Hola a todos! (Parezco grabadora). Perdón por el abandono de tanto tiempo, pero no tuve tiempo de conectarme a internet. Pero bueno, aqui tenemos lo que les paso a Albus y familiares después del capítulo anterior.
11. Escape
-¡Harry, Harry!
Ginny habría jurado que escuchó gritar a alguien. Se había despertado y ahora intentaba que Harry hiciera lo mismo.
-¿Qué sucede? -inquirió Harry medio dormido.
-Creo que oí a alguien gritar -respondió Ginny aguzado el oído.
-Debe de ser tu imaginación, querida -le respondió Harry.
-¿Qué pasa? -inquirió Hermione, que dormía en la misma habitación aunque en una cama aparte con Ron.
-Me pareció oír gritar a alguien -volvió a decir Ginny.
-¡Ron, Ron! -llamó Hermione a su esposo intentando despertarlo mientras Ginny se acercaba a la ventana.
Harry estaba a punto de volver a quedarse dormido cuando Ginny gritó:
-FUEGO.
Aquello bastó para que Harry despertara por completo. Se levantó y corrió hacia la ventana, situándose a un lado de su esposa. Desde la ventana se veía claramente como las tiendas en las que dormían sus hijos estaban siendo consumidas por el fuego.
-¡No puede ser! -exclamó Hermione, que también miraba por la ventana.
Harry se echó a correr de inmediato. No podía permitir que nada les pasara a sus hijos. Salió de la habitación y corrió hacia las escaleras, bajándolas a brincos, cinco o seis escalones a la vez. Oyó pasos que lo seguían, pero no se detuvo a ver si eran los de su esposa o los de Hermione.
Llegó a la planta baja, y corrió hacia la puerta de la cocina. Desde ahí podría llegar rápidamente al lugar donde se encontraban las tiendas.
Abrió la puerta trasera, pero en cuanto quiso salir algo se lo impidió.
-¡Qué demonios! -exclamó.
Era una especie de barrera transparente. Veía claramente el jardín, pero no podía pasar de la puerta. Era un muro más que sólido.
-REDUCTO -gritó la voz de Ginny a sus espaldas.
Harry se movió, pero el hechizo no dio contra la pared invisible, sino que la atravesó para dirigirse hacia el jardín.
-¡Imposible! -exclamó Ginny.
Harry se acercó a la puerta. Ahí seguía aquella pared que no lo dejaba salir de casa. Solo podía oír los gritos de sus hijos y sentirse totalmente impotente, ya que cada hechizo que lanzaba atravesaba el muro e iba a dar contra el jardín.
Albus pensó que aquel sería su fin. Las llamas que los rodeaban empezaban a sofocarlo, y sentía claramente la necesidad de inhalar oxígeno. Sentía que de un momento a otro perdería el conocimiento.
Sin embargo, en medio de aquella situación, Albus escuchó una voz que le hablaba y lo tranquilizaba.
"Todo saldrá bien" le decía aquella voz.
Albus pensó que estaba alucinando.
"Tú puedes abrir el camino de salida" le dijo aquella voz.
Albus no le veía pies ni cabeza a aquella declaración. Solo conocía el encantamiento levitatorio y hechizos básicos de transformación. ¿Cómo haría para abrir una salida de aquel infierno?
"Tú puedes hacerlo" expresó aquella voz con convicción.
Sin saber muy bien el porqué, Albus levantó la mano en la que llevaba la varita, apuntando con ella hacia las llamas.
-¿Qué estás haciendo Al? -inquirió Rose.
Sin embargo, Albus no escuchó lo que le decían. Solo era conciente de aquella voz misteriosa que le hablaba:
"Confía en tu poder. El fuego es tu aliado, no tu enemigo".
De repente, como si se tratara de un milagro, en el lugar al que Albus estaba señalando con la varita, las llamas empezaron a retroceder. Retrocedieron y se hicieron a un lado, dejando una vía de escape para los chicos.
