Capítulo 10
El trenecito
Iván y Twilight salieron los primeros, dirigiéndose hacia el sur y en sentido contrario al que vinieron; la intrusión en el almacén en Hontoria les había tomado bastante tiempo y ya era la hora de comer pasadas, pero en ese momento tenían prisa por reubicar a Luna y por ende, a Carvajal, el mafioso que se la había llevado. Pero aún no se habían percatado que estaban siendo seguidos, por un lado por Mendoza y Castelar, un aristócrata venido a menos que había estado negociando con Carvajal la compra de Luna, pero que ahora se había quedado sin nada debido a la fuga de éste. Y por otro lado, por Paco y Eduardo, los rejoneadores que habían contratado a Carvajal para que robara a Luna por ellos, pero que les había salido el tiro por la culata.
-¡Acelera hombre, que los perdemos!-masculló Paco.
-¡No podemos acercarnos demasiado o se darán cuenta que les estamos siguiendo!-obvió Eduardo, subiendo a cuarta.
-Más nos vale que esos dos pasmados nos lleven hasta Carvajal, esto no va a quedar así…-musitó Paco, aun alterado.
-Que conste que la idea ha sido tuya… no pienso patearme media Segovia tras una pista que podría ser falsa-le advirtió Eduardo.
-Tranquilo, algo me dice que hacemos bien en seguirles… ese unicornio debe hacer algo más que hablar ¿viste esa tiara dorada que llevaba en la cabeza? Dudo que solo fuera para verse guapa…
Eduardo le miró ceñudo, pero prefirió no decir nada más y se centró en la carretera.
Un poco más adelante, cubriéndose tras un tráiler lleno de coches y un autobús de línea regular, el Ford Mustang de Mendoza y Castelar también iba tras la zaga de Twilight e Iván, en ese momento discutía azoradamente por teléfono usando el manos libres.
-¿¡Se puede saber dónde te metes, Enrique?! ¡Llevo en vela desde ayer por la noche porque tú no apareces, me ha salido una cana de lo preocupada que estoy!
-¡Ahora estoy en medio de un asunto muy importante, querida, se suponía que había cerrado un trato único, pero el cabrón con el que lo he hecho se ha dado a la fuga! ¿¡Te lo puedes creer?! ¡Toreándome a mí, a mí!
-¡Eso te pasa por fiarte de cualquiera, te tengo dicho que nunca trates con gente de la que no hayas oído hablar!
-¡Cielo, comprendo tu aprehensión, pero esto es demasiado grande como para dejarlo pasar, se trata de un ejemplar nunca antes visto, debe de ser mío, como sea, no pienso parar hasta tener a semejante preciosidad!
-¡Enrique, no me dejes colgada, mi cana!
-¡Pues tíñetela mientras tanto, pero no me llames más, ya te llamaré cuando lo haya recuperado!-masculló, antes de colgar.
-Demonios, que mujer…-bufó.
El autobús fue a adelantar al tráiler en el justo momento en el que pretendía cambiarse de carril y se vio obligado a frenar un momento; bajó de marcha al mismo tiempo que machacaba el claxon y masculló.
-¡Pero gilipollas! ¿¡Es que no me ves?! ¡Subnormal!
Si seguía así iba a perder el rastro del chico y del poni color violeta y era su única vía para llegar hasta su objetivo.
-Me las pagarás, Carvajal, ya lo creo que me las pagarás…-pensó, regresando al carril colindante.
Mientras tanto, Iván conducía un poco más adelante, ajeno al despliegue que le seguía un poco más atrás; aunque el chico estaba en ese momento más atento a la música electrónica que sonaba en todo el coche.
-¡Just give me a life to bleed, another world outside that's full of all the awful things that I made! ¡Me encanta Deadmau5! ¿Qué te parece la música del mundo humano?-inquirió el chico.
-¡Horrible, eso no es música, es ruido!-masculló Twilight en los asientos traseros, tapándose los oídos con las patas.
-¡Venga ya, no me digas eso! ¡Me encanta la música electrónica!
-Bof, me recuerdas a una poni que yo me sé que viene de vez en cuando al pueblo… siempre con sus ruidos…-masculló la poni.
Iván suspiró y apagó la cadena, quedándose el coche en silencio.
-Mucho mejor…
-Aburrida… aun no me has dicho nada más ¿vamos bien?
-Sí, aunque la noto algo más lejos…-comentó ella.
-Vaya con Carvajal, un camión tampoco es que vaya tan rápido… a no ser que haya cambiado de vehículo…-supuso el chico.
