Abrí mis pesados ojos, me cuesta horrores no volver a dormir.
Es difícil recordar el motivo por el cual estoy en ésta densa niebla, hasta que la imagen de unos ojos rojizos me lo aclara.
Yo estoy allí por Ella, Odín tenía razón, no me imaginaba lo que iba a encontrar… frío, tremendo frío, y un fuerte viento que me hace retroceder, y tener que taparme la cara para poder proseguir.
Aquel viaje a su interior me había regresado a mi forma infantil, como si estuviese marcado con aquella silueta.
- ¿¡Mayura!? ¿¡Dónde estás!?
No hubo respuesta; en verdad, si no fuese por la sensación de estar siendo observado… pensaría que me han dejado allí abandonado. Giro a la derecha, nada; giro a la izquierda, y ni un alma.
¿Se estaba escondiendo de mí?
- ¡Sé que estás aquí, Mayura!
- Tú no deberías de estar aquí…
¿Quién? ahí, atendiéndome a mi espalda, está una niña pequeña, abrazando un osito de peluche que identifico a la perfección.
Es el oso que le prometió su madre cuando perdió la vida.
Estando ambos prácticamente a la misma estatura, hace esto menos complicado, y sin embargo… algo en mí se muestra inquieto, porque… porque me mira como si estuviese tratando con un completo desconocido…
- Mayura, ¿eres tú? –pregunto, con un hilo en mi voz-
- ¿Quién eres tú? No deberías de estar aquí…
- He… he venido para llevarte a casa…
- Yo ya estoy en casa, no hace falta, ya puedes irte
Aprieto el puño, estaba claro que no le hacía gracia tenerme allí, y pretendía ponerme un bloqueo.
- No me voy a ir a ninguna parte
- Tu mismo, ¿nadie te espera?
- Si, igual que a ti…
- ¿Yo? A mí no me espera nadie…
- Eso no es cierto
- Entonces, ¿quién me espera? –aprieta un poco más el animal-
- Yo te espero, Mayura; más bien, necesito que vuelvas…
Entrecierra los ojos, no se fía de mi palabra, y avanza hacia la nada. Impulsivamente, corro tras ella, y de repente, todo a mí alrededor cambia.
Ya no estamos en aquella espesura, si no en un tétrico cementerio… y su forma niña se ha parado frente a una tumba. Doy tres simples pasos, para informarme de aquello que la había puesto tan triste.
Allí estaba la lápida de su madre.
- Mamá también me esperaba, todos los días en el hospital… pero un día, simplemente, ya no estaba…
Cierro los ojos, suspiro, va a echarme en cara todos sus momentos de solitaria vida, lo sé. Trato de mantener la compostura.
Cueste lo que cueste, voy a llevarla por el trayecto correcto.
- Yo sigo estando aquí, Mayura.
- Estás mintiendo…
- No vas a echarme de aquí, sé que es lo que quieres, pero no me sacarás de tu vida…
- Es que tú no tienes que estar aquí –dijo con tono amenazador-
- Explícate, por qué no tengo que estar aquí y llevarte conmigo –respondí con la misma rudeza-
- ¿No lo recuerdas?
¿De qué está hablando? mi entorno vuelve a transformarse… a aquel día, en aquel banco, donde iba a hacer la mayor locura de mi vida, borrarla la memoria.
Estudia mis movimientos y me enerva, me estoy perdiendo algo.
- Él me lo dijo mientras dormía…
- ¿De quién estás hablando?
- De aquel que me está usando –trago saliva, había tenido contacto con Bardel, no se merecía eso- que tú ibas a borrar mi memoria, ¿por qué? ¿tan molesta era mi presencia?
- No, no era eso, yo… yo quería protegerte… y pensaba que lo habías entendido…
- Pero si ibas a abandonarme, ¿por qué ahora vienes a buscarme? ¿qué sentido tiene?
Me dejaba sin argumentos, y lo más dañina era su postura helada para dirigirse a mí.
- Pero no pude hacerlo…
- Pero por un momento, en tu cabeza, barajaste esa posibilidad…
- ¡Pero no lo hice, Mayura, te necesitaba!
