SURF LOVE

By: Bethany Cullen H.

Summary: Bella Swan está a un paso más de poder cumplir su sueño: entrar al Circuito Profesional de Surf, pero primero deberá de sobrevivir un año en la prestigiosa escuela de surf "Go Surf Go", ¿Qué pasará cuando conozca a sus compañeros de escuela, y entre ellos se encuentre a un cobrizo de ojos verdes?

Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia está inspirada en la serie australiana "Blue water high: escuela de surf" pero la trama es mía.

Escenas: M +18. ¡Sobre advertencia no hay engaño!


Capítulo 11: Vacaciones (parte 1)

-Así que Jane… ¿qué parentesco tienes con Aro Volturi? – pregunté mientras avanzábamos a nuestra segunda clase.

-¿Aro Volturi? ¿De dónde lo conoces?- preguntó extrañada.

-¿Lo conoces?

-¿Lo conoces tú?- respondió riendo al notar nuestro patrón de respuestas/preguntas.

-Bien, tendré que responder yo primero- dije dramáticamente. –Me reuní con él hace como un mes en Quicksilver Inc.- ya había pasado un largo y hermoso vez desde la reunión. A la semana había recibido mi cheque y Edward me llevó a depositarlo, sólo él sabía sobre el eso, no quería que se diera lugar a malos pensamientos.

-Cierto, no asociaba GSG con Quicksilver, pero eso tiene sentido- aceptó. -Es mi tío, pero hace mucho tiempo que no lo veo, digamos que hay problemas familiares.

-Oh vaya- Había descubierto que Janes provenía de una familia bastante conocida en la ciudad, por sus negocios y riqueza. Y si el hermoso convertible que manejaba no era señal evidente no sé que más podría serlo.

-¿Por qué la pregunta?

-Oh por nada importante, ayer lo recordé y me dio curiosidad, no es como si fuera muy común el apellido Volturi- dije.

-De acuerdo,- se calló unos minutos. –Deberíamos estar más animadas, es nuestra última clase y después VACACIONES- chilló felizmente. -¿Tendrán entrenamiento o también tendrán vacaciones?- entramos al salón y nos sentamos en nuestros asientos habituales.

Por fin llegaban las vacaciones de pascuas1, y aunque se trataba de sólo 10 días contando 2 fines de semana, se sentía el aire festivo en el campus.

-También nos darán lo 10 días, aunque creo será mucho tiempo sin entrenamiento, pero Victoria y James se irán de vacaciones, pero somos libre de quedarnos en la casa, aunque estará Sue dándose unas vueltas para evitar que la quememos o destruyamos- reí.

-Eso es genial, podrían armar una fiesta épica, he escuchado que las otras generaciones lo han hecho- susurró porque el maestro había entrado.

-Emmett ya lo está organizando, hasta consiguió el permiso. Al parecer es una tradición, y él argumenta que es nuestro deber de surfistas continuarla- reí, ella ya conocía a todos los chicos y había adorado el sentido del humor de Emmett. En una ocasión había ido a GSG porque teníamos un trabajo que hacer y sólo se trataba de ella y yo así que pensé que sería genial que conociera el lugar y los chicos.

-Seguro que sí… ¿entonces te quedarás los 10 días? Podríamos salir uno de esos días.

-Sería genial- acepté. Jane se había convertido en una buena amiga y ayudaba que tenía mis dos clases con ella y cuando teníamos que formar equipos siempre éramos las dos. –Me iré mañana temprano a Melbourne a visitar a mi papá, ya que Marco no abrirá el sábado por ser día inhábil, pero regresaré el domingo, porque tengo que trabajar martes y jueves y sólo conseguí vuelo ese día o tendría que esperar hasta el martes.- le conté en voz baja.

Me emocionaba la idea de ver a Charlie, pero también me entristecía el hecho de que no vería a Edward por 2 días, era poco y podía sonar ridículo, pero estaba tan acostumbrada a él y ahora que esa dos palabras mágicas se había dicho era peor mi necesidad por él.

La clase pasó rápidamente con nuestra plática a volumen bajo ya que nadie estaba poniendo atención por hacer planes: fiestas en la playa todos los días al parecer. Así que el profesor se había dado por vencido y nos había dejado salir temprano no sin antes recordarnos que teníamos una entrega el lunes que regresábamos.

-Hola Bella- me saludó Alec. No era la primera vez que nos encontrábamos desde que empecé a trabajar en la cafetería, aunque siempre era un saludo de lejos.

-Hey Alec- dije cuando se acercó. –Ella es mi amiga Jane, Jane él es Alec, trabaja en la cafetería- presenté. No había tenido la oportunidad de hacerlo.

-Encantado- dijo Alec tomando la mano de mi amiga que se había sonrojado. –Bueno me tengo que ir, espero verlas regresando de vacaciones.

Bueno aquí pasaba algo interesante. A pesar de que ella era algo tímida, aunque no tanto como yo lo era al principio, y rara vez la había visto sonrojarse, sólo recordaba una ocasión y fue cuando conoció a Edward y me dijo que era guapo.

Oh vaya…

-¿Es lindo no?- le dije como si nada.

-Supongo- dijo aun sonrojada y en voz baja.

-Me llamas cuando aterrices por favor- pidió Edward acariciando mi muslo.

Él se había ofrecido llevarme al aeropuerto y de ahí conduciría a la Costa Dorada, yo no quería que se desviara pero cuando hizo su carita de niño triste con su adorable puchero me rendí y acepté. Su cara era mucho mejor que la carita de gato de Shrek de Alice.

Había tratado de convencerme de que regresando de Melbourne fuera a su casa y pasara el resto de la semana con su familia, pero para su mala suerte tenía que trabajar así que no sería muy factible, aunque traté convencerlo que no se preocupara por mi y se quedara toda la semana, pero no hubo poder humano y me aseguró que él me estaría esperando el domingo en el aeropuerto.

-Lo haré, será lo primero que haga en cuanto pueda encender el teléfono lo prometo- me acerqué lo más que el cinturón de seguridad me dejaba y besé su mejilla haciéndolo sonreír.

-Gracias nena, prometo mandarte un mensaje cuando llegue a casa para que lo veas en cuanto prendas el móvil- sonrió.

-Bien, parece que tenemos un trato- apreté su mano en mi muslo.

-Bien- guardó silencio y siguió manejando. –Hablaré con Liz- dijo en voz baja.

Elizabeth Cullen eran mi "NO admiradora número 1", era un tema delicado entre nosotros. Por una parte Edward estaba molesto por la actitud de su hermana, y por el otro estaba dolido. Después de la cena él habló con ella por teléfono pero las cosas salieron mal y acabaron gritándose. Me sentí mal por ser la causa de la pelea. Traté de minimizar el asunto pero él simplemente no podía dejarlo pasar, y le molestaba que yo no le diera la importancia que él le daba, pero ¿qué ganaba yo enojándome con ella? Nada, era la hermana de mi novio y siempre lo sería.

Sólo me quedaba poner de mi parte para que ella se diera cuenta de que no trataba de robarle a su hermano, lo amaba, así que sólo quería lo mejor para él.

-Edward no creo…- me callé cuando arqueó su ceja. –De acuerdo, haz lo que creas necesario- me rendí.

-Sé que tengo que hablar con ella en persona, y hacerle entender lo importante que eres para mí- habíamos llegado al aeropuerto por lo que al estar estacionado se desabrochó el cinturón y se giró hacia mí al decirlo. Podía ver la necesidad de comprensión en sus ojos.

-De acuerdo- acepté.

-Te prometo que todo se arreglara.

-Se que podrás lograrlo- dije para animarlo, me besó suavemente antes de bajar del auto.

Me ayudó con mi mochila de viaje ya que sólo estaría poco tiempo, no vi la necesidad de llevar tantas cosas, como Alice y Rose, que habían empacado dos maletas y sólo estarían 5 días en Newcastle y Perth, respectivamente.

Cuando Alice vio lo que sería mi equipaje me chilló por 20 minutos y me dio un discurso sobre la importancia de llevar los atuendos correctos para cualquier tipo de ocasión. La escuché respetuosamente hasta que Edward fue a mi rescate. Mi héroe.

Jasper y Emmett se quedarían en GSG. Jasper dijo que prefería quedarse. Edward me contó después que él no tenía el dinero para poder ir a su casa aunque él se había ofrecido a prestarle el dinero, pero Jazz lo había rechazado, al parecer cuando vino a GSG las cosas quedaron mal con su padre.

La madre de Jasper había muerto cuando él nació dejándolo solo con su padre quien era pescador. Cuando le dijo que quería entrar a GSG su padre se enojo bastante y Jasper pospuso su plan ya que se sentía en deuda con él porque fue quien lo cuido y veló por él y no quería abandonarlo ni mucho menos decepcionarlo. Hizo un trato con James para entrar este año, cuando paso el año él se disculpo con su padre por no poder renunciar a su sueño y se vino, hasta la fecha no se hablaban. Jasper al igual que yo estaba becado en la Universidad pero él al total y gracias a Quicksilver. Y también como yo, había ahorrado hasta el último dólar para poder venir. Me sentía avergonzada por haberlo juzgado mal y pensar que también provenía de familia acomodado pero es que él nunca hablaba de su vida. Ahora que lo pensaba bien era muy hábil para evadir ese tema y si Edward no me platicaba esto, jamás lo hubiera imaginado. Cabe decir que me pidió absoluta discreción, sólo él y Emmett conocían su historia.

Regresando al tema, Emmett decidió hacerle compañía, un gesto muy noble de su parte. Mi novio les ofreció ir con él a la Costa Dorada, desafortunadamente Sue le había ganado y les había invitado a comer en su casa por el día de pascua, así ella también podría vigilarlos. No quería pensar qué podían hacer esos dos solos en GSG.

