Buenas! he vuelto! con este nuevo cap, un poco extraño segun yo :)
Despues de este cap la historia ira avanzando más rapido, sino, no vamos a terminar nuca.
En fin, pido disculpas nuevamente por la demora. Les juro que no entiendo puede volar así. Además el colegio es un desastre, con todo este tema del bicentennrio de la Argentina, quiere hacer un gran acto y a nosotros el centro de estudiantes no tiene como locos ¬¬. Además del loquero que es mi vida y que tengo que cumplir horario de entrenamiento en patin... en fin, no me lalcanza el tiempo para nada.
Encima alguien nuevo viene y si mete en mi vida y en mi mente asi como asi, sin permiso ¬¬
Bueno, mejor los dejo de saturar como agitada y por demas desastrosa vida.
Espero les guste el cap :) Besos a todos!
Luii !
PD: nuestra historia ya tiene facebook =) si quieren pasarse, alli encontrran fotos y demás ocsas que iremos subiendo; solo busquelo como El Mendigo de Tu Luz (http: // www. facebook. com/ home. php#! ?gid=114976431859703&ref=ts )
Mi felicidad esta en la palma de tu mano,
si la dejas caer me hundiré entre la arena de este desierto.
Harto, harto de pegar a la pared manchándome de sangre,
te juro que luchare para estar juntos aunque sea tarde
Capítulo X:
Luego de haberles relatado todo lo que había ocurrido, Draco, Theo y Pansy se encontraban todavía en la sala, sumergidos en un intenso pero no incomodo silencio, cada uno dentro de sus pensamientos.
Draco pensaba en Hermione; no hacia otra cosa que pensar en ella y en una solución para los problemas en los que estaba metido.
Theo pensaba en Pansy. La había notado rara esa mañana cuando la fue a buscar a su casa; ella no le había querido decir nada, todo esta bien, decía cada vez que le preguntaba, y finalizaba con una débil sonrisa… Poco a poco, sus pensamientos se fueron dirigiendo hacia otra dirección: comida. Ya era la hora del almuerzo y sus amigos, al parecer, no tenían intenciones de levantarse y dignarse a comer algo. Por lo que, en silencio, se levantó del sillón y se perdió en la cocina.
Y Pansy… bueno Pansy era un caso aparte: una parte de ella luchaba contra las ganas de largarse a llorar de la otra. Estaba hecha pedazos por fuera y por dentro. Y al final, para pena de ella, ganó la segunda parte, dejando caer una lágrima por su mejilla derecha.
Rápidamente, se secó la lagrima y trató de guardar la compostura (sabia que si empezaba no iba a parar mas, como todas las noches). Pero Draco, que era el más observador de los tres, no se dejó engañar. El sabía que Pansy no le iba a querer contar que era lo que la tenía tan mal, por lo que tendría que usar todas sus habilidades y encantos para sacarle información. Si bien no le importaba lo que pasara en la vida de las demás personas, era su mejor amiga quien estaba sufriendo, y sea quien sea que le estuviera haciendo esto iba a sufrir las consecuencias.
-Me tengo que ir… parecer que se va a largar a llover de vuelta y no me quiero mojar- sentenció Pansy levantándose del suelo y poniéndose su abrigo.
-Te acompaño!- le propuso Draco.
-Por?- le preguntó extrañada Pansy.
-Por que si…tengo que hacer algunas cosas por ahí cerca- inventó una excusa rápido.
-Ah, esta bien-y después de unos segundos agregó- Pero ¿y Granger?
-Theo se puede quedar a vigilarla un rato. Igual, no creo que haga más que dormir.
-Como tú digas- dijo Pansy extendiendo una mano hacia Draco y lo ayudó a levantarse.
El agarró su abrigo y se dirigió a la cocina.
-Que raro!- se mofó Draco- Theodore Nott comiendo-
-Si…muy gracioso- dijo Theo tomando un sorbo de su manteca de cerveza.
-Escucha, voy a salir un rato, ¿puedes quedarte a cuidar a Hermione?
-Si, si- respondió distraídamente el castaño agitando una mano, concentradísimo en su sándwich .
-Theo presta atención! Confío en ti- dijo Draco acercándose a el y robándole su sándwich- No me hagas lanzarte un maleficio ¿entendiste?
-Si, papi…¡Ahora devuélveme mi sándwich!-
-¡Theo!- Draco ya estaba perdiendo la paciencia.
