Hola a tods! Siento haber tardado tanto, pero he estado tan ocupada! Aquí está el capítulo 11! Espero que os agrade (el que no la pasa bien es moony XD)


El Rescate

Justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió. Sirius entró y miró con horror la escena que tenía delante. Moony, su Moony en cuatro patas, con el cuerpo magullado y el rostro enrojecido y en llantos; y Regulus encima de él, penetrándolo y tirándole del cabello, hablándole al oído.

- MALDITO CABRÓN – bramó Sirius

Regulus puso cara de sorpresa y a continuación tiró a Moony contra la pared. El licántropo dio un débil gemido de dolor y cayó desmayado.

Sirius se adelantó dando zancadas y dio una fuerte bofetada a su hermano haciéndolo caer.

- HIJO DE PERRA! CÓMO TE ATREVES A DAÑAR A MOONY – gritaba Sirius pegándole patadas a su hermano tendido en el suelo.
- Suéltame idiota… sabes que le contaré a nuestros padres… - jadeaba Regulus en el suelo
- Me importa un cuerno a quién le cuentes! GOLPEASTE Y VIOLASTE A MOONY CABRÓN! – rugió Sirius

Sirius siguió golpeándolo hasta que se cansó y lo dejó. Regulus sangraba y lo observaba con ira.

- Ahora lárgate si no quieres que siga! – dijo Sirius con ira.

Regulus se paró con dificultad y caminó cojeando hasta la puerta.

- Idiota… ahora le contaré a todo el colegio que eres un animago ilegal… y que la maricona esta es un licántropo… creías que no le sé? – dijo Regulus entre jadeos con una sonrisa triunfal
- VETE O TE MATO! – gritó Sirius y Regulus desapareció.

Sirius se acercó hacia el licántropo, quien se encontraba acurrucado en un rincón, desnudo e inconsciente, con el cuerpecito magullado y su cola enrojecida por la rudeza con la que había sido violada. Padfoot lo miró y –aunque él nunca lloraba- esta vez se le llenaron los ojos de lágrimas al imaginarse al pequeño Moony, tan frágil y delicado, siendo brutalmente violado y maltratado por el malvado de Regulus. Envolvió al licántropo en una manta y lo llevó en brazos. Necesitaba llevarlo a un lugar seguro.

Salió a la silenciosa calle nocturna con Remus en sus brazos pensando desesperadamente qué hacer hasta que de repente se escuchó un estruendo y un enorme ómnibus de tres pisos se acercó por la carretera.

- ¡El autobús noctámbulo! – exclamó Sirius

El enorme autobús se detuvo y Sirius subió. Se dirigió al conductor de aspecto rechoncho y malhumorado, le entregó dinero y le dijo:

- A la mansión Potter, en la calle…
- Sí, sí, ya sé donde queda – dijo el conductor con brusquedad.

Sirius caminó con Moony en brazos hasta que encontró un asiento amplio donde sentarse. Observó el rostro inconsciente del licántropo, lo meció suavemente y le hizo caricias. De pronto los hermosos ojos miel se fueron abriendo lentamente.

- Paddy… - dijo con su vocecilla débil.
- Mi lobito… cómo te sientes?
- Paddy… - repitió el licántropo- me rescataste…
- Claro que sí Moony, conmigo estás a salvo.

El rostro del licántropo, enrojecido por las bofetadas de Regulus, esbozó una débil sonrisa. Sirius lo miró con adoración, apreciando su hermoso rostro aniñado y sintió aún más odio hacia Regulus por haberle hecho daño a un ser tan maravilloso como Moony. De pronto, una lagrimilla apareció en el rostro del licántropo.

- Oh, Paddy, tenías razón, Regulus era un canalla… él me golpeó y me violó, me dijo cosas horribles… me llamó marica puta… - sollozó Moony con su vocecilla debilitada

Sirius le dio un beso en la frente y lo meció suavemente.

- No pienses en él, mi lobito, ahora estás a salvo, yo siempre te protegeré…
- Gracias Paddy… gracias por salvarme… gracias por mimarme y cuidarme… eres mi príncipe azul… - dijo Moony.
- Y tú eres mi princesa, yo nunca dejaré que te hagan daño… porque te amo.

Sirius terminó esa frase como si nada. Sabía que era el momento de decírselo. Moony se sentía como si estuviera en el paraíso. De pronto olvidó las humillaciones que acababa de vivir y solo pensó en Sirius y lo que acababa de oír. Sirius le amaba, lo había dicho, el sueño de tantos años se estaba haciendo realidad.

- Oh, Paddy, yo también te amo, quiero ser tuya y de nadie más… eres el hombre de mi vida… - susurró Moony.