- Da lo mismo, acabaste marchándote, ¿no es así? no debo de ser tan importante…
No puedo desesperarme, pero no me está resultando fácil; había pensado que no guardaba rencor para con mis decisiones pasadas, consciente de que no fueron las acertadas… y me encontraba con que en alguna parte de su corazón, había llegado a… a…. tengo que decirlo….
- Mayura, ¿tu me odias?
La respuesta podía cambiarlo todo, porque si precisamente estaba allí, era porque había creído que era la persona en quien confiaba.
La pequeña sonrió, con calma, y de alguna forma, eso me sosegó.
- Si te odiase, no te apreciaría tanto como para dejarte entrar, ¿no?
Parpadeo varias veces, me había dejado ingresar en su mente… no sé si eso es muy normal, la verdad…
El escenario vuelve a transformarse… sé bien cuál es esa escena, fue cuando… cuando Heimdall acabó conmigo, guiado por Balder.
Siempre había tenido la visión de tener al Dios delante, y sólo percibir un leve grito antes de caer… pero desde luego, no me había parado a comprobar lo demás: una muchacha corriendo, desesperada hacia nosotros dos… y alboroto al ver la sangre brotar.
Sus inmensas lágrimas fundirse con el agua que ahora me rodeaba.
- ¡Nooooooooooooooooooooooo!
- corro hacia la visión- ¡No Mayura, no! ¡No vayas!
La figura me traspasó como si fuese polvo, y a continuación, los brazos de Freyr recoger a una inconsciente asistente.
Mascullo los dientes, hasta tensar la mandíbula, impotente ante todo aquello, ¿¡de verdad era necesario!?
- ¿¡Por qué!? –me giro a la niña, que sigue sin emociones- ¿¡Por qué fuiste a buscarme!? ¡Te pedí que te quedaras en la tienda de la playa!
- No podía dejarte sólo, Loki… porque en momentos de crisis, pierdes el norte…
- escondo mis ojos y sonrío, ya la tenía- Vaya, entonces, bien que me recuerdas, Mayura… hazme el favor, muéstrame tu auténtica apariencia, no merezco esto…
- ¿Qué no te lo mereces? Me lo dice una persona que estuvo años escondiéndome quién era…
Si era alguna especie de castigo, no va a salirse con la suya, trato de llegar a mi guía… pero otra visión choca entre nosotros.
Ella misma, despertándose y llorando, sin saber por qué.
- Eso fue después de que Freyr me trajera a casa tras tu muerte –me aclara- Ya ves, eras lo suficientemente fuerte, como para que de alguna forma, esas lágrimas cayesen.
- Por favor, ya basta…
- Siempre eres libre de marcharte.
- ¡He dicho que No!
- ¿Acaso quieres volver a ver a la Mayura abandonada tras tu definitiva partida?
Lo que veo sí que era inesperado, una nueva pantalla me mostraba a una chica destrozada, sin querer comer, abandonada en su colchón… con las bolsas de sus ojos predominantes en su cara.
- ¿Esto pasó en verdad?
- Varios años… al poco, también se fue Papá…
Y se quedó sola, tal como está ahora. No, ¡No!, tengo que dejar de pensar así, no he llegado hasta aquí para rendirme.
- No quiero ver a una Mayura abandonada, porque jamás volverá a estarlo.
- ¿Cómo estás tan seguro?
- Porque tiene mi palabra, porque ésta vez, no la dejaré escapar de mí
Doy un paso, a lo que ella retrocede; está temblando, como si toda su muralla se hubiese resquebrajado.
- No te acerques…
- No vas a hacer que me marche y te deje aquí, ya he perdido mucho tiempo sin ti, como para darte por perdida… -avanzo otro paso más-
- ¡He dicho que no te acerques!
Pero para cuando tiene ocasión de correr, mis brazos la han envuelto sin opción a fuga. Trata de resistirse dando golpes en mi pecho.
Pero no tiene alternativa, acaba dejándose proteger por mí.
