Disclaimer: Rurouni Kenshin no me pertenece.


Orgullo

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Todos, en algún momento de la vida, hacemos algo de lo que no estamos orgullosos. Algo que nos gustaría borrar de nuestro historial.

Kenshin Himura no era la excepción, y para él, esto parecía ser la regla general en su vida. Había vagado por diez largos años, arrepintiéndose, pagando sus culpas. Nada de lo que hiciera posteriormente para ayudar a la gente conseguiría que sintiera un poco de orgullo por sus acciones.

El inmenso orgullo que sintió el día que blandió su espada correctamente por primera vez se vio opacado por la vergüenza de haberla usado, junto a las enseñanzas de su maestro, para matar a tanta gente durante los años del Bakumatsu. Tanto era así, que junto a su juramento de no volver a matar, también prometió que jamás transmitiría la enseñanza de su estilo de pelea, y que la escuela Hiten Mitsuruyi Ryu muriera junto con él y su maestro.

Fue precisamente por eso que no importó cuántas veces Yahiko le pidió, exigió y suplicó, Kenshin no cedió en su decisión de jamás transmitir su estilo. Lo que el muchacho necesitaba era entrenar bajo la tutela de Kaoru y el estilo Kamiya Kasshin Ryu.

Eso sí era una elección de la que se enorgullecía. Una de las pocas que podía contar en su vida. Claro, además de…

─¡Concéntrate! ¡Con más fuerza!─ oyó el estricto tono de voz de Kaoru proveniente del dojo.

─¡Sí, Maestro!─oyó también la respuesta del chico al que entrenaba, solícito y obediente.

No pudo evitar sonreír ante la escena que estaba teniendo lugar frente a sus ojos, que parecía francamente impensable. Es decir, la posibilidad de que Kaoru al fin tuviera un estudiante obediente y respetuoso, y que además la llamara por su título, en lugar del apodo que la familiaridad y la cercanía le conferían, eran mínimas. Y si ese mismo estudiante se parecía en una milésima parte a él cando era un niño, pues esas posibilidades se reducían a cero.

Pero Kaoru era toda una maestra; enseñaba con amor y disciplina las artes de la espada que protegía la vida. Y el chico lo hacía bien; tenía talento y pasión, y porqué no: lo llevaba en la sangre.

─He dicho que te concentres, Kenji─volvió a apremiarle su madre, golpeándolo levemente con su vieja bokken en el hombro.

─¡S-sí!─respondió nuevamente el pelirrojo.

Volvió a sonreír, conmovido por la escena. Realmente fue una buena decisión que Kaoru lo entrenara en el arte de la espada cuando su hijo comenzó a mostrar señales de interés, en vez de enviarlo con Hiko.

Kenshin sintió su corazón encogerse; sentía algo dentro de él que no sabía exactamente cómo nombrar, algo que no experimentaba desde hace muchos años, cuando usó su espada por primera vez; orgullo. Se sentí orgulloso.

Porque su querida esposa y su pequeño hijo eran su orgullo.

Se asomó por la puerta del dojo con una sonrisa, interrumpiendo la cesión de entrenamiento. El chico lo miró y corrió hacia él, entusiasmado.

─La cena está lista─ anunció mientras revolvía el pelo de su hijo con la mano─. Ve a lavarte para que comamos─ Kenji obedeció. Acto seguido, miró a la maestra, quien caminó hacia él, quitándose el sudor de la frente.

─Lo está haciendo bien─ comentó ella, deteniéndose frente a él. Lo siguiente fue que sintiera los labios de su esposo sobre los de ella.

─Tú también.

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Awm~ Qué lindo, ¿no? A mí me encantó, jaja este me salió de un tirón, yo creo que ni siquiera pensé qué es lo que quería. Quizás fue porque lo escribí inmediatamente después de la escena anterior, por lo que me salió como una especie de continuación. Aunque también puede verse como un episodio aislado, todo vale.

¿A alguien le llamó la atención el hecho de que Kenji corriera a abrazar a su padre? La verdad es que a mí no en un principio, pero al editarlo y tipearlo, sí lo hizo; se supone que ellos no se llevan muy bien, ¿cierto? Al menos sí se percibe cierta aversión por parte del más pequeño hacia su papá, pero creo que siendo Kenji tan pequeño, sí vale la pena que esta relación pase por sus buenos momentos, cuando uno es chiquitito, no se lleva mal con sus padres, eso viene después, ¿no? Por eso me dí permiso a mí misma para hacer una escena cariñosa entre esos dos.

Ahora, volviendo al asunto en general, me pareció una verdadera ternura la escena de ellos dos, ¿no? Yo realmente me conmoví.

Por favor, díganme qué les pareció, si les gustó, si no... Un review hace a una autora feliz.