¡Hola!^^

(las fans de la Bella y la Bestia)"Ni hola, ni leches, ¡que llevas un mes, joder!)

T_T...Esto...sí, lo sé y lo siento...al final no pude actualizarla, y recordad que nos vamos mañana de vacaciones mi novio y yo(^^).Lo siento, tendréis que esperar hasta el uno de Septiembre(merecerá la pena, lo prometo..y no sólo con la Bella...;))

Pero lo que sí he podido actualizar ha sido "El Esclavo", además justo a tiempo;).

Y...para no variar, los arcos ME ESTÁN CRECIENDOOOOOOT_T(ya avisé yo de que iba a ser larga pero de cojones). Aparte, que cada vez hay más cosas que poner...ya me conocéis, tengo que sacar punta a una bola.

Por cierto...aquí he añadido un homenaje a uno de los dos personajes de OP que más ternura me inspiran(que me gusten hay muchísimos, pero que me inspiren ternura, de momento dos). Seguro que lo adivináis

Ehem. Bueno, ahora, la música:

Desde el principio hasta la primera línea de puntos: "Le Bien qui fait mal", Mozart Opera Rock watch?v=zvSupIEOfHg

En el (AHORA1), Good Enough, watch?v=Kw2Ic_2XdVQ

En el ****AHORA2****hasta el final, Requiem for a Dream(ya, no puedo tenerla lejos de mis fics...y de éste,. menos...) watch?v=vl5McGN2L-E

Y, ya con esto, dentro capítulo:

PREPARATIVOSII. CONTINUACIÓN

Law abrió los ojos para encontrarse con el enorme rubio rodeándole con los brazos, ambos en una cama enorme en esa habitación oscura.

Sonrió, aún sintiéndose cansado, estirándose sobre esas suaves sábanas blancas en contraste con el resto de la habitación, que parecía hecha para un gigante.

No habían vuelto al hotel. Habían pasado, de hecho, bastante más rato en ese callejón, hasta que ambos habían estado demasiado cansados como para ir andando al hotel. Luego, se habían vestido lo justo para volver a entrar al club…

Desde luego, cuando Doflamingo gastaba el dinero, era a lo grande, sonrió Law, recordando la cara del camarero cuando el rubio le había alquilado esa habitación tan grande para ellos dos solos, una habitación que sin duda era para cosa de una decena de parejas.

Y, aun así…

-Fufufu…¿sabes que la gracia de esta habitación es que se oye desde fuera lo que está pasando aquí?

-¿Mucho?

-Fufufu…perfectamente. ¿Quieres que lo comprobemos, Law – chan?

Law, aunque sin perder su aire de diversión dijo, tajante:

-No quiero que venga nadie.

Con eso, Doflamingo lo cogió sin brusquedad de la cara antes de decirle, rodeándole con firmeza con el brazo:

-No vendrán. Tranquilo. Nadie te hará nada que no quieras.

Al oír esa frase mientras el rubio lo apretaba, notó lo que había estado sintiendo crecer todavía más, lo que lo hizo besarlo.

Y suspiró cuando el mayor volvió a comenzar a desnudarle, quitándole la ropa antes colocada a tientas para que ambos volvieran a quedar desnudos sobre la enorme cama, comenzando a realizar la comprobación de si se les oía o no casi en seguida… .

…aunque eso tendrían que decirlo los de fuera, claro.

¿Cuánto rato habrá pasado?, pensó, mirando al enorme rubio dormir a su lado.

Aún recordaba el tacto del abrigo de plumas sobre su cuerpo desnudo como si apenas hiciera unos minutos que se lo hubiese quitado.

Y, después de tanto rato, aún sentía como si el rubio estuviera unido a él.

Aunque no había luz, calculaba que debía de ser mediodía como mínimo. Recordaba, como en una nebulosa, que habían comido varias veces, dos o tres al menos, antes de las últimas veces, siendo la última en la que amb os había quedado derrengados. De hecho, de la última vez aún quedaba una botella de agua, entre varias vacías que habían ido bebiendo.

-Fufufu…no te preocupes, Law – chan. Tenemos tiempo.