La fiesta sería el viernes así que para ese entonces ya todos estaríamos de nuevo en la ciudad. James y Victoria habían aportado dinero a la causa, y los quisimos más por eso. Emmett y Edward pondrían lo más importante, según Em: alcohol. Rose y Alice se ocuparían de la decoración. Yo me ofrecí a prepara algo de botana y Jasper se ocuparía del sonido. El hombre era increíblemente talentoso con la tecnología pero él siempre decía que era un pasatiempo, su pasión era el surf, pero la psicología también le llamaba y por eso la había elegido como carrera profesional.

-Bien, cuídate ¿de acuerdo?, cualquier cosa me avisas sin importar la hora- salí de mis pensamientos ya que lo había dicho muy serio mientras sus manos se posaban en mis mejillas.

-De acuerdo papá- dije sarcástica.

-Isabella por favor- frunció el ceño haciéndome reír. ¿Enserio Isabella? Puff,

-Todo estará bien Edward, sólo iré a visitar a mi papá- bufé por su exageración.

-Lo sé, sólo…. Te extrañaré- susurró juntando su frente a la mía.

-Y yo a ti, pero estaremos a un mensaje o llamada de distancia- le sonreí.

-Lo sé, bueno sólo… cuídate.

-Lo haré, tu también. Conduce con cuidado.

-Yo siempre conduzco con cuidado- dijo haciéndose el ofendido, su palabras se escucharon más ligeras.

-Aja…- seguí el juego.

Cuando anunciaron mi vuelo fue el momento de la despedida final así que antes de decir palabra alguna él ya me estaba besando, nuestro primer beso de despedida.

-Cuídate- repitió.

-Tú también- susurré antes de volver a besarlo. –Te amo.

-Te amo nena- besó mi frente y me dejó ir.

Las dos horas de vuelo pasaron sin trascendencia alguna, leí un poco el libro que Edward me había regalado como obsequio de nuestro segundo 2 mes2, y escuché música. Al bajar del avión lo primero que hice fue encender el celular y efectivamente él había cumplido con su palabra, tenía varios WhatsApp de él.

11:15 Edward C: Ya en casa.

11:15 Edward C: Ya te extraño :(

11:20 Edward C: Llámame cuando aterrices.

11:23 Edward C: Mi mamá te manda saludos.

11:30 Edward C: Te amo nena.

11:31 Edward C: *beso*

Y decidida a cumplir también con mi palabra le marqué.

-Hola nena- dijo alegre en cuanto contestó al primer timbre.

-Hola bebé- me detuve para platicar con él sin ningún percance.

-¿Qué tal el vuelo?

-Bien, todo tranquilo.

-Me alegro nena, mi madre no ha dejado de preguntar por ti, hasta parece que te extrañaba más a ti que a mí- se quejó con voz dulce.

-Seguro exageras- le dije riendo.

-No, lo juro. Sus pláticas son cómo ¿Cómo ha estado Bella? ¿Cómo le va en la Universidad? ¿Y en la Academia? ¿La estás tratando bien?- dijo con voz ridícula tratando de imitar la voz de su mamá haciéndome reír a carcajadas. –No es gracioso- gruñó.

-¿Qué te puedo decir? Di una muy buena impresión y soy un amor.- bromeé.

Si claro, si dar una buena impresión es casi morir asfixiada por no saber comer mariscos y ganarme comentarios nada bonitos de su hija, seguro que di una excelente impresión. Me burlé mentalmente.

-Lo eres- percibí su sonrisa a través de la llamada.

-Tonto- sonreí.

-Tu tonto- sonreí más.

-Mi tonto- esto ya estaba a una línea más de caer en lo cursi así que me mordí el labio para no reírme.

-Me has convertido en un cursi- se quejó riendo, mínimo no era la único en pensarlo.

-Yo no hice nada- me defendí.

-Lo hiciste, tú y tu adorable personalidad.

-Lo que tú digas- rodeé los ojos.

-No rodees los ojos- me regañó.

-¿Cómo…?- me callé cuando escuché al otro lado de la línea a Esme decir "¿Estás hablando con Bella?

-Arg, me tengo que ir nena… y lo sé porque te conozco- podía apostar a que había guiñado el ojo. –Te amo, estaré conectado en WhatsApp.

-De acuerdo, te amo- dije antes de colgar.

Guardé el celular y caminé, se suponía que Charlie me estaría esperando.

-Bella- gritó mi padre en cuanto me vio. Me sentí de nuevo como niña pequeña cuando salí corriendo para abrazarlo.

-Te extrañe papi.

-Y yo a ti Bells.- Él era otro que me decía así y no por la misma razón que Emmett, aunque después de esa vez ya varios comenzaban a llamarme así.

De camino a casa, increíblemente y a pesar de nuestra personalidad tranquila y reservada, no la pasamos platicando, él me hacía todo tipo de preguntas sobre la Academia y yo feliz le respondía. Hasta que preguntó por mi "amigo Edgard".

-Es Edward- corregí. -Él uhm… es mi novio- solté en voz baja, tan baja que creí que no me había escuchado pero él hombre tenía un buen oído y si lo había hecho.

-Edward ok… ¿Tu novio dices?- preguntó tranquilamente. Sinceramente esperaba una reacción más exagerada de su parte. -¿Desde hace cuanto?

-2 meses- respondí nerviosa.

-Y llevas 3 en la Academia.

-Aja

-De acuerdo, quiero conocerlo.

-¿Qué?- abrí los ojos sorprendida.

-Bueno que tú te hayas fijado en un chico y le hayas dicho que sí, me hace pensar que debe ser alguien bastante genial, como dicen ustedes los jóvenes.

-Lo es- acepté.

-Entonces… ¿No quieres que lo conozca?

-Sí claro,… Edward también quiere conocerte- ya me lo había propuesto más de una vez, pero con nuestro horario era muy complicado.

-¿Entonces cuál es el problema?

-Ninguno.

-Perfecto, programaré un par de días libres e iré a visitarte- sentenció. Pasé saliva nerviosa, no sabía cómo manejar la tranquilidad de mi padre ente el tema de mi primer novio. -¿Eso está bien para ti?- supongo que no le había gustado mi silencio.

-Claro que si papi.

-Bella… no quiero que pienses que estoy enojado, sabía que en algún momento encontrarías a un chico que te gustara. Sólo quiero conocer al hombre que está cuidando de mi pequeñita- Oh, sentí un nudo en mi garganta. Él siempre evitaba los momentos emotivos, pero supongo que este tiempo que habíamos estado separados le había servido para ser más abierto en este tipo de situaciones, al igual que yo. Bueno yo había cambiado bastante en ese tema gracias a Edward.

-Te encantará- le animé. –Según él su familia me adora- le conté.

Excepto Elizabeth, me recordó esa molesta voz en mi cabeza.

-¿Conociste a su familia?- preguntó arqueando la ceja. Ups.

-La conozco, fueron a visitarlo hace como un mes y me invitaron a cenar.

-¿Hace un mes? ¿Por qué esperaste tanto para decirme de él? Tuve que preguntar directamente.

-Quería decírtelo en persona.-

-De acuerdo.- Llegamos a casa y suspiré feliz. A pesar de que era una casa pequeña, era mi casa, el lugar donde había crecido así que se sentía bien regresar.

Dejé mi mochila en mi cuarto que estaba igual a como lo había dejado. Sentí vibrar el móvil en mi bolsillo y lo saqué para ver que tenía un whats de Edward.

13:45 Edward C: ¿Qué haces?

13:46 Bella S: Apenas llegando a casa.

13:46 Bella S: Mi papá quiere conocerte.

13:47 Edward C: ¿Quiere conocerme? Vaya, por fin le has hablado de mí.

No supe cómo interpretar su mensaje.

13:49 Bella S: ¿Estás enojado? :(

13:49 Edward C: No nena, sólo me sorprendí que le contaras de mí.

13:50 Bella S: Él preguntó.

Ok, creo que lo dejé peor de lo que estaba.

13:53 Edward C: Oh… entiendo, ¿le has hablado de mí como amigo o como tu novio?

Antes de que pudiera responderle me escribió de nuevo.

13:54 Edward C: Me tengo que ir, Esme nos habla para comer. Hablamos mas tarde.

Se despidió sin un "te amo", me había mal acostumbrado a sus "te amo". Demonios ¿estaba enojado?

13:55 Bella S: De acuerdo. Te amo *corazón*

-Bonito teléfono- dijo mi papá llamando la atención. Había bajado a la cocina con el teléfono en la mano.

-Me lo dejó Edward, compró otro y ya que me había quedado sin móvil y era frustrante cuando no podía localizarme me hizo/obligó a quedármelo.- expliqué.

-Oh, suena a que se preocupa por ti.

-Lo hace.

-Eso es bueno.

-Eh… ¿Qué se supone que haces?- pregunté cuando lo vi sacar cosas del refrigerador.

-Haré la comida.

-¿Desde cuándo sabes cocinar algo que no sea pescado?- pregunté bromeando.

Charlie amaba pescar, y cada fin de semana iba con su amigo Harry y se pasaban toda la mañana en el bote que ambos habían comprado. Una vez me llevaron con ellos ya que mi papá había tenido una semana ocupada y pensó que sería buena idea compartir tiempo de esa manera.

Fue un desastre total.

Me hicieron sentarme con mi caña de pescar esperando. Fue tanto el silencio y la tranquilidad que comencé a quedarme dormida, cuando un pez pico jalando la caña me asusté tanto que me levanté y di un paso hacia atrás tropezándome con el banco y caí al agua.

Desde ese día mi padre decidió que llegaría más temprano a casa.

-Desde nunca- aceptó –Pero creo que puedo hacer una pasta.

-Deja que te ayude- dije. Guardé el celular de nuevo en mi bolsillo y me puse a cocinar, con él como ayudante. –Tengo una duda ¿cómo es que has sobrevivido estos tres meses?- cuando me fui esa fue mi primera preocupación, pero él me dijo que no lo pensara ya que se las arreglaría. Realmente pensé que aprendería a cocinar algo, pero estaba totalmente equivocada.

-Al principio me la pasaba comiendo en Lodge- ese era su restaurante favorito –Después, Mica se dio cuenta y se ofreció a cocinar para mí, así que todos los días me lleva la comida a la comisaría y guardo un poco para la cena, obviamente le pago- Bueno eso sonaba mejor que comer siempre cosas grasosas en Lodge, aunque amaba la comida grasosa no podría comerlo siempre.