-No te preocupes! Va a estar bien, no le va a pasar nada- dijo Theo, algo preocupado bajo la mirada asesina del rubio.
-Confío en ti- le repitió Draco saliendo de la cocina con el sándwich de Theo.
-Ey!- protestó Nott bajándose del fregadero dispuesto a prepararse otro sándwich.
Sonrió. Era increíble lo huraño que se ponía el rubio cuando se trataba de Granger. Nunca pudo entender lo que Draco le vio: era inteligente, sí, y no era fea; pero tenía un carácter demasiado fuerte y era insoportable. No se como no se mataron hasta ahora, pensó Theo.
Segundos después, se escuchó el golpe que dio la puerta de entrada al cerrarse.
Caminaron en silencio varios minutos por las húmedas y desiertas calles. Pansy vivía a unas cuantas cuadras de lo de Draco, por lo que decidieron caminar.
Ramas, hojas y hasta árboles enteros yacían tirados en el suelo. La tormenta había hecho destrozos en varias partes de Londres y la zona en la que se encontraban no se había quedado atrás.
Pansy ya veía venir el interrogatorio por parte del blondo y no sabia si sentirse aliviada o salir disparando de allí. Draco ya tenia bastantes problemas como para, encima, tener que escuchar los de ella, y tenia mucho miedo de lo que el podría llegar a decir; pero a la vez necesitaba descargarse, sacar todo afuera, y quien mejor que su amigo de la infancia.
Draco podía sentir la lucha interna en la que estaba inmersa su amiga, así que decidió tomar la iniciativa.
Siguieron caminando, y estaban cruzando una plaza cuando Draco se detuvo y preguntó:
-Bueno, ¿me vas a decir de una vez por todas porque estabas llorando? ¿O vamos a seguir dando vueltas?
Parecía mentira lo débil que Pansy se veía en ese momento. Estaba como enferma, y apenas lo pensó, creyó lo peor. Siempre la vio fuerte, como algo irrompible, impenetrable. Siempre tan hermosa y el alma del grupo, algo feo tendría que haber pasado.
En eso, una suave ráfaga de viento meció las hojas de los árboles e hizo tiritar a la pelinegra., la cual, en ese instante, decidió soltarlo todo…
-Hay algo que no les he dicho a ninguno de ustedes- comenzó.
-¿Tiene que ver con tus continuas desapariciones sin razón aparente?- preguntó Draco después de pensarlo detenidamente y levantó una ceja.
-Muy observador- sonrió ella- Si…tiene que ver con eso…
-Escucho-.
Pansy se acercó a la banca más cercana y se sentó. Con una mano, golpeó el espacio al lado de ella y Draco la siguió.
-Conocí a un chico…y creo que…estoy enamorada…- su voz se fue desvaneciendo en la ultima frase hasta ser casi inaudible.
-¡¿Qué?- saltó Draco- ¿Pansy Parkinson enamorada?
-Shhh! ¡Cállate! Te pueden oír…- acción que fue seguida por un puñetazo en el hombro de Draco al ver la cara de mofa del exSlytherin.
-Ay Pansy! No seas exagerada…estas enamorada, ¿gran cosa! No es tan horroroso como pensábamos que era cuando estábamos en Hogwarts.
-Si, ya lo se!- dijo ella poniendo su cabeza entre sus manos- Es que es mucho mas complicado que eso… El no es el indicado para mi…o mejor dicho, yo no lo soy para el.
-¿Que quieres decir con eso?- preguntó indignado Draco- Eres inteligente, valiente y hermosa; si el no puede ver eso en ti quiere decir que no te merece. Y no me vengas…
-¡Forma parte de la Orden del Fénix!- le interrumpió Pansy levantando la voz, casi al borde de la histeria, mientras gruesas lagrimas caían por sus frías mejillas- Lo descubrí dos mese después de que empezamos a salir. Ya no había vuelta atrás…¡me importaba demasiado como para alejarme de el! Y…y días atrás descubrió mi marca tenebrosa, ¡Fue un completo desastre! Se enojó mucho…me dolió en cada célula del cuerpo verlo así. Me preguntó si pensaba decírselo algún día y le conteste que no…¡Si verlo enojado era horrible, imagínate ver su cara de dolor! Y después…vino lo difícil. Pensé que me iba a morir de algo… Se tranquilizó un poco, pero me miraba raro, como si supiera algo que yo no, y me daba miedo… Sabia lo que me iba a pedir; que me salga de todo esto y que la orden y el iban a estar ahí para ayudarme y protegerme. Me lo suplicó millones de veces, pero…¿Qué quería?¿que le dijera que si; que iba a estar todo bien; que íbamos a huir, tener hijos y vivir felices por siempre? Le dije que era imposible, que no había vuelta atrás. No me quiso ni escuchar. Agarró sus cosas y se fue. Ni siquiera adiós me dijo…¡Es…muy in… injusto!- su voz se fue quebrantando poco a poco, hasta que solo se escucharon sus sollozos.
