Saludos a todos los fieles y nuevos lectores de esta historia, he regresado de entre los muertos. Si lo sé, medio año sin escribir ni j es mucho jeje, eso sin mencionar la cantidad exorbitante de historias que me he perdido (trabajo, escuela, la dominación mundial que puedo decir) pero heme aquí de nuevo; no les prometo la luna y las estrellas pero si les prometo más variedad al asunto.

En otras noticias, un minuto de silencio por el compañero caído DarkZeroSlayer que a estas fechas ya debió haberlo superado, regresado o haber conseguido otra XD que se yo, compartimos tu dolor hermano.

Sin más que decir que lo disfruten, comenten y dejen su review.

P.D. Saludos a mi sensei que por lo visto ha estado muy activo por aquí, su leal saltamontes ha regresado.

En el capítulo anterior

—Buen día a todos—dijo una voz con un tono muy femenino.

—Cinco minutos más, por favor mamá—contesto el pequeño cambiante, somnoliento.

—Yo ya no tengo mamá pero mejor que sean diez, por favor señora.

—Levántense flojitos que se nos hace tarde.

En ese momento Mark se levantó de inmediato y limpiándose los ojos inquirió.

—Un momento ¿Quién ha dicho eso?

—Yo no fui—contestó el pequeño Larbie

—¿Entonces?

—Pues yo, mis pequeños—contestó la misma voz femenina.

—¿Quién?—preguntaron al unísono.

—Su reina Chrysa, por supuesto.

El par se miraba entre sí, algo extrañados por lo que estaba pasando; su majestad lucía diferente, había una extraña sonrisa en su rostro, una sonrisa algo escalofriante a decir verdad.

—¿¡Quién eres tú y que a has hecho con nuestra Chrysalis!?—preguntaron ambos al unísono.

—Soy yo, tontos—respondió tranquilamente la reina

—¿Por qué actúas tan rara el día de hoy?

—¿Rara yo?

—Sí, rara mi reina—le contestó el pequeño.

—No lo sé, hoy amanecí de buen humor—les respondió casi cantando—es que dormí bien anoche

—¿En serio?

—Sí, de hecho no recuerdo haber dormido así de bien en años, fue el sueño más exquisito que haya tenido.

—Si tú lo dices, Chrysa.

—Bueno, ahora que despertaron no hay tiempo que perder, el pueblo más cercano se encuentra a media hora de aquí.

—¡Ya era hora, Chrysa!

—¡Que bien ya empezaba a cansarme, su majestad!

—¿Y se puede saber cuál es, Chrysa?

—Pues nada más y nada menos que el acogedor Hollow Shades.

—Oh…

Capítulo 10— La calma antes de la tormenta

Pocas horas han pasado de su partida, meditabunda reposaba sobre una pila de equipaje, sin compañía alguna más que los fantasmas de su pasado. Soledad completa soledad, un sentimiento que no puede evitar desde hace mucho, como desearía tener amigas en este momento…

El tren a paso constante llegaba a su destino "Hollow Shades", quien diría que sería el nombre más apropiado para lo que le esperaba.

¿¡Celestia mía porque los has abandonado!?

El tren hizo unas cuantas paradas antes de llegar al dichoso lugar, pocas de importancia realmente, más solo una era digna de su atención, su viejo y conocido hogar, Canterlot sin más.

—Trixie extraña su hogar...—fue lo único que salió de sus labios al asomarse por una de las ventanas.

Claro que lo extrañaba, la mayor parte de su infancia la vivió en ese lugar; hija de padre y madre acaudalados, Trixie residió, creció e incluso se educó ahí.

Hija prodiga de Canterlot, suyas son sus costumbres, ¿de dónde más heredaría semejantes aires de grandeza?

Trixie viva imagen de tu madre y corazón de tu padre, desertora de la prestigiosa escuela de ponis superdotados, por causa de tu vanidad abandonaste lo que sería tu hogar, mírate ahora ¿Acaso era esto lo que soñabas cuando abandonaste a tus padres?

