El rey sin corona.

Reino de Cancro.

El corcel se detuvo delante de la puerta, de la hacienda, del general de la legión Castor… Su jinete desmonto con gracia mientras, un joven de cabellera azul y ojos verde jade le salía al encuentro.

-Kanon…-la joven abrazo al chico, a su hermano mayor.- ¿Cómo es que…?

-No lo sé-Kanon negó lentamente.- Tuve que abandonar Reino del mar… No sé qué paso en Elíseos… Ignoro qué fue de nuestro hermano…

-Vine lo antes que pude, pero tengo que volver a mi puesto de guardia, la princesa ha mandado a llamar a las amazonas…-Su hermano asintió, entendía como era eso… y estaba al tanto de que la princesa Shaina, famosa por su belleza en las cortes y ferocidad en el campo de batalla, había mandado a reunir a sus guerreras y su hermana menor… era la capitana de esas guerreras- ¿Qué harás?

-Volveré a la Legión Castor… el rey ordeno movernos a la frontera.-Informo su hermano, la joven le beso la mejilla tiernamente.

-Nos veremos cuando todo esto acabe…-le informo la chica de cabellera aguamarina, mientras volvía a montar en su caballo de pelaje rojizo.- Cuídate Kanon…

-Cuídate Paradox, ya con la pérdida de un miembro de la familia ha sido suficiente…-Kanon cerró los ojos-Lo peor, es que no sabemos si está vivo…

-o muerto…-concluyo su hermana menor- La incertidumbre mata más que la realidad… Saluda a nuestro padre…-dijo la joven antes de espolear su montura y abandonar la hacienda.

Camino a las minas

-Miren su nuevo hogar muchachos… aquí vivirán y morirán.-dijo el capataz que llevaba la cuerda de Milo. Quien cada tanto, por el simple hecho de hacer rabiar al hombre, tironeaba de la cuerda. Lentamente y completamente disimulado, Milo enredo la cuerda en las patas de la montura del capataz… con algo de suerte le haría caerse del caballo. -Apresúrate muchacho…-Tiro de la cuerda al mismo tiempo que Milo se echaba para atrás.-las patas del caballo, completamente desprevenido, se juntaron ante la fuerza de ambos tirones. Milo cayó de rodillas y el caballo cayo con su jinete al suelo.

-Señor…-Uno de los otros encargados soltó las cuerdas de Ushio, Daichi y Sho para ir a ayudar a su superior.

-Maldito desgraciado…-comenzaron a soltarle las patas a la montura… Mientras los tres chicos recogían sus cuerdas y lentamente se alejaban. Milo les miro eh hizo un movimiento con la cabeza, los chicos lo entendieron… Huyan decía ese gesto.

-Maldito no se… desgraciado seguramente…-dijo Milo burlón mientras se ponía solo de pie. Otro de los capataces saco su látigo… Milo se dio cuenta de eso y cerró los ojos... quería distraerlos mientras los otros tres huían… de haber podido también le hubiera gustado que fueran los niños los que se escaparan.

-Ni se te ocurra…-dijo el jefe-Ya lo hare yo luego…-espero que la montura estuviera en pie para subir…Enrosco la cuerda de Milo y tiro de ella, para que el chico no tuviera otra que caminar a su lado- Valió mucho, para marcarlo así no más…-uno de los capataces presto atención algo estaba mal.

-Señor… Faltan esclavos…-Informo, el sujeto se dio vuelta molesto sobre su montura.- Aparentemente tres…-dijo mientras volvía a contar a la nueva mercancía…-si faltan tres…

-Serán idiotas… Ustedes dos… vayan a buscarles… El resto sigamos…-Tironeo de la cuerda de Milo para obligarle a caminar. La marcha siguió, Milo para sus adentros rogaba que esos tres lograran escapar y ponerse a salvo… ¿Dónde podrían estar a salvo? Estaban en pleno territorio enemigo, no había posibilidad de que esos tres escaparan…

-espero que lo logren…-dijo en un susurro… El capataz le miro atento, había entendido lo que el joven había susurrado en Antico.

