KHR no es mio solo tomo prestados a sus sexys personajes.
Capítulo 11: Reconciliación y Sorpresa
Aunque jamás lo admitiera, en verdad lo había extrañado por el simple hecho de que lo amaba… y lo amaba demasiado para su propio gusto aunque igual no se quejaba mucho ya que conoció a Kyoya y francamente habían creado una extraña enemistad-amistosa con ella… por así decirlo, donde ambas disfrutaban molestar y pelearse con la otra o si no simplemente busca molestar al castaño ya que él era su víctima favorita para molestar.
Debía de admitir que a veces extrañaba su vida en la mansión Vongola, donde ejercía su papel como la guardiana de la niebla de Tsunayoshi y siempre buscaba crearle más papeleo al castaño en cada misión que se le asignaba por el simple hecho de enojarle aunque obvio eso tenía sus limitaciones ya que si lo enojaba demasiado el castigo no era nada agradable… pero cuando se casó con Byakuran ese cargo se lo heredo a Chrome e igual paso a vivir en la mansión Millefiore.
Actualmente contaba con 2 años de matrimonio y ahora que lo pensaba como es que termino enamora y casada con el adicto de los malvaviscos… a cierto, fue acoso a primera vista, ella estaba en una misión de negociación que le había asignado Tsuna y entre los invitados a esa reunión estaba él, el cual estaba como invitado ya que su familia recién había ganado fuerza y popularidad en el mundo bajo y obvio que tener alianzas con las grandes familias era tentador… ahí noto las obvias intenciones del peliblanco de buscar acércasela y cortejarla, algo en lo que ella no coopero ya que simplemente lo golpeaba, ignoraba o mandaba a volar… pero entonces ocurrió, en una misión las cosas se habían salido de control y los enemigos habían colocado droga por todo el edificio… inclusive en el aire con tal de atraparla, por lo que estaba en aprietos pero entonces llego su acosador blanco al rescate… digamos que se rindió al notar la fuerza y determinación del come malvaviscos, desde ahí accedió a tratarlo empezado a salir en algunas citas o seguir frecuentándose en las misiones de ella y así surgió el amor… después de un año de noviazgo decidieron dar el siguiente paso…
Lo que resume su vida y ahora está en este nuevo dilema… a decir verdad, hasta la fecha jamás había pensado seriamente en una familia… es decir eran solo ellos y ya, pero de cierta forma tampoco le incomodaba mucho e igual tampoco se podía hacer nada… al menos sabía que le haría vivir un infierno en los próximos meses ya que técnicamente fue su culpa.
- ¿Que tienes Muku-chan?, estas muy pensativa – le dijo de forma coqueta Byakuran mientras la atraía junto a él para que se sentara en su regazo mientras que la sujetaba de la cintura.
- Solo recordaba cosas cursis – dijo con calma.
- Es decir, que estabas recordando todas nuestras travesuras – opino el peli blanco mientras sonreía de forma coqueta.
- Kufufu ¿travesuras?, te recuerdo que tu técnicamente me violaste en nuestra segunda cita – le comento algo molesta mientras recordaba la facilidad que tenía su querido esposo para enfadarle.
- Bueno, pero tampoco puedes decir que no te gusto, ya que igual me pedias más – dijo mientras pegaba a la mujer más a su cuerpo y ahora con una mano la sujetaba de la espalda y con la otra empezaba a acariciar sus piernas.
- … - esto solo hizo sonrojar a la peli morada y desviar la mirada, le odiaba cuando adoptaba esa actitud porque desgraciadamente sabía que hablaba con la verdad.
- Oh, vamos mi linda piña, no te enojes – comento mientras empezaba a besar el cuello de ella.
- Kufufu ¿a quién le dices piña?, come malvaviscos – hablo algo enojada Mukuro.
- A ti… - dijo Byakuran mientras rápidamente acercaba a su esposa para empezar a besarla con mucha demanda y pasión impregnada, donde de forma brusca introdujo su lengua dentro de la boca de ella.
Realmente la había extrañado, odiaba estar lejos de esa mujer que simplemente le volvía loco… tal vez era medio masoquista porque ella rara vez le demostraba afecto pero poco le importaba porque era feliz así. Decidió darle un tiempo de descanso porque ella así se lo había ordenado y le expresó sus deseos de pasar un tiempo con su gemela, pero ya no podía más por lo que a la primera oportunidad fue a buscarla ya que no toleraría aguantar un minuto más sin estar a su lado.
Después de un rato, ambos se separaron mientras jadeaban y un hilo de saliva conectaba ambas bocas. Byakuran sonrió de lado y con ello paso a besar, morder y chupar el cuello contrario escuchando los suaves gemidos que escapan de la boca de su bella esposa.
Mukuro tampoco quería ser totalmente sumisa, por lo que tomo entre sus manos el rostro de Byakuran y nuevamente le beso, mientras que sus manos rápidamente buscaban deshacerse de la ropas de él; claro que el peli blanco no se quedó atrás al sentir las manos traviesas de ella, por lo que busco igual quitarle su blusa y empezaba a pellizcar los pezones de ella haciendo que ahogara varios gemidos entre el beso.
