2 de noviembre a 5 de noviembre – Primera Parte

Lunes, día 35

No deberían haber tratado de ir a clases hoy; pensó Draco, sosteniéndose contra la pared con alma y vida, sus pensamientos nebulosos y lentos. Deberían haber ido directamente de Gryffindor a la Enfermería; o tal vez a sus habitaciones.

¿ Porqué no lo hicieron ?

Porque...porque Potter dijo que tenían que intentarlo. Dijo...algo parecido a que ir a la Enfermería era demasiado fácil, demasiado parecido a admitir que no podían más.

¿ Y por qué eso era malo ?

Dios, ya no lo recordaba. Sentía la piedra bajo los dedos, fría y lisa, y estaba discutiendo con él mismo, y ni siquiera recordaba sobre qué.

Ir a la Enfermería era malo porque...porque no querían darse por vencidos. Correcto.

¿ Por qué no podían volver a sus habitaciones, en lugar de ir a la clase de Pociones ?

Porque entonces querrían tener sexo y se desmayarían, y nadie los encontraría y...

¿ Y por qué eso era algo malo ?

Joder, no lo sabía.

Debería haber discutido más con Potter. No debería haberse dejado convencer para tratar de ir a clase. Pero, estaba en territorio Gryffindor, rodeado por ellos, y los demás parecían inseguros, pero principalmente querían que su precioso Harry prevalezca, y como él quería ir a clase, y Draco no tenía la fortaleza para pelearse con todos... Además, creyó que tal vez tenían razón, y podían hacerlo.

Mala idea, confiar en los Gryffindors, y menos aún, confiar en que podían ser racionales tratándose de Potter. Ellos lo aman y creen que puede hacer casi todo. A pesar del hecho de que les tomó casi media hora a Weasley, Longbottom y a Thomas, sólo sacarlos de la cama; ellos querían creer que esto era un tema de mente sobre materia, y que si Harry ponía su mente en ello, Harry podía hacerlo, porque Harry podía hacer cualquier cosa.

Estúpidos Gryffindors, no tienen una puta idea de que Harry apenas puede mantenerse en pie. No tienen una conexión con él que les permite sentirlo, y no tienen el sentido que Dios les da, aún al más estúpido de los Slytherins. El puto sentido de la realidad.

Y ellos habían mirado a la realidad a la cara, durante días. Realidad fue que apenas habían podido funcionar el día anterior, que los esfuerzos de todo el Escuadrón para la Prevención del Sueño, como se auto-proclamaron inmediatamente de modo típicamente Gryffindor, ni siquiera eso fue suficiente para mantenerlos despiertos más allá de las ocho de la noche. Realidad fue que esta mañana, él y Potter estaban tan exhaustos que apenas pudieron vestirse, y que Seamus Finnigan debió inventar alguna razón para abandonar la habitación, mientras los otros tres, valientemente, fingían que no les molestaba para nada verlos juntos en la cama, desnudos como el día en que nacieron, y demasiado débiles como para taparse con la sábana. Si eso no fue realidad, entonces, qué fue.

Debería haber peleado más duramente; o tal vez, no pelear; porque la pelea en sí misma había agotado a Potter. Y Potter había hecho la mayoría del camino hasta Pociones, pero ahora, con el salón de clases a la vista, se detuvo, se apoyó contra la pared y cerró los ojos. Y Draco no tuvo elección, debió detenerse y esperarlo. El resto de los Gryffindors se adelantaron y entraron al salón.

- Potter- Draco se separó de la pared. – Vamos.

Potter negó con la cabeza, y cuando sus ojos de encontraron con los de Draco lucían vidriosos. Comenzó a deslizarse hacia abajo, contra la pared.

- No, Potter, vamos. ¡ Detente !- No obtuvo respuesta, sólo que los ojos de Potter se cerraron, y finalmente cayó al suelo. Draco se inclinó, levemente.

- Maldición, Potter, no puedo cargarte, apenas puedo estar de pie.

¡ Vamos !

Potter ni se movió.

Ay, Merlín.

No, esto no puede ser. Este no puede ser el final.

Maldición, joder con la realidad Slytherin, Draco necesitaba esa estúpida fe Gryffindor que creía que Potter podía hacer lo que sea, porque tal vez, si lo creía lo suficiente, sería verdad. Porque necesitaba que Potter era capaz de levantarse y seguir, necesitaba que no él se dé por vencido...miró al salón de Pociones, esperando que alguien saliera a ver por qué ellos aún no llegaban. Pansy, o Blaise...o Granger, o Weasley, cualquiera.

