Harry Potter y el Ejército del Fénix

Hola a todos!!! Por fín el pude terminar el capítulo once. Aunque no lo crean, me costó HORRORES poder escribirlo, puesto q c me armó un revuelo de ideas, ya q como verán tenía q escribir partes q en el cap 5 no habían, y bueno. Eso de mantener todo con detalles me está volviendo un poco loca.

Bue... los dejo para que disfruten de éste cap. Ojalá les guste!! A leer!!!


Capítulo 11: "Misiones Nocturnas", primera parte

Se separaron apenas tocar el suelo.

Así lo habían acordado.

Todos con sus largas túnicas negras, acababan de desmontar sus escobas.

Sabían que pasarían desapercibidos si no hacían más ruido del que debían.

Tenían el mejor líder, y el plan no podía salir mal, lo habían acordado todo con tiempo. Cada detalle, fríamente calculado.

Sus rostros ocultos bajo las capuchas. Sus ojos cubiertos por las sombras. Sus cuerpos camuflados entre los altos y frondosos arbustos. Rodeaban los árboles, les servían de escondite.

Al cabo de un rato, lo que tanto temían y esperaban a la vez, se fue desarrollando de a poco, con una lentitud desmesurada, que los hacía impacientar.

- Allí vienen.- indicó Blaise, señalando hacia el cielo.

En efecto, a lo lejos, en lo alto del cielo, unas seis escobas se aproximaban a la Mansión Malfoy, y sus ocupantes, como con anticipación aquellos testigos silenciosos habían logrado acertar, eran Mortífagos, todos ocultos bajo sus negras capuchas.

Y aquella fue la señal.

- Llegaron.- susurró innecesariamente una voz femenina. Y sus compañeros asintieron en silencio. Ése era el momento.

- Esperen.- los apremió la voz desde lo alto del árbol.- Aún no.

Una vez que el tenebroso grupo se hubo adentrado en la mansión, los otros, aquel otro grupo integrado por unos cinco adolescentes, salió de su escondite. Cada uno se dispersó, rodearon el lugar, correspondiendo a las señas silenciosas de Blaise Zabini, el cabecilla de los jóvenes Mortífagos.

Pansy Parkinson y Theodore Nott rodearon por separado la mansión, para luego detenerse frente a la entrada trasera del lugar, quedando ambos muchachos a ambos lados de la puerta de sencillo tallado, correspondiente a las cocinas. Pansy por la izquierda, Nott por la derecha. Se dedicaron una mirada aprensiva, recordándose que en momentos como aquellos no había espacio para la confusión y el temor, y ambos chicos asintieron a la vez. Ambos varita en mano, dispuestos a enfrentarlo todo. Nott tomó el pomo de la puerta color caoba, y con suma delicadeza tiró de él, abriéndoles paso a lo desconocido.

Crabbe era el más grande y formidable de los cinco, incluyendo a Goyle, aunque sólo por centímetros, de modo que él se encargaría de la entrada principal.

Goyle había entrado por una de las ventanas que afortunadamente se encontraba bajo una escalera que llevaba a los pisos superiores. Con mucho esfuerzo logró aplacar sus propios quejidos durante el intento aberrante de pasar su cuerpo con rapidez por entre los marcos de los cristales. Saliendo directamente de debajo de las escaleras y con sumo cuidado de no hacer más ruido del que ya había hecho hasta el momento, se dirigió hacia la derecha por el largo pasillo que por el lado izquierdo mostraba numerosas puertas que llevaban a habitaciones oscuras o parcialmente iluminadas por la luz de la luna que se filtraba entre cortinas de ventanas internas o simplemente de reflejos de cristales o cosas por el estilo, pasillo que conducía también, y como destino final, a la sala de invitados.