-Asi que… me tiraste del caballo para que ellos pudieran escapar.-El capataz le miro atento, prácticamente le atravesaba con la mirada- Eres un maldito perro… esos tres… en total me salieron 45 piezas de plata… Me pregunto como harás para pagarme, si no los atrapan, si no tienes dinero… si no eres libre…-sonrió malicioso, Milo le sostuvo la mirada con una expresión seria.

Barracas de las minas.

Milo fue encerrado en una de las celdas, una de las pequeñas celdas… deberían medir 75 cm de ancho por, como mucho, metro y medio de largo… En el suelo había un poco de paja reseca, literalmente les tenían como animales. Le llamo la atención que no le hicieran entregar y cambiarse lo poco que le quedaba de su ropa, lo poco de lo que antes había sido el uniforme del ejército de Antares… Una vez que les dejaron solos, con las manos esposadas, se sentó en el suelo… como lo hacían los que ya estaban encerrados de antes… A dos celdas de él un joven dormía sobre la paja, miro alrededor… otros esclavos igual de andrajosos que ese menor, le imitaban. Miro el pasillo, por la puerta abierta entraba la briza del atardecer… más que atardecer de la noche. El sol ya se había ocultado cuando llegaron a ese lugar. Algunos de sus compañeros de viaje lloraban al verse ya en el fin de sus vidas, o lo que ello consideraban el final de sus vidas…

Milo se recostó en la paja, era por completo incomoda todo ese lugar era por completo incomodo… Cerro los puños con molestia, no podía creer lo que estaba pasando… la rabia se apoderaba de cada una de sus células.

Bosques del Reino de Crux

Daichi, Sho y Ushio corrían aun por el bosque… habían visto pasar a los hombres que les querían como esclavos, los hombres les habían privado de su libertad.

-Ya no doy más…-Daichi cayó de rodillas, sus manos aun estaban atadas por la firme cuerda- estoy muy cansado… ya no puedo correr más…-Ushio y Sho se le acercaron y le hicieron pararse.

-Vamos… tenemos que seguir corriendo…-le alentó Sho- Vamos Dai… vamos… no podemos quedarnos quieto.

-Necesito comer… me siento mal… necesito agua…-dijo el muchacho que como podía se ponía de pie… Realmente estaba libre de ellos, pero eso no sacaba la sed y el hambre de varios días… de 17 días… aun se preguntaba cómo era que seguía consiente como era que aun podía estar de pie...

-Si… lo sabemos…-le dijo Ushio, mientras le ayudaba a caminar- volveremos a Antares y comeremos hasta saciarnos… mi madre nos cocinara un ave asada… con la salsa agridulce.

-Aquí están los tres hijos de puta que se escaparon…-Dijo el capataz que les dio alcance montado en un caballo, su camarada no tardo en llegar...

-Debieron haber seguido…-dijo apenado Daichi…-debieron haberme dejado…-sus amigos le miraron con pena.

-Nunca te hubiéramos dejado… eres nuestro amigo…-le dijo Sho.

-Agarra las cuerdas…-dijo uno de los hombres-Apenas lleguemos, ustedes tres van a ir a parar a los postes… creo que con 30 azotes estarán bien…-dijo uno mientras estallaba en risas… que fueron cortadas repentinamente por una flecha que se incrusto en su garganta.

-QUE DEMONIOS…-El otro hombre quiso escapar, pero otra flecha le dio alcance y le derribo.

Un grupo de personas, revestidas con armaduras, se acercaron a los chicos que retrocedieron asustados… Quien parecía ser la líder les hablo en una lengua que no entendieron. La mujer lo pensó un poco.

-¿Hablan?-pregunto en Antico.

-¿Quiénes son ustedes?-pregunto Ushio, poniéndose delante del débil Daichi.

-Somos parte de la resistencia… Yo soy Marín Aquila, general de la 3° legión del reino de Crux…-Informo la mujer mientras se quitaba el casco de color azul.- Por su lengua, son de Antares… ¿Esclavos?-Los muchachos asintieron.

