Un mágico futuro juntas

Akari tenía miedo mientras que Keiko la guiaba por el pasillo de tinieblas, hasta que finalmente llegó a un punto en donde ella extendió su mano y ante los ojos de la sorprendida Akari, vio que se alzaba ante ella el hermoso bosquecillo que rodeaba a su escuela. Sonrió alegremente.

—¡Entonces es verdad que me liberan! ¡Gracias Keiko-chan! Creí que…

—¿Te haríamos una mala pasada? — Se rio Keiko acariciando el cabello de Akari calmada y pausadamente como lo hacía Yui. — No Akari-chan, ¿y no que ya tenías una mejor idea de nosotras? Con lo bien que te hemos tratado.

—Bueno, eso es verdad — admitió Akari sonrojándose pensando en la rica comida, los juegos, los libros; prácticamente todo lo que pedía se lo daban menos ver a sus amigas.

Entonces ya más confiada Akari salió al bosque, y no pudo evitar la tentación de correr hacia las flores y árboles que ya tanto conocía y empezaba a extrañar. ¡No podía creerlo, era libre! ¡En verdad libre! ¡Libre, libre, libre! ¡Era libre!
—Parece que te diviertes — dijo la Gran Maestra sonriendo ante la felicidad de Akari.

—¡Akira-chan! — Se emocionó Akari. — Qué bueno verte, ya te extrañaba.

—Queda raro que le digas eso a la que te secuestró — sonrió Akira. — Pero me alegra mucho Akari, realmente me alegra. Tu pequeña amistad es algo que oscurece mi vida.

—¡Oye! ¡Eso no fue nada amable! — Lloriqueó Akari haciendo un pequeño puchero.

Akira sonrió negando con la cabeza.

—No entiendes Akari-chan, oscurecer las cosas es algo bueno. — Comenzó a caminar hacia la escuela con la confundida Akari detrás de ella. — Piensa un poco: ¿qué es la oscuridad sino el vacío absoluto? Lo que marca el fin de las cosas y el principio de las cosas nuevas, la oscuridad es paz, silencio y tranquilidad. En cambio si te digo que iluminas mi vida, eso no es bueno; no hay nada que odie más que la Luz.

Akari la miró con tristeza.

—¡Pero Akira-chan! ¡La luz es buena, es linda! Es cálida y nos muestra muchas cosas lindas. La oscuridad es buena pero también la luz, la luz y la oscuridad traen felicidad.

—¿Tú crees? — Preguntó la Gran Maestra parando de pronto. — ¿Sabes por qué tengo esta debilidad por ti, Akari?

—No, ¿pero eso qué tiene que ver?

—Mucho, mi dulce Akari, mucho — suspiró la Gran Maestra. — Tú me recuerdas a mí cuando niña, por fuera radiante de felicidad e inocencia; pero por dentro tenía un gran odio que me comía por dentro, un odio y una tristeza que yo misma me negaba a ver pero que estaban ahí y de nada servía negarlos.

—¿Yo? Pero yo no estoy triste ni odio a nadie Akira-chan.

—Eso pensaba yo también, pero bueno, cada uno se da cuenta con el tiempo. Un día vas a conocer el nombre y apellido de tu sombra.

Siguieron andando, ahora tocaba subir una colina que a Akari le gustaba mucho y por suerte Akira no tenía prisa así que ella pudo volver a ver el lugar al que tanto le gustaba ir a caminar. Lo extrañaba, lo extrañaba muchísimo. Pero entonces preguntó:

—Akira-chan, ¿y cuál es el nombre y apellido de tu sombra? ¡Si quieres contarme, claro! No tienes que decirme si no quieres…

La Gran Maestra suspiró, pero le sonrió a la inocente chiquilla.

—Mi sombra es, el Santo Concilio de la Luz y la Orden mágica de Calliginem Sacrarum; a la que pertenecía Mirakurun.

Akari asintió, y la Gran Maestra no pudo sino rendirse ante el pequeño gesto, realmente esa conexión que sentía con su pequeña rehén era algo que no podía compararse.

—Mi mejor y mi peor cumpleaños fue cuando cumplí los ocho — dijo la Gran Maestra recordando ese día. — Recuerdo que mi familia alquiló el local más grande y famoso de todos para darme la fiesta de mi vida y yo estaba muy feliz. Pero entonces, cuando todo terminó me dijeron que esa fue una fiesta tan grande porque era una despedida de mis amigos; que a partir de ese momento comenzaba mi entrenamiento para ser una Mahou Shojo que salvaría al mundo de las fuerzas de la oscuridad.

