CAPITULO 11

PORTADA A CARGO DE LA TALENTOSA MONSERRAT VIDAL, GRACIAS BETA Y AMIGA.

Pero sobretodo la forma en que su cabello caía sobre su rostro y enmarcaba sus facciones, haciéndole lucir relajado y atractivo, siguiendo con su pose de absoluta confianza, sin duda era un espectáculo digno de ver.

-. ¿Profesora? -. Cuestionó Severus para romper la concentración de ella, no sabía en qué pensaba pero miraba en su dirección y se sintió incomodo en varias ocasiones.

-. Dígame -. Dijo Hermione recomponiéndose.

-. Me parece que todo va bien, necesitamos la sangre de unicornio para lograr la consistencia, y la corteza de asfódelo -. Hermione se las entregó y vio la manera que vertía los ingredientes y llegaban a la parte más complicada del proceso.

-. ¿Qué piensa hacer con las interrogantes sobre el número de vueltas y el calor del fuego? -. Hermione vio su mirada y vio ese brillo de altanería muy particular en él.

-. Sencillo, he leído que para que la poción deba cristalizarse debe ser una temperatura sumamente alta y agregar los ingredientes uno por uno, más tres vueltas en sentido contrario por cada ingrediente, lo que hará que la poción se vuelva sólida y no liquida -. Hermione lo observó sorprendida, había leído sobre el calor y el frio pero no de los demás.

-. ¿Cómo lo supo? -. Severus volvió a sonreír.

-. He hecho demasiados experimentos, desde que usted me mencionó la poción -. Hermione frunció el ceño, así que no hacía mucha falta el pedirle que la ayudara. Y Severus vio su mirada. -. Tranquila Profesora, creo que le he demostrado que puede confiar en mí -. Severus sonrió y con sumo cuidado colocó los ingredientes finales.

Al final la poción se convirtió en una especie de líquido viscoso, no lo suficientemente liquido pero si demasiado caliente, Severus con un hechizo de contención conservó la temperatura de la poción.

Hermione le acercó el reloj de arena y Severus vertió el contenido en él, se lo volvió a entregar a Hermione y ella lo llevó fuera de la cabaña donde se enfriaría al instante pero necesitaba el ciclo de luna llena para que poco a poco se volviera arena.

Hermione subió al techo de la cabaña siendo seguida por Severus detrás de ella, y viendo como ella subía y lo dejaba protegido para que no resbalara ni cayera, y después volvió a bajar.

Pero los escalones al techo, eran resbalosos y ella resbaló, lo que obligó a Severus a reaccionar, atrapándola en el momento, lo que dejó a Hermione sorprendida por su fuerza.

-. Gracias, bien hecho, ¿Cómo pudo soportarme? -. Severus se ruborizó pero no bajó a Hermione.

-. Después de tantos abusos, debo mantenerme en forma -. Hermione emocionada por el éxito de la poción, lo abrazó del cuello y Severus se sonrojó y sin ser consciente la pegó más a él.

Hermione rio eufórica, ya que pronto volvería a su época, se alejó un poco pero aun así su rostro se encontraba cerca de el de Severus, y pudo sentir su aliento y su calor.

No eran conscientes como la distancia se hacía más corta, hasta que estuvieron tan cerca, Severus tuvo un momento de lucidez y desvió su rostro apenado, eso hizo reaccionar a Hermione.

-. Tenga más cuidado Profesora -. Severus la bajó hasta que sintió que podía sostenerse.

Hermione sonrojada no dejo de observarlo, no debía sentirse así y menos por un chico menor, relativamente hablando, ya que en teoría eran casi de la misma edad.

Severus la observaba y algo en su interior le hacía sentir una atracción por su Profesora que sabía que no debía sentir, era nuevo en el asunto del deseo y siempre deseo que su primera vez fuera con Lily, pero por su Profesora, sentía ese sentimiento de deseo que no quería abandonar.

-. Hora de dormir Señor Snape, mañana veremos si funcionó -. Severus sonrió y Hermione también lo hizo, se estaba acostumbrando a esos exaltos arrogantes que solía tener.

-. Por supuesto que funcionara Profesora, debe de saberlo ya que pidió mi ayuda -. Severus sonrió y bajó su rostro de manera elegante, lo que a Hermione le hizo enrojecer nuevamente.

Tosió incomoda y después sonrió.

-. Buenas noches, Señor Snape -. Severus se acercó a ella lo cual a Hermione le puso tan nerviosa que contuvo la respiración.

Severus la observó y acercó su mano a su rostro y limpio una mancha de la poción que tenía en ella, después la observó a los ojos y después a los labios, se alejó suspirando.

-. Buenas noches Profesora -. Severus subió las escaleras sin mirar atrás mientras Hermione lo vio subir y ahí volvió a respirar, no podía sentirse así, estando tan cerca de volver a su tiempo.

ADVERTENCIA: LEMMON

La noche del día siguiente llegó y Hermione subió por la poción, Severus la esperaba abajo y Hermione se acercó sin expresión en su rostro, cubriendo el reloj completamente con sus manos.