-Daichi se siente mal…-informo Sho- Pueden darle algo de comer… es el más chico de entre nosotros…-la mujer llamada Marín ordeno algo en otra lengua y un par se acercaron con daga en mano… Los chicos se asustaron, pero para su alivio fueron liberados.

-¿A donde les llevaban?-pregunto un joven de cabellera marrón larga, atada en una coleta baja, ojos verdes y armadura de un gris oscuro.

-A las minas…-informo Sho…-Daichi… toma es agua…-Se arrodillo junto al más chico y le dio agua para que saciara su sed… primero bebería el menor, luego él y Ushio.

-¿Las minas?-Marín sonrió…-Se escaparon tres…-la mujer miro al chico de ojos marrones y dos más que estaban a su lado- Necesitaran reemplazar a los tres que se escaparon…

-Ya tenemos una buena forma de infiltrarnos a la mina y rescatar a nuestro señor y los soldados que se hallan en ella…-dijo uno de cabellera alba y ojos verdes.

-Hermana…-dijo una chica que estaba a su lado-Permíteme ir con Haruto y Edén… no te fallare…

-Prepárense… por que serán esclavos… Hagan algo con sus armaduras…-los jóvenes asintieron-Lleven a estos chicos al campamento… denles de comer y beber…-ordeno la mujer.-tenemos mucho que hacer esta noche…-La joven rubia se acerco a los chicos.

-Soy Yuna Aquila-se presento.- Sígannos… si aun estas muy débil puedes montar junto a en mi caballo. -Daichi asintió.

-Yuna…-El llamado Haruto le miro- ¿Estás segura que quieres hacerlo?

-El deber de los Aquila es proteger a los miembros de la casa real…-informo la chica-Por supuesto que estoy segura.

-Quien rea esa mujer…-pregunto Sho, refiriéndose a Marin.

-Ella es Marín Aquila, la única de los 7 generales que logro evitar caer en la esclavitud… dirigió al principio la resistencia.-Informo el albino-Me llamo Edén Orión.-se presento.

-Soy Haruto Lobo, mi padre es el general Nachi Lobo…-se presento el otro.- qué bueno que les hayamos…-dijo luego de un silencio.

Mina. (Al otro día)

Recuerdo.

Estaba caminando por el jardín de flores, levanto la vista y miro la galería por donde había ingresado a ese lugar. Por más bonito que fuera ese jardín… estaba seguro que no se comparaba con las bellezas del mundo que se describí en sus libros… Escuchaba el cantar de las aves, se acerco a un árbol y se sentó bajo este. Arriba suyo, en alguna de las ramas, las aves cantaban.

-¿Ustedes son los pajaritos que le dicen, a mi padre, lo que hago cuando no me mira?-miro a las aves, dos pequeños jilgueros… No creía que esas aves hablaran, los animales solo hablan en los cuentos… se levanto y se acerco a la fuente, que adornaba el centro del jardin. Miro su el reflejo espejo cristalino de agua… Un niño de ocho o nueve años, ojos turquesas saltones, piel ligeramente morena, cabello azul largo y vestido con exquisita seda… le devolvía la mirada en el reflejo del agua.-Como me gustaría que no fueras mi reflejo…

-Hijo…-El niño se dio vuelta encontrándose con su padre, vestido con una armadura de color gris y llevando algo en su mano izquierda, este le miraba atento- ¿Qué haces?

-Soñar…-respondió el menor. Su padre se sentó en la perecita de la fuente, lo tomo y lo sentó en sus piernas.

-¿Y con qué sueñas?

-Con que tengo un amigo… con tener un amigo…-admitió el niño, su padre realizo una pequeña mueca y miro la cara afligida del niño.- ¿Por qué no puedo tener amigos?-su padre no le respondió… cuando no respondía era, por que lo sabía bien, cuando no tenia justificativo más que "es por tu seguridad".- ¿Como te fue?

-Estoy aquí ¿no? Me fue bien…-informo su padre con una media sonrisa- Degel ¿Cómo te trato?

