Hey arnold no me pertenece, le pertenece a Craig Bartlett y a Nickelodeon, este fanfic no fue hecho con fines de lucro, es simple entretenimiento. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
[El pasado pisado… o algo así]
-¿De qué rayos hablas Olga? – explotó Helga irritada.
-Bueno Helga, solo le pregunto a Arnold si es que puede hacerlo… - contestaba tranquilamente.
-Claro que puedo Olga… - aseguró el muchacho mirando atentamente a la rubia algo sucia que estaba a su lado.
-¿Y qué piensas que hará él bebe con semejante tontería? – exclamó aún más irritada.
-Una cuna en forma de jirafa no es algo imposible Helga– intentó tranquilizarla Arnold.
-Está demente - resopló – esta loca y ese loco solo quieren un lugar que puedan presumirle al mundo, no les interesa para nada el bebé – refunfuñó.
-Ya basta Helga – dijo firme pero tranquilamente Olga – bebito es mío, es mi bebé y yo decido qué pongo o no en su habitación y si queremos poner una cuna en forma de jirafa la pondremos– terminó mirando a la puerta indicando que la conversación había terminado.
Arnold, se quedó pasmado, no era la primera vez que veía a Helga discutir con Olga, pero nunca pensó que hablar de los posibles cambios al cuarto del bebe, llevarían a una discusión y lo harían sentirse responsable.
-Como quieras Olga, pero bebito va a crecer y necesitar muchas otras cosas más – Helga fulminó a su hermana con la mirada – me largo, ¿a qué hora quieres que esté aquí mañana? – preguntó aun irritada.
-Bueno, podrías pasar en la mañana, así desayunamos juntas ¿qué te parece? – contestó Olga de buen humor nuevamente. Al parecer los cambios hormonales le estaban afectando demasiado.
-Claro, nos vemos – "sí claro, como hoy que comimos juntas verdad hermanita" pensó mientras se despedía con la mano.
-Espera Helga, me voy contigo – apuntó Arnold, tomando de un lado su mochila y despidiéndose de Olga.
-Nos vemos mañana, no te preocupes Olga, ya veré como puedo lograrlo – le sonrió y alcanzó a Helga en la sala.
Ella estaba recargada en la pared con las manos en la espalda, esperando al muchacho, que al llegar no dijo nada hasta que salieron de la casa.
-¿Te sigue volviendo loca eh? – preguntó tanteando el terreno una vez afuera.
-No es eso Arnold, es solo que… -suspiró- siento que ella y Steven no están realmente preparados para lo que significa tener un bebé, aun son muy egoístas y … -miró por encima del hombro para verificar que su hermana no la escuchara.
-¿Vienes en tu coche? – la interrumpió el muchacho, pues no quería que ella siguiera de mal humor.
-¿Qué? – dijo sorprendida – ah, no, vine en autobús, no me gusta gastar gasolina sin motivo – se encogió de hombros.
-Bueno, a mí tampoco – intentó decir avergonzado – pero traigo el mío, ¿te llevo a casa? Ya es muy tarde – dijo mirando el cielo oscuro que los cubría.
-Bueno pues… – Súbitamente se sintió nerviosa – claro Arnold, muchas gracias.
-Ven, lo dejé cerca – dijo el muchacho señalando el camino y caminaron por la acera.
-¿Por qué no lo dejaste más cerca? – preguntó Helga divertida dando la vuelta a la esquina y viendo el automóvil azul del rubio.
-Necesitaba pensar un poco antes de ver a tu hermana –sonrió – no eres la única que pierde la paciencia – soltó sin querer.
-¡Ajá! Yo sabía que Olga podría desesperar a cualquiera – sonrío como si acabara de descubrir un gran secreto.
-En realidad no me desespera mucho – Arnold también sonrío un poco – digamos que simplemente no logro entender por qué es tan diferente cuando se enamora de alguien, tú me contaste una vez de ese otro chico con el que se comprometió y bueno… - dudó un poco.
-Sí, sé a lo que te refieres – la chica se encogió de hombros – pero, así es cuando amas a alguien ¿no? – preguntó pensando en la prometida del muchacho.
-Pues en realidad, no lo sé – dijo él inocentemente.
-¿Cómo que no lo sabes zopenco? ¡Vas a casarte por amor! ¿No? – ahora se sentía curiosa y contrariada.
-¿Qué? – se sorprendió- ah, sí claro, claro que sí – abrió las puertas del auto algo nervioso "¿Cuál es tu problema Arnold?" se decía a sí mismo mientras entraban al coche.
-¿Y bien? – Enarcó sus cejas perfectas y ahora delgadas – ¿Qué piensas? – lo miró detenidamente la rubia.
-Bueno, es que… yo realmente no he tenido que cambiar mucho con Amy - dijo encendiendo al auto y mirando hacia el frente – Tú cambiaste mucho cuando fuiste novia de Brainy – sonrió con malicia esperando cambiar de tema.
-¿Qué? ¡Oh, vamos! Te aseguro que no querrás hablar de eso cabezón – Helga se rió un poco recordando.
