Nota1: Este es un fic a petición, esta basado en lo que no se vio del Fic "Violeta", no lo separé para hacerlo un fic independiente porque ya había puesto los tres primeros aquí... también sigue de cierta forma la historia lineal.

Nota2: No tienen clasificación porque no supe colocársela... je


Disclaimer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Tite Kubo. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


Mini-Fic: La Miel detrás del Violeta…

Kurosaki Ichigo, Hollow Ichigo (Zangetsu) / (?)

Capítulo 1 de 4


Ichigo salió de la academia de artes espirituales con una misión en mente: pedirle permiso a Kuchiki Byakuya para poder casarse con Rukia.

Se había preparado mentalmente todo el día, enfocándose en que posiblemente terminaría enfrascado en una pelea contra el pelinegro, por eso llevaba a Zangetsu atada en la espalda, solo por si acaso; tanta había sido su concentración en buscar las palabras adecuadas que no había puesto atención a la clase de ese día, provocando que el patio de entrenamiento de kido terminara medio chamuscado, en verdad que era malo pero tenía que mejorar eso, estaba decidido a graduarse de esa academia a como diera lugar, resolución a la que llegó después de que su padre le dijera que entre las candidatas para ser la futura mujer del cabeza del clan estaba el nombre de la pelinegra, se sentía agradecido con él, entre todas las mujeres de la enorme lista que le habían dado para casarse, hecho al cual se negaba hasta esa mañana, el que su padre considerara que era mejor que fuese una de sus amigas y no una completa extraña la que pasara la vida junto a él le había hecho la mañana.

No sabía si su ruidoso padre se había dado cuenta o era simplemente casualidad, pero él estaba enamorado de la pelinegra, en algún momento de su relación se había enamorado de ella y él tenía fuertes motivos para creer que ella sentía lo mismo por él, no es que fueran las dos personas más románticas del mundo pero todo radicaba en los detalles, las miradas y hasta las absurdas peleas que siempre terminaban con ellos dos contemplando el atardecer halando de banalidades sin sentido o sobre ser un nobles de buenas a primeras, cosa que también ambos compartían; eran más que amigos y ellos estaban conscientes, solo tenían que hacerlo formal.

Se coló a la mansión Kuchiki como era su costumbre, tanto que hasta Byakuya solo lo veía pasar sin decirle nada, también se había acostumbrado a eso, Rukia le había explicado que su nii-sama ya no se molestaba porque él fuera a verla, con su condición de noble recién adquirida y todas esas cosas pensaba que una buena relación entre los clanes en algún punto podría ser fructífero, eso fue otra cosa por la que se animó a ir para pedir la mano de Rukia.

La mansión estaba vacía, fue lo que inmediatamente notó al poner un pie en esta, por lo general algún sirviente con complejo de fantasma aparecía y le ofrecía algo mientras estaba ahí, con curiosidad empezó a recorrer las habitaciones del lugar, aun tendía a perderse por la mansión, incluso se perdía en la de él, pero nada, no aparecía nadie, ni un alma (de manera literal) entonces pensó en regresar a su casa para volver más tarde, siguió vagando hasta que pudiese encontrar una salida de ese laberinto de puertas y pasillos pero parecía que se perdía más y más en ese lugar.

Pasó por una habitación y escuchó un extraño gemido junto con varios ruidos más, entonces ocultó su reiatsu, podría ser un ladrón o algo por el estilo y se acercó al lugar, pegó su oreja en la madera para comprobar si había alguien o era solo su imaginación jugándole una broma por estar en una casa vacía y semi desconocida, un gemido con el timbre de voz masculino seguido de uno femenino le indicaron que eran dos personas y movido por la curiosidad más que por otra cosa, hizo un pequeño agujero con el dedo en el panel de papel de arroz para poder espiar y lo que vio ahí lo dejó sin habla, en esa habitación estaba Rukia y Byakuya sumidos en algo que se podría llamar incestuoso y obsceno, estaban enredados entre las sabanas y parecían muy concentrados en lo que hacían, Ichigo solo pudo quedarse estático viendo a las dos figuras gemir inconscientemente, algo en su cabeza se rompía como si fuera cristal y en su corazón era la misma historia, parecía que pronto de le abriría un hueco justo como el del hollow que vivía en él.

Sentía rabia, decepción, tristeza, se sentía traicionado por la pelinegra y por el Kuchiki, se sentía burlado y con un creciente rencor que no sabía de donde lo había adquirido.

