Hola! Bueno hoy se me dio por publicar un poco mas seguido! Espero, en verdad, espero que les guste!
Antes tengo una noticia: (si bien falta mucho para que se termine el Fic) Les aviso que abra una secuela; Quererte; Mis colmillos en tus manos!
Ahora si! Saludos!
Renesmee
— No me interesa tu sangre—se oyó la respuesta de alguna parte, un susurro apenas que el viento se llevo.
— ¿Marlene?—sabia que era ella, solo que no quería creerlo.
Un cuerpo cayo a mi lado, como una roca, sin embargo no causo ningún sonido. Parada a mi lado, alumbrada con la luz de la luna y las luces de la solitaria calle nocturna. Su cabello negro se veía más brillante. Su piel pálida y sedosa. Ya no tenía los pircings en sus orejas ni en su nariz, ni siquiera la cicatriz. Pero mi vista se detuvo en sus ojos rojizos.
— Que te han hecho—no era una pregunta, ni una afirmación, no yo sé a que sonó aquella frase—lo siento… tanto…
— Casi creí que eras humana, hay algo en ti que me dice lo contrario y pensar que me has reconocido sin verme y saber lo que soy… en lo que me he transformado me lo confirma—me dice sin apartar la mirada, sin moverse, sin pestañar—no ha sido tu culpa.
Ella creía eso, que no ha sido mi culpa. Tal vez, no lo era. Pero la imagen de su madre llorando. La idea de que yo sabía y no la protegí me parte en pequeños trozos. La mire nuevamente, ella seguía igual, con ese gesto neutral y sereno.
— Quisiera haberte protegido—digo en voz baja—quisiera haber estado allí, evitarlo—continuo—me negué a creer que esto había pasado, luego de unos días lo supe, quería pensar que estabas enferma…
— Ni que me hubiese muerto—se burlo, pero no sabía cuan cerca de la verdad estaba—me alegra que te hayas preocupado, o lo que fuera. Ahora… hay ciertas cosas que debes explicar.
Decía la verdad. No guardaba rencor. No me odiaba, pensé que lo haría al enterarse que sabía. Lo pensé un momento y hable ¿Qué más daba si se lo contaba? ¿Si me liberaba por una noche? ¿Si decía la verdad a alguien? Lo pensé de nuevo y asentí. Podía confiar en ella. Se lo debía de alguna forma.
— Júrame que no se lo dirás a nadie mientras vivas—le dije—y créeme que será mucho tiempo—o eso espero—júramelo por lo que más quieras en este mundo.
— Por mi madre—dijo sincera—lo juro.
Y por primera vez el libro de los secretos fue abierto. Le dije desde que mi madre estaba con los Vulturis, hasta que era una hibrida y que me llamaba Renesmee. Le conté desde mi padre Edward hasta la historia de cómo había venido aquí. Le hable de Jacob. De mis tíos. De lo buena mentirosa que era y también, le conté de su madre, de las visitas que le había hecho y de lo que había dicho. Pero no lo hice de la forma convencional. Por primera vez en diez años puse mi mano en su mejilla y utilice mi don, mi primer y verdadero don.
— No me lo puedo creer—sonrió, por primera vez en la noche ¿Había sido transforma y se sorprendía con esto?
Su miraba la delataba, era buena. Ella no quería esta vida, pero la tenía y de alguna forma la aceptaba. Le hable de la dieta, usando palabras esta vez. Dijo que estaba ansiosa por dejar lo que había estado haciendo hasta ahora. Entonces fue cuando todo se puso serio de verdad.
— Estoy huyendo—me dijo lentamente sin mirarme—no sé si me han seguido… no lo creo—murmuro.
— ¿De quién?—pero no era necesario que me respondiera, ya lo sabía. Estaba huyendo de Janet.
Jacob
Habíamos acordado entrenar todos juntos. Todos habíamos aceptado. Incluyendo Carlisle que debía estar en el hospital, se tomo el día. Luz no fue a la preparatoria y todos dejaron sus trabajos o estudios para reunirse. Toda la manada y todos los Cullen. Pero no había rastros de Luna.
— Empecemos sin ella—murmuro Luz, pero su comentario no paso desapercibido por los Cullen.
— Quizá le ocurrió algo—dijo Esme preocupada.
— No puedo ver nada, nunca lo hago—dijo Alice mirando preocupada a Edward.
— Yo no sé nada—respondió a alguna pregunta que seguramente le hizo mentalmente.
— Ayer vimos su coche en Port Ángeles—comento Rosalie
De pronto todos comenzamos a murmurar hasta que Jasper los hizo callar y decidimos que lo mejor era entrenar. Después de todo esa era su idea. Nada pudo haberle pasado a ella.
Comencé a practicar lucha con uno de mis colegas. Todo su cuerpo estaba sobre el mío mientras intentaba derribarlo inútilmente. Hasta que lo logre. Lo puse debajo mío, lo tome del cuello e intente darle un puñetazo (no se lo daría obviamente) Cuando de repente los pájaros dejaron de cantar. Todo se hizo silencio. Los chupasa… Cullen se detuvieron en su lugar. Todos nos callamos. No sabía por qué.