Akari no podía creerlo.

—¿Tú eras una Mahou Shojo?

—Odié cada mísero minuto de mi vida a partir de aquel entonces — dijo la Gran Maestra que poco a poco se cubría de un aura de oscuridad pura; los recuerdos de su odio eran su fuente de poder, las sombras del alma. Pero Akari no tenía miedo, Akira era su amiga. — No podía estar con mis amigos, no podía jugar cuando quisiera; y todo porque tenía una misión sagrada que cumplir. Me engañaba diciendo que era lo correcto, que ayudar a otros me haría muy feliz y que ser maga me hacía especial.

Akari no pudo sino soltar un par de lágrimas por su amiga Akira, nadie debía sufrir así.

—Los Caballeros del Silencio me buscaron y decidieron matarme antes que fuera lo suficientemente fuerte, porque al ser la heredera de la Orden de Mahou Shojos más poderosa, sería su enemiga más poderosa. Mi maestro de historia, que también era el Gran Maestro, decidió acabarme en persona pero de pronto sintió que mi alma estaba llena de oscuridad y me ofreció ayuda.

Akari sacudió sorprendida la cabeza.

—¿De verdad?

—Ah sí, cuando me dijo que yo no era feliz y que el Concilio me estaba haciendo miserable no le creí y lloré y traté de escapar; pero entonces después de días y días de negarlo todo, me di cuenta que tenía razón. Todo aquel tiempo había odiado a la Luz por hacerme lo que me hizo, me robaron mi infancia que tanto quería. Por eso decidí unirme a los Caballeros. Gracias a mi alma llena de odio aprendí rápido todo lo que quería y cuando me hice fuerte; desafié a mi familia. La última Mahou Shojo fue mi abuela, que también era mi maestra, y ella dijo que el honor de la familia estaba primero y que no dudaría en eliminarme. Pero yo era más joven y más fuerte, y el odio de los niños es el más puro que existe; así que no fue problema. Luego me echaron de mi casa pero yo me fui a vivir con el Gran Maestro, que me devolvió mi niñez y luego me hice yo la Gran Maestra, la Gran Maestra más joven en la historia y la que más ha odiado al Santo Concilio de la Luz.

Akari no había entendido mucho de la historia pero sí lo suficiente como para sentir lástima de su amiga, a la que abrazó. Akira soltó un grito ahogado por la sorpresa pero aceptó el abrazo de buena gana y juntas se encaminaron a la casa de té. Entonces Akira extendió su brazo.

—¿Si te digo que esperes aquí lo harías?

—¡Pero quiero ver a mis amigas! — Lloriqueó Akari.

Entonces una explosión de luz y sombras salió de la casita haciendo que Akari saltara de susto.

—Quiero decir, de acuerdo, está bien. Espero a que sea seguro.

—Tu seguridad es lo primero siempre — sonrió la Gran Maestra que saltó con gran habilidad debido a su magia y esperó su momento.

Dentro, Rivalun había hecho aparecer una poderosa arma de Luz: un bastón bo de artes marciales; y lo usaba para pelear contra Himawari, que con el poder del Amor la tenía bastante a raya con la sombra de su propio bastón.

—Vamos niña, no puedes ser tan tonta — dijo Rivalun cuando el bastón de Himawari la hizo caer y la peliazul estaba a punto de darle un certero golpe en la cabeza. — Esto es lo que esa maldita Maestra quería, sabes bien que no puedes enfrentarte a tus amigas…

Himawari torció el gesto, era verdad; pero entonces se volvió. Vio a Sakuragi luchando contra Kyoko con sus brazos cubiertos de energía de tinieblas con los que incrementaba su fuerza y habilidad para mantener a raya a la rubia. Kyoko estaba perdiendo terreno; si uno solo de los ataques de Sakuragi la tocaba sería el fin. Pero la rubia tenía sus trucos y tras saltar eludiendo una barrida que la derribaría; se quitó su moño y lo lanzó con todas sus fuerzas.

—¡LOVE-RIBBON-LOOP!

El lazo se deshizo en miles de hebras de color rojo que se lanzaron contra Sakuragi dispuestas a clavarse en su cuerpo y acabarla así de una vez por todas; cuando Sakurako saltó a recibir el ataque con un escudo de sombras que absorbió una buena parte, pero la fuerza de Kyoko era tal que el escudo se estaba resquebrajando y los listones tal vez no eran mortales pero sí que le harían un daño muy grave a Sakurako. Himawari gritó:
—¡NOOOOOOO!