Los dos se quedaron en silencio durante un buen rato pero un ruido grave y profundo se oyó por todo la estancia.
-Perdón, ha sido mi estómago…-murmuró él.
-El mío también.
Los dos se miraron a través del retrovisor y luego se rieron tontamente.
-Bueno, ya somos dos…
-Sí… tengo hambre ¿vamos a parar?-inquirió ella.
-Si quieres paro ahora, pero si puedes aguantar… lo digo por seguir el rastro de Luna.
-Ah, bueno, en ese caso supongo que puedo aguantar…-murmuró Twilight, tumbándose.
Otro corto silencio se echó sobre los dos, Iván echaba en falta la música, pero por hablar un poco inquirió.
-Y cuéntame, ¿cómo es Ecuestria? ¿Es grande?
-Oh, sí, mucho, ocupa grandes hectáreas y circunda un extenso mar por la parte del este y el oeste… hay un montón de ciudades como Fillydelphia, Manehattan, Trottingham, Los Pegasus, Baltimare…
-Ah… ¿y tú dónde vives?
-En Ponyville, un pueblo a pocos kilómetros de la capital, Canterlot; yo nací en Canterlot, pero luego me trasladé al pueblo por petición de la princesa Celestia, allí fue donde conocí a mis amigas.
-Ya veo… ¿y cómo son tus amigas?
-Son las mejores amigas que un poni puede tener, al principio pueden parecer un tanto incompatibles entre sí, pero la amistad es lo que nos une; bueno, eso, y los elementos de la armonía, claro. Se llaman Pinkie Pie, Applejack, Rainbow Dash, Rarity y Flutteshy.
-¿Pinkie Pie? Suena a tarta de fresa…
-Oh, desde luego, ella es repostera, trabaja en la pastelería local; es de ojos azules, pelaje rosa claro y crin y cola rosa chicle.
-¿Cómo es?
-Buf, es lo más aleatorio que te puedes a echar a la cara, es impredecible, no sabes cómo puede reaccionar ante cualquier cosa y hay veces que hace comentarios fuera de lugar o que carecen de sentido; pero aun así es alegre, divertida, le gusta divertirse y tiene mucho sentido del humor-explicó Twilight, contenta de hablar de ella.
-Ya veo, la típica fiestera cañera…
-No lo sabes tú bien, dale cualquier excusa y ella te montará una fiesta, da igual el momento y el lugar, si la fiesta no va a Pinkie, Pinkie irá a la fiesta, tal que así.
-Je, je… ¿Y Applejack? Suena a campo…
-Por supuesto, Applejack es una poni de campo hasta decir basta, le encanta la naturaleza, de hecho ella es granjera, trabaja en un granja de manzanas; es de ojos verdes, pelaje anaranjado y crin y cola rubias, siempre lleva su sempiterno sombrero de vaquera.
-Aquí solemos decir a ese tipo de personas: "Eres más de campo que las amapolas"-comentó Iván, frenando un poco.
-Pues se cumple, no creas lo contrario; al ser tan de campo suele llegar a ser un tanto grosera y soez, pero dice las cosas tal y como son y nunca se le ocurriría decirte nada que no fuera cierto, es sincera hasta decir basta, inteligente, atlética y trabajadora.
-Eso es bueno… ¿Y Rarity? Suena como a algo exclusivo…
-Tan exclusivo y único como las piezas de moda que diseña, tiene su propia boutique y un estilo muy particular, es de ojos azul celeste, pelaje blanco y crin y cola violeta y muy bien peinadas.
-Parece la típica modista pijilla…
-Lo es, es tan refinada y le gusta tanto el buen porte que muchas veces ha tenido unas cuantas disputas con Applejack, pero aun así ellas siempre se llevan bien; a veces es tan quisquillosa que se vuelve insoportable y suele ser algo agarrada, pero a pesar de eso está dispuesta a sacrificar algo de su finura y figura por el bien común.
-Un diamante pulido después de todo… ¿Y Rainbow Dash? Suena a velocidad…
-Toda la que quieras e incluso más, es la pegaso más rápida de toda Ecuestria y le apasiona volar; es de ojos color cereza, pelaje azul cielo y su crin y cola son multicolores, como un arcoíris.
-Debe encantarle los retos entonces…
-Como si lo supieras, la mayoría de las veces está retando para ver quien es mejor en que cosa, suele medirse muchas veces con Applejack; es bastante vanidosa, tiene mucho ego y todo para ella tiene que ser tan genial como ella misma, es impulsiva y algo atolondrada, pero a pesar de eso nunca dejaría tiradas a sus amigas y es tan leal como el más fiel de los soldados.