-¡ Potter !- Dijo Draco, cortante, y no obtuvo reacción.

Dios, no.

Trató de aclararse la mente, de reunir sus fuerzas, de pensar en qué hacer. Pero, era tan jodídamente duro...y él estaba tan jodídamente cansado...y Potter, maldito, le había fallado...tanto héroe del mundo mágico, tanto Niño Que Vivió, el que podía hacer cualquier cosa. De repente, la frustración en Draco, y el temor, atravesaron su cansancio. Se empujó a sí mismo, separándose de la pared; la furia le daba energía. -¡ Estúpido, jodido Gryffindor !- Pateó a Potter, que apenas reaccionó. -¡ Párate !- Escuchó un ruido desde el salón de clase, y pateó a Potter otra vez, luego golpeó la pared, duramente. -¡ Levántate !

Potter gruñó, incapaz de reaccionar de otra manera, y la ira de Draco murió tan rápido como había surgido, y se deslizó contra la pared, terminando de rodillas junto a Potter, apenas registrando el sonido de pasos que se acercaban corriendo.

–Potter, vamos. Por favor...por favor, levántate- Tironeó del brazo de Potter, sacudiéndolo.- Despierta, vamos, por favor...

Weasley llegó patinando hasta delante de ellos y se detuvo, con Granger pisándole los talones. -¡ Maldito bastardo !. ¿ Qué sucede contigo ?- Agarró a Draco y lo arrancó del lado de Potter, quien se estremeció y trató de alcanzarlo, ahora con los ojos verdes abiertos, pero apagados y desenfocados. Draco ahogó un grito, las manos de Weasley lo abrasaron, y débilmente trató de luchar contra la sujeción.

-¡ Ron, eso también lastima a Harry !- Granger lo tironeó hacia atrás, y ambos se agacharon, luciendo impotentes. Draco tomó las manos de Potter, evitando que continuara buscándolo ciegamente. Levantó la vista y se concentró en Granger, frunciendo el ceño.

- Granger, busca a Pomfrey; él necesita ayuda-

- ¡ Tienes razón, mierda, él necesita ayuda, asqueroso...¡ lo pateaste !

- No, eso no es... él necesita ayuda, se está hundiendo, yo no puedo...busca a Pomfrey, él necesita...Noo, shh- Murmuró en el oído de Potter, acercándolo y sosteniéndolo débilmente, amortiguando sus sollozos semi conscientes. – Vamos a ir a la Enfermería, vamos a estar bien, shh- Levantó la vista hacia Granger. –Por favor, busca a Pomfrey- Granger asintió en dirección a Weasley, y él salió corriendo.

- ¡ Bastardo !- Siseó Granger, furiosa con Draco. -¿ Cómo pudiste ?

Draco no se molestó en contestarle, sólo se aferró a Potter, quién le respondió aferrándose a él con desesperación, sin conciencia de que una cantidad de estudiantes salían de sus aulas y se arremolinaban alrededor; maldito Potter, por colapsar en el pasillo más transitado del colegio el lunes por la mañana.

-Shh..- Cerró los ojos, sosteniendo a Potter cerca suyo, y tratando de dominar las olas de náusea y debilidad que los atravesaban a ambos. – Estaremos bien, pronto- Murmuró, y Potter en su semi inconsciencia respondió con un murmullo. Acarició el cabello de Potter con una mano temblorosa, y Granger emitió un pequeño sonido de consternación.

- Malfoy, tu mano- Dijo ella. -¿ Estás bien ?

-¿ Te parece que estamos bien ?- Murmuró Draco. Honestamente, Gryffindors.

- Estás...estás sangrando- Tartamudeó Granger. Draco asintió, somnoliento.

- Mm..ssí, 'sstá bien- Dijo, comenzando a deslizarse contra la pared.

- No, espera, no creo que debas...Madam Pomfrey dijo que no puedes darte por vencido, eso no ayuda...¡ Malfoy, mantente despierto !

Parece que está preocupada por algo, pensó Draco, a la distancia, pero era difícil saber por qué, cuando todo se hacía borroso, y el mundo se iba cerrando sobre él, sobre Potter, y la bendecida inconsciencia que los llamaba...

