Hola de nuevo a todos, aquí viniendo con un nuevo capitulo y leyendo todos sus mensajes y reviews. Hubo uno en especial que llamó mi atención en el que me dijeron que Hinata ya no estaba centrándose en su venganza, con ese review en mente escribí este capitulo y el próximo, aunque ya tenía ideas bastante claras de lo que quería plasmar en mi escrito.
Gracias por sus comentarios, en verdad me animan y me ayudan a ver la historia desde su perspectiva.
Para este capitulo no hay advertencias a excepción de la parte en la que dejo la continuación del próximo.
Un abrazo a todos y les dejo con el capitulo esperando que lo disfruten.
Episodio 11
Marca de Maldición
Me obligaste a sentir lo que estoy sintiendo.
Me obligaste a pensar lo que estoy pensando.
Jamás me obligarás a hacer lo que estoy haciendo,
Pues tú en mis manos estás muriendo…
*Hinata*
Era una noche de chicas, nos la merecíamos, hacía mucho tiempo que no realizábamos algo juntas. La mayoría de nosotras ya tenía algunas copas de más encima, era lógico pues habían pasado más de cuatro horas desde que había empezado la reunión. Nos encontrábamos en la mansión Hyuuga y ya eran más de las doce de la noche, la mayoría cansadas de bailar nos habíamos sentado en los muebles que ocupaban la sala en la que nos hallábamos. Por el momento charlábamos cosas irrelevantes trabajo, viajes, salidas hasta que llegamos al tema de los hombres. Suspiré.
*Hanabi*
—Mi mejor noche de sexo fue con Sasuke, definitivamente —dije con un leve sonrojo…
—¡Cuéntanos! —dijo emocionada Tenten.
—Lo haré si me hermana nos narra su mejor noche con Minato, seguro que él es un dios en la cama —dije casi teniendo un orgasmo de sólo imaginar ese cuerpo moviéndose al ritmo del placer.
*Hinata*
—Hmp —fue lo que salió de mis labios. Empecé a calmarme, sentí mi mirada enfriarse a pesar del calor del licor en mi sistema—. No ha habido una noche con Minato.
—¿Qué? —gritaron todas.
—Estuviste casi dos meses con él y en su mansión… —decía Ino hasta que una mirada mía la silenció, al igual que al resto.
—Itachi… —murmuré y el griterío volvió.
—Él te traicionó —dijo mi hermana.
—¿Cómo le eres fiel a ese bastardo? —dijo Sakura incrédula.
—Hinata tus cicatrices son el resultado de confiar en él —articuló Tenten casi al mismo tiempo que la mujer de cabello rosado.
—Exacto —afirmé mirando hacia Tenten, las demás chicas hicieron silencio al escucharme—. Si un hombre me hizo esto, dos hombres me mataran. Ya he tenido suficiente sólo con Itachi.
—No te decimos que te enamores de Minato —dijo Karin con la voz mucho más suave.
—Sí, sólo decimos que pases más tiempo con él, no tiene nada de malo divertirse —apoyó Temari con una cálida sonrisa y una mirada coqueta.
—Viví dos meses con él y ya han pasado tres meses más desde mi secuestro con Orochimaru, y sé claramente que Minato es un hombre con el que no podría tener sexo sin involucrar mi corazón —suspiré. Había estado tratando de olvidarme y alejarme de él por todos los medios y nada bueno había ocurrido, solamente había terminado pensando aún más en él.
—¿Qué tiene de malo?, a él le gustas, te cuida… estarías bien a su lado —dijo Matsuri, sonreí pensando que ella aún no era lo suficiente mayor.
—Mat, él me desea, sé cómo me mira y cuando se le acabe el capricho se deshará de mí… —iba diciendo y fui interrumpida.
—¿De verdad piensas eso Hinata? —preguntó mi hermana mirándome fijamente—, él te gusta y más de lo que quisieras…
—Hanabi… —fui interrumpida nuevamente.
—Usa a Itachi para olvidarlo, si hay alguien del que estás más enamorada es de él —Konan había hablado después de escuchar casi a todas. Bufé.
—¡Konan! —gritaron Sakura e Ino a la vez.
—Hinata sabe que Itachi no dejaría que nadie la tocara por una excusa tan patética como la muerte de Kabuto —articulaba la chica que portaba una rosa en el cabello azul, todas la quedaron viendo con los ojos tan abiertos que parecían que se le salían de las cuencas, la miré con una sonrisa de suficiencia ya que también pensaba lo mismo—. Sabes que Itachi tiene las respuestas que quieres… y Hinata prueba a ambos y quédate con él mejor.