¿Cómo puede sacar tiempo para no pensar en la que tiene encima?, pensó Law. Él personalmente estaría cuando menos ansioso.

Las constantes de Lloyd, pensó entonces, con algo de vaguedad.

Aunque no le hiciera gracia gastar recursos, había tenido que enchufar al ya cuasi cadáver a una máquina. Dudaba que aguantase vivo hasta que llegaran donde estaba Wedington.

En fin, tampoco era que le quitara el sueño. Lloyd ya había cumplido con lo que tenía que cumplir, y dudaba que sirviera para mucho más.

Eso sí, si aguantaba, sería la guinda del pastel.

Así que por un rato estuvo dudando si salir de debajo del abrazo de Doflamingo o no.

Y a lo segundo no ayudaba precisamente que el hombre lo apretara contra sí.

Y ya ganó lo segundo cuando sintió que, como jugando, el mayor le lamió tiernamente el oído:

-¿Quieres ir a otro sitio?

Law lo miró con ironía.

-¿Qué más tienes pensado? ¿En medio de la plaza?

-Fufufu…si te apetece…

-De momento, creo que no, gracias. – sonrió Law, bostezando, suspirando al notar de nuevo el abrazo del mayor contra su piel desnuda. – Aunque no te descarto repetir lo de anoche.

Con eso la sonrisa de Doflamingo se ensanchó.

La verdad, él también quería repetirlo. Cuanto antes.

Aunque no sólo por el sexo en sí. No. Si hubiera sido por eso, no habría sentido esas ganas que apenas les habían dejado dormir a ambos. Se habría conformado con llevarlo al hotel luego…

Pero…

S…sí…no salgas.

Eso había podido con él.

También pudo con él notar que Law, como quien no quería la cosa, se estaba estirando contra su pecho, todo lo largo que era, acariciándole con ello…

…y mirándolo con una leve sonrisa astuta.

Fu, fu, fu, ya está empezando a saberlo, pensó Doflamingo para sí antes de que ambos se besaran, sintiendo que ninguno quedaba indiferente.

Eso era lo que él había querido. Y lo que le gustaba, decidió.

Y el sonido de unos pasos ya se estaba empezando a oír por fuera.

-¿Sabes…que a estas horas ya empieza a haber gente por aquí? – le susurró en el oído.

-Sí que tienen prisa, sí – concedió Law, muy entretenido…

…y suspiró al notar que el mayor le empezaba a acariciar el bajo vientre, pronto besándolo.

-¿Tú tienes alguna? – le susurró, contra su piel, en la penumbra.

Law, con una sonrisa, suspiró, abriendo las piernas bajo el contacto con el mayor, sintiendo que se animaba de nuevo.

Desde luego, los que los oyeran no se iban a quejar, no.

En la penumbra, se movió sobre el mayor, dándose cuenta entonces de que una suave luez se estaba comenzando a encender.

Se sintió turbado otra vez, como la primera vez que se había dado cuenta de que les oían. Por eso ahora habían puesto las luces… .

-Shhhh…piensa en anoche – dijo Doflamingo contra su oído, suave, comenzando a masturbarlo despacio, jugando suavemente con su pulgar sobre la punta del largo miembro del chico.

Éste suspiró, sintiéndose un poco mejor al pensarlo, más al sentir la lengua de Doflamingo sobre su estómago al tiempo que no dejaba de acariciarlo, casi tumbándose paralelo a él.

Y Law se dio cuenta de qué tenía muy cerca.

Sonrió levemente.

Eso le dio una idea.

Sonrió un poco más al escuchar el jadeo sorprendido del mayor cuando, como por casualidad, Law rozó con sus labios la enorme polla del mayor. Casi enseguida, el roce se convirtió en un suave beso, que se multiplicó en varios cuando Law se dio cuenta de que le estaba gustando bastante notar el calor de esa dura piel bajo sus labios. De hecho, lo notaba duro, pero suave, sintiendo que estaba dejando escapar líquido preseminal.

Se dio cuenta entonces de que el mayor lo miraba, expectante, más al ver que ya había entreabierto por instinto la boca.