-Me alegra que pudieras resolver eso- acepté. Después de eso pasamos el tiempo en silencio y le expliqué como preparar pasta con salsa de tomate, algo básico.

-Extrañaba tu comida Bells- dijo cuando dejó el plato limpio.

Por la tarde fuimos a Bells Beach como sorpresa de Charlie, metió mi vieja tabla de surf a escondidas y condujo hasta allá, yo iba preparada con mi bañador porque íbamos a ir de picnic a un "lago" pero todo era parte de su plan.

Las olas eran una hermosa visión. Eran de las mejores olas del país y disfruté mucho de la tarde. Por supuesto sólo le dediqué como 40 minutos para poder pasar tiempo con mi padre.

19:30 Bella S: ¿Estás?

19:50 Bella S: toc toc

19:58 Bella S: *corazón verde*

20:15 Bella S: Te extraño :(

Edward ya no me había hablado, se había conectado pero no me había escrito ni un "hola" y no sabía que pensar. Lo único que me había animado era que había cambiado su foto de perfil, y puso una donde salíamos los dos: fue de un día que estábamos viendo una película, bueno, yo la estaba viendo y me había acomodado entre sus piernas para recostar mi cabeza sobre su pecho, él había odiado la película pero a mí me había gustado así que se había dedicado a molestarme, en una de esas volteé dispuesta a regañarlo pero en cuanto me giré besó mi mejilla y sonreí por su gesto y sin que me diera cuenta tomó la foto, por supuesto no me dejó verla porque él sabía que si no me gustaba la borraría… pero si me había gustado.

A mí no me gustaba poner fotos mías así que tenía una de mi nueva tabla. Pero como respuesta a su cambio yo también cambie la mía y puse una que Alice nos había tomado un día en la playa: íbamos caminando por la playa tomados de la mano y en la otra cada uno cargaba su tabla, en realidad no se notaba que éramos nosotros porque la tomó a distancia y de espalda, pero era una muy buena foto. Y más considerando que Edward no traía playera. Alice nos había pasado a los dos la foto y nos había gustado.

Cuando vi que no se conectaba entré a revisar su Instagram, me encantaba ver sus fotos. Casi todas sobre surf y rara vez subía de él a menos que fuera una conmigo o alguien más, y estaba feliz de que en muchas salía conmigo y siempre escribiendo cosas bonitas. El hombre era malditamente popular aunque él lo negara y aunque su perfil fuera privado siempre tenía más de 100 likes por foto, la mayoría de mujeres. Una vez le pregunté algo referente a eso y él simplemente se encogió de hombros y dijo que nunca se fijaba quienes le daban like y que no le interesaba a menos que fuera mío.

Vi que había subido una foto hace 30 minutos, salía él, guapo como siempre, con una mujer que parecía de la edad de su hermana y muy hermosa: pelirroja, ojos azules y facciones finas; y sólo había puesto "Disfrutando de mi visita en casa" le di like y pensaba comentarle algo, pero entonces justo en ese momento alguien le comentó " : Te extrañaba Ed, me alegra pasar tiempo contigo como en los viejos tiempos *guiño**beso*".

Los celos me invadieron de golpe y no supe que hacer. Así que decidí que debía de dormir temprano para evitar pensar mucho en la situación. Bajé y le dije buenas noches a Charlie quien estaba viendo el fútbol.

Me conecté de nuevo a WhatsApp y vi que se había conectado pero no me había contestado y sólo me deprimió.

20:38 Bella S: Buenas noches, espero la estés pasando muy bien.

Y antes de dormir volví a cambiar mi foto de perfil por mi tabla de surf.

El sábado lo había pasado con mi papá, habíamos salido a desayunar, después a visitar a Harry ya que según mi papá él también me extrañaba, así que comimos con él, obviamente yo hice la comida. Harry al igual que mi papá su esposa lo había abandonado, aunque ella no murió, pero ellos no habían podido tener hijos así que estaba solo.

Después de salir de con Harry me invitó un helado de mi heladería favorita y no pude decirle que no, así que cuando llegamos a la casa pasaban de las 8 y estaba cansada pero feliz

En la noche había olvidado poner a cargar la batería del celular por lo que en la mañana lo dejé cargando y no me lo había llevado. Sobra decir que cuando revisé el celular vi que tenía varias llamadas perdidas y muchos mensajes de Edward pero estaba demasiado cansada como para leerlos todo y sólo leí lo último.

19:50 Edward C: De verdad comienzo a preocuparme.

20:35 Bella S: Estoy bien, pase el día con mi papá y olvidé el celular.

En cuanto le di enviar él se conectó.

20:36 Edward C: Dios nena, me tenías preocupado.

20:36 Edward C: ¿Estás desocupada como para poder llamarte?

20:38 Bella S: ¿Podemos hablar mañana? Estoy muy cansada.

Lo cual era verdad, prácticamente se me estaban cerrando los ojos mientras le contestaba.

20:38 Edward C: Oh bueno

20:38 Edward C: ¿Llegas a las 12?

20:39 Bella S: Sí.

20:39 Edward C: Perfecto

20:39 Edward C: Duerme nena

20:40 Edward C: Descansa. Te amo

20:40 Edward C: Por cierto me gusta más la otra foto.

20:42 Bella S: Buenas noches

Y me dormí con el celular en la mano.

El despertador sonó a las 7, gruñí molesta por el ruido pero sabía que debía levantarme, necesitaba ducharme y guardar las cosas porque mi vuelo salía a las 9:40.

Cuando ya estaba lista recogí mi celular y vi que tenía más WhatsApp de Edward pero preferí leerlos más tarde porque no tenía tiempo, sólo le envié uno.

8:00 Bella S: De camino al aeropuerto.

-Bells ya es hora- dijo mi papá desde la puerta de mi habitación.

-Ya bajo papá- guardé el celular en mi mochila para poder pasar los últimos minutos con mi papá sin distracciones.

La mayor parte del tiempo de regreso lo hicimos en silencio y el que no fue en silencio fue llenado de pláticas sobre lo genial que lo habíamos pasado, lo cual fue verdad. Todo había estado muy bien. Excepto el viernes por la noche, dijo una voz en mi cabeza, pero había acertado, eso fue lo único que me dejaba un sabor amargo, pero había intentado no pensar en eso para disfrutar todo el sábado con mi papá.

-Bueno Bells, cuídate mucho ¿de acuerdo?

-Claro papá, tu también por favor.

-Soy un hombre fuerte- dijo con voz un poco rota.

Odiaba las despedidas.

-Lo sé papi.

-Me avisas cuando llegues y cuando sepa que días tendré libres te avisare.

-Genial.

-Le dices a Edward que estoy esperando conocerlo- sonrió.

-De tu parte.- lo abracé y me quedé entre sus brazos unos minutos sintiéndome protegida, como lo había sentido de pequeña cuando me abrazaba –Te quiero.

-También te quiero pequeña.- nos separamos –Hasta luego- se despidió. Caminé a control para después sentarme a esperar.

Saqué el celular y vi que mi novio había respondido.

8:45 Edward C: Buen día, preciosa.

8:46 Edward C: Genial, ya deseo verte.

8:47 Edward C: Llámame antes de abordar.

-Hola nena- contestó al primer timbre.

-Buenos días Edward- contesté un poco insegura, la verdad aun no sabía cómo sentirme y ya que no había leído sus mensaje pues menos sabía qué hacer.

-¿Cómo estás?- su voz sonó un poco apagada.

-Bien ¿y tú?

-Mejor ahora que hablo contigo- me estaba costando mucho trabajo estar seria con él. Me quedé callada sin saber que decir –Uhm… ¿el vuelo saldrá a tiempo?

-Al parecer sí, ya están abordando los de primera clase- dije al escuchar el anuncio sobre eso.

-Bien, ¿entonces te veo en un rato?

-Sabes que no es necesario…- aunque me moría de ganas de verlo y besarlo.

-Obviamente no me molesta, te extraño demasiado y estoy ansioso por verte- dijo con voz calmada. –Pero si prefieres que no vaya…- no completo su frase.

-De acuerdo, llegó a las 12- acepté.

-Lo sé, te estaré esperando… ¿Bella?- su voz me recordó a la primer semana en GSG cuando me espanté porque estaba confundida respecto a Edward y no sabía qué hacer y se había acercado a mí mientras estaba en el mar contemplando el agua.

-¿Sí?

-Te amo preciosa- susurró.

-También te amo- necesitaba decírselo.

-Te veo en unas horas- dijo un poco más animado.

-Nos vemos- colgué, y antes de tener oportunidad de algo más nos hicieron abordar.

Ya en mi asiento y mientras esperaba a que los demás pasajeros subieran y se acomodaran decidí leer los mensajes de Edward.

Viernes

22:30 Edward C: Lo siento nena, no estoy molesto.

22:30 Edward C: Hablé con Liz y pasé toda la tarde con ella, creo que sólo me extrañaba.

22:31 Edward C: Me hizo acompañarla a una fiesta con sus amigas y ella se quedó con mi celular pero preferí regresarme temprano.

22:31 Edward C: Te quise escribir pero cuando Liz se dio cuenta que recuperé mi celular me lo quitó de nuevo.

22:32 Edward C: Te extrañé toda la tarde.

22:32 Edward C: Aun te extraño.

22:40 Edward C: Por cierto, la foto la subió Liz, no di cuenta hasta ahorita.

22:50 Edward C: Me voy a dormir. Te amo.

22:52 Edward C: Espero estés pasando un buen rato con tu papá.

Sábado

9:00 Edward C: Buen día, preciosa.

9:01 Edward C: Espero hayas dormido muy bien.

9:01 Edward C: ¿Me llamas cuando estés desocupada?

11:00 Edward C: ¿Estás enojada nena?

12:15 Edward C: Sólo quiero saber cómo estás.

14:00Edward C: Te he marcado varias veces, ¿por qué no me contestas?