-Bien… el me dijo que tiene un hijito…-Milo le miro- ¿Puedo jugar con el hijo de Degel?

-Camus está en Bluegard con la madre… Degel en realidad venia a ayudarme en la batalla… por suerte se quedo con vos… Saber que estas en buenas manos me calma…-su padre le acaricio con cuidado su azul melena.-Te traje algo…

-¿Qué?-pregunto el niño curioso. Su padre tomo algo que había depositado a su siniestra, para que Milo no lo notara. Tomo ese algo, que se hallaba envuelto en un fino paño de seda azul…

-Ábrelo.-El niño lo tomo con sus manos temblorosas y retiro la finísima cuerda de cuero que mantenía el paño sobre el regalo… Al ver lo que era sonrió.- ¿Te gusta? Ya es hora que tengas una… que no sea de madera…

-Una espada…-el niño miro principalmente la empuñadura… Dos escorpiones, trabajados en bronce, le formaban. Las colas entrelazadas entre sí, formaban el asta y las pinzas los topes.-Me gusta…-termino de quitar el paño, mirando la vaina de la espada, al igual que la empuñadura, estaba adornada con pequeñas piezas de bronce… el cuero era de un color azul intenso casi negro.

-Ya te estás haciendo mayor… tienes que tener una… Mira…-su padre tomo la espada y la desenvaino- la hoja es de acero templado... imposible de romperse… ¿puedes leer lo que dice?-le mostro una de las caras de la hoja.

-Honor…

-¿Y aquí?-le dio vuelta para que leyera la otra palabra.

-Esperanza… ¿De quién era?

-No se…-informo su padre- estaba entre las espadas que vendía un herrero en el norte del Imperio… Tal vez la hizo en un momento de inspiración… Según él, la espada estaba esperando a que vinieran por ella…

-¿Te estaba esperando a ti?

-No, a ti… la espada al igual que tu…-su padre envaino la espada y le acaricio el pelo al menor, aun sentado en su regazo.- Estaba esperando el momento de salir de su escondite…

-Gua...-dijo el pequeño- ¿Como la encontraste?

-Fui al herrero, por que se rompió mi espada… Ahí fue cuando la vi, escondida bajo otras tantas…-informo su padre con calma mientras, él acariciaba los escorpiones de la empuñadura- Algo me dijo que era perfecta para ti… Al parecer, que mi espada se rompiera y a mí se me ocurriera dejar solo a los generales para buscar un herrero… Fue armado por el destino, para que yo encontrara la espada perfecta para mi pequeño niño…

-¿Ya no practicare esgrima con una espada de madera?

-Ya es hora que aprendas ser un guerrero… Mañana vendrás con migo de caza… nosotros dos solos.-informo su progenitor- Nadie más... te enseñare a cazar y a usar el arco... ahora sera con un objeto en movimiento...

-Sí, papa…

-Ven… vamos a comer algo…-dijo el hombre mientras bajaba al niño de sus piernas y comenzaban a caminar hacia la galería-Te deje un cuenco lleno de manzanas en la sala…

-SI…-El niño comenzó acorrer, con la espada envainada.

-Hey.-Se detuvo al escuchar el grito.-No se corre con espadas-le reprendió- no importa si esta envainada… no corras con una, mientras no tengas la madures suficiente no quiero verte correr con una… me importa poco si está o no envainada.

-Sí, papa.-dijo con voz apenada mientras caminaba llevando su nueva adquisición…

Fin del recuerdo.