Miró a Doflamingo, atento a su reacción…

…y, al ver que éste sólo sonreía, tentativamente, deslizó la lengua por toda la larga longitud de Doflamingo.

El suspiro de éste mientras le apretaba con fuerza la cabeza indicó a Law que iba por el buen camino, y el chico sonrió con cierta picardía antes de seguir, sin dejar de mirarlo. Envalentonado por los jadeos cada vez mayores del mayor, Law intentó engullirla…

Y Doflamingo rió sin burla cuando Law comenzó a toser por el intento.

-Está bien que tengas confianza, pero no seas tan lanzado… - dijo, acariciándole la cabeza y dejándolo respirar…

…y Law se dio cuenta de que le estaba cogiendo el trasero, acercándose su polla a su boca.

El chico gimió cuando el mayor, muy despacio, comenzó a lamer su erección.

Y pronto Law se dio cuenta de que era mucho más despacio de lo que a él le gustaría…fue a protestar, pero se dio cuenta en seguida de lo que pretendía el rubio al ir tan despacio mientras lo miraba con sonrisa burlona…

Jadeando, Law comenzó a imitarlo, siguiendo los movimientos que veía, suspirando calladamente alrededor de la enorme polla de Doflamingo cuando éste comenzó a engullirlo, pronto cada vez más deprisa, contagiándolo pronto… .

Law habría suspirado cuando se vació de no ser porque Doflamingo lo siguió casi enseguida, llenándole la boca casi de golpe.

Doflamingo suspiró, dejándose caer en la cama…

O eso habría hecho de no haber oído al chico toser, atragantado.

-Espera. Toma – dijo, dándole un vaso de agua que Law tomó. - ¿Mejor?

-Ah…está ácido. – dijo el chico cuando tragó, pero sin cara de repugnancia. De hecho, era más bien curioso.

-Fufufu…no era por eso, pero bueno… - sonrió el mayor, besándole en la frente. Luego cayó en la cuenta de que hacía varias horas que habían "desayunado". - ¿Tienes hambre? La verdad, conozco un café con reservados que etsá bastante bien…

Con eso, Law sonrió con malicia.

-¿Y la comida?

-Oh…por supuesto, por supuesto…sabes que hablaba de la comida…

Ambos rieron instantes antes de besarse.

cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccc

Vergo estaba comiendo en ese barco del G-5.

La verdad, habían acogido a Vergo de forma más que entusiasta ya en un principio, y más cuando les había dicho que era un cazarecompensas que buscaba a una tal capitana Carla, que presumía que no estaría demasiado lejos.

Había tenido la suerte de que Carla fuera una de las más buscadas en ese momento, porque así no era raro tener a un cazarrecompensas encima.

No había cambiado la expresión cuando los Marines habían ido rumbo hacia donde les había indicado. La verdad, le era un tanto fastidiosa tanta cordialidad cuando no lo conocían aún.

Si las circunstancias fueran otras, les tendría algo de lástima.

O no.

Pero las circunstancias le hacían ser más bien pragmático.

Lo importante era eliminarla.

Un portazo, de pronto, distrajo sus pensamientos.

Uno de los miembros del G-5 entró en el comedor.

-Vergo – san, parece que le han engañado – dijo el marine, visiblemente alterado.

-¿Y eso? – dijo Vergo.

-¿Qué quieres decir? – preguntó otro de los Marines que comían.

El otro inspiró antes de gritar:

-¡Parece que esa Capitana Pirata ha sido vista cerca de Sabaody!

Los gritos de sorpresa de los otros no se hicieron esperar:

-¡ESO ES JUSTO EN LA DIRECCIÓN CONTRARIA!

-¡¿CÓMO LO HA HECHO?!

-¡PERO SI TODO APUNTABA A LO CONTRARIO!

Vergo, con eso, no cambió su expresión.

cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccc

Law, sentado en esa pequeña barca en medio del océano, no muy lejos de Water Seven, terminó de leer el periódico que le acababa de dejar la gaviota, guiñando los ojos cuando al retirar el papel le sorprendió el sol de la tarde

Como habían esperado, después de una visita relámpago a Lloyd para asegurarse de que no había muerto, la noche anterior en ese reservado se les habían hecho las tantas… y también esa mañana, en uno de los lavabos del hotel, justo después de desayunar, cerca del salón comedor.