-¡ Malfoy, Harry !- La voz de Granger tomaba visos de pánico. Golpeó a Malfoy sobre el hombro, él ahogó un grito de dolor y abrió los ojos. ¿ Qué mierda le pasaba a esta ?

-¿ Draco ?. ¡ Draco !- La voz frenética de Pansy venía de alguna parte, probablemente ya estaba en el aula de Pociones cuando ellos cayeron, pero ¡ al demonio, no tenía idea de adónde estaba ahora !

-¡ Malfoy !- Ah, gracias a Dios, esa es la voz de Pomfrey. –Muy bien, vamos. Levántense, vamos a la Enfermería.

- No puede, están exhaustos, ni siquiera pueden pararse- Granger balbuceaba.

-¿ Qué miran ?- Draco oyó vagamente que la voz de Pansy se elevaba con estridencia. -¿ No tienen nada que hacer ?. Goyle.

-¡ Muévanse, todo el mundo !- Gritó Goyle, y Draco sintió el murmullo y roce de muchos cuerpos que se movían. –Estúpidos de primer año...

¡ Váyanse, vamos salgan de aquí !

- ¡ Todos, menos Granger, Parkinson, Weasley y Goyle, vuelvan a sus salones de clase !- Gritó Pomfrey.

- ¿ Qué les pasa ?- Demandó Pansy.

- Lo que pasa es que necesitan ir a la Enfermería, otra vez, y no a un montón de curiosos entrometidos...No, no estoy hablando de ustedes señorita Parkinson, por las barbas de Merlín. Ustedes dos, ayúdenlos a levantarse- Y el brazo de Draco se prendió fuego cuando alguien que no era Potter, lo tocó. –Sí, lo sé, eso los lastima, pero no podemos evitarlo, además los va a mantener despiertos...Señor Potter, va a tener que levantarse, sí, lo sé, esto los lastima mucho, es demasiado.

Draco trató de no llorar cuando Goyle lo levantó y pasó su brazo por sobre el hombro. Todo ese lado le quemaba, y no pudo evitar pequeños gritos de dolor, se quemaba...

- Cuanto más pronto lleguemos, más rápido podrán deshacerse de ellos. Vamos- Dijo Pomfrey, enérgicamente, y Draco se preguntó si habría alguna manera de que su padre haga que la despidan cuando ellos mejoren, por tratarlos como pequeños niños difíciles, cuando en verdad debían enfrentarse con la elección entre la agonía de tratar de caminar y la agonía de ser cargados, prácticamente, por Weasley y Goyle.

-¡ Los están lastimando !- Dijo Pansy, con voz estridente. -¿ No puede levitarlos hasta allí ?

- Para eso necesitamos sujetarlos completamente, y la Sanadora quiere evitarlo a toda costa- Dijo Pomfrey. –Señor Malfoy, cuando lleguemos a la Enfermería va a poder sentarse y no tocar a nadie. Ahora, muévanse.

Sentarse. No tocar a nadie. Excepto a la única persona que lo hacía sentir un poquito mejor. Eso valía la pena de abrirse paso a través del dolor y el vértigo.

Tampoco tenía otra elección, realmente.

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Hermione se tensó y se acercó a Harry, cuando Lucius y Narcisa Malfoy entraron a la Enfermería. Deseó poder tocarlo, hacerle saber que aunque no tenía padres que lo visitaran, había gente que lo amaba y lo visitaba. Ella y Ron pasaron horas junto a su cama. Más temprano, Neville y Ginny, y un sinfín de estudiantes y profesores pasaron, hasta que Pomfrey prohibió las visitas, excepto a Ron, Hermione, Pansy y Snape.

Desafortunadamente, Harry había estado alternativamente consciente e inconsciente desde su llegada a la Enfermería, y así permanecía la mayor parte del tiempo.

La mano de Narcissa fue hacia su boca, mientras se acercaba a Malfoy y lo miraba. Hermione siguió su mirada, preguntándose brevemente cómo sería verlo como una madre, y de inmediato, se sintió horrorizada. Su cara, normalmente pálida, estaba tan desprovista de color que sus cejas parecían negras, en comparación. La piel translúcida, frágil, casi etérea; su respiración tan suave que parecía inexistente. Hermione deslizó una mirada hacia Lucius Malfoy. Él no mostraba ninguna expresión.