16:00 Edward C: Liz me preguntó si te habías molestado porque subió la foto a Insta, parece que lo hizo a propósito. Lo peor fue que no supe que contestarle porque sigo sin saber de ti.

16:01 Edward C: Y sí, por supuesto que estoy enojado por su acto de inmadurez.

16:02 Edward C: Esme la escuchó y la regañó, le pidió que se disculpara contigo.

16:16 Liz Cullen: Hola Isabella, soy Elizabeth… quiero disculparme si te cause algún problema con mi hermano al subir la foto, aunque sigo pensando que no tiene nada de malo, la conoce mucho antes que a ti y es su amiga.

16:18 Liz Cullen: Como sea,… espero aceptes mi disculpa.

Oh vaya.

18:45 Edward C: Bella… podrías sólo decirme que estás bien.

18:46 Edward C: Te he marcado varias veces y sigues sin contestar.

19:60 Edward C: De verdad comienzo a preocuparme.

21:03 Edward C: Estoy ansioso por verte mañana.

21:04 Edward C: Te amo nena.

Esos eran todos los mensajes que tenía, y hasta ese momento no me había dado cuenta que tenía otro de un número desconocido.

¡Genial! Ahora me sentía horrible por sentirme insegura sobre la situación. Sabía que él no me engañaría o no de una manera tan descarada pero era la primera vez que me veía en ese tipo de situación.

Le debía una disculpa a Edward.

9:38 Bella S: Ya en el avión.

9:38 Bella S: Apenas tuve la oportunidad de leer tus mensajes. No te preocupes todo está bien.

9:39 Bella S: Y me disculpo por haber olvidado el celular el sábado, no fue mi intención preocuparte.

9:40 Bella S: Te veo en un par de horas. Te amo *corazón* *beso*

9:40 Edward C: No te preocupes nena.

9:40 Edward C: Ansioso por verte. Te amo. *beso*

Apagué el teléfono y suspiré feliz, tranquila y ansiosa por ver a mi novio. Cuando despegamos seguí con mi lectura.

-Edward- medio grité cuando lo vi esperándome en el aeropuerto. Corrí hacía él para abrazarlo colgándome de su cuello y enredando mi piernas en su cintura.

Cualquiera que nos viera seguro pensaría que llevábamos meses sin vernos y no dos días como era el caso.

-Nena- murmuró en mi cuello. –No tienes idea de lo mucho que te extrañé.- Con una mano me tenía sujeta del muslo para que no cayera y con la otra tomó mi mentón para poder levantar mi rostro que estaba escondido en la curvatura de su cuello. -¿Tuviste un buen fin de semana?- preguntó todo tierno.

-Sí, pero te extrañé mucho- murmuré tratando de evitar lagrimear. Y es que me seguía sintiendo mal por mi actitud y todo por un malentendido.

-Como yo a ti- susurró sobre mis labios para besarme. Fue un beso suave y delicado, roces ligeros de labios, y caricias que derretían mis huesos.

Al separarnos me di cuenta del pequeño show que habíamos armado ya que le gente nos veía, algunos nos sonreían y otros nos miraban mal. Me sonrojé.

Así que preferí acabar con eso y desenganché mis piernas de su cintura y me bajé, con su ayuda por supuesto.

-Lo siento- dije cuando me ayudó a bajar.

-No lo sientas, me encantó- me guiñó. Me quitó la mochila y la cargó él. –Entonces ¿qué tal tu fin de semana?- preguntó ya cuando estábamos en el auto saliendo del estacionamiento.

Y al igual que con Charlie me la pasé platicándole todo lo que había hecho. Estaba emocionada por poder compartirlo con él porque casi nunca tenía esa oportunidad, es decir, siempre le contaba mi día pero no era lo mismo contarle sobre dos horas de clases en la Universidad o de trabajo a todo un fin de semana.

Entonces comprendí algo, estos días lejos nos hacían bien. Lo había extrañado, eso era un hecho, pero el momento del "reencuentro" hizo que valiera la pena. Estábamos tan acostumbrados a estar siempre alrededor uno del otro que pocas veces nos dábamos tiempo de extrañarnos. En más de una ocasión llegué a temer que se aburriera de mí, porque casi todo lo hacíamos juntos y no siempre era nuestra culpa, debido al programa de GSG, pero supongo que era tiempo de buscar actividades separados para no desgastar la relación. Era como esos pequeños detalles que ayudan a solidificar la relación de una pareja.

O eso creía…

Dios mío, él era mi primer novio y ya me sentía experta en relaciones. Supongo que podía pedirles a las chicas algún consejo.

-Te quedaste muy callada- dijo sacándome de mis pensamientos.

-Estaba pensando en algo.

-Se puede saber en qué.

-Uhm… creo que estos días lejos nos hizo bien- le conté un poco nerviosa.

-También lo creo- aceptó sorprendiéndome.

-¿De verdad lo crees?- pregunté curiosa.

-Sí, hablé con mi mamá- me reveló. –El sábado que no sabía nada de ti me vio preocupado y le conté lo que había pasado- podría jurar que se había sonrojado, pero estaba a contraluz y no podía estar segura.

-¿Y qué te dijo?- me tenía intrigada.

-Dijo que era normal ya que siempre estábamos juntos y estábamos acostumbrados a eso.- Cierto. –Pero que a veces estar lejos unos días hacía bien porque no daba tiempo de extrañarnos y que cuando nos viéramos todo tendría "más color"- rió con lo último.

-Más color- susurré. Curiosa forma de expresarlo pero creo que así me sentía.

-Supongo que tiene sentido.

-Lo tiene.- Justo en ese momento llegamos a GSG que estaba completamente solo, y resultaba un poco extraño. -¿Sólo a mi me parece extraño que esté tan silencioso?

-También me lo parece- dijo subiendo las escaleras.

Antes de que pudiera agregar algo más su celular sonó, pero antes de contestar se acercó a besarme rápidamente. Así que mientras él contestaba yo aproveché para sacar la ropa sucia de mi maleta y llamarle a mi padre, pero al parecer no estaba en casa así que le dejé un mensaje en la contestadora.

-Hola papá, seguro estarás con Harry. Sólo para avisarte que ya llegué a GSG sana y salva. Uhm… por cierto te dejé un pequeño obsequio en mi habitación, espero te guste y que no te atrevas a quejarte porque sabes que lo necesitas- colgué.

Le había comprado un celular, no tan moderno como el mío porque sería demasiado y seguramente cuando me volviera a ver me lo aventaría a la cara, así que escogí un simple Blackberry, con teclado para no estresarlo cuando quisiera enviarme mensajes. Quizás Mica podría a enseñarlo a usarlo.

-Oye nena que te parecería ir a pasar un par de días a mi casa-preguntó mientras seguía desempacando.

-Me parece bien, estar aquí con tanto silencio es raro, además sabes que me encanta tu casa.

-Uh… no esa casa, la de mis padres- quitó de mi mano la ropa que tenía y me hizo girarme para verlo de frente.

-¿A la casa de tus padres?- pensé que me había salvado de eso. No es que me cayeran mal, porque tenía unos padres geniales, pero ir a su casa no me hacía sentir tan segura, no era lo mismo que verlos un par de horas en un restaurante.

-Sí, mi madre habló, dijo que mañana hará una gran comida de pascua y pensó que ya que no haremos nada podíamos ir y regresarnos el martes temprano para llevarte a trabajar.

-Uhm… creo que no debería ir, seguro es una comida muy familiar- familia que incluye a Elizabeth, de haber sido antes seguro hubiera aceptado, pero después de su "pequeño movimiento" de la foto malintencionada porque era obvio que era su idea, ya no me sentía cómoda, era demasiado reciente.

-Pero Esme me pidió que te invitara- dijo dándome un mirada tierna pero decidida.

-Edward…- me calló poniendo un dedo en mis labios, sacó su celular y se lo llevó al oído.

-Mamá… sí, ya le dije… dice que prefiere no ir porque será una comida familiar… aja… nos vemos en un rato- me dio el teléfono- Mi madre quiere hablar contigo.

Eso fue bajo. Lo miré mal pero acepté el teléfono.

-Hola Esme- traté de sonar normal a pesar de estar molesta con su hijo.

-Bella, querida, ¿qué tal tu estancia en Melbourne?

-Excelente, gracias por preguntar- mi tono amable salió natural, ella no tenía la culpa. Creo.

-Me alegra, ahora… qué es eso que le dijiste a mi hijo sobre preferir no venir a comer con nosotros- su tono se escuchaba dolido.

-Oh, no es que no quiera, es que seguro será un momento familiar y no quiero incomodar a nadie- acepté en voz baja para ella. Edward levantó la ceja al escucharme y me molesté más. Le hice una seña para que se saliera y al no hacerme caso me salí a la terraza cerrando la puerta detrás de mí.

-Eres la novia de Edward, eres como parte de la familia- eso no me lo esperaba.

-Gracias- tenía que agradecerla a la mujer por sus palabras. –Pero sigo creyendo que no es prudente que vaya, lo último que quiero es causar alguna molestia- seguro Elizabeth se molestaría.

-Por supuesto que tu presencia no molestara a nadie Bella,- tristemente para mí, alcancé a escuchar claramente como Elizabeth le decía a su madre que no hablara por ella porque no me quería en su casa.

Sentí un nudo en el estómago y cerré los ojos fuertemente porque sentía algunas lágrimas.

-Agradezco mucho tu invitación Esme pero creo que mi presencia ahí no es una buena idea.

-Te entiendo cariño, siento mucho todo esto- sabía que había escuchado a su hija.

-No te preocupes, que tengan una linda comida- me despedí.

-Cuídate, espero verte pronto- colgó.

Antes de entrar respiré profundamente un par de veces. Al entrar vi a Edward sentando en la cama.

-Toma, daté prisa tú familia te está esperando.- me senté a su lado y le di el celular. –Por cierto, jugaste sucio.- me quejé. Posiblemente si no hubiera escuchado a Elizabeth hubiera acabado aceptando… pero la había escuchado.

-Lo siento- tomó mi mano. –Supongo que no funcionó- murmuró.

