Habían decidido ir a Hogsmeade.

Harry estaba muy emocionado y nervioso aunque en el buen sentido. Se sentía como si fuera la primera vez que iba. Hermione y Ron habían decidido ir por su cuenta a mirar unas cosas, sobretodo porque Ron no quería ver los libros que le interesaban a Matt, porque si bien ya no lo evitaba cuando lo veía con un libro, se mantenía receloso como si los libros pudieran arrancarle la nariz si se acercaba mucho y prefería mantenerse al margen de todo eso. No obstante, habían acordado reunirse luego todos en las tres escobas para tomar cerveza de mantequilla.

Matt estaba esperando a Harry justo en la entrada de Hogwarts con una gabardina negra, un suéter verde oscuro en pico y unos pantalones negros. Tenía que reconocer que la gabardina le quedaba demasiado bien, lo hacía ver más esbelto y de alguna forma remarcaba sus facciones. Hasta entonces no se había dado cuenta de lo atractivo que era, toda su atención había estado fija en esos ojos azules que parecían ver más allá y esconder algo, pero había decidido dejar de preocuparse por eso y aceptar el hecho de que simplemente eran ojos misteriosos. Y ahora que había desechado la posibilidad de que fuera Voldemort, había empezado a verlo con otros ojos y quería conocerle más.

Bajó el último tramo de escaleras corriendo para juntarse con él.

-No deberías bajar las escaleras así-dijo mirándolo de arriba a abajo.

Harry llevaba unos simples vaqueros junto con una sudadera azul oscuro y una cazadora negra.

-No seas como Pomfrey, estoy bien- dijo con una sonrisa.

-Aún no has terminado de tomarte esas pociones.

-Solo me quedan dos pero me encuentro bien, si por mi fuera ya estaría volando en una escoba.

-Eres un descerebrado.

-Gracias.

-No era una cumplido. No haces más que meterte en problemas.

-Los problemas me buscan a mí y parece que es un tipo de herencia familiar según Sirius-hizo una mueca de dolor al pronunciar su nombre pero sacudió la cabeza en un intento de no volverse nostálgico.

Voldemort iba a contestarle que eso no siempre era así y que tenía pruebas pero luego se dio cuenta de que no podía dárselas.

-Si tu lo dices...-dijo finalmente rodando los ojos.

-Eso me ha dado escalofríos, era muy Snape- dijo con una mueca de disgusto.

Matt lo fulminó con la mirada.

-Últimamente ves a todo el mundo en mi- dijo divertido.

-Ya me disculpé por eso y eso me recuerda que tengo que comprarte algo, si hay algo que te guste dímelo.


Entraron en la librería dónde Harry se limitó a seguir a Matt por todo el establecimiento viendo como sacaba y guardaba varios libros después de ojearlos un rato. A pesar de todo, no salieron del área de las artes oscuras. Al principio miraba por encima de su hombro con curiosidad pero rápidamente se aburrió. Supuso que Hermione habría estado mucho más complacida de estar con él en la librería.

Harry se sentó a esperarle en una butaca que había en la sección mientras lo miraba de pie leyendo cerca de las estanterías. Ahora que lo pensaba no tenían mucho en común, al menos las cosas que conocía sobre Matt, que no eran muchas. Solía interesarse en los demás pero no hablaba mucho sobre él. Y aunque él mismo no solía hablar de sus cosas, se dio cuenta de que confiaba mucho en Matt y que se había abierto rápidamente con él.

-Vaya, vaya Potter quien diría que te encontraría aquí.

-Malfoy-dijo Harry levantándose.

-He oído que tuviste un encuentro agradable con el señor oscuro- dijo con una sonrisa ladina.

-No parece que los tuyos sean mucho mejores- dijo recorriéndole con la mirada- Se que tramas algo y no voy a dejar que te salgas con la tuya.

-Yo de ti Potter, estaría tranquilito sino quieres más problemas- siseó amenazadoramente.

-No te tengo miedo Malfoy- dijo mirándole fijamente- ahora que tu padre no está, eres inofensivo, no puedes ir a chivarte como un niño de 3 años.

Malfoy iracundo lo cogió del cuello de la sudadera y lo acercó a él. Harry no se amedrantó y lo desafió sin apartar la mirada de esos ojos grises.

-¿Qué pasa? ¿Te encanta hablar de los padres de los demás pero no te gusta que hablen del tuyo?- dijo Harry enarcando una ceja- que irónico.

-Suéltale-siseó Matt agarrando el brazo de Malfoy que sostenía a Harry.

-¿Quién te crees que eres para...-empezó a decir hasta ver quien era.

Voldemort le sonrió maliciosamente haciendo un gesto hasta el brazo que sostenía a Harry todavía.

-Dirled-dijo ocultando su miedo mientras soltaba a Harry.