Una vez más dejarías tu hogar…

Doce de la tarde y el frío no disminuía, lo único que la mantenía caliente era una débil e ilusa esperanza, la primavera pareciera ser solamente un cuento lejano, los cristales a su alrededor se encontraban empeñándose lentamente; frío inundaba su anden, podía contemplar su propio aliento en el ambiente.

Intento conciliar el sueño más no podía, un escalofrió le recorría completamente, algo no estaba bien podía presentirlo. Desesperación inundo de la nada a la yegua, un miedo inexplicable.

—¿¡Qué he hecho!?—exclamo desesperada.

La maga se encontraba agitada, todo su ser le pedía a gritos que regresara, se levantó rápidamente del equipaje y salió disparada a la salida del vagón, intento abrirlo con todas sus fuerzas pero la puerta estaba completamente petrificada, el frío ya había hecho su trabajo.

—¡Déjenme salir! —grito

Nadie oiría los gritos de esta pobre yegua, desesperada intento abrirla a la fuerza; pataleo, golpeo e incluso intento usar su magia, pero el resultado era el mismo, la puerta era inamovible.

—¿¡Por qué no te abres estúpida puerta!?

Era demasiado tarde para regresar, se encontraba completamente presa del pánico, una vez más no podía explicárselo, ¿Dónde quedo ese deseo de aventura? O ¿Ese deseo de redención?, finalmente logro tranquilizarse un poco, intento aclarar sus pensamientos. El frío seguía en aumento, el tren no paraba y la sensación de que algo no estaba bien crecía a cada momento.

Hollow Shades estaba muy cerca, podía sentirlo en el fondo de su ser, sentía que una fuerza inexplicable la llamaba, se levantó lentamente para mirar a través de los empañados cristales, aún más grande fue su sorpresa al contemplar el extraño paisaje, el hermoso cielo azul y el destellante astro de Celestia habían desaparecido, en su lugar ocupaba un paisaje completamente gris inundado de aun más gris neblina, algo le decía que ya sabía lo que observaría a través de estos cristales y aun así no podía creérselo.

—¿Dónde rayos estoy? —Inquirió está.

Algo en el fondo de la neblina llamo mucho su atención, un cartelón no muy lejano con un peculiar mensaje, "bienvenido a Hollow Shades" pero a lado de esté sobresalía una pequeña silueta, una pequeña y diminuta entidad que se encontraba agitando lo que pareciera ser un delgado y débil brazo, él parecía darle la bienvenida más no pudo contemplarlo bien.

Hollow Shades se encontraba muy cerca, los vagones empezaron a agitarse, al principio fue imperceptible pero no paso mucho antes de que estos empezaran a vibrar cada vez más, empezó con una leve e imperceptible sacudida, después dos, y rápidamente paso de unas pocas a agitarse bruscamente. Trixie se golpeaba contra el equipaje, que a su vez salía disparado en todas direcciones, los bruscos movimientos se incrementaron todavía más y más, era completamente imposible mantenerse de pie.

Oscuridad, total oscuridad…

—¿Qué paso? —se preguntó una desorientada yegua.

Todo le daba vueltas, estaba mareada y los tímpanos no le dejaban de zumbar, su cuerpo se encontraba lastimado, observo con dificultad a su alrededor, ella encontraba fuera del vagón; Trixie no lo comprendía, no hace mucho se encontraba atrapada y ahora estaba afuera, pero lo que vio disipó cualquier duda que tuviera al respecto, sería una imagen que no olvidaría fácilmente.

—¡Oh por Celestia!

Trixie soltó un grito desgarrador, la escena era un completo desastre, el tren se había descarrilado, la parte del conductor estaba completamente en llamas, y los vagones dispersos por todo el camino, la yegua estaba paralizado por él horror.

El humo se mezclaba con la neblina a su alrededor, juntos realizaban una siniestra danza que solo podía presagiar una cosa… muerte.

Lagrimas recorrieron sus mejillas, decidió recorrer alrededor de los maltrechos vagones, no se atrevía a mirar dentro de ellos, no estaba preparada para ver a la muerte a la cara. A cada paso que daba los vagones parecían cada vez más dañados… ¿será acaso que fuera la única sobreviviente?