No había podido ser tan…expresivo como en el callejón, pero realmente no había estado nada mal.

Tanto que se había dado cuenta de que hasta se había olvidado de su premisa de dormir cada uno en su cama, por el momento, pues esa mañana también había amanecido del abrazo del rubio, en la cama del hotel, aunque no tan tarde.

De hecho, luego habían estado un rato antes del desayuno hablando de nimiedades.

Sí, nimiedades, recordó Law, aún algo extrañado. Se le hacía raro y había luchado por un rato con cierta extraña ansiedad por levantarse…pero le había vencido el hecho de que no era en absoluto desagradable.

-¿Juguetes andando? ¿En serio? – la sonrisa de Doflamingo le confirmó que, exactamente, estaba hablando en serio. – Desde luego, el país te pega.

-Fufufu…¿estás insinuando que soy raro, querido Law – chan?

-Hombre, si te enteras ahora de que no lo insinúo, sino que lo afirmo…

Risas.

¿Y…cómo andan?

Fufufu, ni idea…tal vez puedas averiguarlo.

Con eso, la extraña mezcla entre alegría y recelo había aumentado en su pecho.

Doflamingo ya contaba conque fuera a Dressrosa.

Y…Law no podía juntar ni la milésima parte de las ganas de escaparse que había tenido al principio. Ni aunque quisiera, y no quería.

Desde hacía ya bastante tiempo.

Luego la conversación había derivado en ambos, tumbados en la cama, hablando entre ellos de y seleccionando las fotos para enviar a Wedington.

La verdad, era un buen abanico, y les había costado decidirse, pues no sabían cuáles de Lloyd le impactarían más, mientras que las de su casa sí habían sido más o menos fáciles de elegir.

Pero las de Lloyd, eran todas muy parecidas. Básicamente, ya parecía un zombie en todas.

Al final, se habían decidido por las más oscuras, las que no dejaban ver del todo sus rasgos. Serían más…inquietantes.

-Vamos a enviárselas a Monet.

-¿A ella no le importa?

-Fufufu…créeme…ella lo está pasando casi tan bien como nosotros.

Realmente, estaba empezando a darse cuenta de que con Doflamingo no se sabía cuándo se estaba descansando y cuándo trabajando, pensó con cierta vaga picardía.

Que no era que se quejara, la verdad. En absoluto.

Pero tenía que hacer algo que llevaba un tiempo posponiendo, y su instinto le decía que ya no podría posponerlo más.

Había venido a practicar. Sabía que si no practicaba con la nodachi, con sus poderes, o con ambos, podía volver a agotarse tanto como aquella vez.

En cuanto a la nodachi, ya había aprendido más o menos cómo sujetarla, aunque aún sabía que le . Al menos, ya no parecía que cogía un palo.

Y lo había hecho siguiendo las vías del Umi Resha, a una distancia un tanto prudencial, ya que aún así una vez que el tren había pasado casi había echado la barquita hacia delante.

La verdad, inconvenientes aparte, Law tenía que conceder que era una construcción cuando menos impresionante, con los raíles flotando levemente un poco bajo el nivel del mal

Guardó silencio un momento, examinando lo que había a unos metros del tramo junto al que se había parado.

Un pequeño ramo de flores marinas, sujeto por un cable para que no se fuera a la deriva.

Se había imaginado que las vería tarde o temprano.

Estaba claro que ése había sido el lugar del "accidente".

Y el pensamiento entre comillas había venido incluso antes de que se acercara, con precaución, atento a cualquier vibración…

…y sus sospechas se terminaran de confirmar.

Aunque supiera que la información estaría vedada, estaba aprendiendo cómo poder descifrarla.

De hecho, el primer periódico que tenía en la pila era precisamente el que le había terminado de "enseñar" cómo "funcionaban las cosas" en la "justicia" del Gobierno Mundial.

"Accidente en las vías del Umi Resha".