La cantidad de energía que expulsó fue tal que lanzó lejos a Rivalun, que se dio de lleno contra una de las paredes creando una enorme grieta. Himawari entonces cargó dos enormes dagas de oscuridad y cargó contra Kyoko que apenas si pudo eludirla; pero justo para herirse un pie.

—¡KYOKO! — Gritó Ayano liberando una enorme cantidad de poder de Luz y cargó ella misma contra Himawari con una enorme maza de guerra.

El impacto de ambas armas fue brutal, liberando una explosión de energía pura tanto de Sombras como de Luz. Ambas fuerzas intentaban anularse mutuamente, pero sólo el amor más intenso podría salir vencedor. Himawari y Ayano se miraban mutuamente, pero al final ambas se separaron.

—No puedo — dijo Himawari.

—Yo tampoco — sollozó Ayano. — ¿Por qué hacemos esto? Este problema ni siquiera es nuestro, es de un estúpido anime que desearía no existiera, ¡ASÍ SEGUIRÍAMOS CON NUESTRAS VIDAS NORMALES SIN METERNOS A PELEAR A MUERTE!

Ambas amigas no sabían qué hacer, y tampoco Kyoko y Sakurako. Se miraban las dos dándose cuenta que en verdad no querían hacerse daño.

—¿Qué nos pasó? ¿Por qué terminamos así? — Dijo Sakurako enjuagándose una lágrima.

—Nunca pensé que diría esto pero estúpida Mirakurun — dijo Kyoko parando también.

Se hizo un silencio en donde nadie quería moverse, pero tanto Sakuragi como Rivalun seguían dispuestas a luchar. Ambas cargaron sus respectivos poderes cuando Sakuragi sonrió.

—Despídete — cantó ella formando una nueva espada de sombra solidificada.

Rivalun se rodeó a sí misma de un aura de luz pura.

—Despídete tú — dijo ella elevándose por los aires, cuando la atmósfera cambió de repente; una poderosa energía se dirigía a toda velocidad contra Rivalun.

Rivalun gritó y bajó a tierra justo para esquivar el cañón de Sombras que la Gran Maestra arrojó con todas sus fuerzas contra ella, pero una vez en la tierra sintió cómo una filosa arma atravesaba su vientre. Con un hilillo de sangre rezumando de su boca, Rivalun cayó y Sakuragi hizo desaparecer la espada ensangrentada y se enfrentó al grupo de amigas.

—¡Sakuragi-chan! — Gritó horrorizada Sakurako. — ¿Qué has hecho? Tú mata…

—Sí, maté a alguien. Este no es ningún estúpido juego Sakurako, ¿qué no te das cuenta? Nuestra existencia entera se reduce a esto: matar o morir, tal vez tus amigas no te toquen pero ya te lo advertí: una vez le das la espalda a la Luz no hay vuelta atrás, ¿qué harás entonces cuando te enfrentes a un verdadero enemigo? Verdaderas chicas mágicas que estén dispuestos a matarte a ti… o a Himawari.

Sakurako se puso frente a su novia en papel defensivo.

—¡No lo permitiré! ¡Himawari es mi mundo!

—Y tú el mío, Sakurako — dijo Himawari. — Por eso me uní, para protegerte de esta locura, porque ya habías aceptado meterte en esto y yo…

La peliazul lloró pero Sakurako le tomó la mano.

—Si la Luz gana, ustedes que son Caballeros del Silencio deberán ser borrados, lo sé muy bien que fui entrenada como Mahou Shojo en mi niñez — dijo la Gran Maestra. — ¿Verdad Kyoko, o Ayano? Ustedes tienen a Nanamori de su parte, saben que lo que digo es toda la verdad.

—¡Nosotras responderemos por ellas maldita enferma! — Dijo Kyoko poniéndose en posición y atcando a Akira con sus espadas de luz, pero la Gran Maestra se hizo hacia atrás con habilidad haciendo aparecer las propias. Kyoko se fue de largo debido a su propio impulso y la Gran Maestra la pateó en la espalda aplastándola contra el suelo.

Kyoko gritó y más cuando Sakuragi la levantó con un aura de sombras y la inmovilizó.