El golpe en las rejas de la celda, lo saco del mundo del sueño y el recuerdo…

-Arriba montón de esclavos inútiles… hora de trabajar…-dijo un hombre que portaba un látigo.-Arriba… a menos que quieran sentir el látigo. -Milo se reincorporo de la celda y salió… sabia que por el momento, hasta no conocer el terreno, no podría hacer ninguna estupidez. Milo miro a sus compañeros de "habitación"… había una mujer mayor… algunos jóvenes de alrededor de 20 a 25 años… algunos más jóvenes, una niña rubia que no parecía tener más de 15…

A ella no la recordaba de la noche anterior, hasta incluso juraría que la celda de la cual salía estaba vacía… Le prestó atención, llevaba puesto una falda larga hasta los pies y un remeron de cuello redondo, que le cubría todo el cuello, y sus mangas eran largas hasta casi taparle las manos. No muy lejos de él, dos lugares a su izquierda, estaba un joven de unos 15 años… este a parte de los grilletes comunes, como todos los otros, tenía un collar de hierro que se unía a la cadena de los grilletes con otra igual. ¿Qué habrá hecho para merecerse ese trato…?


Milo se limpió el sudor de la frente, honestamente estar como un esclavo no le hacía una pisca de gracia. Las cadenas en sus muñecas mucho no ayudaban tampoco, coloco un poco más del preciado metal en un recipiente que tenía cerca. No muy lejos el joven, no mayor a 15 años, realizaba la misma actividad. El menor se veía algo demacrado, su cabello color castaño anaranjado estaba mugriento al igual que su rostro. Lo que si llamo la atención del peli azul, fue el tatuaje en su brazo… visible gracias a su camisa sin mangas…

No era un tatuaje ordinario, algo en su mente le decía que ese chico no era un esclavo común. Miro detenidamente el tatuaje, mientras aun ponía las pepitas de oro en el tarro, era una cruz con una corona de laureles a su alrededor.

-Es una marca de nobleza…-dijo, aunque no sabía a qué venía esas palabras. ¿Cómo sabía él que esa marca, en el brazo izquierdo del chico, era una de nobleza?

-Aquí solo sirve para ser atormentado…-Informo el menor en voz baja. Mientras con disimulo se acercaba a él…-Ni siquiera sé por qué la tengo…-Milo calló, al igual que el joven, al ver venir a uno de los guardias - ¿Cómo te llamas?

-No tengo idea…-le dijo Milo con una ligera sonrisa, el menor arqueo una ceja.-Perdí la memoria y un maldito me vendió como esclavo. Ni siquiera sé dónde estoy… con exactitud…

-Estas en el Imperio Negro-Le informo el menor-Antes estas tierras pertenecían al condado de Variac, Reino de Crux…-Milo confirmo lo que ya se había enterado- El rey fue asesinado hace 9 años y su hijo está desaparecido desde entonces. Aparentemente también le mataron. -Milo al escuchar esas palabras le miro con ojos sorprendidos… Ni rey ni heredero… Ese lugar ahora era tierra de nadie.

-En otras palabras… esto ahora es tierra de quien la gane.-murmuro Milo, el joven asintió.

-Aún hay pequeños grupos rebeldes, que quieren recuperar el poder para la gente de Crux…-informo el niño- Todos los que no se arrodillaron ante Apsu (Campesinos, soldados y generales leales al rey) fueron convertidos en esclavos y obligados a trabajar en minas o labrar la tierra.

-Ese sujeto suena peligroso…-murmuro Milo, ya había escuchado hablar de Apsu, por cortesía de Death Toll.

-Él y la emperatriz Medea son muy peligrosos…-dijo el niño.-Es mejor tener la cabeza gacha y quedarse tranquilo.

-No puedo creer que digas eso…-Milo le miro con reproche.- No sé porque, pero tengo la sospecha de que mientes con respecto al tatuaje.-El niño, no tan niño realmente, le miro con pena. Al parecer ni a un extranjero era capaz de engañar…

-¿De qué sirve un rey sin corona?-pregunto con un hilo de voz…

-¿De qué sirve darse por vencido sin haber peleado antes?…-le replico Milo. El muchacho bajo la mirada, pero no dijo nada… Guardo silencio un rato largo, por mucho tiempo estuvo en silencio….