Arnold también sonrío pues se encontraba feliz de cambiar de tema, de la forma en que ella lo llamaba "cabezón" y de compartir con ella esos recuerdos, aunque para él, el tema no había sido nada divertido.
[Flashback]
Brainy se había vuelto más popular en sus años de secundaria que en ningún otro año, a diferencia de los otros chicos de la pandilla, se había convertido en nadador, y había entrado al equipo de nado junto con Eugene, quien no tuvo más remedio al ser rechazado del equipo de nado sincronizado.
Tras tres largos años de súplicas, Helga accedió a darle y darse a ella misma, una oportunidad con el muchacho que siempre había estado para ella.
-¿Y por qué no Phoebs? – había dicho una tarde lluviosa a su mejor amiga.
-Bueno, pues porque… – dudó - … tú no sientes nada por Bryan, Helga ¿no crees?- terminaba la frase Phoebe con más valor del que quería mostrar.
-¿Y eso qué? – Se encogía de hombros la rubia – se puede aprender a querer ¿no? – se revolvía los dedos mientras se miraba las manos.
-¿Esto tiene que ver con…. Mantecado? – preguntó su mejor amiga con cautela mirando nuevamente la ropa que Helga llevaba puesta y la que no llevaba puesta.
-¡No! Caramba, ¿por qué creen que todo siempre tiene que ver con él? – se irritó un poco la rubia de 15 años agitando el cabello suelto y mojado.
-No creo que todo, pero Arnold y Lila apenas han terminado y pues… -Phoebe hacia chocolate para ambas en su cocina.
-¡Calla! – la interrumpió Helga mirando al techo - Entre ese ex enano y yo no pasó ni pasará nada Phoebe – dudó la rubia algo avergonzada y mirando la camisa a cuadros que cubría su cuerpo.
[Recuerdo dentro del recuerdo]
-Vamos a dentro Helga vas a enfermarte – pronunció Arnold quedamente mientras intentaba liberarse del abrazo de la chica. Habían pasado de esa forma casi toda la tarde hasta el oscurecer, sin decir palabra alguna, y mojándose bajo la lluvia. Helga lo miró, la gorra seguía en el suelo mojado, y sus ojos azules resplandecían.
-Claro – dijo quedamente ella algo ansiosa soltando al muchacho.
El chico se puso de pie y le extendió la mano ayudándola a ponerse de pie, ella era ahora de estatura más baja que él, así que levantó la cara intentando mirar sus ojos, pero las gotas de lluvia fría le impedían una buena vista.
-Te veré mañana – le dijo al joven rubio que bajó la cabeza y la miró extrañado.
-Espera… no – Él la tomo de la mano. "Aún no estoy listo" soltó su subconsciente sorprendiendo a su consciente.
-¿Qué? – dijo ella quedamente mientras las gotas de lluvia resbalaban por todo su cuerpo.
-No te vayas – susurró acercándose a ella – vamos adentro –sonrió- hace mucho frío aquí y estás toda empapada- La tomó de la mano y la empujó con la otra animándola a bajar por la escalera de la pared.
-Mi gorra – dijo ella quedamente señalándola. El muchacho fue hasta ella, la miró con detenimiento un momento, la levantó del suelo y ambos bajaron por la escalera en la pared.
-Toma – le dijo el muchacho una vez en su habitación extendiéndole una camisa y un pantalón secos y limpios.
- Aaaah… – dudó – gracias – La ropa se sentía cálida entre sus dedos y ella sonrío.
-Iré por un poco de chocolate caliente mientras te cambias – dijo él asomando media sonrisa por sus labios y salió de la habitación.
Helga miró la estancia con asombro, no era su primera vez en la habitación de Arnold, pero sí era la primera vez que él le daba algo suyo… voluntariamente. Se quitó la ropa mojada, los zapatos y la extendió en la silla de escritorio del chico, no podía creer que estuviera en ropa interior en el cuarto del muchacho, se sonrojó al pensar en la situación y se puso la ropa del rubio. El pantalón le quedaba algo flojo en la cadera y la camisa otro poco, pero no le importó, era ropa de Arnold, con olor a Arnold.
Dio una vuelta por la habitación y vio algunas fotos de Arnold y Lila pegadas en el ordenador del muchacho "al parecer no le ha dado tiempo de quitarlas" supuso en un suspiro. No podía creer que ellos acabaran de terminar hacía un par de horas y ella ya se encontraba en la habitación del muchacho vistiendo su ropa. Sonrió.
Se sentó en la cama esperando que Arnold llegara mientras pensaba en todas las cosas que habían pasado en los últimos meses, sin encontrar un sentido del por qué Lila podría haber perdido el cariño que en un principio le profesaba a Arnold tan rápido, ni por qué ella misma, aun alejándose del muchacho en todo ese tiempo, había corrido en su busca sin importarle nada más, cuando sintió que el la necesitaba.
-Ya vine – sonrió el muchacho con dos tazas humeantes en la mano.
-Gracias cabeza de balón – dijo ella mientras tomaba la taza.
-De nada Helga- contestó algo cansino y se sentó a su lado – espero que te guste.
