DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. Yo sólo los uso para escribir diversas situaciones hipotéticas y así, entretenerme y de paso, ver si entretienen a alguien más. Escrito sin fines de lucro.
Million Reasons
— XI —
— Visitas primero —
La tarde estaba tranquila, a pesar de que se suponía que sería un día ajetreado según todos los pronósticos. Él no había tenido mayores problemas en realizar las tareas que había exigido el líder de la excursión, ayudando a los de la otra clase a mover leños, acarrear agua y levantar una que otra roca en busca de los ejemplares que iban a estudiar.
Aunque no era su grado, su maestro de ciencias le había ofrecido la oportunidad de acompañarlo como ayudante en un par de salidas con alumnos de otros cursos a cambio de unos cuantos puntos en sus próximas evaluaciones. Como esa no era una materia que se le diera fácilmente y ahora ni él ni Miroku contaban con suficiente tiempo libre como para estudiar juntos, había decidido que era una buena opción. Miró de reojo a los otros alumnos mientras recogían muestras de hojas del suelo y sonrió al ver a Sango tomando una lagartija frente a la cara aterrada de sus otras compañeras. Sin duda, su amiga tenía agallas, porque hasta él se ponía nervioso con esas criaturas.
Cerró los ojos, un poco pensativo. El año escolar estaba por terminar, lo que significaba que tendrían más tiempo libre. Eso le favorecía, ya que había comenzado hacía poco una relación con su compañera de clases, Kikyō, y sabía que tenía que nutrirla. O por lo menos eso le había aconsejado Miroku. No sabía qué tan bueno o acertado era escuchar las palabras de su amigo, pero hasta ahora era el único que tenía experiencia en el tema. A su madre la había preguntado un par de veces, pero no le gustaba hablar mucho del tema porque ella actuaba como si él estuviese aprendiendo a caminar o haciendo alguna especie de gracia por primera vez, se sentía como un bebé. Y con su padre, hablaba muy poco como para contarle algo así. Su única opción era el ojiazul, y hasta el momento había acertado, no podía quejarse.
— Bueno, entonces tendríamos que hacer un insectario…
— ¡Iugh, qué asco!
Rodó los ojos al escuchar a la mayoría de las chicas quejarse por la idea del profesor, entre ellas a Kagome, quien expresaba su repulsión ante la idea con sus ojos sin nada de disimulo.
— Pueden hacerlo en parejas. Sólo deberán colocar 5 especies de insectos diferentes, pero recuerden que son los que encontraron muertos. No quiero que atrapen especímenes vivos, ¿de acuerdo? Ahora, la información que deberán investigar…
Dejó de prestar atención, después de todo él no tenía que hacer ese trabajo, ya había pasado por la etapa de las excursiones y sus consecuencias. De pronto, un movimiento en su abdomen le recordó que estaba muriendo de hambre y no había llevado nada para servirse. Estúpidamente, salió de casa sin preocuparse sobre qué iba a comer durante el día, pensó que estaría de vuelta para el almuerzo. Y ya era media tarde, por lo que su estómago reclamaba con vehemencia la falta de alimento. Gruñó levemente, rogando para que la excursión terminara luego y pudiese ir a casa a comer algo.
— ¿También tienes hambre? — Kagome lo tomó por sorpresa, de pronto había aparecido a su lado sin que lo notara.
— Sí, no traje comida — respondió, observándola de reojo mientras ella esperaba a Sango para que la ayudara con los insectos —. Pensé que terminaríamos antes.
— A mí también se me quedó la merienda en casa. Sango me dio un poco de fruta, pero fue hace rato — sonrió de medio lado, al tiempo que su estómago también reclamaba.
— Keh, eres muy torpe.
Kagome iba a reclamarle cuando la castaña llegó a su lado, interrumpiéndola para enseñarle lo que acababa de recolectar, estaban listas para hacer su insectario en casa. Charlaron un rato más mientras los otros terminaban su labor y luego el maestro dio por finalizada la jornada. Abordaron el bus escolar y se dirigieron hasta el establecimiento, lugar donde Sango se separó de ellos, pues su padre la había ido a recoger. InuYasha iba a despedirse de Kagome cuando vio el automóvil de su madre aparecer y hacerle señas para que se subiera. Él se acercó, un tanto sorprendido porque se suponía que ella saldría tarde ese día.
— Pensé que hoy tenías trabajo…
— Terminé temprano. ¿Vamos a comer a casa? Apuesto que no trajiste almuerzo y mueres de hambre — le sonrió cálidamente, logrando que él se sonrojara un poco.
— ¡Genial! Iré a despedirme…
— Oh, ¿pero ella no es Kagome? ¿Por qué no la invitas a comer? Prepararé menchikatsu.
InuYasha asintió y se acercó a su amiga para invitarla a su casa, ella aceptó encantada ante la mención de la comida, puesto que ya estaba comenzando a sentir fatiga. Llegaron hasta su hogar y la dueña de casa rápidamente cocinó el platillo, sirviéndoles en cuestión de minutos unas cuantas croquetas en una bandeja mientras se disponía a preparar más. Él se abalanzó sobre el plato, con los palillos en alto y dispuesto a devorar la comida. Ese era su objetivo, pero vio la mirada de anhelo de Kagome y escuchó su estómago rugir nuevamente, notando que se le hacía agua la boca por probar algo de comer. Dejó los palillos a un lado y acercó el plato hasta ella, pasándole otro par de palillos y sonriéndole levemente.
— Ten, las visitas primero — murmuró, intentando sonar un tanto cortés, aunque su tono por naturaleza era duro.
— ¿De verdad…? Pero tú tampoco has comido…
— Keh, no voy a morir de hambre. Anda, sírvete.
Ella asintió feliz, recibiendo los palillos y probando el alimento, sus ojos brillando ante el sabor. InuYasha sonrió internamente, le alegraba ver lo agradecida y feliz que estaba la azabache por su gesto. Él esperó sólo unos cuantos minutos más, pronto su madre tenía listas más croquetas y pudo unirse a su amiga en el deleite de probar las habilidades culinarias de Izayoi. Ambos le agradecieron a la mayor, puesto que sus estómagos necesitaban de alimento y era aún mejor si venía de su mano.
Después de comer y tras conversar un buen rato, InuYasha encaminó a Kagome hasta su casa, con la sensación de que ese había sido un gran día, mejor de lo que él mismo hubiese pensado.
"Compartir la comida es un gran gesto, pero dar el primer bocado a alguien a pesar de que también mueres de hambre, demuestra cuán importante es esa persona para ti."
Prompt 61: Dejarle comer primero cuando ambos tienen mucha hambre.
Menchikatsu: plato frito que consiste en croquetas de carne picada apanada, puede ser de cerdo, vacuno o ambas.
Bueno, me siento taaaaaan culpable por esto. Tenía este capítulo listo desde hace mucho, y sólo de despistada no lo había subido. Qué desconsiderada soy, ¿no? En fin, supongo que entre tanta cosa por hacer, a veces se nos puede olvidar algún detalle, como esto...
En fin, no daré más excusas y sólo diré que me causa una ternura infinita imaginarme a InuYasha intentando ser cortés. Veamos, ya deben tener unos 13 años ellos, 11 ellas, así que todavía pueden considerarse adorables. Por lo menos, ya que pronto entrarán en la adolescencia y ay señor, qué dolores de cabeza nos podrían traer...
Agradecimientos especiales a ghost ficker rin y a Maat Sejmet, muchas gracias por sus reviews :) ¡Las adoro!
Hasta la próxima, besos y abrazos (L)
Yumi~