Sirius sonrió. Finalmente lo había dicho. Se sintió inmensamente feliz al oír a Moony decir "oh, Paddy, eres el hombre de mi vida" y se dijo a sí mismo que protegería a Moony más a que a nada en el mundo. Sirius le hizo una caricia en sus cabellos y acercó su rostro al del licántropo para darle un tierno beso en sus labios maltratados. Moony sintió los labios de Sirius sobre los suyos y se dejó llevar por su aroma varonil; por esa lengua que entraba y lo recorría no con la brutalidad y rudeza de Regulus sino con suavidad y amor. Esa lengua lo exploraba suavemente y lo purificaba. Sirius, por su parte, se dejaba llevar por el aroma dulce y femenino del licántropo, besaba su boca de un dulce sabor a miel, recorriéndola y haciéndola suya; quería limpiarla y curarla del rudo trato que había recibido.

El hermoso beso finalmente terminó y Sirius fue apartando su rostro lentamente del de el licántropo. Moony esbozó una débil sonrisa de agradecimiento. "Oh, Paddy, el momento ha llegado, te amo, eres mi príncipe azul y estaremos juntos por siempre…" pensaba Remus. Sirius lo meció suavemente en sus brazos, haciéndole caricias, hasta que el licántropo cerró los ojos otra vez y se durmió. El canino observó el rostro angelical del licántropo magullado por los golpes y sintió una ira asesina hacia Regulus. De pronto recordó las últimas palabras que este había dicho antes de irse. Sabía que Regulus les diría a sus padres que él lo había golpeado y ellos se pondrían de su parte. No les importaría el hecho de que Regulus violó y maltrató a Moony ya que no era de "sangre pura". "Estúpida familia…" pensó Sirius, "no me importa lo que digan, amo a Moony y apenas termine el colegio pienso hacerlo mi esposa." "Pero antes debo contarle a Dumbledore lo que hizo Regulus, esto no puede quedar así…"

Sirius seguía sumido en sus pensamientos hasta que el autobús se detuvo bruscamente y se escuchó una voz áspera y grave:

- MANSIÓN POTTER

Sirius se paró con cuidado de no despertar al lobito y bajó del autobús. Caminó en la oscuridad hasta la puerta de la enorme mansión Potter pero no tuvo que abrirla, ya había alguien ahí.

- A buena hora Padfoot! – exclamó James
- Shh, baja la voz, que Moony está dormidito.
- Pero qué sucedió? Por qué lo traes en brazos?

Sirius no contestó nada y ambos caminaron hasta el salón. Sirius se sentó en el sofá con el licántropo en brazos. James prendió la luz y abrió mucho los ojos al ver el cuerpecito magullado del licántropo.

- Pero qué sucedió a Moony!
- Mi presentimiento era cierto! Llegué a la casa y escuché gritos, entonces entré y me encontré a Moony desnudito y magullado en cuatro patas, y a Regulus encima de él, violándolo…
- QUÉ! – exclamó James
- Shh! Obviamente le di una buena paliza! El maldito me amenazó con contarle a todo el mundo acerca de la enfermedad de Moony…
- Caray, pobre Moony…
- Sí… no sabes cómo se partía el alma al verlo ahí todo magullado, pobrecito, y al cabrón de mi hermano abusando de su cuerpo...
- Y cómo lo trajiste hasta aquí?
- Apenas salí apareció el autobús noctámbulo. No sabes lo que sucedió… cuando veníamos en el autobús le confesé mi amor…
- En serio!
- Sí! Le dije que lo amaba y que lo protegería, que era mi princesa… y sabes qué es lo mejor? Moony también me ama!
- Qué bueno!

Justo en ese momento una vocecilla soñolienta interrumpió la conversación.

- Paddy…
- Lobito… te sientes bien? – dijo Sirius haciéndole caricias en el cabello.
- Sí, Paddy… dónde estoy?
- Estamos en casa de Prongs, él está aquí también.
- Oh, hola Prongs…
- Hola Moony!
- Quieres que te llevemos a una habitación para que descanses? – preguntó Sirius con calidez
- Sí Paddy…
- Ehm, hay una habitación libre junto a la de mis padres así que no hay problema - dijo James.
- No… - comenzó a decir el licántropo
- Qué sucede lobito?
- No quiero estar solo… puedo dormir contigo Paddy?

Sirius sonrió y le dio un beso en la frente.

- Claro que sí lobito…

Remus esbozó una débil sonrisa de agradecimiento.

- Bueno, hasta mañana Prongs.

Sirius fue hasta el cuarto con Moony en brazos. Lo apoyó en la cama y lo cubrió con las mantas.

- Vienes Paddy?
- Sí, amor.

Sirius se quitó la chaqueta y los pantalones (Moony babeaba al ver su cuerpo musculoso) y se metió en la cama. Moony se abrazó al pecho desnudo de Sirius y se dejó envolver por sus fuertes brazos.

- Hasta mañana Paddy…
- Hasta mañana lobito.