Nuevamente el aire se hizo presente y se separaron pero por corto tiempo ya que en un rápido movimiento Byakuran acostó a Mukuro en la cama y se colocaba encima suyo para nuevamente volverla a besar; ella coloco sus manos en la espalda de este para recorrerla e igual a ratos jugar el cabello de este, por su parte el peliblanco se daba la tarea de desaparecer toda prenda molesta que cubría el cuerpo de su amada piña.
Al separarse del beso, empezó a recorrer el cuerpo de ella dejando un rastro de saliva por su paso… amaba esa vista donde podía ver a su mujer disfrutar de todas las caricias que le daba y escucharla, eso solo lo excitaba por lo que rápidamente bajo hasta la zona intima de ella y empezó a masajearla con su lengua provocando gemidos más sonoros por parte de ella.
Después de un rato, ya no podía aguantarlo por lo que busco introducir un dedo dentro de ella mientras que con su boca succionaba uno de los pechos de ella. Después se introdujo un segundo y después un tercer dedo.
- Te amo – dijo con voz ronca Byakuran mientras sacaba sus dedos del interior de ella.
- Ah… - se quejó ella por esa acción – igual te amo así que apúrate – le ordeno.
- Claro, deja me preparo – comento divertido mientras rápidamente se sacaba sus pantalones y boxers para hincarse a los pies de ella mientras empezaba a abrir un paquete cuadrado de envoltorio plateado.
- Eso ya no sirve – le dijo ella mientras se sentaba para mirarle a los ojos, obteniendo una mirada de duda en los ojos del peliblanco – de nada sirve la protección porque ya estoy embarazada.
En ese momento se podía sentir que la temperatura de la habitación descendió de forma drástica ya que Byakuran miraba con cara de sorpresa a su esposa, mientras que ella ni se atrevía a mirarle a los ojos.
- ¿Que…?
- Que estoy embaraza por tu cul… - empezó a decirle pero sus palabras fueron silenciadas porque en ese instante el peliblanco se le tiro encima y la beso, pero esta vez el beso fue más lento.
- Me has hecho doblemente feliz con esta noticia, Mukuro – le dijo de forma calmada y alegre Byakuran mientras que con una mano apartaba los mechones de cabello del rostro de ella.
- Oya oya, pero no creas que te la pondré fácil me has entendido – le contesto de forma divertida a mientras le sonreía.
- Y así espero que sea – le dijo mientras le sonreía – entonces debemos celebrar esta maravillosa noticia.
- Y que tienes en ment… ahh… - las palabras quedaron en el olvido cuando sintió que este entraba en ella de golpe – idiota… - se quejó mientras notaba que el otro sonreía y empezaba a moverse de forma lenta – hmm…. aah…
- Esta noche celebraremos esta hermosa noticia – dijo mientras se hincaba y la tomaba de las piernas para empezar a moverse con mayor facilidad, mientras empezaba a darle estocadas lentas a ella.
Definitivamente esa noticia no se la espero, pero tampoco le enojaba… al contrario lo hacía sentir el hombre más feliz del mundo ya que se le podía ver una sonrisa de auténtica felicidad en su rostro mientras penetraba a su bella piña.
El vaivén empezó a tener su propio ritmo de lento a rápido y viceversa, donde ahora solo se podía escuchar el sonido de los cuerpos y los gemidos de ambos. Realmente disfrutaban esa noche ya que sin separase mucho habían cambiado de posición y ahora ella estaba hincada en la cama mientras que el peliblanco la sujetaba por la espalda y la traía hacia el para darle más placer al buscar penetrarle más profundo.
Mientras seguían en ese delicioso limbo que solo ellos sabían conseguir, empezaban a sentir que todo acabaría ya que ambos estaban a su límite, por lo cual ahora Buakuran estaba sentado abrazando a su peli morada mientras seguía penetrándole e igual la besaba con deseo.
Entonces y de forma simultánea ambos llegaron al clímax finalizando con un orgasmo y de paso llenando el interior de ella, la cual se veía algo cansada ya que no paraba de jadear mientras que Buakuran le repartía besos en su cuello y barbilla.
- Te amo Mukuro – dijo mirándola a los ojos.
- Te amo Byakuran – le contesto con un ligero sonrojo en sus mejillas.
Después de eso y con mucho cuidado, Byakuran recostó a Mukuro en la cama, les cubrió y la abrazo para que así pudieran descansar un rato, definitivamente nunca se esperó esa sorpresa pero definitivamente era algo que le gustaba porque con eso podía confirmarle al mundo que esa hermosa mujer era suya y de nadie más.
Deposito un beso en la frente de ella, mientras la observaba dormir para después cerrar sus ojos e igual dejarse vencer por el cansancio sin borrar esa sonrisa de felicidad en su rostro.