-¿Cómo hiciste eso? -inquirió estupefacta Rose.
Albus regresó en sí, y él también se sorprendió al ver la ruta de escape que se había formado.
-¡Luego se lo preguntas! -exclamó James-. ¡Salgamos de aquí!
James jaló a Hugo y a Lily, sacándolos rápidamente de la tienda. De inmediato fueron seguidos por Rose, William y Albus. Todos corrieron hasta encontrarse a una distancia prudente de las tiendas en llamas.
-¡Maldita sea!
-¡Tampoco se puede salir por el frente! -exclamó desesperada Hermione.
Harry, Ron, Hermione y Ginny se hallaban más que desesperados. La casa se había convertido en más que una prisión.
-¿Qué pasa aquí? -preguntó una voz.
Todos voltearon la cabeza. Laura Helio se encontraba de pie en medio de la cocina, y no necesitó respuesta para darse cuenta de que las tiendas de los chicos se hallaban encendidas.
Laura se acercó a la puerta, y chocó contra el muro invisible. Al principio pareció sorprenderse, pero de inmediato le paso una mano por encima.
-¡Impossibile! -exclamó totalmente estupefacta.
Sin embargo, no se quedó en ese estado por mucho tiempo. Sacó su varita, e hizo un complicado movimiento antes de apuntar hacia la puerta de la cocina. Harry estaba a punto de decirle que sería inútil, cuando un extraño brillo apareció en el lugar en donde se encontraba aquella pared. Momentos después Laura salía corriendo por la puerta como si nada.
Los demás se quedaron sorprendidos, pero no necesitaron de mucho tiempo antes de que ellos también salieran.
Se encontraron con que sus hijos se encontraban a unos cuantos metros de las tiendas. Lucían cansados y asustados, como si acabaran de salir de aquel infierno que eran ahora las tiendas.
Todos llegaron y de inmediato abrazaron a sus hijos. El verlos a salvo les provocó una gran sensación de alivio. Después de todo, las tiendas eran lo de menos.
Lo cierto es que había que detener el incendio antes de que éste se extendiera.
-Aguamenti -dijo Ron alzando su varita.
Un chorro de agua se dirigió hacia las tiendas, pero en lugar de apagar el fuego, pareció avivarlo aún más.
-¡Qué demonios! -exclamó atónito Ron deteniendo el chorro.
-¡Non posso credere questo! -exclamó Laura Helio antes de soltar a William y dirigirse hacia las tiendas.
Laura realizó otro movimiento complicado con la varita, y dijo unas palabras que resultaron ininteligibles para el resto de los presentes. De la punta de su varita salió un chorro de un líquido brillante. Parecía agua, pero brillaba demasiado para serlo. Aquel líquido apagó el fuego con una rapidez asombrosa.
-¿Qué fue eso? -inquirió Harry.
-Un hechizo extinguidor -respondió secamente Laura Helio.
Todo el mundo regresó dentro de la casa, y Hermione y Ginny se pusieron a preparar té, mientras que Harry, Ron y Laura interrogaban a los chicos sobre lo sucedido.
Los chicos platicaron todo lo que había pasado, como la luz pareció haber disminuido, luego aquellos gemidos y aquella voz que pronunció el hechizo que prendió las tiendas. Y cuando llegaron al como salieron de ahí, nadie estuvo seguro del que decir.
-¿Y entonces cómo salieron? -inquirió Ron intrigado.
-¡No estamos seguros! -exclamó James mirando de reojo a su hermano.
-Albus levantó su varita -explicó Rose-, y las llamas se hicieron a un lado.
-¿Magia accidental? -cuestionó Ron a Harry.
-Probablemente -contestó éste.
Sin embargo, Laura Helio miraba a Albus con una atención inusitada. Ella sabía que solo una magia muy poderosa podía apartar aquel tipo de llamas, y no era magia que estuviera al alcance de cualquier niño.
En aquel momento llegaron Ginny y Hermione con té para todos. Sin embargo, Laura se excusó diciendo que tenía algo muy importante que hacer, y se dirigió hacia la cocina.
