Koda:

Koda despertó en el bosque, cuando una voz familiar lo llamo por su nombre, era Kenai.

-¡Kenai!-grito Koda mientras se ponía de pie y corría en la dirección en la que la voz de Kenai procedía.

Después de algunos minutos de revisar en arbustos y tomar direcciones equivocadas, los dos hermanos por fin se encontraron de nuevo.

-¡Kenai!-volvió a exclamar Koda y corrió con su hermano.

-¡Koda!-Kenai abrió los brazos y Koda salto a ellos, los dos compartieron un tierno abrazo-Estaba tan preocupado por ti, pequeño monstruo.

Koda solo abrazo lo más fuerte que pudo a Kenai.

-Kenai, me han pasado muchas cosas extrañas hoy.

-No eres el único.

-Por suerte para ustedes dos hay una explicación lógica y razonable.

Mía apareció volando entre los árboles.

-Oh, eres tu-Koda.

-¿La conoces?-pregunto Kenai viendo extrañado a Mía.

-Sí, es una amiga.

-¿Amiga?-pregunto sorprendida.

-Si-Koda-Eres una amiga.

-Oh, gracias-Mía no estaba acostumbrada a ese tipo de comentarios, así que la había hecho sentir muy bien.

-¿Amiga?-Kenai-¿Pues donde se conocieron?

-En el bosque, justo antes de que ese monstruo rojo atacara.

-Ese monstruo rojo era yo Koda-dijo Mía señalando algunos moretones que aún tenía en el cuerpo.

-¿Entonces nosotros te?-Koda.

-Sí.

-Ups, lo siento.

-No hay problema-aunque Mía tiene un carácter muy terco, Koda había conseguido una clase de efecto en ella, esto demuestra que a veces lo único que necesitas es un buen cumplido.

-¿Podría alguno de ustedes dos explicarme que está pasando aquí?-Kenai.

-Oh sí, creo que te debo algunas explicaciones-Koda.

Entre él y Mía le explicaron a Kenai la situación.

-¿Así que eres un espíritu?-Kenai.

-No exactamente, nuestra magia es igual de poderosa.

-Wow, ¿y quieren a mi hermano para que pelee contra un ejército de monstruos?

-Por ponerlo así, verán, la magia ya no es cosa solo de los espíritus, algunos seres han conseguido corromper la magia pura y buena, y la usan para sus propios propósitos malignos, estos seres son seres de obscuridad, con un solo propósito, destruir.

Los dos hermanos intercambiaron miradas, la situación era muy grave.

-Por eso necesitamos a los guardianes de nuevo.

-El mundo me necesita-dijo Koda, haría todo lo que estuviera a su alcance para proteger a los inocentes-Pero yo necesito a Kenai.

-Por eso lo trajimos contigo.

Koda se volteo a ver a Kenai.

-Koda, esto es, esto es muy grande, para nosotros.

-Lo se Kenai, pero, es que-Koda no conseguía expresarse correctamente-No quiero solo quedarme cruzado de manos mientras el mundo se cae a pedazos.

Kenai no contesto, su hermano tenía un buen punto. Pero no quería que lo lastimaran. Si algo llegara a pasarle a Koda jamás se lo perdonaría.

-Te prometo que nada le pasara a tu hermano.

Kenia miro a Mía un poco aterrorizado.

-Puedo leer las mentes.

-Oh.

-Te juro por mi vida que nada malo le pasara a Koda, y el podrá retirarse cuando quiera.

-Pero entonces, también tendríamos que vivir en esta época, ¿y abandonar nuestra verdadera época?

-Pero podrán volver cada vez que lo deseen, solo tendrán que comunicárnoslo.

No era la primera vez que Kenai tenía que hacer una elección de este tipo, solo que esta vez parecía un poco más difícil, pero, los hermanos estaban juntos, sin importar que, y él había prometido estar junto a Koda, sin importar que.

-Si Koda acepta, yo estaré bien.

-Acepto-Koda.

-Genial, y ahora viene esta parte que es un poco grotesca.

Ahora ambos hermanos se asustaron.