-Agradezco la invitación, pero escuché a tu hermana decir que no me quiere en tu casa y no pienso imponerle mi presencia a nadie- decidí ser sincera con él.

-¿Liz dijo eso?- frunció el ceño.

-Alcancé a escuchar mientras se lo decía a Esme.

-Pues si ella no te quiere ahí, yo tampoco iré. Sólo quiero pasar el día contigo- me abrazó por lo hombros y besó mi frente.

-No Edward, no hagas esto más grande. Sólo vete de acuerdo- le pedí.

-Bella, no pienso…- no lo dejé terminar.

-Ve, por favor- casi le rogué. –Yo estaré bien aquí, aprovecharé para hacer la colada, y el trabajo que tengo de la Universidad.

-Bella- se quejó.

-Por favor.

-Bien, pero que sepas que estoy molesto y odiaré cada minuto lejos de ti.

-Es tu familia.

-Y tú mi novia y te amo- dije besando mi cabello.

-Yo también te amo- me volteé para besarlo en los labios. Fue un beso corto pero lo disfruté de igual manera. –Ahora levanta tu trasero sexy y vete- quise bromear.

-¿Trasero sexy?- rió mientras se levantaba y giraba la cabeza como si estuviera evaluando su trasero. –Bueno entonces somos el uno para el otro, aunque el tuyo es más sexi- gruñó levantándome de un tirón colocando sus grandes manos en mi culo apretándome a su cuerpo. Me sonrojé y reí tontamente.

-Vete- susurré sobre sus labios. Sus manos no las despegaba de mi cuerpo aprovechando la cercanía para besarme. Ésta vez el beso fue un poco más pasional. Le regresé el beso y el gesto, llevé mis manos a su trasero apretándolo y gimió. Separó nuestros labios, incrédulo por mi movimiento.

-Pero que traviesa- sonrió torcidamente.

-Tú lo has dicho, somos el uno para el otro- le guiñé el ojo. –Ahora vete- nos separé quitando mis manos de su trasero, pero enseguida lo extrañaron, era la primera vez que lo tocaba y me había emocionado porque era un muy buen trasero.

-Bella- se quejó de nuevo.

-Ahora.

-De acuerdo- me besó por última vez y salió de la habitación.

-Te llamo cuando llegué- gritó bajando las escaleras.

Me senté en la cama cuando escuché que cerró la puerta. ¿Qué haría ahora? Decía enserio lo de que era muy raro estar en la casa con tanta tranquilidad.

Así que armé un plan rápido para mantenerme ocupada: Hice la colada y mientras estaba en la lavadora preparé algo de comer. Pasé la ropa a la secadora y mientras limpiaba la cocina. Cuando esa parte del plan estaba concluido llevé la ropa a mi habitación y la coloqué en el armario. Me di cuenta que haría falta lavar la ropa interior pero lo podía hacer después ya que aun tenía mucho tiempo. Me puse un biquini y un short.

Bajé a la terraza e hice un poco de ejercicio, más que nada en la bicicleta, contemplando la playa que estaba a rebosar de personas, no sabía porque no me lo había esperado ya que se trataba de temporada de turismo. Terminé con la bicicleta e hice unos cuantos largos en la piscina, después sólo me quedé ahí sin saber qué hacer. Me apetecía hacer surf pero había mucha gente y aunque estaba acostumbrada a eso esta vez quería algo tranquilo.

Eran las 6 cuando me duché pensando que tal vez si sería buena idea hacer mis deberes de la Universidad, así que me vestí con ropa cómoda sin ropa interior ya que estaba sola, no vi la necesidad. Justo cuando encendí la computadora mi celular sonó. Era Edward.

-Hola bebé, creí que habías olvidado llamarme- dije al contestar.

-Hola nena, lo siento pero ya me estaban esperando cuando llegué.

-No te preocupes.

-¿Qué haces preciosa?

-Haré mis deberes de la universidad.

-Aun tienes varios días para eso, ¿por qué no haces algo de surf?

-La playa esta llenísima, no me apetece tanto ruido. Además ya no tarda en oscurecer.

-Aun te quedan como dos horas- rió. –Podrías ir a mi casa, mis vecinos más cercanos están a varios kilómetros, tendrías el lugar para ti sola.- sugirió. Y la idea me tentaba horrores.

-Podría ser.

-Puedes quedarte y en la mañana llego ahí.

-De acuerdo me has convencido.- apagué la computadora para comenzar a empacar una mochila, hasta recordé que le había devuelto la llave. –Oye bebé, pero no tengo llave.

-No te preocupes, tú prepara tus cosas y llama a un taxi, cuando vayas llegando me avisas y llamaré a seguridad para que vayan y te abran, la clave de la alarma ya la conoces.

-De acuerdo ¿te había dicho que te amo?- pregunté en tono meloso.

-No que recuerde- podía apostar que estaba sonriendo torcidamente.

-Oh que pena- suspiré dramáticamente.

-Vamos mujer, dímelo, yo sé que mueres por decirlo- dijo en tono arrogante juguetón.

-Mañana- seguí el juego.

-Arg…- gruñó desesperado. –Lástima, yo si lo diré… Te amo nena- dijo con voz ronca seductora.

Ese hombre sabía cómo desarmarme en menos de un segundo.

-Te amo bebé- dije sonriendo como boba.

-Bueno, te dejo para que arregles tus cosas, no olvides avisarme antes de llegar para que no tengas que quedarte afuera esperando.

-De acuerdo. Te amo.

-Te amo nena- dijo antes de colgar.

Guardé en mi mochila mi biquini negro junto con un par de mudas de ropa para mañana, mi pijama, oh faltaba la ropa interior. Cuando abrí el cajón de mi ropa interior vi que sólo me quedaba limpios tres conjuntos, uno básico de algodón y los dos que había comprado hace poco. Frustrada guardé el conjunto de algodón para el martes ya que no me sentiría cómoda llevando algo provocativo a trabajar aunque nadie lo vería.

Como sea, me puse el biquini color coral. Debía darme prisa, mientras buscaba algo que ponerme llame para solicitar un taxi y me dijeron 5 minutos. Agarré lo primero que encontré que resultó ser el vestido que usé en mi primera cita con Edward, aquel blanco con figuras en café, rojo y menta. Me puse el cinturón café y mis sandalias del mismo color. Para cuando me estaba cepillando el cabello escuché el claxon del taxi. Guardé mi neceser y bajé corriendo, cerré con llave y me subí al taxi dándole la dirección de Edward.

6:35 Bella S: Ya en camino.

6:36 Edward C: De acuerdo preciosa, ahora mismo llamó para que abran.

El vigilante me saludó y nos dejó pasar sin problema alguno. Por lo días que me había quedado ya los 3 vigilantes me conocían, así que le regresé el saludo.

Efectivamente la puerta estaba sin seguro, entré a la casa y todo estaba normal y tranquilo, dejé mis cosas en la mesa de billar y me quité el vestido doblándolo. Decidí tomar la tabla de la vez pasada.

6:45 Bella C: Disfrutaré de la última hora de sol. Gracias Bebé *guiño*

6:45 Edward C: Disfruta. Y de nada *beso*

La playa estaba solitaria, y suspiré de felicidad. El agua estaba ligeramente fría pero deliciosa. Nadé mar adentro pasando la rompiente. Me detuve un poco disfrutando de la paz que reinaba. Suspiré y remé para coger la siguiente ola, una excelente, una preciosidad de más de un metro, me deslicé zigzagueando entre la cresta y la base aprovechando el largo de la ola.

Después una hora, cogí unas 10 olas y no podía borrar la sonrisa de mi cara, pero paré porque el sol comenzaría a meterse en cualquier momento, aun quedaba unos cuarenta minutos pero no me arriesgaría estando sola.

Salí del mar con la tabla bajo el brazo, la clavé en la arena mientras me exprimía el cabello, caminé hasta la casa mirando hacia abajo a la arena, no quería caerme. Al levantar la mirada vi a Edward parado en las escaleras. Pero eso no era todo.

-Hola amor- ¿amor? Oh dios.

-¿Edward?

-Sí, Edward- respondió soltando unas sexis risitas entre dientes.

-Bebé ¿Qué…?- no supe qué preguntar.

-Sorpresa- dijo volviendo a reír extendiendo las manos haciendo que regresara mi atención alrededor.

La terraza estaba llena de jarrones de rosas rojas, así como también de varias pequeñas velas blancas encendidas, y aunque aun había luz se podía apreciar la flama y le daba otra sensación al ambiente, una romántica.

La mesa estaba cubierta con un mantel blanco y estaba puesta, había dos platos, copas y cubiertos, un candelabro de tres velas esperando a ser encendidas, y una pequeña cubitera con una botella de vino helándose.

El jacuzzi estaba destapado y el agua tenía varios pétalos de rosas. Alrededor de este también había velas pequeñas.

-Wow- no entendía nada.

-¿Te gusta?- preguntó acercándose para tomar mis manos. Se veía nervioso.

-Yo… te quedo precioso todo, me has dejado sin palabras- acepté.

-Entonces cumplí con mi objetivo. ¿Quieres cenar?

-Claro- en realidad tenía mucha hambre ya que mi "gran comida" fue un sándwich con todo lo que encontraba en el refrigerador, pero había hecho ejercicio así que sí, estaba hambrienta.

-Sí- subí los escalones restantes. –Pero ¿podría ir a cambiarme antes?- no pensaba cenar con él vestido y yo sólo en biquini. Que por cierto se veía tan guapo como siempre: vestía un pantalón blanco justo y una camisa blanca con las mangas remangadas hasta los antebrazos, y los dos primero botones desabotonados e iba descalzo. Hermoso.

-De acuerdo, date prisa- iba bajar de nuevo para recoger la tabla pero me jaló hacía su cuerpo. –Yo me ocupo- dijo besando mis labios ligeramente.- Anda- me apresuró dándome un pequeño azote en el trasero.

-Hey- me quejé haciendo un puchero mientras me sobaba el culo.

-¿Te sobo?- preguntó pícaro, chillé cuando realmente lo hizo y me metí a la casa riendo. Tomé mis cosas y entre al baño.