Nott había logrado entrar sin problemas por las cocinas, pero al verlo, los elfos domésticos que allí se encontraban comenzaron a cuchichear de manera alarmante. El muchacho los calmó quitándose la capucha por unos instantes hasta que las chillonas criaturas lograron reconocerlo y luego volvió a colocársela. Preguntó entonces si habían visto entrar a la casa a alguien más, y ninguno supo responderle, puesto que ni siquiera habían visto a su señora después de cenar. De todos modos, al chico le pareció adecuado tomarlo como un si, decidiendo que no era peligrosa esa estancia. Se giró sobre sus talones y le dirigió a la muchacha que aún aguardaba junto a la puerta, unas señas para que ella se le acercara. La joven así lo hizo y él le indicó que era hora que se preparase para el escape final, ella asintió en silencio y corrió fuera nuevamente, rumbo a sus antiguos escondites, entre los arbustos.

Blaise se cercioró de que junto a él, y a su espalda no se hallara individuo alguno. Él también había entrado por una ventana, pero en sentido contrario al de Goyle. Desde la biblioteca hacia el vestíbulo. En ocasiones, unas dos o tres veces, creyó necesario voltearse a ver, para estar seguro de no ser perseguido por nadie. No le resultó extraño tampoco el no encontrar a nadie por allí. Ahora, en la esquina de una pared, en la intersección de ambas paredes, se lo veía agazapado allí. Apoyado por su lado izquierdo, con cuidado y cálculo asomaba la cabeza de tanto en tanto para no perder detalle. Al cabo de un rato, logró verlos. Todos en movimiento, los Mortífagos se deslizaban con rapidez por lo pisos de la Mansión.

Blaise pudo notar que McNair y Avery seguían a Greyback, escaleras arriba. Se dirigían a las habitaciones, de modo que seguramente, y como les había sugerido Dumbledore alguna vez, Narcisa Malfoy era el primer objetivo de los seguidores del Lord.

Intentando apaciguar su instinto impulsivo de subir las escaleras y lanzar maldiciones a diestra y siniestra, Blaise permaneció oculto en su escondite, vigilando cada paso de los Mortífagos. Los oía hablar, podía escucharlos terminar de planear sus movimientos.

Avery y McNair bajaron a Narcisa Malfoy, quien combatía con ellos inútilmente, sacudiendo frenéticamente su cuerpo, agitando las manos, intentando safarse de su agarre. Un repentino dolor agudo atrapó el pecho del moreno. Debía proteger a la madre de Draco. Si algo le pasaba, jamás se lo perdonaría. Aún así, esperó.

Bellatrix Black, ahora Lestrange, daba las ordenes que aparentemente el Señor Oscuro les había dado. Zabini escuchaba con atención.

Greyback debía esperar a Severus Snape, en las habitaciones de Narcisa. Según Bellatrix, el hosco profesor no haría nada para poner en peligro a su alumno preferido, de modo que era más que probable que lo dejara esperando en la entrada a la mansión, donde tendría más probabilidades de escapar si algo salía mal.

Avery se llevaría afuera a Narcisa, junto con McNair, que más tarde tendría que volver al interior de la Mansión, por si Bella tenía problemas, aunque todos lo dudaban.

Blaise hubiera querido avisarle a Pansy que Avery iba a salir, pero les otorgó a ella y a Crabbe el beneficio de la duda. Sólo esperaba que su atrevimiento de dejarles aquel importante detalle en sus manos, no tuviera drásticas consecuencias.

Crabbe debía permanecer escondido al menos hasta que sus "protegidos" hicieran su aparición. Así, decidió esconderse detrás de unos frondosos arbustos que adornaban el frente de la Mansión Malfoy. Los que se ubicasen más cerca de la entrada.

Al rato, vislumbró a Pansy que llevaba consigo, como podía, cuatro escobas, las cuatro pertenecían a los varones. Ella no tenía una, puesto que no solía volar mucho, y cuando quería hacerlo, con frecuencia se la pedía prestada a Blaise.

Pansy dejó tres de las escobas junto a Vincent, y con la cuarta, se elevó hacia lo alto del único árbol que se alzaba junto a la entrada a la Mansión y, como anteriormente lo había hecho Blaise, ella se escondió entre las ramas, oculta por la copa del árbol.