Pansy se sacó un gran peso de encima. Ya no lo aguantaba más. Y estaba contenta por poder contar con Draco. Sabia que el no era el tipo de hombre que le gustan las sensiblerías, las detesta; pero la escuchó y sabia que en el fondo el la entendió; estaban casi en la misma situación; casi… ella no podía encerrarlo en su departamento.
Después, lo único que sintío fue un gran alivio y un profundo vacío en todo su ser. Contar lo que pasó, hacia únicamente confirmarlo. Y después tendría que aceptarlo (cosa que estaba absolutamente decidida a no hacerlo).
Las lágrimas seguían cayendo , empapando toda su cara, y Draco, al verla toda destrozada, la acercó a su pecho y la abrazó en silencio durante un largo rato.
-¿Cómo se llama?- le preguntó suavemente Draco, acariciándole la cabeza.
-Andreu Vance- pronunció su nombre con voz débil y pausada, como si cada letra fuera una daga que se le clavaba en cada rincón de su corazón.
-Vance…¿Por qué me suena ese nombre?-
-Su madre, Emmeline Vance, formó parte de la Orden también- respondió Pansy- Fue asesinada por mortifagos tres años atrás en una misión-.
-Auch…- bromeó Draco.
-Si, lo se…Andreu se les unió para poder vengar la muerte de su madre.
En ese momento, Draco se incorporó y tomó la cabeza de Pansy entre sus manos. La miró fijo a los ojos, y le dijo:
-No llores más ¿si? Es estupido que sufras por algo así. Duele, no lo voy a negar. Pero pensé que eras mas fuerte, Pansy. Nadie dijo que la vida era fácil, y menos el amor. Siempre van a ver obstáculos que los van a frenar todo el tiempo, pero no por eso vas a dejar de luchar. Pensé que lo sabias mas que nadie… Y no te creas que no estoy enojado por no haberme contado todo esto antes- la soltó y miró para otro lado con aire resentido- Pensé que éramos amigos, que confiabas en nosotros. ¿Por que no nos lo dijiste antes?-
-Pensé que si se enteraban me iban se iban a enojar e iban a darme unos cuantos sermones al buen estilo de mi madre.-
-Faltan te hacen-
-Ey!- sonrió Pansy, un poco mas reconfortada al saber que, por lo menos, alguien la entendía y no la juzgaba.
-Y bueno, ¿Qué piensas hacer?- le preguntó Draco intrigado.
-No lo se…no hablo con el desde que peleamos. Supongo que debería ir y hablar con Andreu; aunque no me quiera ni ver lo puedo intentar ¿no?- dijo Pansy, con un poco más de esperanza y una sonrisa en el rostro ya seco.
-Vamos.- anunció Draco, cuando unas pequeñas gotas comenzaron a caer.
Ron respiraba aceleradamente. Su pecho subía y bajaba a mil por hora, al igual que su corazón. A pesar de que habían pasado unos largos tres minutos, seguía mirando con cara de pánico el lugar en donde Harry, su amigo y hermano del alma, había desaparecido. Por más que su mente le ordenaba que haga algo con urgencia, su cuerpo estaba completamente paralizado por el pánico.
Una suave pero molesta llovizna, comenzó a caer, pero ni eso logró hacer que el pelirrojo reaccionara. De repente, una pequeña mano comenzó a deslizarse por su espalda hasta posarse en su hombro derecho. Ese fue el momento en el que Ron reaccionó, dando un salto hacia delante, el cual fue acompañado por un grito desesperado.
