
-Un día que Astrid se va, ¿Y ya vuelves a emborracharte? -dijo Remus entrando otra vez a la cocina.
Sirius le gruñó y se sirvió la bebida en un vaso, tomó de un trago y volvió a dejar el vaso sobre la mesa.
-Yo creo que te gusta -dijo Tonks, también entrando a la cocina.
-¿No pueden simplemente callarse, o irse? -preguntó Sirius cabreado.
-No -contestaron ambos a la vez.
-Harían buena pareja -dijo Sirius poniendo los ojos en blanco, sin notar que Tonks se había sonrojado levemente.
El moreno, enfadado, tomó otro trago y subió a su habitación. Definitivamente le gustaba Astrid, de forma sexual, obviamente, él era un hombre libre, no se ataba a nadie, era bastante irónico la verdad, ya que no podía salir de esa inmunda casa.
Como no estaba borracho, ya que apenas había tomado dos tragos de Whisky, se acostó en la cama mirando el techo, aún no tenía sueño. Se puso a reflexionar sobre lo que le habían dicho Remus y Tonks.
¿Extrañaba a Astrid? Si, definitivamente lo hacía.
¿Le gustaba? Tenía un cuerpo perfecto, tenía carácter, era buena y compresiva cuando quería y a pesar de los roces que habían tenido cuando ella llegó, ahora se llevaban bien. Pero no estaba seguro de que le gustara de otra forma que no fuera sexual, ¿o si?
Dejándose llevar por sus pensamientos y por el deseo de tener a Astrid a su lado para besarla y que le haga compañía en la cama, se quedó dormido. Era entrada la madrugada cuando volvió a despertar, había estado durmiendo con la ropa que había usado todo el día, iba a descambiarse y seguir durmiendo, pero tenía demasiada sed, las contras de beber alcohol. Bajó a la cocina y se sorprendió de ver la luz encendida, pensaba que todos iban a estar durmiendo, pero se encontró a Tonks sentada en la mesa.
-¿Tu también te desvelaste? -Tonks dio un respingo al escuchar la voz de su tío, estaba concentrada en otra cosa y no lo había escuchado entrar-. Lo siento, no quise asustarte.
-No hay problema -dijo intentando normalizar su repiración, la jóven tenía su color natural de cabello, algo extraño en ella, pero le quedaba muy bien.
-Con ese castaño oscuro te pareces muchísimo a tu madre -comentó Sirius sirviendose un vaso con agua.
-No suelo llevarlo así -dijo con una pequeña sonrisa-, solo cuando duermo, pero como estaba pensando en otra cosa no me di cuenta cuando cambió de color.
-¿Y en qué pensabas? Si se puede saber -agregó al ver la cara que había puesto.
-Nada muy importante -contestó a la vez que su cabello se iba tornando rojo-. Voy a intentar dormir que mañana me espera un día largo.
Tonks le dio un beso en la mejilla a Sirius y salió de la cocina, éste tomó agua y también fue a su habitación, se desvitió y volvió a dormirse.