-Me gusta – dijo después de dar un pequeño sorbo – Arnold… yo, -sin motivo ni razón comenzó a sentirse nerviosa – quisiera saber… -lo miró con cautela y notó que ya vestía ropa seca - ¿Cómo te sientes? -pudo pronunciar al fin.
-Mejor… muchas gracias Helga – le sonrió sincero – creo que quizá las cosas con Lila, son mejor así – se encogió de hombros.
-Supongo, y espero no pasarme de la línea pero… deberías de quitar todo eso– dijo ella señalando las fotos con media sonrisa, pues se alegraba de que él se sintiera mejor y más si ella había ayudado, aunque no sabía bien cómo lo hizo.
-Ah, sí… creo que tienes razón – se puso de pie y las arrancó de un tirón para después dejarlas apiladas en la mesa.
-Vaya, tú sí que no tienes corazón – Se sorprendió con la frialdad con la que lo había hecho.
-No es eso, es que no significan nada, es decir… - dudó un poco- de un tiempo a la fecha, no he sentido a Lila como al principio ¿sabes? – se encogió de hombros – como que sentía que lo de hoy pasaría, solo me molesta un poco que no haya sido sincera conmigo, pero por más que intenté que me diera una explicación… - se volvió a sentar junto a ella, solo que esta vez la miraba de frente -… ella se negó a darme una que fuera verdaderamente convincente – resopló – y en el fondo… eso duele – miró al techo pensando en cómo es que habían terminado abrazados bajo la lluvia.
-Lo entiendo – dijo Helga comprensiva – es decir, nunca me ha pasado algo parecido, pero creo que lo entiendo – la taza caliente se sentía muy agradable entre sus manos.
-¿Ah sí? – preguntó interesado el muchacho.
Los últimos tres años no habían sido los mejores para ellos, a decir verdad, habían sido un torbellino de malentendidos, sentimientos y emociones, sin embargo, en los últimos meses, Arnold no recordaba que los problemas con Helga se hubieran hecho presentes o más grandes, como solía ocurrir. A veces pensaba que su relación con Lila, lo había distraído de todo lo demás, como si hubiera sido un oasis en el desierto, pero ahora comprendía que realmente Helga había hecho las paces silenciosamente desde entonces, "¿o quizá fue antes?" Se preguntaba.
-Sí… bueno – Helga se tocó el brazo con nerviosismo –Es más difícil perdonar algo o hacer que te duela menos, cuando no lo entiendes, yo creo que quizá la chica tiene sus razones Arnold, -suspiró pensando "o eso espero" - o quizá no las tiene y por eso no te puede decir lo que en verdad siente… -se puso pensativa – yo creo que en ocasiones uno mismo no sabe qué es lo que siente y…
-Te confundes – terminó Arnold la frase de la chica.
-Así es, te confundes, puede ser que eso le haya pasado o le esté pasando a Lila ¿no crees? – le puso una mano en el hombro.
-Supongo que sí – contestó él, sintiendo el calor de la mano de ella y se sintió ligeramente nervioso.
-Anímate cabezón, aún hay muchos peces en el mar – intentó animarlo.
-Claro Helga – los ojos de Helga eran sinceros, y después de estar un tiempo largamente incontable en el techo, Arnold sabía que ella en verdad estaba ahí solo para él.
-¿Y qué me dices tú Helga? ¿Algún pez en tu pecera? – preguntó usando su analogía.
-¿Yo? – se señaló a sí misma – no Arnoldo no te equivoques, esta chica no piensa en peces aún y menos ahora que Bob y Miriam viven sobre mi todo el tiempo – sonrió un poco, pues en realidad le agradaba que las cosas en casa estuvieran cambiando.
-El otro día vi a tu mamá conduciendo, ¿ahora sí le dieron su licencia de conducir? – preguntó recordando aquella vez en que vio a Miriam manejar un auto.
-Sí, ahora sí - contestó Helga orgullosa – y esa no es la mejor parte, ella y Bob, se llevan mucho mejor, ella ya volvió a trabajar en la empresa pero no lo hace todo el día, así siempre llega a casa para hacer la cena y de buen humor -sonrió ampliamente demostrando satisfacción -incluso está aprendiendo a cocinar bien – Helga parecía la niña que era hablando así de su familia y un sentimiento de "ternura" se presentó en el muchacho – lo ves –continuó la chica de ojos azul resplandeciente- si las cosas en casa de los Pataki se han solucionado, lo tuyo con Lila es pan comido – subió un pie a la cama y se colocó frente al muchacho.
-Tienes razón Helga – Arnold lucía más animado – aunque en realidad no creo que quiera que las cosas con Lila mejoren, solo quiero que ella y yo podamos volver a ser amigos en algún momento – le sonrió a la chica.
-Claro, creo que tienes razón casanova, pero vas a tener que esperar un tiempo ¿no crees? – La chica pensaba que quizá se estaba haciendo el valiente, es decir, no podía ser ella quien lo animara con solo un abrazo y tratándolo amablemente ¿o sí?.