Con lo que estaba sabiendo, y lo que tenía delante, se imaginaba ya que no habría sido precisamente un accidente. La vía estaba "limpia".

Si simplemente hubiera sido un pescador, o alguien como él que se acercara a dar un paseo en barca, aunque la sangre se hubiera podido ir enseguida y por muy bien que se hubiera limpiado, aún habría algún pedazo de madera o un resto del barco enganchado a las vías,había pasado aún relativamente poco tiempo. Y si era un pescador, algo de red.

Pero estaban totalmente limpias.

Además era muy casual que eso coincidiera con "La condena de Tom, el constructor del Oro Jackson, a Ennies Lobby", justo en portada, pocos días después de haberse reabierto el juicio y coincidiendo precisamente con la presencia del CP5. De hecho, había llegado el eco de la condena hasta la isla en la que se habían quedado, aparte de lo poco que le había adelantado Monet.

Había ido a las bibliotecas a buscar los detalles del juicio, que se remontaban a hacía por lo menos diez años, y era más que claro que a ese Gyojin le habían preparado una encerrona. Si no hubiera visto el titular habría intuido que lo iban a terminar encerrando sí o sí.

Por eso no se creía lo de "accidente". Estaba claro que había tenido que ser alguien pretendiendo ayudarlo.

Así que así "trabajan" los "buenos", pensó Law para sí cuando sacó la conclusión, sintiendo entonces desprecio por esa organización.

-Fufufu…lo sé, a mí tampoco me gustan…ése fue uno de los motivos por los que me hice Shichibukai. Porque no me tocaran las narices.

Le había facilitado periódicos más antiguos, y los había ido mirando para comprobar todo eso…y cada vez lo estaba teniendo más claro. No era sólo que taparan lo que hacían los Shichibukais, sino que tapaban sus propias salvajadas, dándoles incluso la vuelta.

Claro que qué esperaba de un sistema que permitía, aunque fuera de tapadillo, la esclavitud, pensó otra vez con un regusto de amargura.

Ya lo había pensado en su momento, justo el día que había descubierto por qué había muerto el tal Fisher Tiger…

Se le había ocurrido liberar a los esclavos de los Tenryubitos. Había cometido ese error.

Entonces, en ese momento, había notado la mano de Doflamingo en la cabeza mientras se daba cuenta de que el hombre le ponía al lado una taza de café.

Sé en lo que estás pensando. – le había dicho, serio. – "¿No se suponía que tenían que ayudarme?"."¿No se supone que los Marines son los buenos?".Los Marines, con todo lo que dicen, apenas mueven el culo a Sabaody, aunque les pilla al lado. La historia la escriben los vencedores. Es mejor que lo aprendas pronto.

-El monstruo de dos cabezas. – había murmurado Law, con una leve sonrisa.

Ahora que lo pensaba...

Todos tenemos dos cabezas, pensó, dejándose llevar por el abrazo de Doflamingo.

Sintió entonces que el abrazo del hombre se hacía más fuerte, y que lo besaba tiernamente en el cuello.

-Yo creo que ya has aprendido bastante. Anda, ven a la cama.

Con un suspiro, se alejó un poco más de la zona, unos cuantos metros más.

Me estoy empezando a volver monotemático, se dijo para sí.

Además, tenía que hacer aquello a lo que había venido, o se le haría tarde para "cuidar" de Lloyd, que cada día estaba le había jodido tener que pedir recursos para mantenerlo, ya…aunque, por otro lado, estaba aprendiendo bastante, no podía negarlo.

Y ya que hablaba de eso…

Cuando se alejó todo lo que había pensado, dejó los remos dentro de la barca e inspiró.

-Room.

Apretando los dientes, cuando la habitación apareció, él intentó extenderla todo lo que pudo, hasta que sus fuerzas no pudieron más.

Unos…cien metros.

Apretó más fuerte los dientes, tratando de mantener el campo tan grande todo lo que pudo y tratar de levantar al mismo tiempo el agua que lo rodeaba.

Jadeó, sonriendo con cansancio, pero satisfecho, cuando el agua que había "cortado" estaba como quieta en sólidos trozos alrededor de su barca.