Pensarlo era una tortura, reunió todo el coraje que pudo, respiro hondamente y se asomó dentro de uno de ellos. Esperaba casi cualquier cosa, desde órganos desparramados en los asientos o simplemente cuerpos sin vida, pero grande fue su sorpresa al ver solamente una cosa... vacíos.

—¡Eso no es posible!

Posible o no, no había rastro alguno de los demás, aun con todo ese caos no había victima alguna. Trixie no encontraba una razón lógica, avanzo hasta el área del conductor, lamentablemente esté no corrió con la misma suerte…

Aunque las llamas consumían rápidamente a la locomotora, Trixie pudo observar a la pobre victima sin vida entre todos los escombros.

—Esto debe de ser una horrible pesadilla— Murmuro con un tono tan bajo que apenas era audible, era la primera vez que contemplaba una vida segada de esa manera, no volvería a ser la misma eso es un hecho, finalmente se pudo observar una lagrima caer y perderse entre las llamas.

Guardo un minuto de silencio quitándose su maltrecho sombrero, no podía hacer más. Siguió su camino bajo el grisáceo paisaje sabía que no faltaba mucho, solo Celestia sabe cuanto le duele todo esto, cada trote le dolía pero no debía desistir, un poco más y llegaría; los enormes arboles eran prueba de ello, arboles de más de 6 metros de altura empezaron a aparecer a su alrededor.

Hollow Shades, ¿cómo diablos se puede vivir en un lugar así? sería una pregunta que no sería contestada fácilmente, era un lugar oscuro, sus enormes arboles impedían que los débiles rayos de sol tocaran su suelo y la niebla no hacía más que empeorar las cosas, cualquiera se perdería fácilmente y la joven maga no sería la excepción.

Una nueva víctima no pasaría desapercibida por las sombras a su alrededor, estaba sola y era acechada a cada momento, su frágil mente no estaba preparada para un ambiente tan hostil. Los arboles parecían interminables, empezó a trotar más rápidamente, su vida dependía de ello y lo sabía.

Entre aquella lúgubre vegetación, la neblina se abría paso, la temperatura helada y el miedo no desaparecía. Extraños sonidos se escuchaban entre cada arbusto, detrás de cada árbol, de cada roca, sombras se movían de un lugar a otro. Su paso se aceleró todavía más, jadeaba por el esfuerzo, un esfuerzo sobreequino dirían algunos, más esto no impidió que le siguieran el paso.

Solo una idea cruzo se mente... ¡Corre!

Trixie sintió una fuerte embestida, su cuerpo salió disparado varios metros enfrente, se levantó como pudo y observo a su alrededor, no había rastro alguno de su atacante, más las sombras a su alrededor seguían moviéndose, esperando cada momento de debilidad. Su cuerpo tambaleaba, cerro lentamente sus ojos y se preguntó así misma ¿solo para esto vine aquí?, respiro profundamente y finalmente...

—¡Déjenme en paz!—grito a los cuatro vientos llena de rabia, seguido de una enorme explosión mágica proveniente de su cuerno.

La onda explosiva alcanzo varios metros a su alrededor, el estruendo se escuchó por todo el silencioso y lúgubre bosque, las sombras dejaron de moverse.

Esto era una locura, no podía creer todo lo que le estaba pasando, su corazón latía fuertemente, la yegua había pasado más de lo que podía soportar. Sabía que debía seguir avanzando, más su cuerpo no respondía, estaba completamente presa de miedo, contemplo sus cascos, estos le estaban temblando.

—¿¡Por Celestia por qué me está pasando esto a mí!?—Grito llena de impotencia.

Por un momento su voluntad se quebró, puso sus débiles cascos sobre su cabeza y sollozo tirada en el suelo. Nadie podría culparla, ningún equino estaría preparado para lo que vivió, sus lágrimas no paraban de caer sobre la fría y gris tierra en la que se encontraba. Su vista se nublo completamente y empezó a perder lentamente el conocimiento.

La oscuridad llenaba su mente, la neblina por fin había logrado penetrarse a través de sus más profundos pensamientos, podía visualizarse así misma tirada en esa oscuridad, sollozando descontroladamente, con un aspecto que daba lastima incluso así misma.