—¿Cómo te atreves tú a hacerle eso a mis amigas? Fingiste ser su amiga, ser cercana pero en verdad las estabas conduciendo a una trampa mortal, ellas serían el instrumento para…

—Nunca esperé que tú fueras una Mahou Shojo, Kyoko. Ni tú ni Sugiura, que por cierto…

Ayano ya se había preparado para atacar con el poder del Amor pero la Gran Maestra la mandó lejos con un ataque de energía pura. Ayano cayó hacia atrás y para asegurarse que no volviera a hacer nada tonto, la Gran Maestra le colocó a Kyoko una de sus dagas de sombra en el cuello.

—Dame un motivo — le advirtió la Gran Maestra a Ayano para luego volver a fijarse en Kyoko. — Pero bueno, siguiendo con mi historia yo les ofrezco poder para tratar sus problemas a los que son como yo: demasiado débiles para afrontar sus propios demonios. Lo de Sakurako fue de rutina, pero admito que el usarla para este momento fue un toque de genio. Mala y mezquina pero bueno, soy una hechicera oscura y de ahí viene mi poder.

Kyoko le escupió en la cara.

—Qué simpática — dijo la Gran Maestra apretando más su daga contra el cuello de Kyoko, haciendo que de éste surgiera una gota de sangre.

—Mis amigas son lo primero y no puedo permitir que las uses así como así. ¡Monstruo!

—¿Y Akari?

Kyoko se quedó helada. Akari. De todos modos tragó saliva.

—Es una linda amiga, su falta de presencia hace que yo destaque más y por eso la quiero de regreso. Ella es importante.

—¿Y si comenzara a brillar? — Preguntó la Gran Maestra lanzando una ínfima corriente de energía oscura a través de la daga que mantenía contacto con el cuello de Kyoko, pero todas estaban demasiado horrorizadas como para darse cuenta.

—No creo que lo haga, ella no puede brillar. Su punto fuerte es que es linda, simpática, la quiero mucho y hace que los demás resaltemos más de la cuenta porque su alegría nos hace alguien a sus ojos; y eso es importante para todos los que tenemos a Akari en el corazón — dijo Kyoko sin poder controlarse, gracias al hechizo de la Gran Maestra. — Pero si un día brillara sería difícil de aceptar, cuando ella brilla más yo lo hago menos. Por eso me di cuenta que algo estaba mal contigo, Akari destacaba más de lo… ¡¿Qué me hiciste?!

—Hechizo de verdad, quería que alguien escuchara tu verdadero corazón. En serio que de no ser porque le he enseñado la verdad y ahora ha elegido camino…

Dicho esto, retiró su daga del cuello de Kyoko y la pateó hacia la puerta de la casita de té.

Kyoko se levantó, cuando sintió la explosión de energía oscura tras ella. Se volvió.

—¿Akari-chan?

Akari emanaba tinieblas con todas sus fuerzas, un odio dormido en su alma hasta ahora desconocido por ella pero que la Gran Maestra reconoció desde su primer encuentro. De hecho aquel odio dormido hacía que Akari fuera todo lo que ella había sido durante su niñez, una fuente de poder puro a la que era difícil resistirse. Y también una forma de volver a sentir la victoria de las Sombras en su propia alma, pero a través de otra persona.

Akari lloraba.

—¿Sólo para eso sirvo? ¿Sólo para eso me quieres? ¿POR ESO NO ME DEJAS DESTACAR? — Gritó Akari liberando tal poder que todos aquellos que no eran Caballeros del Silencio fueron aplastados por la magnitud del mismo.

La Gran Maestra sintió el júbilo, su amistad extrañamente sincera y la estupidez de Kyoko hicieron su trabajo por fin. Así pues extendió una mano hacia Akari, que la tomó y se inclinó.

—Gran Maestra…

—Gran amiga en tu caso — sonrió Akira levantando a Akari. — Akari, no es necesario que te inclines ante mí, nadie más me hizo sentirme así alguna vez. Eres igual a mí en todo sentido y a partir de ahora…

—Siempre estaremos juntas — sonrió Akari abrazándose de su Gran Maestra, que la abrazó de vuelta.

Entonces se separaron y la Gran Maestra le señaló a la debilitada, arrepentida y asustada Kyoko.

—Toda tuya.

Akari sonrió con malicia, finalmente era la protagonista.

—NO, espera Akari, ¡NO! — Gritó Kyoko.