Dos figuras borrosas corrían en círculo a nuestro alrededor. Acorralándonos en un gran círculo de cien metros de diámetro. Demasiado grande, pero eran muy veloces. Vampiros. Todos nos tensamos al instante. Todos los lobos (en fase, o no) nos pusimos en posición de ataque.
Edward hacia muecas indescifrables. Como si le doliera la cabeza. Alice trataba de mirar a todos lados al mismo tiempo pero no podía. Jasper intentaba calmar la tensión de los lobos más jóvenes.
Uno de los vampiros rompió el circulo y paso entre medio de todos nosotros, le dio una cachetada limpia a Edward y volvió al círculo. Un borrón, demasiado rápido. Una sombra pasajera, eso parecía. Ni siquiera pude ver, quizás mi visión no era suficiente. Tal vez ellos pudieron ver mejor.
Edward no tardo en seguir al vampiro al círculo. Esme quiso detenerlo pero no pudo. Edward era veloz. El más veloz que había visto jamás, pero en comparación con el vampiro que había entrado en el círculo parecía solo un niño persiguiendo una mariposa. El otro vampiro entro en el círculo dando saltos en el aire como si volase. Intento golpear a Emmet pero este logro esquivarlo. Al ver su intento fallido volvió a correr al círculo causando que al aire girara a nuestro alrededor como un remolino. Ellos dos lo estaban creando. De pronto uno de ellos, no se cual salto sobre mi por detrás, ni siquiera lo vi.
Edward trataba de atrapar al vampiro y Emmet se le había sumado. Todos mirábamos desconcertados, no sabíamos que hacer. Como si el viento nos afectase, no podíamos pensar. De un momento a otro, ambos vampiros saltaron tan alto que parecían águilas yendo al cielo. Edward y Emmet saltaron, seguidos de Rosalie y Alice que quisieron sumarse a la diversión. Pero antes de alcanzarlos cayeron. Como si volasen quedaron suspendidos en el aire. El sol brillo desde algún punto lejano del horizonte. Sus melenas relucieron. Ahora todos las veíamos.
Bajaron riendo a carcajadas Luna y otra vampiresa que desconocía.
— Eso ha sido fenomenal—decía la morena.
— Más que eso—rio Luna ¿Qué clase de broma era esta?
— Explíquense—gruño Edward, para nada contento.
— ¿Qué se siente no ser tan rápido?—se burlo la morena, pero no le duro mucho tiempo antes de que el cobrizo la tuviera agarrada del cuello.
— Edward, suéltala—protesto Luna.
— No.
— ¡Que la sueltes maldita sea! ¡Es mi amiga!—grito enojada ¿Amiga? ¿Luna tenía una amiga?
Edward la soltó en un segundo, pero su mirada no cambio. Alice también parecía enojada. Todos estábamos enojados, mejor dicho. Se habían burlado de nosotros y encima se reían de ello.
— Es nuestra forma de decir ¡Entrenen mas, joder! ¡Y ella es Marlene, es nueva y estará en la batalla!—chillo Luna con una sonrisa que a la vez denotaba su autoridad.
— ¿Marlene?—pregunto Rosalie acercándose en dos zancadas—la chica que hablaste con Janet—afirmo ella mirando a la pelinegra que estaba al lado de su amiga Luna.
— Si—aseguro Luna—y está con nosotros.
Fin de la conversación.
Todos a entrenar de nuevo. Tenía razón, a este paso íbamos mal. Ni siquiera pensamos cuando ella ataco ¿Qué haríamos si era un ejército de verdad?
Edward (Si, has leído bien)
La chica era rápida. Mas veloz que yo, me sentía ofendido. El entrenamiento habia acabado llegado el atardecer y todos se fueron. Luna y Marlene desaparecieron sin despedirse por el bosque. Jacob quizo quedarse con Jasper a idear tácticas de combate y comentar el vergonzoso encuentro que organizo Luna.
Mientras tanto Carlisle, Esme, Emmet y Rosalie volvieron a la casa. Pero yo tenia otros planes, queria visitar la cabaña donde vivía con Bella. Hace tiempo que ya no estoy allí, me trae recuerdos dolorosos que lo único que me inspiran es acabar con mi vida. Sin embargo, no lo hago. Por una razón: ellas están vivas.
Entre en la sala, cerca de la chimenea estaba Alice mirándome.
— Sabía que vendrías—pensó mientras tomaba asiento en el sofá.
— Tenía pensado estar solo—respondí sin mala intención.
— Hay algo que queria decir… tenias razón, es ella.
— ¿Esta confirmado?
— Si, es Renesmee.
Gracias, gracias! Os quiero mucho! (Si, me encariñe con ustedes)
¿EDWARD LO SABE? (omg)
Por cierto, con lo que dije arriba ¿Les gusta la idea? ¿Quererte; Mis colmillos en tus manos o Amarte; Mis colmillos en tus manos?
Besos!
