Nota: yyyyyy aquí viene el Marichat

Nota2: olvidé cómo escribir decentemente lmao


xi.

(Marinette es lluvia ligera de verano).

Que se desliza suavemente por su piel, mojándolo de a poquito y con paciencia, en las noches donde la soledad los acompaña y se vuelven tres (y él aunque no debería la bebe a tragos lentos, hasta saciarse).

Chat Noir no sabe por qué —no con exactitud—, pero se vuelve un hábito el visitarla diario en su balcón y compartir charlas secretas y místicas hasta el sol empieza a ocultarse firmamento y les espía una última vez, guardando el secreto, como amistoso.

Quizás es porque Marinette tropieza con las palabras cuando le habla siendo Adrien, y siendo Chat Noir no. Es más sarcástica, más bromista, más–

(humana). Lo trata como él añora que lo traten todos, como una explosión de color rojo y negro, tan familiar.

Quizás porque es dulce y buena y a Chat su presencia le entibia el estómago, con un remolino que no puede explicar —le da miedo hacerlo—. Pero.

Descubre que no le interesa la razón. Prefiere perderse en la espuma de su mar, ese que cae como un diluvio con cristales de sal. Y Marinette sonríe con los dientes y se inclina para verlo mejor entre las sombras, dibujando sus ojos de manzana en cuaderno de bocetos que ha de guardarse para sí misma.

Él susurra en voz baja: Princesa. Y Marinette aún sonriendo le responde con un suave: ¿qué ocurre?

Y Chat quiere quiere quiere—

(quererla).

Más no lo dice.

Más no se atreve.

Entonces.

— Perdona si me extravío en tu cosmos, y te robo

la luna del cielo, porque la luna eres tú. Déjame descansar en tu regazo y pintar

estrellas en la punta de tu nariz,

para después besarte

las penas ¿sí?

Y Chat se avergüenza.

Tiene cerezas en la boca y ella le observa como sorprendida, un momento. Para de inmediato sonrojarse también. El silencio les acobija. Marinette contesta: está bien gatito. Y permanecen así, empapándose en la compañía del otro, cuando sus dedos se entrelazan.

(Marinette es un nocturno íntimo).

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