"Hello Everyone" Bueno dos días más tarde de lo habitual pero no iba a dejar de actualizar, perdón por la tardanza, pero se presentaron ciertos contratiempos... Pero descuiden, este fin de semana actualizaré normal y pues nada, los dejo con éste capítulo, ojalá les guste


El cielo azul de la ciudad de Río comenzaba a tornase grisáceo y oscuro. Mediante pasaba el tiempo, el viento se volvía más fuerte y los truenos se escuchaban a lo lejos, parecía tratarse de una tormenta muy intensa.

Linda y Tulio seguían buscando por la selva, cada vez más preocupados de no lograr encontrar a Blu a tiempo. Poco a poco, después de haberse perdido y dar vueltas en la selva, finalmente comenzaban a acercarse al lugar del choque del avión, en donde esperaban toparse con cientos de aves heridas, Tulio comenzaba a preguntarse cómo haría para llevar a tantas a la clínica, mucha fue su sorpresa al encontrar el avión y no ver nada dentro.

-No están los pilotos- Dijo acercándose a la cabina.

-Las aves tampoco están Tulio… Pero las jaulas siguen aquí- Explicó Linda desde la parte trasera del avión -¿Crees que hayan escapado?-

-No lo sé… Pero si lo hicieron… Espero que estén bien- Respondió Tulio al ver una pluma azul en el suelo, atorada entre algunas jaulas –Tal vez ni siquiera estén por aquí-

-¿Qué quieres decir?-

-Piensa Linda, si lograron escapar deben estar muy lejos de este lugar… (Suspiro) Fue una pérdida de tiempo venir aquí en primer lugar- Respondió molesto, comenzando a alejarse del avión.

-No te pongas así, no teníamos idea de que escaparían, además ¿Qué no es eso bueno?- Cuestionó Linda.

-Bueno… Lo es pero…-

-Significa que Blu y Perla están bien, ahora solo debemos encontrarlos-

-No tenemos ni la menor idea de dónde empezar-

-Bueno… En eso tienes razón- Dijo linda desanimándose un poco.

Mientras tanto, no muy lejos de ellos, Blu y Perla comenzaron a moverse por la selva, con la ayuda de Rafael y compañía.

-El clima no se ve muy bien- Decía Pedro mirando al cielo y escuchando los truenos a lo lejos.

-Si llego con las plumas mojadas Eva va matarme- Dijo Rafael preocupado.

-¿Y qué pasó con? "Es mi mejor amigo y no lo dejaré, no importa lo que Eva haga o diga"- Replicó Nico entre risas.

-Bueno ahora sabemos que está bien, ya puedo preocuparme por otras cosas- Respondió Rafael molesto.

-Oye ¿Estás bien?- Preguntó Blu a Perla al notarla quejándose por su ala.

-S… Sí… Es solo que el ala comenzó a dolerme- Respondió tratando calmar el dolor.

-Descuida, pronto estarás mejor-

-¿Estás seguro de que podemos confiar en ellos?- Dijo Perla temerosa.

-La verdad es que no… Pero no tenemos de otra… Al menos si queremos que sanes pronto-

Tanto Perla como Blu tenían sus razones para dudar de los humanos, quizá algunas mejores que otras aunque se tratase de quien fue el mejor amigo de Blu durante 5 años, aunque, las palabras de Rafael comenzaban a tener cierto efecto en la precipitada decisión de Blu, quizá debería darle otra oportunidad a las personas, después de todo su padre murió con esa esperanza.

-¿Entonces ahora a dónde vamos?- Preguntaba Linda mientras se subía al jeep junto con Tulio.

-Pues no lo sé, tal vez debamos revisar la ruta del avión y ver si tenemos algo de suerte-

-Es un buen comienzo… Lo que me preocupa es la tormenta, si empieza a llover no podremos hacer nada- Explicó preocupado, al mismo tiempo que giraba la llave, encendiendo el vehículo.

-¿Escucharon eso?- Dijo Blu repentinamente.

-Creo que sí- Dijo Perla -¿Qué es?-

-Parece ser un auto… Tal vez…- Murmuró poco antes de elevarse en el aire, aunque resintiendo un poco todos los golpes que le recorrían el cuerpo.

-¿Blu?- Decía Perla confundida, viendo desde tierra cómo Blu miraba en todas direcciones.