Allí, ubicados en sus respectivos lugares, ambos jóvenes Mortífagos se dispusieron a esperar.

Pasados minutos Theodore Nott se acercó a ellos por el mismo lado en que antes había aparecido Pansy. Crabbe le preguntó cómo le había ido a él, a lo que el otro contestó que había tenido que enfrentarse a un Mortífago que habían entrado por las cocinas luego de que Pansy se hubiera ido. Dijo que se había encontrado con Goyle, por casualidad, mientras él deambulaba por las habitaciones en busca de peligro, y que lo había encontrado luchando con otro Mortífago, que era mucho más robusto incluso que con el que Nott había tenido que pelear. Entre ambos jóvenes pudieron reducirlo, aunque Nott no emitió el hecho de que les había costado hacerlo, puesto que el hombre era bastante rudo.

Los tres se estremecieron involuntariamente ante la perspectiva de tan, para ellos, desagradable episodio. Aquello significaba que los hombres con capuchas que no habían notado antes, podrían haberlos dejado fuera de combate y el plan se hubiera ido por el caño. Blaise había ideado aquel plan, todo fundado en suposiciones e hipótesis, pero para llevarlo acabo, necesitaba de todos los integrantes del grupo. Sin excepción.

Se oyeron pasos acercarse.

- Shhh... si no dejan de hablar van a hacer que nos descubran.- murmuró Pansy visiblemente afectada.

- Lo siento.- respondieron los dos chicos al unísono, también en susurros, ahora ambos ocultos entre los arbustos más grandes.

- ¡Ya¡Cierren la boca!- los calló otra vez ella, proveniente de la copa del frondoso árbol.

No volvieron a mediar palabra por varios minutos más. Según lo acordado, faltaban apenas otros pocos para que el grupo se pusiera en movimiento.

Abrieron la puerta de golpe, y dos encapuchados salieron arrastrando a una bella y esbelta mujer, que se agitaba entre sus brazos, en una clara señal de querer soltarse.

El fornido muchacho que se hallaba entre los arbustos comenzó a levantarse, pero el otro lo asió por la túnica, y negó con la cabeza. Blaise les había dicho que debían terminar con todos, pero si omitían a los dos hombres en ese mismo instante, los Mortífagos que estuviesen dentro sospecharían tal vez. Probablemente debían darle un poco de tiempo a Blaise para que él mismo pudiera desarmar a alguno. Aún no tenía noticias de él, de modo que Theodore optó por esperar un poco más.

McNair dejó a Avery junto a Narcisa, y le dijo que la retuviera unos instantes, que hiciese con ella lo que quisiera, hasta que Bellatrix les ordenara traerla de vuelta. Avery asintió, y siguió luchando con Narcisa, quien seguía tratando de soltarse.

Frente a los desenfrenados forcejeos de Narcisa, Avery, ya exasperado, le zampó una piña en la mandíbula, haciendo que el labio inferior de la mujer sangrara un poco, acotando él un "Te lo dije, mujer. Debiste quedarte quieta"; a lo que la mujer respondió con un leve gemido de dolor.

Azotaron nuevamente la puerta y Walden McNair asomó nuevamente, diciéndole a Avery, que Bellatrix solicitaba su presencia, y comenzó a ayudarlo a arrastrar hacia el interior a Narcisa.

Ahora les tocaba actuar. Nott le hizo señas a Crabbe, para que se moviera.

Al verlo de espaldas, Crabbe salió de entre los arbustos, y con un fuerte envión, tomó por la cintura al más cerca que tenía de los dos hombres, derribándolo, y frente a los movimientos bruscos del hombre por intentar safarse, Crabbe le propinó dos fuertes golpes en la cara, terminando por desmayarlo. Antes de que el otro lograra reaccionar y pidiera ayuda, Nott decidió que ahora le tocaba a él.

A diferencia de Vincent, fue más escueto. Se alzó de entre los arbustos cuan alto era, varita en mano, estiró su brazo con agilidad y pronunció un hechizo de desarme, aventando al segundo hombre unos metros más allá, terminando de espaldas en el suelo.