—Lo… —la puerta sonó interrumpiéndome por tercera vez y perdí la paciencia, golpeé la mesa y me levanté a gritarle a la criada que me interrumpía; cuando estaba a dos pasos de la puerta esta se abrió mostrando al moreno detrás de ella y a una sirvienta balbuceante a su lado.
—Señorita le dije al señor Uchiha que esperara pero… —tartamudeaba la sirvienta, yo había pasado de molesta a sorprendida en segundos, no esperaba ver a Itachi esta noche y menos en mi casa.
—Yo me encargaré, puedes retirarte —ordené mirando a la sirvienta—, no tardo. —Esta vez hablé hacia donde se encontraban las chicas.
—Sí, claro —dijeron algunas de ellas pero sus voces se vieron opacadas por el sonido de la puerta al cerrarse. Mi reciente sonrisa se esfumó al ver a Itachi a los ojos, empecé a caminar y él se puso a mi altura.
—¿Y bien? —pregunté una vez nos hubimos alejado lo suficiente del salón dónde había estado. Caminamos un poco más hasta que él habló.
—No esperaba eso —articuló el moreno, miré su rostro y aún parecía sorprendido.
—¿Qué de todo? —quise saber.
—Que me recibieras —contestó con lo que parecía ser sinceridad.
—Quería salir de allí —respondí como escusa—. También te esperaba, aunque ya te habías tardado bastante, ¿qué te motivó? —preguntaba en son de burla pero él se tensó apenas, si no hubiese estado pendiente de sus movimientos no lo habría notado. —Así que sí hay un motivo.
—Sí, hay algo que quiero probar —en el momento en que sus palabras salieron de su boca estuve acorralada contra la pared. Itachi me tenía aprisionada con su cuerpo una mano tomó mi barbilla.
—¿Qué demonios? —pensé. Esquivé su toqué pero esta vez me agarró con fuerza de la cara con una sola mano, con la otra aprisionaba con fuerza las mías poniéndolas en lo alto de mi cabeza contra la pared, nuestras piernas estaban tan juntas que no podía moverme en absoluto, presionó con sus dedos mis cachetes y en el momento en que mis labios se abrieron por la fuerza de la presión él me besó. Forcejeé un poco pero él no se detuvo, sus labios cubrían los míos besándome con pasión, casi devorándome, consumiéndome como si fuese una droga. La mano con la que sostenía mis brazos entrelazó nuestros dedos y mis ojos ya abiertos lo hicieron aún más. Lo veía besarme con sus ojos cerrados, su nariz chocando con la mía, trabé mi mirada en sus parpados… su toque era tan familiar que mi cuerpo empezaba a responder ante ellos.
Por mi mente pasaban un millón de pensamientos, por mi corazón miles de sentimientos y mi alma poco a poco se llenaba de confusión. La razón peleaba contra el corazón; una lágrima rodó por mi mejilla.
Dolía, los recuerdos dolían, el pasado dolía, el presente dolía aún más; sus manos sobre mi piel, sus labios sobre mi boca eran lava ardiente y aun así me rendí. Me rendí a él, a nuestras manos entrelazadas y en cuanto me uní a su beso lloré, lloré mientras Itachi me besaba y yo lo besaba a él; lloré porque sabía que estaba perdida, que a pesar de todo lo que me había hecho yo lo estaba perdonando y él aún no había hecho nada para merecerlo.
Mientras nuestras lenguas peleaban mi mano libre se enredaba en su cabello, las lágrimas no cesaban. Lo besaba con dolor, lo besaba sabiendo que yo sufriría aún más… cuando estuve fuera de control él se detuvo, me obligó a mirarlo a los ojos tomando mi rostro con sus dos manos y limpiando con sus pulgares mis incesantes lágrimas.
—Vamos —dijo viendo que no paraba de llorar. Tomó mi mano y comenzamos a andar, conocía el camino, demasiado familiar, demasiado habitual —¿cómo lo conocía él? —este era el camino a mi habitación.
Las lágrimas sin permiso rodaban por mis mejillas, me sentía hueca, perdida. Mis pensamientos se desplazaron hacia Minato, él siempre sabía qué hacer cuando yo estaba así. Él sabía cómo tratarme. Itachi en cambio hacía lo que a él le parecía adecuado —mierda, estoy comparándolos…—. Entramos a mi dormitorio y en cuanto cerró la puerta Itachi me abrazó con fuerza, no esperaba eso y mi reacción fue abrazarlo de vuelta.