-Sí, supongo que debo de esperar un tiempo – Arnold no podía evitar la creciente sensación en su estómago, esa que solo ocurría cuando estaba a solas con la rubia y que no entendía. Algo parecido a tranquilidad eléctrica.
-Bueno cabeza de balón, supongo que debo de irme ya – le dijo mirando el reloj de la pared.
-¿Qué? Pero, pero aún está lloviendo muy fuerte, ¿por qué no llamas a casa y dices que te quedarás a cenar aquí? –ofreció amablemente el muchacho.
-Eres muy amable Arnold, pero en verdad es tarde y… - Helga no tenía nada salvo un mar de nervios dentro de ella y esa "estúpida sensación" dentro de sus venas.
-Vamos Helga, será divertido, ordenaré pizza ¿sí? – propuso amablemente, la verdad es que eran pocas las veces en que él y ella habían pasado momentos agradables, por lo tanto, el alargarlos era la mejor idea que se le ocurría al muchacho en ese momento.
-¿Pizza, eh? Me has ganado chico listo – dijo ella frotándose los pies descalzos, lo que no pasó desapercibido para el joven.
-Permíteme – dijo él amablemente mientras iba a su cajón y sacaba un par de calcetines.
-Oh no Arnold, no es necesario - dijo ella mientras él le ofrecía un par.
-Vamos – insistió.
-Bueno, yo… gracias – tomó los calcetines y se los puso, era agradable en realidad.
-No es nada – dijo mientras se agachaba a recoger el par de calcetines mojados del suelo.
-Deja eso, yo lo hago – dijo ella también hincándose e intentando quitarle uno de los calcetines.
Arnold, que estaba en cuclillas no lo soltó, pero estaban demasiado cerca uno del otro, esa sensación eléctrica que corría dentro de ellos se había vuelto aún más evidente y sintieron el jalón de adrenalina con la cercanía. Helga lo miró directamente a los ojos y él la tomó del rostro guiándose solo por su instinto. Aquellas reacciones eran el fruto de todos aquellos encuentros por los que habían pasado desde hace 3 años, Helga sonrió solo para él, quien devolvió la sonrisa, ambos suspiraron y se acercaron presurosamente al otro, pues sabían en donde terminaría la situación.
[Fin del recuerdo en el recuerdo]
-Pero tú me dijiste que se habían besado Helga – afirmó Phoebe.
-Sí Phoebs, y después comenzó a actuar muy extraño, como si nada de lo que pasó hubiera ocurrido y bueno, ¿qué esperabas? Decidí irme a casa en ese mismo instante –suspiró – y el muy idiota me acaba de mandar un mensaje diciendo [gracias por hacerme sentir mejor Helga, en verdad te lo agradezco] – leyó su teléfono con rencor.
-Pero no tiene sentido ¿por qué Arnold actuaría así? – se preguntó la pequeña.
-No lo sé Phoebe, quizá porque es un idiota o algo - se encogió de hombros – en fin, salí corriendo de su casa y me dirigía para acá, cuando me encontré con Brainy en una esquina.
-¿Y te pidió que fueras su novia así? – señaló la ropa de Arnold que aun llevaba puesta.
-No Phoebe, solo dijo que él siempre estaría para mí y que era mi decisión y bueno… – suspiró – creo que ya lo decidí Phoebe.
-Pero… - resopló algo frustrada y se llenó los pulmones de aire y la cabeza de paciencia– está bien Helga, como tú decidas, aunque creo que lo mejor sería que hablaras con Arnold de lo que pasó – Phoebe esperó, mas no obtuvo respuesta- ¿quieres que te preste algo de ropa?
-No te molestes Phoebe, así estoy bien por hoy… - le sonrió olisqueando la ropa con algo de tristeza. "Mi adorado imposible, si tan solo no te dejaras llevar en los momentos menos indicados… así podríamos hablar y saber si realmente sientes algo por mi o no cuando me besas…" -suspiró una vez más mientras pensaba – "pero no te culparé de todo, sé muy bien que esta también es mi cruz, mi disposición a exponerme ante ti en los momentos menos adecuados, y ahora, debo de cargar con esta incertidumbre a modo de paga, de no saber si existe en ti un pequeño rasguño de sentimiento por mí o no, sin embargo, tengo claro dentro de mí, por qué actúas como si nada hubiera pasado, después de mi tierna y cariñosa forma de expresión de amor…"-la chica tenía los ojos en la taza, pero miraba en sus recuerdos – "Sé muy bien que harías lo mismo si fuera cualquier otra chica" –Sorbió el chocolate con tristeza mientras la mirada de Phoebe de preocupación le pasaba inadvertida-
Así fue como la rubia había decidido apostar por Brainy y sus detalles, que eran cada vez más expresivos y un tanto desenfrenados y convertirse en su novia.
-¿Qué es esto? – se preguntó Helga sorprendida mirando un enorme letrero fuera de la escuela que decía "TE AMO HELGA… B" hecho en una manta gigantesca y puesto el último día de clases antes del verano, ella y Brainy tenían apenas una semana saliendo juntos.
-Al parecer hizo un lindo detalle antes de irse de competencia tu… amorcito – se burló Ronda mientras pasaba por un lado de ella sonriendo con malicia.