Una suave risa fue lo que siguió al gritó de Ron, y como estaba muy oscuro lo único que él pudo ver fue una silueta, al parecer femenina, que se acercaba lentamente hacia él. Si Ron, momentos atrás estaba paralizado por el pánico, ahora estaba al borde de un paro cardiaco. Como pudo, sacó su varita de su capa negra con manos temblorosas, y apuntó a aquella silueta difusa.
-Gritas como niña, lo sabias?- le dijo esa voz suave y pausada, que ya había escuchado y memorizado.
-¿Nyx?- preguntó Ron bajando un poco la varita.
-¿Esperabas a alguien más?- respondió con una pregunta, mientras llegaba al lado de Ron y con una mano le bajaba la varita por completo.
Estaba toda mojada, su vestido azul celeste y su cabello oscuro chorreaban agua, y por su rostro corrían algunas gotas también; pero a pesar de todo, lucia muy optimista y alegre.
-¡Por Merlín, Nyx! Casi muero de un infarto…En que estabas pensando? Y que haces aquí? Es peligroso…-le dijo él, mientras trataba de tranquilizar su respiración y escruñidaba a los lados.
-Lo siento- se disculpó ella, con una dulce sonrisa en sus labios- Supuse que necesitarían ayuda, así que…aquí estoy. Y por lo de peligroso, llevo toda mi vida en este bosque y si mal no recuerdo fui yo quien los salvó de las Tesalias. No necesito la protección de nadie. Vine a ayudarles y espero que acepten mi ayuda…la necesitaran, nadie conoce el bosque como yo.
-Igual, sigue siendo peligroso- trató de razonar con ella.- Nosotros no estamos buscando caramelos, Nyx. Entiéndelo.
Dicho esto, le dio la espalda y miró al fondo del acantilado que tenía justo enfrente. Tendría que haber una forma de sacar a Harry de allí.
-Y que es lo que buscan entonces?- le interrogó ella con los ojos brillando por la curiosidad.
-No te lo puedo decir, si?
-Se puede saber por que?
-No.
-Por qué?
-Por que no! No preguntes mas, por favor!
-Esta bien, esta bien- alzando las manos en forma de disculpa- Pero eso no quita mi determinación en ayudarles.
-¿Sabe tu padre que estas aquí?- dijo de repente- No le caímos muy bien la única vez que hablamos…si se entera que estas con nosotros nos va a matar,- y reflexionando un segundo más- ¡por Merlín! Estamos perdidos.
-No lo tomes personal. A mi padre no le cae bien nadie, esta en su naturaleza- respondió ella con una sonrisa- Y por lo de si sabe o no donde estoy, le dejé una carta diciéndole que me iba. Ya estoy grande y no necesito la autorización de nadie para hacer lo que quiero.
En el momento en el que estaba por refutar, ella apoyo dos dedos sobre sus labios para callarlo y le hizo un gesto con la cabeza para que lo siga. Él, muy obediente, lo hizo en silencio, y la siguió hacia el borde del acantilado. Nyx inclinó su cabeza como si estuviera escuchando algo, pero Ron, tan despistado como era, no lograba escuchar nada.
-Oye, se puede saber que estamos haciendo?- preguntó Ron con cara de confusión.
-Cállate y escucha!- le ordenó Nyx.
-Genial…Hermione dos- refunfuñó por lo bajo el pelirrojo. Y ese recuerdo le produjo una nostalgia profunda. Ojalá esté bien...
De repente, se comenzó a oír una voz a lo lejos, pero era muy difícil de entender ya que era muy débil.
-¿¡Harry!- gritó Nyx con todas sus fuerzas.
-¿Es el?¿Esta vivo?- suspiró Ron aliviado.
-Espero.
Nuevamente Nyx gritó su nombre, una y otra vez, y mas tarde Ron empezó a hacer lo mismo, caminando los dos por todo el borde del acantilado buscando la manera de hacerse escuchar. Minutos más tarde, después de comprobar que sería imposible poder entender aquella voz, Nyx dijo:
-Tendremos que saltar- tratando de tranquilizar a un escandalizado Ron con una sonrisa- Es la única forma de ayudar a tu amigo.
-Es una broma no?
-Ay Ronald! No seas cobarde…no creo que sea peligroso. Y estoy un…noventa por ciento segura de que esa voz es la de Harry. Tenemos que ir con el. Toma mi mano- finalizó extendiendo su mano hacia el con determinación.