—Lo siento —susurró contra mi cuello después de unos minutos—, sé que decirlo no cambiará nada pero quiero que lo sepas.
Mi respuesta a sus palabras fue un abrazo más fuerte y llorar en su pecho hasta que su camiseta se hubiese empapado, él me acariciaba el cabello mientras me desahogaba. Era la primera vez que hacíamos esto e Itachi estuvo en silencio todo el tiempo sin presionarme mientras lloraba, sin pedirme que parara, sólo acariciándome, abrazándome, consolándome a su manera. Poco a poco fui calmándome, juntos caminamos hacia la cama y antes de subirme en ella Itachi me quitó los zapatos y cuando él se quitó los suyos estuvo en la cama conmigo. No quería que viera mis ojos hinchados así que me aferré a su pecho y acomodé mi rostro en él.
Itachi acariciaba con sus dedos mi cabello, mi cuello, cuando llego a mi espalda sentí un sobresalto en él y se alejó hasta quedar sentado al borde de la cama. Estaba segura que había sentido mis cicatrices.
—¿Itachi? —pregunté acercándome a él.
—Debería irme —dijo él sin regresarme a ver y levantándose de la cama, lo seguí —, pero antes quiero preguntarte algo. Me bajé de la cama y estuve junto a él mirándolo a los ojos.
—Dime… —susurré
—¿Hinata me odias? —sus palabras fueron firmes, tanto que ni siquiera parecía una pregunta.
Lo miré a los ojos y me acerqué a él despacio dejando que la ira me llenara, una vez que estuve cerca estampé mi mano contra su mejilla tan fuerte como pude. —Lárgate.
Itachi bufó rozándose la mejilla con el dorso de la mano. La tenía bastante roja. —Me lo merezco —susurró saliendo de la habitación; yo me quedé estática pensando en cómo podía haberme enamorado de un idiota tan insensible como él. Reí al darme cuenta que la idiota era yo.
*Naruto*
—Sasuke luces patético —dije en broma, nunca había visto a Sasuke descontrolarse tanto por una mujer; Hanabi lo traía muy descolocado últimamente.
—Cállate Naruto —gruño mi compañero y yo reí.
*Sasuke*
—Llámala —dijo el rubio tendiendo su teléfono celular y dejándolo delante de mí, a los segundos una voz familiar llamó mi atención, levanté mi vista rápidamente y vi en la pantalla la foto de Hanabi, debajo de esta decía:
"Llamada 00:03"
Maldije buscando con la mirada al rubio pero el bastardo había huido dejándome solo y con la llamada de Hanabi.
—Cómo lo odio —murmuré tomando el teléfono y llevándolo a mí oreja—. Soy Sasuke —dije esperando que la castaña me colgara la llamada, para mí sorpresa no fue así. La oí suspirar al otro lado de la línea antes de decir…
—¿Qué sucede?
—Quiero verte —solté antes de siquiera pensarlo. No sabía que rayos me pasaba pero necesitaba a esa mujer… definitivamente no quería pensar en el resto, pero si su marca estaba vinculada conmigo, no había mucho que pudiese hacer para quitármela de la cabeza. Simplemente había algo en ella que me llamaba, que me atraía y que me tenía como un loco.
—Está bien —cuando oí su respuesta inevitablemente sonreí.
*Naruto*
Oía a Sasuke hablar con Hanabi y por su sonrisa de idiota en el rostro diría que las cosas habían salido bien. Sabía que mucho de este resultado se debía a la marca que había en ella. La que llevaban esas nueve mujeres era una marca de maldición.
Habíamos hecho una prueba con ellas cuando estaban en prisión, en ese entonces casi todas era prostitutas que trabajaban en un cabaret que le pertenecía al tío Madara —el lugar trabajaba con mujeres de la prisión a las cuales se les obligaba a trabajar de esta forma—, de las nueve mujeres solamente Hanabi no había estado entre las rejas. Ella siempre fue inalcanzable, Hinata se había asegurado de ello. Escondiéndola al inicio y manteniéndola alejada después, para la morena no había nada en el mundo más importante que su hermana.
A Hanabi la habíamos marcado de diferente manera, a ella la había marcado Karin… la pelirroja era nuestro hombre en medio de tantas mujeres.
La marca era perfecta o eso creíamos pero una vez que tuvimos sexo con ellas eso cambió. Empezamos a ver cosas cuando ellas pensaban en nosotros, no podíamos sentir nada pero la visión nos daba una clara idea de lo que pasaba y lo único que podíamos escuchar eran nuestros nombres o eso creíamos hasta que Itachi reportó que Hinata había logrado mucho más que todo eso.