-Al menos yo tengo a alguien que me hace detalles princesa – dijo encogiéndose de hombros haciendo lo posible por disimular que estaba muerta de vergüenza.
-¿Cómo rayos pudo poner eso sin que nadie lo notara? – se preguntó Arnold en voz alta al entrar al edificio escolar.
-Ese chico es todo un misterio hermano, solo mira eso, dice que ama a Helga ¡a Helga! y solo llevan una semana saliendo – Gerald negó con la cabeza- debe de estar loco en verdad.
-Sí – Arnold miró a Helga luchando por quitar la manta – te veré adentro Gerald.
-Claro – asintió su amigo mirando a la chica.
-Estúpido Brainy, cuando regreses voy a matarte… - balbuceaba Helga mientras quitaba los amarres de la manta a unas piedras que la mantenían estirada.
-Hola Helga- dijo Arnold quitando el amarre del otro lado, casi todo el tercer año de la escuela media se encontraba en el auditorio listo para el mensaje de fin de cursos.
-¿Qué haces aquí, cabeza de balón? – se quejó mirando y pensando en cómo quitar los amarres que estaban hasta lo alto de la última ventana del edificio de un piso.
-Creí que necesitabas ayuda con esto – se encogió de hombros.
-Pues no la necesito – "estúpido cabeza de balón si tan solo no fueras tan metiche, ahora tengo que quitar esta tontería frente a ti, es patético" se sonrojó.
-Sólo quiero ayudar…
-No necesito tu ayuda, ese tonto la puso solo, así que puedo quitarla yo sola ¿sí? – se quejó.
-De acuerdo, entonces solo me quedare aquí porque no quiero escuchar al director con un nuevo sermón, ¿de acuerdo? – se recargó confuso en la pared viéndola arrastrar una silla dispuesta a quitar el nudo de arriba.
-Haz lo que quieras – resopló ella colocando la silla y estirándose lo más posible una vez arriba para desamarrarlo.
Arnold se quedó mirándola sin decir nada, perdido en la figura de la chica que tenía frente a él, desde aquel día en su habitación, no podía dejar de pensar en el beso que se habían dado, no había sido el primero, pero sí el último, y Arnold no entendía por qué justo al día siguiente ella se había hecho novia de Brainy.
-Aaaah! – gritó Helga frustrada por no poder deshacer el nudo fuertemente atado. Arnold se despegó de la pared y se colocó justo a un lado de la silla de la chica.
-Mido unos 10 centímetros más que tú, ¿me dejarás intentarlo? – preguntó el muchacho, la rubia resopló pero dio un salto para bajarse de la silla y darle espacio.
-Todo tuyo – dijo ella mirándolo subirse por la escalera. No pasó ni un minuto cuando la manta cayó de un lado al suelo, el otro lado seguía aún sujeto.
-Vaya forma de tu novio de expresar su afecto – dijo Arnold sintiendo cómo algo dentro de él pensaba que era ridículo hacer algo así.
-Al menos él es sincero – dijo irónicamente.
-¿De qué hablas? – Arnold, que entendía indirectas, tomó la silla y la llevó del otro lado.
-De nada cabezón, solo tiene un problema con la forma de mostrar su cariño pero es todo, es un buen chico en realidad – lo miró subirse a la escalera y estirarse para deshacer el otro nudo.
-Sí claro – dijo quedamente pero la muchacha logró escucharlo.
-¿Qué significa eso? – preguntó algo irritada.
-Nada Helga, sólo no me parece una forma adecuada de expresar su cariño – "sólo tienen una semana juntos" pensó.
-¿Y quién eres tú para decir de qué forma MI NOVIO – recalcó el novio- puede o no expresarme A MÍ su cariño? – preguntó irónicamente.
-Vamos Helga – soltó el nudo y la manta cayó al suelo – esto es la escuela, todo el mundo vio esto en la mañana y él debería de saber que no eres ese tipo de chica.
-Disculpa – dijo ofendida - ¿ese tipo de chica? ¿Qué rayos significa eso? – preguntó mientras él daba un salto al suelo.
-Me refiero – se agachó a levantar un lado de la manta – a que no eres el tipo de chica al que le gustan este tipo de demostraciones – negó con la cabeza.
-¿Y tú qué sabes sobre eso? – espetó ella levantando el otro lado de la manta y comenzaron a doblarla sin perder el hilo de lo que decían.
-Te conozco Helga – Helga le sonrió, pues sabía que él tenía razón, aunque ignoraba conscientemente por qué alegaba con ella algo tan privado en su relación como la forma en la que ella y Brainy expresaban su cariño o lo que sea que sintieran.
-No lo suficiente cabezón – negó ella acercándose a él doblando la manta y puso los ojos en blanco un segundo.
-Te conozco muy bien Pataki – le dio su media sonrisa algo "¿Divertido?" pensó Helga.
- Eso quisieras – le sonrió con "¿malicia?" al parecer de Arnold.
- ¿Y qué si tengo razón? – aventuró Arnold.