-¿Todo bien amigo?- Preguntó Rafael elevándose con Blu.

-Sí… De hecho creo que nos salvamos- Respondió sonriente, para luego bajar inmediatamente con Perla.

-¿Qué pasa Blu?-

-Creo que no tendremos que hacer el viaje de regreso después de todo- Respondió sonriente.

-Bien, será mejor darnos prisa en regresar- Decía Tulio comenzando a presionar el acelerador, antes de escuchar algo que llamó su atención.

-Se parece a…- Murmuró revisando el espejo retrovisor, llevándose una muy grata sorpresa al ver a Blu volando hacia ellos, cargando a Perla con sus patas.

-¡Blu!- Gritó al instante, al mismo tiempo que bajaba del vehículo -Están bien… Bueno casi…- Agregó al ver el estado en el que se encontraba el ala de Perla.

-Tulio ¿Qué pasa?- Preguntó Linda, bajando del vehículo –Hay no-

Blu había aterrizado en el suelo, debido a sus heridas no podía mantenerse mucho tiempo en el aire, al igual que no podía cargar a Perla sin lastimarse.

-A ver, te voy a revisar- Decía Tulio, acercando sus manos a Perla, quien solo se encogía de hombros, asustada de lo que le pudiera pasar ahora. Cuidadosamente Tulio trasladó a Perla al asiento trasero en donde Blu también entró sin separarse de Perla.

-Muy bien, ahora podemos irnos- Dijo Tulio sintiéndose aliviado y por haber encontrado a los dos.

Aunque no todo era regocijo, espiando desde los árboles, Roberto veía fijamente todo, sabía que no podría acercarse mientras estuvieran con los humanos, por lo que solo se limito a seguirlos. A penas el jeep arrancó, Roberto se puso en marcha, en su mirada podía distinguirse con facilidad la ira y el odio hacia Blu, ciertamente no tenía la intención de ser piadoso con él.

El plan de Roberto era simple, seguir el jeep de Tulio hasta su destino y esperar a que Blu se descuidara, después se encargaría de Perla, afortunadamente para la pareja azul y no tanto para Roberto, la naturaleza hizo su jugada y desató la tormenta sobre la ciudad, Roberto no pudo seguir el jeep por mucho tiempo, al final terminó refugiándose regresando a la selva, perdiendo de vista al jeep en la distancia.

-Esto no ha terminado…- Murmuró furioso.

Mientras tanto en el jeep. Blu y Perla se encontraban en el asiento trasero, Blu abrazaba a Perla y no se separaba de ella en ningún momento, con sus alas las protegía del frío viento que comenzaba a azotar la ciudad.

-Blu… Me… Me está doliendo el ala…- Dijo Perla con la voz cortada, tratando de sobarse con su ala buena.

-Descuida, no falta mucho para llegar…-

-Yo… Yo no…- Trataba de decir Perla, con la mirada hacia el suelo.

-¿Qué pasa?-

-Ya no estoy segura de querer hacer esto Blu… Tal… Tal vez sea mejor regresar a la selva- Respondió temerosa.

-¿Qué? ¿Pero qué pasa con tu ala?- Preguntó Blu sorprendido.

-Creo que será mejor que me recupere naturalmente- Respondió insegura.

-Pero Perla… (Suspiro) Tu ala está muy mal… No sabemos si logrará sanar sin un poco de ayuda- Explicó Blu, un tanto temeroso de que Perla se molestase con esa respuesta.

-No lo sé… Tengo mucho miedo y me está doliendo cada vez más- Dijo entre lágrimas, al sentir cómo el dolor de u ala comenzaba a hacerse más fuerte.

-(Suspiro) Sé que no confías en los humanos pero… Te prometo que no dejaré que te hagan nada malo ¿Está bien?- Dijo con una sonrisa, la cual logró calmar a Perla un poco.

-E… Está bien…-

A medida que pasaba el tiempo, el ala de Perla comenzaba a dolerle más y más, hasta el punto de volverse en cierta manera insoportable, al llegar a la clínica, Perla no podía parar de llorar, el aire frío y todo el movimiento reciente terminaron lastimándola aun más. Tulio estaba en cierta manera asustado, los graznidos de Perla eran muy fuertes, en verdad parecía estar sufriendo, Blu estaba igual de preocupado, una vez adentro, Blu trataba de calmar a Perla, mientras que Tulio estaba preparando todo. La tormenta del exterior no se detenía, y no parecía que fuese a mejorar muy pronto.