-Voy a meterles en el cerebro todo lo que necesitan saber sobre esta época, pero para eso tendré que meter mis tentáculos en sus orejas.

(N.A: No creo que debamos entrar en muchos detalles aquí, así que prosigamos)

-¡Eso fue asqueroso!-Kenai.

-¡Demasiado!-Koda.

-Lo siento-Mía-Pero era la única opción.

-Aunque sigue siendo asqueroso-Koda.

-Un poco, pero aquí hay algunas personas que quieren verlos.

Del cielo descendió un águila que mientras se acercaba al suelo, se transformaba en un ser humano, y al lado de el, una osa también descendía.

Ambos miraron a esos espíritus con la boca abierta.

-Mama-pronuncio Koda.

-Sitka-dijo Kenai.

Ambos se acercaron a los espíritus, Kenai abrazo a Sitka y Koda a su mama.

-Es bueno verte hermano-Kenai.

-Lo mismo digo yo-contesto Sitka-Has crecido.

-Y tu sigues igual de feo-Kenai, Sitka le dio un golpe en la cabeza.

-¿Y como esta el mundo espiritual?-Kenai.

-No me quejo.

Luego vieron como Koda y su mama compartían un tierno momento, el corazón de Kenai se lleno de dolor, al recordar que el había sido el responsable de la separación de Koda con su madre.

-Te extraño-Koda.

-Y yo a ti, mírate, has crecido tan grande y fuerte, estoy muy orgullosa de ti.

-¿Pese a que soy un humano?

-Es lo de adentro lo que cuenta.

Koda sonrió y su mama le puso una pata sobre la cabeza.

-Te extraño-Koda.

-Y yo a ti, pero recuerda, yo siempre estoy contigo, aunque no puedas verme.

Koda no lloro, a pesar de que quería, pero no lo hizo.

-Ahora tienes que cumplir con tu misión.

-Si-Koda-No fallare.

-Se que no lo harás.

Después de esto se abrazaron y la madre de Koda se dirigió a Kenai.

-Hola.

-Hola-Kenai comenzó a sentirse incomodo.

-No te preocupes-pudo leer la incomodidad en el rostro de Kenai-No te guardo rencor.

-Pero...

-Nada, has cuidado a Koda tan bien, que jamas podría estar enojada contigo-y entonces el chico-transformado en oso-que ahora era-un hombre-convertido de nuevo en humano y la osa compartieron un abrazo.

Sin rencor, como se debe vivir la vida.

-Bueno-Sitka-Es hora de irnos, fue bueno verlos.

-Sí-Koda-Tu eres Sitka ¿verdad?

-Ese soy yo.

-Gracias.

-Por.

-Por que sin ti nunca habría conocido a Kenai-ahora el pequeño y el espíritu fueron quienes intercambiaron un abrazo, cuando se separaron, Sitka dijo-Hora de irnos.

Y fue asi como nuevamente ascendieron hasta el cielo.

-Ahora es hora de que ustedes dos vayan a conocer su nuevo hogar.

Kenai entro en el departamento con Koda siguiéndolo por detrás.

-Es agradable-Koda.

-Si-respondió Kenai.

Frente a ellos se extendía un pasillo que terminaba con una pared con una ventana que permitía la vista al vecindario, a su derecha estaba la cocina, una estufa, un horno de microondas y un umbral de madera. A la izquierda estaba una mesa, con cuatro sillas y a pocos metros de ella, estaban tres sillones, uno grande en forma de U, posiblemente en el cupieran cinco personas, los otros dos eran más pequeños, y uno tenía forma de cuadrado, mientras que el otro, tenía forma de O. Estaban acomodados así, el más grande a pocos centímetros de la pared, el cuadrado a su izquierda y el redondo a su derecha. También había una pequeña mesa enfrente del mayor y una enorme pantalla, acomodada en un mueble, se encontraba frente a todos ellos, con un DVD debajo de ella, en el piso (de azulejo blanco) estaba una alfombra roja.

-Podría acostumbrarme-Kenai.

-Si-Koda-Entremos, quiero ver que más hay.

Koda se deslizo debajo del hombro de Kenai y entro al apartamento, Kenai solo sonrió al ver a su pequeño hermano recorrer entusiasmado el lugar.