-¿Cómo que y qué? – lo miró con ojos entrecerrados mientras su cabello ahora suelto se movía con el viento y quedaban a solo un paso del otro.
-Sí – dijo él acercándose y tomando la manta entre sus manos finalizando el último doblez. -¿Qué harás si tengo razón y nada de lo que ha hecho Brainy esta última semana te es agradable? – la retó confiado.
-¿De qué estas hablando Arnold? – Preguntó contrariada – Claro que me gustan las cosas que Brainy hace por mí – puntualizó nerviosamente.
-¿Solo dime qué pasaría si desmiento este numerito de que él es lo que tu deseas? – El rubio soltó esto con más rencor de lo que le hubiera gustado hacer, pero con ella tan cerca, le era complicado no dejarse llevar por sus sentimientos.
-No pasará nada tonto – negó ella – porque no tienes razón – se colocó las manos en la cadera.
-¿Ah, no? – se burló Arnold.
-Deja de hacer eso tonto – lo miró con algo de rabia.
-¿Hacer qué? – le sonrió malicioso pues sabía que ella se refería a la forma tan natural en que él se acercaba lentamente hacia ella perdiéndose en sus ojos.
-Ya basta – ahora fue ella quien se acercó a él con valentía y levantó la cara para seguir mirándolo a los ojos – ¿qué podrías ganar tú si tuvieras razón?
-Déjame pensar – soltó una risita y la rodeó lentamente hasta colocarse a un lado de ella y susurrar coquetamente en su oído – algo simple Helga… que tal… otro beso – instantáneamente ella giró la cabeza y quedaron frente a frente.
-En tus sueños Arnoldo…. – dijo cerca de la boca de él – solo en tus sueños…. Estos labios ya tienen dueño – soltó mirándole a los ojos "no voy a caer en tu encanto esta vez tonto, solo quieres probar que ahí me tienes y te demostraré que no es así".
-¿Dueño? – Arnold la miró amenazadoramente y Helga sintió un escalofrío – tú jamás dirías eso, solo tienes miedo de que tenga razón – volvió a rodearla y quedó frente a ella.
-Yo no te tengo miedo – contestó petulante y con orgullo.
Arnold, que hacía rato había perdido la partida consigo mismo, deshizo un doblez de la manta y rodeó a la chica en un rápido movimiento tomándola por sorpresa y aprisionándole los brazos al cuerpo.
-¿Las flores…? - comenzó a decir desdeñosamente a la chica que estaba con la piel erizada – no son lo tuyo –arrugó la nariz – algunas hasta te dan alergia… ¿las notitas en la primer hoja de tu cuaderno? – sonrió – te molestan, siempre dejas esa hoja para proteger la hoja de inicio, así, al final del ciclo la arrancas y la hoja de portada verdadera está limpia y protegida – suspiró contento acercándose más a ella y observando cómo la respiración de la chica se aceleraba – y acabas de sonrojarte avergonzada por esta exuberante prueba de amor, ademas de quejarte de la misma –miró de arriba a abajo a la chica coquetamente y con media sonrisa. – Ahora mi premio – se acercó a ella decidido a tener esos labios nuevamente, sin embargo se detuvo a unos milímetros conteniendo la respiración, la chica ni siquiera se movió de su lugar, estaba sorprendida de que supiera todo eso y congelada con la forma en que él se había acercado a ella.
-Pero… -continuó Arnold sin alejarse de ella un centímetro – tienes novio Pataki… -suspiró sobre el aliento de ella – y yo no soy ese tipo de chico – se alejó de ella, dobló la manta y se la entregó a Helga, que seguía sin moverse.
-Ya será luego… -volvió a acercarse a ella y le dio un beso en la frente – pero me encanta verte así – dio media vuelta y Helga por fin recobró el aliento, contrariada, molesta con ella misma por la forma tan tonta en la que se había congelado y sorprendida con las palabras de Arnold… "así que cree conocerme" pensó con algo de furia… "crees que puedes llegar así de la nada… y… y soy tan estúpida… pero no volverá a pasar, este tonto no me tiene en la palma de su mano como él cree… ya verás Arnoldo… ya verás que tanto pueden gustarme las formas en que Brainy, es decir… Bryan me expresa su amor".
[Fin del Flashback]
-¿Por qué no Helga? – preguntó Arnold divertido mientras conducía a casa de Helga.
-Es una conversación de cuidado, Arnold, tú lo sabes –Helga miró por la venta aun pensado en la forma en que su interlocutor había dicho que no tenía que cambiar mucho con Amy y suspiro.
-¿Qué tiene de malo? – Volvió a aventurarse intentando restarle importancia el tema – ¿no te gusta que recordemos como te esforzaste en vano por ser la novia más cariñosa y empalagosa de todas?- Helga por fin volteo a verlo.
-Eso no fue así – intento contener la risa de vergüenza que le producía aquel recuerdo "¿Cuándo fue que pudiste superar el tema y hablarlo con tanta naturalidad?" se preguntó a sí misma.
-Claro que sí – sonrió Arnold "Te demostrare que todo ha quedado atrás…. O algo así".
-Ya basta tonto – lo miró retándolo "Yo también puedo superarlo... ¿no?".