Ayano se levantó y cargó contra Akari, pero la gran Maestra la atravesó con su espada de sombras por el pecho. Sonrió.

—Este es el fin Mahou Shojos, dos mundos se llenarán de tinieblas por fin.

Kyoko no pudo ni gritar ante el destino de su amada, porque Akari liberó su ataque máximo con todo su poder. Todo se puso negro.

El grupo de Caballeros del Silencio estaba sentado en la sala del consejo estudiantil tomando té en un profundo silencio. Ni Sakurako ni Himawari hablaban, temblaban ante lo que había ocurrido; pero extrañamente estaban aliviadas que las Sombras hubieran ganado, no renunciarían a su mutuo amor.

—¿Y ahora qué? — Quiso saber Sakuragi.

—Llenamos el mundo de Tinieblas — dijo Akira. — Keiko y Yuri están liderando un batallón en nuestro propio mundo ahora que no hay Mahou Shojos. Ahora que nuestros mundos están conectados y no hay de qué preocuparnos podremos movernos con facilidad entre ambos y ni un mundo ni otro volverá a la normalidad. Ganamos la guerra, ¿no están felices? La era de la Magia ha iniciado por fin.

Kyoko se levantó con dificultad. Todo había pasado tan rápido, ¿en dónde demonios estaba? ¿Qué era lo que había pasado?

Nishigaki-sensei sonrió al verla levantada.

—¡Menos mal! Por un momento pensamos que no lo irían a contar — dijo ella mirando al horizonte.

—¿Nishigaki-chan? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué estamos aquí? ¿Y los Caballeros del Silencio? ¡Necesito saber todo lo que ha ocurrido! Por favor, ¡y Ayano!

Ayano se encontraba estable, en una camilla al lado de Kyoko. Sus heridas habían sido limpiadas y cerradas; ahora sólo necesitaba descansar ya que no corría peligro. Lo mismo Rivalun.

—Las rescaté a todas a tiempo, ¡bo! — Dijo Ganbo flotando. — Por suerte…

Se hizo un silencio sepulcral.

—¿Y qué pasó con Yui? ¿Y Nanamori-sensei? Hay tantas preguntas…

Alguien tomó el hombro de Kyoko, que se volvió.

—¡¿Yui?! ¿Pero cómo es posible? ¿O eres esa maldita de Yuri?

Yui sonrió.

—Se supone que puedes sentirlo con tus nuevos poderes, ¿o no Kyoko? Ellas me soltaron, efectivamente cuando cumplieran sus metas no les servía de nada y como pobre mortal no represento una grave amenaza.

—La Gran Maestra no es tan amable — dijo Kyoko con odio. — Esa maldita hizo que…

—Ella estará demente pero no llega a esos extremos — explicó Nanamori-sensei entrando. — Su odio está enfocado únicamente al Concilio, los que no tienen nada que ver no figuran como sus objetivos. Una villana con un código de ética, ¿raro, no?

Kyoko se dejó caer en su cama desesperada.

—¿Akari? ¿Por qué?

—Porque la Gran Maestra es lista y tú una tonta egoísta — dijo Yui. — Tu espeluznante doble me lo contó todo entre risas, ella logró que Akari se diera cuenta de lo mucho que la lastimas y terminamos así. ¡Demonios Kyoko, creaste a tu peor enemiga!

Kyoko pateó la cama.

—¡Maldita Gran Maestra! Me hace decir esas cosas y luego no me deja terminar; no pude decirle lo mucho que la apreciaba, saber que siempre podría contar con ella; que era la persona que a mí me gustaría ser cuando mi forma de ser me lleva a problemas y, y…

Lloró de frustración.

—¿Y entonces todo está perdido? — Preguntó cuando se tranquilizó.

—No necesariamente — dijo Nanamori-sensei mirando al vacío. — Esto fue muy parecido al final de Mirakurun que tenía pensado para esta temporada, lo que vino a mí en sueños. Luego de una batalla Sakuragi y la Gran Maestra engañarían a Rivalun para que muriera, y eso hacen; la dan por muerta y se van. Luego la Gran Maestra pone en marcha su plan.

—¿Y cómo piensa llenar al mundo de tinieblas? — Preguntó Kyoko.

Ganbo se adelantó.

—Su guerra secreta deja de ser secreta ¡bo! revela la magia al mundo y usando todo su poder lo doblega ¡bo! pero no por la fuerza sino por su carisma ¡bo! Los humanos son blandos en su juventud, les ofrece a los jóvenes la salida fácil para sus problemas ¡bo! Darle la espalda a la luz y convertirse en Caballeros. ¡BO!