-¡Wow!-Koda-¡Estas cosas son súper cómodas!-dijo mientras se sentaba en el sofá grande y saltaba.

-Si-Kenai se sentó a su lado-Tienes razón, son muy cómodos, pero ahora tenemos que ver el resto del apartamento.

-¿Enserio? Estoy cansado-y el pequeño bostezo.

-Enserio-respondió dándole un "tierno" golpe en el hombro-Si nos apresuramos podrás acostarte más pronto.

-Kenai, a veces eres un aguafiestas.

-Deja de quejarte y acompáñame.

-Bien.

-Ese es mi hermano-Kenai le dio unas palmaditas en la espalda a Koda.

Ambos se levantaron y fueron a recorrer su nuevo hogar, en el pasillo antes mencionado, a su derecha había tres puertas, que daban a los dormitorios, y del otro lado solo había dos, una del baño y la otra daba a un pequeño estudio, una mesa de madera y pegado a la pared, un estante vacío. Enfrente de la mesa estaba un baúl.

-No creo que necesitemos esto-Kenai.

-Nunca se sabe-Koda-Creo que es mejor dejarlo así.

-Te hare caso por esta vez-Kenai.

-¿Recordaste la guarida del zorrillo?

-Cállate Koda.

El menor rio y Kenai cerró la puerta del estudio mientras seguían recorriendo los demás cuartos, el baño tenía una tina con regadera.

Las habitaciones eran normales, una cama, un armario y un mueble en el cual había una lámpara y tres cajones, las paredes eran de color azul fuerte.

-Bueno-Kenai-Es acogedor.

-Aunque podría ser un poco más grande-Koda.

-No te quejes amigo-Kenai-Podría ser peor.

-No lo creo-Koda-Nada puede ser peor que vivir contigo.

-Jaja muy gracioso, ¿no deberíamos prepararnos para dormir?

Koda volvió a bostezar.

-Creo que por primera vez, desde que te conozco tienes razón.

Decidieron que Koda se quedaría con el primer dormitorio y Kenai con el de a lado, ambos se pusieron las pijamas que Mía les había regalado y se prepararon para dormir, Kenai decidió que antes de dormir, debería acobijar a Koda. Así que fue al cuarto de este.

-¿Listo?-Kenai.

-Si-Koda.

-Vine a darte las buenas noches.

-Gracias.

Kenai destendio la cama de Koda y este se acostó, luego Kenai lo tapo y se aseguró de que Koda estuviera cómodo.

-Estoy bien Kenai, gracias.

-No me lo agradezcas, es mi trabajo.

-Aun así, me siento bien haciéndolo.

Kenai sonrió ante el comentario, luego revolvió el pelo de Koda y termino dándole un beso en la frente.

-Descansa Koda, fue un día agitado.

-Lo hare.

Kenai estaba a punto de salir cuando la voz de Koda lo detuvo.

-Kenai.

-¿Qué pasa Koda?

-Nada, solo que-se rasco detrás de la cabeza-Ya sé que soy un poco mayor y todo pero, ¿podrías pasar la noche aquí? ¿Conmigo? Solo por esta vez.

-Está bien, pero espérame-Kenai fue a su cuarto y regreso con una almohada-Hazme espacio-Koda obedeció y Kenai se acomodó a su lado.

-Gracias-repitió Koda, Kenai lo abrazo.

-Supongo que todo esto es muy diferente para ti.

-Sí, ya me doy una idea de lo que pasaste.

-Sí, pero, bueno, contigo fue más…

-Extraño.

-Por así decirlo.

-Pero a diferencia de ti, a mí me metieron como debo ser un humano en la cabeza directamente.

-Afortunado, aunque yo tuve la suerte de encontrarme a un pequeño osezno que me enseño como ser un oso, estaré inmensamente agradecido con él, por lo que queda de mi vida y jamás lo abandonare.

-Kenai, te quiero.

-Y yo a ti, y recuerda, pase lo que pase, tu siempre serás mi hermano oso.

-Igual tu Kenai.

Y ambos hermanos durmieron muy cómodamente esa noche.