-Oh Bryan, el día inicia con tu mirada ¿lo sabías? – la imito Arnold – ¿y esos besos? Por dios Helga, nunca sabía dónde terminabas tú y empezaba el chico – soltó como si hablaran de vómito y no de besos.
-¿cómo es que recuerdas exactamente esa frase? – preguntó llena de curiosidad "hace ya más de 6 años de todo eso".
-Ah, bueno, es la que más le decías – contestó intentando restarle importancia.
-¡Por todos los cielos, ya basta! ¿Era así de patética? – dijo riéndose.
-Sí, un poco – también se rio el – lo bueno es que no duro mucho – se encogió de hombros recordando y mirando el camino pero sin decir más.
[Flash back]
Helga tenía unas cuantas semanas intentando convertirse en una novia más agradecida y forzándose a querer a Brainy de otra forma, sin embargo, a pesar de tenerle un gran cariño, no lograba enamorarse de él. Después de graduarse de secundaria y de cumplir con su castigo de cinco días de limpieza del salón por llegar tarde al último anuncio del año (gracias Brainy y a Arnold) por fin había llegado el tan esperando viaje escolar a unas cabañas en la montaña.
-¿De qué te quejas? – se quejó fingidamente Arnold, pues le parecía divertida la cara de Helga.
-¿Cómo que de qué me quejo idiota? – espetó ella molesta en verdad.
-Creí que era una invitación es todo –le dio la espalda para poder sonreír plácidamente.
-¡¿Una invitación a besarme?! ¿Y desde cuando has necesitado invitación tarado? – preguntó ella irritada y caminando hacia él, que dejó la risa de lado y se giró para mirarla.
-Desde que tienes novio – miró hacia la dirección en que Brainy se había marchado – o tenías novio…
-¡Sí! Por tu culpa quizá ya no lo tenga – levantó los brazos exasperada.
-Helga… - dijo él tranquilamente inhalando el fresco olor a pino y tierra mojada.
-Y estás tan tranquilo… - dijo ella cruzándose de brazos.
-Vamos… - dijo él acercándose a ella y tomándola por los brazos – si en verdad te hubieras disgustado tanto conmigo, estarías corriendo tras tu novio y no aquí… conmigo.
-Te dije hace un momento que sentía que las cosas con Brainy no estaban funcionando –suspiró - y… ¡no me toques! – se apartó de él y le dio la espalda.
-¿Entonces por qué estás tan molesta? – preguntó ahora sí preocupado.
-Porque no es la forma en que él se merecía que lo dejaran Arnoldo, por eso - dijo agachando la cabeza y Arnold entró un poco en razón, pues dentro de él sabía que ella la tenía.
Sin embargo, cuando Arnold la siguió a través del bosque mirándola enfurecida por la forma en que Brainy se había comportado mientras todos jugaban juntos y él solo quería estar sobre ella, no pensó en que la chica agradecería el hecho de que él, Arnold, se enfrentara a Brainy y le dijera que estaba harto de la forma tan posesiva en que trataba a Helga yque se sentía decepcionado de ella, que al parecer nunca hacía nada al respecto. Ese había sido el motivo o incentivo que Helga necesitaba para darse valor de dejar a Brainy.
Cuando Helga volteó pensando que Bryan era quien la seguía por el bosque, no supo que decir a Arnold excepto, gracias. Nunca imaginó que el hecho de confesarle cómo es que Brainy la desesperaba y que a pesar de esforzarse sentía que las cosas no marchaban bien entre ellos, sería la segunda vez en que le daba la razón a Arnold sobre cómo es que ella no estaba cómoda con las formas de expresión de Brainy y éste dijera:
-¿Estás diciendo que dejarás a Brainy? – preguntó con media sonrisa.
-Te estoy diciendo que esto ¡se acabó! ¿Qué parte no has entendido Arnold? – espetó furiosa, pues el mal humor por Brainy seguía vigente.
-S-sí, creo que entendí bien – dijo acercándose a ella eufórico.
-¿Qué te pasa? – se extrañó ella por el comportamiento del muchacho.
-Una – dijo acercándose a ella y sujetándole la mandíbula con un dedo – me cobraré un trato - Arnold se sentía sumamente nervioso y ansioso, pero aun así actuó cómodo y le dio un ligero beso en los labios sorprendiéndola – y dos – dijo sobre los labios de ella – quiero ayudarte con ese mal humor – volvió a colocar sus labios sobre los de ella, pero esta vez la besó en serio tomándola de la cintura con una mano y de la cabeza con la otra.
-Oh – suspiró ella y se dejó llevar por los labios del muchacho. Era muy diferente a besar a Brainy o a cualquier otro, pues perdía el piso de lo que ocurría a su alrededor. Helga volvió a suspirar mientras Arnold perdía el aliento y la abrazaba ahora con sus dos manos, al momento en que ella le rodeaba el cuello apasionadamente.
-Hel…ga… - se escucharon los lamentos de Brainy.
Arnold y ella se soltaron de inmediato pero ya era muy tarde, el muchacho los había visto, metía sus manos en los bolsillos y se había marchado, dejando a los otros dos confusos y desenfrenados.