¿Que paso querida, no eras tan grande y poderosa como creías?—Mascullo una voz que la saco de sus propios pensamientos.

Unos ojos rojos se divisaban entre la oscuridad, una negra silueta caminaba de forma amenazadora alrededor de ella.

¿Quién eres?—pregunto totalmente desconcertada.

¿Acaso no me recuerdas?—recibió como respuesta.

No...

Me ofendes querida, y yo que pensé que éramos amigas muy íntimas.

Trixie te pregunto ¿¡Quién eres!?

Y Trixie te contestara sin más—le contesto una vez más la amenazadora silueta.

Y fue así como se revelo, saliendo de entre las sombras de su mente, su imagen era todo menos lo que esperaba. Una Trixie de endemoniados ojos de intenso color se posó frente a ella.

¿Cómo es esto posible?

No te mates pensándolo pequeña, solo acéptalo.

¿Cómo?

Yo soy tu.

No puede ser...

O al menos lo era antes de que cometiera la estupidez más grande de tu vida.

¿Cuál?

Sé que te costara recordar cual de todas a sido la mayor, ¡por Celestía incluso a mi me cuesta elegir alguna de ellas!

¡No te burles de mí!

Al contrario pequeña Trixie, es autocritíca constructiva. ¿La captas? ¡Autocritíca jajaja!, bueno pero suficiente de malas bromas así que dejame echarte una ayudadita...Deshacerte del preciado objeto de mi nacimiento.

No te referirás a...

Sí pequeña, a eso me refiero y lo sabes muy bien, lo teníamos todo y lo dejaste ir.

¡Eso es mentira, Trixie no necesita de ese estúpido amuleto!

Esa ni tú te la crees pequeña.

¡Trixie solo dice la verdad!

Por supuesto, es por eso que te encuentro aquí varada en la nada llorando cual potrilla asustada.

¿¡Pues que querías que Trixie hiciera!? ¡Cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo!

¡Ya deja de llorar! si te refieres a todo lo que te ha pasado hasta ahora, es meramente circunstancial.

¿Cómo puedes decir eso!? ¡Vi morir a alguien hoy!

Supéralo pequeña, ponis mueren todos los días.

¡Pero no así!

¡Ba! Pequeños detalles, que tu no los veas no quiere decir que no sea así.

Pero...

Y si no te mueves cuanto antes serás la siguiente.

Yo...—Sus palabras eran un duro golpe al poco orgullo que le quedaba pero por más que le doliera aceptarlo, su homologa tenía razón.

Admítelo pequeña estás completamente perdida, sabes de sobra que esta historia sería totalmente distinta si yo estuviera en tu lugar.

Bajo la mirada por unos momentos, mordiendo su labio en señal de impotencia, respiraba entrecortadamente, sabía que no dejaría de molestarla.

Palabra tras palabra seguía la otra endemoniada equina, cada una de ellas era como una apuñalada a su ya de por si mancillado autoestima. El sentimiento era familiar, no era la primera vez que le restregaban sus fallos en la cara, situación por la cual ha tenido que lidiar últimamente estos días; en cada mañana, cada comida e incluso antes de ir a dormir, cosa que odiaba más que todo en la vida.

¡No!

¿Qué? —La endemoniada estaba desconcertada, de un momento a otro su lluvia de insultos había sido parada.

¡He dicho que no!

¿¡Cómo te atreves buena para nada!?

¡Nada de lo que dices es verdad, Trixie es perfectamente capaz de sobrevivir sin tener que depender de un inútil collarcito colgando de su cuello!

Jajaja casi sonó convincente.

¡Tú no eres yo y nunca lo fuiste!

¿En verdad estas tan segura de ello? —respondió su sombría homologa

¡Yo la gran y poderosa Trixie está completamente segura!—contesto la maga con un tono tan lleno de coraje y firmeza que podría callar a cualquiera

La supuesta homologa ya no dijo nada más, sin embargo su silencio fue sustituido lentamente por una ligera sonrisa, sonrisa que fue extendiéndose de manera enferma para terminar estallando en una siniestra risa.