- Rebánale el cuello de parte a parte al hombre que mancilló a la reina – le habló su hollow en su cabeza con enojo y odio, instintivamente Ichigo tomó la empuñadura de Zangetsu pero no movió la mano de ese lugar, tan rápido como logró hacer que sus piernas y algunos músculos extras le funcionaran se alejó de ahí, tenía la urgente necesidad de descargar todo su odio contra algo o alguien.

Su hollow interno no perdió tiempo, en cuanto estuvieron lo suficientemente lejos del lugar empezó a intentar posicionarse del cuerpo de Ichigo, él sentía verdaderas ganas asesinas contra el pelinegro, si Ichigo no lo hacía entonces lo haría él y para eso necesitaba el cuerpo del pelinaranja.

- Si quieres mi cuerpo tendrás que matarme primero – fue lo que logró sisear el pelinaranja mientras luchaba contra el hollow, a pesar de lo sucedido él no se convertiría en un asesino, no haría eso, suficiente tuvo con la muerte de Ulquiorra por esos tiempos.

- Esta bien, te demostraré que el único rey aquí seré yo – le respondió burlón mientras tomaba el control de una de las manos de Ichigo y tronaba los dedos abriendo una garganta – nos vamos a hueco mundo – sonrió malicioso e Ichigo se dejó arrastrar por él, de cierta forma tenía que alejarse de ese lugar, no quería que nadie lo viera en ese estado emocional tan deplorable, sentía unas profundas ganas de llorar de solo pensar que en un segundo el mejor día de su vida se había vuelto una pesadilla – ¿piensas inundar de nuevo este lugar? – Le preguntó con molestia el hollow, él odiaba la lluvia, Ichigo no respondió, odiaba que sus emociones se reflejaran en su mundo interno, sentía que se quedaba vulnerable ante su propia espada – proyéctame – ordenó imperioso el hollow.

- Creí que querías dominar mi cuerpo – habló Ichigo en un extraño susurro como deseando internamente que eso pasara.

- Te voy a hacer un favor, pero solo si me proyectas – esas palabras sacaron de cuadro a Ichigo, la voz de su hollow volvía a ser la misma burlona de siempre, se había calmado – claro que si no quieres te induzco a tu mundo interno y te mato aquí mismo, no sería difícil de hacer – se volvió a burlar, algo no le gustaba en el tono de ese hollow pero por una vez en su vida confió en las palabras del albino, era extraño.

- Está bien – fue lo que dijo antes de empezar a concentrar su reiatsu para poder invocar a su zanpakuto, no lo había hecho desde que descubrió toda la verdad detrás de su hollow y el arquero que vivía en él, el cual desapareció después de la pelea contra los Quincy dejándolo solo con el verdadero Zangetsu. El albino se materializó en el plano físico y le sonrió con burla.

- Vamos a hacer esto interesante rey – agitó su espada en el aire – si te derroto me quedo con tu cuerpo, ya sabes, me convierto en el rey y tú en el caballo – Ichigo lo miró con fastidio, siempre era lo mismo pero no habían vuelto a tener un encuentro así, no le resultó extraña la petición, internamente se preguntaba cuando volvería a hacerlo – si tu ganas me quedo como el caballo y te enseño a manejar los poderes hollow – sonrió, sabía que Ichigo no los había aprendido a manejar más allá de la máscara, el pelinaranja se sorprendió ante la propuesta.

- ¿Cuál es el precio? – Preguntó mientras balanceaba la espada a la par que su contraparte – tu no haces nada porque te nazca del hueco en tu pecho – el hollow se rió por el comentario.

- Quiero a Rukia – dijo tan tranquilo al momento de dejar de mover la espada.

- ¡Jamás! – le gritó Ichigo al momento de lanzarse contra su copia.

- ¿Por qué la proteges? – Golpe – ¿No has visto como estaba hace unos momentos? – Golpe – ¡Ella ya no merece ser la reina! – Golpe – ¡Ella no merece nada que no sea la muerte! – Ese comentario detuvo al pelinaranja, el albino estaba furioso – sé que deseas matar a Kuchiki Byakuya, yo solo lo externé en palabras, también deseas hacer pasar a Rukia el mismo dolor que estas sintiendo tú en estos momentos rey – de nuevo se atacaron – sabes que si me quedo con tu cuerpo los voy a matar a ambos.

- ¡Nunca! ¡No dejaré que le hagas daño a Rukia!