-Blu… Duele… Duele mucho- Decía Perla entre su llanto, sin poder disminuir el dolor de ninguna manera.

-Tra… Tranquila, estoy contigo, dentro de poco dejará de dolerte, lo prometo- Respondió Blu temeroso. Su cuerpo estaba lleno de vendas y una que otra bandita, sus golpes no eran tan graves, el verdadero problema era el ala de Perla.

-Muy bien, ya está todo listo- Dijo Tulio entrando en la habitación junto con Linda.

-Blu… Qué… ¿Qué va a pasarme?- Preguntó asustada al ver que Tulio se acercaba a ella.

-Descuida, te llevaran a otra parte, pero te ayudarán-

-Vas a estar conmigo ¿Cierto?- Dijo con una pequeña sonrisa, la cual se desvaneció al notar el prolongado silencio de Blu –No… No, por favor no me dejes- Rogaba acercándose a él, aunque Tulio logró sujetarla antes -¡Blu!- Gritó desesperada.

-¡Te juro que estarás bien!- Respondió Blu antes de que Perla desapareciera detrás de otra puerta. –Eso espero…- Murmuró preocupado, recordando su pequeño rencor hacia las personas.

Mientras que Perla era atendida en la otra habitación, Blu se puso a recorrer el lugar, hasta llegar a una ventana, la cual daba hacia el jardín de la clínica, aquel jardín en el que pasó días después de la muerte de sus padres, está de más decir que malos recuerdos comenzaron a llegar a la mente de Blu, nuevamente comenzaba a molestare con lo humanos. Sin más qué hacer ahí, Blu continuó con su pequeño vuelo por la clínica, esta vez terminó en la vieja oficina de Tulio, el lugar donde le enseñó a escribir y leer, al igual que solía cuidarlo cuando sus padres salían a otra parte, no solo había malos recuerdos en ese lugar después de todo, ahora Blu debía pensar en muchas cosas, si en verdad debía olvidarse de su vínculo con Tulio, o cumplir la promesa que le había hecho a su padre, todo era muy confuso para él.

El tiempo pasaba y Blu se impacientaba cada vez más, no veía la hora de volver a estar junto a Perla, además del remordimiento que sentía al haberla dejado sola.

"Se veía muy alterada" Pensaba Blu sintiéndose culpable "Seguramente terminará odiándome después de esto… Al menos sé que lo hice por su bien"

Después de unos minutos más de angustia y preocupación, finalmente Tulio salió de la habitación a la que se habían llevado a Perla. Blu esperaba impaciente a que Tulio le dijera cómo salió todo.

-Que tal amiguito- Saludó Tulio sentándose junto a la mesa en la que se encontraba Blu.

-¿Cómo está?- Preguntó Blu casi al instante, sin lograr ser entendido, aunque Tulio pudo adivinar lo que Blu quería decir.

-Descuida, ella está bien, ahora está sedada, en un par de minutos más despertará… Aunque su ala se lastimó mucho, tardara unas cuantas semanas en sanar, pero estará en perfectas condiciones- Explicó sonriente.

-Qué alivio- Dijo Blu más relajado.

-Blu…- Empezó a decir Tulio –Lamento todo lo que pasó… No debí dejarlos solo en primer lugar- Blu podía reconocer fácilmente la culpa en las palabras de Tulio, realmente se sentía mal por todo lo que había pasado –Aun somos amigos ¿No?-

Esas últimas palabras pusieron a pensar a Blu, recordando todo lo que había pasado hasta ahora, no solo su aventura con Perla, sino desde que era pequeño, todas las cosas que Tulio hizo por él. Ciertamente había personas muy crueles, pero no todas, al final, Blu respondió positivamente aquella pregunta, acompañada por una pequeña sonrisa.

Después de eso Linda entró en la habitación en busca de Tulio, quien se levantó inmediatamente al verla.

-Tulio ¿Está todo bien?- Preguntó curiosa.

-Sí, todo bien, ya atendimos a Perla y estará bien en unas semanas-

-¿Y qué hay de Blu?-

-Sus heridas no son graves, solo unos cuantos golpes pero, siempre ha sido un ave resistente- Respondió sonriente, mirando a Blu de reojo.