Kyoko no podía creerlo.

—Llenará al mundo de Caballeros del Silencio, esa maldita…

—Sí, Caballeros que besan el suelo que ella pisa. Pero cálmate que hay una solución — dijo Nanamori. — Lo que se supone que Rivalun haría sola, me imagino que te toca a ti liderar, eres una líder nata Kyoko Toushino.

Kyoko miró a la sensei.

—¡Dígame qué tengo que hacer!

La mangaka se encogió de hombros.

—Es el inicio de la Era de la Magia, no mucho más que decir. Ganbo, ¿harías los honores?

—¡Bo! La razón por la que Rivalun y Mirakurun descubrieron sus poderes improvisando fue porque el Concilio fue asesinado por la joven Akira, y toda su historia se borró, ¡BO! Pero no toda, ¡bo! Ella no sabía que la raza Giga-Giga vigilaba la tierra, ¡Bo! Y que ¡bo! Es decir yo le contaría una oscura verdad, ¡Bo!

Kyoko asintió Ganbo proyectó una imagen de una familia de la época romana en donde los mayores enseñaban magia a los más jóvenes.

—¡Bo! La magia es un don nato de la humanidad, pero los más fuertes monopolizaron el saber ¡bo! Y lo restringieron a unas cuantas familias solamente, ¡bo! Todos saben que todos pueden aprender magia, pero estas familias se quedaron con el conocimiento ellas solas, ¡BO! Luego formaron el Concilio de la Luz que exterminó a todas las órdenes oscuras menos a una, ¡BO! Pero porque ellos supieron hacer las cosas.

Kyoko adivinó, tenía sentido.

—¡Claro! La razón por la que los Caballeros sobrevivieron es que ellos enseñan su magia a cualquiera.

Nanamori asintió.

—Rompieron el tabú mayor de la magia, pero por eso sobrevivieron y tenemos el problema ahora siendo los mayores enemigos del Concilio. ¿Qué harás entonces Kyoko? Sabes que la magia se le puede enseñar a todos…

—Ir y enseñar yo misma, bueno, nosotras — se emocionó Kyoko. — ¡Los venceremos con sus propias armas!

Nishigaki-sensei destapó entonces un vehículo que tenía por ahí.

—Sugiero que en cuanto se despierten, volemos al otro lado del mundo; porque Japón caerá bajo el mando de la Gran Maestra pronto mientras que nosotros nos preparamos del otro lado del mundo.

Kyoko sonrió.

—Yui, ¿serías mi primera alumna? Ya sabes, por todo lo que pasó…

—Ya me quedé atrapada en una celda durante toda esta aventura, y no quiero repetirlo; necesito aprender a defenderme. Claro que seré tu alumna, ¿y usted que dice, presidenta?

—…

—Dice que suena más seguro que mis experimentos — tradujo la sensei Nishigaki. — ¿Y qué hay de mí? No me imagino que pueda pasar si mezclo la ciencia y la magia, seré imparable…

Nanamori-sensei le sonrió.

—Una Mahou Shojo alcanza su máximo poder en su juventud, pero algo podremos hacer nosotras, como aprender para enseñarle a los jóvenes. Mientras más maestros mejor…

—Y así les aguaremos la fiesta a esos malditos — dijo Kyoko lista para la acción. — Un mágico futuro juntas nos espera, y aunque me tarde años, ¡me reivindicaré con Akari! No puedo dejar que esa loca se aproveche así de ella. No de Akari que es tan pura.

Yui le sonrió.

—Creo que necesita oírlo de todas, ¿no te parece?

—Akari-chan, salvaremos tu corazón — saltó de improviso Chinatsu.

Todas se volvieron.

—¿Estabas ahí, Chinatsi-chan?

—¡Ni te sentimos!

—Parece que ahora que Akari tiene presencia como la mala tú perdiste la tuya…

Chinatsu hizo un puchero pero de todos modos se uniría a la acción, era como lo dijo Kyoko: un mágico futuro juntas.


Y he aquí el final, extraño y todo pero me gustó. Alguien por ahí me pidió más historia de la Gran Maestra, bueno, ahí está; espero no les haya decepcionado, y el papel de Akari en los planes de la malvada Akira. ¿Qué les pareció?

Sin más les dejo con mi cierre clásico:

Chao; nos leemos!