Pansy los apremió, debían actuar rápido. Seguramente los otros no tardarían en llegar. Agitando sus manos frenéticamente, los instó a ocultarse nuevamente. Nott y Crabbe le dieron sus saludos a la mujer, antes de que Crabbe la tomara por la cintura y la alzara por sobre su propio hombro, cual si fuera una bolsa de carga, susurrando sus disculpas por el atrevimiento. Los tres terminaron por ocultarse nuevamente entre los arbustos.

Pasados unos instantes como Pansy había predicho, efectivamente los vieron. Aparecieron por arte de magia frente a la Mansión. Dos sombras que por el momento acaparaban toda su atención. Draco Malfoy y Severus Snape. Ahora debían protegerlos a ellos.

Las delgadas figuras se adentraron sin muchas cavilaciones, al interior de la mansión, apenas iluminados por los rayos blanquecinos de la luna. Siniestro testigo de sus actos, brillaba imponente en el cielo estrellado, redonda. Su condición: luna llena.

Pansy y Crabbe compartieron el terrorífico pensamiento de que ello implicaba que tal vez debieran enfrentarse a algo más peligroso de lo que podían controlar, como la trasformación de Greyback, el poderoso licántropo. Probablemente aquella misión sería más arriesgada que cualquier otra.

Permanecieron así largos e interminables minutos. Observando. Entre la infinidad de colores y matices que el paisaje abrumador presentaba. Sólo una brisa fresca y desalentadora los acompañaba. Ella sí podía verlos, y los hacía estremecer involuntariamente, presas de los nervios y el terror que la salida nocturna les causaba.

Blaise calculó que no faltaría mucho para que Severus y Malfoy hicieran su aparición por la Mansión. Y no estaba equivocado.

Había oído a Bella gritarle a Greyback, quien se encontraba en los pisos superiores, que sus "invitados" acababan de llegar, para luego verla correr prácticamente a la sala de invitados.

Pansy le mandó un mensaje a Blaise, por medio de aquellas útiles monedas falsas que durante todo ese año habían utilizado para mandarse mensajes cuando se separaban y buscaban a Draco o simplemente cuando necesitaban encontrarse en algún lugar y les era imposible comunicarse de otra forma que no fuera llamativa. Desde que Draco le había sacado aquella brillante idea a Granger, ellos podían hablarse sin necesidad de verse. Les valió muchas menos aprensiones de profesores y otros prefectos.

"Ya están aquí", Blaise leyó en su moneda, oculto aún en su escondite. Y en efecto. Al rato los vio entrar por la puerta principal.

Severus Snape le ordenó a su ahijado que esperase allí mismo, mientras que él subía por las escaleras. Zabini no cabía en su asombro, realmente los pasos de su padrino habían sido perfectamente predecibles para Bellatrix Lestrange. Y tuvo que admitirlo, a pesar que la idea no le gustó en lo más mínimo en cuanto a sus consecuencias, a Blaise por un momento se le cruzó por la cabeza el enfermizo pensamiento de que aquel plan realmente estaba muy bien pensado y hecho. Y felicitó por ello a Bella en silencio. Pero saliendo de sus cavilaciones, el moreno se obligó a seguir prestando atención al momento presente.

Un escalofrío y el sentimiento de culpabilidad azotó su cuerpo al sentir el grito desgarrador de Draco.

- ¡SEVERUS!

"De modo que ya te diste cuenta, Draco", pensó Blaise. Le hubiera gustado poder gritarle que corriera en ese mismo instante, pero había un plan que seguir. Debía esperar el momento adecuado. Asomó la cabeza para volver a la ver la escena, pero sólo consiguió que se le encogiera el corazón.

Allí estaba, indefenso.

Draco se ubicaba a unos pocos pasos de la puerta de entrada, y al tiempo pudo ver cómo, en fría sincronización, un hombre de túnica negra y capucha baja, cabellos castaño oscuro y facciones demacradas, lo apuntaba con una varita por la espalda, y una mujer de cabellos negros, presentando un aspecto sumamente parecido al del hombre, le hablaba al chico rubio desde la entrada a la sala de invitados, apoyada cómoda y en apariencia, despreocupadamente, sobre el borde de una pared.