-Vaya, hoy en día se echa en falta algo como eso… ¿y Fluttershy? Suena a alguien retraído…
-No te falta razón, es una pegaso de ojos azules, pelaje amarillo claro y crin y colas rosas y lisas, tan lisas como su personalidad.
-Eso puede llegar a ser malo…-murmuró Iván, poniendo el intermitente para adelantar.
-Fluttershy es la timidez en sí misma, una poni encerrada en su propia burbuja y con la que es complicado congeniar si no tienes la suficiente confianza. Miedosa, algo cobarde y sin apenas determinación es bastante ingenua, pero eso hace que sea la cosa más buena y tierna que hayas visto en toda tu vida, nunca haría daño ni a una mosca y siempre estará ahí si estás mal.
-Ah, la eterna encrucijada de las escasas buenas personas… vaya, que grupo más dispar el tuyo, pero aun así parecéis complementaros perfectamente-observó el chico, asombrado.
-Por supuesto, parece que hayamos estado destinadas a conocernos, aunque en realidad sí que lo estábamos, puesto que gracias a Rainbow todas nosotras conseguimos nuestras marcas de belleza...-añadió ella, con una gran sonrisa.
-Vaya, ojalá todo el mundo fuera tan buenos amigos como lo sois vosotras… el mundo sería un lugar mejor…
Twilight se quedó muy contenta al hablar de ellas, pero enseguida recordó cuál era su situación allá en Ecuestria y enseguida cambió la cara por una muy larga.
-Ey ¿Qué pasa?-inquirió él, fijándose por el retrovisor.
-Es que… todas ellas están allí, a merced de Chrysalis, y yo sin embargo estoy aquí…-masculló, con los ojos vidriosos.
-Pero eso no lo has pedido tú, ni siquiera dependía de ti… lo pasado, pasado es, ahora vamos a ir por Luna y una vez que la tengamos de vuelta, regresaremos a Ecuestria y salvaremos a todas, te lo prometo-le dijo Iván, con contundencia.
Los dos se miraron a los ojos a través del retrovisor y Twilight esbozó una pequeña sonrisa.
-Gracias Iván…-susurró ella.
-Ya ves tú… epa, eso tiene pinta de ser un golpe…-murmuró él, al ver que más adelante el tráfico se volvía más denso.
Activó las luces de emergencia durante unos pocos segundos y estuvieron parados un buen rato; entre la animada conversación, la cual convirtió las horas en minutos, y el atasco, se pasó casi toda la tarde y apenas pudieron avanzar un poco más. Twilight notó algo más lejos a Luna que antes y la noche se comenzó a echar sobre ellos; incluso se dieron cuenta de que no habían comido y parecía que tuvieran un agujero negro en el estómago.
-Por fin salimos…-masculló Iván, al ver que el tráfico se volvía más fluido después de pasar el punto negro.
-¡Ha sido horrible!-masculló ella, sin referirse a la espera.
-Sí, lo sé, es lo que pasa cuando la gente va como loca, conduce con varias copas de más o incluso con sueño…
-¡¿Cómo es posible?! ¡Si parecía un acordeón! ¡Y los cuerpos tapados…!-susurró la poni, aún alterada.
-Tranquila, ya lo hemos pasado, no pienses más en eso…
Sin embargo no pudo olvidarse de la horrible visión de los coches destrozados y los cuerpos cubiertos con las lonas; como ya era casi de noche y arrastraban un hambre considerable, Iván decidió parar para descansar y comer algo en un motel de carretera que vieron un poco más adelante. Reservó una habitación para él y cuando estuvo todo despejado dejó a Twilight salir del coche y dirigirse a la habitación a toda prisa para que nadie la viera; luego fue a comprar algo para comer y cogió varios sándwiches envasados de una máquina expendedora con agua y refrescos. Se tumbaron en la cama y estuvieron cenando mientras Iván zapeaba un poco, pero se paró en cuanto vio una película que le era familiar.
-¡Hombre, Regreso al futuro!-exclamó.
-¿De qué trata?-inquirió ella.
-De un coche que viaja por el tiempo, está muy bien, vamos a verla.
Twilight se quedó impresionada por la idea de un coche que viaja en el tiempo y la vio con mucho interés; sin embargo, Iván cayó enseguida víctima del sueño, pero Twilight la vio hasta el final. Estaba siendo muy emocionante, en ese momento Doc trataba de colocar bien el cable para que el rayo pudiera canalizarse hasta el De Lorean y para que Marty pudiera regresar a su época.