Me bañé rápidamente para quitarme el agua salada, lavé mi cabello y revisé estar bien depilada. Al terminar sequé mi cabello lo mejor que pude. Al momento de vestirme casi hago una chilleta. No tenía que ponerme, y pensé en el discurso que me había soltado Alice hace días sobre "el atuendo perfecto para cada ocasión". Me di de golpes en la frente hasta que recordé que había llevado el nuevo conjunto de lencería, porque sí, Edward Cullen vería mi ropa interior, estaba decidida a eso,

Me puse ese conjunto provocador y casi gimo al sentir la suave sensación del encaje sobre mi piel, me hacía sentir bien. Curiosa me miré en el espejo de cuerpo completo y jadeé al verme. Me sentaba bien el conjunto: era azul rey, la braga era muy pequeña apenas y cubría lo necesario y el sostén era sin tirantes y aun así mis pechos lucían muy bien.

Sacudí la cabeza para salir de mi trance, debía de darme prisa. Ya que no llevaba especial para la situación me volví a poner el vestido que llevaba antes, después de todo fue el que me puse en nuestra primera cita. Podría decirse que eso hacía un poco especial.

Me miré de nuevo al espejo y decidí que me veía bien. Mi cabello lucía decente pero preferí no usar maquillaje. Casi nunca lo usaba y él siempre decía que le gustaba así. Ya que él iba descalzo pensé en seguir su ejemplo. Guardé todo de nuevo y salí.

Me di cuenta que el interior de la casa también estaba decorada con rosas rojas pero no con velas, eso estaba bien ya que con cualquier descuido podría ser peligroso.

Cuando salí de nuevo a la terraza Edward estaba terminando de encender las velas del candelabro.

-Hey- saludé.

-Estás hermosa- me sonrió acercándose.

-De haber sabido hubiera traído…- no me dejó terminar ya que colocó sus dedos en mis labios.

-Estás hermosa- repitió.

-Gracias- contesté sonrojada.

-Bueno señorita la cena está servida- me tomó de la mano guiándome a la mesa. Retiró una silla para mí y él se sentó a mi lado.

–No logro entender todo… ¿Qué haces aquí?- debería estar con su familia.

-Te dije que quería pasar el día contigo, pero eres una cabezota- me regañó.

-Lo siento- sonreí un poco arrepentida por no haberlo escuchado.

-No te preocupes, de no haber sido así no se me hubiera ocurrido prepararte esta sorpresa.- me guiñó el ojo.

-Entonces creo que ser terca a veces da buenos resultados- sonreí.

-Supongo que sí.

-¿Entonces me dirás a que se debe esto? ¿Olvidé alguna fecha importante?- me sonrojé sopesando la opción.

-No, sólo quería hacer algo para ti.

-Gracias bebé, es lo más hermoso que alguien ha hecho por mí.

-Entonces soy afortunado.

-Yo soy la afortunada.

Bajé la vista inspeccionando la mesa y me di cuenta que frente a mí tenía un plato servido con lasaña y ensalada, se veía delicioso.

-¿Lasaña?- pregunté sorprendida.

-Me gustaría decir que yo la preparé, pero fue lo que preparó mi madre.

-Oh vaya, entonces si fuiste.

-Sí, pero qué te parece si te platico mientras comes.

-De acuerdo- llevé un bocado a mi boca y juro que gemí al sentir el glorioso sabor en mi boca –Esto esta riquísimo.

-Ya me di cuenta- los ojos de Edward se veían brillosos.

-Cuéntame- pedí.

-Sí, cierto ¿vino?- preguntó antes, asentí y me sirvió un poco, pero sus ojos estaban clavados en mis labios, me sonrojé pero le sonreí. –Si fui a casa de mis padres, pero cuando llegué Elizabeth me sonrió tan cínicamente al ver que no venías conmigo que me enojé- apretó sus puños ligeramente y me sentí mal por ponerlo en esa situación.

-Lo siento- acaricié su puño y se relajó rápidamente.

-No es tu culpa nena… bueno el punto es que no me sentía agusto, sólo quería estar contigo. Así que me disculpé con mis padres que me entendieron, pero mamá no me dejó regresarme sin comer así que comí rápidamente y me envió otras raciones para que pudieras probarla. Cuando venía de regreso se me ocurrió la idea- señaló las velas. –Además necesitábamos un tiempo así después de las bromas pesadas de mi hermana, sé que te molestó ver esa foto, pero ya la he borrado- sonrió tímidamente.

-Gracias, pero no debiste hacer todo eso por aquel incidente.

-La verdad es que tenía tiempo pensando en hacerte algo así, pero no habíamos tenido tiempo libre.

-Gracias, me he encantado- me acerqué para besar sus labios, sólo un ligero roce.

-La verdad es que me facilitaste todo- rió.

-¿Cómo?

-Pensaba arreglar todo y luego llamarte inventándome alguna excusa tonta, para que vinieras- dijo riendo. –Pero cuando dijiste lo de la playa llena de gente pensé que esa era mi oportunidad. Justo cuando te hablé yo estaba comprando las rosas, y cuando llegaste ya estaba estacionado a unos metros- no lo había visto. –Vigilé la playa entre los árboles y cuando te vi me apuré,- contó.

-Pues te ha salido perfecto- lo felicité observando el hermoso paisaje que teníamos mientras cenábamos.

La hora del crepúsculo.

-Tú me inspiras- se acercó a besarme la mejilla.

Terminamos de cenar tranquilamente mientras nos contábamos detalles sobre nuestro fin de semana, cosas que no habíamos dicho. Le dije sobre la posible visita de mi padre y se mostro entusiasmado con la idea, ya que sabía que conocerlo a él era la razón del viaje.

-¿Quieres bailar conmigo?- preguntó cuando terminábamos de cenar.

-No hay música- sonreí.

-Eso se arregla fácilmente- entró a la sala para prender el equipo de música con una canción suave y tranquila. -¿Me permite ésta canción señorita?- preguntó haciendo un galante gesto con su mano.

-Por supuesto caballero- le seguí el juego.

Me abrazó por la cintura mientras yo había alzado mis manos a su cuello. En realidad no bailábamos como tal, sólo nos balanceábamos suavemente en el pequeño espacio que teníamos.

-And all I can taste is this moment and all I can breathe is your life3…- comenzó a cantarme al oído. Tenía una voz hermosa que me hipnotizaba por completo, presa emoción del momento me recosté sobre su pecho donde el latido de su corazón armaba una buena sinfonía con su voz.

Él siguió cantándome durante toda la canción, pero justo al finalizar me hizo levantar un poco la cabeza mirándome tan profundamente que me estremecí por lo que esa mirada me hizo sentir.

Me hizo sentir amada, especial. Me hacía sentir que le pertenecía en cuerpo y alma.

-Te amo Isabella- dijo con voz profunda.

El sol se había ocultado pero en lo alto del cielo la luna llena nos iluminaba junto con todas las velas que había encendido. Otra canción había comenzado pero lo único que podía escuchar era nuestras respiraciones, y las olas del mar.

-Te amo Edward- dije de regreso.

Agachó su cabeza para besarme. Comenzó siendo un beso suave, sólo rozando nuestros labios ligeramente, disfrutando de su suavidad. Hasta que la punta de su lengua recorrió mi labio inferior y abrí la boca feliz de recibirla.

Sabía a vino y a él, el sabor era enloquecedor, gemí suavemente. Mis manos se perdieron en su cabello y las suyas comenzaron a acariciar mi espalda.

De repente mi necesidad por él me enloqueció, me nubló la cabeza, y las mariposas de mi estómago decidieron hacer una revolución. Mi lengua decidió entrar en acción haciéndolo gemir. Todo mi cuerpo sabía que era el momento. Mi cerebro y corazón, con sus locos latidos, lo apoyaron.

Bajé mis manos hacía su fuerte pecho y comencé a acariciarlo sobre su camisa hasta que mis dedos se toparon con el primer botón y enseguida decidió que debía desabrocharlo como a todos los demás hasta que quedó abierta completamente. Me separé de él y lo observé. Mis bragas se humedecieron con la simple visión.

Era el hombre más hermoso que mis ojos habían tenido el placer de ver.

Quise quitar su camisa pero Edward me detuvo.

-Amor…- era la segunda vez que me decía así y mi corazón se hinchó de felicidad.

-Me encanta que me digas así- dije bobamente con la respiración un poco entrecortada.

-Eres mi amor- sonrió tiernamente.

-Lo soy- dije volviendo a tratar de quitar esa estorbosa prenda.

-No creo…- se calló como si no estuviera seguro de que decir.

-Edward te amo, tú me amas, me dijiste un día que querías hacerme el amor para demostrármelo de todas las maneras posibles, así que eso es lo que quiero… quiero que me hagas el amor para demostrármelo. Estoy lista- terminé en un susurro mientras lo veía a los ojos que están más brillosos que nunca.

-Dios nena, te amo tanto- dijo antes de volver a besarme apasionadamente. Nuestros labios y lengua no se daban abasto. Mis manos acariciaban su pecho desnudo pero quería más así que quité su estorbosa camisa. Por fin.

Nos separamos en busca de aire para llenar nuestros pulmones pero sus labios no abandonaron mi piel, ya que siguió con sus besos, usando sus labios, dientes y lengua por mi mejilla, mentón, cuello hasta llegar a la parte superior de mi vestido. Sentí sus manos luchar un poco con el cinturón de mi vestido hasta que cedió. Después él simplemente bajo los tirantes por mis hombros y el vestido cayó al piso dejándome semidesnuda a la luz de la luna.

-Eres tan hermosa- se había separado de mí para poder observarme. Una parte de mi se sentía cohibida, pero la otra estaba deseosa y segura. Sentía un ligero cosquilleo ahí por donde su mirada iba pasando. –Dios mujer ¿me quieres matar?- gruñó tocando ligeramente la delicada prenda que cubría mis senos.

-Lo compré pensando en ti- dije en un jadeo, cuando cubrió uno de mis senos con su grande mano.