- ¿Por qué? ¿Por qué aun la amas? – Golpe – ¿Es qué no te bastó verla en la cama revolcándose con otro para entender que ella no te ama? – Golpe – ¿Es qué necesitas volver a verlo para entenderlo? – Se detuvo de su ataque - ¿La volverás a ver de la misma manera sin recordar lo que acabas de ver? ¿A él sin recordar como la tomaba? ¿Se sentarán los tres juntos a tomar el té como buenos amigos sabiendo que cada mirada que le dé a él jamás te la dará a ti? – esas palabras solo hacían que la frustración del pelinaranja creciera más, el hollow tenía razón, no la podría volver a la cara sin recordar lo que acababa de ver, sin sentir ganas de reclamarle por hacerlo, sin sentir enojo por sentirse traicionado por ella, pero simplemente no podía entregarle a Rukia como si fuera un objeto, una cosa, una moneda de cambio, como si fuera… - una ramera, eso es lo que es y por eso hay que tratarla como tal – habló el hollow sin ninguna emoción más que la rabia; ambos volvieron a atacarse, el filo de las espadas retumbaba en las arenas de hueco mundo, en un sorprendente giro de los hechos Zangetsu dejó caer su espada justo antes de que Ichigo le atravesara el pecho haciendo que su sangre manchara sus ropas blancas, Ichigo se quedó estático, el hollow se había dejado derrotar y como si fuera en cámara lenta pudo ver como el albino levantaba los brazos y lo abrazaba haciendo que la espada se incrustara más en él – Ichigo – le susurró en su oído, lo llamó por su nombre de forma queda, nunca lo había hecho, siempre le llamaba rey o lo insultaba de forma sarcástica o despectiva – déjame curarte, no quiero que la lluvia regrese, no quiero que te pierdas en la agonía como cuando nos perdiste al viejo y a mí – lo abrazó más fuerte manchando las ropas de ambos – déjame darte una máscara que cubra todo el dolor, déjame darte la fuerza para seguir adelante, déjame enseñarte que un hueco en el pecho no significa no tener corazón sino muestra de que alguna vez tuviste uno, déjame ser tu igual para poder sostenerte cuando lo necesites, déjame vivir contigo no como el rey o el caballo, sino como la espada…

- No puedo… - susurró de forma queda mientras seguía siendo abrazado por el albino – no puedo entregarte a Rukia, simplemente no puedo…

- Ella no merece que la ames…

- … -

- No pido que me la de ahora, solo pido que me la des cuando te sientas preparado, entierra el pasado, borra lo que tenga que ver con ella…

- Eso es algo que tampoco puedo hacer, por ella estoy aquí…

- Eso es relativo, con ella o sin ella hubiésemos terminado aquí, eres poderoso y los problemas tienden a seguirte, créeme que de todas maneras hubiésemos terminado aquí… - Ichigo sacó la espada de su contraparte al momento de romper el abrazo y se sentó en la arena, Zangetsu no regresó al mundo interno de Ichigo, se quedó sentado junto a él en las arenas del lugar, como esperando una respuesta.

Ichigo dobló las rodillas y cruzó sus brazos sobre estas, inclinó la cabeza hacia sus muñecas cruzadas y comenzó a llorar, lloró todo lo que pudo llorar, sacó todo lo que pudo sacar de su sistema, el frio se colaba por sus huesos y en verdad sentía que en cualquier momento su corazón seria cambiado por un agujero, le dolía que el hollow tuviera razón, le dolía sentirse así – dame una razón para darte a Rukia – preguntó cuándo pudo recuperar el habla, la garganta le dolía de los gritos que había dado – solo una razón para que te la de – no quería hacerlo, no sabía que era lo que le iba a hacer el hollow, no sabía si en un intento de descuido la iba a matar, le aterraba no saber cómo pensaba su hollow en esos momentos.

- No tengo ninguna razón en especial, recuerda que yo soy tu instinto, soy lo oscuro que vive en ti, algo que desea a Rukia – lo volteó a ver – ella nunca va a dejar de ser la reina y eso me molesta porque alguien mejor podría serlo, alguien mejor podría merecerte y no ella – volvió a ver a la eterna noche – si no quieres dármela no hay problema, no volveré a insistir pero necesitaré un paraguas para no mojarme cuando entre de nuevo ahí, no me gusta la lluvia, no cuando tengo el poder para pararla y aun así no puedo hacerlo – se levantó dando por finalizada su conversación, asumiendo que Ichigo no iba a ceder, a Zangetsu le dolía verlo así, él nunca deseo nada que no fuera la seguridad de Ichigo, lo hacía de malos modos porque sabía que era la única manera en que él entendiera, a punta de golpes e insultos, cerró los ojos para poder regresar al mundo interno e Ichigo lo notó, en un acto desesperado sujeto una de las manos de Zangetsu evitando que él regresara.

- Dame tiempo – pidió de manera queda sin voltear a verlo – 50 años, es mucho tiempo pero dámelo, no sé qué vas a hacer con ella, pero dámelo… - Zangetsu levantó a Ichigo con la mano que lo sujetaba haciendo que quedara frente a él, como si fueran un espejo.