-Hace nueve años que perdí a mis padres, vi cuando Apsu le atravesó el corazón a mi madre y como era colgado mi padre…-dijo con la voz quebrada- no se pelear, no se gobernar… desde los seis años que soy esclavo... No se…-informo el chico, mientras recolectaba el oro y lo metía en su respectiva cubeta, a pesar de sus ojos estuvieran albergados por las lagrimas.- No sirvo para gobernar… hubiera sido mejor que me mataran…

-Aun puedes aprender…-le dijo Milo mientras le sonreía suavemente.-Aun hay gente que cree que tu puedes gobernarles…-el chico le miro.-Puedes, no tengas miedo…-le alentó… Souma sonrió ligeramente, no sabía por qué… pero ese chico parecía emanar seguridad… y se sentía bien hablando con él.

-Me llamo Souma, el rey sin corona de Crux…-le informo con una ligera sonrisa-No sabes tu nombre, pero tienes asentó de Antares… ¿Te molesta si te llamo escorpión?-pregunto con calma sin dejar su labor.

-¿Por qué Escorpión?-Milo le miro curioso, el sujeto que le vendió dijo que le apodaban Escorpión azul. Aunque no iba a decir eso en voz alta… Más aun teniendo en duda su propio origen…

-Es el símbolo de Antares, se supone que representa a la protección de una diosa mitológica... Se supone que el escorpión se levanto para defender a la diosa y ella lo coloco en las estrellas, para que siguiera protegiendo…-Milo cerró los ojos, le llego el recuerdo de esa leyenda.-Protege al reino que posee los bosques donde la diosa cazaba…

-No me molesta que me llames Escorpión.-le dijo el chico, luego de pensarlo un poco.

Estaban en su labor cuando una chica vestida con harapos, un vestido largo hasta los pies y un remeron de mangas algo largas, se acerco a otros compañeros, llevando agua. Ambos, Milo y Souma, hubieran jurado que mientras les daba el agua a esos chicos, les entrego un pequeño papel. Souma miro atento a los jóvenes uno tenía el pelo castaño y largo y el otro lo tenia de un tono albino. Luego volvieron la vista a su labor...


Souma no quería ser azotado de nuevo, a diferencia de los demás esclavos, él tenía que cumplir con un límite todo los días o era azotado dependiendo la cantidad de oro que le faltara. Milo disimuladamente le ayudo a completar un poco más del límite necesario… Eso significaba un quinto día consecutivo sin azotes. Al rato paso la chica con la ánfora de agua y les dio de beber un poco, bajo la atenta mirada del capataz… Que solo parecía tener ojos para Souma.

-El crio… cumplió con él límite de hoy…-informo el encargado al jefe de los capataces mientras los sacaban de las minas…- ¿Lo encierro?

-A él si…-informo-Al soldadito…-indico con la cabeza a Milo.-Ese al poste, no atraparon a los tres chicos… que por su cortesía pudieron escapar.

-¿Todavía te duele la caída?-pregunto ligeramente burlón el mencionado… Saber que los chicos habían escapado, hacía valer la pena los azotes. El jefe de los captases… le miro algo colérico.

-Al poste por una semana, sin agua o comida…-ordeno controlando su cólera... En realidad deseaba azotar a ese impertinente, pero… valía mucho para azotarlo. Las monedas de plata que ese muchacho había costado, no permitían cometer la justicia deseada…-Veamos si sigues tan lengua suelta… Luego de padecer ante el sol durante una semana.

Dos encargados se llevaron a Milo y le amarraron las manos, por encima de la cabeza, al poste. Souma miraba todo con pena, pero nada podía hacer por el chico que le había ayudado… Porque ahora que lo veía bien, a pesar de su corpulencia, se notaba que solo debería ser como mucho 3 años mayor que él… alguien que no hacía mucho formaba parte del ejército… No, en Antares te podías unir al ejército a partir de los 16 años y casarte a partir de los 17… O eso le había contado su nana, la anciana que también estaba con ellos en las barracas. Como era que la mujer se las había ingeniado para estar cerca del menor, ni él lo sabía… Solo ella lo sabía y todo indicaba que así seguiría…


Milo levanto la vista mirando al sol que ya casi se escondía en el horizonte… La verdad no le interesaba lo que le fuera a pasar, le interesaba el joven rey convertido en esclavo…

-Mientras no llueva, no creo que vaya a tener problemas…-dijo tranquilo. La noche fresca vino, Milo aprovecho para cerrar un poco los ojos, era incomodo dormirse en esa situación, pero algo le decía que si no lo hacía en ese momento no lo haría nunca.