Hermione volvió a mirar hacia la cama, sorprendida porque Malfoy se movía apenas.

- Dijeron que continuabas inconsciente- Dijo Narcissa a boca de jarro, cuando él abrió los ojos, y se apresuró a acercársele, retorciéndose las manos, evidentemente quería tocarlo, incapaz de pensar en otra cosa.

-Sí...-Dijo Malfoy, con voz distante, concentrándose en ella con dificultad. –Los escuché...cuando entraron.

-¿ Draco, qué sucedió ?

- Camino a clase...- Malfoy trató, pero cerró los ojos otra vez, el esfuerzo de hablar era demasiado agotador.

- Han estado perdiendo energía, constantemente, durante los últimos días-. Interrumpió Snape. –Pudieron levantarse, esta mañana, pero se desmayaron antes de la primera clase.

-¿ Por qué no se nos informó de la seriedad de la situación ?- Preguntó Lucius, con los ojos fijos sobre su hijo y con una voz peligrosamente baja.

- Su hijo no quiso preocuparlos- Dijo Pomfrey, acercando un par de sillas a la cama, para que se sienten los Malfoy. –Y no podían hacer nada. Nosotros estábamos...estamos haciendo todos los esfuerzos posibles para llegar al fondo de esto y ayudarlos.

-¿ Qué han descubierto, hasta ahora ?- Preguntó Lucius, ignorando la silla, y aún mirando a Malfoy, cuya cara se había vuelto hacia Narcissa, pero que parecía inexpresiva.

-Tenemos unas cuantas ideas- Dijo Pomfrey. –La sanadora Esposito y la Auror Pantere tendrán más información para ustedes, más tarde-. Pomfrey se aclaró la garganta. –En este momento, su hijo los necesita. Por favor, siéntense con él.

- Mi hijo está casi inconsciente, y tiene muy poca idea de que estamos aquí- Espetó Lucius, enojado, clavándole la mirada. – Apenas puede formar una frase coherente. Me gustaría saber qué está sucediendo.

- Lo sabrá, una vez que todos estén presentes.

- ¿ Quiénes son todos ?

- Todos los que tenemos que ver con el caso. Estamos esperando a Remus Lupin y al Profesor Dumbledore.

- ¡ El hombre lobo !. Pero...

- Papá...- Dijo Malfoy, desfallecidamente, y Hermione se sobresaltó un tanto, nunca había oído que lo llamara de otro modo, sólo padre o señor. –Por favor. Sólo...siéntate.

Lucius estuvo a su lado inmediatamente.–Draco, ¿por qué no nos dijiste ?

- Lucius, este no es el momento-. Dijo Narcissa, suavemente. – Draco... ¿ Cómo te sientes ?

- Como el demonio- Dijo Malfoy, débilmente, con nublados ojos grises.

- Bueno, estamos aquí. Estamos aquí, corazón- Dijo ella, con los ojos llenos de lágrimas.

- Ah, mierda, mamá, no- Dijo él, suavemente, mirando a otro lado, con el ceño fruncido. –No...- Él se dio vuelta y hundió la cara en el hombro de Harry, respirando hondo para calmarse; Narcissa asintió y parpadeó rápidamente, secándose las lágrimas. Lucius tomó la silla que le habían acercado, su mirada fría recorrió a la gente reunida en torno a Harry y a Malfoy, descartando a Hermione y a Ron, y centrándose en Parkinson y en Snape.

- ¿ Por qué no me informaron sobre la severidad de la situación ?- Le preguntó a Snape, manteniendo la voz baja.

- Yo no supe lo que sucedía, hasta hoy. Supuse que la situación estaba bajo control.

- Se suponía que lo controlabas.

Snape asintió sobriamente. –Debería haberlo vigilado más. Discúlpame.

- Los Gryffindors sabían- Dijo Pansy, fríamente. –Sin embargo, ellos no vieron la necesidad de informar a nadie más.

Lucius y Narcissa miraron fijamente a Hermione y a Ron. Hermione sintió que Ron, tomaba su mano, disimuladamente.

-¿ Y qué hicieron ustedes ?

- La Sanadora pidió que permanezcan despiertos el mayor tiempo posible- Dijo Hermione. –Nosotros tratamos, per...

-¿ Por qué no dijeron nada a los amigos de Draco ?- Preguntó Pansy, enojada. – Podríamos haber ayudado.