Harry y Ron empezaron a comentar lo que los chicos les acababan de contar con sus esposas. Los chicos tomaban el té en silencio. Albus comenzó a sentirse incómodo en cuanto la conversación se centró sobre él. Hermione parecía un poco escéptica a la teoría de la magia involuntaria, y se pusieron a discutir como si los chicos no se encontraran ahí. A nadie le importó, o a nadie excepto a Albus.
Al se puso de pie sin que los demás se dieran cuenta, y se dirigió hacia la cocina. El problema es que se le había olvidado que la madre de William ya se encontraba ahí. Estaba a punto de darse la vuelta e irse hacia otro lugar, cuando se dio cuenta de que Laura Helio tenía su magicel en las manos, y en éste se veía la cara de un hombre apuesto aunque con un gesto un tanto agresivo. El cabello de aquel hombre era de color negro, al igual que sus ojos.
-¿Qué sucede Laura? -inquirió aquel hombre desde el magicel-. ¿No crees que soy capaz de cuidar de nuestro hijo?
-¿Cuándo quieres matarlo? -cuestionó agresivamente Laura.
Aquella declaración sorprendió al hombre.
-¿De qué estás hablando? -le preguntó el hombre ofendido.
-Del hechizo del fuego de la muerte -contestó Laura enojada-. ¡Nunca creí que fueras capaz de usarlo en contra de tu propio hijo! Sabía que no querías a William, ¡pero intentar matarlo!
-¿De qué estás hablando? -inquirió el hombre entre preocupado y molesto-. ¿El hechizo del fuego de la muerte? ¿Contra William?
-Ahora resulta que no sabes nada -expresó sarcásticamente Laura.
-¡Por supuesto que no sé nada! -contestó el hombre.
-¡No me mientas, David! -exclamó Laura.
-¡No estoy mintiendo, Laura! -contestó aquel hombre con un tono de voz totalmente sincero.
Laura lo miró atentamente, como si intentara decidir si debía creerle o no.
-¡Debes creerme Laura! -expresó David-. ¡Nunca haría algo así contra William! Tal vez te parezca que no lo quiero, pero para mí es de las cosas más importantes que tengo en la vida.
-¡Ah! ¿En serio? ¿Y por qué no lo invitaste también a él a pasar las navidades contigo? -inquirió Laura.
-Sabes como lo trata mi familia -contestó David, como si aquello le doliera enormemente-. Incluso su propio hermano Jason lo trata mal. Si lo hubiera invitado solo hubiera venido a sufrir. Y no quiero verlo sufrir.
-Te creo -contestó Laura-. Soy conciente de que quieres a William, aunque muchas veces no se lo demuestres. Pero si no has sido tú quien realizó aquel hechizo; ¿entonces quién?
-No hay muchos magos que conozcan el hechizo del fuego de la muerte -comentó el padre de William y Justin.
-Me atrevería a decir que tú y yo somos los únicos magos en Gran Bretaña que lo conocemos -dijo Laura.
-Pues si es cierto lo que dices yo diría que no -contestó David-. ¿Estás segura que era ese hechizo?
-Sí, el hechizo aguamenti solo aumentó su intensidad -respondió Laura-. Y lo apagué con el hechizo extinguidor sagrado. ¿Necesitas más para creerme?
-No -contestó el señor Jacot-. ¿Cómo se encuentra William?
-Bien -respondió Laura-. Lo salvó el hijo de Harry Potter.
-¿Lo salvó? ¿A qué te refieres? -inquirió David.
-Sacó a todo el mundo de en medio de las llamas. Parece que ese chico tiene un gran poder escondido -comentó Laura.
-Si es cierto lo que me dices, me apuesto lo que quieras a que quien quiera que haya usado ese hechizo iba detrás de ese chico -opinó el padre de William.
¿Y bien? ¿Quien estará interesado en acabar con Albus Potter? ¿Y qué clase de poderes tendrá?