Costas de reino de Crux.

En total había sido dos días de viaje en barco, tardaron tanto debido al hecho de que no eran unos expertos navegantes. El principal problema vino al momento de descender… inevitablemente se mojaron… Ya una vez la ropa, lo que se podía secar de la ropa, estuvo seca gracias al calor de la fogata que prendieron, descansaron montando guardias. Ahora estaban en reino enemigo, ya no estaban en Antares… Ya no existía la posibilidad que cierto general, preocupado por su único hijo, apareciera y les salvara… Ahora estaban solos…


-Bueno… tenemos que estar atentos…-Dijo Regulus a la mañana siguiente.- Tenemos que ir a la antigua ciudad que hay en la ribera…

-Estamos medios lejos… me di cuenta que nos alejamos un poquito…-dijo Jabu ligeramente sonriente.-Tenemos que ir rio arriba...

-Desde ahí buscar el mercado de esclavo o saber que hacen con los esclavos que entran a este lugar…-informo Yato. Regulus asintió.

-Tendrán que ensuciar un poco sus ropas y rostros… se supone que son "esclavos".-los otros dos asintieron-Permanezcan cayados la boca…-los jóvenes volvieron a sentir mientras quitaban todo lo ostentoso de sus monturas, menos de la de Regulus, y lo ocultaban en las alforjas de Sombra… que pasaría como yegua de carga, mientras Milo no la pudiera montar o mejor dicho hasta que no encontraran a Milo.

Prisión del castillo del Wyvern, Reino Elíseos.

Los soldados entraron al golpeado teniente del ejército de Cancro. Dejaron caer al joven en el frio suelo de su celda.

-Sigue callándote la boca… y no vivirás por mucho tiempo…-dijo uno mientras se retiraba. Como pudo se dio vuelta, dejando a la vista su espalda mellada por los azotes. Cerró los ojos, el ardor era prácticamente insoportable… Sintió unos pasos detrás de él, había alguien más con él en esa celda. Quien quiera que fuera, tuvo la sutileza de pisarle la espalda herida. Apretó los dientes para evitar dejar libre los gritos de dolor, que no se había permito exclamar durante el interrogatorio.

-150 azotes…-dijo burlón Aiakos-Segundo día consecutivo… eso hace un total de 300… me apiado de quien tuvo que hacer ese trabajo… el brazo le debió de doler en exceso…-hizo más presión en las heridas.-Maldito perro… ustedes son un montón de ratas orgullosas… No eres más que una rata orgullosa…-Saga apretó los puños con fuerza mientras el general, de la 3° legión, seguía con su manía de pisarle las heridas.

-Prefiero ser una rata orgullosa, que una ramera como tu…-al escuchar eso Aiakos le asesto una patada.- Te ofende porque sabes que es verdad…-Saga sonrió con burla… hacerle enojar era tan fácil… El hombre le tomo del corto cabello y coloco una daga en su cuello-Eres un idiota impulsivo… Solo poniendo el culo pudiste alcanzar el rango de general…

-Si fuera por mi…-le gruño el otro al oído, con una voz cargada de odio-Te abriría las tripas y te dejaría morir viéndolas… o te quemaría en la hoguera dicen que es una de las peores muertes…

-Qué pena para ti… me infiltre en las tropas de Radamanthys... Aunque si me metía en las tuyas de seguro conseguía el triple de información…-el general indignado estrello la cabeza del gemelo contra el suelo, para luego acercarse a la puerta.