Bien, joder, pensó con un cansado suspiro. Bien.

Tomó aire, descansando un poco.

En un rato, volvería a repetirlo.

Quería…llegar a poder hacerlo una o dos veces más, al menos.

cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc ccccc

Doflamingo suspiró cuando por fin se sentó a la mesa.

El enorme rubio había pasado un día, cuando menos, entretenido.

Había que compensar el enorme descanso de los dos días anteriores, pensó para sí mismo con un encogimiento de hombros.

Lo que le había dicho Vergo lo mosqueaba en parte.

¿Podía ser que Carla hubiera conseguido engañarles? Siempre había sido una zorra escurridiza, pero hasta ese punto…

Aunque claro, ya les había engañado Duif dándoles una sorpresa y dejando claro que alguna de las hermanas había tenido que heredar las neuronas que le faltaban a las otras, así que…

En fin. Por lo menos sabía que de Sabaody no podría pasar. El movimiento había sido demasiado a la desesperada.

Y ya que mencionaban a las Palomitas, habían seguido la pista de Duif. Al menos, parecía que la palomita volaba sin seguir un rumbo demasiado fijo.

De Dressrosa no había noticias.

Y no sabía decir si eso le tranquilizaba o le irritaba aún más.

Doflamingo volvió en cuanto vio quién aparecía por el comedor del hotel a la hora de cenar.

Tampoco se le pasaron por alto ni sus ojeras ni el hecho de que era más que evidente que acababa de ducharse para quitarse la peste a Lloyd.

-Fufufu…¿un día ocupado, Law- chan?

El chico asintió, cansado, mientras cogía el plato que Doflamingo le ofrecía.

Law, después de practicar, había pasado un rato a ver a Lloyd. Era fascinante lo que podía soportar un cuerpo humano, sí.

-Aguanta – sonrió levemente, lo que consiguió una sonrisa del mayor.

-Fufufu…¿ves cómo, si las cosas se hacen bien, funcionan?

-Ya lo veo, ya. Ni siquiera he tenido que usar las inyecciones de adrenalina aún. – dijo Law, tranquilamente, sin dejar de comer con apetito durante un rato, antes de caer en algo - ¿Me enseñarás a hacerlo?

-Fufufu, creo que para eso estarás todavía menos limitado que yo. – sonrió Doflamingo, ofreciéndole un postre de chocolate – Prueba esto, esta buenísimo.

-Ya, pero ya sabes. – dijo Law, aceptando el plato.

Doflamingo dejó escapar un risueño suspiro.

-Ya, ya: "no quiero depender sólo de esto". – eso le llevó a otra cosa - ¿Te están viniendo bien esos libros de medicina?

-Bastante bien. Pero me gustaría…

Law entonces se cortó.

No, mejor en otro momento, pensó, más al ver la expresión del hombre.

Sólo faltaría que le debiera también eso.

Era algo que quería para sí mismo.

Pero también debería haber sabido que Doflamingo no lo iba a dejar pasar.

De hecho, el hombre dijo, después de ese largo silencio.

-Termina.

-Me gustaría estudiar medicina. En serio, no lo que sé. Y ya no por Lloyd.

Pero no quiero pedirte nada, entendió Doflamingo, otra vez ligeramente molesto.

Con lo bien que había ido viniendo el día...

-Ya que puedo, me lo quiero pagar yo. – dijo entonces el chico.

-Fufufu… ¿y eso, por qué? ¿Tanto te cuesta aceptar algo?

-Esto no es "algo". – replicó Law. – Quiero poder hacerlo yo.

Doflamingo con eso se llevó la mano a la cara, empezando a sentirse algo cansado.

-No te tengo ninguna cuenta de cosas que me debas, ¿sabes?, sólo el trato que hicimos el segundo día.

Law con eso se endureció un poco más.

-Cierto. ¿Aún sigues sin saber lo que vas a pedirme?

La leve sonrisa de Doflamingo mientras este se encogía de hombros irritó levemente a Law.

-Lo sabes. – suspiró Law. – Pues dilo.