Malfoy se arregló la ropa como si no hubiera pasado nada. Harry observó la interacción entre esos dos, por alguna razón que no entendía Malfoy de repente parecía que le guardaba respeto.

-Ya tengo lo que quería- le dijo a Harry enseñándole un par de libros.

Matt le pasó el brazo por encima de los hombros a Harry y cuando llegó al lado de Malfoy se detuvo.

-Espero que encuentres algo útil por tu bien Draco-le susurró con burla en el oído haciendo que pegara un respingo.

-¿Qué le has dicho?- preguntó Harry mirando la expresión de Draco.

-Solo le he deseado suerte, cosas nuestras- dijo encogiéndose de hombros. -Por cierto, ¿estás bien, te hizo algo?- preguntó Matt.

-No soy de papel, deja de mirarme así- dijo exasperado- parece que todos estáis esperando que me desmaye o me derrumbe en cualquier sitio.

-Aún no estás recuperado del todo y Pomfrey te dio el alta solo porque no dejabas de armar alboroto en la enfermería.

-Ya he dicho que estoy bien. Además, ¿crees que no me he dado cuenta de que Ron, Hermione o tu me seguís haya donde quiera que vaya? ¡No voy a desaparecer!

-Pudiste haber muerto- señaló con un tono de voz sombrío.

-No es nada nuevo, todos los años sucede algo similar.

- Hablas como si te hubieras acostumbrado

-¿Acaso me queda de otra? Sino me lo tomo así enloqueceré en cualquier momento.

-¿No te da miedo morir?

-Depende. A morir en sí no, pero tengo miedo de hacerlo porque al fin y al cabo quiero vivir, solo tengo 16 años, pero prefiero no pensar en ello. Así que te agradecería que no me trataras como un enfermo terminal, sigo vivo y lo pasado pasado está, estoy bien- dijo extendiendo a modo de comprobación.

Por alguna razón que Voldemort no comprendía, estaba preocupado por el chico. Y tenía la loca idea de que en cualquier momento su pulmón estallaría, dejaría de respirar y moriría delante suyo y sin haber hecho nada. Hasta hace una semana había pensado que el chico era prácticamente inmortal por todos sus intentos fallidos a la hora de matarlo pero se había dado cuenta de que simplemente tenía suerte, una suerte que el otro día estuvo apunto de abandonarlo y fue ahí en el bosque cuando lo vio moribundo que se dio cuenta de que en realidad era alguien mortal y que podía morir. Se suponía que tenía que alegrarse de eso, pero no pudo hacerlo, cada vez que lo intentaba le venía la imagen de Harry tirado en el bosque ensangrentado y temblando con su rostro contorsionado de dolor. No es que Voldemort se arrepintiese pero se sentía extraño y no sabía porqué.

Y si, Harry tenía razón, había pactado con sus amigos vigilarlo, aunque si bien sus amigos lo hacían por miedo a que Voldemort se pusiera en contacto con él, obviamente él no lo hacía por esa razón sino porque para él había salido muy pronto de la enfermería y sentía que se iba a meter en problemas como siempre hacía y su objetivo era impedírselo.


Habían visto un par de tiendas más. Matt no dejaba que Harry le comprara nada y todo lo que le gustaba acababa comprándoselo él, lo único que había conseguido era comprarle una rana de chocolate y porque había cogido una para cada uno.

Mientras Matt estaba mirando en una tienda de antigüedades unas figuras extrañas, Harry vio una caja de música un tanto peculiar. Era del tamaño estándar que suelen tener, de madera en tono caoba con los cantos plateados, con una serpiente enrollada en el cuerpo de un pequeño león en plata en la tapa de la caja. En la etiqueta podía leerse "La melodía de tu corazón ".

Tuvo que preguntarle a la vendedora como funcionaba y le dijo que tenía un mecanismo simple: con un pelo de la persona que se colocaba en una pequeña ranura dentro de la caja y activándose con la magia del propietario era capaz de producir una melodía acorde con el estado de ánimo de la persona. Además dentro no tenía la típica figura de las cajas muggles, lo que hacía era proyectar luces tenues acorde con la melodía.
A Harry le encantó la idea y la compró sin que Matt se diera cuenta, guardándosela en la túnica. Quería dárselo cuando estuvieran en Hogwarts para que no le hiciera devolverlo. Si lo usaba o no era cuestión suya pero se lo iba a quedar. No era sólo como compensación sino por haberle ayudado tanto estos dos meses que se conocían.

Salieron de la tienda sin que Matt comprara nada y Harry le dio a la vendedora una sonrisa cómplice antes de salir.