-ABRAN MALDITA SEA.-No tardaron en abrir la puerta y dejarle salir… Saga se sentía aturdido… había sido un buen golpe el de la cabeza… Sabía que no debía dormirse… no con semejante golpe…-como pudo se acerco, al lugar donde le habían tirado un poco de paja y sobre esta colocaron una mugrienta frazada. Se hecho de lado, su espalda le ardía a horrores… A su cabeza vino el recuerdo de la hacienda donde se había criado… los juegos con sus hermanos… los entrenamientos con ellos y su padre… Sonrió al recordar eso, volvería a su hogar… volvería a verles a los tres. La puerta se volvió a abrir, Saga borro la sonrisa de sus labios y coloco un semblante sereno en su lugar.

-Vaya… con que así luce una espada azotada.-dijo la tranquila voz de Hades.-Aunque parece que estas heridas no son suficientes para hacerte hablar…-Saga miro por encima de su hombro.-Y veo que tu mirada sigue igual… igual de repugnante…-admitió con ligero asco-Cancro no ah hecho nada por recuperarte…

-Por que yo se lo eh pedido…-dijo Saga burlón-Antes que me agarren mande un mensaje… ellos no vendrán porque yo mismo lo eh pedido…-la cara de Hades fue invadida por una notoria ira, mientras Radamanthys le observaba inmutable- Manigoldo no es como tú que ve a sus soldado como fichas de ajedrez… Vendría bien que aprendieras algo de él.

-Silencio…-ordeno- Radamanthys… súmale 100 azotes más para mañana…Enséñale a respetar a su rey… un esclavo tiene que aprender…-dijo el rey burlón antes de retirarse.

-Agradece que el señor Hades es piadoso…-dijo Radamanthys con voz calma.-Cuando todo esto termine, te convertirás en un esclavo… en mi esclavo.-Dijo antes de salir.

-Solo sueña, porque yo no soy esclavo de nada ni nadie…-susurro Saga.

Continuara


Nota:

Terminología de los idiomas. hasta el momento aunque a lo sumo distinguire con cursiva, negrita o negrita cursiva cuando se hable en otro idioma.

Lintia= Idioma del Imperio de los leones.
Caraos= Idioma del Reino del sur.
Antico= Idioma de Antares.
Blueria= Idioma de Bluegard.
Aratio= Idioma del Imperio negro.

Reinos aparecidos hasta al momento (de relevancia)

Reino Imperial de Antares o Reino de Antares = Rey Kardia y príncipe Milo (18).
Reino de Cancro = Rey Manigoldo; príncipes Shaina (18) y Ángelo (20).
Reino Elíseos= Hades.
Reino de Olimpia o Olimpia= Zeus.
Reino Del Mar= Poseidón.
Reino del sur o de los caballos= Rey Seiya; reina Athena/saori; príncipe Koga (15)
Reino de las montañas de Bluegard o Reino de Bluegard: Rey Degel; Reina Seraphina; Príncipes Camus (hijo, 17) y Unity (hermano de Seraphina)
Imperio negro: Rey Apsu; reina Medea.
Reino de Crux (bajo control de Imperio negro) Rey: Souma (15)
Imperio de los leones: Rey Kaiser; príncipes Aioros (24) y Aioria (20).


Otros personajes:

Lithos: general de Imperio de los Leones, edad 23.

Yuna Aquila: miembro del ejército rebelde, edad 15

Marin Aquila: hermana de la anterior y general de la 3° legión, reino de Crux (fue la única de los generales, que no fue convertida como esclava y dirigió al principio la resistencia), edad 20

Haruto Lobo y Edén Orión: miembros del ejército rebelde, edad 15

Jabu: sirviente y amigo de Milo, edad 13

Yato: sirviente, amigo de Milo y hermano del anterior, edad 15

Regulus: noble, hijo de Ilias (general de Antares) amigo de Jabu y Yato, edad 15.

Ilias: General de Antares.

Sisifo: General de Antares.

Paradox: Capitana de las fuerzas de la princesa Shaina, edad 22.

Kanon: Teniente de la legión Castor y espía de Cancro en Reino del Mar, 24.

Saga: Teniente de la legión Pólux y espía de Cancro en Reino Elíseos, 24.