-Esta bien- se decidió, agarrando su mano- Pero espera… ¿Qué pasa con el otro diez por cie…
La pregunta quedó en el aire. Nyx había saltado llevándolo con ella. La caída era interminable y estaba tan oscuro que era imposible ver algo allí dentro. En un momento, la pequeña mano que Ron sostenía con fuerza, se le fue soltando, hizo todo lo posible para agarrala más fuerte pero, al final, fue imposible y terminó por perderla.
Después de sentir ese viento helado contra su cara mientras caía y caía, pudo distinguir en el fondo una luz grisácea que se iba haciendo cada vez más fuerte. Hasta que todo quedó iluminado y todo su cuerpo dio de lleno contra un suelo rocoso y húmedo. Tardó varios segundos en habituarse a la luminosidad del lugar; era de día, como puede ser eso posible? se dijo Ron.
Se levantó dificultosamente del suelo, ya que le dolía hasta la última célula del cuerpo por el golpe, y miró hacia todos lados en busca de Nyx y/o Harry.
Escucha una suave carcajda contenida, parecida más a la de una niña. Dio la vuelta y allí los encontró, sentados sobre una roca y mirándolo divertidos.
-¡Al fin!- exclamó Harry con cara de fastidio, pero a la vez divertido con el aspecto desorientado de su amigo- ¿Se puede saber que es lo que estabas haciendo que era mas importante que averiguar donde estaba?
-Eh… yo no…Lo siento?
-Estaba algo aturdido, así que acudí en su ayuda- dijo Nyx distraídamente mientras se levantaba para examinar el lugar.
Se encontraban a orillas de un inmenso lago. El sol se estaba escondiendo, pero las nubes grises lo tapaban, lo cual le daba al lugar un aspecto melancólico y solitario. Enormes piedras estaban situadas en las orillas y había charcos y niebla por todos lados.
Nyx logró reconocer el lugar de inmediato: el lago Ohrid.
Había ido allí una vez con su padre cuando era pequeña. Y ahora podía recordar porque no le había gustado ese paraje; era extremadamente desolado y tétrico.
Pero lo que más llamaba su atención ahora, era una puerta en las orillas del lago; y no podía entender el motivo por el cual se encontraba allí. La puerta era de madera con un rustico borde de piedra; la madera estaba vieja y ajada, llena de moho al igual que el borde de piedra.
Mientras que Harry y Ron hablaban y discutían, ella examinaba la puerta, caminando alrededor de ella y sacando conclusiones.
-Te dije que yo no la traje!- susurraba Ron, cansado de explicarle una y otra vez a Harry que había ocurrido en su ausencia.
-¿Y que se supone entonces que esta haciendo aquí?
-¡Apareció de la nada…¡¿que querías que hiciera?
En el momento en que Harry iba a seguir gritándole, apareció Nyx a su lado y con cara seria le dijo:
-Apoyo su causa, Harry. Aunque parezca que estamos aislados del mundo, no es así. Se todo lo que el Innombrable hizo y va a seguir haciendo al mundo mágico. Tengo mis razones para estar de su lado y apoyarlos. Ustedes parecen ser buenas personas, y son solamente dos…mi ayuda les va a ser mas que útil. Prometo no ser un estorbo. Por favor…es muy importante para mi también.
La cara de Nyx pedía a gritos compasión, como si la estuvieran torturando al decirle que no. Harry reconocía que les seria de mucha ayuda, pero era muy peligroso y no podía seguir arriesgando la vida de otros; desde ya se sentía culpable por el solo hecho de pensarlo.
-Es muy peligroso, Nyx- le dijo Harry con decisión.
-¡Eso ya lo se! Pero puedo cuidarme sola…-le dijo, decidida a conseguir un si como respuesta- Ya se los dije, es muy importante para mí contribuir con la causa. Di que si…por favor…
Harry no sabia que hacer. Intercambió miradas con Ron y, al final, se decidió.
-Esta bien. Pero hay…-no pudo terminar la frase, ya que Nyx lo abrazó tan fuerte que le costaba respirar.
-Eh…bueno…-carraspeo Ron algo fastidiado con la escena.
-Lo siento- se disculpó Nyx arreglándose el vestido y mirando para abajo algo avergonzada.
-Pero hay condiciones- siguió Harry después de aclararse la garganta- Harás todo lo que nosotros te digamos, sin peros. ¿Entendido?
-Si- respondió ella con una gran sonrisa en su cara.