El moreno Slytherin decidió hacer oídos sordos a la conversación, aunque de vez en cuando lograba escuchar algunos comentarios.

- Debo reconocer que lo que hiciste éste año nos ha sorprendido a todos. Realmente te luciste. Aunque por lo que me han dicho perdiste peso, color en tu rostro, noches en vigilia, y todos los privilegios de la juventud a cambio de ello. Ya sabes, no al Quidditch, no a ser prefecto, por cierto... ¿quién te reemplazó entonces?- oyó decir a la mujer.

- Nott en el equipo. Zabini como Prefecto.- dijo Draco, con resentimiento, pero no dejó notar su amargura en la voz, aunque a Blaise le pareció escucharlo a la perfección. Él sabía por todas las cosas que el rubio había pasado, y por ende los sacrificios que había llevado a cabo para lograrlo.

Pasaron unos tensos minutos, en los que Blaise habría jurado que la tensión podría cortarse con un cuchillo. Pero aún así se abstuvo a moverse durante un buen rato. Luego resolvió empezar a estirar los músculos.

Se irguió completamente, y de adentro de su túnica extrajo su varita, se tensó un poco al escuchar a Bellatrix sacar conclusiones, si no se apuraban, ya no habría forma de salir de allí.

- ¿Cómo sabes lo de la profecía?

- ...- si Draco hubiera podido responder, hubiera maldecido por lo bajo.

- Tú.- la mujer levantó su varita apuntándolo con ella amenazante y acusadoramente. Blaise reprimió un nuevo escalofrío.

- ...- Draco se limitó a mirarla, expectante. Preparado para reaccionar ante cualquier amenaza posible y sacando su varita si era necesario, aunque la verdad no creía llegar a tener posibilidad alguna.

- ¡Tú sabes todo!- pero antes de que Bella lograra decir algo más, un rayo rojizo impactó de lleno en su pecho.

Blaise lanzó un respingo, algo confundido, pero se repuso lo más rápido que pudo. Asomó la vista por sobre la pared, y vio justo a tiempo a Pansy Parkinson junto a la puerta de entrada, con el brazo derecho en alto y lanzando maldiciones a Bellatrix Lestrange Black.

Analizó sus siguientes pasos fríamente. No había tiempo para delicadezas. Draco tendría que perdonarlo más tarde, pero ahora él debía encargarse de sacar al rubio lo más rápido posible de allí. Entonces reaccionó. Sabía perfectamente que estaría frente a una línea de fuego, pero se arriesgó.

Pudo ver con inquietud como Draco instantáneamente se lanzó al suelo, esperando el momento para poder salir de allí.

- ¡No Draco, tú no¡Rápido, levántate!- lo instó a moverse, y con su mano derecha, lo tomó fuertemente por el cuello de la túnica negra y lo obligó a ponerse en pie bruscamente.

- ¡¡Avery¡¡¡McNair¡Se escapan¡ATRÁPENLOS!- aquella voz provenía de la parte superior de las escaleras. Blaise calculó que ese debía ser Greyback pero no se detuvo a constatarlo. - ¡Que alguien los detenga¡Malditos mocosos!- continuó gritando la grotesca voz.

- ¡Draco¡MUÉVETE!- Blaise juraría que podía sentir una vena latir en su sien y el cuerpo entre sus manos totalmente tembloroso. Su amigo estaba siendo muy lento, y lo reprendió por ello. Evidentemente Draco aún no podía reconocerlo, seguramente a causa de la conmoción. - ¡Apúrate!

- Ya voy.- lo oyó decir, mientras tiraba del rubio con todas sus fuerzas, para que siguiera adelante.

Mientras, lo aferraba con fuerza por la túnica y lo arrastraba por la sala hacia el exterior. Se escuchaban gritos otra vez. Blaise podía distinguir a Bellatrix, Greyback nuevamente, y a Theodore en las afueras, todos dando ordenes con distintos y a la vez parecidos tonos de exasperación (según su observación). Draco corría con la capucha baja, de modo que no podría verlo. Aunque no por ello se abstuvo a ser arrastrado con esa brusquedad.