-. Hable Profesora -. Hermione lo observó y le mostró la poción.

Ahí se encontraba el diminuto reloj de arena, con una poción que bajaba lentamente de él.

Severus sonrió pero aun veía la sonrisa de enigma en el rostro de Hermione.

-. ¿Cómo sabemos que funciona? -. Severus bajó la mirada y sonrió con ingenuidad.

-. Si la poción no funcionara, el reloj la expulsaría, además… -. Severus se acercó a ella y le sonrió. -. Yo la hice Profesora, no cometo errores -. Hermione sonrió, sabía que tenía razón y eufórica lo volvió a abrazar.

Severus se había acostumbrado a esos actos de ella, y no le hacía sentir tan incómodo, y ese deseo volvió a crecer en él.

Hermione se alejó de él, pero no se separó por completo lo observo a esos ojos que soñaba cada noche y la hipnotizaba cada mañana.

-. Señor Snape, hay algo que he querido hacer y le aseguro que lo hare, pero no se preocupe, esto no cambiara nada -. Hermione no lo dejo meditar sus palabras, se acercó a él, y lo besó con hambre, como tantas noches soñaba con hacerlo.

Severus sintió ese cálido aliento y su deseo se dispersó por su cuerpo y la aprisiono más a él, gimiendo de placer, pero antes de continuar se separó de ella.

-. Profesora… Esto… -. Recuperaba el aliento poco a poco. -. Esto no cambiara nada, ¿Cierto? -. Hermione sonrió y lo abrazó más.

-. Cierto -. Severus le sonrió y la volvió a besar, esta vez con más ímpetu y más hambre a lo que ambos gimieron de todo el deseo que tenían aprisionado de días.

Severus apareció con Hermione en la habitación que había escogido para él y Hermione levemente mareada del hechizo y sus besos, se alejó de él.

Él se comenzó a quitar el saco que traía encima mientras que con agitación le dijo a Hermione.

-. Como podrá ver Profesora, soy nuevo en esto, pero la ansiedad que siento por usted es sofocante. No puedo aguantarlo más. Tengo hambre, y no es de la comida que dejamos sobre la mesa -.

Hermione lo miró boquiabierta, estaba ansiosa y el igual y sin embargo esa actitud le fascinó en él.

-. Señor Snape, ¿Está seguro de lo que quiere hacer? -.

Severus se acercó a ella con una devoradora mirada.

-. Desnúdate, no hay vuelta atrás y nada cambiara, ¿Lo recuerdas? -.

Con el asombro en el rostro de Hermione, por la forma de autoridad en que le habló, Hermione iba a responder cuando Severus la tomó con ímpetu por la cintura y la acercó a la cama.

Severus se arrodilló ante ella, acercó su rostro al de Hermione y con suavidad acarició sus labios con los suyos, mordiendo levemente al último su labio inferior.

Hermione anheló más, así que ella fue la que se lanzó sobre su boca y la devoró.

Calor.

Excitación.

Locura completa y momentánea.

Durante varios minutos, se besaron con autentico frenesí, mientras se tocaban.

Severus estaba tan ansioso, tan activo en esa faceta, que Hermione sintió que se iba a derretir, pero cuando con premura Severus abrió su abrigo y se deshizo de su blusa, puso sus manos en el pantalón sin antes pedirle a Hermione que se recostara.

Hermione no puso objeción.

Hermione lo vio sonreír y su corazón sobresalto, no podía pensar como sólo con una sonrisa lograba tenerla como quería.

Cuando estuvo sólo con ropa interior, Severus se incorporó y dio un paso atrás.

Hermione era consciente de que su deseo se intensificaba por ella.

Hermione se puso de rodillas sobre la cama y sin dejar de observar a Severus, se quitó el brasier y el tanga.

La respiración de Severus era tan irregular como la de Hermione y, cuando se acercó a ella y con brusquedad la volvió a acostar en la cama.

Hermione rio tontamente y se dejó hacer.

-. Esto es mejor de lo que imagine -. Hermione deseosa de él, posó sus manos en su pelo y se lo revolvió, otro aspecto que deseo tocar de él, mientras Severus sin moverse restregó su mejilla por el monte de Venus de Hermione, hasta que le escuchó murmurar. -. Es toda mía Profesora -. Sin dejar de repetir esta frase le abrió las piernas, se incorporó y se bajó el pantalón, Hermione por fin pudo verlo como deseaba, le pareció impresionante siendo tan joven y su deseo creció más y, cuando clavo sus ojos en su erecto y tentador miembro, susurro. -. Esta será mi primera vez, y aunque no era con quien lo planee, créame que no lo deseo menos -. Y sin más, le acercó su enorme erección a la entrada de su húmedo sexo y, de una sola y certera estocada, la penetró.

Hermione jadeo gustosa, aunque era su primera vez, el dolor no estuvo presente, sintiendo en toda su plenitud a Severus.

A él momentáneamente se preguntó porque su profesora, seguía siendo virgen pero al sentir su estrechez, lo agradeció.

Severus la poseyó.

Lo miró.

Se deleitó.

-. Esto no cambiara nada -. Musitó Hermione.