-Bueno, ahora a trabajar- dijo Harry mirando hacia la puerta.
-Creo que tengo una idea respecto a la puerta- dijo Nyx, emocionada por su primer trabajo.
Theo terminaba su segundo sándwich, luego de que Draco se robara el suyo. Idiota, pensó con una sonrisa sarcástica.
Miró su reloj mientras se acomodaba de nuevo en el sillón. Hacía una hora que esos dos habían salido. Una hora y media que estaba como niñero
Eso le hizo recordar. Cuando estaba en proceso de ponerse de pie, una mujer castaña apareció al final del pasillo a la izquierda.
Hermione estaba desorientado. Y bastante maltrecha. Dos desmayos en menos de 24 hs. La habían dejado exhausta.
Se había despertado en el silencio de su habitación. Parecía que aquel troll que la había atacado en 1º le había pisado la cabeza y ahora le dolía estrepitosamente.
Y estaba la confusión. Un millar de ideas, pensamientos y recuerdos que se cruzaban y entremezclaban. La castaña decidió no prestarles atención y se ahogó en ellos. Si trataba de reflexionarlos, su cabezo amenazaba con explotar.
Se quedó sentada en su cama por horas, tal vez. Inmóvil, sin pensar en nada en concreto; solo existiendo.
Era increíble como su vida y sus planes se habían desbaratado en 3 días. No sabía nada de la Orden o de Harry y Ron; la familia Weasley constituía un misterio, al igual que el proceder del Señor Tenebroso.
Y ahora para rematar, descubría que su captor era mortífago.
Como si nada, el recuerdo de su espejito roto llegó a su mente. Miró al suelo donde este había caído, pero no estaba allí. Ahora descansaba nuevamente en su mesita de luz, reparado.
Ese objeto era algo muy importante para ella. Se lo había regalado su abuela al cumplir 15 años (para los muggles, el cumpleaños nº 15 de una chica es muy especial). Ese era el mismo espejito que había utilizado su bisabuela por años. Era una reliquia, no solo en lo personal.
El espejo era grande y ovalado, con los marcos y el mango de plata labrada. Y algunas piedrecillas destellando aquí y allá.
La castaña lo tomó para comprobar su estado; estaba perfecto. Al girarlo, su rostro se reflejó en el. Estaba muy ojerosa y pálida.
Y así como llegó, la tranquilidad que sintió al ver el espejito intacto, se esfumó como pequeñas volutas de humo.
De pasó, su estómago rugió.
Pero estaba segura de que si salía de la habitación se encontraría con Draco Mortífago Malfoy (y eso la asustaba un poco, secretamente). Pero necesitaba comer algo; su estómago se lo exigía. Había perdido la cuenta de la última vez que había probado bocado.
Se levantó lentamente y miró hacia su puerta, pero se le ocurrió que debía asearse un poco primero. De pasó, retrasaría un poco el momento.
Ya en el baño, lavó su cara y sus dientes, y cepilló el almiar que era su cabello. Mientras hacía todo esto, decidió que si se cruzaba con e rubio, simplemente lo ignoraría y se iría a la cocina, donde quizás los elfos podrían ayudarla a preparase algo de comer.
Cambió su pijama por jogging gris y una polera blanca (el clima cambiaba rápidamente).
Cuando estuvo frente a su puerta, vaciló un poco antes de abrirla; luego lo hizo de un golpe.
Recorrió todo el pasillo con pasó "seguro" (en realidad no se sentía nada segura con una Mortífago merodeando por allí, por eso tenía preparada su varita por cualquier eventualidad). Alerta permanente, pensó.
Ingresó a la sala y allí lo vio.
Estaba sentado en el sillón de la sala. Por su pelo corto se trataba de un hombre.
Más mortífagos.
La sola idea la petrificó e hizo que su mano volara hacia su varita.
El hombre se levanto perezosamente del mueble, y al sentir su presencia se giró.
Theo vio como la castaña dirigía su mano hacia la varita que guardaba en su bolsillo del pantalón. Levantó sus manos, como rindiéndose; quizás ella no lo reconociera y se asustara.
- Alto al fuego! No te haré daño- el moreno percibió como ella dirigía sus ojos hacia su antebrazo izquierdo. El, notando que llevaba la camisa arremangada hasta los codos, supo lo que ella vio.