-Bueno quería hablar contigo de algo- Dijo Linda desviando la mirada.

-Claro, ¿Qué pasa?-

-¿Podrías venir?-

-Está bien. Blu ¿Por qué no entras a ver a Perla? Seguramente ya despertó- Sugirió Tulio poco antes de irse. Blu no dudó ni un momento en entrar con Perla, quien ciertamente, comenzaba a despertar.

-Mi cabeza… ¿Dónde estoy?- Se preguntaba a medida que terminaba de despertar -¡Mi ala!- Reaccionó de repente, aunque, extrañamente ya no sentía nada, al ver su ala, se dio cuenta de que estaba completamente vendada, y con una agradable sensación en vez de dolor –Se siente bien- Dijo en voz baja, aliviada de ya no sentir ese insoportable dolor –Blu… ¿Blu dónde estás?-

-Aquí estoy- Respondió aterrizando junto a ella –Lamento… Lamento haberte dejado así pero, yo no podía entrar contigo…- Perla no había pensado en eso hasta que Blu lo dijo, y de hecho, sí se sentía un poco molesta con él, pero había otro sentimiento que imperaba en ese momento.

-E… Está bien… Tenías razón, no me pasó nada y ya no me duele el ala- Dijo Perla sonriente.

-Entonces ¿Todo bien?- Preguntó temeroso.

-Sí… (Suspiro) ¿Hasta cuándo estaremos aquí?

-En cuanto sane tu ala… Prometo que nos iremos- Respondió sonriente.

-¿Y a dónde?- Preguntó Perla confundida.

-Si volvemos a esta selva… Roberto podría estar esperándonos… No quiero que te lastime Blu- Explicó con la voz temblorosa.

-Descuida, no me pasará nada, además, ni siquiera sabe en dónde estamos… Pero ¿Puedo preguntarte algo?-

-Adelante-

-No tienes que responder si no quieres…-

-Vamos, dime ya Blu- Dijo Perla entre risas.

-¿En verdad me amas?- Dijo finalmente, dejando en shock a Perla.

-Yo…-

-Lo siento, no debí preguntar algo así…- Dijo preocupado.

-No… Está bien… Sí Blu… En verdad te amo… Todo lo que dije cuando te encontré era verdad, no me importa si fuiste o eres un ave doméstica… Nunca nadie me había tratado como tu…-

-E… ¿Enserio?-

-Sí Blu… Ahora dime… ¿Tú me amas a mí?-

-Claro que sí… Desde que te conocí aquí… (Suspiro) Estuve dispuesto a hacer todo para estar contigo-

Una sonrisa se dibujo en el rostro de Perla al escuchar eso, sin dudarlo dos veces, abrazó fuertemente a Blu con su ala derecha, Blu no tardó en responder, aunque, teniendo cuidado de no lastimar el ala de Perla.

-Blu… ¿Puedo preguntarte otra cosa?- Dijo Perla separándose un poco de él.

-Lo que sea-

-¿Por qué te fuiste? La noche que te atrapó esa cacatúa ¿Por qué me dejaste?- Preguntó temerosa.

-(Suspiro) Roberto… Él… Dijo algo que me hizo alejarme de ti- Respondió Blu desviando la mirada.

-En verdad lo lamente… Creí que era mi amigo pero… Solo me estaba engañando a mí misma… Aunque, creo que una parte de mí ya lo sabía- Explicó decaída.

-Descuida, ahora todo está bien- Respondió Blu volviendo a abrazarla.

El día siguió su curso, y la tormenta no paró hasta que fue ya muy tarde. La noche cubría la ciudad entera. Blu y Perla dormían cómoda y tranquilamente en la clínica, aunque no lo hacían juntos, aun tenían cierta timidez de tener un vínculo más íntimo, ambos querían que las cosas fueran despacio aunque, no todo era tranquilidad. Desde una de las ventanas de la clínica, un poco a lo lejos, alguien los observaba fijamente, un ave de plumaje azul oscuro y una mirada no muy agradable.

-Duerman bien… Porque no volverán a despertar…-


Bien, como se habrán dado cuenta es un poco corto, esto se debe a que decidí dejar algunas cosas para el siguiente capítulo, ojalá les haya gustado, entretendido, etc y nos vemos en el siguiente capítulo

"See you next time"