- 50 años rey, por 50 años te daré una máscara, por 50 años te daré poder, por 50 años te enseñaré que el hueco en nuestro pecho no es lo que todos piensan – colocó una de sus blancas manos en el pecho de Ichigo – en 50 años tú me vas a dar a la reina, en 50 años mataré todo lo que sentiste por ella, en 50 años haré que todo el amor que en estos momentos te lastima desaparezca como el polvo en que nos convertimos al morir – Ichigo asintió ante las palabras, Zangetsu se acercó a él tanto que sus respiraciones se mezclaban, un dolor en el pecho hizo que Ichigo gimiera y cerrara los ojos por este – somos iguales rey… - susurró antes de desaparecer nuevamente – lo primero que voy a hacer es detener la lluvia que cae en estos momentos – le habló desde su cabeza – puede que te duela, resístelo – y así lo hizo, un enorme dolor en el pecho se apoderó de Ichigo haciendo que callera de bruces en la arena gimiendo y sujetándose con fuerza el pecho, esa sensación tan abrumadora que quemaba le hacía recordar el dolor cuando se le formó por primera vez el hueco en el pecho – eso es rey, solo un poco más – volvió a hablar mientras terminaba de hacer y el dolor disminuía haciendo que Ichigo se sintiera extrañamente vacío.

- ¿Qué has hecho? – Jadeó aun en la arena - ¿Por qué me siento así?

- Parar la lluvia requiere un sacrificio, yo sacrifique parte de tus memorias con la reina, las primeras que tenías.

- ¿Eso en que me ayuda? – preguntó al comprobar que solo podía recordar la primera vez que la vio pero nada más que tuviera que ver con ella de los primeros meses, una que otra imagen ocasional en los puntos necesarios para que su existencia no colapsara, era como una película a la cual le quitan un personaje, todo seguía igual, solo que Rukia no estaba.

- Es una medida preventiva, no vas a olvidarla por completo, solo hará que no sientas tanto dolor en un futuro.

- Bien – estaba sereno - ¿Qué sigue?

- La máscara

- ¿Cómo hago eso?

- Con decisión, eres un rey, guarda tus emociones y no dejes que nada te afecte, yo te voy a guiar en el proceso – el pelinaranja asintió – la garganta se hace concentrando reiatsu en los dedos, así – se posesionó de un brazo de Ichigo y este sintió como el reiatsu se arremolinaba en sus dedos, en su cabeza apareció una imagen del bosque en donde estaban y luego tronó los dedos – sigue derecho con calma, esta conduce a la sociedad de almas, al mismo punto en donde estábamos – el pelinaranja asintió y se metió a esta, llegaron al mismo lugar en donde habían estado, también era de noche.

Ichigo cuadró los hombros, se encontraba bajo la influencia de Zangetsu y eso le gustaba de alguna extraña manera, endureció su gesto y se dispuso a llegar a su casa – eres un rey, actúa como tal – le susurró antes de llegar a la entrada de su propia casa, todos estaban preocupados por él pero no se molestó en responder a las preguntas de sus hermanas, simplemente se dedicó a seguir el rastro de su padre, lo encontró sentado en uno de los jardines con el gesto duro.

- ¿Dónde habías estado? – notó la actitud del pelinaranja, destilaba la palabra "hostil" por los poros.

- Pensando – su tono no era el mismo, había algo diferente.

- ¿En qué?

- En que me voy a casar – dijo tan serio que no podía ser una broma.

- ¿En serio rey? – preguntó impactado su hollow, el pelinaranja solo asintió mentalmente.

- IIIICHIIIIGOOO – gritó emocionado – ¡mi tercera hija acepto! - su padre estaba a punto de lanzarse para abrazar a su hijo cuando la mano extendida delante de él lo detuvo junto con la negativa en la mirada de su hijo, cosa que sorprendió al mayor de los Kurosaki.

- No me voy a casar con una adoptada – habló con desprecio – me voy a casar con una noble – y se dio la vuelta dejando a Isshin desconcertado, este inmediatamente se lanzó contra su hijo por referirse así a su amada tercera hija, lo siguiente que pasó fue tan rápido que Isshin no lo podía creer – Hado #1 Sho – fue lo único que escuchó antes de ser repelido de un solo golpe, Ichigo desapareció usando un shumpo.

- Eso fue más de lo que esperé – habló complacido el hollow.

- Y no te imaginas lo que viene.

- Lo vas a hacer por ella, ¿verdad?

- Sí, solo por ella… - el hollow solo se rió, después de todo obtendría lo que quería, tarde o temprano lo obtendría.