- Mayura, estoy aquí y estaré siempre aquí, por ti, y si tú no quieres despertar… me quedaré aquí para siempre…
- No puedes… si no, todo lo que he hecho hasta ahora, no…
- Mayura, ¿aún no comprendes que mi vida no tiene sentido, si no estás tú? ya no sé cómo demostrártelo…
Por una vez, agradezco ser pequeño, porque así puedo mantenerla el mismo contacto visual, y estar a la altura para poder limpiar las pequeñas gotas que resbalaban por su mejilla.
La última la llevo a mis labios, lamiéndola, haciendo que se sonroje, y sonrío. Ésa es la Mayura de siempre, la sensible humana.
Tomo su mano, dedicándola una cálida sonrisa, y tiro de ella, hacia un trayecto de regreso que no tengo del todo claro.
- ¿Volvemos?
- No sé si puedo… ¿y si las cosas salen mal?
- Te tenderé la mano…
- Y… ¿y si me caigo?
- Te sostendré…
- ¿Y… y si…
- Mayura, nada malo va a pasarte, porque mientras esté a tu lado, estarás a salvo
- ¿Seguro?
- beso la palma de su mano- Te lo prometo…
Al fin parece confiar en mí, tal vez, aquella conversación debimos de haberla tomado antes… tal vez, no habríamos llegado a ése punto.
Al siguiente paso, hemos recuperado nuestras formas… y sus ojos me transmiten miedo, vergüenza… fragilidad…
Pero su cariño me invade, y puedo asegurar que ambos somos tremendamente felices.
Pero una ventisca hace que aquello no dure mucho.
- ¡Kyaaaah!
- ¡Mayura! –me echo encima suya, en un abrazo, todo con tal de protegerla-
Aprieta mi abrigo, el temblor no es de frío, sino de pánico.
- Lokikun… -la oigo susurrar, al punto del llanto-
- No te dejaré… -alzo mi vista al cielo- ¿¡Me escuchas, Balder!? ¡No la dejaré!
- ¡Ella es mía! –grita una voz en la nada-
Una fuerza invisible trata de arrastrarla, por lo que vuelvo mi prisión más fuerte.
¡No pienso permitirlo!
- ¡Lokikun!
- Lucha Mayura, ¡lucha! ¡Él no podrá vencer si tu voluntad es más grande!
- Yo…
- ¿Vas a creerle? A ése, quien te dejó tirada, sin ningún mínimo de interés en localizarte…
- Yo…
- Además, volverá a dejarte, lo sabes, ¡no puedes creerle!
- ¡Mayura, no le escuches! –grito, sin querer soltar sus mano-
- Yo… ¡Yo quiero volver con Lokikun!
Como si fuese un golpe aquella frase, la fuerza cesó en poder, y logré volver a estrecharla, aspirando su aroma con necesidad.
- ¡NOOOOOOOOOOOOOOO! ¡Maldita desgraciada, no puedes hacerme esto!
- Nunca más, Balder… ¡Mayura no será tuya nunca más!
- ¡No, no perderé otra vez, no lo conseguiréis!
- sonrío, con autosuficiencia- No Balder, ya has perdido, desde el primer momento en que trataste de quitarme lo que más quiero….
/
Doy una gran bocanada de aire al despertar, encontrándome a mi lado a un hombre de pelo largo, visiblemente agotado… y mis amigos detrás, con caras preocupadas.
Sigo la dirección de sus vistas… y allí está Lokikun, dormido… con cara de estar pasando un mal sueño. Recuerdo, estábamos en plena lucha contra aquel Dios… y había vuelto.
Pero Él no.
- ¿Lokikun? –pregunto, agarrándole del cuello de su camisa- Lokikun, despierta…
- Thor… -escucho al primer hombre que presencié- …Llévatela de aquí… vamos a tener problemas…
- ¿Qué quieres decir? –le pregunto, aguantando el aire-
- Verá señorita… es posible que Balder trate de vencer a Loki… y encontrar un nuevo cuerpo…
No. No. Por favor no. Veo a Narugami tomarme del brazo, pero me suelto de malas maneras, y me echo a su pecho, llorando.