-Vamos, arranca… vamos, vamos…-musitaba Marty, tratando de arrancar el coche.
El reloj sonó y Marty se puso nervioso.
-¡Vamos, ponte en marcha!-masculló, echando la cabeza sobre el volante.
En ese momento, el motor rugió y el chico soltó un grito de alegría antes de echar a correr; mientras tanto, Doc terminaba de ajustar el cable, pero éste se tensó demasiado y se soltó un enchufe.
-¡Ugh!-musitó, aterrado.
En ese momento Marty cogía más velocidad, enfilando la calle para poder recibir el rayo a tiempo; Doc, viendo que el tiempo se le echaba encima, bajó a la calle para volver a conectar el cable, Marty estaba por llegar y el coche brillaba, a punto de saltar en el tiempo.
-¿¡Doc?!-masculló el chico, al verle.
En ese justo momento el rayo cruzó el cielo e impactó en el pararrayos del ayuntamiento; una fuerte descarga eléctrica recorrió el cable y Doc logró enchufar las partes a tiempo, lanzándole el chispazo hacia atrás. El coche recibió el subidón de energía, hubo un fogonazo acompañado de un chasquido y al segundo siguiente sendas marcas de fuego trazaron la carretera, consiguiéndolo.
-¡Uauh! ¡Lo consiguió, lo consiguió!-exclamó ella, botando de alegría.
Al otro lado del tiempo y el espacio, el De Lorean surgió de la nada e irrumpió en la época de Marty, dejando las marcas en la carretera y asustando a un hombre que dormía cerca.
-Otro conductor borracho…-masculló.
Después de esa intensa escena, la película acabó enseguida y Twilight apagó la tele como Iván la enseñó; la había encantado, había sido tremenda y además, muy divertida.
-Ha estado genial, los humanos son increíbles…-pensó ella, pensando en todos los acontecimientos de la película.
Vio como Iván dormitaba como un bendito y sonrió, divertida.
-Gracias por todo, Iván…-susurró ella, tapándole.
Apagó la luz y ella también se acurrucó entre las sábanas, quedándose profundamente dormida enseguida.
Mientras tanto, afuera, un Nissan Juke permanecía aparcado no muy lejos del motel; desde donde estaba se pudo ver como la luz se apagaba y Eduardo murmuró.
-Ya se han dormido… ahora sabemos que no irán a ninguna parte ¿podemos dormir nosotros ya?-inquirió Eduardo, con los ojos caídos.
Como no obtenía respuesta giró la cabeza para mirar a su compañero, pero Paco dormía con la boca abierta.
-La madre que lo parió…-masculló, poniéndose cómodo, cerrando el coche y durmiéndose él también.
Por otro lado, el Ford Mustang también servía a Mendoza como lugar para dormir no muy lejos del motel.
-Joder, que tenga que dormir en el coche como un vulgar asalariado… lo que hay que hacer para triunfar en la vida…-masculló el aristócrata, molesto.
Tumbó un poco más el respaldo, buscando una posición cómoda; en ese momento su móvil le volvió a sonar y soltó un bufido de exasperación, dudando de si cogerlo, pero al final lo cogió.
-¿Qué quieres ahora?
-¡Enrique, no te lo vuelvo a repetir, o me dices cuando vuelves o aquí pasarán muchas cosas!
-¡Ya te he dicho que aún no lo sé, estoy tras la pista del que trató de timarme!
-¡Te está bien empleado, por listo! ¡Si después de esto vuelves a casa y te encuentras con que no estoy, no quiero que luego me montes una escena! ¡Para que luego no me digas que no te he avisado!
-Que sí, cariño, yo también te quiero, adiós…-murmuró, cansado.
Tras eso colgó y apagó el móvil.
-Que pesadilla de mujer…-musitó, cerrando los ojos.
Y así, todos cayeron en brazos de Morfeo, descansando para la próxima persecución en busca del objetivo común.
Bueno, a partir de aquí la historia irá un poco más rápida para aligerar, porque ya sabéis que no quiero que sea muy larga; os dejo un enlace al tema de Deadmau5 que Iván escuchaba y os comento también que subí una imagen de Hontoria a mi cuenta de Imageshack, para que la echéis un vistazo, que se me olvidó comentarlo en el anterior capítulo. ¡Nos leemos!
Professional Griefers: watch?v=QJelsOHe6xk