-¿Eres real?- gruñó juguetonamente. -Que suerte la mía- sonrió con sus ojos oscurecidos de deseo. Me volvió a pegar a su cuerpo haciéndome sentir su erección en mi vientre. Sus manos estaban por todos lados mientras me besaba deliciosamente. Y las mías estaban igual, querían acariciar todo. -¿Estás segura amor?- preguntó chupando el lóbulo de mi oreja haciéndome estremecer.

-Nunca había estado tan segura en mi vida- respondí jadeando.

-De acuerdo- nos separó de nuevo, pero esta vez fue muy grande la distancia, tanto que mi cuerpo enseguida extrañó el calor de su cuerpo. –Tengo que apagar esto- me explicó mientras se encargaba de apagar todas las velas.

Al menos él podía pensar un poco más responsable porque yo sólo podía pensar en sus caricias y besos.

Cuanto terminó tomó nuestra ropa tirada y nos hizo entrar a la casa, me pidió que esperara mientras subía a su habitación hasta que vi mas iluminado, curiosa subí y lo vi encendiendo velas en su escritorio y librero, acomodó algunos jarrones con flores que había subido para después abrir la puerta del balcón donde se veía la luna llena. Sonreí enternecida por sus detalles.

-Eres increíble- dije asustándolo.

-Sólo quería que todo fuera perfecto para ti- tomó mi mano y me hizo subir los últimos escalones.

-Sólo por ser contigo sé que será perfecto.- me abrazó de nuevo besándome suavemente transmitiéndome su amor. Sus manos acariciaban delicadamente mi piel, mientras las mías hacían lo mismo, cuando llegaron a su pantalón me di cuenta que no llevaba cinturón y sonreí en el beso.

Desabroché el botón y bajé la cremallera rozando ligeramente su erección que reaccionó a mi caricia. Con un poco de ayuda logramos quitar su pantalón para quedar en unos sexys y gloriosos bóxers blancos justos y cortos dejando ver claramente su erección.

-Edward- gemí ansiosa.

-Bella- respondió con voz ronca volviendo a acercar a su cuerpo. Sus manos recorrieron mi espalada mientras sus labios hacían su camino por mi cuello. Lo sentí jugar con el broche de mi sostén hasta que escuché un "click" para después caer al piso. –Joder, eres perfecta- guió sus manos a mis pechos que acarició suavemente hasta convertir a mis pezones en piedrecillas haciéndome gemir su nombre, de nuevo, por la sensación de placer.

Me hizo caminar hacia atrás hasta que choque con la cama, caí sentada pero él me hizo recostarme. Se quedó parado frente a mí observándome. Tuve la necesidad de taparme los pechos pero luego pensé que era tonto.

-Perfecta- volvió a decir subiendo a la cama acomodándose entre mis piernas, pero cargando su peso en sus brazos. Nos besamos un poco más fuerte, pero cuando su miembro duro hizo contacto con mi intimidad gemí vergonzosamente. Necesitaba un poco de fricción.

Llevé mis manos a su culo haciéndolo refregar su erección en mi sexo, que sólo estaban separados por la delgada tela de nuestra ropa interior. Me estremecí deseosa de más.

Sus labios bajaron hasta mis pechos encargándose de uno, mientras su mano atendía el otro y después alternaba logrando que me retorciera debajo de él buscando algo de fricción entre nuestros sexos.

Clavé dedos en su trasero, desesperada por más, captando su atención. Se separó de mis pechos para observarme arqueando la ceja. Le sonreí y repetí mi acción levantando las caderas buscando más fricción.

-Pequeña descarada- susurró sobre mis labios para besarme de nuevo. Y haciendo honor de mi apodo del momento metí mis manos en sus bóxers para apretar su delicioso y sexy culo. Era tan suave y firme... argh.

¿Yo hice eso? Oh sí, sí que lo hice, sonreí mentalmente.

Edward dio un respingo al sentir mis uñas en esa parte de su anatomía y se separó sentándose entre mis piernas, sacando mis manos en el proceso. Me sonrió perversamente antes de pasar sus manos por mis senos jugando con mis pezones manteniéndose sentado. Sentí mi clítoris pulsar de necesidad.

Bajó sus manos por mi abdomen acariciándolo hasta llegar a mis bragas. Me acarició sobre estas haciéndome retorcerme de placer. Pero cuando tocó mi clítoris sobre mis bragas gemí fuertemente.

Justo cuando estaba por pedirle más, él tomo ambos lados de mis bragas y las bajó lentamente por mis piernas, tocándolas en el proceso. Se las llevó a la nariz y las olió. Me sonrojé fuertemente.

-Hueles delicioso nena- gruñó antes de lanzar mis bragas. Podría jurar que estarían en algún lugar del primer piso… Edward interrumpió mis pensamientos tontos acariciando de regreso mis piernas, desde el tobillo hasta mis muslos. Sólo la yema de sus dedos,… sin prisa alguna.

Después tomó una de mis piernas y la levantó repitiendo el proceso pero ahora con sus labios. Estaba muriendo de placer. Mi clítoris palpitaba necesitado y me humedecía cada vez más.

Cuando sus labios llegaron a la parte superior de mis muslos sentí el aire se quedaba atascado en mis pulmones,… siguió avanzando hasta pasar superficialmente por mi intimidad, reaccioné tratando de cerrar mis piernas, lo cual no era posible porque él estaba en medio y tenía vista en primera fila. Me sonrojé aún más.

-Jodidamente delicioso- respiró profundamente mi olor. Dejó un suave beso en mi monte de Venus haciéndome gemir de necesidad.

-Edward- gemí quejándome a la vez.

-Paciencia amor- dijo dejando besos por mi estómago, entre mis pechos, sobre mis pezones, hombros, cuello hasta llegar a mis labios que estaban desesperados por los suyos así que en cuanto los rozó ligeramente mis manos lo atrajeron para besarlo fuertemente, invadiendo su boca con mi lengua. Antes de lo que me hubiera gustado, se separó de mí de nuevo y volvió a bajar por mi cuerpo dejando besos hasta llegar a mis senos que comenzó a besar usando dientes y lengua. Dios. Mientras sus dedos se abrían paso entre mis piernas hasta rozar mi intimidad, haciéndome gemir.

-Edward- gemí deseosa por más, pasando mis dedos por su espalda. Y cómo si me hubiera escuchado sentí su pulgar comenzar a frotar mi clítoris hinchado de deseo. Sólo necesito meter un poco uno de sus dedos en mi húmedo sexo cuando alcancé mi primero orgasmo de la noche y fue delicioso. Sonreí tontamente aunque no me duró tanto porque su dedo me penetró de golpe haciéndome jadear y gemir al mismo tiempo.

-No tienes idea de lo bien que se siente mi dedo dentro de ti- dijo sobre mis pechos. Su lengua jugaba con mi pezón izquierdo mientras seguía penetrándome con su largo y habilidoso dedo.

Mis manos seguían en su espalda donde mis uñas estaba arañando un poco su piel, pero necesitaba algo más, cuando estaba por tocar su erección él se hizo para atrás y dijo algo como "Hmmno" sobre mi pezón. Lo chupó y arqueé mi espalda disfrutando, se separó soplando sobre el y se tenso aún más. Siguió con el otro mientras sus dedos seguían haciendo magia allá abajo.

Dejé que Edward hiciera conmigo lo que quisiera.

Dejó mi otro pezón bajando por mi abdomen hasta llegar a mi intimidad. Lo vi curiosa y él me regresó la mirada pero era una mirada sexy. Sacó su dedo de mi sexo y gimoteé frustrada porque estaba cerca de volver a llegar. Lo que no me esperaba era sentir su lengua AHÍ.

Mis ojos se abrieron sorprendidos, bajé la mirada y lo vi entre mis piernas mientras observaba mi reacción.

-Edward- gemí extasiada. La punta de su lengua jugaba con mi clítoris mientras volvía a penetrarme ahora con dos dedos que se deslizaron dentro de mí tan fácilmente por lo húmeda que estaba. Cuando sus dientes rozaron mi clítoris toqué el cielo con la mano. –Edward- llegué al climax que arrasó conmigo. Sentí mi cuerpo laxo sobre la cama, no podía pensar claramente y mis huesos se sentían gelatina.

Sólo hizo falta otro roce de su lengua "ahí" para que mi cuerpo reviviera. Éste hombre acabaría conmigo, pensé cuando soltó con un sonoro "plop" ese nervio del placer, sacando sus dedos de mí al mismo tiempo.

Lo vi llevarse esos dedos húmedos con la prueba de mi placer a la boca donde los chupó con deleite y gimió. JO-DER. Sí, separado y en mayúscula.

Desesperada por sus labios me senté tomando su cara entre mis manos y lo besé apasionadamente sintiendo mi sabor en ese beso, haciéndome gemir.

Me arrodillé frente a él sin dejar de besarlo. Solté su rostro y ahora fueron mis manos las encargadas de acariciarlo a él. Jugué con sus pezones como él lo había hecho con los míos esperando que lo disfrutara aunque sea un poco de cómo lo disfruté yo. Sus manos reaccionaron abrazándome a su cuerpo y posando sus manos en mi culo apretándolo.

Me separé de sus labios y de su cuerpo sólo un poco observarlo. Ahora era mi turno. Bajé mis manos a sus abdominales, recorriendo cada ranura de sus músculos hasta llegar a su V, su sexy y antojable V. Mordí mi labio gimiendo ante la vista. Mi dedo índice recorrió esa parte que me estaba volviendo loca.

Levanté la vista y lo vi con los ojos cerrados, se estaba conteniendo y me dejaba tener mi momento. Lo amé más si era posible.

Regresé a lo mío y esta vez recorrí el borde de sus bóxers, escuchándolo gemir en voz baja. Sonreí sintiéndome poderosa, y esta vez mi dedo recorrió su notable y gran erección. Esta vez gimió más alto.

Cansada del juego, tome ambos lados de sus bóxers y los bajé de un tirón. Su erección saltó libre, me lamí los labios ante deliciosa visión. No pude resistirlo y la acaricié como si de una obra de arte se tratara. Ansiosa pero con delicadeza.