- Hicimos todo lo que pudimos-. Dijo Ron.

-¿ Sólo ustedes dos ?- Dijo ella, con desprecio. – Tal vez si hubiesen tenido ayuda, hubiesen...

-¡ Éramos seis !

-¿ Seis ?- Saltó Parkinson. –¿ Todos Gryffindors, verdad ?. No pensaron que los amigos de Draco merecían saber...

Escucha, Malfoy no-

No quería preocuparlos- Lo cortó Hermione, rápidamente. –No creo que ellos supieran lo mal que se ponían las cosas.

Lucius la miró con una mirada imperturbable y calculadora, y ella apretó la mano de Ron, otra vez, tratando de comunicarle que, realmente, no debía volver a abrir la boca. Luego, la atención de Lucius se fijó en su hijo, y Hermione deseó poder decir qué estaba pensando. ¿ Estaba enojado porque Malfoy había ocultado a todos, la severidad de su condición ?. ¿ Estaba contento porque había desconfiado de sus compañeros Slytherins ?.

¿ Estaba enojado porque, aparentemente, había confiado en Gryffindors ?

-¿ Qué dijeron los Sanadores ?- Preguntó Narcissa, suavemente. -¿ Qué está causando esto ?. Todo lo que nos dijeron es que el vínculo les causaba fatiga.

-Mm…- Comenzó Ron. –Bueno…ellos…ellos…cuando…

- Se sienten cansados después de tener sexo- Interrumpió Hermione, llanamente.

Parkinson puso los ojos en blanco. –Bueno, ¿ y quién no ?- Dijo, con impaciencia. -¿ Qué tiene que…

- No, ellos se sienten demasiado cansados. Y descansar no los ayuda, a la larga. Y empeoran; por eso tratábamos de mantenerlos despiertos.

-¿ Y por qué se les permite dormir, ahora ?

- Esto el el mayor grado de alerta que pueden sostener. La Sanadora y Madam Pomfrey han estado intentando con todas las opciones posibles, con todos los hechizos y encantamientos…

-¿ Señor y Señora Malfoy ?- Llamó Pomfrey. –Estamos dispuestos- Hizo un gesto hacia la pequeña oficina, adonde ya estaba Remus Lupin.

Lucius curvó sus labios despreciativamente. –Ah, sí, el hombre lobo se dignó a aparecer-. Se levantó, y les hizo un gesto a Narcissa y a Snape, para que lo siguieran.

- No, Lucius, quiero quedarme aquí- Dijo Narcissa, sin quitar los ojos de su hijo. Él asintió y giró hacia la oficina, deteniéndose sorprendido cuando Hermione también se levantó y Snape se hizo a un lado para dejarla pasar en primer lugar.

- Que

-La señorita Granger también estará en la reunión- Dijo Snape, en tono neutro. Lucius elevó una ceja, con desdén.

- Qué suerte tiene el señor Potter- Dijo, burlándose. –Muggles ausentes, un hombre lobo y una adolescente como figuras paternas.

- No estoy aquí como una figura paterna- Dijo Hermione, en el mismo tono. – He estado trabajando con la Sanadora, investigando; y me han solicitado que presente lo que hemos encontrado hasta ahora.

Hermione se dijo firmemente, a sí misma, que era absolutamente inapropiado regodearse o estremecerse en vengativo placer ante la expresión ultrajada en las caras de Lucius y Narcissa Malfoy.

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Martes, día 36

- Señor, no puede- Dijo Pantere, con urgencia, al día siguiente, mientras ella y Esposito seguían a Lucius y a un hombre bajo, en ropas de sanador que se dirigían hacia la Enfermería. Ron, Narcissa y Snape levantaron la vista.

- Vamos a llevarlo a casa-. Lucius le dijo a Narcissa, cortante.

-¿ Qué ?- Ron y Snape dijeron al mismo tiempo, y Narcissa asintió nerviosamente y se levantó con lentitud.

- Señor Malfoy- Comenzó Esposito.

- Hágase a un lado- Dijo Lucius a Pantere, que se interpuso entre el nuevo Sanador y la cama de Malfoy.

- Usted no va a sacar a este chico de los terrenos del colegio- Dijo Esposito. –Él necesita estar aquí, a donde podamos ayudarlo.