- Lokikun, dijiste que no ibas a dejarme… por favor… si esto es el final, no quiero que sea así… de ser así… prefería que ambos durmiésemos…
- Daidouji, no… -escucho a Narugami, con dolor en su rostro-
Antes de que entre todos me saquen de allí, opto por una acción a la desesperada, mi único punto de apoyo:
Me acerco, y le doy un beso bañado en lágrimas.
Recuerdo el cuento de las princesas, el de la Bella Durmiente, en el que su amor despertaba con un contacto así… y espero con los ojos cerrados, a que el resultado sea el mismo.
Y pego un respingo cuando una mano cruza mi nuca, es ahí cuando nuevamente vuelvo a la situación… para encontrarme con unos intensos ojos verdes.
Me separo con lentitud, aún incrédula de haberlo logrado, ¿y si Balder se estaba aprovechando de mí? pero su caricia en mi mejilla hace que me vuelva gelatina.
- Siento haber tardado, Mayura…
- Lokikun…
- Si, tu detective ha vuelto… me alegra tener de vuelta a "mi Mayura"…
/ VISIÓN DE THOR
Hemos decidido apartarnos todos, para dejarles intimidad. Aún estoy sorprendido, la fuerza que tenía un simple acto humano, sencillamente alucinante.
Observo a mi recién llegado padre, está entre feliz y preocupado, así que procurando lograr una intimidad lo más lograda entre nosotros, trato de mantener una distancia.
- Es increíble cómo se quieren, ¿verdad?
- …Sí… y eso me preocupa…
- ¿Por qué es un Dios, y Ella una humana? Todo es posible, padre… pero permíteme una pregunta… si Mayura fue capaz de despertar a Loki con un acto de amor… ¿por qué no hizo lo mismo Loki para salvarla, sin el riesgo de dormir ambos?
- Sencillo –¿lo era? pues no para mí- Balder se aprovechaba de las inseguridades de su víctima, la chica al ser una humana frágil, tenía demasiados –sonríe- en eso se basa el corazón humano, por ser inseguro y aprender de sus fallos…
- Pero Loki también es inseguro, lo conozco…
- Sí, pero tiene claros sus sentimientos, sólo tenía que asegurar los de la mujer que amaba, por eso ha vencido…
- Lo sabias…
- Bueno, tenía cierta confianza, ¿tú no? –torna triste- Al menos ahora sé que el espíritu de Balder se ha marchado, porque al no tener ningún recipiente… estaba condenado a desaparecer…
- toco su hombro, porque después de todo, seguía siendo su hijo, y mi hermanastro…- Lo siento mucho, padre…
- Tranquilo –suspira- Balder ya se marchó el mismo día que pereció bajo unos actos criminales… nada podía hacer…
Desear que su ente descanse, es demasiado para mí, porque había llegado al extremo con tal de hacer daño y lograr su venganza.
Y alguien así no podía existir.
Vuelvo a vislumbrar a la feliz pareja, tan ensimismados en ellos, que ni siquiera piensan en aquello que los separa…
- ¿Y qué pasará con ellos ahora, Padre? Ya has visto que no hay forma de separarlos…
- … Ya lo veo… tendré que encontrar una solución a éste gran problema… porque por mucho que se quieran… un Dios y una Humana no pueden estar juntos… no pueden violar ése Tabú…
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AUTORA
Capiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii . pues... la verdad es que aquí tengo pocas anotaciones... bueno, si no os habéis leído Ragnarok, la escena descrita en el fic varias veces, es cuando Mayura lo lleva a la playa, pasan una velada, se cruzan con Heimdall, Loki la dice que se quede en la tienda de la playa y la dice que "fue divertido ir al mar", y lo demás ya lo sabéis, que lo fui describiendo XD
Evidentemente, no iba a sentenciar ésto mal XD pero hice la aclaración de "Thor", por si salía la duda de "¿por qué con el beso de ella, y con el beso de él, no?", pues ya tenéis ahí el motivo...
Creo que o bien lo alargaré a un capítulo o dos más, no más alargues (más que nada, porque tengo otro Fic en mente -soy lo peor, lo sé, pero ése será corto-) porque quiero dedicarme a "Mi Prometida" y acabarlo también.
Así que, disfrutad :)