Trixie no sabía que pensar de ello, un frio escalofrió volvió a recorrer su espalda más sin embargo de algo estaba segura, no debía retroceder.

Su imagen lentamente se desvaneció dejándola sola

La yegua poco a poco recobro la conciencia, ¿Cuanto llevaba perdida? ¿minutos, horas o días? temía que ni la propia Celestia lo supiera. Miro a su alrededor, el bosque no se había inmutado en lo absoluto, tenía que llegar al pueblo cuanto antes y debía aprovechar ahora que podía, el miedo por fin la abandono; no volvería a caer, no mostraría rastro alguno de debilidad, no volvería a dejar que las sombras de su pasado se deleitaran viéndola sufrir.

Hollow Shades reconoció su victoria, la yegua pudo haber ganado la batalla más no la guerra, porque en ese mismo momento pudo divisar luces a lo lejos.

—Lo logre...—dijo entrecortadamente con un suspiro de alivio.

Recorrió el poco camino que le faltaba abriéndose paso entre una neblina que se negaba a desaparecer, pero esta vez no había nada que temer pues el peligro había pasado ya, al menos por ahora...


En otro tiempo y en otro lugar.

El camino había sido duro y largo para los tres viajeros, han pasado semanas desde la llegada del extraño visitante, pero esté no ha sido en valde. Viendo restringido su vuelo desde el asedio de la guardia real, los dos cambiantes y el humano se vieron forzados a recorrer este largo camino a pie, forjando entre ellos una extraña alianza de dudosa duración con un único objetivo, restablecer el orden perdido del reino cambiante.

Bitácora del cadete Chryl

20 abril del 1513 D.C. (Después de Celestia)

Estatus: Vivito y coleando.

Querido diario... digo bitácora, han pasado semanas desde el inicio de la operación "Mano amiga", y como era de esperar los resultados no han salido según lo planeado. A mis 20 años de edad puedo serles sincero, no estaba preparado para una misión así, soy solamente un cadete, no un guardia élite ni mucho menos guardaespaldas personal de su majestad. Y debo decir que no puedo estar más agradecido ¿¡Quien diría que estoy en la misión más importante de toda mi carrera militar!?

La situación bien se podría decir que esta fuera de control, nuestras fuerzas se han dispersado; de por si no eramos muchos y ahora menos, todo gracias a ciertas "princesitas"... pero en fin, lo peor ha pasado creó yo. La cosa no podría ser más extraña, heme aquí casco con casco con su majestad, situación que hace que me tiemble hasta la parte más recóndita de mi cuerpo, y por si fuera poco, ambos estamos siendo acompañados por la extraña creatura.

Ciertamente no se si era esto lo que planeaba mi reina cuando trajo a esta cosa; un ser con similitudes a las de un primate, pero curiosamente sin pelo más que en la cabeza. Esta cosa responde al nombre de Mark, a decir verdad el es muy extraño, pero no puedo negar que nuestras especies son similares en algunos aspectos; son depredadores y según él "le han dado por culo a su mundo", cosa que debo interpretar que no lo han tratado muy bien, al menos creó que es por eso que no nos juzga por lo que le hicimos a nuestro reino. Tampoco critica el hecho de que nos hemos alimentado de centenares de centenares de ponis a lo largo de nuestra historia, vaya que tipo más raro y según él, adora a esas cosas. Bueno no me puedo quejar, se ofreció de voluntario para alimentar tanto a mi reina como a mí y de hecho de él fue la idea de ir hacia Everfree.

Gracias a la intervención de las malditas tropas de Celestia, hemos tenido que optar por el camino largo, ¡te maldigo Celestia! no sabes lo que se siente galopar kilómetros, no hemos podido reemprender vuelo por la maldita vigilancia aerea. Lo bueno es que estamos a punto de llegar al poblado más cercano, debo poner todo mi empeño y concentración en esto, el destino de nuestro reino esta en mis cascos, debo...

—¿Aun no paras de escribir sobre mi cabeza?—inquirió el humano.

—Ya me falta poco, descuide—recibió como respuesta.