A lo mejor yo no tengo tanta prisa como tú, ¿sabes? A lo mejor estoy esperando al momento oportuno. A lo mejor no quiero hablar de negocios. Todo tiene su momento y su lugar, ¿no lo sabías?

-De acuerdo. No me lo digas. – dijo Law con un suspiro.

Y más cuando vio cómo el mayor, con aire aparentemente despreocupado, se levantaba.

Problemas en el paraíso, pensó Law, algo cansado.

Pero entonces se dio cuenta de algo.

La cara del mayor también había sido de cansancio en un momento de la discusión.

Se mordió un poco el labio, levantándose de la mesa.

(AHORA1)

Don Quixote Doflamingo entró a su habitación, dando un portazo y sacando varios Den Den Mushis.

Menos mal que el niñato iría ahora a su habitación, porque si no no respondía.

Si se entretenía con esto, al menos…

Paró un momento al ver una leve sombra sobre los Den Den Mushis.

Se giró…

…y no supo muy bien si reírse o si tirar al puto crío por la ventana cuando vio cómo Law, como quien no quería la cosa, no sólo se había teleportado, sino que ya estaba prácticamente como había venido al mundo.

Para más inri, sobre su cama.

Que, por cierto, había abierto.

-¿No decías que querías también tu habitación? – masculló Doflamingo.

-La fuerza de la costumbre. – dijo Law, encogiéndose de hombros. – Ya que estoy medio desnudo, no querrás que me levante, ¿no?

Con eso, Doflamingo suspiró, entre divertido y aún genuinamente molesto.

-Haz lo que te dé la gana. – sentenció, un poco más tranquilo, decidiendo coger los Den Den Mushis para dejar dormir a Law. Luego, cuando se calmara del todo, iría allí y dormiría con él.

Pero…

Algo lo detuvo.

Doflamingo… .

El rubio quedó parado, girándose…

…y sonrió ya totalmente al ver que Law, algo ruborizado pero seguro, avanzaba hacia él.

Doflamingo. Es tu habitación. No tienes por qué irte.

El mayor entonces vio cómo el menor lo abrazaba, con fuerza, enterrando la cabeza en su pecho.

Con eso, Doflamingo se suavizó, sonriendo un poco de nuevo ante eso.

Además, sabía que con lo orgulloso que era, ésa era también la forma que tenía Law de hacerle saber que quería que lo abrazaran, aunque no fuera a admitirlo.

Pero primero Doflamingo lo cogió suavemente de la cara, haciéndole mirarlo sin brusquedad.

-Ni tú tienes por qué negarte a aceptar mi ayuda, ¿entiendes, Law – chan?

Law con eso apretó un poco más el gesto.

-No quiero ser un parásito.

Doflamingo casi pudo sentir físicamente el esfuerzo que le había costado al chico decir eso delante de él.

Sonrió otra vez suavemente.

-¿Oh, lo eres? Ahora me entero. ¿Es que no te has ganado tu sueldo? ¿O de dónde vienes ahora? Créeme, yo con los parásitos ni me molesto, Law – chan.

Law con eso sonrió un poco.

-¿Vas a ir ahora a la cama? – dijo el moreno entonces.

-Fufufu…pues depende de ti.

Law hizo un gesto de fingida molestia.

-Me refería a dormir. Pronto vas a tener más ojeras que yo.

Con eso Doflamingo se sintió extraño, pero cómodo.

-Fufufu…al menos yo llevo gafas.

Entonces, el mayor suspiró al notar que el chico lo besaba, a lo que también respondió, dejando que se le subiera encima, trepando despacio, antes de tumbarse ambos sobre la cama, juntos.

Law inspiró pesadilla al notar la enorme mano del mayor apretarle de la nuca, sin prisa, ambos besándose con una languidez que hasta el momento ni habían contemplado a la vez que él desnudaba despacito al mayor.

Pronto sonrió para sí al ver la expresión de Doflamingo cuando éste se dio cuenta de que no le quería dejar hacer nada.

El mayor estaba, simplemente, extasiado.