- No está a salvo en este colegio- Dijo Lucius, fríamente. –En lo que va del año, Draco fue maldecido, terminó en el hospital porque nadie lo controló para asegurarse que él y Potter no hicieran nada estúpido; casi lo mataron en una pelea, y ahora, está muriendo a causa de una maldición que nadie parece saber cómo curar-. Se enderezó. –Nuestra familia puede afrontar Sanadores capaces de manaejar esta situación mucho mejor que cualquiera. Me lo llevo a casa.

- No puede llevarlo sin Potter- Dijo Pomfrey, acercándose a la cama de Harry y Malfoy. Ron tragó saliva y se puso de pie, sacando su varita para defender a Harry, si Lucius trataba algo raro.

Lucius le lanzó una mirada fulminante a Pomfrey. –Por supuesto, me llevaré también a Potter.

- No hay modo de que se le permita llevar a Harry Potter a su casa, señor Malfoy- Dijo Pantere, con calma. – Usted lo sabe. Los cargos conocidos contra usted, son suficientes para-

- Haré una petición al Wizengamot, para-

- Nos hará perder un tiempo valioso, pelando en la corte, en lugar de usarlo tratando de encontrar al que hizo esto.

Harry se movió, y Ron se acercó rápidamente, perdiendo el hilo de la discusión, mientras él y Pomfrey determinaban que Harry estaba despierto y consciente de su entorno. Qué condenado sentido de la oportunidad, pensó Ron. Despertarse cuando Lucius Malfoy quiere llevarlo a la central Mortífaga.

-¿ Qué sucede ?- Murmuró Harry.

- Nada, sólo que el padre de Malfoy es un pendejo. No te preocupes.

- Sé razonable, Lucius- Dijo Snape; y Lucius entrecerró los sojos y cambió de táctica abruptamente.

- Muy bien, entonces. Lo llevaremos a San Mungo. ¿ No les parece razonable ?

- Él se queda aquí. Ambos se quedarán aquí- Dijo Pomfrey, con firmeza.

- Usted no tiene autoridad para mantener aquí a Draco. Él es un adulto, puede elegir a dónde ir, y él elegiría ir a San Mungo.

- Además del hecho de que su Sanador privado tratará de deslizar toda suerte de magia negra que no podría deslizar en Hogwarts- Dijo Pomfrey, con frialdad. -¿ Qué están dispuestos a usar ?. ¿ Sangre de unicornio ?.¿ Corazón de fénix ?. ¿ Qué más usarían para salvar su vida, y a qué precio ?, un precio que al menos Potter no querrá pagar.

-Cállese- Dijo Lucius, peligrosamente.

- Usted no puede llevarme a San Mungo- Dijo Harry, débilmente, sentándose apenas.

- Puedo llevarme a mi hijo- Lucius prestó a tención a Harry, finalmente. –Si tú escoges venir o no, no me interesa.

- Pero sí le interesa a Draco, Lucius-. Dijo Snape, con urgencia. –Si lo separas de Potter…

- Hay maneras de evitar los efectos del vínculo- Dijo Lucius. Ron miró a Esposito, sorprendido cuando ella asintió con calma, como si hubiese estado esperando esa afirmación.

- Señor Malfoy- Dijo Esposito con forzada paciencia. –La mayoría de las personas ni siquiera saben que algo así es posible, y con razón. Semejante paso solamente es aceptable cuando los esposos están en peligro mortal.

- Y este es el caso, precisamente.

- Peligro mortal significa a punto de morir. Colgando de un precipicio, o algo así; no recibiendo cuidado médico, el que usted considera inadecuado. Casi nunca se intenta, porque ni con las mayores precauciones se evita el resultado frecuente que es la muerte de uno o ambos esposos.

- Puede hacerse-. Repitió Lucius, obstinadamente.

- Sí, es verdad. Pero casi con seguridad, eso matará al señor Potter, y puede resultar en la muerte de ambos.

- Sí, pero eso también puede suceder si se quedan aquí. Yo voy a tomar el riesgo.

- El riesgo de que ambos mueran- Interrumpió Pantere. – Pero, tal vez, ¿ eso es lo que usted busca ?

-¿ Qué ?

- La teoría en la que estamos trabajando ahora, es que la maldición fue realizada por un Mortífago, para asesinar al señor Potter. ¿ No sería conveniente para usted si sus acciones fueran la causa de su muerte ?. Y usted tuviera la excusa de haberlo hecho para salvar a su hijo.