—Me puedes recordar ¿el por que llevas a ese enano sobre tus hombros?—pregunto la reina.

—Ya te lo dije Chrysa, llevo tiempo sin hacer nada, a este paso terminare más flácido que un cupcake.

—¿Así que lo usas meramente para ejercitarte?

—Eeyup.

—Que tontería.

—¿Querías que te cargara a ti?

—¡Claro que no! nunca me prestaría para esas estupideces.

—Tu te lo pierdes.

—A diferencia de la pequeña rata que cargas, yo también trato de ponerme en forma—calló momentáneamente mirando hacia el vacío—hace meses que no nos movíamos de nuestra posición, ya hasta se me había olvidado cómo utilizar estas cosas—dijo mirando sus cascos.

—¡Vamos! no es tan difícil Chrysa, solo es cosa de mover tu esqueléticas patas de atrás hacia delante ¡uno,dos,uno,dos!

—¿¡A quién le dices esquelética mono insolente!?

—A cierta abuela que está frente a mí—respondió maliciosamente el humano—¡contemplad, estas sí son piernas!—alzándose el pantalón, el mono alardeaba unas velludas pero bien torneadas piernas.

—¿¡Anciana!?—la temperatura de la cambiante subió de un momento a otro—¡Será la última estupidez que salga de tu boca!

El único observador entre ellos dos trago saliva, pues sabía que no se encontraba en la posición más conveniente, todas las señales le indicaban a gritos que bajase de aquel mono y claro esta que no lo pensó mucho.

—Creo que es hora de estirar los cascos un rato—mascullo el pequeño cambiante con una pequeña gota de sudor recorriendo su frente

—Jejeje que gracioso eres, pero déjame informarte que ¡Ahora te jodes Larbie!—contesto enérgicamente el humano; sosteniendo fuertemente sus cascos traseros sobre los cuales reposaban sobre sus hombros.

De un momento a otro el ser bípedo se movió bruscamente, y con buena razón. Un veloz rayo fluorescente de tonalidad verdosa paso por entre los pelos ambos; la reina no se andaba con rodeos, lo haría pagar por su insolencia.

—¡Hoy aprenderás a respetar a seres superiores a ti, mono insolente!

—Sí lo dices por la edad, tiene la boca llena de razón mi señora mosca.

—¡Idiota!

La reina intento embestir al humano, pero fallando por poco.

—¡Uff! por los pelos, un poco más y hubiera sido brutalmente penetrado por ese horrible y probablemente poco higiénico cuerno—acto seguido el bípedo empezó a moverse cómo sí no hubiera un mañana.


Mientras tanto en tierras más lejanas…

En la fortaleza más imponente del reino equino, la situación era algo más que tensa. Todo un cuartel militar se encontraba en movimiento, los enormes pasillos no mostraban su tranquilidad habitual, soldados galopaban apresuradamente a través de ellos, y en el núcleo del recinto se encontraban discutiendo sin más ni menos las cogobernantes del sol y la luna.

—¡Tia algo no está bien! puedo sentirlo en todo mi cuerpo, hace semanas que he notado fluctuaciones en los sueños de nuestros pequeños ponis— se expreso preocupada la gobernante de la noche

—No hace falta que lo menciones Luna, los últimos reportes no han sido nada alentadores.

—¿Podrías repetírmelos? puede que se nos haya pasado algo.

—No lo creo hermana, estos son muy claros—Celestia no dudo en decirle la verdad—la guardia no pudo contener la amenaza.

—Y sin mencionar el cadáver que encontraron.

—Eso es lo que más me preocupa hermana, la descripción que hizo el equipo forense me dejo algo perturbada—la hermana mayor callo un momento—el cuerpo de la manticora fue encontrado totalmente desgarrado y lo peor del asunto de acuerdo a los análisis mágicos, indican que su esencia fue drenada antes de morir.

—¿¡Drenada!?

—Así es.

—¿Crees que hayan sido los cambiantes?

—Fueron los primeros que me vinieron a la mente, bueno al menos antes de que detallaran que la carne de la bestia fue posiblemente devorada.