Severus asintió.

La penetró.

-. No me olvide, Profesor -. Insistió, jadeante Hermione.

-. Jamás Profesora -. Severus no comprendió porque le llamaba Profesor, quizá la excitación del momento pero no le importo. -. La recordare ahora y siempre -.

Sabía que eso estaba mal, pero ella sólo pudo disfrutar de lo que sentía en este instante.

Estaba siendo saciada una y otra vez con vigor por el hombre que por primera vez sentía deseo en el mundo, y le encantaba.

Sus fuertes manos la tienen tomada por la cintura, la manejaron, y ella, dichosa del momento, se dejó manejar.

Severus la oprimió una y otra vez contra él mientras apretó los dientes y Hermione oía cómo el aire escapaba a través de éstos.

Su cuerpo se abrió para recibirlo y jadeó, dispuesta a abrirse más y más para él.

De pronto, Severus la levantó entre sus brazos y la apoyó contra la pared.

Sus penetraciones se hicieron cada vez más intensas.

Más posesivas.

Uno..., dos..., tres..., siete..., ocho..., nueve... embestidas, y Hermione gimió de placer.

Sus manos, que la sujetaron, la apretaron el trasero.

Severus la inmovilizó contra la pared y sólo pudo recibir gustosa una y otra vez su maravilloso y demoledor ataque.

Ése era un Severus que no conoció.

Ésa era su manera de recordarse.

Ésa era su pasión.

Esa era la manera en que ella, afirmaba que estaba enamorada de un hombre que jamás la correspondería.

Calor.

Hermione tenía un calor horrible cuando sintió que un clímax asolador estaba a punto de hacerla gritar.

Severus la miró y sonrió.

Hermione contuvo su grito, acercó su boca al oído de Severus y susurró como pudo.

-. Estoy segura que no es todo lo que tiene, Señor Snape -.

Severus intensificó sus acometidas, sabedor de cómo hacerlo, por instinto.

Se hundió hasta el fondo de Hermione mientras ella disfrutó y explotó de exaltación.

Severus le dio lo que pidió.

Era su dueño.

Su amor.

Su sirviente.

Él lo era todo para ella, aun cuando él jamás sentiría lo mismo, y cuando el calor entre los dos pareció que los iba a carbonizar, Hermione oyó salir de sus gargantas un hueco grito de liberación que acallaron con un beso.

Instantes después, Severus se arqueo sobre Hermione y ella le apretó contra su cuerpo, decidida a que no saliera de Severus en toda la noche.

Cuando los estremecimientos del maravilloso orgasmo comenzaron a desaparecer, se miraron a los ojos y él murmuró, aun con su miembro en su interior.

-. Profesora, nadie hablara de esto, ¿De acuerdo? -. Eso trajo a la realidad a Hermione, tenía razón eso jamás se hablaría y nunca se recordaría, al menos en él, porque ella, siempre lo tendría grabado en su memoria por toda la eternidad, así que sólo le sonrió y, tras darle un candoroso beso en los labios, respondió.

-. No se preocupe Señor Snape, será nuestro secreto, aunque claro, siempre contará conmigo, ¿Cierto? -.

Durante unos segundos, Severus la miró con esa mirada tan suya, tan sarcástica y llena de egolatría, que harían enloquecer a cualquier mujer.

Le hubiera encantado a Hermione leer su mente y saber que pasaba por ella mientras la miraba así, quizá y solo quizá, su sentimiento era correspondido.

Al final, Severus le dio un beso en los labios y la soltó a regañadientes.

-. La tomaría en cada rincón de este lugar, pero creo que debemos descansar, mañana regresamos a Hogwarts -. Hermione mezcló emociones, asombro al escucharlo decir que la tomaría, era evidente que ese pequeño hombre empezaba a ser insaciable y miedo, porque a partir de ese momento, tenía semanas para regresar a su época, debía reparar el giratiempo y eso lo haría el Profesor Dumbledore.

Ambos con un movimiento de su varita, quedaron vestidos nuevamente y se miraron sin saber expresar que seguiría ahora, hasta que Hermione decidió romper el filo del silencio.

-. Muy bien Prof… Señor Snape, recuerde que aunque su plazo de detención haya terminado, seguiré siendo su tutora y podrá contar con lo que desee -. Severus le sonrió de lado y Hermione sintió esa atracción hacia él y volverlo a seducir, se contuvo y le sonrió de igual manera.

Severus se acercó a ella y sin dejar de sonreírle se acercó a ella y la besó en la mejilla, haciendo que Hermione aguantara la respiración y cerrara los ojos de la expectación de algo más.

Severus sonrió orgulloso y dándose la vuelta se fue de la habitación.

-. Puede ocupar mi habitación esta noche Profesora, yo dormiré en la suya -. Y sin decir más salió haciendo que Hermione se incorporará y lo mirara desaparecer por la puerta.

Se recostó sobre la cama y olió su olor en ella, debía admitir que eso había sido mágico y aunque él jamás la amara, ella regresaría con ese sentimiento y trataría de contactarlo y hacerle ver que ella era esa Profesora que le hizo ver otra faceta de él.

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