Lentamente, volvió a bajar sus brazos. Su expresión se tornó cautelosa.
La postura de ella era completamente rígida y su rostro parecía cincelado en granito. Y su mano no se había movido de la varita.
- Tranquila- Hermione no movió ni un músculo; había visto la marca tenebrosa en su antebrazo, confirmando sus sospechas- En serio, no puede hacerte daño..
Un movimiento... la castaña frunció el seño.
- No puedes?
Con una sonrisa sarcástica y una voz escéptica respondió: - No, no puedo.
Por dentro aún no entendía como todo había terminado en aquello.
La leona relajo un poco su postura; pero aún no entendía la respuesta del chico.
Retiró su mano involuntariamente de la varita al descubrir algo; esas facciones le parecían conocidas. Rodeó un poco el sillón para poder apreciar mejor la cara del mortífago.
Frunció más el seño- Te conozco?- dijo torciendo un poco la cabeza para comprobar desde otra ángulo los rasgos del sujeto.
A Theo le pareció cómica la expresión de la castaña, a la vez que encantadora.
El moreno levantó su dedo índice cerca de su cara y dijo: - Hogwarts.
Y Hermione lo supo enseguida.
- Nott... Theodore Nott. Estabas en Slytherin.
El susodicho aplaudió con ganas.
- Que memoria- el moreno volvió a acomodarse en el sillón y contemplo a la chica- Y eso que habré hablado tan solo una o dos veces contigo...- luego esbozó una calida sonrisa.
Reparó mejor en ella: su figura no era nada fuera de lo común; pero había ciertos detalles que la hacían enigmática y muy interesante.
Sus rizos castaños caían desordenado hasta un poco más allá de sus hombros; su cara, afinada hacia su barbilla, resaltaba más sus labios carnosos y sus grandes ojos miel. Sus largas pestañas mejoraban y realzaban su mirada.
Interesante.
Hermione se sintió observada y buscó una pregunta para desviar su atención de ella.
- Todos los Slytherin son ahora mortífagos?
- Claro que no. Solo aquellos que realmente lo deseen. O aquellos que como yo, se ven obligados a convertirse.
- Obligados como tú?- esta ves la curiosidad era verdadera.
- Claro. Nadie en su sano juicio querría adentrarse en esto- terminó con un encogimiento de hombros.- No es lo que yo hubiera elegido para mi.
Ahora su mirada estaba perdida el algún punto.
- Y qué es lo que hubieras elegido para ti?- tímidamente, se sentó en el reposabrazos del sillón grande.
El le dedicó su atención de nuevo: Regulación Mágica. Las leyes son lo mío.
Un deje de nostalgia se asomó en su vos.
- Y tus padres te obligaron a esto..- dijo como asintiendo. No podía entender que clase de padres querría eso par sus hijos.
- Mi padre. Mi madre jamás quiso que entrara en la filas del Lord. Siempre me apoyó en todo cuánto quería.
Hermione no quería ser entrometida, pero realmente sentía curiosidad. Un mortífago que no deseaba ser mortífago, sino que algo completamente diferente, era raro.
- Y que no podías... simplemente... ya sabes... oponerte?
Theo volvió a perder su vista en algún lugar. No eran recuerdos precisamente felices los que estaba evocando.
- Dijo que si no lo hacía mi madre sufriría las consecuencias.
Su vos rota le indico a la leona lo mucho que le dolía esto al muchacho. Quiso decirle algunas palabras, reconfortarlo un poco (aunque suene ilógico) pero no se le ocurrió nada. Jamás era bueno obligar a alguien a hacer algo que no quiere.
- Igual, no sirvió de nada- terminó el con indiferencia, recobrando la compostura. Ahora que lo pensaba, no tenía ni idea de por qué hablaba de eso con ella.
- A qué te refieres?- su ultima respuesta era confusa.
- Mi madre se suicidó pocos meses después de que yo me iniciara. Ella vio en lo que me convertí, y como esa parte que siempre amó de mí moría. Eso la devastó.
Hermione sintió una profundo pena por Theodore. Sabía lo que era perder seres tan queridos como los padres. Se acercó un poco más y tomó su mano para reconfortarlo.
Al percibir el gesto, el moreno la miró sorprendido, y vio la reacción que había causado su historia en ella. Sus ojos demostraban pena y... entendimiento?
Luego quitó su mano y miró a otro lado.