-¿ Cómo se atreve ?

- ¿ Y acaso le importa que su hijo también está en peligro ?

Lucius parecía incapaz de hablar.

- Basta- Dijo Harry, desfallecidamente. –Él puede oírlos.

-¿ Qué ?- Pantere miró a Harry y a Malfoy, desconcertada.

- Ambos afirmaron, durante momentos de lucidez, que a veces pueden escuchar lo que sucede alrededor, aún cuando no parezcan conscientes- Pomfrey le explicó a Pantere. – No sabemos si él puede oír o comprender lo que usted está diciendo a su padre en este momento. Yo no voy a permitir que altere a mi paciente acusando a su padre de prepararse para asesinarlo.

- Y yo no voy a dignificar esa acusación con una respuesta- Agregó Lucius. –Yo voy a llevarme a mi hijo a San Mungo, ahora.

- Usted no puede estar seguro de que Draco escogería irse, de poder hacerlo-. Dijo Pantere.

- Draco está inconsciente, él no puede tomar decisiones por sí mismo. Yo soy su padre, y yo digo…

-Usted no es su familiar más directo- Dijo Harry, lentamente. –Yo lo soy.

Hubo un largo silencio.

Ron tragó saliva y se acercó a Harry. Alguna vez le había dicho que Lucius Malfoy parecía dispuesto a matarlo con el Avada Kedavra, años atrás, cuando lo engañó para liberar a Dobby. Viendo su cara, ahora mismo, Ron lo creyó. Y Harry estaba en completa indefensión, en este momento.

Realmente, no tanto. Además de la gente que lo rodeaba, dispuestos a interponerse entre él y Lucius, la ironía más asombrosa era que la mejor protección contra Lucius Malfoy era el mismísimo maldito Draco Malfoy.

- Él tiene razón, señor Malfoy- Dijo Pomfrey, finalmente. –Usted ya no es la persona con derecho a decidir lo que sucede con su hijo cuando él no puede hablar por sí mismo. Esa persona es Potter.

- Esto es ridículo. Ni siquiera se trata de una unión legítima.

- Eso no importa.

- Voy a llevarme a mi hijo a un lugar a donde puedan ayudarlo.

- No-. Dijo Harry, muy suavemente. – No lo hará.

- Tú sabes que él lo aprobaría.

- Él no puede decirlo- Dijo Harry, y Ron se preguntó si Harry realmente creía que Malfoy elegiría quedarse. Supuso que en verdad, no importaba.

- Yo haré una petición…

- Lucius…no podemos ganar en este caso-. Dijo Narcissa con suavidad. – Es…esto no me gusta más que a ti, pero creo que…

Lucius observaba a su esposa sin poder articular palabra, luego miró a su hijo. Se forzó a sí mismo a recuperar la compostura. Tragó saliva.

- Muy bien-. Dijo, finalmente. – Entonces usaré los recursos de nuestra familia para tratar de encontrar al que realizó el hechizo. Narcissa, quédate aquí, en caso de que él despierte, para que puedas preguntarle dónde quiere estar. Prepárate para llevarlo inmediatamente. Y espero que tú- Señaló a Snape. –Seas testigo-. Miró al sanador que había traído consigo, señaló a la puerta, giró sobre sus talones y salió de la habitación sin mirar atrás, con el sanador a su lado.

Narcissa Malfoy se sentó, temblando, y Snape le tocó el brazo.

-¿ Narcissa ?

- Él…él no- Y Narcissa se tapó la boca y sacudió la cabeza, obviamente no quería hablar sin reservas delante de Ron o Harry. La mirada de Snape pasó de Ron a Harry, y frunció el ceño. Ron siguió su mirada.

- Harry…- Dijo ron, en voz baja, sacudiendo la cabeza. Harry había vuelto a dormirse.

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Agradezco enormemente los reviews, todos.

Este tiempo es difícil para mi por problemas laborales que me tienen al borde de un ataque de nervios.

Este entretenimiento mío de escribir, funciona como válvula de escape en este momento…por eso, subo esta mitad de capítulo. No os preocupéis…la otra mitad llegará casi inmediatamente.

Además, tengo autorización para comenzar con dos historias más que me encantan…A ver si logro concentrarme en algo que no sea medicina, y aflojo tensiones mentales…

Gracias…Hasta pronto.

D.L.