- Sube, rápido.- le ordenó el moreno, aún sin abandonar su tono mordaz. Y para su pesar y júbilo, el rubio lo hizo sin protestar.

Acababan de llegar junto a una escoba, una Nimbus 2001, donde un encapuchado los esperaba. Blaise sabía que se trataba de Theodore Nott, no necesitaba preguntar ni constatarlo. Lo habían planeado así. Pero él no subió. Miró con expresión calculadora hacia delante, donde yacía otra escoba más, y en ella, dos personas encapuchadas. La persona que se ubicaba adelante era considerablemente más pequeña que la que iba sentada detrás, y ésta le dedicó un asentimiento de cabeza, con el que le indicaba que ella, (porque Blaise sabía que se trataba de Pansy) y su acompañante se encontraban en perfectas condiciones y listas para despegar.

Blaise asintió y, conforme, retrocedió en sus pasos y se giró a verlos, asegurándose de que ambos despegaran del suelo a salvo. Luego volteó en sus talones y se acercó corriendo a otra persona vestida de negro, que salía del interior de la mansión, a quien reconoció como Severus Snape.

El hombre que tenía frente a sí le miró intrigado, pero aún así no realizó ningún cuestionario, y Blaise se lo agradeció mentalmente. En lugar de ello, se permitió una mirada preocupada, dirigida a su ahijado y al otro muchacho montado en la escoba, que comenzaban a perderse en lo alto del cielo oscuro, entre las espesas nubes.

- ¡Zabini!- saludó con un asentimiento de cabeza con la misma expresión cetrina de siempre.

- ¡Profesor!- correspondió el otro también en saludo.- ¿Se encuentra usted bien?

- Si, lo estoy. ¿Está seguro de lo que hace?- preguntó con ansiedad mal disimulada el adulto.

- Mucho, señor. Nott vuela bien, cuidará que nada le pase.

- ¿Y su madre?- comenzaban a alzar un poco la voz, ya que repentinas pero aún no tan fuertes ráfagas de viento frío comenzaban a hacerse notables.

- Pansy se encargará de ella, suele ser un buen jinete.- Blaise intentó calmarlo, muy a su estilo Slytherin, informando de los hechos.- ¿Cuántas bajas hubo, señor?- preguntó con inquietud. Esperaba una respuesta favorable. Pero el adulto no terminó por dársela, ya que un joven corpulento se acercó corriendo hacia ellos. Se trataba de Goyle.

- Buenas noches, profesor. Blaise.- los otros asintieron nuevamente en saludo.- Acabamos de terminar de amarrarlos. Crabbe los desvaneció, permanecerán así unos instantes más, pero no tenemos mucho tiempo.

- Bien hecho. Vengan conmigo entonces, les pondré un hechizo antidesaparición. Así nos evitaremos futuros y riesgosos problemas.- así, Severus Snape, seguido de dos de sus, ahora, ex alumnos, repasó su marcha hacia el interior de la Mansión Malfoy, con motivo de retocar los últimos detalles a sus "leales compañeros" (los Mortífagos, claro está), para después, él y los muchachos utilizar las escobas restantes para continuar con la otra parte del plan de escape.


Y ak termina el cap, pero no la historia... jeje. Espero les haya gustado y en el próximo cap cuento la otra "Misión Nocturna", mejor dicho "misión rescate a Fawkes", je.

Bueno, ahora sí q me cansé. Es tarde, tengo sueño y si me cachan todavía despierta me lanzan un Avada. Más vale q me apure a cerrar el equipo y a prepararme para dormir, je. Después de tanto trabajo, una mente tan inteligente y calculadora como la mía requiere de un descanso bien merecido, no les parece?? Jaja!!

Bien, ahora si los dejo.

Mil besitos, se me cuidan y cuando puedan me mandan un R&R.

yop... marcia.