Extasiado de verlo así, pensó Doflamingo, suspirando mientras notaba los labios del chico sobre su pecho, llevando muy suavemente la iniciativa, haciéndole sentirse bastante cómodo en esa posición. Y eso que a él no solía gustarle quedarse quieto… .

Pero al sentir cómo el enano, ya claramente conociéndolo, comenzaba a acariciarlo de esa manera sin dejar de mirarlo, estaba pensando que podría claramente hacer una excepción.

Joder…lo que le estaba gustando ahora que llevara la voz cantante…

****AHORA2****

-C…Carla…soy….uif…¿Me oyes?

-…..

-….no…mucho tiempo….

-…

-¿Carla?

Duif sintió una puñalada de angustia cuando el silencio fue todo lo que respondió al Den Den Mushi, evidentemente descolgado, pues el animalito aparecía con los ojos muy abiertos, con expresión de mudo desconcierto.

Harris, a su lado, le apretó la mano.

-¡EY!

Duif abrió mucho los ojos al reconocer la voz que cogió el Den Den Mushi.

-¡¿TAUBE?!

Se le llenaron los ojos de lágrimas de temblorosa alegría cuando vio cómo el caracol, de tener su cara de animal, pasó a aparecer con una larga trenza albina.

-¡Sí, soy yo! – sonrió el Den Den Mushi con la voz de Taube mientras se oía la voz de Carla de fondo.

-Desde luego, menudo susto se ha llevado…acabamos de salir de Sabaody, por eso hemos estado sin hablar. Me había dejado esto abierto.

Duif suspiró, con claro alivio. Pero…

-¿Cómo…cómo has conseguido salir del Nuevo Mundo?

L-a gente de Carla nos ayudó a salir– dijo Taube, sencillamente – Esuvimos esperando una temporada en Isla Gyojin, y luego nos dirigimos hacia Sabaody con una idea para desviar la atención, pero la ocasión casi vino el escándalo en Isla Gyojin…

-¿Escándalo? – preguntó Duif.

-Se ve que han matado a la reina – dijo Taube sin darle mayor importancia. – Ya te enterarás si los periódicos dicen algo.

-Pero…¿cómo lo habéis…?

-Agradéceselo a la nueva fruta que me he comido, la Kiro Kiro no mi. – dijo la voz de Carla con suficiencia. – Luego te lo explicaré.

-Muy eficaz, sí – sonrió Duif por el teléfono. – Ya verás cuando la veas en acción, es la hostia… El caso es que aprovechamos la confusión para salir de ahí antes de que cerraran las fronteras entre unos y otros. En Sabaody estaban demasiado preocupados por lo que pudieran hacer esos monstruos, así que se estaban blindando. El caos era enorme, y mucha gente estaba huyendo de Sabaody, por si acaso.

Duif supiró con alivio. Gracias a esa casualidad, su hermana había podido salir.

Pero pensó en algo.

-Un momento…eso…¿quiere decir…?

-No te preocupes ahora por Dressrosa – dijo Taube, suavemente. – Eso es lo de menos ahora…

cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccc

Law abrió los ojos de golpe en medio de la noche, sintiendo dos cosas.

La primera, que Doflamingo había salido de la cama.

La segunda…

…que había sido por un Den Den Mushi, que ahora el enorme Shichibukai apretaba casi como si quisiera cargarse al que le estaba hablando por el animalito, y eso que evidentemente se trataba de Vergo.

Y…

La expresión en el rostro de Doflamingo, sin sonrisa ninguna, no podía ser más siniestra…

cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc cccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccc ccccccccccc

Como que no iba a dejar el capi de antes de vacaciones sin Cliffhanger...(se esconde detrás de un búnker)

Ah, otra cosa...la Kiro Kiro no mi me la he inventado yoXD(como la use Oda me meo) y viene de Shinkiro, que...bueno, no voy a decir lo que es;). Aún no.(soy así de mala¬w¬)

¡Bueno, gente, tranquilo todo el mundo!¡El uno de Septiembre, habrá más;), y no sólo de este, sino de todos!(y cuando digo de todos, me refiero a DE TODOS!)

¡Venga, un abrazo a todas y todos^^!

¡Que paséis buen verano!^^