—Tienes razón Tia, ese no es su modus operandi.

—Eso no quiere decir que los haya descartado, pero me temo que nos enfrentamos a algo peor. Una oleada de desapariciones se han reportado a los alrededores.

—Esto se nos están yendo de los cascos hermana.

—Lo se Luna.

—¿Deberíamos llamar a los elementos de la armonía?

Hubo uno sepulcral silencio en el trono, ninguna de las dos dijo nada.

—No—La respuesta de la hermana mayor no pudo ser más cortante.

—¿Cómo?

—No puedo Luna.

—¿Qué quieres decir con eso hermana?

—No puedo arriesgarlas a las chicas con esto. La situación es algo completamente diferente a lo que se han enfrentado, siempre supe que mi leal estudiante y sus amigas eran capaces controlar la situación pero ahora…

—¿Me quieres decir que ahora no?

—No me malinterpretes hermana, sigo confiando en ellas, pero no puedo arriesgarlas a una amenaza desconocida.

—¡Ho! jojojo conque era eso Tia—se mofo en tono burlón la hermana menor—eso se puede arreglar si olvidas por un momento esas fastidiosas reglas y hechas una miradita.

—No puedo.

—¡Vamos Tia! no me vengas con esas tonterías de la privacidad y del libre albedrío ahora, que no me negaras que más de una ves has observado a tu pequeña estudiante. ¡Y justo en esté momento me dices que no puedes!

—¡Luna! me ofendes—Celestia se ruborizo por el hecho de que su hermana malinterpretara sus acciones—eso... ¡solo fue por su bienestar!

—¡Tia! sabes que yo lo haría si fuera capaz, pero aun no puedo.

—No lo entiendes Luna, ¡literalmente no puedo!

—¿Que dices?

—¡No puedo ver la amenaza!

—¿¡Es una broma!?

—No.

—¿¡Me estas diciendo que alguien pudo eludir a tu gran omnisciencia, hermana!?

—Me temo que si, al igual que tú las fluctuaciones de energía han afectado a mi visión y no solo eso, he perdido el contacto con gran parte de Equestria.

—¡Ho my Gosh! eso no puede ser posible.

—Lo sé, yo tampoco podía creerlo pero desde hace días comencé a notarlo. Es como si una especie de neblina cubriera mi vista.

—¿Sabes lo que eso significa Tia?

—Lo se perfectamente hermana, justo en esté momento estamos más vulnerables que nunca. Y es por eso mismo que no pienso arriesgar a las chicas.

—¿Qué debemos hacer hermana?

—No debemos dejar que los elementos de la armonía se enteren de lo que está pasando.

—¿Asunto de nivel Real?

—Así es Luna, nosotras nos haremos cargo.


Mientras tanto…

—Vamos casi me alcanzas no te rindas.

Metros atrás se encontraba galopando la completamente exhausta reina de los cambiantes

—No puedo más, llevo más de media hora corriendo.

—Vamos acaso no me darías una lección de humildad mí querida reina.

—Cállate, no ves que apenas y puedo con mi alma.

—Está bien descansaremos un momento.

Los tres se detuvieron por un momento, sudor recorría sus cuerpos a excepción del más pequeño de los tres.

—Una vez que recupere el aliento sufrirías estúpido mono.

—Lo que usted diga señora.

—Señores no les parece que la temperatura ha bajado drásticamente—interrumpió el pequeño

—No la verdad no—refuto el mono

—Eso es porque ustedes dos no han parado de correr hasta ahora, pero yo puedo ver incluso mi propio aliento.

—Joder es verdad miren el clima, ¿no se supone que es primavera?

Los tres contemplaron el frío y obscuro lugar.

—Que les parece par de tontos creó que por fin hemos llegado, sean bienvenidos a Hollow Shades.

FIN DEL CAPITULO

¿Qué harán las gobernantes de Equestria?

¿Qué tanto espiara Celestia a su fiel estudiante?

¿El humano será la amenaza del reino equino?

¿Chrysalis mejorara su condición?

¿Me tardare otro medio año en escribir el siguiente capítulo?

Descúbranlo en el siguiente capítulo.