-Nena, estoy tan cerca- dijo retirando mi mano de su miembro. –Necesito estar dentro de ti- susurró en mis labios haciéndome estremecer ante semejante visión. Me hizo recostar de nuevo quitándose por completo sus bóxers y se acomodó entre mis piernas.

Su erección descansó sobre mi vientre y mi sexo se estremeció. Estaba tan cerca de donde lo necesitaba.

-Necesito un condón- besó mi mejilla y trató de levantarse.

-No, no, así – anteriormente había salido al tema de que tomaba anticonceptivos para poder regular mi periodo, así que él sabía y hasta me había visto tomarla por las mañanas.

-¿Estás segura?- susurró viéndome a los ojos.

-Lo estoy, no quiero nada entre nosotros- susurré.

-Lo que tu desees nena, sólo quiero que sepas que es la primera vez que lo hago sin protección- confesó. –Porque no había confiado en nadie como confió en ti y te amo.

-También te amo- eso era lo único que me importaba.

-Última oportunidad, ¿estás segura?- preguntó con humor.

-Tan segura como el que te amo- acaricié su rostro, sonriéndole.

-De acuerdo, dolerá pero lo haré con cuidado- sentí la punta de su miembro en mi entrada.

-Confió en ti- trabé mi mirada en la suya, quería transmitirle mi amor con esa mirada y él me sonrió en respuesta.

Poco a poco se introdujo en mí, se sentía tan grande y yo tan pequeña. Siguió hasta que se topó con mi barrera. Lo abracé esperando el momento, pero cuando entró en mí por completo sólo sentí un pequeño pinchazo. Yo esperaba aquel dolor insoportable del que había escuchado.

-¿Estás bien?- dijo con voz contenida, se notaba que estaba haciendo un esfuerzo por no moverse sobre mí.

-Sí, sólo…- esperé un momento- sólo muévete por favor- terminé en un gemido.

La sensación de tenerlo dentro de mí era indescriptible y sumamente placentera. Levanté las caderas, necesitando que se moviera. Pero ese movimiento bastó para que saliera de mí por completo comenzara a embestirme suavemente.

-Dios nena, no tienes idea de lo que se siente estar dentro de ti- susurró jadeando moviéndose lentamente. Sus antebrazos se acomodaron a ambos lados de mi rostro, y aprovechó para poner ambas manos en mi rostro. Acariciando con sus pulgares cada una de mis facciones: mis mejillas, labios, nariz, frente… y sobrepasada por la emoción que ese acto había causado en mi, cerré los ojos y aprovechó para acariciar mis párpados. –Eres tan hermosa- susurró con voz entrecortada sobre mis labios. No pude resistirme a verlo y volví a abrir los ojos.

-Te amo- mi corazón se sentía querer reventar por el sentimiento tan grande que guardaba dentro por él.

-Te amo- me besó suave y dulcemente, transmitiéndome con ese beso su decir.

-Más Edward- pedí gimiendo suavemente, necesitaba sentirlo más profundo, quería sentirme llena por él en todos los sentidos.

Sus movimiento se aceleraron pero sólo un poco y gemí un poco más fuerte. Pero aun así mi cuerpo pedía por más.

-Más- susurré como pude. De pronto, como si un interruptor se hubiera encendido dentro de su cabeza, comenzó a embestirme con más fuerza haciendo gemir fuertemente.

-Oh si, oh nena- jadeó en mi oído.

Hipnotizada por sus movimientos enganché mis piernas en sus caderas, logrando que sintiera más profunda sus embestidas. Gemimos a la par.

Volviéndose a levantar sobre sus brazos, bajo poco a poco sobre mi cuerpo besando todo a su paso: mejillas, labios, mentón, el lóbulo de mi oreja, cuello, hasta llegar a mis pechos donde primero los besó suavemente para después utilizar su increíblemente talentosa lengua en mis pezones ya sensibles.

Sentí mis ojos rodar de placer.

Su mano bajó entre mis piernas hasta tocar mi clítoris y sentí mis paredes contraerse sobre su miembro. Oh dios, había escuchado que las mujeres nunca tenían un orgasmo durante su primera vez.

Bueno, pero ninguna de esas mujeres tenía a Edward de amante. Eso era verdad.

Mordió suavemente mi pezón y me arqueé presa del placer. Me embestía fuertemente mientras su dedo acariciaba mi clítoris. Separé su boca de mi pecho para poder besarlo, justo lo que necesitaba. Mis paredes se contraían con más fuerza dificultando las embestidas de mi novio.

-Oh nena, esto es el cielo- gimió.

-Oh si, Edward- gemí cuando el tercer orgasmo de la noche me golpeó con fuerza, atrapando su miembro dentro de mí. Unas cuantas embestidas más y lo sentí pulsar dentro de mí gimiendo mi nombre. Me gustó como se escuchaba con su voz gutural, ronca por el deseo.

Sonreí feliz y satisfecha.

Edward se dejó caer sobre mí y disfruté de su peso. Nuestros pechos se movían alocadamente, sentía mi corazón querer salirse de mí. Con una mano lo abracé y con la otra acaricié su cabello húmedo por el sudor. Todo nuestro cuerpo estaba cubierto por una ligera capa de sudor, consecuencia de nuestra actividad.

Mi favorita hasta el momento si me lo preguntan.

-Eso fue… sin palabras- de verdad me había quedado sin palabras para describirlo.

-Lo sé- levantó la cara y besó mis labios. -Te estoy aplastando- murmuró sobre mis pechos, intentó levantarse pero no lo dejé, llevé mis manos a su trasero firme para que se quedará ahí. –Nena, no hagas eso- se quejó, no entendí su molestia hasta que lo sentí endurecerse dentro de mí.

-No tengo ningún problema con eso- dije toda coqueta.

-Oh lo sé pequeña traviesa- besó mi pezón que se endureció de nuevo por su atención. –Pero no estás en condiciones de una segunda ronda- lo sentí sonreír sobre mi piel.

-Pruébame- en cuanto lo dije, se levantó de mi cuerpo soportando su peso en sus brazos, de nuevo, y se movió ligeramente dentro de mí. No pude evitar hacer sisear un poco, sentí placer pero también un poco de molestia, no era la gran cosa pero suponía que Edward tenía razón en esto y lo mejor era esperar un poco.

1 hora quizás.

–Te lo dije- se volvió a acostar sobre mí pero esta vez sí se salió de mí. Me sentí tan vacía sin él en mi interior. –Intenté ser suave contigo para que después no te molestara mucho, pero quebrantaste mi voluntad mujer- terminó de decir bromeando.

Se giró hasta quedar de espaldas y me arrastró para que me acostara en su pecho, y nos tapó con la sábana azul de su cama.

-No me disculparé- dije en voz baja.

-Lo sé- rió.

-Además sólo es un pequeño malestar, no es la gran cosa.- dije quitándole importancia al asunto. Bueno de verdad quería repetirlo… porque era alucinante en la cama ese hombre, y era muy afortunada.

-Oh mi pequeña traviesa- rió dejando un beso en mi cabello mientras yo me entretenía haciendo dibujos invisibles en su pecho con mi dedo.

-Te amo, gracias por esto- besé su pecho. Ahora que esa sensación de éxtasis salía de mi cuerpo le dio paso al cansancio y no pude evitar bostezar. Quizás podría dormir una hora para reponer energías.

-Fue un placer- lo sentí sonreír.

-No por esto- me moví contra el presionando mi cuerpo desnudo en el suyo. –Aunque fue increíble,… me refería a la cena, a la sorpresa, fue un gesto muy hermoso- terminé susurrando.

De fondo aun se podía escuchar la música sonando. Y a través del balcón abierto también las olas.

Siempre el sonido de las olas.

-Gracias a ti amor por confiar en mí- besó mi frente. –Te amo… duerme nena- susurró mientras comenzaba a acariciar mi espalda, haciendo que me relajara aun más si es que era posible

Caí dormida en los brazos de Morfeo con una sonrisa en el rostro, escuchando uno de los sonidos más hermosos del mundo: el latido de su corazón.

.

.

.


1.- En Australia son inhábiles el viernes santo, sábado y lunes de pascua, por lo que la universidad le da de "vacaciones" de viernes a viernes.

2.- El primer mes le regaló el brazalete ¿por qué? Bueno era el primer mes y quería darle algo especial y significativo además de que también considero que era apropiado porque pensaba confesarle que la amaba. Así que para el segundo decidió un libro porque sabemos que Bella no le gustan mucho los regalos caros, tuvo que aceptar que no podía llenarla de joyas aunque quisiera porque ella no era así y no quería cambiarla por lo que optó probar con detalles simples pero lindos.

3.- "… Y todo lo que puedo saborear es este momento, y todo lo que puedo respirar es tu vida…"Iris- Goo Goo Dolls... Amo la canción.


TARAAAAAAN, TRAVESURA REALIZADA ;)

¿Qué les pareció ese mini drama? No puede ser todo tan perfecto en una pareja así que sólo quise darle un poquitín de emoción, sólo una pizca.

La mayoría dijo que "romántico planeado", otras espontáneo… así que dije bueno puede ser una cena sorpresa (algo planeado por Edward) y a la vez espontáneo porque esa no fue su intención, aunque estoy segura que no se quejó con el resultado. Espero haberlas complacido con lo que escribí. Ustedes me leyeron la mente, mi idea principal era armar todo en la casa de Edward, supongo que era lo más lógico aunque había más opciones. ¿Muy cliché?

Me pueden buscar en fb como Bethany CH, en mi perfil les dejé el link, y también creé un grupo llamado, "FF Surf Love", también el link en mi perfil, es cosa de ayer pero ya subí algunas fotos, y no he podido agregar a nadie :/

POR CIERTO, edite un viejo one-shot llamado "BAILE EN LA DUCHA", así que las invito a pasarse a leerlo(:

¿Review? Recuerden que un REVIEW= a mí, muy feliz e inspirada para escribir ;) Y quizás podría darles un pequeño adelante.