Arnold se sentía feliz de una extraña manera con lo que había pasado, pero Helga se sentía profundamente culpable y molesta consigo misma y con Arnold, por haber dejado que todo ocurriera así.
[Fin del flashback]
-Sí – contestó Helga sin decir más y se puso a cantar la canción que se escuchaba en el auto de Arnold – "I like where we are, when we drive, in your car I like where we are... Here" – sonrió ante la ironía de la canción.
Continuaron el resto del camino escuchando música y cantándola, al parecer tenían algo más que un pasado que los uniera, pues sus gustos musicales también los había acercado más aquel día.
-¿Qué hace ese idiota aquí? – dijo Helga mirando atentamente hacia su casa. Había un muchacho sentado en las escaleras de su entrada, con cara de pocos amigos y bien vestido.
-¿Quién es? – preguntó Arnold antes de apagar el coche.
-Un idiota, ¿no escuchaste? – al parecer Helga lo conocía y no se veía mala persona, pero Arnold sintió desconfianza y decidió bajarse con ella, que salió disparada del auto con paso firme.
-¿Qué haces aquí? – preguntó sin cortesía, mientras el muchacho se ponía de pie.
-Hola buenas noches – le sonrió ampliamente y luego volteó a ver a su compañero – Hola soy Matt – le extendió la mano y Arnold hizo lo propio.
-Arnold – pero no sonrió.
-Sí sí, basta de tonterías Matthew, ¿qué haces aquí? – levantó una de sus cejas perfectas en su rostro sucio.
-Trabajaste toda la tarde ¿eh? – La miró de arriba abajo – aún así tu piel resplandece – le sonrío coquetamente -¿Por qué llegas hasta esta hora a casa?
"¿A casa?" pensó Arnold "¿Quién es este tipo?"
-¿Qué te importa? ¡Ya te dije que no necesito de una niñera, así que lárgate! – le gritó pasándolo de largo y sacando las llaves de su mochila de mezclilla.
-Lo siento - dijo él haciendo una mueca – pero eso no se va a poder.
-¿Qué quieres decir con eso? – abrió la puerta y volvió a verlo "estúpido estoy en un gran momento, lárgate".
-Que no me puedo ir, hasta que él se vaya también- miró a Arnold con una sonrisa maliciosa.
-¿Yo? – preguntó Arnold. "¿Quién es este idiota?"
-Él puede quedarse todo lo que quiera tarado – se volvió a mirarlo con furia "cómo te atreves a correrlo".
-Pues así es, cariño, no me iré hasta entonces - se encogió de hombros – además vine pensando en pasar un tiempo a solas tú y yo – "no te dejaré con este chico rubio a solas, lo he decidido" pensó Matt.
-Oh – se sorprendió Arnold con una punzada extraña en su estómago- ¿A solas? O sea que… - se imaginó a Helga entre los brazos del muchacho y apretó los dientes – yo, bueno me voy…
-No Arnold – negó Helga – él se va, ¿crees que puedes venir aquí sin avisar? –miró a Matthew con amargura.
"Seguramente es su novio de la universidad estúpido, por eso ella ha estado tan diferente contigo"
-No pensé que se me estuviera prohibido visitarte, te dije que era tu amigo. – se acercó a la chica coquetamente.
"O quizá es su exnovio y ahora la molesta… como sea mejor me voy" pensaba Arnold mientras los escuchaba discutir.
-Lo siento, pero en realidad ya es tarde, y en verdad creo que es mejor que me vaya a casa – soltó Arnold interrumpiendo a los otros dos. – Te veré mañana Helga, ¿de acuerdo?
-¿Qué? – se sorprendió con la despedida tan fría – sí, claro, ca… Arnold, nos vemos mañana – se despidió con la mano imitando al muchacho y lo observó marchándose "¿Y qué esperabas?, ¿Qué se lanzara a tus brazos en tan solo un día? vamos Helga, ya todo estuvo bastante bien" pensaba mirando la dirección en la que el joven y apuesto rubio se había ido.
-Bueno, también me voy dulzura – soltó Matt.
-¿Qué? Pero tu dijiste que…
-Que me iría cuando el chico ese se fuera, así que me voy - dijo bajando los escalones. "A mí no me invitaste a quedarme".
-De acuerdo, hasta nunca – se despidió la chica.
-Nos vemos MAÑANA – remarcó el mañana – y hazme un favor, ponte algo decente el día de mañana – pidió mirándole las piernas.
-Te lo aseguro – afirmó irónicamente ella metiéndose a su casa- adiós tonto.
-Claro – dijo él mirando la puerta "¿Qué tienes tu Helga G. Pataki?" se preguntó Matt recordando lo bella que se veía con polvo y short corto.
Es todo, lamento la tardanza pero me mude de casa y a sido un verdadero trabajo poder sentarme a escribir agusto, en verdad lo siento y espero que les agrade este capitulo... los quiero, espero sus revies :D y muchas gracias a TODOS por sus comentarios, me encantan, les mando abrazo gigantesco :D