Hermione y Ron ya estaban en la taberna de las tres escobas. Hacía apenas 15 minutos que habían llegado. Aún no habían pedido y le habían guardado sitio a Matt y Harry. En una mesa al lado de ellos estaban algunos Slytherin entre los que se encontraban Malfoy, Zabiny, Parkinson y Nott. Harry los ignoró y pasó de largo para sentarse con sus amigos. Voldemort en cambio les dedicó una mirada evaluativa y elevó su magia, provocando que Malfoy se girara rápidamente.

Voldemort se rió entre dientes.

Al pasar por la mesa de los Slytherin pasó un dedo por el respaldo de la silla de Malfoy. El chico se puso más tieso si es que era posible y Voldemort volvió a soltar otra risita.

Cuando se sentó en la mesa con los Gryffindor ocultó su aura nuevamente.

Justo cuando Rosmerta les traía las cervezas de mantequilla, vieron a Hagrid acercarse mientras se disculpaba al pasar entre las sillas.

-Hagrid- dijo Harry levantándose con una sonrisa.

-Harry muchacho ¿como estás?- dijo Hagrid mientras le daba un abrazo de oso.

Harry llegó a pesar que se le volverían a romper las costillas.

-Asfixiado- consiguió decir.

-Ah, perdona. Es que estaba tan preocupado. No viniste a verme cuando saliste de la enfermería y la ultima vez que te vi eras un despojo focho.

-Tuve que ponerme al día con las clases. Prometo visitarte pronto.

-Si me avisas puedo tenerte preparada una tarta por tu recuperación.

-No hace falta, no te preocupes- dijo rápidamente con una sonrisa nerviosa-¡Ah! Mira, este es Matt Dirled, se ha trasladado este año.

-Oh, encantado de conocerte- dijo Hagrid sacudiendo la mano de Matt enérgicamente- eres bienvenido a mi cabaña cuando quieras.

-Si...igualmente- dijo con desgana.

Hagrid se sentó con ellos y pidió un whisky de fuego.

Harry le contó a Hagrid lo que pasó en el bosque aquel día pero sin darle muchos detalles. Aunque ahora contándolo se acordaba de más cosas que antes. Cuando se había despertado a pesar de tener el suceso muy presente habían cosas que estaban muy difusas, ahora tomando perspectiva habían varias cosas que le parecían raras.

-¿Por qué creéis que no me mató?-preguntó pensativo en voz baja.

-Yo creo que lo intentó, si llegamos a llegar un poco más tarde... no quiero ni pensarlo- dijo Hagrid.

-No era su intención. Si hubiese querido hacerlo hubiese lanzado la maldición asesina como siempre.

Hagrid se despidió, no queriendo escuchar más de la conversación y se fue en una exhalación, recordándole que le visitara la semana que viene cuando no tuviera mucho que hacer.

-Igual no pudo- dijo encogiéndose de hombros Ron- no le des vueltas a eso Harry.

-Pudo haberlo hecho en cualquier momento, estuve completamente a su merced pero no lo hizo.

-¿Te estás quejando de no morir?- dijo Matt con una ceja enarcada.

-Claro que no- protestó Harry- es solo que siempre ha querido matarme y tenía la oportunidad perfecta para hacerlo, solo me gustaría saber porque- dijo rascándose la cabeza confuso.

La única que parecía tomarse el punto en serio era Hermione que estaba pensativa.

-Es posible que necesitara algo de ti- dijo Hermione finalmente.

-¿Pero el que?- preguntó Harry.

-No lo se, aquella vez en el cementerio dijiste que te hicieron un corte y tomaron tu sangre, ¿no? Igual necesita algo así.

-Si hubiera querido mi sangre o mi mano créeme que se habría llevado lo que le diese la gana-dijo Harry.

-Si, pero... ¿y si es otro ritual como el de aquella vez?, uno para hacerse más fuerte o porque el otro no saliera del todo bien.

-Eso sería un poco macabro-dijo Ron- pero podría ser.

-Sabéis, olvidadlo, no quiero saber nada de eso, ni siquiera quiero imaginar tener que presenciar otra especie de ritual, uno es más que suficiente- dijo Harry recorriéndole un escalofrío.

Voldemort tuvo que contenerse para no soltar una carcajada delante de todos. Le había dejado una gran impresión con eso pero tampoco es que él se dedicara a hacer rituales todos los días, con una vez había tenido más que suficiente. A ser posible no le gustaría repetir la experiencia en un futuro cercano.

-Fuiste tu el que saco el tema y Hermione tiene un punto en eso-dijo Ron.

-De todas formas, si ese fuera el caso ¿por qué me citó en el bosque? No puedo evitar pensar que hay algo más.

-No lo se Harry, pero ten cuidado, no me gusta nada esto- dijo Hermione.

-Supongo que si quiere algo, acabaremos averiguándolo pero mientras tanto, vamos a olvidarnos de eso-propuso Matt después de darle un sorbo a su cerveza de mantequilla y todos parecieron estar de acuerdo por el momento.