La marca nos otorgaba control, no sobre sus decisiones, su mente o sus pensamientos; nos daba control sobre sus cuerpos, sobre sus deseos, la marca los intensificaba para nosotros.
A ellas la marca de tres aspas les daba fuerza, velocidad, agilidad, casi como un felino; su cuerpo se había vuelto más resistente, perfecto para la lucha. Las hacía las herramientas perfectas porque además de todo eso la marca les otorgaba sumisión y un esclavo no está hecho para levantarse en contra de su amo y cada una de ellas tenía un señor del cual era prisionera.
El causante de todo esto era Hiashi Hyuuga, él nos hizo creer que la marca estaba lista; él quería un ejército de esclavos que lo siguieran. Minato colaboraba con él en sus investigaciones, por lo que él también sabía que el anuncio era un engaño del nuevo producto para fabricar esclavos; y por haber tenido parte de esa información y seguir poseyéndola se convirtió en un hombre importante. Yo tenía 16 años cuando Hiashi murió y Sasuke 17. Cuatro años más tarde creímos haber terminado el trabajo de Hiashi y en ese entonces se lo dimos a ellas…
Minato apareció un año después portando una marca de cuatro aspas en la nuca y este acontecimiento lo convirtió en el hombre más poderoso de Oriente Medio, yo pensé que era un juego, tal vez un tatuaje o una broma por el estilo, hasta que tuvo una discusión con los ancianos —entre los cuales se encontraban mi tío Madara, Danzou, Senju y Sarutobi, ellos entre los más importantes—. Sus azules ojos se volvieron rojos y siendo ese el único cambio físico todos pensamos que no sería tan peligroso, hasta que mi tío nos contó que esa noche mi padre acabó con más de veinte guardias y que Senju y Sarutobi murieron bajo su mano.
Minato había demostrado que no sólo tenía poder económico y político, sino que también tenía poder físico a su favor… en cambio yo lo único que recuerdo de ese día es que dejé de llamarlo padre.
Escenas del episodio 12
Un sitio para el diablo
Te veré a los ojos y no te reconoceré.
Desgarraré tu carne y te arrancaré el corazón.
Haré que el dolor sea insoportable…
de esta forma pagarás el precio por tu traición.
*Hinata*
La sangre adornaba el suelo y las paredes del lugar, el olor a muerte inundaba mis fosas nasales mientras mis pies golpeaban contra el linóleo de la mansión mi corazón latía desbocado, preocupado. La llamada que había recibido de Matsuri había quitado toda paz de mi corazón. Temari estaba al borde de la muerte, ella estaba gravemente herida y no sabía en qué estado se encontraba Tenten…
...
En cuanto oí sus palabras la sangre en mis venas hirvió, escuché a mi hermana dar la orden de captura, mientras mi mente trataba de aceptar el hecho de que Karin nos había traicionado y que por culpa de ella dos de mis amigas estuviesen rumbo al hospital más cercano unas de ellas con el riesgo de ni siquiera llegar a la mañana con vida; mis ojos se llenaron de lágrimas y caminé entre los rehenes que habían quedado, uno por uno fueron cayendo muertos. No me importaba nada solamente quería desahogar mi ira así que pasaba mi mano por cada uno de los cuellos y no me detenía hasta oír el crujido de sus vertebras, ver su mirada en blanco, escuchar como el cuerpo sin vida golpea el suelo.
...
*Minato*
Entré a la habitación y la vi a esa hermosa y salvaje morena, ella llevaba un corazón en su mano, la sangre chorreaba manchando el suelo y sus zapatos. Frente a ella estaba su obra de arte, un cuerpo mutilado, lleno de golpes y cortes… sin dedos y estos sin uñas en el suelo. Su pecho abierto, hueco se veía claramente la falta de su órgano más importante, órgano que ahora yacía en las manos de aquella mujer que un día hube rescato de un mismo fin, dejo que la ira me inunde y entonces ella se voltea y veo sus perlados ojos abnegados en lágrimas, su mirada perdida en el dolor, entonces ella me ve y pronuncia una sola palabra. —Traición.
Sé que leer la continuación pudo haber resultado algo impactante, en verdad espero que hayan disfrutado el capitulo 11, el capitulo 12 se está cosiendo y como adelanto habrá lemon y un poco de gore (tal vez mucho).
Para esta vez tengo una pregunta para ustedes... ¿qué esperan que suceda en el próximo capitulo?, en verdad me encantaría saber eso.
Un beso y miles de abrazos y gracias nuevamente.
Nos vemos en el próximo capítulo.
XOXO Juls
